Hola!!! Intenté subir el capítulo antes, pero se me hizo imposible. He estado cargada de examenes de la universidad, pero aquí al fin esta el capitulo. Espero lo disfruten!
Magicis Fidem: jajaja Oficialmente él sabe xD
Jessi Malfoy: Ya se sabrá xD muy pronto en realidad xD Besos!
Annykzhenn: Hello! ¡Yo también amé esa escena XD jajaja Astoria pronto tendrá a alguien que le acompañe en el sentimiento xD
MangoSalvaje: jajaja ¡En este capitulo ya se revelará quienes estaban en la oficina XD! Jajaja creo que todos se quedaron con las ganas de saber quienes eran xD jaja Besos! Gracias por comentar!
sonrais777: Esa es la gran pregunta xD ya se sabra en un rato. Pronto saldran mas a menudo Luna y Theo xD
Etamin Malfoy: Hey!! Jajaja esa es la pregunta delmillón xD ¡En un ratito sabrás quienes eran! Gracias por comentar! Besos!
espiroket: Cuando la mama de Hermione comience a aparecer nuevamente creo que no les caera muy bien que digamos xD ¡Pronto se sabrán mas cosas! Gracias por comentar!
Guest: Esa era mi idea! Pero se me hizo imposible subir el capitulo, he tenido una semana un poco loca xD Besos! Gracias por comentar!
Monicaisabel: Hola! Bueno, Draco no lo sabía hace mucho, pero Luna sembró la duda y él lo descubrió XD jajaja eso pasa cuando uno se envuelve en la escena xD Gracias por comentar! Besos!
Chinanina: Hola! Anatomia y pruebas no suena muy agradable •.• jajaja ¡Es verdad, asi son muchos escritores! Pero bueno, por lo menos en mi caso, siempre que dejes un RR recibirás una contestación. Es lo justo. Y no me molesto para nada tu comentario, siempre es bueno recibir criticas que nos insten a mejorar :) ¡Que bueno que te haya gustado el capítulo, porque yo disfruté escribiéndolo! Gracias por los consejos y siempre que veas algún errorcito no dudes en decírmelo :D jejeje ¡Estoy feliz de tenerte como lectora y espero disfrutes el capítulo! ¡Gracias por comentar! Besos!
RusyNail: jajaja ya era hora de que Malfoy supiese la verdad XD
Mel Blackson: Hola!! Que bueno recibir un RR tuyo! Espero que la historia te siga gustando a medida que avanza. Jejeje juntos juntos tardaran un poquito, pero bueno, hacía ya nos encaminamos. Jajaja ¿divorcio? Mmmm se sabrá un poco de eso muy pronto...en la fiesta de la madriguera.
Yessi: Hello! Que bueno que te haya gustado el capitulo, gracias por comentar! Besos!
Guest: Hola! ¡De aquí en adelante Hermione no negará lo que siente (por lo menos consigo misma). Jejeje amarán cada vez mas a Tory, será un personaje que preserve siempre su calidez. Jajaja es muy probable que sea Ron el novio xD jajaja en la fiesta va a arder Troya te lo aseguro xD Besos! Gracias por comentar!
alexloxar: Hey! Jajaja Draco ya sabe la verdad y de aquí en adelante no se cansará de perseguir a Hermione, la pregunta es si ella le hará caso XD Jajaja que bueno que te guste la historia! :3 Besos! Gracias por comentar!
Redeginori: Hola! Por ahora, los celos de Tory no seran problemas, te lo aseguro. Harry interrumpiendo momentos bonitos desde siempre (advierto que volverá a interrumpir jajaja) besos!
Capítulo XIV
Somos un día a día...
P.O.V Daphne Malfoy
Me golpeó la luz del amanecer impidiendome continuar con mi sueño. En realidad, habia dormido poco. Me senté en el borde de mi cama, observando mi reflejo en el espejo. En el mismo me regresaban la mirada unos ojos azules cansados y con algunas ojeras. Conservaba un golpe en el labio inferior, producto de una cachetada que me regaló aquel miserable, poco hombre, que se enojó cuando le grité llena de miedo y enojo.
Las pestañas me pesan y los ojos se me cierran nuevamente. Me vuelvo a encontrar a mi misma tendida junto a mi pelirrojo en el despacho de mi padre. Me recuerdo bajando las escaleras la noche anterior, recibiéndole en la puerta principal donde me esperaba. Asegurándome de que todos dormían y que ninguno de los guardaespaldas estaba merodeando. Él me abrazó cuando abrí la puerta, me escondí en su hombro y pude percibir su olor que me relaja.
