Sailor Moon no me pertenecen. Esta historia y sus personajes originales son creación de SolarGuardianChick, yo soy solo la traductora.

Las traducciones de los nombres están en mi perfil, por si las necesitan

En el final del capitulo anterior:

Mina no podía hablar, así que movió la cabeza y arrojó sus brazos alrededor del cuello de Yaten. Él se puso de pie y dio vueltas con ella en sus brazos acariciando su pelo. Finalmente ella encontró las palabras que parecía haber olvidado, "Si, por supuesto que si, te amo."

"Yo también te amo." Susurro entre su pelo, antes de levantarle la cara ligeramente y presionar sus labios contra los de ella.

En la Tierra

En el apartamento de Seiya y Serena – la mañana después de la boda

"Pero Seiya… ¿en serio?" Serena se quejaba desde el otro lado de la mesa.

Seiya rió disfrutando tristeza obvia en la que se encontraba su esposa. "Si, es tu responsabilidad."

"Pero es que no entiendes." Serena gritó un poco más fuerte.

Seiya levantó una mano para silenciarla. "¿No eres tú mi esposa?"

"Si pero…"

Seiya la interrumpió, "Entonces es tu responsabilidad cocinar la cena para la visita que viene esta noche."

Los ojos de Serena comenzaron a llenarse de lágrimas. En ese momento, Seiya sonrió, "Serena, estoy bromeando."

Ella dejó de llorar y sus ojos crecieron con ira. "Malvado, ¿Cómo pudiste molestarme así?" Cuando Seiya solo sonrió pícaramente, Serena resopló, "Estoy en un estado delicado." Cuando Seiya rió ante este comentario, ella volteó la cara mirando hacia el techo, "Buena manera de tratar a tu esposa embarazada." La segunda carcajada de Seiya provocó que la cáscara del banano del desayuno de Serena terminara en su cara.

Él se limpio la cara, sonriendo. Tomó su plato de cereal, que aún tenía algo de leche dentro. Lo miró pensativamente y luego miró a Serena, levantando una ceja. Serena lo miró y se dio cuenta de lo que estaba pensando, "Seiya, no te atreverías." Cuando el siguió sonriendo como un diablillo, ella le imploró, "Hara un enorme desastre en nuestra hermosa cocina, encima de este hermoso desayunador que compraste para nosotros."

"Puedo invitar a Luna y a Artemis para que venga a lamer el desorden, borrando mi delito." Seiya dijo, poniéndose de pie lentamente, el plato aún en sus manos.

Serena se paró y comenzó a caminar hacia atrás alejándose de la mesa, sus brazos al frente como si tratara de defenderse del ataque de la leche. Volteó para correr, pero Seiya la tomó por la cintura. "No te atrevas a tirarme leche encima. No te volveré a hablar nunca, lo juro."

Seiya rió dejando el plato sobre la mesa. Sosteniendo a su esposa por la cintura, le susurró entre el pelo rubio que caía libremente a su alrededor. "Adorada esposa, nunca pensaría en tirar leche encima de esas caras pijamas que aun tienes puestas a las diez de la mañana."

Serena sonrió, "Ok, ya se, ya se, no te acostumbres a dormir hasta tan tarde."

Seiya rió, "Bueno, parece que aun se le pueden enseñar algunas cosas."

Serena volteó para verlo a la cara, "Eres un tonto arrogante."

"Si, si; pero soy tu tonto arrogante." Dijo sonriendo.

Serena rió, "Oh, calla y bésame."

Seiya respondió riéndose, "Que asco, no, aún no has cepillado tus dientes."

Serena abrió los ojos bien grande y abrió la boca para responder, pero Seiya la silencio besándola, lenta y profundamente. Cuando separó sus labios de los de ella, la apretó contra su pecho abrazándola. Serena suspiró contenta, "Seiya, esto se siente casi demasiado bueno para ser cierto."

"¿Por qué dices eso?"

"Es que hace unas semanas cuando, bueno… cuando Darien terminó nuestra relación, cuando estaba parada en ese muelle, pensé que mi vida había terminado. Sentía que había muerto por dentro. Pero llegaste tú y me salvaste de esa desesperación en la que había caído sin darme cuenta, y ahora, me siento tan feliz y en paz. Nuestro apartamento es increíble, y se siente bien que estemos aquí juntos los dos."

"Los tres." Seiya dijo, sonriendo de oreja a oreja.

