Después de la tormenta
Entraron en la mansión, buscaron a Takumi y le contaron rápidamente lo que había sucedido, todas pensaban que Shizuru vendría a buscarlas para terminar con las que no logro atrapar, la tierra aun temblaba y una obscura tormenta azotaba sin piedad la ciudad
-Debemos marcharnos de aquí-decía Miyuki mientras tomaba una toalla blanca y la ataba alrededor del pecho de Ein-Shizuru regresara si siente nuestra energía, y en nuestras condiciones actuales no podremos pelear con ella, lo mejor es escondernos y hacer un plan para enfrentarla-.
–Natsuki tomo una venda y se la puso en el brazo que tenía lastimado-Yo regresare, Shizuru es muy importante para mí y no dejare que se pierda en esa tristeza y soledad eterna, la traeré de vuelta.-
-¡Estás loca!-Exclamó Nao incorporándose adolorida-yo misma vi como iba a asesinarte, no creo que logres convencerla con palabras bonitas, debemos irnos todas de aquí lo más rápido posible-
-Lo siento regresaré a ese lugar bajo mi responsabilidad- respondió Natzuki con una enorme determinación, desde siempre había querido a la castaña y con el paso del tiempo sus sentimientos se hicieron más y más fuertes, no la iba a dejar ahí, tenía que intentar hacer algo por ella.
-Si es tu decisión volver y morir estas en todo tu derecho-Intervino Miyuki que no estaba dispuesta a dejar pasar más tiempo, debían encontrar un lugar seguro pronto- yo no puedo hacer nada, tenemos que encontrar un refugio, ayudar a nuestras compañeras heridas.- miraba a Ein con mucha tristeza, apenas y respiraba, seguía perdiendo sangre, no resistiría mucho más en esas condiciones si no hacían algo.
-Natsuki abrió la puerta y se dispuso a salir-Entonces me voy Miyuki sama ¿podría decirme el lugar donde encontrarlas?, sé que mis posibilidades de sobrevivir son muy escasas pero si ocurre un milagro y logro traerla de vuelta me gustaría volver con ustedes.
-Una débil Yukino trató de levantarse con la ayuda de Mai.-Vamos a Ealis, está algo lejos pero ahí tendremos más tiempo ya que es difícil de encontrar.-
-No tenemos tiempo para pensarlo mucho-Sentenció Miyuki-las que puedan volar tomen a una o dos compañeras y síganme, yo llevare a Ein, está muy mal y quiero cerciorarme de que llegue bien-
Así lo hicieron, todas la que podían volar tomaron a sus compañeras, los heridos eran muchos pero se las ingeniaron para trasladarlos, las que se encontraban en estado grave eran Ein, Haruka, que aun no se recuperaba de su operación, Nina que había sido brutalmente golpeada y Youko, pero todas se esforzaron, incluso Arika y Yukariko intentaron volar por sí mismas para no tener que ser cargadas, tomaron todo lo necesario y emprendieron el vuelo a la bien oculta ciudad de Ealis
Mientras tanto Natzuki se dirigía al lugar de la batalla, había dejado de temblar pero sus heridas le dificultaban el paso. No podía volar, había sufrido muchos daños pero no se rendiría, con muchas dificultades llegó al lugar de la batalla, observo una silueta a lo lejos que estaba de espaldas, rápidamente se escondió pensando que era Shizuru, pero como no estaba bien y su brazo estaba inutilizado, tropezó y dio un grito que alertó a aquella silueta, esta se giró rápidamente y al hacerlo Natsuki observó, no era Shizuru, su estatura era mucho menor, pero desprendía una energía escalofriante y muy poderosa, Natsuki observó también que en una de las manos de la pequeña estaba un cuerpo, un cuerpo adulto con alas de ángel, pero por la distancia no podía distinguir quién era, la silueta desapareció repentinamente y se posicionó detrás de Natsuki
-¿Quién eres tú?-Preguntó la sombra mientras ponía una daga de cristal en el cuello de Natsuki-
-Yo…s… Natsuki, el ángel iridiscente-Natsuki no era tartamuda, pero la energía de la pequeña no le dejaba pensar ni articular palabras con claridad.