-No me atreví a venir a preguntar por ti. Me hiciste jurar que no revelaría que sales conmigo.- explicó él, como si tuviese una necesidad de disculparse conmigo.
-Estuvieses aquí o no, no podías hacer nada. Estoy bien, eso es lo importante.- susurré jalándole suavemente de su camisa para que me siguiese hacia el despacho de mi padre.
La alarma del despertador me hizo abrir los ojos apresuradamente. Había despertado por segunda vez en la mañana. Me puse en pie y me apresuré al baño para prepararme. La oficina no podía esperar; estar en casa encerrada no me parecía una alternativa.
Apenas cuarenta minutos luego me encontraba bajando las escaleras rumbo al comedor. El silencio llenaba todo el lugar, como era de costumbre, pero pude ver a Draco sentando en la sala leyendo el periódico. Me acerqué hasta poder detenerme delante suyo. Él me miró, me dedicó una sonrisa y golpeó suavemente el sofa para que le acompañara. No tardé en acomodarme a su lado, incliné mi cabeza de su hombro en silencio.
-¿Con quién estabas anoche?- me preguntó. Me quedé helada. ¿Había sido él quien nos escuchó?
-¿Cómo?- cuestioné haciéndome la desentendida.
-Reconocí tu voz. ¿Con quién estabas?- me interrogó, el brazo con el cual me abrazaba aflojó el agarre y sus dedos comenzaron a bajar y subir por mi hombro.
-No sé de que hablas.- respondí alejándome incómoda, Draco me sujetó del brazo antes de que pudiese ponerme de pie.
-Daphne, sé que siempre estamos discutiendo o llevándonos la contraria. Aún así, soy tu hermano y me preocupo por ti. Quiero lo mejor para ti. Solo dime que es una persona de fiar.- murmuró Draco sin soltarme.
-Yo no te pregunto por tus mujeres.- respondí evadiendo su mirada.
-Porque no quieres, no me molesta contarte.- respondió tan tranquilo como siempre, tratando de hacer las cosas más simples de lo que son.
-Bueno, cuéntame de tu romance con tu guardaespaldas. - le pedí cruzándome de brazos.
Su rostro dejó su antiguo gesto despreocupado y se volvió serio. No soy para nada tonta, me he percatado de cómo él la mira y aunque ella aparenta muy bien, también la he hallado observando a mi hermano.
-No existe tal cosa.- contestó casi con hostilidad.
-Sí no quieres contarme, entonces no exijas que te cuente.- comenté guiñándole.
-No es que no quiera, simplemente no hay nada entre Jean y yo.- explicó él encogiéndose de hombros y acomodándose en el sofá.
Unos pasos interrumpieron nuestra conversación. Al mirar hacia la puerta de entrada nos encontramos con Pansy Parkinson; la chica pelinegra caminaba hacia nosotros. Miré hacia la entrada, una de las sirvientas le había dejado entrar. La morena no me agradaba del todo, era muy cercana a Astoria, a veces incluso me parecía que su cariño por mi hermana tenía dobles intenciones. Aquello me espantaba de cierta manera, aunque yo fuese una persona joven, cargaba con los estereotipos de mi padre. El único que los había superado era Draco y por razones obvias...era un promiscuo.
-Hola.- nos saludó la morena, besó la mejilla de Draco y luego la mía antes de sonreírnos.
-Supe lo que te ocurrió, me alegra que estes bien.- comentó ella mirándome con cierta angustia en los ojos.
-Gracias por preocuparte.- respondí
-Vine a ver a Tory. ¿Está en su habitación?- preguntó Pansy mirando hacia las escaleras. Draco rápidamente respondió que sí y le instó a subir hacia el cuarto de mi pequeña Astoria.
Parkinson se despidió con rapidez y se fue hacia las escaleras. Seguí sus pisadas con mi mirada, ella no era santa de mi devoción. La seguí hasta que se perdió de mi vista, entonces me volví para mirar a Draco. Este se había centrado nuevamente en el periódico.
-¿Te importa si me llevo a Jean? Aún no me asignan un nuevo guardaespaldas.- cuestioné.
-No. Aunque, creo que también iré a la empresa. - respondió encogiéndose de hombros.
-Perfecto. ¿Desayunaste?- pregunté y él se limitó a asentir.
-Me adelanté. Pero en el comedor están nuestros padres.- comentó mi hermano, asentí y luego de despeinarle el cabello me dirigí hacia el comedor.
