Capítulo 14


-Lord Voldemort, Bellatrix volvió.

Clavo sus ojos escarlatas en Narcissa Malfoy, tan rubia como su hijo y con la misma mirada fría e imperturbable pese a sus ojos azules y no grises. Estaba seguro de que el heredero de los Malfoy había obtenido su destreza mental de esa mujer y no de Lucius, probablemente de el solo heredero los ojos.

Narcisa amaba tanto a su hijo que nunca dudo en jurar lealtad a la causa si eso lo mantenía a salvó. Nunca necesito la marca tatuada, ella sería leal por que la vida de su hijo valía más para Narcisa que la suya.

-Que pase

Siguió los elegantes movimientos de su anfitriona e instantes después Bella ingreso al viejo despacho de Abraxas, el contraste entre ambas hermanas era abrumador.

-Mi señor el objeto está a salvó como ordenó.

Bella fue hermosa alguna vez, con sus rizos negros como las plumas de un cuervo, su piel blanca y sus intensos ojos oscuros. En el pasado desbordaba elegante sensualidad pero su tiempo en la prisión la había transformado en una criatura tosca y brutal. Ella era una aliada leal que lo adoraba y a quien estaba dispuesto a confiarle un poco de si mismo.

-Bien querida Bella, necesito que visitemos algunos lugares.

Era el momento de visitar la vieja mansión Graunt, con el diario destruido gracias a la incompetencia de Lucius era mejor asegurarse que los demás objetos estaban a salvó.

Fijo sus ojos escarlatas en su fiel Nagini, le siseo una orden de permanecer en la mansión Malfoy, tenía que pensar como mantener a Nagini a salvó, estaba seguro de que tenía un traidor en sus filas y si la mantenía a su lado confirmaría su importancia a Potter. Con un suave movimiento de su varita desapareció junto a Bella dispuesto a asegurar su victoria.


.

.

.

Hermione estaba realmente agradecida de que Snape le dio una habitación individual, no le apetecía ser descubierta por alguna compañera en algún descuido y tener que borrar los recuerdos de alguien, claro que tener privacidad para hablar con Draco era importante también.

Después de todo tenían una misión y debían cumplirla. Mantenerlo lejos de Parkinson no tenía nada que ver en el asunto se dijo a si misma haciendo una mueca al recordar a la pelinegra lanzándose a los brazos de Malfoy a la menor oportunidad. Con esa estúpida cerca no podrían avanzar en sus planes y tardaría más en conseguir a Draco Malfoy desnudo bajo su cuerpo o quizá encima, no tenía preferencias sobre ello realmente.

-Estas muy callada ¿Qué te pasa?

Desde que llegaron a la sala común y Snape la guío a su habitación Hermione estaba tensa, ignorando los detalles de la elegante sala común o los hermosos candelabros que iluminaban el pasillo a las habitaciones. Su mente era un torbellino de ideas, planes a medias y maldiciones que deseaba practicar y perfeccionar.

Ella mejor que nadie conocía Hogwarts y su historia, las defensas y barreras. Su misión era prácticamente imposible, suspiro cansada.

Observo con sorpresa mientras Draco se encontraba recostado en la cama de su habitación tan tranquilo como si no pendiera de un hilo su cabeza.

-Eres su favorito Draco pero si fallamos el castigo será ejemplar. Para los dos.

Decidió declarar lo obvio intranquila pero el no tenso ni un músculo y sus ojos no mostraban preocupación. Lo recorrió con la mirada y admitió para si misma que el uniforme si que podía resultar elegante y atractivo en el cuerpo correcto. Se dió un pequeño golpe mental al darse cuenta de que los años suprimiendo sus impulsos le estában pasando factura. Después de liberar sus más primitivos instintos para lograr las maldiciones más oscuras le parecía difícil controlarse de nuevo.

-Cálmate un poco Mía, es difícil pero no imposible. Eres aun una sabelotodo ya encontraremos la manera de hacerlo.

Cansada se decidió a confiar en las palabras del rubio y se recostó a su lado en la cama. Hace unos meses siquiera hablar sería imposible y en esos momentos ya confiaba en el como un aliado para conseguir su venganza porque le había demostrado que podía resultar. Que su venganza era posible y el cadáver del primer bastardo colgado en el ministerio que encontraron días atrás era la mejor prueba.

-Mortifagos en Hogwarts… ¿Realmente es posible dejarlos entrar?

