Lamento tardar tanto pero estoy trabajando y llego a casa hasta después de las 12. De todas maneras disfruten la continuación.
Capítulo 13.
Fleur se despierta antes que su compañera. Sonríe disfrutando la sensación de estar entre los brazos de Hermione. La Veela en su interior pronto le obligará a revelar la verdad. Su sonrisa decae cuando piensa en eso. Espera soportar lo suficiente para llegar al momento adecuado donde su herencia ya no importe. Cuando la realidad sea más fuerte que la obligación. Suspira y regresa a su posición original. Su brazo rodeando la cintura de la ojimel temiendo perderla.
La trigueña despierta minutos después. Sus ojos encuentran la mirada azul y ella sonríe discretamente mientras acaricia el rostro de porcelana. La sonrisa de Fleur regresa en medio de la oscuridad y Hermione besa su mejilla antes de hablar.
-Todo va a estar bien, Fleur. Te prometo que todo va a mejorar.
-Lo sé. Ambas mujeres saben que no va a ser fácil. El fin de la guerra no disipó la oscuridad de sus vidas si no que por el contrario la hizo más perceptible en medio de la felicidad de los otros. Tienen que buscar un motivo por el que deban seguir. Recordar los buenos momentos para poder impulsarse hasta alcanzar un futuro claro y prometedor. Algo que les permita encender nuevamente la chispa de la esperanza y regresar definitivamente la luz a sus vidas.
La rutina diaria da inicio sin embargo Hermione no abandona la habitación de la rubia. Se ducha mientras su anfitriona prepara un ligero desayuno francés. Fleur le presta un conjunto de ropa que la trigueña oculta con la larga túnica de Hogwarts. Sonríe nerviosamente esperando que nadie lo note pero es difícil observar lo que hay debajo de la tela negra.
Desayunan envueltas en una conversación ligera hablando un poco de sus vidas. Intentan dejar de lado los malos recuerdos pero la Gryffindor no puede evitar que la tristeza se muestre en sus ojos y tampoco puede alejar el dolor de su voz. La joven Delacour lo nota en pocos instantes. Lo siente con cada fibra de su ser pero intenta conservar la calma. Coloca una mano sobre el hombro de su acompañante y le brinda el apoyo que la otra necesita. No hace pregunta alguna porque entiende que Hermione no está preparada para expresar sus sentimientos. Probablemente ni siquiera ha asimilado del todo su situación o no ha podido adaptarse por completo al entorno después de la guerra.
En un instante de silencio, la castaña recuerda los minutos bajo la ducha. El agua tibia cayendo libre sobre su piel desnuda. Acariciando sus tensos músculos y llevándose toda la tensión de su cuerpo. Notó el tatuaje sobre su abdomen y se sorprendió ante el avanzado estado de éste. Ya no son simples líneas. Han formado ya un patrón. Ahora puede divisarse perfectamente una figura que representa la cabeza de Alexander. Comprende que no debe hablar sólo con el director de Hogwarts sino también con su poderoso antecesor. Tiene más de una pregunta por responder.
Terminado el desayuno, Hermione toma sus cosas pero no sabe si es buena idea guardar su uniforme en la mochila donde lleva los útiles. Cualquiera podría verlo y asumir algo equivocado. Se muerde el labio inferior mientras contempla el suéter con el logo de Gryffindor. Siente una ola de calor envolverla cuando Fleur la rodea con sus brazos y toma sus manos entre las suyas. Puede sentir los mechones de rubio y sedoso cabello rozando su mejilla expuesta.
-No debes preocuparte por el uniforme. Puedo pedirle a Dobby que lo deje en tu habitación. Ese pequeño siempre está dispuesto a hacerte un favor a cambio de algunos caramelos. – La menor se ha olvidado de cómo hablar así que se mantiene en silencio pero consigue asentir con la cabeza. El calor que desprende el cuerpo de la francesa es intoxicante.
-Bien. Debo hablar con el profesor Flitwick antes de que las clases den inicio. Te veré en unos minutos. – Fleur se despide depositando un sutil beso en su mejilla. Ese gesto deja una sensación ardiente tras su paso. – Sobre el uniforme, puedes dejarlo en la cama. Prometo que estará en tu habitación antes de que regreses a tu sala común.
La Veela sale de la habitación luego de dirigirle una última sonrisa. Segundos después la trigueña abandona el lugar para encaminarse a la oficina de la profesora Mc. Gonagall.
Observa la puerta con inseguridad. No ha estado en ese despacho demasiadas veces y no le agrada mucho la idea de enfrentarse a la mirada inquisidora de la jefa Gryffindor. Se recuerda a sí misma un par de veces que no está en problemas antes de atreverse a llamar. Pasan algunos segundos en silencio, que incrementan su nerviosismo. Está a punto de girar sobre sus talones y alejarse del lugar cuando una suave respuesta llega a sus oídos.
