Capítulo XIV

Tanta Culpa Ya No Cabe en Mí

BELLA PoV

Era cierto que me sentía el peor ser del universo, peor que una bestia animal pues ellas causaban daño a su presa por hambre y yo le causaba lastimaba a la persona que amaba por puro coraje. Era la peor escoria en existencia de este universo, y nadie me podía quitar eso de la mente. Me arrepentí a de muchas cosas pero sobre todo de no haberle creído aun cuando yo sabía de lo que era capaz la maldita de Rosalie, ahora había hecho algo que no podía remediar: había engañado a Edward con el novio de mi madre; la idea de que eso estaba bien pues aunque él no hubiera besado a la rubia había seguido su juego pero sabía que eso no era cierto y estaba totalmente mal; no había forma humana o legal de que lo que hice fuera visto de una buena manera. En ese momento; veía como Alice trataba de llamar mi atención pero yo no contestaba pues me encontraba petrificada sin embargo podía sentir que una lágrima corría por mi mejilla también pude vislumbrar que Edward se acercaba a nosotras por el pasillo con un rostro que reflejaba tristeza y dolor, como si él fuera culpable de algo cuando en realidad ese era mi cargo; sabía que debía reaccionar ahora o sospecharía que algo me sucedía.

- Lo siento mucho. - me disculpé sin dejarlo hablar pues me abalancé hacía él lo más rápido que pude, abrazándolo con todas las fuerzas que poseía en mi. - Debí creerte, debí escucharte, fui una idiota...

Sabía que lo último que dije fue en doble sentido, pues no era tan solo por mi falta de confianza en él pues también estaba el asunto que vivía en mi casa y se acostaba con mi madre algunas veces. El delito estaba latente ahí y no lo borraría en lo absoluto por más que quería hacerlo con todo mí ser. Sentía los brazos de Edward sujetándome con delicadeza con si yo fuera la inocente en la situación cuando yo resulté ser la verdugo que asesinó nuestra relación, él había siempre sido muy amable y grandioso conmigo desde antes de que me pudiera conocerme detenidamente, y yo con una simpleza había arruinado todo lo que teníamos, lo único sinceramente hermoso que había tenido en mi vida, yo sola lo había acabado. No tenía perdón.

- No, tranquila. Ahora todo estará bien... - trató de calmarme él tomando mi rostro con sus cálidas y suaves manos para que le mirara, me veía reflejada en sus ojos así que solo lo besé tiernamente mientras él me seguía el beso como siempre, lo terminé y solo lo sujeté de la mano con suavidad. - Ahora sí quiero festejar mucho, hay que olvidar lo que sucedió en la playa pues eso ahora forma parte del pasado. ¿Qué tal si hacemos una fiesta en mi casa saliendo de las clases? - sugirió entusiasmado como si de pronto esa tristeza que abundaba se hubiera transformado en alegría y júbilo; Alice y Edward me miraron con ojos que imploraban mi aprobación aun cuando yo lo único que deseaba era dispararme para que los recuerdos no volvieran.

- Vamos, será genial. - me animó, Alice con su típico acento inglés y con un rostro lleno de plegarias como el de Edward; él quería esto así que no lo defraudaría una vez más aparte necesitaba olvidar o al menos intentarlo.

- De acuerdo. - acepté con una sonrisa de suficiencia falsa que no parecía tan notoria mientras que ellos exclamaban su gusto con una felicidad genuina.

Pasaron pocos minutos para que todo el alumnado supiera de esto, incluso Rosalie quien estaba tan enojada, aunque eso no me provocó la gracia que esperaba pues solo quería dejar de sentirme tan sucia. Las clases finalizaron, y aunque sea había logrado olvidar un poco y concentrarme en 'Los Egipcios y su Culto' pero ahora que ya no hablábamos de eso mi mente era como una masa pegajosa llena de memorias que no se podían despegar por más que lo intentaba. Fui con Alice y Jasper en mi auto a recoger a Nessie de su escuela privada mientras que Edward nos seguía en su automóvil, ya que él se encargaría de guiarnos hasta su domicilio. Ella solo entró en el asiento delantero junto a mi sin preguntar ni ver nada, la encontraba algo divertida como si hubiera hecho algo o muy hilarante para ella o muy malo para sus compañeras de clases, pasamos por un 'Jamba Juice' y ella ordenó un jugo de fresa y un panquecillo de frambuesa para que solo eso fuera su almuerzo, creí que quizá querría comer alimentos de verdad pero solo pidió eso. Edward nos guio hasta su casa, la cual era muy bonita como esas casas que se ven en los catálogos ilustrados de los Hamptons; entramos y él comenzó a sacar unos cocteles de su mini bar, veía que Nessie y Alice se sentaron en un sofá blanco que se encontraba cerca de nosotros tomando sus licuados de fruta mientras que Jasper estaba afuera jugando en la piscina del patio como un niño con un juguete nuevo y nosotros nos encontrábamos en la barra de tragos haciendo algunos experimentos con los 'jugos'. En poco tiempo, el lugar comenzó a llenarse con mucha gente casi no podía reconocer a nadie pero podía distinguir a Nessie hablando con un muchacho que parecía tener su edad, debía ser Jake Masen, el hermanito de Edward de quien tanto me hablaba, y no se parecía mucho a él. Podía ver a Alice abrazada a Jasper mientras este le daba besos en la nuca con una ternura que siempre creí imposible en él, ahora veía que él sí que amaba a mi mejor amiga para hacer demostraciones de afecto en público pues conmigo lo hacía pero muy secamente, me sentía feliz por mi mejor amiga al cambiar al idiota que era por alguien bueno y decente. También veía a Rosalie junto a sus seguidoras sin cerebro tomando unos tragos de color celeste como si estuvieran en un bar o se acabara el mundo si no bebían algo, sus ojos revelaban enojo y que estaba buscando algo o alguien, nada permitía que se distrajera de su objetivo pues cada vez que algún chico se les acercaba para coquetearles ellas rotundamente lo rechazaban con desprecio y volvían a lo suyo.