Los ojos de Serena se iluminaron ante la mención de Rini. "Si, los tres. ¿Y cual va a ser el cuarto de Rini?"

"Bueno, de hecho, estaba pensando que la segunda habitación del pasillo seria bueno convertirla en el cuarto de la bebe. Tiene esas enormes ventanas, que dejan entrar mucha luz natural y aire fresco."

"Necesitamos decorarlo." Dijo Serena, pensando en voz alta.

"Tú y tu madre pueden trabajar en eso, yo reclutaré a Taiki para cualquier trabajo pesado." Respondió Seiya, sonriendo al ver el brillo en los ojos de Serena mientras hablaba de la habitación de su hija.

"Estoy segura que las scouts ayudaran también. Y vamos a necesitar mucho rosa para que combine con su pelo." Serena dijo, desbordando de alegría al pensar en todas las posibilidades.

"Rosa. Claro." Seiya dijo riendo. "Ahora, mi perezosa Bombón, ve a darte una duche y a cepillarte los dientes."

Algo confundida Serena pregunto, "¿Por qué?"

Seiya suspiro, "Aparte del hecho que el día esta a medio terminar, tu madre llegara en cualquier momento. ¿Realmente quieres que te vea en pijamas y con el cabello desarreglado?"

Serena tocó su cabello, "¿Qué tiene de malo mi cabello? ¿Ya no piensas que soy bonita?"

Los ojos de Seiya aumentaron su tamaño temiendo la mirada llorosa de Serena. "Oh Bombón, por favor no llores. Pienso que luces hermosa con tu cabello suelto y fluyendo libre, pero pensé que querrías recogerlo para la visita de tu madre."

Serena limpio sus ojos, "Entonces, ¿no piensas que luzco horrible?"

Seiya trató con todas sus fuerzas de no llorar, sabiendo que sus hormonas estaban por las nubes y reír solo empeoraría las cosas, "No, creo que eres hermosa, no importa como tengas el cabello. ¿Entendido?"

Serena aceptó y limpió sus ojos nuevamente, "¿Y por qué viene mi madre tan temprano?"

"Quiere ayudarte a ser mejor cocinera, así que viene a ayudarte preparar la comida para esta noche y de paso enseñarte 'algunas cosas básicas para ser una esposa'. Eso lo dijo ella, no yo. Debe estar por llegar." Dijo esto último rogando que no desatara un nuevo mar de lagrimas.

Serena parecía considerar esto, procesando la información que había recibido. "Creo que es una buena idea." Se alejó de Seiya y caminó hacia la terraza, dejando que la luz del sol la bañara. Seiya, preocupado por este cambio de actitud se acercó a ella, pero cuando ella comenzó a hablar se detuvo unos cuantos pasos detrás de ella, dejándola continuar, de alguna forma sabía que había algo importante que su esposa necesitaba decir. "Seiya, siempre he sido torpe y no me ha ido bien en muchas cosas como cocinar y la escuela. Pero, de ahora en adelante será diferente. Quiero ser una esposa de la que estés orgulloso y una madre de la que Rini esté orgullosa, como yo siempre estoy orgullosa de mi madre."

Serena volteó a ver a Seiya, estaba rodeada por la luz del sol, así que él solo podía ver bien sus ojos. Intentó hablar pero ella levantó la mano indicando que no había terminado. "Tú lograste ser ídolo, estudiante y Starlight. Así que yo seré esposa, madre, estudiante y Sailor Scout, y lo haré lo mejor que pueda."

Seiya sacudió la cabeza y sonrió, "Olvidaste que también logro ser el tipo mas cool que ha pisado Tokio."

Serena rió y extendió la mano, la cual él tomó acortando la distancia entre ambos. La luz del sol los rodeó mientras compartieron otro beso. Serena se separó y sonriendo lo miró a los ojos, "Querrás decir que olvidé el más arrogante que ha pisado Tokio."

Ahora fue Seiya quien rió, "Por tu falta de aire luego de mi beso, diría que sólo te estás engañando a ti misma al decir que no estas casada con el mas hombre mas cool en todo este pequeño planeta rural."

Serena pellizcó su brazo, causando que el riera y tratara de agarrarla, pero ella salió corriendo a través de la habitación en dirección al baño. Seiya, que pretendía seguirla, rió cuando escuchó la ducha y se dirigió hacia la cocina a recoger los platos del desayuno. Justo cuando él terminaba de secar el último de los platos, Serena salió de la habitación vistiendo una blusa azul claro y una falda blanca, había recogido su cabello en sus dos colas usuales. Lucía refrescada y llena de energía.

