Hola, sin preámbulos y pidiendo disculpas… acá está… espero que les guste. Solo falta uno y adiós.

Dedicado enteramente a dos personas. Zafiro Potter y por supuesto a la yegua maldita… viste que chile se iba a clasificar? Jajaja. Sos lo mejor.

También quiero dedicarle este capitulo a un grupo creado por Whatsapp, llamado "yeguaas" Y al grupo las víboras de facebook…

A Mar y a todas las chicas que se ofrecieron para traducirme las frases del español al francés… se las quiere!

Capítulo 13

"Nadie me quiere, todos me odian… me voy a comer un gusanito…" la voz de Harry murmuraba esa infantil canción al momento en que el shot de tequila desaparecía por su boca, con gusano y todo… No estaba borracho, no aun. Suspiró al tiempo que mediante señas le pedía al cantinero que le sirviera otra ronda. El tipo, ya harto de ir y venir, le alcanzó una botella del transparente liquido y se fue. Harry volvió al suspirar y casi ya sin fuerzas abrió la botella y se sirvió un trago. Miró detenidamente el vaso rebosado de la bebida… líquido desparramado por toda la barra, de la misma manera que su vida estaba desparramada por el mundo, sin tener un lugar donde estar. Un lugar donde nadie lo odiara. Así estaba desde que, hace unas semanas, cometió el error de echar otra vez a Ginny de su vida. Tampoco se lo había pedido cara a cara, pero como Sirius le había demostrado, luego de un par de golpes que siendo honestos, jamás pensó que su tío podría levantarle la mano de esa manera, y con esa fuerza, sus palabras fueron más hirientes que si se las hubiera dicho mirándola a los ojos… porque indirectamente, le había dicho que Ginny era prácticamente un mueble en su vida…

Y ahora estaba allí, tomando unas copas sin nadie a su lado. Mas solo que Bin Laden en el día del amigo. Con su oreja izquierda roja y caliente al punto de desfallecer del calor. Seguramente su madre estaría hablando pestes de él. Ella era el artífice de su desgracia. Ella, la madre que lo parió, era la causante de que su familia le diera la espalda. Su padrino prácticamente le daba vuelta la cara cuando lo veía. La mujer de su padrino, de la misma manera, le huía como si tuviera algo contagioso. Los gemelos malditos, cada vez que lo veían, le daban patadas en los tobillos y le decían que lo odiaban. Remus le hablaba, pero ya no era como antes. Y Tonks, le dio una tunda en el gimnasio de los aurores. Teddy lo miraba triste, y eso le dolía mas… su ahijado estaba desilusionado de él. Y su padre… su padre ni siquiera se puso de su parte. Su padre no entendió su proceder. James Potter, no le dirigía la palabra. Y cuando lo hacía, era por alguna cuestión del ministerio. Ya no había esa interacción padre-hijo tan estrecha que había. Ya no había discusiones sobre la vida, el Quidditch, las mujeres…

Bufó y cargó otra vez el vaso de tequila, y se quedó tildado mirando como la bebida a través del cristal, deformaba la imagen. Y él en alguna medida, tal como ese vaso, había deformado toda su realidad, dejando que Ginny se metiera tanto en su vida. Pero no debía culparla a ella. La culpa era toda suya. Él solito fue a buscarla y pedirle que fuera su novia. Él, y sólo él, llevó casi toda su ropa y se instaló en el departamento de la pelirroja, deformando la realidad de Ginny y dándole ilusiones sobre algo que nunca podría ser. Bebió del vaso. Si, él fue como el trago en el vaso para Ginny, solo que fue un trago amargo. Ginny era perfecta para alguien tan imperfecto como él. Ginny era una distracción de la que no podía darse el lujo. Ella no tenía cabida en la organizada vida que se había planteado. Ginny demandaba tiempo, atención y cariño, algo que él en esos momentos no podía darse el lujo de brindar. Ginny era una chica que quería todo, y él no estaba en condiciones de dar nada.

Lo peor de todo, es que a pesar del hecho que Ginny saliera de su vida era algo positivo, en esos momentos se sentía como la mierda… la extrañaba. Añoraba los momentos felices vividos juntos. Las pequeñas rencillas donde él le reprochaba su desorganización, el que dejara las bragas colgadas de los grifos de la ducha, de su toalla mojada olvidada en la cama, de las cucharas de helado dejadas por los muebles, etc., etc. Y ante su conducta irascible e intolerante, ella con una sonrisa y un beso, le hacía olvidar sus falencias y lo hacía sonreír. La extrañaba… la deseaba… y no quería seguir pensando más en todo lo que la pelirroja le hacía sentir, porque sería el momento en que él claudicara, y cayera de rodillas, postrado ante la realidad que se obligaba a ocultar. Que así, sin que se diera cuenta, ella se había colado poquito a poco en su corazón, ocupándolo lentamente… hasta lograr llenar todos los espacios, alcanzando lo que ella se propuso desde el principio: seducirlo y enamorarlo. Bebió otra vez de un trago todo el líquido. Si, por primera vez en la vida, Harry James Potter, de profesión auror, cuya mayor ambición en la vida era convertirse en el más joven jefe de aurores de toda la historia, se había enamorado como un completo idiota. Así, simplemente, prendido de una sonrisa bordada de pecas, de unos enormes ojos color castaños, brillantes, hermosos, que lo sorprendían día a día… y de sus besos, sus caricias… su amor. Pero de la misma manera que se había enamorado como un idiota, de la misma forma la había perdido: por idiota.

- Mierda, mierda, mierda… - susurró, al tiempo que se ponía de pie, y dejando un par de billetes, sobre la barra, salía presuroso del bar. El frío lo golpeó en la cara, y se arrebujó bajo el abrigo. La calle estaba casi vacía, como lo estaba su vida ahora que ella ya no estaba a su lado. – mierda Potter, ahora no tienes la mas puta idea hacia dónde ir… - levantó el cuello del saco, para que el frio no le calara los huesos. – y la verdad, es que no se qué va a ser mi vida sin ella…

- Y lo peor es que tampoco vas a poder hacer algo para recuperarla… - dio un respingo cuando la voz detrás de él, sonó con gravedad. Harry bufó… "lo que faltaba, ahora debo soportar los reproches de Ron…" Miró a su amigo, frunció el ceño. Desde hace una semana Ron solo lo observaba con ganas de matarlo. No hubo palabras, ni gritos… nada que le dijera cual era la opinión de su amigo respecto a la cagada que se había mandado con su hermana.

- Ron… - dijo, y siguió caminando – cómo me encontraste…

- Soy tu amigo… nos conocemos desde hace años – Harry lo miró – si no supiera de tus pasos, no puedo jactarme de que soy un buen auror.

- Sí, claro… - dijo incrédulo.

- ¿Quieres beber algo? – Harry se rio.

- Perdona, Ron… pero me tomado hasta el gusano del tequila, y de verdad no tengo estómago para más.

- ¿Por qué? – dijo serio. Harry se detuvo y lo miró – digo… no tienes ningún problema en tu vida.

- ¿En verdad crees que no tengo problemas? – este asintió – Merlín, y dices que eres mi amigo…

- Lo soy… - dijo el pelirrojo acelerando el paso para alcanzarlo – si no lo fuera, no te hablaría por lo que le hiciste a mi hermana… - Harry bufó – se que fuiste una mierda con ella, aunque también debo decir que se lo advertí muy bien a Ginny.

- Ron…

- Así que ella sabía donde se estaba metiendo…

- No, Ron no es…

- La verdad, Harry, estamos hablando de ti, y tu eres un inhumano si se trata de relaciones y sentimientos – Harry tuvo ganas de golpearlo. De manera muy indirecta, le estaba llamando insensible. – y no puedo decir que no le dije a la enana, que si seguía en sus trece con vuestra relación, tarde o temprano la ibas a cagar, y ella iba a sufrir.

- Mátame Ron… - dijo serio – mátame porque es mejor que me maldigas con un avada kedavra, que escuchar cuan suelto de cuerpo me dices lo mierda que soy.

- Es la verdad… - dijo encogiéndose de hombros.

- Si, lo se – gritó enfrentándolo – y te juro que si pudiera volver el tiempo atrás, me daría un golpe en la jeta, para no decir las boludeces que dije, y que la alejaron de mi…

- Bueno, lamentablemente para ti los giratiempos…

- No me vengas con boludeces – dijo mesándose el cabello – si vas a venir a verme y a darme leña con mis defectos en vez de ayudarme o darme una solución para…

- ¿Para qué?

- Estoy enamorado de tu hermana…

- ¡No manches! – dijo golpeándose la frente y luego rió – tu, el gran auror, Harry Potter… - lo señaló y comenzó a bailar como un idiota alrededor de su amigo y a carcajearse – el gran auror, el "yo no me enamoro de ninguna mujer", el que nunca iba a dejar de estudiar y trabajar para ser el más mejor auror del mundo mundial, el jefazo… - lo miró – ¿tu enamorado? – chasqueó la lengua – no me hagas vomitar… a otro perro con ese hueso.

- Es verdad…

- No – dijo parando las bromas y mirándolo serio – lo que tú tienes es una rabia de la gran puta madre, porque mi hermana te dejó… y como tienes el orgullo del tamaño de un colacuerno húngaro, ahora sales con eso de "estoy enamorado de Ginny."

- Es verdad…

- Perdona que no te crea…

- ¡ES VERDAD! – dijo con ganas de llorar. Merlín odiaba sentirse tan miserable y ver que los demás juzgaran sus sentimientos como si los emitiera una piedra – La amo, la extraño, la necesito… quiero verla, quiero reírme de sus locuras, quiero sentirme feliz por su felicidad, por sus logros… quiero festejar sus triunfos en el Quidditch, y sostenerla en las tristezas cuando algo no le sale bien… Merlín, me siento como la mierda sin ella… - lo miró – no me importa si me crees o no… no necesito tu comprensión, solo quiero que ella regrese.

- Ella no va a regresar.

- ¿Crees que no lo se? – dijo volviendo a caminar y alejarse de su amigo –

- Entonces es una tontería que estés de esa manera… pareces un pobre infeliz que acaba de derrumbársele el mundo.

- Acaba de derrumbárseme el mundo…

- ¿Y tus sueños de auror?

- Me importan una mierda… bueno, no tanto, aun sigo pensando en ser jefe de aurores… pero es que ahora no tengo más cabeza que para sentirme miserable por haber desperdiciado los momentos pensando en mi carrera y no hacerle caso a ella.

- Nadie le hace caso a la loca de mi hermana…

- Ella una vez me dijo, que hay tiempo para todo, lo único que hay que aprender es a organizar esos tiempos… y yo como un idiota presuntuoso, me dediqué a pensar en ser el mejor auror y a olvidarme de ella. – suspiró – y no solo contento con eso, la humillé, le dije cosas que jamás he pensado… bueno, si las he pensado, pero en verdad no quería decirlas… Por Merlín, ya no se ni lo que digo.

- Boludeces… - dijo su amigo – simple y claramente dices boludeces…

- Porque estoy enamorado….

- No digas boludeces… nadie que está enamorado dice boludeces…

- ¿Ah no? pongamos un ejemplo… a ti – Ron lo miró – desde que estás con Hermione no dices más que boludeces… - Ron sonrió – pero pensándolo bien, tú no eres un típico ejemplo.

- ¿Por qué?

- Porque desde que te conozco dices boludeces…

- Basta ya… - rieron – al menos sonreíste.

- Me quiero morir… - suspiró – ¡Merlín Ron, me comí un gusano! – dijo agarrándolo de las solapas – ¡Me comí un asqueroso gusano por tu hermana!

- Bueno, hay tipos que se han comido peores cosas… - dijo sonriendo. Harry lo soltó y volvió a caminar – mira Harry, se que te estás dando cabezazos en las paredes por darte cuenta lo que has perdido… - Este asintió – pero mas allá de que me alegra de que al fin hayas aceptado tus sentimientos con mi hermanita…

- Si Ron.

- No quiero que vuelvas a molestarla… - Harry iba a refutarle pero Ron lo impidió – ah, no quiero que te acerques, la llames, ni pienses…

- Eso no puedes impedirlo.

- Bueno, tienes razón… no pienses en ella de manera erótica…

- No puedo evitarlo… - dijo melancólico. – Ginny y yo somos…

- Éramos…

- Bueno, éramos fuego. – miró suplicante a su amigo – al menos déjame recordar…

- Bueno, soy un amigo bueno, puedes recordar los momentos vividos… pero no darlos a conocer.

- Prometido. – dijo Cruzando los dedos. Sonrieron tímidamente.

- En serio Harry, dejando a un lado las bromas, mi hermana poco a poco va dejando atrás lo vivido… lo bueno seguramente lo atesorará… déjala que haga su duelo, y que vuelva a creer en lo que sea que creen las mujeres cuando están enamoradas.

- Ron…

- Te lo pido como amigo, como casi hermanos que somos… déjala en paz…

- Está bien… - suspiró – aunque me rompa a pedazos poco a poco, voy a dejarla en paz… pero si tengo la oportunidad de volver, y de hacerle ver…

- ¡Mierda Harry, eres como la gata Flora!

- ¿La gata quien?