Caminé hasta el patio y noté que muchas de las personas que asistían a mi clase de historia y literatura estaban en la piscina riendo y jugando entre ellos, la mayoría solo tenía puesta su ropa interior como una especie de traje de baño. Me sentía como hipnotizada sin razón aparente, pensaba en lo que había hecho y ya no podía con lo que escondía quería sentirme aliviada de alguna manera como si deseara liberarme de mis cadenas de culpa y ser yo misma sin tener que mentir para ocultar mi tragedia y verdadero yo. Observé la piscina y noté que abajo tenía como unas luces turquesas y blancas que tintineaban como si me invitaran a entras, creo que me debí sentir algo demente para hacer lo que hice; me quité los jeans, los tacones y me solté el cabello entonces salté hacía la piscina y al caer comencé a nadar notando el agua fría y abriendo los ojos para ver las luces que me llamaban, justo abajo estaban y tenían forma de pentágono, subí a la superficie notando mi cabello mojado y aún seguía viendo a los demás besándose y jugando entre ellos pero ya había perdido el interés lo que los rodeaba así que salí humedad por el agua que ahora habitaba en mi top y cabello los cuales goteaban desgraciadamente.

Al salir de la piscina comencé a buscar a Edward, pero no lograba encontrarlo por ningún lado y eso me hacía ponerme de los nervios pues quería tenerlo junto a mí, ahora sentía que lo amaba y necesitaba mucho. Tenía algo de frío por recién haber salido del agua, caminaba por todos lados y él no estaba, era como si hubiera desaparecido y ya no estuviera en la casa; noté las escaleras así que subí por ellas para ver si se encontraba en el segundo piso quizá. Habían tres habitaciones, una en la cual ya habían dos personas que ni conocía tocándose entre sí, la otra parecía ser de un muchacho con gustos muy parecidos a los de mi hermana así que seguramente era la de Jake, por último había una puerta más y decidí abrirla con cuidado pues de repente se encontraba durmiendo y no quisiera interrumpirlo de esa manera en su propia casa.

Edward estaba ahí, y estaba sollozando mirando su celular sin dejarlo en paz. Se notaba como si hubiera llorado por días y las lágrimas se hubieran secado en su rostro por el tiempo que había pasado. De pronto, él levantó el rostro y me miró directamente a los ojos como si pudiera leer mi alma de alguna manera en la cual yo me sentí como un libro abierto a su disposición para que sacara cualquier secreto que quisiera. Odiaba verle así, no quería que estuviera de esa manera.

- ¿Qué sucede? - pregunté nerviosamente mientras él me seguía viendo con dolor en sus ojos, nada más podía ver en ellos más que ese sentimiento indescriptible que provocaba que mi mundo se derrumbara frente a mis ojos.

- Mi padre me acaba de decir que mi abuelo falleció. Él siempre fue más padre para mí que el que me dio la vida, siempre me apoyaba y me decía que yo podría lograr lo que quisiera si me lo proponía; sé que suena muy cliché pero así era. - decía mientras que se levantaba y se me acercaba para abrazarme, yo intentaba tranquilizarlo y consolarlo por su pena; al parecer su abuelo era muy importante para él en su vida.

Sujeté su rostro para distraerlo de su dolor, y él me besó con demanda. El beso se tornó apasionado, sabía lo que pasaría y no quería detenerlo así que lo hice más fácil y me saqué el top mientras él hacía lo mismo con su ropa. Era la primera vez que me sentía libre y feliz, esto era algo más que lo que había sentido con James; ahora sabía plenamente que yo estaba enamorada de Edward, no existía una salida pues este sentimiento me inundaba completamente y se expandía con medida que las horas pasaban una tras otra sin que eso nos importara pues nuestras mentes y corazones estaban muy lejos de sentir el tiempo que transcurría. Me sentía completa y extasiada, ya no interesaba nada más que los dos en ese momento especial e íntimo que teníamos la dicha de compartir el uno con el otro; era como si flotáramos en vez de caer, como si cada problema que teníamos se hubiera arreglado de alguna forma, como si pudiéramos ser felices con tan solo esos momentos. Nada sería lo mismo pero no era lo principal ahora, no sabía cómo explicar mis sensaciones porque ni siquiera pensaba solo actuaba y todo parecía ser placentero y sin remordimientos en ninguno de los dos. Era como si no hubiera un mañana, podría haber estallado un meteorito en la casa y eso se sentía perfectamente bien pues no nos hubiéramos dado cuenta, al menos para mí eso era lo que me decía el latido desbocado de mi corazón.