P.O.V Harry Potter
Cuando salí de la casa en dirección a las oficinas centrales, me aseguré de avisarle a Hermione y a Luna que necesitaba salir un momento. Astoria dormía, la pelirrubia suele despertar muy tarde los sábados. Por algún motivo extraño, sentía que debía regresar a la casa antes de que Tory despertase. Cualquiera de los otros guardaespaldas la podría cuidar, pero yo quería cuidarla.
-Buenos días.- saludé cuando llegué a las oficinas. Algunos de mis colegas se alegraron al verme y otros no mostraron mucha emoción.
-Subiré a hablar con Snape.- comenté subiendo las escaleras hacía la oficina del nombrado sin esperar respuesta.
Estaba a medio camino cuando mi madre me salió al encuentro. Me quedé estático mirándole, tras ella se dejó ver Snape. ¿Estaban juntos? ¿De qué hablaban? ¿Por qué mi madre estaba aquí con mi jefe?
-Harry. ¿Qué haces aquí?- preguntó él acomodándose el abrigo y luego los guantes negros que normalmente utilizaba. Los observé, todavía preguntándome que podrían estar conversando entre ellos.
-Vine a hablar contigo.- respondí, tenía el entrecejo fruncido y no podría dejar de mirar a mi jefe acusadoramente.
-Pasa entonces, tu madre vino a preguntar dónde podía encontrarte.- explicó rápidamente Snape, casi se sentía como si tuviese la capacidad de leer mis pensamientos, cosa que no creo para nada posible.
-Ya...claro. ¿Necesitabas algo, mamá?- cuestioné sacando mis ojos del jefe y depositando mi mirada sobre mi madre, quien rápidamente se terminó de acercar a mi.
-Estaba preocupada, supe que secuestraron a uno de los Malfoy.- me explicó, huía de mi mirada, ese detalle me alarmó. ¿Qué quería decir eso? ¿Por qué no me miraba a los ojos.
-Tranquila, ya todo se resolvió.- le tranquilicé.
-Si, Snape me lo hizo saber.- contestó mi madre, se acercó y colocó un beso en mi mejilla.
-¿Quieres que desayunemos? - le cuestioné sujetando suavemente sus manos, ella me dedicó una sonrisa.
-No quiero molestar.- respondió sin dejar se sonreir.
-No molestas. Hablo con Snape y nos vamos a desayunar; espérame.- le pedí dándole un beso en la mejilla antes de terminar de subir las escaleras y entrar a la oficina de Snape luego que él me invitase.
-¿Qué quieres, Potter?- cuestionó sentándose en su pulcra silla negra e inclinándose hacia atrás relajadamente.
-Quiero saber a quien se asignarán para cuidar a la señorita Daphne Malfoy.- expliqué. Snape suspiró.
-Pensaba pedirte que te hicieras cargo de su cuidado; asignaré a Zabinni para el cuidado de Astoria.- explicó mi jefe, quedé en silencio ante sus palabras. ¿Zabbinni para cuidar a Tory? El moreno apenas podía cuidarse asi mismo.
-¿A Blaise?- interrogué, Snape me miró sin expresión y se encogió de hombros.
-Sí, Zabinni me parece adecuado.- contestó mi jefe. No me atrevía a llevarle la contraria, no tenía una excusa para conseguir que cambiase de opinión. ¿Qué podría decirle? ¿Que por un motivo que desconozco quiero ser yo quien cuide a Astoria?
-Bien. ¿Cuándo piensas enviarlo a la casa de los Malfoy?- cuestioné poniéndome de pie.
-Hoy. Ya avisé que le digan que quiero hablar con él.- me dijo Snape.
-Bien.- susurré dándome la vuelta y encaminando mis pasos hacía la salida. Me detuve a medio camino; giré el cuerpo y mis ojos se encontraron con los oscuros de mi jefe.
-¿Necesitas algo mas, Potter?- quiso saber.
-Sí. ¿Qué hacía mi madre aquí?- pregunté
-Vino a preguntar por ti. Ella te explicó.- argumentó él. No le creí.
-Claro.- murmuré y abandoné la oficina.
En la planta baja mi madre seguía esperando; se hallaba sentada junto a la recepción observando hacía las escaleras. Al verme se puso en pie de inmediato y se acercó. No me gustaba pensar que podría hacer ella con Severus. Ella nunca había venido a la central a preguntar por mí; en todo caso, me hubiese marcado al celular.
-¿Nos vamos?- me preguntó, nos miramos directamente a los ojos hasta que ella desvió la mirada.