"¿Lavaste los platos?" Dijo sorprendida. "Nunca pensé que los ídolos se ensuciaran las manos con esa clase de trabajo."

Seiya rió entre dientes. "Usualmente, los ídolos súper populares como yo no lavan platos." Serena le sacó la lengua, pero él siguió hablando decidiendo ignorarla. "Pero, como tú trataras de ser la mejor esposa y madre, yo trataré de ser el mejor esposo y padre para ti y nuestra hija. Lo que incluye hacer cosas como ayudar con los platos."

Serena rió, "Me imagino que eso no incluye bajarle un poquito a tu ego."

Seiya tocó sus labios con su dedo, pensando por un momento, "No, lo siento. Mi ego es bastante pequeño para lo cool que soy."

Serena estaba a punto de responder, cuando tocaron a la puerta. "Aparentemente te salvó mi madre."

Seiya rió y la siguió hacia la puerta. Serena abrió la puerta y vio a su madre sonriendo. Ambas se saludaron con un abrazo y luego Seiya hizo lo mismo. "Bueno, las dejo. Le prometí a Taiki que le ayudaría a encontrar un departamento más pequeño. Nos vemos para la cena a las seis."

"Ey, espera un momento. ¿No se te olvida algo?" Serena dijo con ambas manos apoyadas en su cadera.

Seiya se detuvo y la miró dudoso, "¿Talvez?"

Ella señaló sus labios con impaciencia, causando que Seiya riera y se acercara para darle un beso de despedida. Se despidió nuevamente y se marchó. Ikuko rió levemente cuando él se marcho, "Ustedes dos sí que son digno de verse. Me sorprende lo cariñosa que eres con Seiya. Pensé que talvez aun te quedarían algunos sentimientos por Darien y tendrías dificultad para aceptar su amor."

La sonrisa de Serena desapareció y sus ojos se nublaron, pero evitó que su madre se disculpara. "Si, aún siento algo por Darien. Él tiene un lugar en mi corazón, uno muy especial por muchas razones. Hay momentos en los que aún no creo que ya no este en mi vida. Pero amo a Seiya, creo que lo he amado por mucho tiempo, pero como Darien estaba presente, ignoré esos sentimientos. Ahora, Darien se ha ido, y Seiya esta aquí, amándome y cuidándome con una paciencia enorme: ¿Cómo no voy a responder su cariño?"

Ikuko asintió, "¿Has sabido algo de Darien desde que trataste de llamarlo para decirle del bebe?"

Serena sacudió la cabeza, "No, y creo que no sabré de él por mucho tiempo." Limpió una lagrima que había empezado a formarse en sus ojos y le sonrió a su madre, luego miró por la ventana hacia el cielo, "Pero, espero que donde sea que esté en este momento, encuentre la clase de amor paciente y comprensivo con alguien más, como yo lo he encontrado con mi esposo."

Ikuko volvió a asentir, "Estas madurando hija mía. Seiya es bueno para ti." Serena volteó a ver a su madre, sus ojos brillaban con lágrimas de felicidad no derramadas. "Vamos a la tienda. Te enseñaré a escoger los mejores productos. Y luego te mostraré como preparar la comida de esta noche."

Serena tomó su bolso y volvió a mirar por la ventana, cerrando su puño y colocándolo sobre su corazón, susurró. "De verdad espero que seas feliz Darien, donde sea que estés en Kinmoku."

En Kinmoku

Darien estaba vestido con unos pantalones negros y una camisa blanca, mientras caminaba por el jardín y suavemente tocaba una rosa roja que recién florecía. "Hermosa" susurró.

"Darien, ¿eres feliz aquí?" Sage dijo, detrás de él.

Darien volteó y suspiró al verla, llevaba puesto un vestido naranja de tirantes finos, que le llegaba hasta las rodillas. Su pelo rojo suelto, se movía libremente con el viento. "Sage, cariño, luces increíble." Dijo caminando hacia ella y extendiendo sus brazos para darle la bienvenida.

Ella caminó hacia el sonriendo. "Los piropos son una magnifica forma de evadir mi pregunta, amor. Pero aún quiero una respuesta."