- ¡Flora! Esa que cuando se la ponen grita y cuando se la sacan llora… - se miraron un segundo y comenzaron a reír – lo que quiero decir es que cuando estuviste con ella, hiciste lo imposible por alejarla, y ahora que ella no quiere ni verte, lloras como un condenado, pidiendo que vuelva.

- ¡Quiero estar con ella! Amo estar con ella, me golpeo la polla por las noches…

- ¿Hacía falta darme esa imagen? – dijo golpeándolo – mierda Harry, ahora cada vez que te vea sufrir me imaginaré haciéndote la…

- ¡No hablo de masturbarme! – dijo devolviéndole el golpe. – es una manera de decir que me golpeo la cabeza… de arriba – Ron suspiró - por todo lo que perdí.

- Ahhhh…

- Ahhhh… – dijo imitándolo bobaliconamente – y ahora me atas de manos… no me dejas acercarme y hacerle ver que he cambiado.

- Hace unas semanas que terminaron… - dijo Ron – no puedes pensar que ella te creerá que has cambiado de la noche a la mañana, y que de ahora en mas serás un dechado de virtudes… – Harry bufó – piensa un poco, hiciste lo mismo después de correrla como un perro de la casa de tus padres; volviste a hacerlo cuando te olvidaste de San Valentín, y ahora qué… ¿qué ha cambiado para que ella vuelva a confiar en ti?

- Que ahora se que la amo… y que quiero…

- No me digas más, Harry. – dijo Ron – lo hecho, hecho está. Tú te hiciste a la fama, y ahora solo te queda echarte a dormir. Lo siento por ti, amigo, pero será mejor que mientras más rápido lo asumas, mas rápido lo superarás. – Harry bufó. Ron le dio la mano – me voy amigo… he comprobado que no te has tirado de un puente, o te has cortado las venas, o mucho menos tirarte delante de un tren…

- Ron…

- Palabras de Hermione…

- Hasta ella me odia…

- Mas me odia a mí, porque yo fui el de la idea de la cita a ciegas… - bufó. – nos vemos en el cuartel… - Harry asintió – Harry, recuerda, no hay mal que por bien no venga… - y diciendo esto desapareció. Harry, miró al suelo y viendo una piedrita la pateó. Ron tenía razón… debía dejar que las cosas fluyeran, que el tiempo curara todo, y que si lo que ellos compartieron era fuerte, podría haber una oportunidad para la pareja. Si, se convenció, iba a hacerle caso a su mejor amigo y a dejarla en paz…

- ¡Merlín, qué mal debo sentirme que estoy haciéndole caso a Ron! – y soltando una carcajada desapareció.

OOO-OOO

Más de dos meses… La agonía de añorar a la persona que amas, era lenta y dolorosa. Los primeros días soportó sola, en su casa, y esperaba que en algún momento viniera a pedirle perdón y volver a empezar. Tonta fuera… lo cierto es que se quedó una semana encerrada, y llorando, sin atender a nadie, con la sola compañía del pote de su helado favorito. La semana siguiente y con Gwenog Jones, la capitana de las Arpías dándole una patada en el traste, salió de su autoimpuesta depresión y comenzó a entrenar. Jugó los mejores partidos de su vida, gracias a los consejos de su querida capitana… "cuando tengas a tu oponente frente a ti, piensa que es Harry, el malnacido Potter, diciéndote todas las estupideces que te dijo… y cuando tengas el aro frente a ti, piensa en lo que te deberías hacer a ti misma por creer en semejantes mentiras… Vamos Weasley, capitaliza tu dolor… vuelve la perdida en beneficio… y serás la mejor jugadora de la década." Y bien que lo había hecho. Tan bien había jugado, tan productiva se había vuelto, que el entrenador de la selección le anunció que si seguía con esa actitud aguerrida, iba a ser titular antes de lo esperado.

Sus amigas comenzaron a sacarla poco a poco de la apatía, y las salidas los viernes, después de los partidos, le redituaron que antes de lo que creía su vida comenzó a ser lo que fuera ADIP (antes del idiota Potter), y para alegría de los que más la querían, comenzó a sonreír. Aunque a veces una palabra, algún gesto, o una canción le hacían recordarlo, ya no era tan doloroso. Poco a poco el sufrimiento por la pérdida comenzó a desaparecer al punto de ser una pequeña molestia.

Fue en una de esas tantas salidas que conoció a Lorian Taylor un atractivo joven de cabellos castaños y ojos grises; casi de su misma estatura y atlético, que al parecer quedó prendado de la pelirroja desde el primer momento en que la vio. Lorian había llegado desde París, contratado por los Catapults, como cazador de refuerzo, debido a que el cazador estrella de ese equipo galés, se había lesionado gravemente y aun estaba inconsciente en San Mungo. El padre de Lorian era inglés, antigua gloria del Quidditch, y su madre era francesa. Ginny y Lorian congeniaron desde que se conocieron. Compartían no solo el amor y la pasión por el Quidditch, sino su pasión por las canciones muggles y la diversión. Lentamente, Ginny entabló una bonita amistad con el francés, al punto de que los sábados quedaban para juntos ir al cine, otra de las pasiones que compartían, y cenar. Era evidente el interés de Lorian por tener algo más que amistad, pero Ginny aún no se sentía segura de dar ese paso. A pesar de que casi todas sus compañeras la animaban a darle la oportunidad, y que su madre y Hermione lo aprobaban. Incluso Lily conocía al joven, y muy a su pesar entendía que Ginny merecía ser feliz.

La tarde en que todo cambió para Ginny, habían pasado ya varios meses desde la abrupta salida de Harry de su vida. Ella estaba en aquel cafecito que habían encontrado en una de las tantas recorridas del Londres muggle junto a Lorian. Estaba muy bien escondido entre una de las callecitas menos concurridas cerca del Candem Market. La liga regular de Quidditch había terminado y los jugadores disponían de, al menos, cuatro semanas de vacaciones antes de volver a los entrenamientos para pre-temporada. Ginny al contrario de la mayoría, solo tenía dos semanas de descanso, pues tenía que incorporarse a los entrenamientos de la selección nacional inglesa.

Ella pidió un café y esperó como siempre que Lorian apareciera por la callecita, y después de alguna que otra morisqueta que hiciera frente al vidrio del ventanal, entrara y le alegrara la existencia. Se había acostumbrado a la presencia de Lorian, y cuando no se veían lo extrañaba. Suspiró. No quería darle ningún significado a esa sensación, solo se dijo que Lorian había llegado a su vida para brindarle la alegría y la paz que necesitaba. Era como un enorme rayo de sol que iluminaba su cielo gris, plagado de nubes oscuras desde que Harry había dejado de ser parte de su existencia. No se confundía. Aún lo amaba a Potter, más allá de que cualquier esperanza de volver a verlo y reincidir era imposible, ella todavía lo añoraba, más que nada en las noches, donde estiraba la mano para buscarlo, pero que no encontraba nada más que su sitio frio y vacío. Y luego sollozaba, deseando imposibles… y se dormía. Lo bueno que al despertar tenía un mensaje de Lorian, y la tormentosa noche le daba paso a una resplandeciente mañana… y el resto del día era igual de optimo.

La presencia de Lorian entrando en el barcito la sacó de esos pensamientos. El joven le sonrió y le dio un beso en la mejilla. Ginny respiró profundamente. El perfume de Lorian era estupendo. No era como la sexy fragancia que usaba Harry mezclado con su esencia primitiva, pero era suave y agradable. El joven se sentó a su lado y pidió un café. Ella le miró. Sonrieron. Lorian le tomó una de las manos y se la llevó a los labios, dándole un sugestivo beso, que hizo a Ginny sentir cosquillitas en el estómago. No eran como los escregutos de cola explosiva que sentía cada vez que Harry la tocaba, con fuego y todo, pero la hacían sentir especial.

- ¿Cómo estás?- dijo mostrándole su mejor sonrisa.

- Bien ahora que te veo – dijo el joven, dejando la mano de Ginny en la mesa, pero sin soltarla. – he estado algo ocupado desde que la liga de aquí ha terminado.

- ¿Tienes alguna noticia de si van a renovar tu contrato? – este sonrió misteriosamente – vamos Lorian, no me dejes en ascuas.

- Permíteme presentarte al cazador de los Catapults… - ella sonrió y chillando de alegría lo abrazó.

- ¡Diablos, sabía que ibas a lograrlo!

- Solo será por poco tiempo… - dijo mas sonriente – mi excelente desempeño, ha logrado que el entrenador de Francia me convoque…

- ¿Qué?

- Si, "Ma chére rousse" – dijo acariciándole la mejilla. Adoraba tocar la piel tan suave y fresca de esa mujer. – ¡el entrenador de Francia me ha dado la noticia del siglo! – rieron – por eso quería verte.

- ¿A mí? – este asintió – ¿quieres que te de algunos trucos para ser el cazador estrella de tu país? – este le dio un suave golpecito en el mentón.

- Toi, petite coquine! – dijo risueño, y Ginny frunció las cejas. No entendía un pimiento de lo que Lorian le decía – nada de eso.

- Entonces… - dijo intrigada – y nada de frasecitas en francés porque me vuelve loca no entender que caraj… qué diablos me dices.

- Eh bien, mon bien-aimé rousse… - esta le golpeó – está bien mi adorada pelirroja… - ella suspiró. Ninguno de sus novios anteriores le había dicho cosas bonitas en otro idioma. Michael era un llorica terrible que se la pasaba lamentando no ser tan bueno en el Quidditch que ella, Dean… bien, Dean mas que decir sobaba a lo loco sus tetas. Y Harry… lo mas cariñoso que Harry le dijo una vez fue "quítate las bragas que estoy que me prendo fuego…" sonrió al recordar el momento en que se lo dijo. Luego frunció el ceño. ¿Qué hacía recordando al gusarapo, teniendo a Lorian con sus frasecitas cargadas de guturalidad y de sensualidad? – tengo que irme a Francia el lunes.

- ¿Oh, Lorian, realmente tienes que irte? – dijo con tristeza.

- Oui chérie… - dijo acariciando sus manos – pero lo que te vengo a decirte es que me encantaría que me acompañaras…

- ¿Qué? – dijo incrédula – ¿yo, a Paris?

- ¿De seguro has ido alguna vez, verdad?

- Si…

- No diga si, diga Oui… -rieron.

- Oui, he ido a Francia, pero solo por partidos, nada de turismo o… - obvió la palabra placer, para evitar malos entendidos… al menos por ahora. – solo he estado unos días, y dentro del hotel y rumbo al estadio… - lo miró – lo siento, no me he empapado mucho que digamos de tu cultura.

- Eso tiene solución…

- ¿Cómo?

- Vente conmigo a Paris… mientras arreglo mi incorporación a la selección, podemos hacer turismo, y puedo mostrarte todo lo excitante que Paris tiene para mostrarte

- El palacio de Versalles…

- Bueno… te puedo llevar a ver el palacio de Fontainebleau, que está al suroeste de la ciudad.

- ¿Versalles no queda en Paris? – dijo la muy burra. Lorian sonrió.

- Si, pero al sureste…

- Bueno…

- ¿Qué opinas, te vienes conmigo a Paris unos días?

- ¿Cuantos días exactamente?

- Bueno, la idea es ir dos semanas… digo sólo me gustaría que aprecies la hospitalidad francesa…

- Mis dos semanas de vacaciones… - dijo ella pensando la propuesta. Viajar con Lorian sería una idea genial. Lo miró. Sus amigas le decían que se diera una oportunidad con el francés, que estaba loco por ella. Lorian era un joven apuesto, que la trataba como una princesa, muy diferente a Harry, tan centrado en su vida, egoísta, e insensible. Suspiró. Ya era hora de dar vuelta la página. Lorian le gustaba… quizás este viaje sería una especie de bisagra en su futuro. Quizás Lorian era lo que ella esperaba. Quizás Lorian era el hombre con el que cumplir sus sueños. Quizás… quizás… sonrió. – suena interesante…

- ¿Entonces? – dijo él esperanzado. Había pensado invitarla y allí, en la ciudad del amor pedirle que fuera su novia. Estaba loco por esa inglesa tan alocada y divertida, pero tan enfocada en las mismas cosas que él esperaba de la vida. Amor, hijos, familia, felicidad.

- Entonces, Lorian… apúntame para ese viaje…

- Ma petite déesse, avec ta response tu me fais l´homme plus heureux du monde

- ¿Ah… que?

- Que me haces feliz, petite rousse… - la abrazó – muy feliz… - Ginny sonrió mientras el francés la abrazaba. Quizás darle la oportunidad a Lorian, le depararía una agradable sorpresa… una sorpresa que con el tiempo, la podría hacer feliz.