-¿El ángel iridiscente?-Retiró la daga y se dejó ver-vaya, pero si ese ángel se encuentra muy grave, está tirado mas allá.-la pequeña era de cabello violeta y ojos verdes, no tenía más de diez u once años y al igual que Shizuru de sus ojos brotaban lagrimas negras.
-Bue…. Bueno, han pasado algunas cosas y por eso ahora somos dos- Natsuki tartamudeaba menos, la niña, aunque de energía aterradora, no parecía tener intención de matarla, al darse cuenta de esto se atrevió a preguntar- ¿Y tu quien eres?-
La pequeña izo un pequeño gesto de tristeza pero levantó su cara y sonrió melancólicamente-Me llamo Mashiro-se apartó un par de pasos y le extendió la mano que tenia desocupada a Natsuki para ayudarla a levantarse-¿conoces a este sujeto? –levantó su pequeña mano y mostro el cuerpo que tenía tomado del cuello- este sujeto llegó a mi casa acompañado de otros dos y comenzaron a interrogar a mis padres, buscaban la localización de las ruinas de Treva-
Natsuki buscó alguna roca que sirviera para sentarse y continuó escuchando la historia.
-Mi madre era la guardiana de Treva la renovadora-Continuo Mashiro-Su misión era protegerla por lo que no le iban a dar la localización así como así, los desconocidos se alteraron y atacaron a mis padres y los mataron-Comenzó a llorar amargamente
Natsuki al verla tan vulnerable y triste la abrazó y trató de consolarla-Tranquila pequeña, ya todo está bien ¿Cuándo llegaste a este lugar no había una mujer con alas negras en su espalda?-
-No-Respondió Mashiro soltando el cadáver del sujeto que había matado-solo estaban estos malditos tratando de ayudar a sus amigos, algunos de ellos aún están vivos pero los asesinare, están muy lastimados así que será fácil.-
-Espera-Natsuki la liberó del abrazo-tranquilízate y ayúdame a revisar este lugar ¿De acuerdo?-
-De acuerdo Natsuki san-
Comenzaron a investigar el lugar de la pelea, efectivamente habían dos cuerpos mas tirados en el suelo claramente sin vida, encontraron a Midori y a Akane inconscientes y también lograron distinguir a la pequeña Shiho que también estaba sin vida, siguieron su tarea y vieron a Alissa y a Fumi también inconscientes, la pequeña Mashiro se soltó de la mano de Natsuki y se agachó a donde estaba Fumi.
-Natsuki se sobresaltó pero al no sentir instinto asesino en Mashiro preguntó con más tranquilidad-¿La conoces?-
-Es el ángel iridiscente-aclaró la pequeña mirando a Fumi con mucha ternura-pero también se parece mucho a mi madre, aunque ella es más joven- la pequeña izo aparecer sus alas blancas y puso su mano en el rostro de Fumi, esta como por arte de magia abrió los ojos y reconoció a Natsuki.
-Natsuki...-Fumi apartó la mirada- lo siento, nunca hubiese imaginado que tendría que luchar contra ustedes.-
-No hables sempai-la peliazul tomo la cabeza de Fumi en sus brazos-estas muy lastimada.-
-¿Sempai?-Fumi sonrió con algo de nostalgia- ¿aun me llamas así?-
-Siempre serás mi sempai-Contestó Natsuki con ternura-el destino te alejó de mí y luego te puso en mi contra, pero no te odio por eso, solo quiero que te recuperes y vuelvas con nosotras, aunque no lo creas Nao también te ha extrañado mucho.-
-Estoy muy lastimada Natsuki, la energía de esta pequeña ha logrado sacarme de mi estado de inconsciencia pero aún así no puedo moverme, me cuesta respirar y mi cuello me duele mucho-Fumi tosió un poco de sangre-
-¿Puedes cuidarla mientras que busco más sobrevivientes?-preguntó Natsuki a la pequeña que no apartaba la vista de Fumi.
-Claro- contestó la pequeña sin apartar la mirada de su objetivo, no era atracción ni nada parecido, la miraba porque el rostro de su madre era muy parecido al de Fumi.