Darien rió, "Sage, nunca he sido tan feliz. En la Tierra tenía pocos amigos y Serena era la única persona que honestamente puedo decir que quise, además de Rini. Pero ya no debo preocuparme por Rini, porque Serena y yo ya no estaremos juntos de nuevo."

Sage dio un paso atrás y lo miró a los ojos. "¿Quién es Rini? Hasta ahora, no te había oído mencionarla."

Darien respiró profundamente y se pasó la mano por el cabello. "Bueno, quisiera decir que pensarás que estoy loco, pero considerando que viajé a través del universo hasta tu sistema solar para estar contigo, creo que me creerías."

Sage rió al ver lo nervioso que él estaba, "Darien, cariño, siempre te creeré."

Él bajó la mirada y le sonrió, su expresión haciéndose más suave con la luz de la luna. "Rini iba a ser la hija de Serena y mía. Ella viajó en el tiempo en unas ocasiones para ayudarnos en diferentes batallas. Pero, siempre supimos que el futuro no era definitivo, y ahora, Rini nunca existirá." Cerró su mano en un puño y la colocó sobre su corazón. Sage levantó sus manos y las colocó alrededor de su puño.

"Siento lo triste que estás por como han resultado las cosas. ¿Quieres regresar a la Tierra a estar con Serena?" Sage preguntó, tratando de sonar confiada en si misma, pero su voz la delató.

Darien tocó su barbilla levantándole la cara, la había bajado al preguntarle sobre su regreso a la Tierra. "Sage, mi hermosa Princesa Kakyuu, te amo, y simplemente quiero estar contigo, solo contigo. Me dolerá la perdida de Rini, pero como dije antes de dejar la Tierra, siento que todo ha sucedido como debía suceder. Honestamente, no tengo ningún deseo de regresar a la Tierra por ahora, talvez en unos años podemos ir de visita.

"Me gusta el nombre Sage, me alegra que lo sigas usando." Respondió ella, colocando sus brazos alrededor de la cintura de él. "Y, no volveré a preguntarte sobre Serena, Rini o sobre regresar a la Tierra de nuevo. Acepto tu respuesta y tu amor. Y, si no quieres volver a la Tierra por unos años, no lo haremos."

Darien rió, "Que bueno, no me gusta tener que repetir las cosas." Se inclinó para besarla en los labios. El momento íntimo de estos dos amantes fue interrumpido por alguien que aclaraba su garganta. Voltearon para ver a Yaten y Mina de pie en la entrada del jardín.

"Sus majestades, disculpen la interrupción. Mina y yo nos retirábamos por la noche y decidimos ver si ustedes estaban bien antes de marcharnos a casa." Yaten dijo, haciendo una leve reverencia mientras hablaba.

"Si, estamos bien gracias. Disfruten el resto de la noche y nos veremos mañana en el salón del trono para discutir unos nuevos proyectos. Y, felicidades por su compromiso." Sage dijo sonriendo.

"Gracias. Buenas noches, princesa." Mina dijo dulcemente, inclinando su cabeza ante Sage. Miró a Darien y volteó para marcharse. Yaten se disculpó con la mirada, pero Darien sonrió y le indicó con la mano que no se preocupara, la rudeza de Mina hacia él no era un problema para él.

Yaten y Mina salieron del jardín, tomados de las manos. Darien volteó hacia Sage, "Creo que aún tengo que convencer a Mina que me perdone por haber lastimado a Serena."

Sage, asintió, "Talvez, debas hablar con ella pronto, solos los dos. Yaten tiende a hacerla callar antes que explote y diga todo lo que esta pensando y sintiendo. Creo que una vez pasen eso, podrán volver a ser amigos."

Darien asintió y tomó la mano de Sage, caminaron a través del jardín en dirección a su hogar.

En Kinmoku – en el apartamento de Mina y Yaten.

Mina se quitó las ropas con las que había pasado el día y se envolvió en una bata en lo que Yaten salía del baño. Yaten estaba cantando en la ducha, lo que hizo que Mina riera. Yaten le gritó desde el baño, "Si vas a burlarte de mi canto, mejor entra y acompáñame."

Mina se sorprendió, "Yaten, no seas pervertido."

Yaten volvió a gritar, "¿Qué tiene de pervertido que un hombre quiera tomar una ducha con su prometida?"