OOO—OOO

Maldita sea… él era Harry Potter. Se suponía que al menos lo iban a reconocer como el salvador del mundo y que por la sola mención de ese dato, todo el mundo lo iba a felicitar… que la panadería del callejón Diagon le diera las masitas gratis que a él tanto le gustaban, y al menos que las féminas le sonrieran un poco con deseo… pero a pesar de que todo esto le pasaba cada día de su vida, al parecer su padre no pensaba de la misma manera. Harry James Potter, el futuro jefe de aurores más joven de toda la historia, estaba paseando el trapeador en el gimnasio de los aurores. Su padre, James Charlus Potter, lo había confinado a las peores tareas que un auror con la capacidad y el profesionalismo que él tenía, podía realizar. Después de las tareas administrativas y durante la tarde hasta la hora de salida, el joven Potter, la promesa de cuartel de aurores del Ministerio de magia inglés, futuro más joven jefe de aurores de toda la historia, tenía la no grata tarea de limpiar las instalaciones que los cochinos aurores ensuciaban, gimnasios, baños, duchas, y después llevar toda la ropa que resultase de los entrenamientos, a la lavandería. Suspiró cuando se detuvo para mojar el trapeador en el balde de agua. Al menos no tenía que lavar la ropa. Lo malo en realidad no era el trabajo. Mierda, cualquier trabajo honesto era digno, lo que a Harry le reventaba las pelotas eran las burlas de los compañeros envidiosos, y la manera en que los desgraciados les tiraban las toallas en sus pies, en vez de ponerlas en los canastos, y le decían "Chachita, la mucamita," y habían osado hacer un cartel con su cara, y vestido de mucama muggle. Hijos de perra, dijo tirando el trapeador y moviéndolo a un lado y a otro. Ya llevaba meses con ese castigo. Está bien, su padre no había obtenido las mejores ubicaciones en el palco de honor para los partidos de Quidditch, y no era porque Ginny no se los ofreciera. Si algo tenía Ginny, era que no se iba a tomar represalias con sus parientes, y ella con toda la dulzura del mundo le había mandado las entradas a su padre. Pero James Potter, dueño de una dignidad que pocas veces la sacaba a relucir, las había rechazado, y con ello, lo había culpado de la pérdida y lo había castigado quitándole la varita y dándole el trapeador… no importó que él mismo le dijera que le pagaría las mejores ubicaciones. No, James Potter se las iba a cobrar de la peor manera.

Los pasos ruidosos por el pasillo lo hicieron suspirar. De seguro uno de los aurores vendría a entrenarse, y para su desgracia, ensuciar las instalaciones que tan dedicadamente había limpiado. Porque algo había que decir de Harry, aun limpiar a lo muggle lo hacía de una manera profesional. La puerta vaivén golpeó las paredes, desconchando la pintura. Harry quiso insultarlo de arriba abajo, pero se calló porque no era un auror común y corriente. Era su padre y Sirius. Maldijo en voz baja, y sin querer darles más tela para cortar, movió el artículo de limpieza hacia un lado y el otro, sin mirarlos, y tratando de no caer en sus burlas. Caminaron con pasos fuertes, golpeando el piso, y de repente, las botas pararon cerca de donde pasaba el trapo. Harry miró los dos pares de botas y cerró los ojos.

- Malditos hijos de perra… - susurró.

- Oh, Cornamenta… - dijo Sirius, fingiendo pesar. – creo que no nos limpiamos las botas tan bien como pensamos.

- ¿En verdad? – dijo el otro golpeando las botas, haciendo que el barro se despegara ensuciando y estropeando todo el trabajo que Harry había realizado durante horas – ups, creo que tienes razón… - sonrió - ¿Cómo no nos dimos cuenta antes de entrar aquí?

- ¿Por qué iban a darse cuenta…? - dijo Harry, no tenía ganas de soportar más burlas de esos dos – si ustedes apenas se dan cuenta de quién tienen al lado…

- Eh, para la moto chiquito... – dijo Sirius – que el hecho de que estés castigado por las pelotudeces que cometes es por tu culpa… no vengas a trasladar tus frustraciones con nosotros.

- ¿Crees que es bueno para mí estar limpiando y que ustedes vengan y arruinen lo que he hecho, solo por fastidiarme?

- No es un castigo porque si – dijo james – esto forjará tu carácter.

- ¡Mi carácter las pelotas! – dijo tirando el trapeador dentro del balde – la verdad es que ya han pasado meses que me tienes de…

- Chachita la mucamita… - dijeron ambos adultos y comenzaron a reír.

- Ríanse… - dijo poniendo las manos en la cintura tal como su madre lo hacía cuando estaba molesta – solo quiero que sepan que, mientras yo estoy aquí perdiendo el tiempo en un castigo que se te ocurrió a ti - señaló a su padre - porque eres un inmaduro que no sabe diferenciar las cosas…

- ¿Las cosas?

- ¡Si, sabes que si! – dijo colérico – el hecho de que lo haya arruinado con Ginny, es mi problema, pero como todo lo que sucede en la familia, mis problemas lo hacen un asunto nacional y todos – los señaló a ambos – todos ustedes se creen con derecho a meterse en mis asuntos y opinar, decir, hacer… ¡MIERDA YA ESTOY HARTO! – se iba.

- No te di permiso para que te marcharas – dijo James – ¿vas a desobedecer una orden de tu superior?

- Si – dijo deteniéndose – hazme un acta, ponme una puta sanción, suspéndeme hasta que Voldemort vuelva a vivir, o mejor, despídeme con deshonor por no obedecerte y tirar el trapeador… pero la verdad no me hagas perder el tiempo en esto, porque te recuerdo que hay un asesino que se está cargando vidas de aurores, y tu por unas estúpidas entradas estás haciendo que la investigación esté estancada. – los miró – me importa una mierda lo que hagas padre, jefe, o como quieras que te llame en este momento. – bufó – pero no me castigues por algo que hice y que créeme, yo mismo me pateo el culo cada noche por hacerlo. Me odio por lo que dije, por lo que la hice sufrir… ¿pero sabes qué? Lo estoy pagando… - dijo con la voz a punto de quebrarse. Sirius miró a James. Sus ojos grises le advirtieron que no interrumpiera a su hijo – cada maldito día que ella está lejos de mi… cada noche que no escucho como grazna al cantar, porque tiene una voz parecida al patito feo… cada vez que la veo en "el profeta" disfrutando la vida, viviéndola lejos de mi… y ahora… ahora se fue a Paris… - respiró profundamente porque si no recordarla saliendo en fotos de la mano de ese pan francés, iba a llorar como un niño – con ese idiota del que Hermione no deja de refregarme lo buen tipo que es… que la atiende y la trata como una reina, me va a reventar el hígado… - los miró – ya no más.

- Harry…

- Haz lo que tengas que hacer, Señor…

- ¡Harry detente ahí! ¡HARRY!– gritó su padre, pero este no le hizo caso y se marchó. James miró a Sirius – ¿nos pasamos, no?

- Creo que… - dijo él moviéndola varita y limpiando todo el estropicio que habían hecho. – Tu hijo tarde o temprano iba a explotar. – James asintió – de hecho, es increíble que haya soportado las burlas y este trabajito por meses… pero creo que lo que hizo que explotara como uno de los fuegos artificiales de George, es la noticia de que nuestra querida pelirroja se ha ido de vacaciones de la mano de Lorian Taylor…

- Si, es como el padre… - dijo James. – yo hubiera destrozado toda Inglaterra si Lily hubiera tenido una cita con Quejicus… - Sonrió – Y si el chico Taylor es un veinte por ciento de lo que era su padre…

- Aja… - dijo Sirius – recuerdo que en Hogwarts no dejaba títere con cabeza… y después de ser estrella del Quidditch, el hijo de puta le sacaba punta a la polla. – sonrieron.

- Crees que ella…

- Ginny siempre ha soñado con ser feliz, tener una familia e hijos…

- Pero me dijiste que…

- La desilusión puede hacer pedacitos un corazón… y tu sabes que el mundo está llenos de artesanos interesados en reparar el corazón roto de una mujer… - lo codeó – si Ginny es feliz con el franchute… lo siento por Harry, pero él dejó pasar ese autobús pelirrojo.

- Lo se… - dijo James – pero no entiendo por qué Harry no es como yo. – este lo miró – si yo me hubiera resignado a perder a Lily… - La puerta se abrió nuevamente y Harry respirando entrecortadamente los miró desesperado.

- ¿Creen que ella va a enamorarse de ese pedazo de idiota? – Sirius y James se miraron y luego lo miraron a él. No sabían qué contestarle.

- Bueno… - carraspeó su padre, tratando de buscar una respuesta.

- La verdad es que… - Sirius miró a su ahijado y pensó que la verdad iba a doler, pero era mejor a la incertidumbre. - Se que él tiene pensado pedirle que sea su novia… en Paris, frente a la torre Eiffel…

- Mierda… - dijo él bajando la cabeza – más dulce y romántico le tiran pétalos desde la torre y los embardunan de miel…

- Creo que pensó en los pétalos…

- ¿Crees?

- Bueno… – dijo encogiéndose de hombros – puede que alguien le haya dado una que otra idea…

- No puedo creerlo – dijo acercándose – ¿tu, mi padrino le dio las armas para quitármela?

- Tu dijiste que ella era una mas… que era solo un puto polvo superficial…

- Estaba destrozado por…

- Porque te perdiste la oportunidad en una misión… - dijo Sirius de manera acusatoria.

- No, por mi padre…

- No, - dijo Sirius – porque te perdiste la misión… no te escudes en que tu actitud fue el resultado de sentirte mal debido a tu padre. ¡Fue porque te perdiste la misión, y con ello tu impoluto legajo no tendría la estrella si hubieras atrapado al asesino de mierda! – Sirius molesto, le tocó el pecho con el dedo índice – no te me hagas el brabucón porque le dije a alguien que realmente quiere a Ginny, que hiciera lo imposible por hacerla feliz… él hará el esfuerzo porque ella es una chica que vale la pena.

- ¡Ella me quiere a mí!

- Yo ya no estaría seguro de eso, si fuera tu… – dijo con rabia. Harry sintió que el monstruo interior, se cortaba las bolas con un bolígrafo – mira Harry, lo siento mucho, pero Ginny está lista para seguir su vida…

- Ella nunca va a ser feliz al lado de ese estirado francés… - dijo serio – ¿crees que lo que tuvimos ella y yo, va a desaparecer por unos cuantos pétalos de rosa, y dos o tres palabras bonitas?

- Yo creo que si… – dijo James

- ¡Cállate papá! – dijo Furioso – si no vas a decir nada productivo, o que me beneficie en esta situación, cierra tu enorme bocota…

- ¡Respétame mocoso idiota! – dijo molesto – si estás en ese estado, es por tu culpa… Qué si ella acepta al franchute… tu obtendrás lo que deseabas, que ella no sufriera mucho tiempo por lo imbécil que fuiste al dejarla.

- Ella no va a ser feliz si no es conmigo… lo que tuvimos…

- Solo duró unos cuantos meses…

- Meses que fueron años por lo intenso de nuestra relación.

- Si claro…

- Es la verdad… - los miró – ¿creen que estaría así, solo por meses de sexo? Ginny y yo compartíamos todo, en ese momento no me di cuenta, pero ahora… ahora…

- Es demasiado tarde. – Dijo Sirius.

- No me digas eso Sirius… - dijo casi al punto de la desesperación - tú debes animarme y decirme que aun tengo… - lo miró – aun tengo posibilidades con ella.

- Te lo digo por tu bien… - dijo abrazándolo – mira Harry, mejor es estar preparado… Ese chico habló con Arthur y con Ron, y ellos están demasiado conformes con una futura relación.

- ¿Pero que hay con lo que Ginny quiere?

- Quizás ella ya te haya olvidado…

- Eso nunca va a ocurrir… - dijo serio – Puede que estemos unos meses más separados, pero no me voy a dar por vencido…

- ¿Por qué?

- Porque la quiero…

- Con quererla no solucionas nada – dijo Sirius

- ¿Quieres que lo diga? Bien, no la quiero… LA AMO, y se que fui un idiota al no confesárselo a ella, pero si me diera solo unos minutos para poder decírselo, quizás…

- La vida está cargada de quizás Harry, solo hay que saber el momento de que alguno de ellos se transforme en certeza… y lamentablemente para ti, uno de esos se convirtió en algo cierto, pero tarde. Si, aceptas que la quieres… pero ella ya no está para escucharlo.

- Ella me escuchará…

- Quizás ya es tarde…

- Si quizás… - dijo sonriendo – pero ese quizás, aun no se ha transformado en certeza ¿no? – sonrió – aun tengo esperanzas… - agregó mientras se iba – gracias por escucharme.

- No, si cuando dicen que este es lerdo, es lerdo de a de veras… - dijo Sirius – darse cuenta después de meses de perder a la chica que la ama, y con esa soberbia decir que va a recuperarla. – James suspiró.

- Solo espero que cuando caiga, el golpe no sea tan duro.

- Es Harry… - dijo Sirius – le dolerá un día, dos, y luego se enfrascará en una misión para ser el mejor auror, y quitarte el puesto.

- No lo creo… - dijo James – conozco a mi hijo y nunca lo he oído hablar así antes… más que de su carrera. – suspiró – encima Lily no le habla…

- ¿Qué piensas de ese Lorian?

- Lily me dijo que es un sol… ayuda en la fundación, les ha conseguido muchas cosas, y lo mas importante… Ginny está todo el tiempo hablando de él. Mi mujer me ha dicho que ha vuelto a vislumbrar a la Ginny que conociera hace tiempo. Está contenta. Y este viaje la ha entusiasmado más de lo que le ha sucedido en mucho tiempo.