Natsuki siguió buscando y encontró a Miyu también inconsciente, escuchó también un ruido y rápidamente se volvió para ver a una maltrecha Mikoto que se apoyaba en su espada. Rápidamente corrió hacia ella.-Tranquila, no te hare daño ¿Puedes volar?-
-Estoy herida pero no tanto como mis compañeras-dijo cayendo en el brazo sano de Natsuki-si me dejas descansar un poco podré volar nuevamente.-
Natsuki la cogió antes de que cayera y trató de ablarle para que reaccionara-Tranquila, yo tampoco me encuentro bien pero tratare de ayudar al resto, tu mientras tanto ve donde esa pequeña y hazle compañía-
Mikoto observo a la pequeña y su semblante paso de dolor a uno de miedo-No por favor, no me hagas ir donde esa niña, es un demonio con alas de ángel-
-Tranquila-Natsuki dirigió su mirada a Mashiro y luego la regresó a Mikoto, no se imaginaba a una pequeña tan indefensa como ella haciendo el papel de demonio, pero luego recordó la velocidad con que Mashiro apareció a sus espaldas la primera vez que la vio y ya no sentía que estuviera tan indefensa-no sé qué abras visto, pero te aseguro que no te hará daño.-
-Fue terrible-Comenzó a relatar Mikoto-cuando ustedes huyeron nosotras tratamos de derrotar a tu amiga, la de las alas negras, pero a todas nos derrotó sin dificultad, sus ojos… sus ojos eran tan rojos como la sangre y su rostro, su rostro era lo peor, al mirarla sabiamos que suplicar no serviría de nada, mirar su rostro era saber que ibas a morir y no podrías decir nada al respecto, su rostro impávido era como un bloque de hielo que sabias que se derrumbaría sobre ti y no podrías escapar, yo lo intenté, intenté escapar pero me lanzo una bola de fuego que no pude esquivar y caí al suelo, las demás fueron derrotadas una por una, cuando terminó con nosotras cogió algo y se fue caminando hacia no sé donde- se detuvo para tomar aire- esperé un poco y comencé a caminar, me sentí salvada cuando el amo Reito y sus capitanes llegaron a buscarnos pero esa pequeña apareció de repente con sus dos alas negras y comenzó a matar sin piedad a los capitanes del amo Reito, yo me volví a esconder y vi con horror como su mano atrapaba el cuello de mi amo y lo apretaba, mi amo suplicaba pero la pequeña solo apretaba más y más, sentí un sonido y mi amo dejó de luchar, ahí supe que moriría si me encontraba así que me oculté. Luego apareciste tú y pensé en pedirte ayuda aunque sabía que quizás rechazarías dármela.-
Alas negras pensó Natsuki y un recuerdo fugaz de la información que Miyuki había dado se cruzó por su mente-¿Esa pequeña tiene alas negras?, yo vi que las tenía blancas cuando despertó a Fumi-Se separó de Mikoto y vio que esta podía mantenerse en pié- confía en mí, no te hará daño así que ve con ella yo trataré de ayudar a las demás-
-De acuerdo-Mikoto comenzó a caminar hacia donde le había ordenado Natsuki pero se detuvo unos instantes-¿por qué nos ayudas? Nosotras estábamos dispuestas a matarlas para obtener el amuleto.-
Natsuki le dio la espalda para ir a ayudar a Midori y antes de irse le dirigió unas palabras a Mikoto-Nadie merece morir en estas condiciones, aún los enemigos pueden mostrarse respeto y los que antes fueron tus enemigos después pueden salvarte de las peores situaciones-Comenzó a caminar hacia Midori- ve donde la pequeña que no te hará daño.-
Natsuki comenzó a trasladar con muchas dificultades los cuerpos inconscientes de sus anteriores enemigas, Mikoto se recupero y junto con Mashiro y Natsuki trasladaron los cuerpos hacia la ahora deshabitada mansión, ahí estaban aún los equipos y las medicinas de Youko, Natsuki no tenía idea de cómo usarlas pero Fumi la fue orientando, así logro darles tratamiento a todas y a ella misma, cuando estuvieron todas tratadas se acomodaron en las habitaciones para poder descansar, ya mañana verían que iban a hacer.