Mina rió cuando el continuo vociferando en la ducha. Yaten y ella habían prometido abstenerse de las relaciones físicas hasta que estuvieran casados, cosa que no sería hasta dentro de un año, porque Mina quería conocer bien las costumbres de Kinmoku y sentirse más como en casa antes de casarse. Extrañaba a su familia, sus amigos y su planeta, y sabía que ellos no podrían disfrutar con ella su alegría por el compromiso y la boda. "No puedo casarme contigo aún Yaten." Mina susurró para si misma.

Yaten salió del baño en bata, secando su pelo plateado con una toalla. "Mina, ¿estas bien?" Le preguntó, preocupado cuando vio la tristeza en su expresión.

Mina levantó la mirada y le sonrió, lucía tan hermoso con su cabello húmedo y suelto. Ella lo prefería así en las noches, y no le permitía que lo recogiera hasta que llegaba la hora de presentarse ante la princesa. "Oh Yaten, lo siento. Estaba distraída."

La mirada de Yaten se suavizó, "Sé que estas nostálgica amor. ¿Hay algo que pueda hacer? ¿Quieres que te lleve de vuelta a la Tierra?"

"¿Qué?" Mina gritó.

Yaten no sabía que decir ya que Mina parecía estar molesta por su pregunta. "Solo quiero que seas feliz. No estoy tratando de hacerte enfadar más, Mina."

"Bueno, ponerte a decir tonterías acerca de mandarme de regreso a la Tierra me esta haciendo molestar porque sí, estoy nostálgica, pero eso no es nada comparado con el vacío que siento cuando no estas a mi lado." Mina dijo, rogando que él entendiera de una vez por todas, aún podía ver las dudas en su cara. "Yaten, he estado aquí contigo por unas semanas, y cada día me enamoro un poco mas de Kinmoku, lentamente se esta volviendo mi hogar. Estoy en una cultura completamente nueva, conociendo personas diferentes, que espero se conviertan en mis amigos con el paso del tiempo." Mina hizo una pausa para respirar, tratando de controlar las lágrimas que sentía formándose en su interior, pero perdió la batalla y comenzaron a caer libremente. "Por favor Yaten, ten paciencia, cada día siento menos nostalgia. Te amo, no me envíes lejos de ti."

Yaten la abrazó fuertemente, suavemente acariciando su largo pelo rubio. "Mina, obviamente me has puesto en un altar que no merezco; soy muy egoísta, y no creo que te dejaría ir a la Tierra aunque te pusieras sobre tus delicadas rodillas y me lo rogaras. Porque yo, tampoco puedo vivir con ese vacío en mi vida cuando no estoy contigo. Por eso te pedí que fueras mi esposa."

Mina rió entre lagrimas, "Entonces, que te parece si me sirves un poco de helado para animarme mientras yo me doy una ducha."

Yaten le sonrió, sus ojos verdes brillaban, "También echaré a lavar ese sexy trajecito de Starlight tuyo."

Mina rió mientras caminaba hacia el baño, "Eres tan hombre."

Yaten le gritó a través de la puerta, "Si, ahora si lo soy." Ambos rieron.

Mina disfrutó su ducha, dejando que el agua limpiara el cansancio del día. Salio y se envolvió en su bata nuevamente y se sentó en la cama mientras peinaba su cabello húmedo. Yaten, que se había cambiado con unos pantalones anchos, estaba parado en la puerta mirándola. Ella le sonrió, "¿Qué estas pensando mirándome fijamente desde allá?"

"Solo estaba pensando que nuestros amigos no saben que estamos comprometidos y no tenemos forma de contarles." Yaten respondió calmadamente.

Mina asintió, "Lo sé, estaba pensando eso mismo en el baño. Pero siento que ellos saben que somos felices, y nosotros sabíamos que estábamos renunciando a mucho al tomar esta decisión, incluyendo amigos y familia en mi caso."

Yaten sonrió. "Hablando de familia, mi madre dijo que quería que fuéramos a cenar este próximo fin de semana. Creo que quiere ver tu anillo."

Mina sonrió. La familia de Yaten la había recibido con los brazos abiertos y ella estaba muy agradecida de haber sido aceptada. Sabía que dejar a su familia atrás era lo más difícil que jamás había hecho, pero al mirar a los ojos de su prometido sabía que lo había hecho bien. Su amor los ayudaría a sobrevivir a lo que fuera, incluso el no poder compartir su alegría con sus seres queridos al otro lado de la galaxia.