- Carajo… - dijo Sirius – Entonces, solo nos queda esperar y rezar para que la caída de Harry no le deje secuelas.

O_O_O

Los días en Paris se sucedían como sacados de un cuento de hadas. Lorian era un experto en la historia de Francia, como así también era conocedor del arte de ese país. Ginny simplemente se dedicaba a callar y mirar como ese joven despierto y divertido, la iba introduciendo en su mundo. Y contrariamente a lo que había pensado, le gustaba. Y con miedo se dio cuenta que poco a poco Lorian iba siendo una parte importante de su vida. Fue en la primera semana de viaje donde todo cambió. Donde mirando el horizonte desde uno de los ventanales del palacio de Versalles, Ginny miró a Lorian con otros ojos; mas allá del amigo, permitiéndose pensar en él como hombre. Y lo que vio y pensó la hizo sonreír. El joven se dio vuelta para mirarla y le devolvió la sonrisa. Y fue cuando sintió que su corazón comenzó a latir de otra manera. No tan alocadamente como cuando miraba a Harry, pero al menos era un pequeño saltito dentro de su pecho que le daba esperanzas. Esperanzas de que existía la vida más allá de Harry Potter. Y eso le gustó.

Lorian, sin darse cuenta de lo que sucedía en la mente de la pelirroja, al verla tan bonita, con las mejillas sonrosadas, no pudo aguantar mucho tiempo, se acercó lentamente, y viendo que ella no se separaba, o daba un paso atrás, achicó la distancia entre ellos, la miró a los ojos, y la besó. Tímidamente al principio, pero al ver que ella no lo rechazaba, la tomó suavemente por la cintura y acercó los cuerpos. Ella suspiró, dándose la oportunidad de ser feliz, lo tomó del cuello e intensificó la unión, aferrándose a la ilusión que en esos momentos Lorian le provocaba. Cuando se separaron, luego de un carraspeo inoportuno de los guías del lugar, y rodeados de curiosos turistas, sonrieron cómplices. Y fue en ese momento que Lorian le preguntó si quería ser su novia, y Ginny, dándole la última palada de tierra al amor que tenía por Harry, lo aceptó. Se abrazaron con sentimientos diferentes. Él con la alegría de por fin tener a esa pelirroja, y ella tratando de no comparar el tímido regocijo de su corazón con el huracán de emociones que le sucedían cuando Harry la abrazaba o la besaba. Suspiró. Era hora de dar vuelta la página y mirar hacia el futuro, para terminar de escribir el libro de su felicidad. Y se convenció que estaba haciendo lo correcto. Segura de que si aún estuviera con Harry, estaría viviendo casi durante toda su vida en el prologo.

La noticia del noviazgo de la estrella del Quidditch inglesa, con un ignoto deportista francés, fue una de las noticias más importantes de los siguientes meses al viaje de la feliz parejita. La familia Weasley, sabiendo lo que su hija había sufrido con su relación anterior, estaba contenta por la decisión de Ginny, y más porque el joven daba muestras de que lo que sentía por la pelirroja era amor.

La relación fue tapa de revistas de deportes y del corazón, y cada movimiento de la pareja era reflejada con puntos y comas, fotografías mostrándolos sonrientes y felices de vivir su romance y de gritarlo al mundo.

- "Y así, la feliz parejita saluda al público, demostrando a todos los que quieran escucharlos, que su relación va en serio… se escuchan campanas de boda por Ottery Saint Chadpole…" - no pudo leer mas. Cada vez que tomaba el periódico, una foto, o un comentario de ese imbécil francés lo ponía de un humor de un perro pitbull… simplemente lo odiaba. Solo esperaba algún día encontrarse con ese infeliz y darle un par de guantazos por atreverse a… suspiró. El idiota no tenía la culpa. ¿Quién podía culpar a un hombre de enamorarse de Ginny Weasley? Ella era dulzura, ternura, pasión, alegría. Nadie en su sano juicio dejaría pasar la oportunidad de estar al lado de esa pelirroja. Desgraciadamente para él, no fueron uno de sus días más cuerdos cuando cometió la estupidez de perderla.

De eso ya habían pasado siete meses, y aunque todo y todos le decían que tenían el universo en contra, él aun tenía esperanzas. Harry Potter dejaría de ser el auror más prometedor del cuartel de aurores si esa pelirroja terminaba en brazos de ese zopenco.

- ¿Practicando origami con el diario de hoy? – preguntó su compañero. Harry no respondió – um, veo que no estás de humor.

- Si, no estoy de humor… - dijo arrojando el periódico al cesto de basura. - ¿hay algo que tengas que acotar respecto a la investigación del asesino serial?

- Ummm… no – dijo seguro – después de la muerte de Mathews y su mujer, y del intento de asesinarte, ha desaparecido de la faz de la tierra.

- Me la tiene jurada, Ron – dijo mas irritado que de costumbre. - Seguramente el infeliz va a hacer una jugada antes de lo que imaginamos, y estará directamente relacionado conmigo… - Ron lo miró detenidamente. Su amigo mas allá de hablar con ese tono de frustración en su voz por no poder resolver el caso, estaba demasiado irritado. Y mirando como había hecho uso y abuso del diario, entendía el por qué de su actitud. Ginny, como todos los días desde que se separaran, hacía que las emociones de Harry fluctuaran desde la más grande euforia, hasta la más desesperante depresión.

- No estás así por el asesino…

- ¿Qué quieres saber?

- ¿Por qué rompiste el diario?

- Porque he acabado de leerlo, y no me provoca que ocupe espacio en mi escritorio

- Mentiroso… - dijo en un tono que a Harry, no le gustó.

- Y si sabes el motivo, ¿por qué carajos me rompes las pelotas, con tus absurdas preguntitas?

- ¿aun estás que te lleva el diablo?

- Siempre… - dijo bufando. – Y por favor no empieces, con Lorian es esto, Lorian es lo otro… porque te juro que voy a sacar el diario del basurero y te lo voy a meter por el…

- Ey, cuanta agresividad…

- Estuve revisando las crónicas del ministerio sobre la batalla de Hogwarts – dijo para cambiar de tema.

- ¿Y?

- Y creo que debemos centrarnos en los mortífagos que perdieron familiares donde el fuego estuviera involucrado.

- El único que recuerdo que murió así, fue Vincent Crabbe hijo…

- Su padre podría estar implicado… - dijo con su voz algo gruesa

- ¿No murió?

- Bueno quizás su madre… - agregó.

- Dijiste que por la manera de matar, era un hombre… - Harry bufó, estaba cansándose de las tonterías que inventaba Ron para no ponerse a husmear en los archivos.

- Puedo equivocarme. – dijo apretando los dientes.

- Últimamente te estás equivocando demasiado – dijo Ron, mordiendo una rana de chocolate. Harry chasqueó la lengua, al parecer la paciencia se fue a la mierda.

- Si quieres te dejo la investigación a ti. Quizás por una vez en tu puta vida puedas hacer algo productivo más que sentarte y comerte los mocos mientras yo estoy tratando de descubrir al asesino – Ron había soportado meses de furia Potter, pero que dijera que era un inútil no iba a tolerarlo.

- ¿Qué estás tratando de decir, que soy un aprovechado?

- Bueno… ¡Si que cabe el sayo, póntelo!

- Idiota…

- Por una vez en la vida, haz algo sin que Hermione o yo debamos decirte qué hacer…

- Hijo de perra… ¿porque no aceptas que estás molesto porque Lorian es mejor que tu?

- Si es mejor que yo, porque no vas a chuparle el culo, ya que se ve que decidiste cambiar de personaje… ¿ahora quieres ser el perrito faldero de la estrellita de Quidditch?

- ¡Maldito imbécil! – dijo tomándolo de las solapas – estás verde de la rabia, porque afortunadamente Ginny se olvidó de ti.

- Ja, no me hagas reír… tu hermana es así – lo miró – ¿o acaso te olvidaste del mugriento?

- Cállate – le dio un golpe en la cara – eres un idiota que perdió… estas vez perdiste y la perdiste…

- ¿Sí? Bueno… entonces ve a hacerle la pelota a ese proyecto de jugador de Quidditch mediocre.

- Vas a quedarte solo…

- Bueno… ¡si eso sucede, al menos voy a poder terminar de investigar algo, ya que contigo solo pierdo el tiempo al estar escuchando cada una de las boludeces que salen de tu boca!

- Infeliz… agradezco el día que Ginny conoció a Lorian – Harry sintió la puñalada de Ron en medio del corazón - al menos no va a estar con alguien tan obtuso como tu – cada palabra dicha por su amigo dolían como la mierda, pero lejos estaba de amilanarse. Harry iba a descargar todo lo que tenía dentro y aguantaba desde hace meses. Desgraciadamente, tenía en frente a su amigo, pero eso no le importó.

- ¿Vaya, sabes al menos que significa la palabra obtuso? O eres como esos loritos de feria que repite cada palabra que te enseña tu amo… Hermione te tiene bien entrenado – Sirius entró a la carrera y los vio así, enfrentados casi tocándose la nariz, y a punto de liarse a golpes.

- Chicos… - ninguno de ellos lo escuchó.

- Anda, ve a besarle los pies a "LORIAN" quizás consigas un poco de fama y al fin te conozcan por algo más que ser "el tonto amigo de Harry Potter" – Ron sin poder evitarlo le dio un golpe en la cara, haciéndole sangrar el labio. – Hermione tiene mejor derechazo que tu… debilucho. – Ron lo levantó del suelo y le dio un golpe en el estómago, pero Harry lo paró cruzando los brazos protegiéndose, y más rápido de lo que Ron pudo darse cuenta, lo tomó de los hombros y le clavó la rodilla en el estómago… con lo que Ron quedó doblado tratando de tomar aire.

- ¡Maldita sea, sepárense… ambos! – Sirius dio un empujón a los jóvenes apartándolos – ¿Ron qué diablos sucede... mierda Harry, estás loco o qué?

- Pregúntale al auror estrella… - escupió Ron.

- ¿Harry?

- ¿Qué? – dijo acomodándose la ropa – acá no pasó nada…

- ¿En verdad? – dijo Sirius mirando a Ron. Este asintió sin desear mirar a su amigo. Si lo hacía y veía su cara de petulancia, se la rompería sin contemplaciones. El merodeador suspiró. – bien, necesitamos estar más unidos que nunca.- Harry lo miró – escuchen, el hijo de perra atacó… - miró a su ahijado.

- ¿Quién…?

- Harry quiero que te calmes porque, si bien lo intentó, no pudo llegar a su objetivo…

- ¡QUIEN! – gritó, sacando de un golpe de su camino a Ron y acercándose a su padrino.

- Tu mamá…

- ¡Mierda! – dijo tratando de salir.

- ¡Espera, por favor! – dijo Sirius – Afortunadamente el desgraciado no pudo franquear los hechizos de seguridad que tu padre ha puesto en la casa… - Lo tomó de los hombros, y Harry intentó deshacerse. – ella está bien solo que…

- ¡Solo, qué! – dijo a punto de golpearlo. Odiaba cuando Sirius se hacía el misterioso.

- Bueno… es que, si bien ese malnacido pudo escapar… - carraspeó – del susto, a tu madre se le adelantó el parto… y tu padre, histérico casi se desmaya, pero a pesar de los nervios, está con ella en San Mungo, y…

- ¡Cuando mierda ibas a decírmelo! – dijo tomando su capa, y cuando estaba a punto de salir, miró a Ron – ¿aun estás en el equipo? – este asintió – llévate a dos o tres aurores hasta la casa de mis padres, y busca centímetro por centímetro…

- Crees que…

- El hijo de perra, está deseoso por cobrármelas… ya sabemos cuál es el objetivo de esta venganza… - y salió.

- ¿Tú crees igual que Harry?

- Estoy absolutamente seguro. –dijo Sirius – el asesino se cansó de jugar y va por su objetivo principal.- Ron resopló.

- Quiere matar a Harry – Sirius negó.

- No, quiere quitarle lo que más quiere… de la misma manera que Harry le quitó lo que más deseaba él… - Ron lo miró – su orgullo de pertenecer al séquito de voldemort… y el poder que eso implicaba.

- Harry no habrá…

- Harry fue incapaz de matar hasta al mismísimo voldemort… ¿Recuerdas como lloró cuando no tuvo más remedio que hacerle el imperio a ese duende? – Ron asintió – Harry no tiene maldad en su vida.

- Maldición, hasta que no sepamos la identidad del tipo, no vamos a poder… - lo miró – ¿qué piensas Sirius?

- James y yo hemos hablado respecto a quiénes son las personas más importantes para Harry. – suspiró.

- Qué… - Ron asintió pálido por lo que había adivinado en las palabras del merodeador.

- Habla con tu hermana… - dijo Sirius saliendo del cuartel. – Si el asesino quiere hacer sentir el dolor en carne propia a Harry, tu hermana es un blanco más que directo. Por lo tanto, desde ahora, Ginny va a tener custodia.

- Eso va a cabrearla… - dijo Ron – no quiere nada de Harry…

- Esto no se trata de Harry… esto se trata de mantener esa linda cabecita a salvo, y no debido a un pedido de mi ahijado. Es una orden ministerial, por lo tanto debe acatarla – dijo Sirius, y salió. Ron se quedó pensando en la discusión que había tenido con Harry. Reflexionando, se dio cuenta que estaba siendo injusto con su amigo. Después de todo, aun sin Voldemort detrás de él, su vida era un continuo peligro.