Desperté mirando directamente el rostro de Edward aun durmiendo, sin quererme levantar en exceso giré lentamente mi cuerpo para poder observar el reloj electrónico que se encontraba en la mesita de noche que me indicaba que eran las tres de la madrugada con cuatro minutos. Me volteé nuevamente para verlo dormir plácidamente, se veía adorable como un pequeño niño disfrutando de su siesta, todo se veía correcto por primera vez en mi existencia. Entonces todo volvió a lo que era ayer, recordé y ya no podía más así que solucionaría las cosas de una buena vez, ya acabaría con el calvario con el cual vivía a diario de la única forma en la cual podía sin que nadie saliera herido de ninguna forma posible. Me levanté de la cama mientras sentía una fuerte ráfaga del frío matutino habitual cubrir todo mi cuerpo haciéndome sentir como en un congelador así que velozmente me coloqué una camisa de Edward encima de mi top que aún seguía un poco húmedo, bajé las escaleras y me puse a buscar mi ropa faltante que recordaba estaba cerca pero no dentro de la piscina, la encontré junto a muchos adolescentes dormidos en el piso algo mojado por haber salido de la piscina y no llevar toallas; me coloqué el jean que extrañamente se hallaba seco, y los tacones. Caminé un solo un poco hasta llegar a la sala de estar y reconocí cierto cabello rojizo/cobrizo natural en un sofá blanco con un uniforme de escuela privada, me acerqué y desperté a mi hermana somnolienta.

- Tengo sueño... - decía ella sujetándose de la camisa que llevaba, mientras se tallaba los ojos en señal de pereza. - Y también tengo mucha hambre..., ¿comeremos algo ahora?

- Comeremos algo, cuando lleguemos a casa, ¿de acuerdo? - sostuve ayudándola a sostenerse sobre sus talones, ella solo asintió con la cabeza aunque sus ojos estaban casi cerrados por el sueño, era difícil sostenerla pero debía de ayudarla pues era mi culpa que ella no hubiera dormido en su habitación al no saber cómo decirle que no a Alice y Edward acerca de la fiesta.

Al salir de la casa noté que todo se veía como si un gigantesco tornado hubiera atacado todo a su paso sin dejar nada en orden, parecía como si un tsunami pasó por la casa dejando a todas las personas en el piso con grandes charcos a su al rededor, me preguntaba cómo era que los padres de Edward no les preocuparía lo que pasará en su casa cuando llegaran, quizá lo castigarían por el enorme desorden de su armonioso hogar, creo que eso también sería mi culpa ya que yo no dije no a la fiesta cuando había tenido el poder de no hacerla y así no arruinar la impecable casa. La ayudé a subir al auto para poder irnos y permitirnos descansar solo un poco en camas propias. A parte ella debía cenar y desayunar lo que no había podido hacer durante su estadía en la casa de Edward, arranqué sin si quiera mirar hacía atrás. Tenía en mi mente ya todo planeado sobre como haría esto sin que nadie saliera lastimado en ninguna forma, logré observar por el espejo retrovisor del auto que Nessie se había quedado profundamente dormida en toda la extensión del asiento trasero como si no le importara mucho que solo en unas cuatro horas y media tenía que ir a su escuela privada puntualmente o sino perdería el día parcialmente, y lógicamente no obtendría créditos para pasar el semestre. Bueno, ahora era mi obligación la de terminar con lo que yo misma empecé aunque haya sido involuntario la primera vez, debía detenerlo por el bien de Edward, el de mi mamá y el mío, pues solo importábamos nosotros más que nadie, aunque eso sonara extremadamente egoísta desde la perspectiva del sujeto era la verdad más pura que podría existir en mi mente. Quería descansar un poco pero ya no quería ni podía aplazar lo que debía de haber hecho hace demasiado tiempo, pues debía ponerle un alto desde que empezó; ahora debía comenzar a enfrentarme a mis demonios y miedos pero ya no había otra opción que poder escoger y tachar.

Al llegar a casa, ayudé a Nessie a salir del auto pues aún se veía cansada por la fiesta de ayer, de repente más tarde le preguntaría sobre el pequeño Jake Masen y porque llevaba una chaqueta color verde militar que no le pertenecía aunque siendo totalmente realista sabía que ella no me diría absolutamente nada de aquello pero lo intentaría de todas formas hasta lograr obtener aunque sea una mínima palabra de su parte que me diera algún indicio de lo que pudo haber pasado ayer entre ellos. Lo importante ahora era que dentro de mí, yo sabía que tenía que acabar ya con la extraña y nada sana clase de relación que mantenía con James de raíz.