-Sí, vamos.- susurré
Narrador Omnisciente
Astoria Malfoy había conseguido el sueño muy tarde la noche anterior luego de lo que había visto frente a la puerta del despacho de su padre. Ahora dormía plácidamente sobre su cama de sabanas de seda. Su cabello rubio esparcido en la almohada; ella de vez en cuando se removía entre sueños. Piernas terzas que se enredaban entre las sabanas blancas y un gesto inocente que solo podía significar que estaba plenamente dormida.
Así la encontró Parkinson cuando entró a la habitación de la hija menor del matrimonio Malfoy. La pelinegra se detuvo en el marco de la puerta por algunos segundos y luego se acercó hasta sentarse al borde de la cama. Por la ventana entraba la luz del alba, Astoria le daba la espalda a la misma, por lo cual, la claridad no llegaba a estorbarle el sueño.
La morena permaneció en silencio, incapaz de despertar a la otra. Tory simplemente seguía durmiendo, ajena a la llegada de alguien. Pasada media hora, la rubia se movió en la cama, apartando con una patada débil las sabanas que se enrredaban entre sus piernas.
Tory hubiese seguido durmiendo a no ser porque sintió una piel rozar su pierna. Abrió los ojos de golpe y dio un salto hacia atrás al encontrarse con los ojos azules de su mejor amiga. La morena rió ante la reacción de la rubia.
-¡Me espantaste, honey!-comentó Astoria dejando salir una sonrisa relajada al saber que solo se trataba de su mejor amiga.
-La espantada debería ser yo, pareces una bruja esta mañana.- bromeó la otra acomodándose en el borde de la cama: sentándose en forma india. La broma le estuvo interesante a Astoria, porque en realidad, sí era una bruja.
-Tonta. ¿Cuánto llevas ahí? - interrogó Astoria abrazándose con las sabanas al sentir el frío del acondicionador de aire sobre su cuerpo semi descubierto. A Pansy le tenía confianza, la conocía desde hace muchos años.
-No mucho, estaba a punto de despertarte a gritos. - comentó divertida Pansy.
-Te mataba si lo hacías.- le advirtió Tory respondiendo se sonrisa.
-No eres capaz.- murmuró la otra sin dejar de sonreír. Astoria se sentó en forma india sin dejar de estar enredada entre las sabanas.
-¿Necesitas algo? No tenemos sesión fotográfica hoy.- cuestionó la pelirrubia extendiendo su mano hacía su mesa de noche y tomando la bata de seda que descansaba completamente arrugada sobre la misma.
-Supe lo de Daphne. Vine a ver como te sientes. Siempre estas ahí cuando te necesito; era mi turno.- explicó la de ojos azules, ligeramente más opacos que los de la chica Malfoy.
-Estoy bien. Estaba preocupada, pero tener a Daph con nosotros me regresó la tranquilidad.- aceptó Tory dejando las sabanas a un lado y colocándose con total tranquilidad la bata blanca.
-También me comentó tu guardaespaldas que te dispararon.- susurró Parkinson señalando la pierna de la otra; todavía la chica conservaba la banda que en el hospital le habían colocado.
-¿Hablaste con Harry?- cuestionó la pelirrubia.
-Sí, le llamé antes de venir. Dijo que él había salido, pero que seguramente estarías aún durmiendo. Y luego me comentó que te habían disparado. - explicó Parkinson moviéndose más cerca, ubicándose al lado izquierdo de Astoria, quien se encogió de hombros.
-Al parecer no puede guardar un secreto. Le pedí que no comentara sobre los disparos.- murmuró Tory.
-No le regañes, soy tu mejor amiga. Me pidió que te cuidara mientras estuviese contigo. Y como tu mejor amiga, mi deber es hacerlo.- explicó Pansy dedicándole una sonrisa.
-Por eso te amo, morena. Siempre estas ahí para mi. Gracias.- susurró Tory, antes de abrazar a Parkinson. Esta se limitó a responderle el abrazo.
Mientras tanto, Hermione se encontraba sentada en la recepción de las empresas de sus custodiados. Draco y Daphe se encontraban en sus oficinas, y la castaña se aburría observando el reloj que estaba colgado en la pared. Sabía que faltaban varias horas antes de que pudiese salir del edificio. Allí sentada comenzó a recordar la reciente conversación que había tenido con Malfoy en la mañana.