-Adelante. – Abre la puerta y se introduce en la oficina. Minerva se sorprende al verla ahí pero compone su expresión en cuestión de segundos. . Señorita Granger, ¿qué puedo hacer por usted? – La respuesta es clara y concisa.
-Debo hablar con Dumbledore. – Mc. Gonagall asiente pero mantiene el silencio. A cambio tomo un trozo de pergamino, escribe un par de palabras en él y se lo entrega a su alumna. No es necesario decir nada más puesto que la castaña tiene en sus manos la contraseña para acceder al director. – Gracias, profesora. La veré en la clase.
La joven leona no espera a recibir una respuesta cuando ya ha salido en búsqueda del viejo mago. El director ya la espera y la invita a sentarse frente a él. Como siempre le ofrece un caramelo que ella rechaza.
-Buenos días. La estaba esperando. Me gustaría charlar con usted sobre su magia. Minerva me contó sobre su pérdida de control y Severus sobre su gran avance en Oclumancia. Realmente impresionante para ser su primera clase.
-Supongo que lo fue aunque no creo haber perdido el control. Si lo hice al menos no fue algo malo. – Se ojimel se encoge de hombros. No parece preocuparle ese hecho. Dumbledore lo comprende.
-No siempre tiene que serlo. ¿Ha encontrado la forma de utilizar el cristal? – Hermione asiente.
-Lo he hecho y he tenido una buena charla con mi antecesor. Descubrí cosas interesantes sobre el cristal que compartiré con usted en cualquier otro momento. Por ahora me gustaría hacerle un par de preguntas. – El director la incita a continuar extendiendo un poco ambos brazos. - ¿Qué tan grande es mi poder?
-Usted ha visto los resultados. Revivió a todos los caídos durante una guerra muy larga. Revirtió el proceso de la muerte. Algo que sólo cierta piedra puede conseguir y me temo que aún así sus resultados son cuestionables.
-Pero la guerra no sólo abarcó el Reino Unido. Quizá la batalla final fue en Hogwarts y si bien muchas personas murieron en ella, no fueron las únicas. ¿Qué sucedió con los otros? ¿Qué pasó con aquellos que murieron defendiendo sus ministerios de los constantes ataques por parte de los mortífagos? – Dumbledore se recarga por completo en su silla.
-No puedo decirlo con certeza, señorita Granger. El ministerio es el único que tiene esa información. Quizá desee preguntar algo diferente. De ser así, confío en que no soy la persona más adecuada para disipar sus dudas. – Hermione comprende que debe recurrir a Alexander. Se levanta y se acerca a la puerta semi abierta.
-Entiendo, señor. Gracias por su tiempo. – El ojiazul asiente mientras la observa descender por la escalera de caracol. Fawkes se frota contra su hombro y él le acaricia suavemente las plumas escarlatas. – Sólo espero que esté preparada para afrontar la realidad injusta y egoísta que supone el resto de su historia. – El ave de fuego observa a su dueño con curiosidad. – Es una tragedia que la señorita Granger sea la elegida pero es por un bien mayor.
Ginny se encuentra con la prefecta de Gryffindor a mitad del pasillo. Sonríe sabiendo que Hermione no se dirige al gran comedor. La conoce bastante bien después de todo.
-El desayuno ya va a la mitad, 'Mione y aún no te has parado por ahí. – La ojimel parece apenada. – Supongo que te gustan más los desayunos franceses. No puedo culparte. Los recuerdo del torneo de los tres magos. – Hermione detiene sus pasos y sus ojos se abren con sorpresa provocando la risa de la pelirroja. – Bien por Ron. Tendrá más que comer. Por cierto, ¿de casualidad has visto a Fleur?
-Flitwick. – Hermione consigue responder en medio de su sorpresa y vergüenza.
-Gracias, 'Mi. Te veo en transformaciones. – La joven Weasley se aleja tarareando el himno de Hogwarts. Deja atrás a una Hermione con mejillas flameantes incluso sus orejas han adquirido el color de las cerezas.
Luego de calmarse un poco retoma el camino. Llega al pasillo del tercer piso y entra en la habitación ocupada por Fluffy. El perro de tres cabezas no le ladra. La observa con confusión antes de dejarla pasar por la trampilla. Quizá ya se acostumbró a su presencia. Tarda escasos minutos en encontrarse de frente ante la imponente estatua del galés real. Coloca el cristal en la pata y el rugido del antiguo dragón llena sus oídos.
-Bienvenida, Hermione. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?
