¡Hola! Ha pasado tiempo desde la última vez que actualice la historia pero no me olvido de ella, ni me olvidaré de ella. Quiero agradecerles por mantenerse al pendiente de Dark Star, han llegado reviews de muchas personas que añoran el próximo capitulo.

A esas personas ¡son un sol!

Aquí lo tienen. Disfrútenlo.


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TREMULO

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El camino se extendía por delante como un enraizado sendero de hiel y espinas. Pero no era siquiera eso lo que le detenía. Era más fuerte: la inmovilidad venía de sus pies, del peso como plomo en su estómago, del latido de un corazón ajeno al suyo.

Juvia tembló. Imperceptiblemente para las personas que pasaban a lado de ella, imperceptible para cualquiera que no fuera ella misma o el ser más cercano. Sintió terror. Una corriente de terror que se apodero de sus venas, y deseó con todo su corazón correr por ese camino. La conocida calle que le llevaría al gremio. Que le llevaría a Fairy Tail, un sitio que en ese momento se le presento como el único donde residía la salvación y el alivio y que cada vez estaba más lejos porque, sus pies, absolutamente ajenos a ella, estaban retrocediendo.

Juvia caminaba de espaldas, su respiración estaba agitada, jadeos muriendo en su boca, sus ojos llenándose de lágrimas porque sabía, sabía que esa que retrocedía no era ella. No podía ser ella cuando de verdad ansiaba tanto ir hacia Fairy Tail.

Pero entonces ¿por qué no podía?

Juvia intento caer, tirarse al suelo, aferrarse a las paredes, a cualquier cosa que pudiera hacerla detenerse. Pero su cuerpo respondía a ese otro latido dentro de él. Ese latido que no podía ser más que destrucción.

Su aroma se rego por las calles como un puñado de polvo. Lo sabía porque podía sentir en su propia nariz aquel otro conocido aroma. Gajeel estaba cerca, tan cerca que podía escuchar sus pasos retumbando en sus oídos. Sonrió con pena, lamentando que contra las posibles resistencias él no fuera a parar. Había llegado ahí, se había revelado a la orden de su maestro, y había llegado ahí. Así que detenerse ahora era una idea absurda.

— La lluvia ha parado —siseo Lisanna muy bajito, casi como si no quisiera ser escuchada.

— ¿No es eso bueno? —respondió él, su voz neutra. Sintió la mirada de Lisanna sobre él. No la conocía lo suficiente para afirmarlo, pero aun así se atrevió a pensar que la chica parecía desconcertada.

— Claro que es bueno pero…—ella frunció el ceño.

Caminaban entre adoquines enmohecidos y charcos de agua sucia. Sus pasos eran firmes, incluso los pasos de quien caminaba tras él eran firmes. Miró por encima de su hombro: Lisanna estaba muy erguida, sus manos sosteniendo los tirantes de su mochila, veía hacia los lados, como buscando o esperando repentinamente la presencia de alguien. Rogue volvió a sonreír por pura inercia, pensando en cuan cerca estaban de cruzarse con…

Paro en seco. Un martilleo inundo sus oídos, el corazón le dio un vuelco. No había experimentado esa sensación antes: la sensación de ser tomado y extraído de un lugar, de ver todo trascurrir despacio desde otro sitio. Un sitio lejano dónde podía ver su propio cuerpo. Y de pronto, ahí estaba.

Podía escuchar una voz llamándole desde lejos. Alguien estaba diciendo su nombre, pero él no sabía quién era.

Cuando se dio cuenta estaba avanzando a pasos agigantados, siguiendo el camino trazado a través de su propio cuerpo. Las calles iban y venían frente a él pero no se detuvo en ninguna. Era un transcurrir veloz pero tan pausado frente a sus propios movimientos que, debajo de la premura, sus piernas estaban temblando. Tan firme y trémulo al mismo tiempo, un sentimiento ciego en la boca de su estómago, una especie de cosquilleo tortuoso.