O_O_O_O

Corrió lo más rápido que pudo, y aun así, al parecer había llegado tarde… su padre con una sonrisa que aun no podía entender como le entraba en la cara, lo abrazaba y le decía que su madre estaba bien, y que las niñas, al parecer también su madre tenía razón, eran perfectas, hermosas… Merlín, si su padre ya era un baboso por su madre, por sus hijas, sería un lago de babas. El parto, aun siendo antes del tiempo estipulado, había sido sin complicaciones. Harry suspiró y devolvió el abrazo de su padre, con una sonrisa y una sensación extraña en el cuerpo. Ya no sería hijo único, ya su madre no estaría pisándole los talones, metiéndose en su vida, y complicándola toda. Pero a pesar de que siempre pensó positivamente sobre esas cuestiones, no pudo evitar sentir un nudo en la panza, sabiendo que su madre se iba a dedicar a las niñas y a dejarlo de lado. "Merlín, después de viejo, me vienen los celos…" sonrió y le pidió a su padre poder ver a Lily. Este le dijo que estaba descansando y que a las bebés podría verlas dentro de unas horas.

- ¿Por qué?

- Pues, porque... – suspiró – la verdad es que parecen dos cerditos… todas rosaditas y arrugaditas… - lo miró – hijo, tú saliste apuesto del vientre de tu madre. – sonrieron – Solo espero que si salen a la familia Evans, ninguna tenga la desgracia de parecerse a tu tía Petunia…

- Y agradece que mamá y yo no compartimos los genes Dursley… - Ambos temblaron, y luego rieron – ¿Mamá está bien?

- No voy a mentirte… - dijo James – ha estado llorando desde que salió de la sala de partos… - Harry asintió – tu sabes todo lo que tuvimos que pasar contigo… Voldemort y el estigma de que nuestro único hijo sea el objetivo de ese desgraciado. – Harry asintió otra vez – y ahora, que se relaja y realiza el sueño de agrandar la familia, este bastardo aparece y quiere quitarnos la felicidad. – agregó con rabia – quiero que lo atrapes…

- Sabes que es por mí…

- Harry…

- Lo sabes. Es por mi culpa… - Su padre le puso la mano en el hombro – quizás sería mejor que no viniera a verla…

- No – dijo james – eso destrozaría a tu madre. – Harry suspiró – a pesar de que tenga a las bebés con las que distraerse, no te relajes… para Lily siempre serás su bebé adorado.

- Basta papá…

- ¿Por qué no vas a buscarle un regalito a tus hermanas, y unas flores a tu madre? – Harry sonrió – vuelve dentro de unas horas…

- ¿Por qué quieres que me marche?

- Bueno… yo… - su padre se puso rojo – en verdad…

- Papá… - este miró hacia la puerta que daba a la sala de internación –

- Harry, Ginny llamó y dijo que vendría en media hora… está saliendo del entrenamiento y…

- Entiendo… - dijo con la voz apagada – no quiere toparse con esta mierda… - agregó señalándose.

- Prefiere evitar problemas… - dijo James, poniendo su mano en el hombro de su hijo.

- No voy a dárselos…

- Harry… - este suspiró y se separó de su padre.

- Está bien… - dijo dando la vuelta – vendré dentro de unas horas… procura que ella no esté aquí para cuando venga a conocer a mis hermanas, porque no me importará si le cae como el culo verme o no.

- Harry…

- Bueno… si me va a importar, pero aquí lo que importa son mis hermanas, y mi mamá…

- ¿No vas a alejarte mucho no? – Harry sonrió.

- No…

- Eres un Potter, luchador hasta el final – Harry sonrió

- Padre… luché y vencí a Voldemort… - dijo de manera chulesca – ¿crees que voy a amilanarme por un franchute de cuatro pelos quiera escupirme el asado?

- Harry…

- Te veré luego… - dijo tranquilo.

- Tu madre instaló cámaras muggles en todos los rincones del exterior de la casa… - Harry se paró en seco y volvió con determinación.

- ¿Qué?

- Tu madre… - dijo acomodándose los anteojos – que es una detallista incansable, me dijo que si bien los hechizos podrían alejar posibles peligros, sería conveniente que colocáramos cámaras de vigilancia muggles, para que, si en algún momento sufriéramos un ataque… lo cierto es que yo me negué y ella chilló dos días hasta que me di por vencido… - suspiró – quizás tengas en primer plano la cara de nuestro escurridizo amigo.

- ¿Cuándo es que decidió instalar las cámaras?

- Después del ataque que sufrí… - lo miró – tu madre se dio cuenta que el objetivo final podrías ser tu… o alguien a quien quieras más que nada en el mundo…

- ¡Dile a mi madre que la amo! – dijo saliendo a toda carrera – ¡vendré dentro de un rato, cuando pueda hacerme de esas grabaciones!

- ¡Ten cuidado, por favor! – dijo – ¡si te sucede algo tu madre me pateará el trasero! – agregó a nadie en particular… su hijo lo había dejado solo.

O_O_O_O

Las dos horas que deseó tardar, buscando algún dato del asesino serial, fueron en realidad cinco, y pensándolo bien, era mejor dejar que las cosas quedaran como estaban. Harry no quería a Ginny cerca suyo simplemente porque si de alguna manera ellos volvían, la pelirroja sería el blanco directo de ese hijo de perra, que aun no podían identificar. Las grabaciones que recuperaran de las cámaras de seguridad de la mansión Potter, recién darían frutos dentro de unos días, porque los expertos en aparatos muggles debían contactarse con la policía de Scotland Yard. En eso los muggles tenían más experiencia y los magos, tenían miedo de arruinar una prueba que podía ser contundente a la hora de atrapar al asesino.

Pensando que Ginny a esas horas no estaría en San Mungo, Harry caminaba descuidadamente hacia los cuneros. La enfermera le había dicho que sus hermanas Isabel y Victoria, tal como dijera su padre, dos niñas dignas de nombres de reinas, estarían un par de días internadas para evitar complicaciones por su bajo peso. Así que acompañado de dos enormes osos de peluches de color rosado y amarillo, caminaba contento hacia la zona donde estaban los bebés… lamentablemente casi doblando la esquina se dio de lleno con la pequeña figura de Ginny, y maldijo. Sin que ella lo supiera, se quedó allí, observándola, como su larga cabellera le acariciaba la espalda, y su mirada perdida en el gran ventanal… y su sonrisa… esa sonrisa que le había quitado el sueño los últimos meses, y que extrañaba. Ahora esa sonrisa no era para él… era para sus hermanas. Un movimiento de la pelirroja, y una mano extraña osó posarse justo al final de la cabellera. Y maldijo… maldijo una y mil veces, y deseó que los peluches que tenía en la mano fueran de cemento… así le daba de a muñecazos a ese infeliz que tocaba algo que no era suyo. Carraspeó justo cuando esa asquerosa mano francesa iba a posarse en el culo de Ginny. Ella aun con la sonrisa en la cara, se dio la vuelta, y su rostro cambió. Volteó haciendo como que Harry no estaba allí. A Harry ese gesto le dolió. Dio otro paso, y el franchute dio un paso hacia atrás, y Harry estuvo a punto de reír. "Merlín, el novio de Ginny es un pitufo…"

- Hola Ginny… - dijo tratando que la burla no se notara en su voz – ¿vienes a ver a mis hermanitas?

- Sí, pero ya me iba… - dijo ella mirando hacia la ventana. Harry se acercó y se puso a su lado. Se había enderezado en toda su estatura, para hacerle ver lo que se estaba perdiendo. El franchute, que había pasado su brazo alrededor de la cintura de Ginny, demasiado posesivo, farfullaba en un acelerado francés que Harry entendió poco y nada…

- No es necesario, en verdad… - dijo parándose casi a un palmo de su cuerpo y dejando a un lado los enormes muñecos, posó la mano en el borde del ventanal casi tocando las manos de Ginny. Esta suspiró. Merlín, después de meses de evitarlo, estaba allí, al lado de aquel hombre que con solo decir hola, con esa voz tan ronca y sensual, le había hecho mojar las bragas. Miró hacia su izquierda. No podía estar pensando en Harry cuando estaba al lado de su novio. Lorian no merecía que su corazón palpitara como desbocado, por otro hombre que no sea su novio… pero es que no podía evitarlo. El perfume tan intenso de Harry le embargaba los sentidos y hacía que la fragancia de Lorian sea producto de una barata y aguada copia del perfume de Antonio Banderas. Suspiró y se apoyó en el cuerpo de Lorian. – aun no conozco a mis nenas… - ella bufó.

- Son aquellas dos que están chillando como posesas… - Harry acercó la nariz al ventanal y sonrió. Sus hermanas habían heredado los pulmones de su madre. Una era pelirroja y la otra tenía el cabello tan negro como todos los Potter. Sonrió. Ya adoraba a esas bebés... – no veo la hora de tenerlas en mis brazos… - Ginny sintió deseos de abrazarlo, pero la mano insistente de Lorian en su cintura, la hizo olvidarse de esa locura. Aunque Harry se viera tan hermoso y ella tuviera ganas de comérselo, no podía ser tan tonta. El no la quería en su vida. Debía recordárselo cada momento que su corazón la obligaba a claudicar. Y lo mas importante, ella estaba con Lorian. Y ella lo quería… ¿no? – serán las niñas más hermosas del universo mágico…

- Si… - dijo ella – felicitaciones – Harry la miró – vas a tener demasiados problemas espantándoles candidatos.

- Serán las niñas más hermosas después de ti, claro – ella sintió que sus mejillas se pusieron rojas.

- Hola, soy Lorian… - dijo el francés moviendo a Ginny y alejándola de Harry. Este lo miró desde su estatura, y luego bajó la mirada para ver que Lorian le extendía la mano. Sin muchas ganas lo saludó, pero tuvo el placer de apretarle la mano, haciendo que el joven hiciera una mueca de dolor.

- Soy Harry, Harry Potter – dijo secamente y luego agregó – ¿tu eres cazador verdad?

- Así es… - dijo él sonriente.

- Por tu estatura y contextura, deberías ser buscador… ¿no eres demasiado enano para ser cazador? – Ginny resopló – además que no tienes fuerza para cubrir ese puesto…

- Es un muy buen cazador… - dijo ella, defendiéndolo.

- Tu opinión no vale, porque eres su "novia" – agregó.

- Si, lo soy… - se acercó – ¿tienes algún problema sobre eso?

- No, es tu vida… - se dio vuelta para mirar a sus hermanitas. Estas continuaban llorando. La enfermera dentro, observaba otras cunas. Harry golpeó la ventana y esta lo miró. Al reconocerlo se atusó el cabello y le dedicó la mejor sonrisa. Él se la devolvió y les señaló las niñas. Ella asintió y se acercó a las niñas para atenderlas. Harry le agradeció guiñándole el ojo. Ginny estaba furiosa. Lorian se acercó para besarle la mejilla y ella se alejó bruscamente.

- Vámonos Lorian – dijo ella tomando al joven de la mano. Este asintió y saludando a Harry, salió detrás de su novia.

- Ginny… - dijo Harry y esta se dio vuelta para mirarlo. Este tomó los muñecos y salió por la puerta. – voy a ver a mi madre…

- Yo ya la he saludado… - dijo apretando la mano de Lorian. No quería hablarle, no quería verlo… no quería sentir esa sensación de saltar al vació cada vez que alguien lo nombraba. Se lo había comentado a todos y por eso todos evitaban decir algo de Harry. Y ella había logrado sobrevivir y pensar en Lorian como un nuevo comienzo. Y había estado bien, la había pasado genial… y hasta había pensado que por fin estaba dando los pasos correctos. Pero solo un minuto al lado de Harry y a la mierda la tranquilidad. Respiró profundamente, y miró a Lorian. Él era un chico estupendo, y lo mejor de todo la quería… si, Harry podría irse a la mismísima mierda… ella se empeñaría en ser feliz. – adiós Harry…

- Si… - dijo él. Maldita sea. Había pasado meses deseando volver a verla, hablarle, pero ahora estaba frente a ella, y no sabía que decir – Ehhh… bueno…

- Adiós Harry – recalcó ella con énfasis – Lorian y yo tenemos algo que hacer, ¿verdad Lorian? – dijo ella mirando a su novio suplicante. Por supuesto Lorian interpretó esa mirada para el carajo, y le dio un beso en la boca. Harry, deseó romperle la "bouche," o como carajos se dijera boca, a ese franchute de cuarta categoría… con qué ganas le daría una zurra a ese "Tarzán de maceta."

- Espera… - se acercó – mira, se que… - la miró a los ojos – ¿te contó mi madre del intento de ataque del asesino? – ella asintió – mira, se que soy… - suspiró – Ron me dijo que no aceptaste la custodia del ministerio.

- No se a qué viene…

- Es por tu bien…

- No entiendo – dijo terca – no tengo por qué ser blanco de un atentado por parte de un tipo que se dedica a matar aurors, o fam… - la mirada fija de Harry la hizo callar.