-Me gustaría preguntarte algo aunque no estoy segura de que puedas responderme. – La castaña desliza su mano por la oscura piel de aquel sabio dragón de imponentes ojos azules.
-Sólo hay una manera de averiguarlo. – Alexander parece sonreír.
-Bien. Sé que nuestro poder es muy grande pero ¿es lo suficientemente fuerte para revivir a aquellos que murieron fuera de los terrenos de Hogwarts? – Alexander hace que la joven suba a su lomo y emprende el vuelo sobre los terrenos del castillo. Nada parece cambiar e incluso la trigueña no presta demasiada atención a su fobia a las alturas.
-Lily y James Potter no murieron en la batalla final. No murieron en Hogwarts, ni siquiera en tu época. Tu magia puede revivir más allá de las fronteras del Reino Unido, más allá de los siete mates e incluso a través del tiempo.
-Oh. – Hermione se sume en sus propios pensamientos y ni siquiera nota cuando cruzan la barrera del tiempo. El bosque no luce diferente y tampoco lo hace el cielo de no ser por un enorme carruaje azul pálido que se aproxima al castillo.
-¿Esto tiene algo que ver con Fleur?
-No, tiene que ver con Gabrielle y Greyback. – La ojimel ni siquiera nota cuando Alexander desciende para observar el arribo de las estudiantes francesas. Hermione lo observa todo sin prestar demasiada atención. Podría estar rodeada de mortífagos o en el fondo del lago negro. En su estado podría estar frente al mismo Merlín sin darle la mayor importancia.
-¿Te culpas de su muerte? – Sus ojos se posan en la pequeña figura que baja del carruaje después de Fleur.
Presta tención a las miradas que ambas se dirigen. No necesitan utilizar las palabras para comprender lo que piensa la otra. Es un lazo extremadamente fuerte. Entiende que la campeona de Beauxbatons nunca fue una princesa de hielo. Pudo haber mostrado su desprecio por el viejo castillo pero nadie puede culparla porque el edificio luce descuidado y alejado por completo de la gloria que un día ostento con imponente orgullo. No lo dice porque ama esa escuela que le abrió las puertas de par en par y le dio la bienvenida a un mundo literalmente mágico.
-¿Por qué ella no revivió como todos los demás? – El dragón entiende el cambio de conversación como una respuesta afirmativa. La castaña no sólo se siente culpable sino impotente por no poder aliviar la tristeza de Fleur.
-Porque no murió a manos de un mortífago. Lo hizo rodeada de su familia, en los brazos de su hermana mayor y por decisión propia. Creyó que era lo mejor para los demás, para proteger a sus seres queridos. Igual que tú.
-¡Greyback la hirió! ¿Acaso eso no sirve para nada?
-A pesar de que Fenrir Greyback fue un leal seguidor del señor tenebroso, seguía siendo un licántropo. Su sangre está contaminada, sucia, y por ello nunca se le fue concedido el honor de ser un mortífago. Puedes revertir el daño ocasionado por aquellos que tienen la marca tenebrosa. Sólo de ellos y del mismo Lord Voldemort.
-¡El mundo no se divide en luz y oscuridad! ¡No sólo existen mortífagos y aurores! El mal es mucho más grande que ellos, mucho más grande que Voldemort. ¿No estamos aquí para proteger al mundo?
-Nuestra misión es defenderlo de Salazar Slytherin, su heredero y los seguidores de éste.
-¡Slytherin está muerto! ¡Su heredero pereció en los terrenos de este castillo! ¿Por qué estoy aquí entonces? ¿Cómo puedo acabar con Salazar si ya no existe? ¿Debo matar a todos los mortífagos? ¡De ser así no puedo hacerlo desde Hogwarts! – La impotencia consume a la trigueña hasta llevarla al punto de las lágrimas. - ¿Qué más debo sacrificar? Lo di todo para llegar al final de una guerra. Gran parte de mi vida se fue entre ríos de sangre y gritos de dolor pero aún así el nunca acaba ¿verdad? Si no es Voldemort será alguien más. ¿Por qué no rendirse de una vez? – Hermione observa a su antecesor quién la observa con tristeza en la mirada. Él puede comprenderla mejor que nadie.
-Siempre hay algo por lo que debes seguir luchando. La esperanza nunca debe morir.