Pero continúo caminando y luego corriendo. A su espalda, lejano y perdiéndose entre marea y viento, la voz de alguien llamándolo insistente. Pero Rogue no se detuvo, y no hubiera sido capaz de detenerse aunque quisiera, si de pronto no le hubiera vislumbrado. Se paralizo, jadeante. Le ardía el pecho y la garganta, como si jamás hubiera corrido tanto, pero nada de eso importaba. Nada importaba porque ahí estaba: el costado delgado y etéreo, hilos azules sueltos, danzantes en el viento, y la piel blanca como porcelana que había visto tantas veces en sueños –y en ese momento no recordó las pesadillas, la piel magullada y cubierta de sangre-.

Ella también se detuvo. La punzada en el pecho llego hasta su propia cabeza y lo sintió. Pudo percibirlo incluso con mayor claridad de la que se sentía a ella misma. Poco a poco levanto el rostro y lo giro a su derecha. El espacio se expandió, la distancia se hizo insoldable. Sólo escuchaba el murmullo de su propia respiración y los latidos de dos corazones dentro de ella.

Y lo vio. Lo vio tan claramente como escucho el ahogo muriendo en su boca.

Una sombra profunda en medio de charcos de agua y un callejón de piedra. Así fue como sus ojos se encontraron: rojo y azul. El color del infierno abriéndose paso y devorando el azul infinito del océano. Y Rogue comprendió por primera vez lo que era extrañar. Extrañar con dolor y miedo, con angustia y peso. Porque en ese momento estaba frente aquello que extrañaba y había hecho doblegar a sus entrañas.

Escuchaba un goteo en su cabeza. Una lagrima cayendo una y otra vez sobre un lago tranquilo. Luego un estallido que removió corrientes. Podía escucharlo. La forma rápida en que corría una vorágine por aquel otro cuerpo cuando se miraron el uno al otro.

Y aunque ambos abrieron la boca ninguno fue capaz de emitir palabra.

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Lisanna había perdido de vista a Rogue. Este se había arrastrado rápidamente lejos de ella, con un andar apresurado y salvaje. Supuso que ese era la verdadera velocidad de una sombra que quiere engañar el ojo ajeno. Sin embargo Lisanna era consciente de que ella no podía calmarse ahora. No cuando acaba de llegar a Magnolia con Rogue Cheney a quien posiblemente más de dos personas en el gremio querrían parar antes de que llegara a su destino. Así que hizo lo único que le quedaba por hacer: uso su propio poder mágico y trajo para sí misma el olfato de un tigre de bengala.

Hubo un millar de aromas rozando su nariz: el profundo sabor de los adoquines enmohecidos, un distante dejo a pan horneado, el añejo aroma de sangre humana corriendo a través de los cuerpos que pasaban a su lado. Y finalmente, entre una sensación de ardor, el desconocido vaho de algo oscuro.

Desconocido porque nunca antes había sentido una presencia así de fuerte. Venía de un sitio en específico, pululando como un fantasma que cada vez se vuelve más nítido. Era escalofriante. Aún más escalofriante cuando en un relampagueo de la memoria llego a ella un momento pasado: ahí, en una habitación gris, una chica azul llorando en su hombro y dentro de ella un perfume nuevo emergiendo. Demasiado pequeño e insignificante como para tenerle en cuenta. Y sin embargo estaba ahí de nuevo, como si los días lo hicieran crecer, ya no una pelusa en el abrigo, sino una grotesca araña en los labios.

Se cubrió la boca con ambas manos. No quería traer ideas equivocadas a su mente. Así que avanzo, dispuesta a ir hacia allá, hasta que una mano sobre su hombro la paro. Tuvo un sobresalto. No por la sorpresa, sino porque nunca había sentido en una mano el peso de aquella: como si en cada uno de los dedos hubiera plomo en lugar de huesos.

— Dime, niña ¿quién ha venido contigo?

Era Gajeel.

Para su propia sorpresa Lisanna se encontró diciéndose a sí misma que no había a qué tenerle miedo. Era la mano de un compañero del gremio, daba igual si era Gajeel, Gray o el mismo Laxus Dreyar. Si iba a tener miedo sería en un momento distinto a ese.