Ella siempre madrugaba, se encontraba sentada en la cocina mordiendo una manzana verde mientras pensaba en lo que había ocurrido la noche pasada y lo poco profesional que le hacía sentir. Estaba lejos, en sus pensamientos, cuando escuchó el sonido de la puerta. Giró el rostro y lo vio a él. Draco se había quedado observándola con cierta sorpresa; no esperaba encontrarla en la cocina tan temprano.
-Buenos días...- susurró Hermione evaluando al recién llegado. Draco vestía un conjunto de pijama gris que hacia juego con el azul grisáceo de sus ojos.
-Buenos días.- respondió él dirigiéndose a la nevera. Al llegar a esta, y mientras se servía un vaso de leche, miró por la esquina del ojo y comprobó que la castaña aún vestía su pijama. Un pantalón negro y una camisa de tirantes azul.
-Es raro verle despierto tan temprano.- comentó Hermione, quien seguía los pasos de su custodiado.
- No podía seguir durmiendo. Hay muchas cosas que me rondan la cabeza.- explicó Draco, se acercó a la joven y se ubicó delante de ella para poder mirarla directamente a los ojos.
-¿Necesita algo?- inquirió la de ojos color miel incómoda ante la penetrante mirada que él le dedicaba.
-¿Por qué es tan difícil aceptar que te gusto?- preguntó Malfoy.
-No quiero hablar de eso.- sentenció Granger.
-No te entiendo, Jean. ¿Qué tiene de malo lo que sientes?- pregunto él.
-Si insistes en hablar de eso entonces me voy.- declaró la chica poniéndose en pie, Draco le sujetó fuertemente del brazo y ella le inmovilizó contra la mesa de la cocina.
Cansado de ser siempre el perdedor, Draco usó de su maña y logró deshacer el agarre de ella. Entonces, fue él quien logró inmovilizarla contra la mesa. Hermione se escapó con rapidez y lo miró con enojo. Malfoy sonrió triunfante, no sería él, nuevamente, quien quedase sometido.
-Simplemente déjame hacer mi trabajo. No quiero que malinterpretes nada, soy tu guardaespaldas, solo eso.- habló ella mirándole fijamente.
-¿Ummm de verdad? ¿Por eso me mentiste sobre quien eres, Hermione? ¿Porque no quieres que mezcle las cosas? - preguntó el de ojos grises cruzándose de brazos, Granger quedó sin palabras, solo podia cuestionarse cómo él había descubierto la verdad.
-¿Cómo lo...- comenzó a preguntar.
-Llámalo destino si quieres. La verdad tarde o temprano sale a la luz...eso decía una loca tía mía.- murmuró él.
-No quiero hablar de eso...- evadió ella el tema, estaba dispuesta a irse, pero Draco le agarró del brazo impidiendo su huida.
-Está bien, no hablemos. Pero que quede claro, castaña, no te entiendo.- susurró Malfoy.
-No quiero que me entiendas.- murmuró ella zafándose del agarre.
-Sé que piensas que simplemente desaparecí...pero no fue así.- comenzó a explicar Draco, aunque se repetía asi mismo que no tenía porque darle explicaciones a la chica.
-No quiero saber, Draco. No me interesa...ya no.- le interrumpió ella.
-Deja de actuar así.- le pidió él.
-¿Así como, Malfoy? Esto es lo que soy ahora, la gente cambia.- explicó Hermione antes de encaminarse a la salida. Él no la siguió, simplemente se dejó caer en la silla y observó la superficie de marmol. En el silencio, se cuestionó dónde estaba aquella chica de la cual se había enamorado como un estúpido.
-Ven un momento, Jean.- la misma voz que se había estado reproduciendo en su memoria sacó a la castaña de sus pensamientos. Draco estaba bajo el marco de la puerta de su oficina llamándole.
-¿Necesita algo, jefe?- preguntó ella acercándose rápidamente. Draco le dedicó una sonrisa.
-Sí, se me antoja un cafe. ¿Me podrías traer uno?- interrogó el rubio sin dejar de sonreir.
-No soy su sirvienta. Soy su guardaespaldas, no lo olvide.- murmuró ella dispuesta a volver a su asiento.
-¡Bromeaba, Jean! Entra, quiero hacerte una pregunta.- explicó el chico. Claramente, ella no tuvo más alternativa que entrar y tomar asiento delante del.
-Te escucho.- habló Hermione.
-¿Por qué aceptaste cuidar a mi familia? Después de todo, la última vez que nos vimos la pasaste muy mal...también Potter.- comentó Draco recargando sus codos en el escritorio y fijando su atención en la chica delante suyo. Luego de descubrir a Hermione fue cuestión de conectar para saber que Harry era el moreno hijo de aquel hombre que murió en su casa.