-Dile eso a Fleur. – Su mirada se posa en la Gabrielle que observa con admiración y orgullo a su hermana mayor. - ¡Salvó a su ministerio para después ver morir a su hermana! Su familia sigue en peligro y ella nunca volverá a ser la misma. Puede verse el amor que le tenía a Gabrielle. Incluso ahora puedes escucharlo en su voz. Duele, duele escuchar la agonía de su alma en cada una de sus palabras. ¡Date cuenta! Quizá la pequeña Gabrielle no tenía siquiera quince años al momento de morir. ¿Crees que eso es justo? – Alexander comprende el sentir de su heredera pero no puede hacer absolutamente nada. - ¿Qué la motiva a seguir luchando? Lo ha perdido todo ya. ¿Qué me motiva a mí?
-Si no puedes encontrar un buen motivo en la felicidad de tus amigos y profesores entonces hazlo por ella. – La leona observa la sonrisa de Fleur y sonríe también. – Regrésale la esperanza y encuentra con eso el camino correcto para seguir adelante. No será sencillo, sé que lo sabes. La vida nunca ha sido sencilla para ti pero tómalo como un reto.
Alexander observa cautelosamente a su heredera. Se fija en el nuevo brillo que aparece en sus ojos. Es una diminuta chispa de esperanza y convicción. En los rosados labios se abre paso una sonrisa segura mientras su magia se hace visible aún en esa brecha de tiempo ubicada casi cuatro años en el pasado.
-A veces necesitas esperar un poco más para recibir grandes recompensas. Se paciente y todo saldrá bien. Intenta hacerla feliz. Quizá puedas encontrar en su sonrisa el consuelo que necesitas. Aliméntate de la esperanza que únicamente tú, puedes darle. – La prefecta asiente mientras observa a las alumnas de Beauxbatons entrar a Hogwarts.
-Gracias por tu ayuda, Alexander.
-No tienes nada que agradecer. Ahora corre o llegarás tarde a la primera clase. – Hermione cierra los ojos por un breve instante. Al abrirlos se encuentra al final del tercer piso. – Cuídate, pequeña. Nos veremos pronto. – El galés regresa a ser de piedra mientras el colgante en forma de gota ha regresado a su cuello.
Hermione sale de nuevo a los pasillos de Hogwarts sin ser consciente de la presencia de dos personas en un aula vacía. Esos dos ser son Ginevra Molly Weasley y Fleur Isabelle Delacour.
La rubia se vio sorprendida por la joven pelirroja y fue literalmente arrastrada a esa abandonada habitación. La Gryffindor cierra la puerta. La bloquea con un hechizo por si la mayor tiene la intención de huir.
-¿Puedes explicarme esto? – Ginny parece no percibir el tono frío en las palabras de la ojiazul.
-Necesitamos hablar. – Fleur asiente y se sienta en uno de los viejos pupitres.
-Podías haber dicho eso antes. Hubiese accedido sin necesidad de verme arrastrada por todo un pasillo. Hubiese sugerido un lugar diferente para charlar. Los terrenos, por ejemplo. Incluso mi habitación. – El rostro de la pelirroja adquiere la tonalidad de su cabello. – Supongo que debía pasar de cualquier manera. ¿Sobre qué quieres hablar?
-Sobre Hermione. – La francesa asiente. Eso es lo que había supuesto. - ¿Qué quieres de ella?
La campeona de Beauxbatons se sorprende ligeramente ante la pregunta directa. Abre la boca para contestar pero no puede porque ni siquiera ella conoce la respuesta. La Veela tira de sus cadenas más que nunca pero no consigue liberarse para responder esa cuestión. En algún momento se abrirá un resquicio y lo aprovechará sin lugar a duda.
-No lo sé. – la mirada aguamarina de Ginny se vuelve gélida. Observa con intensidad a la mayor y por primera vez Fleur parece intimidada ante alguien fuera de su familia o menor que ella. El brillo en sus cerúleos ojos desaparece.
-Si vas a jugar con ella como lo has hecho con otras personas, es mejor que lo olvides. 'Mione no es como todos esos chicos que te siguen como perros falderos buscando algo de ti.
-Lo sé. – Una sonrisa se dibuja en los labios de la Veela pero un segundo después se borra siendo reemplazada por una mueca confusa. – Nunca he jugado con los sentimientos de las personas. No lo he hecho hasta ahora.
-¡No me hagas reír! Durante el torneo de los tres magos eras la joven egocéntrica, egoísta y rompecorazones. Las personas no cambian de un día para otro. Sinceramente no creo que hayas dejado de lado tu concepto de "nadie es lo suficientemente bueno para merecer siquiera mi atención".
-¡Jamás he sido así! No empieces a juzgarme si aún no me conoces. – Fleur se levanta con la furia reflejada en las pupilas. – Nunca he roto un corazón ni he buscado la popularidad que se me dio en ese año. Intento encerrarme en mi mundo porque realmente no me gusta ser el centro de atención. Quizá a eso le llames ego pero no lo es.
