¡Hola a todos y todas!
Gracias a todos por sus hermosos comentarios y por los que me felicitaron por mi nuevo trabajo, que ya comienzo mañana, por eso quise subirles este capítulo a modo de festejo y por si estaré ocupada no tenerlos sin una actualización. Ya les contaré más adelante como va todo en la vida cotidiana de ser adulto jajaja.
Este capitulo esta dedicado a mi Beta Reader Aura, por su cumpleaños, ¡Muchas felicidades!, sin ella esto muchas veces no tendría ni pies ni cabeza y se me irían errores ortográficos más seguido.
Esta vez escribí el doble del capítulo anterior, que me dijeron que estaba bastante corto, pero era en mi opinión un pequeño descanso e introducción a este.
Me preguntaron también si iba a venir una ola de desgracias sobre nuestros protagonistas por la calma que se vive en los capítulos, y creo que no podría haber ninguna relación sin sus problemas, así que si habrá algunos, pero como saben eso no impedirá que las llene de fluff porque no puedo dejar de escribir así de cursi.
Sin más, les dejo el capítulo y nos vemos muy pronto en los comentarios, que aún no termino de responder por la falta de tiempo, pero no duden que los leo todos y cada uno de ellos!
Capítulo 14
Caminó al comedor comunal, haciendo fila mientras los robots le servían un tazón de caldo de verduras y una ensalada de frutas.
La sensación de que había regresado a la preparatoria no le abandonó. Por un lado, los demás miembros habían dejado de cuchichear a sus espaldas y olisquear el aire a su paso, pero, por el otro… ahora todo el mundo parecía andarse con cuidado de él. Nadie le miraba a los ojos y, si tenían que hablarle, lo hacían de la manera más rápida, para luego evitarlo como la peste.
No le sorprendió el giro de las cosas, no hacía falta olerlo dos veces para sentir sobre él el aroma de los miembros fundadores, más efectivo que cualquier arma en los demás Alfas del lugar.
Aún seguía sin marcar, su relación con Bruce era demasiado nueva para saltar a aquel gran paso, mientras tanto el olor de los demás ahuyentaba a cualquier posible Alfa que interactuara con él.
-Vamos a comer Sups- Flash se colocó a su derecha cargando dos bandejas llenas de comida chatarra hasta el tope, sonriéndole para caminar con él.
-¿Sólo vas a comer eso?- le preguntó Linterna Verde colocándose a su izquierda ojeando su bandeja –Entiendo que no te guste la carne, pero debes balancear bien tu dieta –le dijo mientras ambos lo escoltaban a la mesa, caminando en sincronía a sus pasos como si fueran un banco de peces.
Superman supo que lo hacían de manera inconsciente, al ser el único Omega en una Liga de Alfas y algunos Betas, no existía un equilibrio y, por ende, ningún miembro de la Liga había hecho un vínculo tan fuerte como para realizar una manada, hasta ahora.
Era comúnmente conocido que las mejores manadas debían contener por lo menos un Omega, al ser los más escasos dentro de la población. Los Alfas podían tener un Omega en común, a fin de controlar su temperamento, llegar a acuerdos, no realizar disputas y proteger mejor a la manada trabajando en sincronía. Los Betas podían apaciguar a los Alfas o tratar de llegar a un acuerdo, pero por su jerarquía en relación a los Alfas esto no siempre funcionaba.
-Olvidas que, de hecho, puedo hacer fotosíntesis-le dijo Superman como una broma a Hal, sentándose al lado de Bruce, quien ya se encontraba comiendo con Mujer Maravilla y Flecha Verde.
- Hablando de fotosíntesis, recordé que te gustan las flores cariño- La Mujer Maravilla abrió un pañuelo y le mostró una peonia malva –En el lenguaje de las flores significa "Nuestra amistad es fuerte" –le dijo con una sonrisa.
Diana siempre había sido una gran amiga, y se había vuelto junto con los demás especialmente protectora con él después de su muerte, entendía el estrés que les había hecho pasar, el cómo todos habían pensado en la ruptura de la trinidad, después de los altos índices de criminalidad en Metrópolis y el retiro de Batman de Ciudad Gótica, alejándose de todo y todos. La herida seguía ahí, nadie hablaba de ello, de cómo su estructura se había roto, por ello el temor de que hubiera más muertes era latente.
Bruce deslizó un vaso de agua a su lado sin decir nada, mientras Clark colocaba la flor en éste sonriéndole agradecido.