-Este es mi trabajo, Malfoy. El jefe me pidió que tomara el caso.- fue la simple respuesta de Granger.
-Podias haber dicho que no.- insistió él sonriendo, con esa misma sonrisa que años atrás había enamorado a la castaña que ahora le dedicaba una mirada de total indiferencia.
-No suelo rechazar los casos. El jefe siempre hace buenas elecciones.- respondió ella encogiéndose de hombros.
-Estas mintiendo...- comenzó a decir Malfoy poniéndose de pie.
Mione rodó los ojos y siguió sus pasos. El chico rubio rodeó su escritorio bajo la atenta mirada color miel. Cuando estuvo junto a ella, Draco se acuclilló a su lado para mirarle a los ojos.
-Querías volver a verme. Como yo he querido volver a verte durante todos estos años.- susurró él, levantó una mano dispuesto a acariciarle el rostro, pero ella se apartó.
-Draco, te estas imaginando cosas.- murmuró Hermione, bajó la mirada, incapaz de mirarle a los ojos.
-Estas mintiendo.- insistió él.
-Piensa lo que quieras.- murmuró ella mirando hacía adelante. Draco seguía acuclillado junto a su silla. Al final, él suspiró derrotado antes de ponerse en pie y volver a su asiento.
-Bien...tomé una decisión ...Jean.- habló él repentinamente mientras se sentaba. Hermione estudiaba sus reacciones en vela. Esperaba cualquier acción por parte de Malfoy.
-Luego de la fiesta en la madriguera de los Weasley, regresaré a Paris. No voy a necesitar tus servicios.- declaró el rubio quitando de ella su mirada y enfocándose en la pantalla de la computadora.
Hermione quedó estática en su posición. ¿Realmente él estaba haciendo eso? ¿Era idiota o tenía algún transtorno? Granger parpadeó varias veces y luego le regresó el habla al cuerpo.
-¿Estas jugando?- la pregunta salió por su boca sin ser complemente pensada.
-No, hablo muy enserio.- declaró Draco.
-No puedes irte de Londres. Estarías poniendo tu vida en peligro.- le debatió la castaña.
-Ese es mi asunto; me sé cuidar solo.- explicó el rubio fingiendo total indiferencia.
-Tu padre no te lo permitirá.- sentenció ella.
-No le pediré permiso. Simplemente le avisaré que necesito un nuevo aire, puedo conseguirme un guardaespaldas por allá si eso lo hace sentir mas relajado.- comentó Draco sin sacar sus ojos de la computadora.
-Como prefieras.- murmuró ella poniéndose en pie, con todo la intención de abandonar el lugar.
-Bien, la celebración de los Weasley será mañana. No olvides que debes ir con un traje, es una fiesta.- comentó Draco, la castaña rodó los ojos.
-Claro.- murmuró Mione y sin esperar una respuesta o gesto abandonó la oficina.
Draco le vió salir, sus ojos grises siguiendo sus pasos a la vez que sonreía. Él no pensaba rendirse. Por algún extraño motivo, el hecho de que ella fuese su Hermione alteraba sus emociones. Esa castaña era diferente a la niña de la cual se había enamorado, pero a la vez conservaba su esencia. Draco no quería estar lejos de ella, quería estar cerca...lo mas cerca posible.
-Mi Hermione...- susurró él. Tenia la esperanza de hacerla entrar en razón por medio de sus palabras. Quizás, al saber que él se iría, ella sería capaz de reconocer lo que sentía. Porque Malfoy sabía que ella sentía algo.
Entre tanto, en la mansión Malfoy, Harry acababa de llegar a la casa acompañado de Zabinni. Llegaron buscando a Lucius, pero tuvieron que recurrir a Narcissa porque el señor de la casa había salido. La mujer de imponente altura, cabello rubio con matices oscuras y mirada agobiada, les recibió en la sala con poco ánimo.
-Díganme.- pidió la mujer sin prestarles mucha atención, sus ojos seguían perdidos en el periódico.
-Él es mi compañero, Blaise Zabinni y estará cuidando a Astoria. El jefe quiso que yo me haga cargo de cuidar a la señorita Daphne.- le comentó Harry a la mujer.
-Como prefieran, yo solo quiero que mia hijas esten bien cuidadas y que no se repita lo que ocurrió con Daphne.- comentó Narcissa estudiándoles a ambos.