-Claro. – La voz de la pequeña leona se llena de sarcasmo. – Por eso todo Beauxbatons te seguía. Por eso decenas de chicos regresaron a sus salas comunes con rostros tristes luego de invitarte al baile para que terminaras yendo con un jugador de Quiddicht. ¿Acaso Cedric no te invitó? ¿Qué tal Krum?
-¿Has pensado alguna vez en mi herencia? ¡No puedo evitar que me sigan! ¡Ese jugador de Quiddicht fue el primero en invitarme sin desmayarse o babear a media frase! ¡Debería decir que fue el único! Lo viste con Ronald. Salió corriendo antes de que pudiese darle una respuesta. – Ginevra se mantiene en silencio. – Cedric había invitado a Cho. En verdad estaba enamorado. Viktor, tuvo en la mira a Hermione desde un principio. Ahora repite todo lo que dijiste antes.
-No puedo. – Fleur camina en círculos para calmar su temperamento mientras respira lenta y profundamente. Se tranquiliza por completo antes de tomar asiento una vez más.
-Sé que te preocupa Hermione pero no voy a lastimarla. No puedo hacerlo. Si quieres saber la verdad entonces voy a contarte mi mayor secreto. Lo he mantenido oculto por años y no debes contárselo a nadie. En especial… a ella.
Molly Weasley se preocupa al ver a su hijo mayor caminando de forma impaciente frente a la chimenea. William murmura para sí sin percatarse de la presencia de su madre al pie de la escalera. Se pasa la mano por el largo cabello en una clara señal de desesperación. En sus ojos claros puede apreciarse la frustración que el hombre siente.
-Bill, querido. ¿Qué sucede? – El pelirrojo observa a su madre para refugiarse en sus brazos un segundo después.
-Respóndeme una cosa. ¿Acaso lo que Greyback me quitó fue el derecho de ser amado? ¿Soy tan mala persona que ninguna mujer puede ver más allá de las cicatrices en mi rostro? ¿Qué he hecho para no merecer el amor de ninguna mujer? – El mayor de los hijos Weasley llora desconsoladamente en el hombro de su madre.
-Eres muy bueno. Eres un buen hombre, un buen hijo y hermano. Mereces a la mujer que desees.
-Entonces ayúdame a conseguir a Fleur Delacour.
Molly Weasley haría cualquier cosa por la felicidad de sus hijos. Lo daría todo por eliminar las lágrimas de sus rostros y convertirlas en sonrisas. Incluso utilizar la poción rosada que contiene el amor de Fleur por su hijo. Una poción para hacer crecer la descendencia Weasley teniendo a todos sus hijos felices. En sus manos está que Harry Potter se enamore de Ginny, Hermione Granger se case con Ron, Angelina con Fred o quizá George. Depende de ella que Charly se enamore de algo que no sea un dragón, Percy de algo más que su trabajo y si Bill desea a Fleur, entonces la princesita será la primera en rogarle a uno de sus hijos. Sin embargo jamás dejará que el Delacour se convierta en Weasley.
Hermione no es la primera en llegar al aula de transformaciones. La belleza de Fleur resalta al final de esa habitación mientras la ojiazul conversa tranquilamente con Minerva Mc. Gonagall. En otro punto puede verse la cabellera rojiza de Ginny. La trigueña se acerca a ella y le sonríe a forma de saludo.
-¿Deberíamos comenzar? – Ambas jóvenes prestan atención a la pregunta de la profesora.
-Creo que es lo adecuado. Pronto llegarán los demás alumnos y tendré menos tiempo. – Las dos jóvenes leonas comprenden que la francesa comenzará a evaluarles. - ¿Quién quiere empezar?
-Yo. – Hermione se sorprende pero deja que su pelirroja amiga vaya primero.
-Bien, Ginny. Primero que nada te haré un par de preguntas y al último te daré un objeto común y harás la mejor transformación que puedas. – ¿Está bien? – La joven asiente.
Hermione observa con atención el procedimiento. Sonríe cuando su mejor amiga transforma un trozo de pergamino en una hermosa y detallada tetera de porcelana. Fleur asiente en apreciación mientras escribe un par de notas junto al nombre de la pequeña Weasley. Ninguna palabra más es dicha. Ginny regresa a su asiento dejando que la trigueña tome su lugar frente a la bruja francesa. Una diminuta sonrisa aparece en los labios de ambas brujas.
-Veamos, Hermione. ¿Cuál es tu asignatura favorita?
-Todas son diferentes y como tal tienen características distintas sin embargo, tiendo a inclinarme por transformaciones y runas antiguas. Por más que lo intento no puedo elegir entre esas dos.
-Entiendo. Cuando salgas de Hogwarts, ¿a qué te quieres dedicar?