En medio del bosque, ya muy lejos de la ciudad de Wind caminaba una hermosa castaña de ojos rojos, sus alas estaban materializadas en su espalda pero no volaba, la cabeza le dolía mucho y se sentía cansada, muy cansada, en su mente pasaban una serie de sucesos que habían ocurrido en el pasado, un pasado muy antiguo, cuando los hombres recurrían a los ángeles tentándolos con dinero y posición para que les ayudaran con tareas poco dignas, cuando los dragones legendarios fueron ahuyentados de su lugar y se vieron obligados a esconderse, cuando los ángeles contratados por alguna ciudad masacraban a los humanos de otra ciudad solo porque tenían rivalidades, cuando los ángeles pasaron de ser seres divinos a seres temidos por todos, cuando alguno que otro ángel decidía que los humanos no estaban hechos para gobernar la tierra e imponían un gobierno a base de miedo y tiranía, pero el recuerdo que martillaba la cabeza de la joven era aquel que mostraba como tanto ángeles como seres humanos destruían sin piedad la naturaleza, masacraban animales quitándoles la piel mientras aún estaban vivos para usarlas en abrigos que alguna mujer con dinero solicitaba, cortaban bosques enteros y luego dejaban la tierra inservible, ese recuerdo era el que más le dolía y el que más odio engendraba en el corazón de Shizuru-Los voy a matar a todos, los seres de este mundo son una plaga que debe ser erradicada, ni humanos, ni ángeles, ni demonios sirven para gobernar, la tierra volverá a ser de los dragones legendarios y yo volveré a dormir durante eones hasta que Gaia vuelva a necesitarme-siguió caminando sin rumbo fijo durante toda la noche.
La mañana llegó y Miyuki y sus compañeras aun volaban a Ealis, lo habían hecho durante toda la noche pero era muy lejos y con la carga de sus compañeras heridas era aún más difícil, pronto divisaron la ciudad, descendieron y Yukino las guió hacia su casa, Con el dinero que habían recibido sus padres por entregar a su hija hace años se habían convertido en una de las familias más ricas de esa ciudad, tenían muchos negocios y propiedades y gozaban de una comodidad financiera excelente, cuando el grupo de ángeles llegó reconocieron a su hija inmediatamente, la vieron toda lastimada y agotada e inmediatamente abrieron sus puertas al grupo para que descansaran, mandaron a llamar médicos de toda la ciudad para que trataran las heridas físicas, no eran tan efectivos como Youko pero por lo menos estaban logrando estabilizar a las mas heridas.
Ein no parecía recuperarse, había perdido demasiada sangre y el largo tiempo que llevaba inconsciente podía ser peligroso, Miyuki, quien no había tenido tiempo para asimilar bien todo lo que pasaba salió del lugar y por primera vez desde que conoció a sus actuales compañeras lloró de tristeza, rogaba a lo que sea para que aquella niña que había conquistado su corazón se recuperara, caminó unas cuantas horas para no ver a su amada Ein sufrir, en la casa de Yukino los médicos hacían todo lo necesario y habían logrado hacer que Youko Y Nina salieran de su inconsciencia.
-Señorita Yukino, hemos estabilizado a la señorita Nina y a la señorita Youko, están muy débiles y presentan algunos síntomas desconocidos para nosotros-Informaba uno de los doctores que habían traído- la muchacha que fue apuñalada en su pecho no presenta mejorías, ha perdido mucha sangre y algo que no sabemos que es parece apagarse dentro de ella, si fuera una humana debería estar bien pero al parecer lo que enfrentamos es algo desconocido para nosotros, lo sentimos pero esto es todo lo que podemos hacer, si nos permite, ahora atenderemos las heridas de los pacientes con menor riesgo.-
-De acuerdo-La cara de Yukino se mostraba firme pero por dentro estaba muy preocupada-entiendo la situación, solo tengo una pregunta ¿La señorita Youko se encuentra consiente?-
-Así es-respondió el viejo doctor-está descansando en estos momentos.-
-Gracias, iré a verle.-informó Yukino.
-Espere, ella aun no puede ser visitada-Trató el doctor de detenerla-necesita descansar y…-
-Ella es la única que nos puede decir lo que tiene la muchacha que no despierta- Interrumpió-se que ella entenderá el porqué la molesto tan pronto, con su permiso.-Yukino no sabía por qué se preocupaba tanto por aquella mujer, su amada Haruka estaba enamorada de ella, era mejor dejarla morir, pero en su interior ella no quería que Haruka sufriera y haría todo lo posible para que esa mujer se recuperara, llegó a toda prisa a la habitación donde Youko descansaba.-Doctora Youko, perdone por molestarla en su estado actual-
-No te preocupes pequeña ¿Qué sucede?- Youko hablaba pero muy débilmente
-Sucede que Ein sama fue Herida muy gravemente y no ha despertado desde ayer, según los médicos ellos lograron estabilizar su herida, aunque ha perdido mucha sangre, los médicos dicen que algo que ellos no comprenden parece que se la está llevando-Explico Yukino.