— Gajeel —dijo, volviendo el rostro hacia el DS— ¿Por qué habría de venir alguien conmigo?

Gajeel afianzo más el agarre sobre el hombro de la muchacha e hizo que esta se diera la vuelta de manera ruda. Lisanna no se inmuto, como si aquello no hubiera sido doloroso.

— No quieras engañarme, mocosa, puedo reconocer perfectamente ese olor.

— Si es así entonces ¿por qué estas intentando obtener información de mí? —refuto— Si ya has llegado a una conclusión entonces no me preguntes. Mucho menos si estás seguro de que eso es cierto.

Pero Gajeel no le contesto. La tomo por el brazo y la arrastro atreves de las calles.

— ¡Oye, suéltame! —Lisanna se jaloneo, no porque él la estuviera lastimando, sino porque, si lograba zafarse, entonces con un poco de suerte ella podría evitar que Gajeel les alcanzara, y de esa manera Juvia y Rogue por fin podrían hablar— ¡Que me sueltes, te digo!

Pero Gajeel siguió tirando de ella, con una facilidad tremenda, para variar. Lisanna se resistía, jaloneándose todo cuanto podía, pero las manos de Gajeel eran fuertes y ásperas, forjadas en el hierro para soportar.

— ¡Gajeel, déjame ir!

— ¡Oye! ¿Acaso no estas escuchando? —el sonido de otra voz sobre sus quejidos sí hizo que Gajeel se detuviera, que incluso Lisanna detuviera la respiración, pues nunca imagino escuchar aquella voz, nunca imagino la intervención de esa persona— Quiere que la sueltes.

Lisanna quedo estática cuando Gajeel se dio la vuelta para ver a quien les había detenido. Los ojos carmín de Gajeel se habían vuelto turbios, más allá del enojo, aquello era furia e impaciencia.

— No te metas, Bickslow, Anda y vuelve a las faldas de Dreyar —ni por un momento mientras hablaba su mano dejo de presionar el brazo de Lisanna— ¿O es que acaso te mandó a seguirme?

Bickslow rio con sorna.

— Eso quisieras, pero para Laxus no eres tan importante —su sonrisa de medio lado y lengua viperina se acentuó— No te des grandes aires.

Mientras esos dos intercambiaban palabras venenosas, Lisanna sopeso la idea de transformarse. Animal soul, a pesar de ser subestimada era la clase de magia que te ayuda hasta en los inconvenientes menores. Por supuesto ese no era un inconveniente menor, por lo que le ayudaba con mayor razón.

Lisanna aprovecho el descuido de Gajeel, peleando con Bickslow, para transformarse. Su brazo se encogió, Gajeel no se dio cuenta hasta que ya no la sintió más bajo su agarre. Lisanna era ahora una libélula yendo lejos. Gajeel no pudo evitar mostrar su asombro.

— ¡Maldita mocosa! —gruño, lanzándole una mirada de odio a Bickslow por haberle estado distrayendo.

— Ni siquiera intentes hacerle algo —advirtió el Rainjinshu— Y no vuelvas a tratarla de esa manera.

Gajeel bufo, aunque parecía más un bufido de risa que de enojo o reclamo. Levanto los ojos en dirección a Bickslow y movió la cabeza hacia ambos lados, negando.

— No me interesa que te ha dado a ti con esa chiquilla —dijo— pero deberías preocuparte por lo que dirá Dreyar cuando se entere lo que pasó por tu culpa.

Bickslow echo la cabeza hacia atrás, confundido. Claramente no sabía a qué se refería Gajeel, y eso hizo que el DS riera. Lo que sea que estuviera pensando, logro hacer que Bickslow temiera un poco. Quizá ninguno de su equipo lo había dicho en voz alta y con todas sus letras, pero sabían que algo estaba pasando entre Laxus y Juvia (aunque quizá debería decir que era a Laxus a quien le pasaba algo con Juvia) Bickslow no se sentía con la autoridad para hablar de ello, para hacerle algún comentario a Laxus. Y tampoco lo haría, mucho menos cuando la mayoría de los que se le ocurrían eran despectivos. Laxus estaba perdiendo el tiempo, no era como si nunca se hubieran dado cuenta de lo enamorada que estaba Juvia de Gray. Demasiado ensimismada en ese amor ruidoso y desinteresado como para darse cuenta lo que provocaba en su líder.