-Aún no estoy segura. Quiero ayudar a la gente, hacer de este mundo un lugar mejor para todos así que tal vez opte por un puesto en San Mundo como medimaga. – Hermione suspira. – Es una difícil decisión.
-Entonces dejemos esa pregunta para otro momento. ¿Materia que menos aprecias?
-Adivinación. – La Veela levanta una ceja provocando que la trigueña se sonroje.
-Era de suponerse. – La rubia sonríe porque aunque nadie lo imagine, ella es igual. Prefiere la lógica incluso si su vida parece regirse por el destino. – Eres una persona inteligente que se basa en los hechos y busca la lógica en su entorno.
-Sí, eso creo. – La joven Granger se ríe de forma semi consciente.
-Será mejor si continuamos. – Hermione toma el objeto que la francesa le extiende. Una pluma. La puerta del aula se abre dejando entrar a Harry, Ronald y Neville. A las brujas que se encuentran al frente de la clase no les interesa demasiado por lo que no prestan atención. Los recién ingresados observan la escena desarrollándose.
-¿Qué está sucediendo? – Pregunta Ron a su hermana menor.
-Fleur ha comenzado a medir nuestro rendimiento y ahora lo hace con Hermione. – Los tres hombres se acomodan en sus respectivos asientos. – Debe hacer la mejor transformación que pueda utilizando únicamente una pluma.
La mirada zafirina de Fleur inquieta a la castaña por lo que cierra los ojos. No tiene mucha idea de qué hacer. Busca en su mente la imagen de algún objeto pero nada logra convencerla. Suspira en frustración antes de concentrarse nuevamente. Invoca el poder que reside en su interior. Puede sentir las olas de magia recorriendo cada espacio de su cuerpo. Una imagen aparece en su mente. La ojiazul en medio de un cuerpo de agua congelado.
Sus ojos se abren ante la expresión de sorpresa de los demás. Observa los ojos de Harry y luego los de Ginny. La profesora Mc. Gonagall está perpleja incluso si conoce parte de su historia. Los labios de Fleur están ligeramente abiertos. Cualquiera lo estaría al ver un despliegue de magia silenciosa y sin varita.
En la mano de Hermione, donde segundos antes estaba una pluma, se encuentra una flor. No es cualquier flor, es una hermosa rosa. No es roja, ni rosa, ni siquiera blanca. De hecho es de lúcido cristal. El grado de detalle es casi exquisito.
-Debes estar bromeando. – Alexander se ríe en su interior ante las palabras de Ron.
Hermione debería decir algo, tal vez negarlo. Ni siquiera lo intenta porque no hay otra explicación. Sintió la magia correr por sus venas. Conoce la dimensión de su poder y la bruja francesa ya le había visto efectuar magia silenciosa anteriormente. Sin embargo la diferencia es abismal porque ésta vez su varita ni siquiera abandonó el bolsillo interior de su túnica. Lo único que se pregunta es a qué se debe el humo blanquecino dentro de la flor cristalina.
-Profesora, ¿algún otro estudiante tiene este nivel? – La rubia no puede apartar la mirada de la joven frente a ella. El alcance de su magia es tan fuerte que la ojiazul puede sentirla. Ginny es la única capaz de observar el aura rojiza.
-No creo que nadie, además de Dumbledore, tenga esa habilidad. Además, el control del director es casi nulo cuando se trata de magia sin varita. – Al escuchar esa afirmación, Hermione traga con dificultad.
-Entiendo. – La última campeona de Beauxbatons se recompone luego de varios minutos. – No tiene caso que mida tu rendimiento. Ni siquiera puedo creer lo que vi hace un momento. Voy a observarte pero no hay mucho que pueda hacer o decir. Tienes apenas dieciocho años y tus habilidades son superiores a los de una inmensa cantidad de brujas y magos. Eres realmente excepcional. – El resto de los ahí presentes asienten en confirmación.
-Gracias. – Hermione le otorga la flor a la bruja de cabellos dorados quien la toma esperando que el encantamiento termine pero no lo hoce. Lo que era una pluma permanece como una rosa.
El resto de los alumnos llega al salón haciendo que la tensa atmósfera desaparezca. A pesar del orgullo que Hermione siente por el desarrollo de su magia, no puede evitar notar la relación entre su poder y Fleur Isabelle Delacour. Fue en su presencia que realizó magia silenciosa por primera vez. Lo hizo de nuevo aunado a la inutilidad de su varita.