- Eres familiar de un auror… y has sido – miró a Lorian – Papá cree que el asesino está detrás de lo que pueda perjudicarme… y como tu has sido mi novia… - Harry apretó los puños de las ganas de besarla que tuvo, cuando observó que sus mejillas se tiñeron de rosado.

- No creo que… - dijo titubeando.

- COMO has sido mi novia, papá cree que podrías estar en peligro…

- No necesito custodia… soy capaz de defenderme sola. – dijo ella terca. Lorian, se acercó.

- Y yo estaré allí para defender a "Ma chére rousse" – dijo Lorian tomando la mano de Ginny y besándola caballerosamente. Harry tuvo ganas de romperle "le dents", la "bouche" la "tête," o cabeza, no solo en francés, sino en inglés, alemán e italiano…contó mentalmente hasta diez.

- No dudo de tus capacidades, Franchute, pero créeme cuando te digo que el asesino con solo soplarse los mocos, te quitaría de en medio.

- ¡Eso fue grosero! - Dijo Ginny. Harry movió el labio inferior con ganas de reír.

- Es la verdad… – dijo encogiéndose de hombros – y tu deja de ser tan terca y acepta la custodia.

- No necesito custodia.

- Se acerca un partido de Quidditch importantísimo… - dijo él – Francia contra Inglaterra… y ese evento le brindaría a ese hijo de puta la publicidad que necesita para sentirse mas poderoso que nunca… solo opino que…

- Es solo un partido exhibición, celebrando la coalición anglo- francesa, en la guerra contra los duendes.

- Me importa una mierda sobre historia, y mucho menos sobre festejos – dijo acercándose hasta pegarse casi a su nariz – lo que me importa eres tu… - Ginny jadeó al mirarlo a los ojos. Harry era capaz con solo mirarte de hacerte sentir su fuerza y su obstinación.

- No voy a participar… no tienes por qué ponerte paranoico - dijo ella, con ganas de pasar su mano por la despeinada cabellera – solo estaré en el palco… Si bien el entrenador me dijo que era muy buena, el cazador de los Turstills es más experimentado que yo. – miró a su novio – Lorian estará en el equipo titular francés.

- Bien… - dijo él aliviado – al franchute pueden hacerle una enema en el ort…

- Harry…

- Él no me importa… - dijo- quisiera que por una vez en tu vida, te dieras cuenta que…

- Nos vamos Guinny… - dijo Lorian. Esta después de estar prendada de la mirada de Harry, dio la vuelta y miró a Lorian. Suspiró. Lorian era su futuro, y Harry… Harry ya no tenía lugar en él. Harry sólo era parte de su pasado. Se acercó a su novio y lo tomó del brazo.

- Si, ya es hora de irnos.

- Recuerda – dijo Harry con ganas de morirse - cada paso que des, cada respiro que tomes, cada movimiento que hagas… - la miró – estaré vigilándote…

- No es necesario – dijo con la voz quebrada. Recordaba la canción que había mencionado Harry…. Se la había cantado una vez cuando habían decidido pasar un rato por un bar de karaoke que a Harry le encantaba. También recordaba cómo Harry, tomando una guitarra, había carraspeado nervioso, y luego había comenzado a rasgar las cuerdas, y a entonar con una voz melodiosa, la letra de la canción de The police. Y luego había bajado y le había contado cómo Sirius le había enseñado a tocar el instrumento. Ginny sonrió y lo besó, diciéndole que si no le iba bien en el ministerio de Magia, a ella le encantaría ser la novia de una estrella de rock. Harry solo había sonreído de costado, esa sonrisa sexy que a ella la ponía a mil, y había bebido de su cerveza muggle, y murmurado un veremos, abrazándola y besándola dulcemente en el pelo. Merlín, como añoraba esos momentos…

- Créeme, si lo es – luego miró a Lorian – cuídala como si fuera de oro… ella lo vale – Lorian asintió y abrazando a Ginny salieron por el pasillo. Harry miró a sus hermanas. Estas se habían calmado después de que la enfermera las hubiera atendido. Apoyó su frente en la enorme vitrina, y suspiró. Ver a Ginny con ese estúpido francés, le había dolido como la mierda, y cualquier intento de acercamiento que hubiera querido hacer, fueron hábilmente esquivados por Ginny. Ron tenía razón… su hermana iba a ser un hueso demasiado duro de roer. Posó la mano en la ventana y saludó a sus niñas… tomó los dos peluches abandonados en el piso, y rápidamente salió hacia la zona de internación, para limar asperezas con su madre.

O_O

Harry golpeó con timidez la puerta donde su madre descansaba. Era la primera vez que se veían en meses. Su madre había sido demasiado expresiva al momento que le dijo cuán disconforme estaba con su actitud hacia Ginny. Y luego le había mostrado la puerta. Él, demasiado orgulloso, había tomado sus cosas, y con la frente en alto, había salido de la mansión Potter, y no había regresado. Soportó que su padre le mostrara la ecografía de sus niñas, y a Hermione hablar de lo lindo que la había pasado en el baby shower, donde estaba el hijo de perra de es franchute, que al parecer no contento con quitarle la atención de la pelirroja, había empezado a ocupar su lugar en el corazón de su madre. Dos segundos después, abrió tímidamente la puerta, y fue recibido con la sonrisa de su padre. Muy diferente fue la imagen que vio cuando observó la cama. Su madre, miraba hacia la ventana. Harry suspiró. Reconciliarse con su madre iba a ser duro.

- Hola… - dijo algo inseguro. – yo… - miró a su padre, este le dio ánimos con la mirada – mamá… - esta se dio vuelta y lo miró. Harry le sonrió como cuando tenía cinco años y le traía con alegría un dibujito hecho en el jardín de niños. Lily recordó su carita ansiosa, y su sonrisa… y sus ojos se llenaron de lágrimas. Merlín, su hijo estaba demacrado y mas delgado que nunca… sin decirle nada, ella estiró los brazos. Harry sin importarle que ya era un hombre de veintidós años se tiró a la cama recibiendo el abrazo de su madre. Esta lo besó en la cabeza, y luego le tomó la cara y le dio beso tras beso en toda la cara. Lo miró y le tiró el pelo cariñosamente. Este sonrió.

- Eres… - lo atrajo hacia su pecho – no sabes…

- Yo también te extrañé mami… soy un idiota – agregó con la voz a punto de quebrarse.

- Debería darte de a coscorrones… - dijo ella apretándolo hacia si – eres un terco, tonto, estúpido y…

- Insensible… - carraspeó – no me reproches mas mamá… - dijo besándole el brazo – todo lo que me digas por ser un idiota y perder a Ginny vas a quedarte corta.

- Te lo dije…

- Si, y ahora lo estoy sufriendo… - la miró – ella estaba con ese idiota…

- Es un buen muchacho… algo presumido, como todo francés – dijo ella – no sabes lo que me duele verte sufrir…

- ¡Y de seguro no se baña, porque vive perfumado! – dijo James.

- ¿Viste a mis niñas? – dijo Lily tratando de sacarle esa tristeza de la cara de su adorado hijo. – acaso no son las niñas más hermosas que puedes haber conocido.

- Salvo cuando se cagan… - dijo James

- ¡James, son tus hijas! – dijo ella- James y Harry rieron – pronto las traerán y tendré que darles la teta…

- ¿Tenías que ser tan explícita madre? – dijo Harry con ganas de vomitar

- Tú te prendías a estas, como un desgraciado… eras igual a tu padre.

- ¡Madre! – james rió.

- Y Ginny me contó que el vicio no se te ha quitado aun…

- ¡Madre, por Merlín! – dijo rojo – no puedo creer que Ginny dijera eso… como si yo fuera a sus hermanos contándole cuales son las cosas que le gustan que…

- Como si fueras a quedar vivo cuando te atrevieras… - dijo riendo James.

- En eso tienes razón… - dijo él sonriendo y recordando los gustos de Ginny por chupar la… carraspeó.

- Harry…

- Si – se enderezó y enfrentó a su madre. – como pronto tendrás que alimentar a mis nenas, creo que me iré.

- Me encanta que les digas mis nenas – dijo ella abrazándolo mas fuerte. Había extrañado tanto a su hijo, que no quería dejarlo.

- Van a ser mis admiradoras… y yo seré su ejemplo, su referente de vida su…

- Deja de decir boludeces… -dijo James- esas niñas van a traerte de la nariz…

- Madre…- dijo serio – se que tuviste la hermosa idea de colocar cámaras muggles en la casa – esta asintió – se que para ti ha sido traumático el ataque, pero necesito… - Lily suspiró.

- Entiendo… - respiró profundamente y tomó con fuerza la mano de su hijo – estaba comiéndome un helado de chocolate y frutilla porque en estos últimos tiempos, me ha dado por comer helado a cada rato.

- Madre…

- Si, ya se, me enfocaré en lo que deseas – suspiró – fui a mi salita, porque estaba terminando de tejer unas batitas bonitas que…

- Lily… - esta bufó.

- Escuché la primera alarma de los hechizos de tu padre… - dijo ella – pensé que era el repartidos de la pizza, porque me había pedido una grande de mozzarella con pepinillos y morrón, y por estar tejiendo me olvidé de quitar las alarmas. – miró a james- Agradezco no haberlo hecho porque sino…

- ¿Y qué viste?

- Me asomé a la ventana, dispuesta a gritarle que esperara que ya iba a recibirle la pizza… cuando lo vi – ella apretó la mano de su hijo y Harry miró como sus ojos se aguaron.

- Tranquila…

- Era… era… - lo miró - su cuerpo enorme y gordo, enfundado en un sobretodo hecho jirones… y su cara, su cara… - respiró profundamente - tenía un sombrero en la cabeza, y él se lo quitó cuando se dio cuenta que lo estaba mirando… me saludó con cortesía, inclinando la cabeza, sonrió y te juro que…

- ¿Cómo era?

- Estaba… su cara estaba completamente quemada… tenía unas horribles cicatrices, y no tenía cabello, solo unas horribles marcas… y me mostró su antebrazo, donde tenía la marca… - James se acercó y le tomó la mano para serenarla. Ella le sonrió.

- ¿No pudiste reconocerlo, mamá?

- No… grité, grité mucho y cuando iba a romper la ventana, aparecieron un montón de aurores y tu padre… y este salió corriendo.

- Padre…

- No pude perseguirlo porque inmediatamente tu madre se puso mal… - dijo él – y los aurores no pudieron atraparlo, porque el infeliz les lanzó varias granadas muggles… y desapareció.

- Mierda…

- Pero están las cámaras…

- ¿No dijo nada?

- Me miró… ¡levantó la mano y me señaló, y luego se pasó la mano por la garganta amenazándome con cortarme la cabeza! – Harry la abrazó.

- Tranquila mamá… - dijo acariciando sus brazos – no importa, lo que me has dicho es muy bueno…

- Fue horrible… sentía que mis niñas querían salirse de mi…

- Está bien… ya pasó, solo será un recuerdo…

- Mis bebés…

- Ya las traerán. – dijo James.

- Tengo que irme… - dijo Harry levantándose y caminando hacia la puerta. Su padre lo acompañó – quédate con ella papá…

- ¿Crees que pueda atacarnos aquí?

- Se atrevió a llegar hasta nuestra casa… - dijo serio – es capaz de todo.

- Hijo… ¿viste ya las cámaras?

- No, aun no tenemos noticias de lo que los policías muggles han podido encontrar…

- Harry – este lo miró – esto ha adelantado un poco las cosas… - carraspeó – he hablado con Sirius… y él está de acuerdo.

- ¿Qué quieres decirme?

- Oficialmente, a partir de este momento eres el jefe de aurores…

- ¿Qué? – dijo incrédulo – ¿que yo, qué? – dijo a punto de hiperventilar. Al fin, su mayor sueño, se estaba haciendo realidad.

- Mira no te entusiasmes… - dijo su padre sonriente – solo serás "el jefe" por quince días, lo que dure mi licencia por paternidad…

- Padre, no creo que…

- Confío en ti hijo – dijo palmeándolo en el hombro – eres el mejor auror, y te has preparado para cumplir ese rol desde hace años… tocarás el cielo con las manos por quince días… - agregó sonriendo. Harry apenas hizo una mueca. A pesar de que había corrido y sacrificado todo por esa noticia, en esos momentos no tenía ánimos para sentirse satisfecho. La imagen de Ginny sonriendo, le pasó por su mente. Había logrado por un tiempo ser lo que soñó toda su vida… pero ahora, la noticia parecía no complacerlo. Porque lamentablemente, la persona con la que le encantaría compartirlo y celebrarlo, no estaba a su lado.

O_O

Ginny alejó los recuerdos del encuentro con su ex novio en el hospital, y se dedicó a entrenar día tras día, ayudando a los jugadores titulares con las tácticas diseñadas por el entrenador. Se sentía un poco frustrada respecto a su papel en la selección, pero sabía que era joven, y tenía todo el mundo por delante para cumplir sus sueños.