Youko sin pensarlo dos veces se levanto de su cama, se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo para ponerse de pie, pero lo logró-Llévame con ella lo más rápido posible, si es lo que creo que es debemos ayudarla pronto, de lo contrario morirá.-
Yukino se asustó y rápidamente tomó en brazos a la doctora, la llevó a la habitación de Ein y le acercó una silla para que se sentara y la examinara.- ¿Qué le sucede, porque aún no ha despertado?-
-Su herida Yukino, Fue hecha con la guadaña del ángel iridiscente-Explico la doctora- yo también luche con ella y fui derrotada pero su arma nunca me infringió una herida abierta, las heridas que tengo fueron por las estacas de hielo que me lanzó pero su arma nunca me tocó, sin embargo a Ein le atravesó el pecho.-
-¿Y qué pasa cuando se recibe una herida con esa arma?-Preguntó Yukino más preocupada que antes-
-Si el ángel iridiscente sale da la batalla ileso entonces no pasará nada-Youko se puso de pié y se acercó para examinar mejor el semblante de Ein-pero si recibe daño entonces utilizara la vitalidad del ángel al que lastimo para recuperarse y no se detendrá hasta que esté totalmente recuperada, y si Shizuru logró atrapar al ángel iridiscente entonces no creo que haya quedado en muy buenas condiciones-
¿Qué podemos hacer?
-Esto será complicado-Youko tenía que explicarle bien la situación a Yukino ya que esta sería la que se encargaría de los preparativos-¿puedes ver como pierde sangre?-
-Así es, los médicos dijeron que lograron estabilizarla, pero su herida sigue abierta y ella sigue poniéndose pálida.-
-Esto se debe a la habilidad del ángel iridiscente, hasta que ese ángel no se recupere por completo Ein seguirá perdiendo sangre, necesitamos mantenerla viva hasta que el ángel iridiscente se recupere por completo y no requiera más de la vitalidad de Ein.-
-¿Y cómo la mantenemos con vida?-Yukino cada vez veía menos posibilidades de salvarla.
-Ella pierde sangre pero no es por la enorme herida en su pecho, es por la habilidad de la que te hable-Explicaba Youko-el organismo de Ein rechaza su sangre y la expulsa por sus poros pero si le administramos sangre podremos mantenerla con vida.-
-Entonces llamare al hospital para que nos traigan toda la sangre que puedan-Se dispuso a salir pero fue detenida.
-Eso no servirá, la sangre normal no nos sirve, si queremos mantenerla con su vitalidad debemos introducir sangre de ángel o no servirá de nada-Youko volvió a sentarse.
-Pero los ángeles no abundan Youko sensei y muchas de nuestras compañeras no pueden someterse a un procedimiento como ese, están muy débiles y sería peligroso.-
-Yo donaré de la mía-dijo Youko subiendo la manga de su brazo derecho-es importante que pronto empecemos…-
-¡No puede! usted es la doctora y sé que si usted dona parte de su sangre quedara en un estado de debilidad-Yukino tenía razón-si eso pasa entonces ¿quién seguirá tratando a las demás?, incluso para poder introducirle sangre a Ein sama la necesitamos a usted.-
-Tienes razón, pero necesitamos empezar pronto, mira su color, si esperamos demasiado morirá-Replicó Youko.
-Iré a buscar a Nao y a Sara, ellas no recibieron heridas graves-Yukino izo memoria-Creo que Mai y algunas otras también podrían ayudarnos.-
-De acuerdo, envíalas aquí rápido-Youko izo una pausa-y también trata de encontrar a Miyuki sama-
La pequeña salió a buscar a las que podían servir, Nao accedió sin ninguna queja al igual que Sara, se presentaron con Youko y esta comenzó con los preparativos, Yukino también se lo mencionó a Mai quien, aunque estaba débil, insistió en ayudar y también se presentó.-Doctora, ellas son las únicas que pueden, saldré a buscar a Miyuki sama.-
-De acuerdo, por ahora con ellas basta, busca a Miyuki sama para tener sangre de reserva-Insistió Youko-no sabemos qué tan grandes fueron las heridas del ángel iridiscente así que es bueno que estemos preparadas.-
-De acuerdo-Yukino salió en busca de Miyuki y Youko se quedó trabajando con Ein y las demás.