-¿Qué no había una leyenda acerca de las peonias y las amarilis? – preguntó Flecha Verde –Creo que recuerdo a mi madre diciéndome que antes los Alfas regalaban flores de Amarilis en cada cita con un Omega y cuando proponían matrimonio, Peonias blancas –les dijo intentando recordar aquello.
-Más que una leyenda es una vieja costumbre- la voz profunda de Batman les habló aclarando todo como siempre.
-Suena romántico, le llevaré algunas a Steve- dijo Mujer Maravilla con una sonrisa.
-Creo que seremos los solteros del grupo Flecha Verde- le dijo Hal a su amigo rubio con un suspiro de decepción, concentrándose en su bandeja de comida.
-Habla por ti, hoy tengo una cita con un canario –les dijo con una sonrisa mirando hasta el otro extremo donde las Aves de Presa se reunían.
-Seré soltero para siempre... ¡cuando hasta Batman ya tiene pareja y yo no!- Hal fingió lloriquear, mientras Bruce le lanzaba un gruñido Alfa y los demás se reían por la situación.
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Un ventarrón de polvo se elevó hasta detenerse en la puerta de la Mansión Wayne y en una fracción de segundo tocó el timbre esperando lo que, a su ritmo, pareció una eternidad hasta que el mayordomo abrió la puerta.
-La edad nos está haciendo lentos, ¿no Alfred?
-No a usted señor West- le respondió Alfred, sin inmutarse abriéndole la puerta dejándolo pasar
- El amo Richard se encuentra en su habitación-le indicó mientras el otro alcanzaba de un pestañeo las escaleras –no es necesario que me acompañes, puedo llegar solo gracias Alfred. Por cierto, lo que tienes en el horno se ve delicioso ¿puedes darme un poco?-
-Por supuesto señor West, siempre es bienvenido a cenar, prepararé la mesa para un acompañante más –le dijo mirándolo desaparecer en su carrera interminable.
Wally tocó la puerta tres veces antes de que Dick le abriera.
-¡Qué desesperado eres! –le gruñó abriendo, encontrándose con la cara pecosa de su amigo que en cuanto lo vio le rodeó en sus brazos, alzándolo un poco del suelo para darle una vuelta afectuoso.
-Bájame grandulón-le dijo con una risa mirándolo más fijamente. Aquellos chispeantes ojos verdes y el cabello pelirrojo haciendo juego. Cuando ambos estaban en los Jóvenes Titanes, Dick era un poco más alto que él, pero eso había sido en su adolescencia, ahora adultos los genes Alfa de primer nivel obraban su milagro haciéndolo todo un hombre.
-¿Qué pasa Dick? ¿Qué te tiene triste?-le preguntó preocupado por su amigo.
Desde que se separara de los Jóvenes Titanes, hablaban por videollamada o se reunían algunas veces para salir y comer pizza, pero sus agendas conforme crecían se volvían cada vez más ocupadas, separándolos.
Dick lo invitó a sentarse en la cama con él, apoyándose en una almohada para comenzar a hablar –Es Jason, desde que regresó está volviendo mi vida un caos- dijo con un suspiro
Wally rodó los ojos ante el comentario, Jason siempre había sido parte vital en la vida de Dick. Recordaba cómo hablaba de él, presumiendo incluso las fotografías de un niño demasiado activo y fuerte que, al crecer, fue cayendo en lo violento, pero Dick no podía o quería ver esa parte agresiva en él y para desgracia de la Batifamilia Jason había muerto, rompiendo los lazos entre Batman y Robin, dando paso a Nightwing.
-Siempre dejas que Jason haga de ti lo que desea, incluso cuando era un niño lo malcriabas. No te va a gustar lo que te diré Dick, pero no creo que él sea una buena influencia para ti – le dijo con un suspiro.
-Jason ha regresado, no puedo sacarlo de mi vida ni ignorarlo, pero es cierto, tengo que enseñarle modales, no tiene ni idea de cómo vivir sin esa agresividad y ese horrible orgullo Alfa que se carga. Es un perro callejero por desgracia- le dijo cruzándose de brazos.
-Has adoptado un perro callejero que muerde Dick, esperemos que no te muerda a ti y que puedas domesticarlo –le dijo con una risa juguetona pegándole con la almohada.
-Por lo pronto tengo un plan para ello y estoy esperando que tú me ayudes –respondió también con una sonrisa
El pelirrojo alzó una ceja sonriente animándolo a hablar.