El resto de la clase transcurre en relativa normalidad. Harry y Ginny observan de forma discreta a su amiga. Ron lo hace con celos mal disimulados y Neville con miedo. Fleur y Mc. Gonagall lo hacen con profunda preocupación. La ojimel siente cada una de esas miradas. No puede soportarlo demasiado tiempo así que se esfuerza por terminar rápidamente el encantamiento en cuestión. Al hacerlo pide permiso a la profesora para retirarse y Minerva se lo concede.
Guarda sus cosas pero cuando se levanta, no logra dar siquiera un paso. El mundo comienza a darle vueltas. El aire no llega con facilidad a sus pulmones y su visión se ve cubierta por una espesa niebla.
-'Mione, ¿qué sucede? – La voz de su mejor amiga apenas llega a sus oídos.
No contesta. No puede hacerlo porque su cuerpo ya no responde a las órdenes de su cerebro.
Potter la toma en brazos para llevarla a la enfermería. Ginny las sigue después de mandarle una mirada significativa a Fleur quién simplemente asiente un par de veces. No es nada grave, la energía de Hermione se vio drenada debido a su despliegue de magia. Madame Pomfrey la reanima y le da a beber una poción energética. La tranquilidad regresa a los amigos cuando la enfermera obliga a la ojimel a permanecer en el ala del hospital, al menos hasta el fin del primer periodo. Harry regresa a la clase y minutos después lo hace Ginny. Hermione suspira sin poder hacer nada.
Mientras tanto, la menor de los Weasley toma un camino que no la lleva precisamente al aula de transformaciones. A mitad del pasillo se encuentra con la bruja francesa.
-¿Cómo está? – No hay necesidad de nombres para que la menor entienda.
-Bien. Saldrá de la enfermería al final del periodo. – Fleur asiente y el alivio se divisa en su rostro. - ¿Sabes? 'Mione tiene una clase extracurricular, si estás aquí para medir nuestro rendimiento escolar creo que deberías medir su capacidad para las artes de la mente también. No digo que lo hagas hoy pero deberías intentarlo en algún momento.
-¿Por qué me estás ayudando? – La Gryffindor se encoge de hombros.
-La guerra no fue sencilla para nadie. Sin embargo para ella fue más difícil que para muchos. Pertenecer al trío dorado exige muchos sacrificios e incluso ahora la felicidad parece evadirla. Es tan fácil darse cuenta. Parece estar rodeada de una oscura nube que cubre su cuerpo entero. Opaca su mirada, anula su sonrisa y ensombrece cada uno de sus movimientos. Contigo esa tristeza desaparece. Desde que llegaste lo noté. Supe que había algo especial entre ustedes aunque quizá ninguna se diera cuenta. Su intercambio de miradas, las sonrisas compartidas. Me dejé llevar por lo que creía de ti. Al escuchar lo que tenías por decir comprendí que eres la única capaz de devolverle la felicidad y sé que ella es la única persona que puede hacerte feliz. No conozco tu historia completa pero puedo ver que sufres.
-En algún momento podré contártela pero nunca es sencillo revivir el pasado.
-Lo sé, Fleur. Después de todo lo sucedido todos merecemos una nueva oportunidad. Merecemos la felicidad, Hermione de alguna manera, la encontró en ti incluso si aún no se da cuenta. – Ginny sonríe y la mayor responde con el mismo gesto. – No deberías tener tanto miedo aunque comprendo por qué lo tienes. Sólo dale un poco de tiempo.
-Eso haré. – La pelirroja sigue su camino pero se detiene para observar sobre su hombro.
-Por cierto, ten cuidado con mis hermanos. Bill y Ron no se rendirán fácilmente.
Fleur lo sabe y teme lo que puede suceder si su mayor secreto es revelado antes de tiempo.
La pelirroja desaparece tras una esquina mientras ella toma el rumbo a la enfermería. Al llegar puede observar la figura de Hermione descansando sobre la primera cama. Está dormida pero sus sueños parecen intranquilos. Su rostro está compungido debido a la desesperación que la envuelve en el séptimo sueño. La rubia se acerca rápidamente para posar una mano delicada en la mejilla de la menor. En pocos segundos su expresión se relaja y su respiración se profundiza. Ese es el sonido que la Veela está acostumbrada a escuchar. El sonido que le tranquiliza haciéndole sentir en paz.
-Así que se ha quedado dormida. – La ojiazul asiente ante las palabras de Pomfrey. – Siete años recibiendo al señor Potter y ahora es ella quien continúa la historia. Aunque claro, Granger ya había estado en mis dominios en condiciones nada favorables. – La bruja francesa presta atención a esas palabras. – Escupiendo pelo de gato, petrificada por un basilisco, con heridas causadas en el bosque prohibido, picotazos de hipogrifo en las manos, dientes crecidos en exceso, cicatrices sangrantes. En este año ya ha estado aquí tres veces. – Fleur se queda perpleja ante la larga lista. – Me sorprende que su cuerpo sea capaz de albergar tantas cicatrices. Ni siquiera Potter puede igualarla.