Tokio, dos semanas mas tarde – en el Templo del Abuelo de Raye.

"Serena, estas engordando." Raye dijo mirándola de arriba abajo, mientras arrugaba la nariz.

"No es cierto." Serena respondió.

"Si, si lo es." Raye dijo con toda seguridad.

"No estoy gorda, estoy embarazada. Es muy diferente." Serena dijo, su cara tornándose roja por la frustración ante la insistencia de su mejor amiga para molestarla.

"Si tú lo dices, pero quien se hubiera imaginado que a los dos meses pudieras subir tanto de peso." Raye dijo, subiendo los hombros.

"Oh Raye, te odio. Y nada mas por eso no probarás las galletitas que hice." Serena dijo, levantando su nariz al aire y acercándose a entregar galletas a las demás scouts.

"Oh por Dios, están buenísimas." Lita dijo con la boca llena de galleta, luego de probar una pequeña mordida dudosa seguida de una más grande.

"Lita tiene razón. ¿Realmente las hiciste tú Serena?" Amy dijo, tomando otra galletita.

"Sip. Mi madre me ha estado dando lecciones de cocina todos los días por las últimas dos semanas. Ha sido muy divertido, y de hecho Seiya ha estado disfrutando mi comida en esta ultima semana." Serena dijo, llena de orgullo.

"Déjame probar una." Raye dijo, tratando de tomar una galleta.

Serena le quitó la caja de galletas de las manos, "No hasta que te disculpes."

"No me voy a disculpar por decir la verdad." Raye dijo, cruzando los brazos y mirándola fijamente.

"Raye, Serena esta embarazada y por eso esta subiendo de peso, eso es bueno. El aumento de peso indica que tanto ella como Rini están saludables." Amy interrumpió, tratando de llegar a un acuerdo entre las dos amigas.

Raye suspiró, "Lo se. Lo siento Serena. Estoy de mal humor, Chad y yo discutimos anoche."

Serena le entregó una galleta, la cual Raye mordió inmediatamente. "¿Qué paso?"

"Él se va de gira por todo un mes, sin descansos para regresar a Tokio." Raye contesto bajando la cabeza.

"Oh Raye, eso es duro, pero por lo menos sabes que regresará en un mes." Amy dijo, tocando el brazo de su amiga para reconfortarla.

"Supongo que si. Pero estará rodeado de muchísimas chicas lindas, arrojándosele encima." Raye se quejó, mientras le daba otra mordida a la galleta en sus manos. "Esto esta delicioso." Dijo una vez había tragado.

"Raye, eres hermosa, y Chad esta loco por ti. No tienes de que preocuparte." Lita dijo, tratando de animar a su amiga deprimida.

"Si, él no se atrevería a romper contigo de todas formas." Serena dijo mordiendo una de sus galletas.

"¿Qué quieres decir?" Raye dijo, su ira comenzando a surgir nuevamente.

"Oh, nada. Solo que Chad probablemente tendría miedo que le patearas el trasero si rompe contigo." Serena dijo, mientras de su boca caían migajas de galleta.

"Serena, eres tan tonta a veces." Raye dijo, enfadada y con lagrimas en los ojos.

Serena dejo de reír y su mirada se torno preocupada al ver a su amiga. "Raye, solo estaba bromeando, mas o menos. Pero en serio, Chad ha estado loco por ti desde el primer día que vino al templo. Y ahora que ha regresado, se ha vuelto mucho más maduro y es la clase de chico al que le harías caso, sin reservas. Unas cuantas chicas sonriendo y coqueteando con él no van a cambiar los años de cariño que existen entre ustedes dos."

"Wow Serena, suenas como escritora de consejos de una revista." Lita dijo sorprendida.

"Si, ¿Cuándo te hiciste tan inteligente?" Raye preguntó.

Serena sonrió ampliamente ante sus amigas, se acercó un poco y tomó la mano de Raye. "Solo tienes que responder una pregunta honestamente y se resolverá tu dilema."

Raye levantó la mirada hacia los brillantes ojos de su amiga, "Y, ¿Cuál es la pregunta?"

"¿Crees en Chad?" Serena dijo simplemente.