-Intentaré jugar con su orgullo Alfa, lo que Jason necesita es mano dura –aseguró
-¡Uy, esto se pondrá kinky!-dijo riéndose, escuchando el plan de Dick dispuesto a ayudarle.
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-Amo Jason, llega justo en el momento preciso – Alfred caminó con un carrito de comida -¿Puede llamar al Amo Richard y al señor West?- le preguntó mientras iba colocando la vajilla en la larga mesa de la mansión.
-¿Kid Flash está aquí?-Jason gruñó olisqueando el aire para salir en busca de ellos, mientras Alfred lo veía salir apurado, antes incluso de que le dijera dónde se encontraban.
Bajó a la Baticueva escuchando los resoplidos y golpes, ocultándose en la oscuridad analizando el perímetro.
Ambos luchaban desnudos de la cintura para arriba y descalzos, entrenaban sus movimientos. Dick utilizando bastones de eskrima dobles y Wally sólo su velocidad para anticiparse a los movimientos, golpeándose el uno al otro.
Jason los miró, era la clase de entrenamiento que antes realizaban él y Dick, ahora parecía muy lejano, como en otra vida.
Dick realizó uno de sus movimientos acrobáticos, lanzándose al aire con una voltereta doble dando una patada, golpeando a Wally quien retrocedió cediendo terreno que el otro no dudó en aprovechar.
Le dio una serie de golpes con los bastones, ganando la pelea.
-Me rindo, ¡me rindo!-le dijo riéndose, mientras Dick le tendía la mano alzándolo para ponerlo de pie.
-Creo que tenemos compañía –le dijo juguetón Wally, apoyándose en Dick, rodeando su cintura desnuda y húmeda de sudor con su mano, apoyando su mentón en el hombro contrario relajado.
-¿Pasa algo Jay?-preguntó Dick con una sonrisa sensual en los labios, apoyándose en Wally a propósito, quería que los viera e impregnarse del aroma Alfa de Wally.
-Es hora de cenar –les dijo bajo y grave, con un gruñido Alfa y con furia en los ojos, sin poder ocultar sus emociones marchándose de allí.
-Está más grave de lo que me dijiste- Wally le soltó mirando a Jason desaparecer.
Dick se encogió de hombros, le gustaba jugar con fuego, fue por dos toallas para limpiarse y se puso una camiseta.
-¿Crees que me golpee cuando sepa que tú y yo…?-le preguntó alzando las cejas con gesto divertido
-Aunque se enteré no puede hacer nada, eso ya quedó en el pasado, junto con Barbara y Kori- le dijo con un suspiro
-Demasiados rivales para el pobre pajarito bebé – dijo burlón para limpiarse el sudor y vestirse, caminando de regreso a la mansión
-No te comenté, pero Barry quiere que entrenemos más chicos para los Jóvenes Titanes. Chico Bestia, Raven, Aqualad, entre otros estarán por allá –le comentó – De hecho Kori está asignada a ser la maestra de este nuevo proyecto, aunque ella quería separarse ¿Qué dices Dick, te interesa educar a pequeños?-le preguntó entusiasmado.
-No lo creo, tengo a Tim aquí siendo el nuevo Robin y Jason el cual también necesita de mí. He pensado que si todo falla con Jason regresaré a Blüdheaven, allá era policía y Nightwing –le dijo pensando en todo lo que había cambiado tan recientemente.
-El proyecto ya está en marcha, si cambias de opinión sabes dónde encontrarme-le dijo con un guiño encontrando su lugar en la mesa, mirando al pequeño Tim, quien había regresado de sus estudios.
-Así que tú eres el pequeño nuevo Omega, he escuchado de ti- Wally le sonrió con todo su encanto Alfa avergonzando a Tim.
-hmm…gracias, yo también he escuchado de ti-le dijo bajo e intimidado
-¿Vas a venir aquí a robarte a todos nuestros miembros de manada?-le preguntó Jason gruñón, comiendo de su plato molesto.
Wally le miro incrédulo y sólo río –quizá, necesitan un buen Alfa que los cuide y que alabe su comida ¿cierto Alfred?-le dijo terminando su plato en un pestañeo pasándolo para que le sirviera
-Siempre se aprecia a quien come bien, señor West- Alfred rellenó su plato, dándoselo de nueva cuenta
-Ya tienen un buen Alfa –le dijo Jason rechinando los dientes, mirando que ninguno de su manada quería intervenir en la disputa.
-Sí claro, no he olvidado a Batman- le dijo sagaz
Jason golpeó la mesa con un puño, haciendo saltar todo y asustado a Tim, Dick le envió una mirada fulminante sin decir nada.