La escoba voló lentamente alrededor del estadio. Sus ojos mirando todas y cada una de las jugadas que el entrenador estaba empeñado en que sus jugadores hicieran a la perfección. Este les gritaba y comenzaban otra vez, fastidiados al principio y luego complacidos porque las cosas iban bien. Pasado mañana jugarían el ansiado partido entre Inglaterra y Francia, en honor al quincuagésimo duodécimo aniversario de la coalición anglo-francesa en contra de los duendes. Los cazadores estaban en su mejor momento y ella solo le quedaba animar y esperar. Había hablado con Gwenog y esta le decía que al principio iba a ser duro. Ginny no había tenido nunca experiencia de suplente. Desde que fue elegida para ser cazadora, había sido titular. Ahora se sentía deseosa de salir al ruedo. Lorian, no era de gran ayuda porque él iba a ser titular, así que su novio no estaba para ella. Se la pasaba entrenando horas y horas, porque debía ser sincera, el chico no tenía todas las luces puestas en el Quidditch. Era un jugador más del montón. Bufó, mientras se agazapaba para tomar velocidad y recorrer el campo. Estaba cansada, aburrida y deseosa de jugar… miró a los cazadores. "quizás si alguno de ellos se lesionara…" sacudió la cabeza al tiempo que el entrenador hacía sonar el silbato y daba por finalizada la práctica, mientras farfullaba que todos tenían la noche libre, y que recién se verían las caras en la mañana del evento. Decidió ir a la casa de Hermione. Ella y su hermano vivían juntos. Llegó hasta el departamento en una de los barrios más coquetos y antiguos de Londres. Subió las escaleras de la entrada, y subió por el ascensor. Su amiga la estaba esperando sonriente en la puerta. Al lado de esta había un auror. Ginny arqueó las cejas y miró a su amiga. Saludó al joven y luego a su amiga, y entraron. Ginny se quitó el abrigo y se sentó en el sofá. Hermione con un delantal de cocina, le ofrecía unas galletas de chocolate. Ginny pensó dos segundos antes de tomar con desconfianza una y morder un pedacito. Al comprobar que estaban ricas, se la zampó entera.

- Te estás superando cada día… - Hermione sonrió.

- Son las clases de cocina que tu mamá da en el orfanato.

- Síguelas tomando… me imagino que mi hermano estará flipando…

- Si – rieron – pero está un poco molesto cuando hago cocina vegetariana… y empieza a decir a viva voz que él no es un puto conejo… - más risas.

- Harry no tenía problemas con lo que cocinaba… - La sonrisa se borró de la boca. Hermione se sentó a su lado – Digo, Lorian… - intentó una sonrisa que salió falsa – Lorian es un poco complicado respecto a la cocina. Lo francés no es lo mío

- Tampoco Lorian… - dijo Hermione.

- Quiero a Lorian… - dijo tercamente Ginny.

- ¿Por qué recuerdas a Harry entonces?

- ¿Quién lo recuerda? – preguntó haciéndose la tonta.

- Um, déjame ver – dijo Hermione poniendo su dedo en el mentón – ah, ya se, porque acabas de decir "Harry no tenía problemas con lo que cocinaba" – Ginny resopló - ¿Por qué el recuerdo?

- Porque soy una idiota… - dijo metiéndose otra galleta en la boca. – y porque lo vi hace unas semanas cuando fui a conocer a sus hermanitas… - sonrió – Lily me ha elegido madrina de Victoria…

- ¡A mí de Isabel! – dijo Hermione sonriente – amo a esa pelirrojita… - Ginny asintió – ¿y viste a Harry?

- Si… y solo pensar que fui cuidadosa en esperar que se fuera. Lily me dijo que el camino estaba libre… pero apareció, con dos osos hermosos enormes, y esa sonrisa…

- ¿Y Lorian?

- Lorian estaba a mi lado… y estaba algo posesivo…

- ¿Harry te dijo algo?

- Solo esa tontería de que me cuidara... – la miró – a todo esto… ¿qué hace ese auror en la puerta?

- Ron está algo paranoico… después del asalto a la casa de los Potter, han redoblado la seguridad de toda persona que tiene o ha tenido algo que ver con Harry.

- ¿Por qué?

- Porque, ya se sabe que el asesino va tras la ruina emocional de Harry. – Ginny sintió que su corazón daba un salto.

- ¿Crees que quiera lastimarlo?

- Emocionalmente… Sirius dice que el asesino quiere quitarle lo que más ama… por eso fue tras su madre.

- ¿Y eso que tiene que ver con nosotras?

- Pues tu, de alguna manera has sido parte de tu vida… y nosotros, somos familia… Aparte Ron es auror, así que estamos doblemente en peligro.

- Yo no tengo nada que ver con su vida… nunca me quiso, solo fui un paso, un suspiro… así como llegué a su vida, me fui, sin nada…

- Ginny, Harry te…

- No vine a hablar de Harry…

- Ha tomado la jefatura de aurores.

- Bien por él… - dijo ella indolente – ¿acaso no es lo que deseaba, y por lo que trabajaba?

- Solo son quince días… James quiere estar en la adaptación de las niñas a su nuevo hogar.

- Por lo que me importa… - dijo encogiéndose de hombros.

- Harry me preguntó qué tan serio era lo tuyo con Lorian…

- No tiene por qué – dijo cuando su corazoncito hizo una voltereta.

- Está interesado en ti… siempre lo estuvo… Ron me cuenta la cara de infeliz que tiene cuando lee algo de ti en el profeta o ve que sales tan sonriente con Lorian en Corazón de bruja.

- ¿Si? – Hermione asintió – ¿y ha hecho algo para tratar de revertir lo que hizo y dijo?

- Sabes que más allá de todo, Harry es muy orgulloso.

- Pues que se trague su orgullo… - dijo molesta – sabes… Lorian me ha hablado de pasar nuestra relación a algo más serio.

- ¿Te has a costado con él?

- No… aun no puedo… puedo besarlo, me encanta sentir su perfume, y su sonrisa, pero cuando las cosas se ponen algo calientes por su parte… - la miró – aún es pronto para intimar.

- Ginny, con Harry tardaste dos citas… - Ginny se puso roja.

- Y lo hubiera hecho en la primera… - rieron – Harry es Harry, y yo era inexperta cuando estuvimos juntos.

- Fue tu primer amante…

- Si… y mi primer… - se calló.

- Amor… - terminó la frase su amiga.

- Basta ya… - dijo seria – mi presente es Lorian... lo quiero, y Harry es parte de mi pasado.

- Pero Harry… – Ginny se levantó.

- Será mejor que me vaya… tengo que descansar para el partido.

- ¡Pero si eres suplente! – le recordó Hermione.

- ¡NO ME IMPORTA! – chilló – ¿crees que vengo aquí para escuchar hablar de Harry? ¡No, vengo a pasar el rato contigo, y tú te pones en plan de pesada!

- Porque se que con Lorian…

- Lorian está a punto de pedirme matrimonio…

- ¿Qué? – preguntó Hermione atónita.

- Encontré una factura en su chaqueta de una joyería, por un anillo de brillantes…

- ¿Estás segura?

- No, pero si él me pide matrimonio, voy a aceptar – dijo ella, no con tanto énfasis.

- ¿Qué?

- Lo que oíste…

- Estás loca…

- Me gusta Lorian… y estoy segura que con el tiempo… - suspiró. Merlín, qué vacías sonaban esas palabras.

- No te puedes casar con alguien y pensar que con el tiempo… quizás con el tiempo vas a enamorarte – se acercó mientras Ginny se colocaba el abrigo – Ginny, no seas tonta.

- He sido tonta mucho tiempo… esta vez estoy pensando claramente.

- Vas a cometer una locura…

- Pero será mi locura… - le dio un beso – de todas maneras, solo he visto una factura… no creo que Lorian… aun no. – dijo tratando de sonreír – me voy… ¡pasado mañana es el partido, y puede que si ocurre un milagro, debutaré como cazadora de la selección!

- Bueno, creo que debiste desear que aluno de tus compañeros se rompiera una pierna… - rieron. – vete ya… y por favor, si vas a salir avísale a Ron…

- No voy a permitir que nadie me esté vigilando. – dijo ella con terquedad.

- Conoces a Harry y a tu hermano…

- Si, y tu me conoces a mi – dijo ella – no voy a claudicar en esto… no voy a dejarlos que me pongan un auror que me siga – Hermione sonrió.

Ellos ya saben cómo eres – Ginny asintió – Y como lo saben, ya tienes alguien que sigue tus pasos… solo que no te has dado cuenta.

- Hijos de perra… - farfulló – Dile a Ron que si no me saca la sombra, no volveré a hablarle en mi vida. - Se fue. Hermione sonrió al auror y cerró la puerta, pensando que el auror que seguía a Ginny iba a tener muchos problemas de ahora en adelante. Si algo sabía, Ginny era escurrirse y escapar del ojo visor de sus hermanos. Ella era experta en evasión de hermanos.

O_O_O_O

Afortunadamente para Ginny, uno de los cazadores fue víctima de un extraño accidente en el baño de su casa que obligó al entrenador, veinte minutos antes del partido a hacer un cambio. Por lo que Ginny Weasley, fue titular ante el encuentro. Ahora ella estaba exultante, y fiel a su estilo no le dijo nada a nadie. Sus padres y sus hermanos que habían asistido junto a ella para presenciar el evento, se llevarían una enorme sorpresa cuando la vieran surcar el campo de Quidditch con el uniforme blanco de la selección inglesa.

En otro lado de Inglaterra, en Londres, Harry se reunía con el equipo de aurores tratando de encontrar la manera de organizar la seguridad del partido sin que por ello perdiera los nervios. Después de dar las directivas, se sentó en la oficina de su padre, cuando Ron entró con dos tazas de café. Este sonrió y le ofreció una. Harry le agradeció.

- Merlín, dos minutos mas y cometía un novaticidio… - Ron tenía varios sobres bajo el brazo.

- Es normal, creen que porque eres joven, van a llevarte por delante…

- ¿Si? – dijo bebiendo de la taza – pues se han llevado una enorme sorpresa.

- Si, no se dieron cuenta que tu eres un tocapelotas peor que tu padre… - dijo ron sentándose y poniendo los pies sobre el escritorio

- Mi padre es un buen jefe – Harry movió la varita y los pies de Harry cayeron al suelo. Este farfulló maldiciones.

- Nadie lo niega… pero es un tocapelotas – se limpio la camisa porque se había salpicado con café.

- Por eso el departamento de aurores funciona como un relojito suizo…

- Hablando de relojito, hace media hora, llegaron estos sobres…

- ¿Sabes que son?

- La policía muggle trajo las fotos del asesino… dijo levantando un sobre grande de color madera.

- ¿Por qué carajos me lo dices tan tranquilo?

- Pues, porque… - Harry le quitó los sobres. Los abrió y arrugó la cara.

- ¿Tan feo es? – Harry le tiró una de las fotos – ay por Merlín, pobre tipo…

- ¿Pobre? Mató a doce personas… - dijo Harry - es una mierda.

- Si, pero con esa cara, puedo entender la rabia.

- ¿Lo reconoces?

- Tiene cara redonda… y ese cuerpo…

- Si no supiera que está muerto… - miró a su amigo – ¿crees que alguien pueda sobrevivir al fuego del infierno?

- Quién crees que… - dijo ron mirando a su amigo. Este levantó la mirada y se acomodó los anteojos redondos que se habían escurrido por la nariz.

- Solo seis personas estuvieron en la batalla de Hogwarts frente a un fuego capaz de hacer de una cara esto – dijo señalando la fotografía. – Hermione, tú y yo, salimos indemnes… Malfoy y Goyle, se salvaron de puro culo.

- Los salvamos querrás decir… - Harry asintió.

- Si, y el otro… el que falta…

- ¿Crabbe? – dijo Ron incrédulo – crees que pudo…

- ¿Recuerdas lo que dijo Neville cuando nos encontramos? – Ron negó sacudiendo la cabeza - "ellos ensayaban hechizos que una persona normal nunca se atrevería a realizar…" – miró una y otra vez las fotografías – mierda, me juego la cabeza que es Crabbe… pero sin pruebas…

- Oh, - dijo Ron abriendo otro sobre – este es para mí…

- ¿Admiradoras? – dijo sonriendo y volvió su mirada hacia las fotografías que tenía frente a él. Observó la cara llena de cicatrices, y la cabeza sin cabello. Las manos estaban cubiertas por guantes de cuero negro. Su anterior cuerpo, algo gordo, tenía menos peso, como si la desgracia de convertirse en monstruo le hubiera consumido lo que quedaba de lo que él estaba seguro era Vincent Crabbe hijo – dónde crees que estará ahora… - Miró a su amigo que se sentaba blanco como un papel – Ron… qué sucede.

- Cra… Crabbe… - dijo balbuceante – creo saber donde está… - la puerta de la oficina se abrió violentamente y por allí pasó Sirius.

- Malas noticias, el cazador de Inglaterra fue violentamente atacado en su casa, y lo están atendiendo en San Mungo.

- ¿Qué?

- Lo que oyes… el ministro quiere suspender el partido de Quidditch, pero como es un evento internacional, los franchutes pueden entenderlo como una ofensa, porque…

- Ron… - dijo Harry algo temeroso.