Raye estaba por responder inmediatamente, pero cerró la boca y luego los ojos, recordando todos los momentos que ella y Chad habían compartido, especialmente en las ultimas dos semanas desde que eran oficialmente una pareja. Recordó como él le cantó en el templo, los dos caminando por el parque bajo la lluvia, compartiendo una sombrilla y unos cuantos besos. Abrió los ojos y le sonrió a su mejor amiga, "Si, creo en él, con todo mi corazón."

Serena le entregó otra galleta. "Ves, ahora que respondiste la pregunta, ¿no te sientes mejor?"

Raye rió, "De hecho si. Serena, ¿Qué te pasa? Ya no eres la misma llorona, holgazana, torpe a la que estoy acostumbrada."

Serena le sacó la lengua, pero en lugar de discutir, respondió, "Estoy enamorada de mi hija, a la que puedo sentir creciendo dentro de mi. Quiero ser una mejor persona por ella. Quiero ser mas inteligente, mas amable, trabajar mas duro y ser menos torpe."

Todas sonrieron, pero entonces Raye preguntó tímidamente, "¿Es Rini la única razón para esta transformación repentina?"

Serena volteó los ojos, "Claro que no, señorita. Creo que es obvio que mi esposo ha tenido una gran parte en mi felicidad."

Todas rieron ante la mirada pensativa de Serena cuando dijo la palabra 'esposo'. Amy le preguntó, "¿Qué se siente estar casada?"

Serena pensó por unos momentos antes de responder la pregunta, "Ser la esposa de Seiya es maravilloso. No pensé hace cuatro semanas que podría ser feliz nuevamente, pero siento una calidez siempre dentro de mi. Seiya es un esposo cariñoso y muy atento, pero me da la libertad de hacer lo que quiero, como venir aquí con ustedes hoy." Serena hizo una pausa, sonriendo al recordar la alegría de las últimas dos semanas. Tocó sus aretes de estrellitas doradas con una luna creciente roja que Seiya le había regalado hace unos días. "Estar casada es mejor de lo que había soñado, porque nunca me imaginé mas allá de la boda, pero el matrimonio es mil veces mejor que la boda. Seiya siempre me hace reír cuando estoy de mal humor, me obliga a dar lo mejor de mi en todo, y de alguna manera sabe por donde presionarme para que lo intente con más ganas para probarle a él y a mi misma que si puedo hacer las cosas."

"¿Qué clase de cosas te obliga a hacer?" Raye preguntó, dudosa de que alguien pudiera verdaderamente motivar a Serena a hacer algo.

"Como cocinar y limpiar nuestra casa. Cuando lloro y me quejo que no puedo hacerlo, él no me deja aceptar la derrota. Usualmente, me dice que él lo puede hacer mucho mejor, lo cual siempre me molesta y termino cayendo en su trampa. Así que lo intento nuevamente hasta que el plato me queda delicioso y el apartamento esta impecable."

Lita rió, "Es el muy bueno para ti."

Serena sonrió, "Si, pero sobre todo me hace reír y me cuida. Me dan estos antojos raros, como anoche que quería helado de mantequilla de maní y chocolate con naranjas, pero no teníamos naranjas, así que él fue a dos tiendas diferentes hasta que encontró, a pesar que estaba lloviendo fuertísimo y cuando regreso a casa estaba empapado por la lluvia."

Por la mirada de Amy parecía que estaba sonando, "Estoy tan feliz por Seiya y por ti."

La sonrisa de Serena siguió creciendo, disfrutaba poder contarles a sus amigas acerca de su vida de casada. "Y, cuando me siento mal por el embarazo, él me ayuda a regresar a la cama y me lleva comida que me ayude con las nauseas, y se queda conmigo cantándome suavemente hasta que me siento mejor. Y cada noche, antes de dormir, le canta a Rini, una canción de cuna que escribió solo para ella." Los ojos de Serena brillaban y sus amigas estaban sorprendidas, nuevamente, por el enorme efecto que el amor de Seiya tenía sobre su princesa.

El apartamento nuevo de Taiki – En el edificio frente al de Serena y Seiya.

Taiki colocaba cuidadosamente los platos que acababa de comprar en los estantes. Seiya estaba poniendo algunos de los productos que le había traído a su amigo en el refrigerador. Taiki rió al escuchar a Seiya tarareando nuevamente. "Seiya, no puedo recordar cuando fue la ultima vez que estuviste tan feliz."

Seiya dejó de tararear y rió, "Para serte honesto Taiki, nuca había estado tan feliz antes, estar con Serena me hace sentir…"

Taiki dejó de acomodar los platos ante el silencio repentino de su amigo, "¿Te hace sentir qué?"