Nunca antes había tenido la oportunidad de mirar con atención a los guardaespaldas de sus hijas. Ella no solía prestarles atención, únicamente tenía trato con Luna. La rubia excéntrica a la cual le estaba tomando un cariño inegable. Lovegood era elocuente e incluso podía aparentar inestabilidad mental, pero era una chica que a Narcissa le inspiraba confianza.
-¿Cuál es su nombre?- preguntó Narcissa a Potter. El rostro del chico moreno le parecía conocido, podría casi jurar que le había visto anteriormente.
-Harry.- respondió el de ojos verdes con cierto nerviosismo. No sabía cómo reaccionarían los señores Malfoy al saber que él era el hijo de James.
-¿Harry? ¿Harry qué?- insistió ella en saber. Su cara casi podía verlo en sus recuerdos. Como si una neblina lejana cubriese su rostro e impiese que ella le reconociese.
-Potter. Harry Potter.- respondió el chico. Narcissa quedó completamente inmóvil en su posición, el rostro de James cruzó su mente. James Potter. Ese nombre parecía perseguirles, culparles, recordarles cada uno de los errores que habían cometido. Narcissa miró a Harry a los ojos y este le sostuvo la mirada.
-Puden retirarse.- susurró Cissy desviando la mirada hacía el periódico. Los guardaespaldas obedecieron rápidamente.
Un debate interno se desarrollaba dentro de Narcissa. Ella sabía que si Lucius descubría al moreno le echaría de la casa inmediatamente. Cissy confiaba en el chico, había escuchado a Tory decir que se sentía segura con él. Por amor a su hija guardaría silencio, aunque le producía angustia tener a un Potter en su casa.
Harry llegó a la cocina seguido de Blaise. El de ojos verdes se sentó en la barra de marmol y pensó en la mirada que le había dedicado la señora de la casa. ¿Qué podría significar? ¿Le despediría?
-Me contó Ginny que apenas le llamas.- comentó Zabinni sentándose junto al otro.
-No he tenido mucho tiempo. Pero hablé con ella ante ayer en la noche.- respondió Harry.
-Se veía afectada cuando habló conmigo. Además, dijo que James pregunta mucho por ti.- volvió a hablar Zabinni.
-¿Tu desde cuándo tan amigo de mi mujer?- cuestionó Harry mirándole acusadoramente.
-Sabes que siempre nos hemos llevado muy bien.- le debatió el moreno.
-Lo sé, pero no por eso puedes meterte en nuestra vida.- sentenció Potter, lo que menos necesitaba es darle explicaciones a Zabinni.
-Solo creo que deberías ser mas responsable con tu familia. No dejarlos a un lado.- habló Blaise.
-No los he dejado a un lado.- contestó Harry enfrentando al otro.
-No vas a tu casa hace días; me parece que eso es dejarlos a un lado.- le acusó Blaise.
-No somos amigos, Zabinni. No te metas en cosas que no son de tu interés.- le acusó Harry poniéndose en pie. El de ojos oscuros le sujetó del brazo.
-Me interesa, porque involucra a Ginny.- explicó el chico de piel oscura y mirada penetrante.
-No debería interesarte una mujer casada.- comentó Harry y con un movimiento brusco obligó al otro a soltarle.
Blaise estaba a punto de responder cuando unas risas interrumpieron la conversación. Harry se giró hacía la puerta de la cocina y vio a Astoria seguida de Pansy. Las chicas vestían sus trajes de baño y venían riendo de alguna broma recién dicha. Parkinson fue la primera en percatarse de la presencia de los dos guardaespaldas, Astoria miraba a su amiga mientras se reía, pero al ver que esta había dejado de reír se volvió para encontrarse con los dos jovenes.
-Hola, Harry. Al fin estas en la casa.- comento Tory, se podría percibir cierto destello de sarcasmo enmascarado tras su tono jocoso. La chica todavía recordaba cómo encontró al moreno con Granger la noche anterior.
-Buenas tardes, señoritas.- saludó Potter dedicándoles un gesto de cabeza en señal de saludó.
-¿Y el caballero?- quiso saber Tory estudiando a Blaise con sus ojos azules.
-Blaise Zabinni. A su servicio.- se presentó el moreno.
-Es un gusto. ¿Él estará cuidando a mi hermana?- preguntó Astoria. Harry incluso se sintió enfermo cuando tuvo que responder esa pregunta.
-No, la cuidará a usted, señorita. El jefe ordenó que yo cuide a su hermana.- explicó Harry. La sorpresa seguida de la desilusión no se hizo esperar en el rostro de la rubia. Por suerte, el destello de desilusión duró muy poco, seguramente por el enojo aun palpable en Tory.