-¿Qué clase de cicatrices? – La rubia se aferra a la mano de la trigueña.
-De todo tipo. Diminutas y curvas dejadas por maldiciones imperdonables. Rasguños hechos a mitad del bosque. Raspones debido a incontables caídas. Y una cicatriz que la marcó de una manera cruel. Un etiqueta que intentó quitarse desde su primer día en el castillo. Estaba tan cerca de conseguirlo… ahora la llevará por siempre. No puedo imaginar el dolor que Bellatrix Lestrange le infringió en el proceso. Todo el daño, no sólo físico sino psicológico.
-¿Qué le hizo? – Los ojos cerúleos se endurecen mientras la voz siempre angelical se enfría.
-Puede verlo por usted misma. Está en su brazo izquierdo.
La túnica es recorrida un par de pulgadas para revelar la piel del brazo. Entonces Fleur puede leer perfectamente el "sangre sucia". Observa las palabras durante interminables segundos. Su propia sangre sube de temperatura hasta que empieza a hervir. El cobalto de sus ojos disminuye hasta que el tono de sus orbes se vuelve plateado. El débil control sobre la criatura que habita en su interior parece escaparse con cada segundo transcurrido. Intenta salir de la enfermería pero una cálida mano toma la suya obligándole a detener sus pasos.
-Quédate conmigo, por favor. – Ante las palabras de Hermione y su mirada suplicante, Fleur no tiene más opción que acceder. Besa la frente de la trigueña, respira profundamente inundándose de su aroma y su mirada regresa a ser azul.
BipolarJL:Lo que viste acerca de Fleur es sólo una pequeña parte de su historia. Bill será un gran obstáculo pero no será el único. Gracias por leer.
Eclair Rozen: Lamento haberte hecho llorar pero es para el beneficio de la historia. Gracias a ti por seguir leyendo.
hamichi: Bill no entiende, lo hará en algún momento pero veremos de qué forma. Gracias por leer.
lunazul: Oh vaya es todo un honor haber despertado sentimientos en ti mientras leías. Gracias por seguir esta historia en verdad aprecio el apoyo.
ooONIckOoo: Está bien no te preocupes. Gracias por comentar, me hace feliz que te guste y que realmente sea algo diferente. Lo he dicho en otras ocasiones intento escribir como me gustaría leer, no siempre es fácil pero al menos cuido los detalles que puedo aunque a veces se me escapan algunos errores. De todas maneras gracias por leer y comentar.
wen: Hola. Si se que la relación avanza muy rápido y tiene que ser así en un principio. Un momento se romperá la historia y la relación tomará un curso más tranquilo. Lo que llevo del fic es apenas el inicio porque tengo demasiadas cosas por incluir es por eso la velocidad que lleva la relación de Fleur y Hermione. Yo detestaba a la rubia hasta que comencé a leer fics de ellas y pues ahora ve, terminé escribiendo. Gracias por leer.
utau-mizuki: El dolor de Fleur es mucho más grande de lo que aparenta. Sólo ha mostrado una faceta de su vida y no tiene comparación con lo que vendrá después. No termino de responder preguntas y ya tengo nuevas cuestiones pero creéme que todo se resolverá. Detesto a los Weasley, a todos a excepción de los gemelos ¬¬ pero necesitaba a Ginny como una aliada espero que funcione mi idea. Pronto más bromas. Como siempre gracias por leer.
OnlyTheDarkness: Thanks for read and comment. About the tatoo, maybe Fleur going to see it but not yet. Hope you enjoyed this chapter.
lobita22: Hermione debe terminar de conocer su historia antes de que los demás se enteren pero claro que lo haránn en algún punto. Sus habilidades totales serán reveladas en un futuro. Gracias por leer.
aLe: No te dejes engañar por la forma del tatuaje recuerda que puede cambiar de un día para otro. Fleur tiene muchas cosas oscuras en su pasado pero veremos que sucede con el resto de la historia, gracias por leer.
Pleasure: Hey, thanks for still here. Hope you liked this chapter too.
Gaby2307: Wow, es todo un honor que consideres mi trama como una de las mejores. Espero el capítulo haya sido lo suficientemente bueno para compensar mi tardanza. Gracias por leer.
Aniel2182: Gracias por leer. Mi musa no me abandona es que ahora no tengo tiempo. Un día me sentaré a escribir hasta acabar todo el fic. De todas maneras espero te haya gustado el capítulo.
Nos veremos a la próxima. Hora de trabajar xD