Era una lástima. Aunque tampoco tan malo, después de todo, quizá de esa forma Laxus terminaría volviendo sus ojos nuevamente hacia esa aquella otra chica que, aunque distante y terca, seguía queriéndolo.

Pero ese tampoco era asunto suyo.

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— ¿Dónde está Laxus?

Mirajane levanto la cabeza de los trastes en el lavadero y se giró con una amplia sonrisa en los labios: Makarov estaba sobre la barra, con el ceño fruncido y la mirada hostil, sin un rastro de diversión o el acostumbrado aura distraído a su alrededor.

— Salió a una misión, Maestro —informo ella, acercándose con las manos unidas en su regazo y sin dejar la sonrisa en sus labios— Como de costumbre, las misiones se registran en el libro, si necesita…

Makarov levanto la mano, displicente, salto de la barra y fue rumbo a las escaleras. Por un momento, mientras lo veía andar hacia su oficina en la planta alta, Mirajane pudo vislumbrar la pesadumbre en los hombros de Makarov. La misma pesadumbre que gobernaba en el gremio, intangible y silenciosa.

Pero cierta.

Volvió a ocuparse de los trastes sucios, sus manos tomaron un vaso de hierro, lustroso por el detergente. Mirajane se vio reflejada en él y pensó en la mentira que había dicho. Laxus no había ido a una misión, cuando había ido al gremio fue directamente a la planta alta, paso por el tablero de misiones sin verlo realmente, y salió de nueva cuenta. Todo en menos de media hora.

No sabía lo que estaba ocurriendo, pero sabía que podría ser malo. Y aun así había mentido. Tenía la sensación de que era lo único que podía hacer en ese momento, y probablemente lo único que podría hacer.

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Durante todos esos días se había preguntado cómo luciría cuando le volviera a ver, se había preguntado cuál sería el sentimiento que experimentaría al tenerle cerca, si tendría ojeras, si habría perdido peso. Si la distancia había hecho mella o había sido dejada de lado. Se había preguntado si sería la única extraviada entre algas oscuras y peligrosas, si sería la única cuyo sueño se había convertido en un armario de pesadillas y caminos de sangre.

Se había hecho tantas preguntas en medio de la madrugada, y sin embargo, en ese instante, lo único que hubo en su memoria fue el constante goteo de una lágrima sobre un lago negro. Y su mente repitiendo lo mismo una y otra vez.

"Rogue".

"Rogue está aquí"

Sus pies estaban plantados firmemente sobre el suelo, él frente a ella, agitado y expectante. Cuando dio un paso para acercarse, Juvia sintió como si la gravedad tirara de ella hacia el centro del Universo. Como si ella fuera acero y él imán.

Dio un paso, uno más. Luego otro, y otro, hasta que la distancia se extinguió entre ellos, opacada por los pasos de ambos salpicando agua de los charcos.

— Juvia.

Abrazarla fue como encontrar una parte de sí mismo, su cuerpo cabía en el suyo como una pieza que había estado perdida. Tembló al sentir sus delicados huesos rodeándole, sus lágrimas mojándole el cuello. Había pensado en qué sería lo primero que le diría cuando la tuviera en frente, había pensado en cuál sería el primer sitio donde ir a buscarla. Había creído que sería incapaz de enfrentarla.

Al final la única palabra que había necesitado era su nombre. Y fue exactamente su nombre lo que ella susurro.

— Rogue.

Como si fueran las palabras faltantes en un encantamiento, su cuerpo se dobló contra el de ella en un jadeo que subió desde sus entrañas; Juvia se aferró a él, sintiendo el burbujeo de su sangre.

