Epílogo
5 años después
Recién habían llegado a Japón después de haberse ganado la beca para un intercambio estudiantil, por lo que se encontraban felices.
Ahora, solo era cuestión de conseguir un buen departamento donde pudieran vivir los 5, pues las chicas también habían conseguido aquella beca.
Por lo pronto, estaban hospedándose en un pequeño estudio que les habían alquilado a muy buen precio y para los 3, estaba bien.
- Nunca imaginé que lográramos ganarnos esa beca – dijo feliz Seiya mientras caminaba con sus amigos por el centro comercial.
- No tenías por qué haber dudado de tu capacidad. Lo que sí me sorprendió es que Serena también la hubiera conseguido – dijo tranquilamente Taiki.
- ¡Oye! No subestimes a mi Bombón – replicó el pelinegro – y a todo esto, la extraño tanto.
- Cálmate bro que en 3 semanas ella y Amy estarán aquí – le respondió Yaten – así que lo mejor será apurarnos a buscar un buen departamento.
Los 3 muchachos caminaban apaciblemente, mirando las tiendas y locales, cuando el platinado quedó embelesado con una flamante guitarra que se exhibia en la tienda de música.
- ¿Y ahora qué le pasa a este? – preguntó el pelinegro, cruzándose de brazos.
- Parece que Yatencito está enamorado, y no precisamente de una chica – contestó el castaño.
- La quiero, ¡la quiero! Esa guitarra tiene que se mía – dijo con entusiasmo el muchacho.
- Pues con toda la fortuna que el general te dejó, creo que la podrás comprar – acotó Taiki
- Lo sé – le guiñó el ojo Yaten.
- Taiki dejemos al niño con su gran amor y sigamos caminado – dijo Seiya, resoplando – quiero ir a la tienda de juguetes por un bonito peluche para mi Bombón.
Y jalando al castaño del brazo, ambos chicos desaparecieron, dejando a Yaten parado frente al escaparate de la tienda, cuando sintió que algo pequeño chocaba contra sus piernas.
- ¿Pero qué diablos?
Espetó malhumorado, sin embargo, su ira se desvaneció al ver que aquello que había chocado contra él era una pequeña niña rubia.
- Hola nena – le dijo el muchacho, mientras se agachaba para estar a la misma altura de la pequeña - ¿estas perdida? ¿Dónde está tu mamá y tu papá?
El platinado cargó a la niña y quedó impactado al ver la encantadora y profunda mirada que ella tenía, una mirada que había visto hacía mucho tiempo atrás, solo que a los ojos que se enfrentaba ahora eran unas hermosas esmeraldas y no aquellos ojos azules que deseaba volver a ver aunque sea una vez.
Pronto, sintió que se le iba la vida al escuchar la voz que llamaba a la nenita.
- ¡Healer!
La mujer se detuvo en seco al observar al muchacho que tenía en brazos a su hijita, sintiendo que el corazón se saldría de su pecho. La niña comenzó a removerse en los brazos de Yaten para que la bajara y corrió hacia su madre.
- ¡Mamá! – le dijo, mientras corría con los brazos extendidos hacia la rubia.
- ¿Mina? – preguntó estupefacto Yaten.
- Si, soy yo – le respondió.
- ¡Oh Mina!
Yaten y Mina se fundieron en un fuerte abrazo, mientras las lágrimas corrían por las mejillas de ambos
- ¡Pensé que jamás volvería a verte! Perdóname por haberte dejado – decía la rubia.
- No tengo nada que perdonarte. En ese entonces no había nada que pudiéramos hacer.
La chiquilla comenzó a removerse en los brazos de su madre para que se separara del platinado.
- ¿Es ella? – preguntó el muchacho con ojos anhelantes.
- Si
- ¿De quién es? – el nerviosismo lo hizo su presa.
- Es tuya – le contestó ella, mientras besaba la mejilla de la pequeñita.
- ¿Cómo… cómo estas segura? - titubeó
- La sábana con la que me corrió tu padre llevaba cabellos tuyos – recordó con amargura la mujer, mientras abrazaba a Healer.
Yaten cerró los ojos mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Después de 5 largos años, se había reencontrado con la mujer que amaba y no solo eso, sino con el fruto de aquel amor prohibido.
- ¿Puedo cargarla?
- Por supuesto.
El platinado cargó a su hija, y en ese instante la abrazó, mientras la chiquilla ponía sus manitas sobre los hombros de él para separarse.
- Déjame – protesto la pequeñita
- A Healer no le gustan las muestras de cariño – dijo sonriente Mina – creo que heredó ese carácter de su padre. - Yaten solo sonrió. - ¿Cómo está Kunzite?
- Papá murió hace 3 años. Después de lo que pasó, bueno, no volvió a ser el mismo y no lo volví a ver. Solo me avisaron que había muerto y arreglé todos los papeles legales – respondió el muchacho mientras le pasaba la niña a su madre.
- Lo siento tanto – dijo ella, mientras depositaba a Healer en el suelo.
- Tu… Mina… ¿estás con alguien ahora? – le hizo la forzada pregunta.
- No. Mi vida solo gira en torno a ella – le respondió, tranquilizándolo.
- ¡Mamá! ¡Vámonos ya! – Healer jaloneaba el vestido de Mina – tía Lita y tía Wanda nos están esperando.
- Si mi amor, ya vamos – le dijo amorosamente a la niña – Me tengo que ir, Yaten.
- ¡Espera! – el platinado le tomó desesperadamente la mano, y ante aquel contacto, ambos respingaron; sus pieles aún recordaban las caricias de antaño - ¿Tienes algo que hacer mañana al medio día?
- No – respondió ella.
- Te invito a comer. ¿Aceptarías?
- Claro – Mina esbozó una amplia sonrisa
- Puedes… ¿puedes llevarla a ella también? – preguntó ansioso el muchacho. Los ojos se le iban detrás de su niña.
- Si – la rubia sonrió – ésta es mi tarjeta, para que me llames. Healer, despídete.
- Adiós – la niñita se acercó y se paró en puntas para darle un beso al joven, sin saber que se trataba de su padre.
- Adiós hermosa Healer – le dijo él, mientras se agachaba y recibía el beso de su hija.
Mina sonrió ante aquella escena que había deseado ver por años, y despidiéndose de su gran amor, simplemente se alejó con su hija en brazos.
Yaten se quedó parado, mirando como la mujer más importante de su vida se alejaba, y no solo eso, sino que ahora, había otra pequeña mujercita que se volvería su todo.
Agradecido con la vida, se llevó la tarjeta a los labios, besándola antes de guardarla en su bolsillo. Por fin la había vuelto a ver, aquella mujer que había cambiado su vida, que le había enseñado lo que era el amor y que le había dado la bendición de ser padre; ahora solo quedaba intentar el tiempo perdido.
Sonrió cuando las perdió de vista, y de momento deseó que ya fuera el día siguiente.
Fin
Hola!
Muchas gracias a todas las personas que me han leído y han seguido este fic! Gracias a Andreita Kou, Aynatt, Kamisumi Shirohoshi, Alejandra Larios, Bombón Kou e InventoFantasioso por sus reviews y a Majho Durán, Rosalie Rowen, Kary Martínez e Ized Barba por sus comentarios vía facebook.
De verdad espero que esta loca historia haya sido de su agrado y los invito a leer mis demás fics! No se olviden de pasar por mi página en Facebook, me encuentran como Gabiusa Kou!
Nos leemos en Verdad de las estrellas y Obsesión! Besos estelares y gracias! :*