-Oh, bien. Espero que seas mas agradable que Potter entonces.- intentó bromear Tory con su habitual sonrisa. Como si poco le importase quien estuviese cuidándole. Aquello a Harry no le gustó.
-Haré lo posible.- contestó Blaise sonriendo.
-Me agrada tu nuevo guardaespaldas.- comentó Pansy guiñándole el ojo a Blaise, Astoria pareció estar de acuerdo porque sonrió.
-Bueno, nosotras vinimos por unas limonadas.- cambió el tema la chica menor de los Malfoy mientras se dirigía a la nevera.
-Yo quiero agua, cariño.- le recordó Pansy acercándose a la otra. Harry le siguió con la mirada desde su posición en la mesa.
Tory sacó una jarra de jugo de limón y luego le tendió una botella de agua a la otra chica. Ambas no tardaron en abandonar el lugar en dirección a la piscina. Desde la cocina se podían ver ambas. Sentadas al borde se la alberca mientras conversaban y reían.
Harry permaneció sentado en la barra mirandoles mientras Blaise se desaparecía. La persiana de la ventana de la cocina no estaba corrida, por lo cual, la vista a la piscina era total. Potter no sabía el motivo, pero le entristecía pensar que no sería él quien cuidaría de esa chica de risa escandalosa. Mientras las miraba les vio ponerse de pie y luego perderse en el agua.
-Tory, siempre te voy a cuidar.- susurró Potter poniéndose de pie y acercándose a la ventana que daba vista panorámica de la piscina. El tiempo pasaba y él simplemente les miraba...le miraba.
Imaginó la risa de Astoria mientras la veía reír sentada en la escalera de la alberca. El sol del atardecer solo le hacia lucir mas hermosa a los ojos del joven moreno que se negaba a aceptar que estaba empezando a sentir algo muy profundo por ella. Parkinson, junto a Tory, le hacía cosquillas haciendo que la rubia se retorciera. Potter podía imaginar su risa, fresca, hermosa, ruidosa y contagiosa.
El moreno frunció el ceño luego de un rato. Astoria se había lanzado muevamente al agua con un clavado...se había perdido de su campo de visión. Solo podía observar a la morena, Parkinson permanecía en las escaleras mirando hacia la otra. En sus ojos azules, tan oscuros como el mar, Harry se vio reflejado. Al moreno le pareció que ella miraba a Astoria con demasiado cariño.
-Es mi imaginación.- susurró Potter retrocediendo un paso y cambiando el rostro. Cuando volvió a mirarlas, la morena solo reía a carcajadas mientras Astoria le mojaba con el agua de la alberca.
Tras varios minutos, Potter se decidió por ir a llamar a su hijo. Aunque deseaba ignorar a Zabinni, sus palabras con respecto a James le habían hecho sentir culpable. Su hijo era lo mas importante en su vida, nada estaría jamas por encima de él. El resto de la tarde estuvo en su cuarto, luego de haber llevado a Blaise a la que sería su habitación según lo dicho por una de las damas de servicio.
-Harry.- la voz de Hermione sacó al moreno de sus pensamientos. Este se encontaba en su cama tendido cuando Granger abrió la puerta de su habitación.
-Hermi, entra.- le invitó sentándose. La chica se apresuró a entrar y se detuvo delante de su mejor amigo.
-¿Saludaste a Blaise? Ya se instaló.- le cuestionó Harry, Granger sabía que su moreno no se llevaba muy bien con Zabinni.
-No, acabo de llegar. Vine directamente para aca porque habíamos quedado en ir al barrio ese. Al que mencionó el secuestrador.- explicó Hermione.
-Cierto, lo había olvidado. Dame cinco minutos para cambiarme.- le pidio Harry poniéndose rápidamente en pie. La noche sería muy larga.
"Es una locura odiar a todas las rosas porque una te pinchó..."
El principito
Continuará...
¿Qué les parecio chic@s? Estamos a 1 capítulo de la fiesta en la madriguera. ¿Que piensan qué hará Cissy ahora que sabe quien es Harry?¿Qué hará Lucius cuando lo sepa? ¿Qué opinan de Lily y Snape hablando a espaldas de Harry? ¿Friendzone con Snape otra vez? ¿Les agrada Blaise? Adelanto que... ¡Habrá Dramione en el siguiente capítulo!
5 Reviews y subo el siguiente capitulo el Lunes 16
Besos!!!