En la mansión Serra Natsuki se despertaba y se dirigía a ver a las demás, afortunadamente el tratamiento que les dio a las víctimas de Shizuru estaba dando resultados y en ese momento Alissa, Midori, Miyu y Akane se encontraban consientes.
Una puerta de la sala central se abrió y la pequeña Mashiro acompañada de Fumi se hacían presentes, la pequeña Mikoto aún dormía.
-Queremos disculparnos y a la vez agradecerte por habernos salvado-Midori izo una reverencia-nada pudimos hacer para derrotar a tu amiga, si no nos hubieras ayudado de seguro estaríamos muertas ahora.-
-Ahora no es momento para disculparse-Dijo Natsuki desatando la venda de su brazo que se encontraba un poco mejor-necesito encontrar a la chica que las derrotó.-
-Eso es un suicidio-El rostro de Midori paso de angustia a terror en menos de un segundo-te matará apenas la encuentres lo mejor es escapar antes de que regrese y nos mate.-
-¿Saben dónde está la ciudad de Ealis?-Pregunto Natsuki.
-Yo sé donde está-Intervino Fumi- ¿Por qué lo preguntas?-
-Natsuki abrió la puerta y se dispuso a salir-Quiero que vayan a ese lugar y busquen a mis compañeras, lleven a la pequeña Mashiro con ustedes y explíquenles los sucedido.-
-De acuerdo pero no creo que nos reciban con los brazos abiertos-Expresó Midori con inseguridad-después de todo las atacamos y herimos a varias de sus compañeras.-
-No se preocupen, hablen directamente con Rokujou Miyuki, ella las escuchara-Sugirió Natsuki.
-¿Y tú que harás, Natsuki?-Preguntó Fumi poniéndose a su lado.
-Iré a revisar nuevamente ese lugar-Informó Nat-necesito agotar todas mis posibilidades de encontrar a Shizuru antes de poder irme.-
-Espera por favor-Pidió Akane-yo quiero ir contigo, quiero sepultar el cuerpo de kazu kun como debe ser-
-¿Él y tú eran pareja?-Preguntó Natsuki curiosa.
-Aún no, pero nos amábamos mucho, estábamos esperando el momento preciso para dar la noticia al amo Reito y pensamos que lo mejor sería después de conseguir el amuleto de Dromar-Dijo Akane con mucho pesar.
Natsuki lo pensó unos segundos-lamento decirte esto pero ayer cuando las encontré a ustedes pude ver el cuerpo sin vida de Kazuya y de Shiho, puedes venir conmigo si lo deseas pero creo que es un riesgo-
-Gracias Natsuki san, y lamento el haber luchado en su contra, pero no teníamos opción–una lagrima corrió por la mejilla de Akane, esta no podía esconder mas su pena pero trató de mostrarse digna todo el tiempo.
-No hablemos más de eso y vámonos-Dijo Natsuki, mientras más tiempo esperaban menos oportunidad tenían de encontrar a Shizuru-el resto que marche a Ealis y se reúna con el grupo del ángel de platino-
-Espera Natsuki-Fumi detuvo nuevamente la partida de Natsuki, esta tuvo que cerrar la puerta nuevamente-no creo que hacer eso sea lo más prudente, recuerda que yo herí gravemente a una de tus compañeras, quizás no estén dispuestas a escucharnos y nos ataquen.-
-Es verdad- Natsuki recordó que la chica a la que Fumi hirió era Ein y que Miyuki no estaría muy complacida de ver nuevamente a Fumi-ahora recuerdo que la mujer a la que heriste era Ein Fujino y que hace poco se había hecho novia del ángel de platino.-
-¿Fujino?-A Fumi el apellido le sonó más familiar de lo que hubiera deseado.
-Así es sempai, Ella es la hija de la mujer que asesinamos hace dos años-informó triste Natsuki.