Vio la varita de Draco moverse y la puerta se sello, reconoció también la runa de un hechizo silenciador bastante complejo y en ese momento murmuró aún más bajo

-¿Sabes cuantos alumnos van a morir si lo logramos?

Deseaba venganza, deseaba a los asesinos de sus padres muertos con tanto dolor como fuera posible. Deseaba a los dos Autores muertos junto a Dumbledore. Pero matar niños le provocaba un raro malestar.

-No necesariamente Mía, nosotros controlaremos cuando y como. Pondremos encontrar el momento en que las víctimas colaterales sean menos. La prioridad es el viejo.

Era verdad, podrían averiguar cómo primero y después cuidadosamente el cuando, estaba segura de que el Lord solo deseaba que su regreso fuera admitido y demostrar su poder.

-Hogwarts caerá…

Hogwarts era el lugar más seguro. El punto que se consideraba inquebrantable. La ya frágil confianza de los magos en Dumbledore, la orden del fénix y el mismo ministerio se derrumbaría por completo ante el ataque.

-Dumbledore tiene los días contados Mía.

Ella y Draco era la prueba viviente que los mortífagos podían entrar. Solamente debían lograr que unos pocos más entrarán. Ligeramente más confiada y tranquila miró de reojo a Draco.

Lo lograrían. Cumplirían la misión y obtendría su venganza. Por esta vez confiaría en que todo resultaría de una u otra manera. Con los ojos cerrados recostada en la mullida cama el sueño poco a poco la envolvió y sin importar si el rubio se marchaba o no se dejó llevar a un sueño tranquilo.


.

.

.

¿Quien se creía esa maldita chica que era? De un día para otro era transferida a su colegio, seleccionada en su casa y ponía los ojos en su novio.

Pansy estaba furiosa.

Draco era suyo. Todas sabían que el podía dormir con chicas discretamente e incluso ella de vez en cuando estaba con algún chico atractivo pero ninguno se comparaba a su Draco.

Ella siempre amaría a Draco y el volvería a ella sin importar con cuántas chicas llegará a estar. Después de todo Pansy sabía que era la perfecta chica sangre pura digna de caminar a su lado.

Pero esa maldita había llegado a desafiarla.

La había empujado y se había colgado del brazo de su Draco, pero lo peor de todo era la mirada del rubio sobre esa chica, la miraba con claras intenciones de llevarla a la cama, le murmuraba al oído de forma seductora y en ningún momento la aparto como siempre hacia con ella.

Sabia que había estado paseando durante el verano con esa insípida del brazo por el callejón Diagon y había sufrido los cotilleos de las estúpidas hermanas Greengrass por semanas mientras se burlan de ella.

Pero no podía permitir que le robaran a su Draco. Esa insípida lo aburriría rápido, tenía pinta de ser una chica de lo más común y sin nada de atractivo sexual. Draco se aburriría pronto y todo volvería a su lugar o ella misma cocería a crucios a esa zorra.


.

.

.

Definitivamente esa chica nueva lo intrigaba, desde su llegada no la había visto apartarse de Malfoy ni un segundo, no parecía interesada en convivir con nadie más que el hurón platinado y Harry se preguntaba si ella también era mortífago.

Algo le decía que Malfoy lo era, probablemente uno de los peones de Voldemort, dudaba de que ese rubio sin cerebro lograra ser del círculo cercano al maníaco de Voldemort. No le daban las neuronas.

Pero ella no solo se llamaba Hermione, era lista también. Los profesores habían intentado sorprenderla con preguntas complejas y ella había respondido desinteresada pero de manera correcta incluso a Mcgonagall.

Tenía que descubrir si ese par estaba en alguna misión, sin su Hermione en la biblioteca todo era muy difícil y tendría que estudiar de verdad o fracasaría en transformaciones y también sería el blanco favorito de Snape.

Sabía con certeza que Mione no había regresado pues su mapa solo mostraba a una Hermione en el y su apellido era Gray.


.

.

.

.

Chicas me habría encantado actualizar Antes pero mi cabeza no estaba en su lugar y realmente aún no lo está del todo.

La inspiración no fluye como quisiera pero definitivamente no abandono está historia. Tardaré pero les confirmo que volveré.

Muchas gracias por leer y sus comentarios. Son mi pequeña dosis de alegría y ánimos para no dejar de hacer lo que amo.

Nox