-No tengo apetito – dijo dejando su servilleta en la mesa, retirándose hecho un torbellino.
Alfred suspiró –No terminó siquiera su cena – dijo mirando el plato abandonado.
-No te apures Alfred, lo comeré yo –le dijo Wally con su sonrisa, atrayendo el plato hacia sí para comer, el silencio se había formado en el comedor.
Wally intentó animarlos con su usual humor, pero nadie parecía dispuesto a los chistes. Después de la cena, Dick acompañó a Wally a la salida abrazándose para decirse adiós, mirando como el velocista corría alejándose de su casa y de Ciudad Gótica.
Sin saber qué hacer bajo a entrenar para encontrarse a Jason golpeando un saco de boxeo, no llevaba guantes y los puños los tenía enrojecidos por la sangre, desquitaba su rabia golpe tras golpe.
-No vengas aquí oliendo de esa manera- le dijo con un gruñido sin voltearlo a ver.
-Lo que yo haga no es de tu incumbencia Jason, pero sólo para aclarar esa cabeza de perro tuya, Wally es mi mejor amigo –le dijo cruzándose de brazos, mirándolo.
-Haz lo que quieras- le gruñó mostrándole los dientes salvaje dándole la espalda y volviendo a realizar una serie de golpes al saco de box
Dick entrecerró los ojos mirando toda esa ira contenida, avanzo al campo de entrenamiento y se sacó la camisa por la cabeza aventándola sin ceremonias, sintió sobre el la mirada de Jason preguntándose qué hacía
Tomó de la caja de armas los bastones de eskrima dobles, dejando que se movieran flexibles entre sus manos, girándolos con facilidad, saltando con ellos, creando blancos imaginarios en su cabeza con los cuales entrenar.
No supo cuánto tiempo estuvo haciendo los ejercicios hasta que el sudor recorrió su torso desnudo mientras giraba sobre sí mismo en un saltó acrobático, sus piernas se estiraron al unísono dando una voltereta y luego otra, sus palmas chocaron contra el suelo para ponerse de pie y repetir el ejercicio
Giró en el aire en un último ejercicio y cayó abriendo las piernas en un split perfecto.
-¿Cuándo vas a dejar de observarme Jason?-
Reaccionó a su nombre sus ojos recorrieron el cuerpo ajeno, olvidándose del saco que había dejado de golpear desde hace mucho, Dick llevaba pantalones de licra para moverse con más facilidad y la tela se marcaba alrededor de su cuerpo como una segunda piel, remarcando sus piernas y el increíble trasero que poseía.
El sudor le lamia el pecho desnudo, apenas pudo apartar los ojos de aquella imagen que le lleno la boca de saliva Alfa, olisqueo el aire inundado de su aroma beta, dulce y sutil, el aroma de Wally poco a poco se borraba.
Dick lo analizó mientras giraba su pierna para regresar a una posición normal mirándolo, abriendo sus piernas frente a él y estirándose hacia adelante haciendo uso de su flexibilidad.
Jason no había perdido detalle de sus movimientos, de su flexibilidad, se preguntó qué tan elástico podría ser en la cama y el pensamiento le hizo tragar saliva.
-¿Es tu manera de vengarte por lo que pasó con el alíen azul?- le preguntó con la voz ronca de excitación.
-No Jason, yo no soy así, pero tú nunca pediste una disculpa –le dijo frío y aquel tono le ardió en el pecho al Alfa.
Reculó a sus palabras, pero sabía que las merecía, Dick tenía su propio orgullo y no iba a perdonarlo así de fácil.
-Hable con Bruce, ¿te lo dijo? Me mostró lo que le había hecho a su Omega – le dijo tratando de ofrecer paz entre ellos. Bruce no había sido un obstáculo sencillo, le había gruñido bajo y peligroso "Eso no se hace a los Omegas Jason, menos al Omega de tu Alfa", nunca había visto a Bruce hacer uso de sus instintos Alfa, pero se había mostrado celoso y protector, "Si vas a quedarte aquí tienes que respetar a los que pertenecen a mi manada, sino puedes irte, no sé qué clase de relación lleves con Dick, pero confió en él en tomar la decisión correcta contigo, si quiere que permanezcas aquí o no" – Me dijo que tú fuiste quien abogó por mí ante él, y ahora ni siquiera me miras ni me hablas y que, en lugar de eso, traigas un Alfa nuevo y diferente a tomar mi lugar. En verdad no soy el segundo Alfa de esta manada, todos me ignoran, incluso aquel niño Omega para quien no represento ningún tipo de autoridad –
Dick le observó sin decir nada, esperando a que sacara todo lo que llevaba dentro porque raras veces podían compartir lo que sentían. Él mismo lo sabía, todos habían sido criados por Bruce y, para bien o para mal, habían aprendido a ocultar sus emociones
-Lo sé- le dijo mientras cambiaba de flexión para comenzar a hacer posturas de yoga, llenando la cabeza de Jason de pensamientos nada alejados de su pene. –Sé que tu estadía depende de mí –le dijo realizando lo que en el mundo del yoga se conoce como la postura de la vaca y que Jason contemplo ido sin poder alejar su mente del sexo.