Fumi se sorprendió mucho al enterarse de la triste casualidad-No puede ser, yo asesiné a su madre hace dos años y ahora, con la misma arma que le di muerte a Shizuma ataqué a su hija, me siento miserable Natsuki- un par de lagrimas escaparon de sus ojos- no puedo creerlo, que terrible coincidencia-
-No llores sempai, no ha sido culpa tuya-Natsuki trató de animarla sin mucho éxito-el destino te puso en contra de la familia Fujino y tu nada puedes hacer contra eso, tu luchaste para cumplir con tus ordenes y eso nadie te lo puede reprochar, desearía que las cosas hubiesen sido diferentes pero el pasado es pasado y debemos concentrarnos en mejorar el futuro.-
-Tienes razón-Respondió Fumi secándose las lagrimas con la manga, Mashiro solo la observaba.
-Natsuki san-intervino Midori-Creo que sería mejor que las que podamos te acompañemos al lugar de la batalla y así podamos ayudar con los cuerpos, después podemos ir todas juntas a Ealis y tratar de reconciliarnos con tus amigas.-
Natsuki asintió y todas las que estaban en condiciones fueron a sepultar a los que habían perecido en la batalla, levantaron un pequeño altar en honor a Kazuya y a Shiho y también sepultaron a Reito, no sin antes quitar del cuello de este el amuleto de Darigaz, y a los dos capitanes. De Shizuru no encontró ningún rastro, pero Natsuki logro distinguir un pequeño brillo que la llamaba, se acercó en silencio, nadie lo notó pero aquel extraño brillo era nada menos que el amuleto de Dromar, había sido separado del collar en el que se encontraba y arrojado descuidadamente, Natsuki no dijo nada de eso, solo lo guardó para si ya que era el único recuerdo de Shizuru y quizás, solo quizás la forma de encontrarla.
En la mansión de Yukino las cosas se encontraban mejor, Ein aún se encontraba inconsciente y perdiendo vitalidad pero la mantenían estable, Haruka, Arika y Yukariko también se estaban recuperando, Nao aprovechaba el tiempo y junto a Mai entrenaban a Sara lo mas que podían, Miyuki no se apartaba del lado de su amada y al igual que Youko estaba atenta a cualquier reacción de la castaña, Yukino se preocupaba junto con Takumi de cuidar a Nina la que ya estaba algo mas recuperada y había recobrado el conocimiento.
-Miyuki sama- dijoYouko llamando su atención-Por ahora Ein está estable, pero eso solo será mientras tengamos sangre para darle.-
-Lo sé, pero no me siento de ánimo como para hacer nada-El rostro de Miyuki mostraba cansancio y tristeza, ver a Ein en esas condiciones le había quitado todo el ánimo.
-Entiendo-Respondió Youko-pero mientras no contemos con el ángel iridiscente no podremos detener lo que le pasa, debemos buscar otra opción-
-Déjame quedarme junto a ella un poco más-pidió Miyuki con vos monótona
Youko se acercó a Miyuki y le dio una cachetada, la tomo de los hombros y la puso frente a ella-¡Eres una estúpida!, si te quedas lamentándote aquí pasaras con ella quizás el último día de su vida, debes ir a buscar al ángel que izo esto y traerlo aquí para curarla, ¿prefieres pasar un día con ella en este estado o pasar una vida entera con ella? –Youko vio como los ojos de Miyuki se llenaban de lágrimas, estaba siendo dura con ella pero debía mantenerse firme, si dejaba que Miyuki se siguiera lamentando perderían a Ein y eso era algo que no estaba dispuesta a permitir-¡ahora te pones de pié, comes algo y te vas a la cama, mañana a primera hora volverás a Wind y trataras de buscar algún rastro de el ángel iridiscente!-
-Tienes razón, he sido una tonta-dirigió su mirada a Ein- perdóname, iré por la persona que te izo esto y te curaremos, te lo prometo-salió de la habitación de Ein y fue donde Yukino, ésta ordenó a los sirvientes que prepararan comida para todas y la sirvieran lo más pronto posible.