- Sirius… suspende el partido… - dijo Ron, luego tomó el teléfono y marcó rápidamente – Hermione… ¿dónde estás? – esperó que le contestaran – ¿y Ginny? – Harry observaba con el corazón comenzando a desbocarse – mierda… Hermione, quédate con mis hermanos, y por favor avísale a tu auror que busque al que cuida a Ginny…

- ¡Ron!

- Crabbe está en el estadio de Quidditch…

- ¿Qué? – dijo Sirius. Luego miró a Harry – muchacho…

- El hijo de puta me mandó una nota… Ginny – se sentó. Harry le quitó la nota y comenzó a leer.

"esta vez, vas a llorar tu… avísale a tu amiguito Potter, que tarde o temprano todo se paga… y él pagará con dolor y sangre lo que yo sufrí… le quitaré lo que más ama… y yo estaré ahí, para reírme y gozar con su dolor…"

Harry dejó que la carta cayera al suelo, y sin esperar la reacción de los que estaban presentes, sacó la varita y desapareció. Ese hijo de puta no iba a quitarle lo que más amaba… Lo que nunca pensó hacer con Voldemort, por ese desgraciado que amenazaba directamente a su mujer lo haría. Mataría o moriría por Ginny.

El estadio estaba a rebozar de gente. Cánticos para uno y otro equipo se confundían en una cacofonía infernal. Las mascotas de los equipos se enfrentaban con burlas cuando uno y otro equipo estaba en posesión de la Quaffle. Ginny estaba exultante. Se movía de un lado al otro del campo, como si nunca hubiera existido nada más que el Quidditch para ella. En el aire, sobre una escoba ella era feliz. Aquí se olvidaba de todo, y se sentía realizada. Su compañero le pasó la quaffle y ella dando haciendo un tirabuzón esquivó dos cazadores rivales y se fue de lleno hacia el aro, le pareció escuchar a Lorian despotricar en francés, pero ella rio, y siguió. Lorian podría ser su novio, pero ahora era un obstáculo a pasar… y así lo hizo, y arrojó la quaffle, y la multitud inglesa rugió… no tuvieron tiempo de saludarlas. Justo después de que la quaffle pasara por el aro izquierdo, una llamarada en forma de león, emergió desde detrás de las gradas y comenzó a recorrer el perímetro del campo… El fuego rugía, y ella no entendía nada. Creía que podía tratarse de un nuevo fuego artificial creado por la tienda de sus hermanos, pero cuando el león se estrelló contra las gradas del palco de honor, haciendo estallar las maderas, su asombró se convirtió en pánico. Ginny movió la escoba y sacó la varita. Un hombre estaba parado frente a los aros rivales, en las gradas y levantaba la varita. No lo dudó. Aceleró la escoba, y fue a parar justo frente a él. El hombre, deformado por cicatrices, le dio asco. Este levantó la varita, ella trató de desarmarlo, pero no lo logró. El tipo le apuntó y sin poder evitarlo, le lanzó un hechizo que la derribó de la escoba. Cayó sobre la arena. Su brazo estaba roto. Maldijo y trató de levantarse pero no pudo. Fue cuando sintió en el cuerpo que miles de agujas se le clavaban en el cuerpo y un sacudón eléctrico le recorrió de la cabeza a los pies haciéndola caer de rodillas. Por primera vez, era víctima de un crucciatus. Levantó la mirada y lo vio. El tipo de las gradas estaba frente a ella.

- Hola pelirroja… - dijo con una voz rasposa, como si estuviera disfónico. – tanto tiempo… y tan bonita como siempre.

- ¿Quien… quien eres? – jadeó.

- Oh, es una pena que no conozcas a quien lamentablemente va a matarte…

- ¿Por qué?

- ¿Por qué? – rio – porque tú eres el boleto para que ese Potter y su puto amigo, reciban su merecido.

- ¿Ron?

- Claro…

- ¿Vas a matarme porque…?

- Porque ellos me quitaron todo… - la tomó del cuello y Ginny chilló – mírame, doy asco… antes era un ser superior, al lado de mi señor… mi padre estaba orgulloso de mi… tenía amigos. – la escupió – ¡ahora no tengo nada!

- ¡Y que carajos tengo yo que ver! – chilló histérica.

- Tú serás la persona por la que Potter llorará… él me quitó todo, yo le quitaré todo… - rio – ojo por ojo dicen los muggles…

- Suéltala Crabbe – Ginny escuchó la voz y cerró los ojos – ella no tiene nada que ver conmigo.

- ¡Potter! – dijo sonriendo – bienvenido a mi fiesta…

- Lindos fuegos artificiales… - dijo sonriendo – pero lamentablemente para ti, hay alguien que si sabe controlar el fuego del infierno.

- La sangre sucia…

- Estaba en el palco de honor… ya no somos niños inexpertos jugando a ser héroes…

- Mira lo que tengo, para ti – dijo tomando a Ginny por el pelo.

- Suéltala… es conmigo el problema que tienes… - levantó la varita, pero luego abrió los brazos. – ¿acaso no confías en tu poder?

- Como si no lo supieras… ¡Tú me lo quitaste todo!- rugió.

- No, fuiste tú, y tus elecciones… Malfoy y Goyle cambiaron, pero tu… tu maldad es innata…

- Soy digno hijo de…

- Puta… eres un hijo de puta… - le escupió- escondiéndote en las sombras, matando a inocentes porque no tienes los huevos suficientes para enfrentarte a mi… - sonrió - aquí estoy… déjala a ella y enfréntame – lo desafió – ¿o acaso aun quieres escudarte en una falda?

Voy a matarte – tiró a Ginny hacia un costado. Ron apareció de repente y la tomó de los brazos. Ginny chilló, mirando a Harry. Este la miró.

- ¡Harry!

- ¡Llévatela ya, Ron! - Este asintió y desapareció.

- Ahora tú y yo vamos a arreglar cuentas… doce muertes, y te juro que vas a pagarlas una a una…

O_O_O

Ginny consiguió despertar de su desmayo, para encontrarse con toda la enfermería del estadio hecha un caos. Ella misma era un caos, con el brazo entablillado y con dolores en lugares del cuerpo que no tenía idea que tenía. Trató de levantarse pero una mano la detuvo. Lorian… sus ojos grises asustados y rojos la miraban expectantes… Tenía la cara sucia y surcos de lágrimas secas, desde los ojos hasta la barbilla. Ella le pidió que la ayudara a sentarse. Este la tomó de la mano y ella se incorporó maldiciendo los dolores. Lorian la abrazó despacio para no lastimarla. Ginny aspiró el olor de la colonia francesa de Lorian y suspiró. Se sentía segura, y contenta de que estuviera bien… sus ojos se aguaron cuando recordó los momentos antes de que desapareciera del campo de juego. Harry… Harry y ese loco frente a frente…

- Que sucedió… - dijo con el corazón latiendo a mil. – Lorian…

- Te desmayaste porque ese loco te atacó… - dijo el pasándole un dedo por las lagrimas que Ginny no pudo contener. No lloraba por el dolor, ni siquiera lloraba por el ataque, pensar en Harry y que le haya pasado algo… - Ya ma petite rousse – le besó la frente – todo acabó. No dejaré que nunca más nadie te lastime…

- Lorian…

- Espera… - se arrodilló y Ginny sintió que sus ojos volvían a llenarse de lagrimas. No quería esto ahora, quería saber de Harry, qué había pasado, si él estaba bien… Miró a Lorian y sus ojos anhelantes, llenos de amor, y sintió una tremenda confusión.

- Lorian… quiero saber que paso con el loco…

- Harry lo atrapó – ella suspiró aliviada y las lágrimas corrieron – necesito hacer esto porque desde que te conocí no he deseado más que cumplir este sueño… mi gran deseo… - ella asintió llorosa y le sonrió tímidamente – Querida Ginny, eres una muñeca digna de ser venerada – ella arqueó las cejas – desde que te conocí supe que ibas a cambiar mi vida para bien, tanto que desde ahora no concibo la vida sin ti… - aun de rodillas, sacó de su chaqueta una cajita de terciopelo, la abrió y ella jadeó asombrada, un hermoso anillo con una enorme diamante blanco descansaba dentro.- Ginny me harías el hombre más feliz del universo si aceptas casarte conmigo… - Ella abrió la boca sin poder respirar. Miró a Lorian. Era su sueño hecho realidad. El deseo de una familia, hijos… Lorian la quería, y ella… ella sentía por él un enorme cariño. No lo dudó. – lo que pasó aquí me ha llevado a decidirme a que no puedo perder un minuto más sin ti…

- Si… - dijo sonriendo con timidez – si quiero casarme contigo – Lorian, chilló de felicidad y la besó y abrazó al tiempo que le colocaba el anillo. Ella sonrió y aun sentada en la camilla de la enfermería. Lorian se enderezó y se acercó para darle el más dulce de los besos y Ginny le correspondió, deseando que en el futuro Lorian se convirtiera en el hombre de su vida. Lo abrazó y cerró los ojos. Y luego levantó la mano para ver el anillo. No era lo que ella hubiera querido. A ella le encantaba la esmeralda, no los diamantes… estos le parecían fríos y carentes de emociones. Una piedra inadecuada para expresar amor eterno. Levantó la mirada, y la pequeña burbuja de felicidad que sintiera cuando Lorian le pidió matrimonio se reventó de repente. Allí parado, en la puerta, estaba Harry, y miraba la escena sin poder entender como la mujer de su vida había aceptado casarse con alguien que no la conocía en absoluto.

- ¡Iré a decirle al mundo entero que nos casamos! – dijo Lorian. Ella lo miró y asintió. Luego miró a Harry. Este aun los miraba son poder decir nada. – ah, Haguui… - agregó al verlo parado frente a la salida – felicítame… Ginny acaba de decirme que si… nos casaremos. – este miró a la chica y luego a Lorian, y asintió aun aturdido.

- Si, acabo de verlo… – la miró- felicidades… te llevas una chica genial.

- Claro que si… - y salió. Harry no quiso quedarse un minuto más. Salió sin mirarla, sin despedirse. Ninguna palabra que se dijeran podría aplacar el dolor de sentir el corazón hecho pedazos dentro de su pecho. Se dio la vuelta y se fue. Dejándola con la felicidad de que ella cumpliera su sueño, y él no era partícipe del mismo. Todo por su maldita obstinación de querer ser algo que podría darse tarde o temprano, pero que ahora no tenía el menor interés de tener… es más, estaba harto de todo.

- Harry – dijo James, cuando lo encontró caminando como perdido por los pasillos del estadio – Crabbe está en el ministerio a punto de ser juzgado… irá derecho a Azkaban – le palmeó la espalda – buen trabajo hijo, esta resolución del caso irá a parar directamente como un sol a tu legajo… mas pronto de lo esperado estaré limpiando mi escritorio para dejártelo a ti – Harry escuchó cada palabra que su padre le daba, pero en vez de gratificarlo, eran como una bala directa a su corazón. Lo mataban lentamente.

- Ella… - Harry miró a su padre y James se preocupo al ver los ojos de su hijo, tan iguales a los de su madre, cargados de lagrimas – Yo… no me importa… ya no me importa… Yo Renuncio.

- ¿Qué? – dijo James sin poder creer lo que acababa de escuchar.

- Dije que renuncio… - lo miró – no quiero ser mas auror… yo – lo miró – no voy a volver a ser auror en mi puta vida.

- ¿Estás loco? – lo tomó de los hombros – ¿acaso Crabbe te pegó en algún lugar y has perdido el juicio…?

- No… - dijo quitándose los anteojos y secándose las lagrimas con el dorso de la mano – he deseado tanto ser algo que puede darse o no… ¿y todo para qué? Para perder lo que realmente más he deseado en la vida.

- ¿Harry, que ha pasado?

- ¡Ella aceptó casarse con ese idiota! - rugió y una descarga de energía rompió todas las lámparas de la pared – ella en frente mío aceptó casarse con él… hasta lo besó y sonrió feliz…

- No puede ser…

- ¡ESTABA AHÍ! ¡HASTA VI CUANDO SE ARRODILLO Y LE DIO EL ANILLO! – tomó su varita – te lo digo en serio, no voy a volver al ministerio… acepta mi renuncia padre… porque no volveré a ser auror en mi vida… - suspiró – Merlín, duele como la mierda… he sido un idiota… y – miró a su padre – yo necesito irme… padre… - y sin decir más desapareció.

- Maldición… - solo pudo decir James. E instantes después él mismo desapareció, tratando de buscar a la persona que podría hacer cambiar a su hijo de opinión. Solo esperaba que ella encontrara a su hijo y lo hiciera desistir.


Nota de la autora: Espero comentarios y frutas de estación. Lamento la espera, y trataré en lo posible de no prometer algo que no puedo cumplir!

Gracias por seguir esta historia.

El próximo es el final.

NO SE PIERDAN PRÓXIMAMENTE DOS EVENTOS IMPORTANTES! UNO UN CONCURSO PARA ESCRITORAS QUE SE ANIMEN POR PRIMERA VEZ A ESCRIBIR HANNY, Y LA SEGUNDA, LA CONTINUACIÓN DE UNA HISTORIA QUE ME HAN ROGADO A MARES QUE CONTINUARA. SOLO QUE NO ES MI AUTORÍA… EN FACEBOOK Y TWITTER LES DIRÉ MAS AL RESPECTO!