Seiya cerró la puerta del refrigerador y se recostó de la pared detrás de él. "Me siento más poderoso de alguna manera, como si estuviera volviendo a la vida."

Taiki se tocó la barbilla considerando las palabras de su amigo. "Que interesante que digas eso."

Seiya, que se había dirigido a la mesa a recoger las latas para ponerlas en su lugar, lo miró y levantó una ceja, "¿Por qué?"

Taiki tomó las cajas vacías y las envolturas en las que estaban sus platos y se dispuso a entrarlas en la basura, "Porque, cuando estoy con Amy y estamos riendo o…" Se sonrojó por un momento y continuó cuando Seiya comenzó a reírse, "O, este, ya sabes, nos besamos o vemos una película abrazados, también me siento mas poderoso. Como si algo estuviera tratando de salir desde dentro de mi."

"Bueno, espero que de verdad tengamos algún poder oculto que esta tratando de surgir." Seiya dijo, la preocupación arrugando su frente.

Los ojos violeta de Taiki se hicieron mas pequeños, imaginando el camino que habían tomado los pensamientos de su amigo, "Estas preocupado por la criatura que nos ataco hace tres semanas."

Seiya suspiró terminando de colocar las latas en su lugar. "Si, Serena tiene dos meses de embarazo, así que el riesgo de perdida ha disminuido bastante. Pero un ataque directo de un enemigo seria un problema."

Taiki se asustó al pensar en algo pasándole a Serena o al bebe, y en la profundidad de su mente, sabía que si Serena estaba en peligro Amy estaría en la línea de ataque, porque sabia que Amy moriría antes de dejar que algo le pasara a Serena o la bebe que llevaba dentro.

Seiya continuó, "Taiki, tenemos que reunirnos con las scouts."

Taiki le regaló media sonrisa a su amigo antes de responder, "¿Incluso con Sailor Uranus?"

Seiya gruñó levemente, "Si, incluso con las exteriores. No quiero arriesgarme, quiero que estemos preparados para cualquier ataque. No colocaré a mi esposa y mi hija en peligro innecesario solo porque me gustaría meter a Amara en el próximo vuelo directo a Urano."

Taiki rió, "Bien, hablemos con Luna y Artemis. ¿Dónde están ellos últimamente?"

Seiya sonrió, "Ambos se han estado quedando conmigo y con Serena ahora que Mina se fue. Usualmente están escondidos en el futon de la oficina. Creo que les gusta la privacidad porque Dios sabe que Serena casi ni pasa por ahí."

"¿Cómo estará Mina en nuestra planeta?" Taiki dijo, pensando en voz alta.

Seiya levantó los hombros, "Supongo que igual que nosotros. Estará nostálgica y tratando de encajar; pero está con Yaten, que la ama, así que estará bien."

"Lo extraño." Taiki dijo suavemente.

Seiya se acercó a su amigo y le tocó el hombro, "Yo también lo extraño, todos los días. Pero cada uno tenía que seguir su propio camino, no puedo imaginar estar en ninguna otra parte que no sea con Serena. Y, yo sé que lo veremos de nuevo."

Taiki asintió, "Estoy de acuerdo, Amy es parte de mi, igual que siento que soy parte de ella. No podría regresar al vacío que sentía al no tenerla cerca. Pero, espero que no tengamos que esperar cien años mas para volver a ver a nuestro mejor amigo nuevamente."

Los dos ex-Starlight miraron por la ventana hacia el cielo, sabiendo que más allá del azul se encontraba la oscuridad del espacio iluminada por las estrellas, y que una de esas estrellas era el sol de su antiguo hogar, donde se encontraban su adorada princesa y su mejor amigo en estos momentos.


N/A: ... debido a la trama posterior de esta historia, no habrá comunicación entre Kinmoku y la Tierra por ahora, por eso los chicos no se enteraran del compromiso de Yaten y Mina; esto lo dijo la autora, no son mis palabras… lo siento, yo también quería que se creara un teléfono intergaláctico, pero no fue así.

... en el próximo capítulo: la reunión de las scouts no trata solamente sobre el nuevo enemigo, sino también sobre que harán ahora que les falta un miembro y… la identidad de quien será la nueva Sailor Venus es revelada.

... Gracias por todos sus comentarios, de verdad que me gustan mucho :D