-¿Por qué haces esto?-Miyuki sorprendió a Yukino con la pregunta-Tu amada Haruka está enamorada de Ein, ¿no sería mejor para ti que ella muriera?-
-Si lo pones de esa forma es verdad-respondió Yukino-pero yo no soy así, no me gusta ver sufrir a los demás y aré todo lo que pueda por ayudarte, además si Ein sama muere Haruka chan estará muy triste y eso no podría soportarlo, así que te ayudare todo lo que pueda.-
-Muchas gracias-Miyuki izo una reverencia-nunca olvidaré esto-
-De nada-contestó la pequeña de anteojos-Ahora ve a darte un baño y prepárate para comer, debes tratar de recuperar la mayor cantidad de energía posible-
Miyuki asintió y se fue tomar un baño, comería y luego descansaría para salir a primera hora de la mañana a buscar a Fumi.
Shizuru seguía caminando, ya había pasado mucho tiempo y las ideas comenzaban a ordenarse en su cabeza y comenzaban a llegarle aún más recuerdos, esta vez eran recuerdos de sus compañeras, incluso de su hermana pero ella no sentía nada por ellas. Era extraño como la personalidad de Shizuru se imponía a la del ángel de desolación, aunque la influencia de dicho ángel también buscaba apoderarse de la situación, nunca había pasado antes algo así, la fuerte personalidad de la chica más la voluntad y los deseos de Desolación se mezclaban poco a poco hasta que al final se habían fusionado. El resultado, una Shizuru con poderes inimaginables que solo quería una cosa, divertirse.
Una enorme sombra aparecía sobre la cabeza de Shizuru, era el enorme Darigaz que lentamente aterrizaba delante de ella-¡Has venido!-una sonrisa cruel asomaba en sus labios, pero el dragón no hacía ningún intento por atacarla- ¿Así que sumiso?, servirás entonces a mis propósitos- En ese momento otra sombra enorme aparecía ante ella, esta vez el poderoso Crosis era el que se sometía ante Shizuru.-Tú también me servirás, con ustedes dos puedo destruir ciudades enteras en muy poco tiempo-.
Los dragones habían sentido el poder maligno y se sintieron atraídos, algo era extraño y es que este ángel de desolación no era como sus antepasados, este parecía ser mas evolucionado y no solo pensaba en destruir, también quería divertirse destruyendo y que mejor forma que ver a sus víctimas ser devoradas o asesinadas por esos dos enormes dragones, lo estaba pensando todo muy bien, sería una obra de arte ante sus ojos y se sintió satisfecha.
-Mañana partiremos a la ciudad de bronce, los habitantes de esa ciudad estarán felices de volver a verte-sonreía y acariciaba al enorme dragón negro- hoy quiero dormir.-Shizuru durmió pero los dragones se quedaron a su lado inmóviles, esperarían a su ama hasta que ella les ordenara que hacer, en mitad de la noche soñó con sus compañeras, las vio ser derrotadas una por una, vio también ciudades en llamas y escuchaba gritos de todas partes, en su sueño ella iba a lanzar una enorme tormenta de fuego y rayos sobre la ciudad de bronce pero antes de hacerlo la imagen de una cabellera azul movida por el viento la despertó.
Se dio cuenta que estaba todo muy obscuro y como no estarlo si Crosis la había cubierto con sus alas para protegerla mientras dormía, salió de debajo del ala de Crosis y vio que aun no había amanecido-Hay algo que debemos hacer antes de ir a la ciudad-Le dijo a los dragones así que se puso en marcha junto con sus dos enormes subordinados a un lugar que ella recordaba muy bien.
Shizuru llegó junto con los dos dragones a la caverna de Dromar, entraron por el agujero del techo por el que Dromar entraba siempre, nadie sabía la ubicación exacta de este agujero en la superficie pero los dragones sí que lo conocían
-Ustedes dos pueden descansar mientras encuentro lo que ando buscando-izo una señal con la mano y los dragones se echaron a dormir cerca de el enorme lago. Voló hasta un enorme árbol y materializó su naginata, la manipuló y uno de sus extremos se extendió y comenzó a deslizarse por el bosque como una serpiente buscando a su presa, encontró en unos matorrales el huevo de Dromar oculto y se enrollo en él para luego volver con su ama.
El hada que siempre protegía a Dromar no estaba por ninguna parte, al parecer había huido al sentir el peligro pero Shizuru no le dio la más mínima importancia.
Continuará