Trato de encarrilar sus pensamientos pero solo salió un leve balbuceo de su boca, Dick lo tenía en su mano –Lo que vengo a decir es que… que… lo siento, yo cometí un error, fue imbécil y te pido perdón –
-Está bien Jason, acepto tus disculpas, sé que has estado solo mucho tiempo y que eso afecta la manera en que te relacionas con los demás, que no sabes la manera correcta de tratar con las personas, te ayudaré, ¿quieres mi ayuda?-le pregunto en aquella pose sugestiva, Jason hubiera aceptado cualquier cosa de él, dijo "si" con la voz ronca y su aroma Alfa incrementándose a su alrededor, sintiendo su pene responder a la voz insinuante de Dick, porque demonios, ¡era tan sexy!
Dick cambió a la postura del bebé feliz, y sonrió a las palabras de Jason, a la mirada lasciva que le enviaba y que le hacía sentirse poderoso y deseado.
Dick relajó los músculos y le sonrió de aquella manera maravillosa, poniéndose de pie acercándose a él
-Primero que nada, nadie está tomando tu lugar Jason, yo hable con Bruce para que te quedaras porque estoy muy feliz de tenerte de regreso, quiero que permanezcas aquí, pero tienes que aprender a comportarte -No puedes llegar imponiéndote, Tim apenas te conoce, para él sólo eres un Alfa agresivo que acaba de llegar a su manada –le explicó suave
-No sé si podré hacerlo, convertirme en lo que desean que sea, estoy demasiado roto por dentro Dick, no podemos regresar a la forma en la que éramos –
-No, no podemos, pero podemos hacerlo mejor, déjame ayudarte Jay- caminó hacia él y le tocó los nudillos temblorosos y lastimados. -¿Estás dispuesto a aprender?- Jason asintió muy suave entrelazando sus dedos con los de Dick
-Jay…estoy tan feliz de que estés aquí…no vuelvas a decepcionarme- le dijo muy suave, mirándole a los ojos con aquellas palabras marcadas en sus ojos, tan sincero y honesto como siempre, demasiado precioso para tocarlo, sus manos solo sabían destruir, pero antes incluso de formular ese pensamiento le respondió
-Nunca, no sé qué me estás haciendo Dick- le dijo llevando su mano a su boca oliendo su aroma - ¿Soy un Alfa dañado porque tu aroma Beta me gusta más que el Omega de Tim?- le preguntó, sintiéndose acomplejado y extraño.
Ya no era una simple reacción sexual a la sensualidad de Dick, lo sabía, era algo más profundo y oscuro, no sólo deseo, pero aquel sentimiento lo intimidaba.
-No es extraño Jay, yo te quiero aunque sólo sea un Beta de bajo nivel y tu un Alfa de nivel alto, eso no cambia nada para mí, pero tienes que cambiar….porque aunque te quiera no dejaré que me destruyas – su mano libre acarició la mejilla de Jason, quitando los mechones blancos de su frente, aquellos que era el único vestigio de las consecuencias de traer a alguien de la muerte.
Jason le miró fijo y acercó sus cuerpos, era tan sencillo caer en su atracción, era un planeta frío y muerto, girando en torno a un sol cálido.
-Ayúdame entonces Dick, pero si todo fracasa me iré-le dijo.
Dick no quiso pensar en aquella posibilidad, en la separación, había sido ya demasiado tiempo pensando que estaba muerto. Se alzó de puntillas apenas y le abrazó, sus bocas conectaron la una con la otra con facilidad, sin pensarlo, recorriéndose mutuamente. Las manos de Jason le tomaron de la cintura feroces, queriendo borrar el toque de Wally, su aroma Alfa se extendió para cubrirlo, fregándose, deseando llenarlo de él, marcarlo de tal forma que no pudiera irse, jamás.