Rogue lo sintió lo que era el reconocimiento. La total certeza de haber encontrado algo que no quería perder. Cuando la mano de Juvia se aferró a la suya y vio sus venas tiñéndose de negro supo que, pasara lo que pasara, no la iba a dejar ir. Se vio a si mismo desde la distancia, entre penumbra, vio su reflejo distorsionado en los adoquines, el reflejo de ella. Ambos fracturándose entre el rastro que había dejado la lluvia. Y en medio de sus reflejos una mancha negra que se les enredo en las muñecas y convirtió sus venas en un rio de tinta negra que llego a los ojos de ambos, oscureciéndolos. No irises, no rojo o azul, sólo negro. Totalmente negro.

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— Que bueno que vienes.

Se hizo a un lado en la puerta para dejarle pasar. Laxus arrugo la nariz cuando la mezcla de olores llego a su nariz casi como un pellizco: ajo, tomillo salvaje, esencias y polvos. Todo un revoltijo irritante n su sensible olfato de dragón.

— ¿Dónde está ella?

— Vengo solo —siseo, andando por entre la mesa de posiciones y medicinas de Polyuska, cuya cabellera rosácea estaba sujeta en su acostumbrado chongo, acentuando aún más su gesto desaprobatorio— Pero ella va a venir, lo hablamos.

— Tiene que estar aquí pronto —arremetió ella, con una urgencia inhabitual en su voz.

Estaba alterada y sospechosa, lo que provoco en Laxus un pitido de alarma.

— ¿Qué descubriste, anciana?

Polyuska le miro severamente y bajo las manos a la mesa donde había un sinfín de utensilios y libros con lenguajes desconocidos para Laxus.

— Sólo tráela, Laxus, antes de que sea demasiado tarde para todos.

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¡Eso ha sido todo por hoy! un capitulo cortito y de transición para lo que viene en el siguiente. Deseo les haya gustado.

Cómo ven Juvia y Rogue por fin se encontarón ¿esperaban que fuera así?

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REVIEW REVIEW REVIEW

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RE . face to muchas gracias por continuar leyendo la historia. Espero que este capitulo te haya gustado ¡Besos!

Yaz: Me da mucho gusto que sigas aquí, al pendiente de las actualizaciones. Estoy muy bien, por cierto, muchas gracias por los deseos ¡Besitos!

Jessbae : Muchas gracias por leer la historia y por tu hermosos review. Me doy cuenta de que muchas odian a Gray y me siento un poco mal con él, porque...bueno, no quería ponerlo como el malo, pero sí como un ser humano que comete errores. La relación de Juvia con los tres personajes masculinos principales será...compleja. Espero puedas seguir viendo como evoluciona a lo largo de la historia. En cuanto a Gajeel y Juvia, bueno, ellos son mi BROTP favorita d todo FT. Creo que Mashima tiene excelente material para ellos, pero es una lastima que no lo explote, aun así no importa, para eso estamos los fanficker *sonrisa, sonrisa* ¡Abrazos!

Ushio: Ame todo tu comentario, y adore sobremanera que puntualizaras en Lisanna, cuyo personaje adoro aunque no ha sido tomada demasiado en serio en el manga/anime. Es una chica con mucho potencial y eso quiero mostrar aquí. Falta mucho por ver de ella aún, así que esperalo. Gracias por amar está historia y ser paciente con las actualizaciones. Espero no provocarte demasiada ansiedad esta vez ¡Abrazos!

A todas las personas que se toman el tiempo de dejar un review les agradezco desde el fondo de mi corazón. Leerlas y saber sus opiniones, sentimientos respecto a la historia es la mejo0r forma que tengo para mejorar y darles una trama mejor. Espero estarlo logrando.

Gruviaforever

LFBC

Jessi.b

SaraRTR

Jackei98

axelandzid

Juvia

Zukilove

KassfromVenus

Gracias por sus mensajes.

¡Les quiero!

Besos y abrazos.

Ammipime.