Bueno, todavía no se como me he repuesto del disgusto del último capítulo... pero aquí estoy. Tras el capítulo responderé algunas reviews. Me da coraje no poder responderos personalmente a los que no estais registrados, pero estoy investigando en esto de las redes sociales y me he abierto una cuenta de ask (link en mi perfil), para que podamos comunicarnos mejor si quereis... :)
14. EL PASADO
Elena se levantó del sofá incómoda al sentir las miradas de todos los presentes clavadas en ella. Al día siguiente, lo que había sucedido aquella noche sería la comidilla de toda la mansión, pero por alguna razón, no le importaba que se supiera lo suyo con Damon. Lo que si le preocupaba era la reacción de Stefan y lo que pudiera decidir Damon ahora que no tenían la necesidad de esconderse más. Elena temía que Stefan le dijera algo que lo echara todo por tierra: Ellos estaban bien, Elena se sentía más feliz de lo que se había sentido en más tiempo del que podía recordar, y no quería que aquello terminara. No quería que Damon la dejara.
Nerviosa, se dirigió hacia el despacho en el que había encontrado a Damon tantas veces encerrado. Sospechaba que él y Stefan estarían allí dentro y supo que había acertado en cuanto escuchó los gritos de los hermanos. Se acercó a la puerta, pero ni siquiera le hizo falta apoyar el oído en la madera para escuchar lo que estaba sucediendo al otro lado.
- ¿Cómo has podido volver a caer, Damon?
- No me trates como a un estúpido, soy lo bastante mayorcito como para saber lo que me hago.
- No cuando se trata de mujeres, ¡Por dios! ¿Es que no escarmentaste con Katherine?
Elena se tensó al volver a escuchar ese nombre.
- Elena no tiene nada que ver con Katherine.
- No, claro que no. Katherine parecía mil veces más inocente que la hija de John Gilbert, y mira como terminó todo.
- Si me has traído aquí para volver a recriminarme mis errores, Stefan, no te ofendas pero me largo.
- ¡Te arruinó!
- ¡Lo se! Pero ahora somos lo suficientemente ricos como para que no pueda volver a suceder.
- No me refiero a económicamente, Damon, ¡joder! Katherine parecía el más dulce de los ángeles hasta que...
- Basta. No necesito esto ahora.
- ¿Y qué necesitas? Elena es la hija de Gilbert, tu enemigo, ¿Recuerdas? No puedes encariñarte con ella...dios mio, ni se te ocurra enamorarte hasta que sepamos que es de fiar.
- ¿Y qué más pruebas necesitas, Stefan? - replicó.
- Si mañana nos atacan de que parte se pondrá, ¿Damon? ¿Estará a tu lado mientras matas a su padre?
- ¿Ahora eres tu el obsesionado con ganar la guerra?
- ¡Me importa una mierda la guerra! Pero si ella se pone del lado de los suyos y tu te enamoras te destrozará, otra vez, y créeme, no es fácil recoger tus pedazos después.
Elena sentía una mezcla de rabia y angustia taponándole la boca del estómago. Tanto que tenía ganas de vomitar. Era incapaz de moverse y seguía allí quieta, torturándose con lo que Stefan estaba diciendo de ella y con el millón de preguntas que surgían a cada nueva frase que escuchaba. Sus pies permanecían pegados al suelo como si estuvieran adheridos a la superficie con pegamento.
- ¿Elena?
Se encontró con los ojos de Damon a pocos metros de distancia y solo entonces reaccionó.
- Damon. Lo siento... yo... estaba...
En contra de lo que ella esperaba, Damon no solo no se enfadó por haberla descubierto escuchando tras la puerta, sino que la agarró de las mejillas y la besó con fuerza en los labios en presencia de Stefan, que tenía una vista privilegiada desde el interior del despacho. Ella frunció el ceño y se dejó arrastrar de la mano por Damon, pero aquel beso no le gustó nada. La había besado para restregarle a su hermano en la cara que había terminado la discusión, y ella no tenía ninguna intención de servir de saco de boxeo para nadie, ni siquiera para él.
- Damon suéltame. - Dijo mientras él seguía sin detenerse hasta el piso de arriba.
- Ahora no, Elena.
Cuando llegaron a la puerta de la habitación del vampiro, Elena se soltó bruscamente y se cruzó de brazos.
- ¿Para que me traes aquí? ¿Quieres acostarte conmigo y mandarle una cinta de video a Stefan después? Creo que con el beso ya le ha quedado bastante claro que no piensas escucharle.
Damon hizo el gesto de decir algo sin pensar, pero pronto se dio cuenta de las palabras de la chica y se calló.
- Nos has oído. - comprendió.
- Yo y probablemente toda la mansión.
Damon se pasó una mano por la frente, en un movimiento que solía hacer muchas veces cuando estaba nervioso y suspiró.
- Entra. - Ella permaneció seria e inmóvil mientras él le mostraba con la mano el interior de su habitación – por favor.
Finalmente accedió. Pero porque temía acabar peleando con él y no tenía ganas de aumentar los rumores que circularían sobre ellos al día siguiente.
- Elena...
- ¿Quien es Katherine?
Damon se quedó congelado con la mano en el picaporte. Al girarse, Elena vio sus ojos. Unos ojos que expresaron auténtico dolor.
- Ya he escuchado ese nombre antes. Cuando te estabas muriendo. Me llamaste Katherine...
Al ver la expresión del vampiro, Elena comenzó a sentir miedo. Miedo de no querer continuar, de no querer escuchar lo que él tenía que contarle sobre esa mujer. Porque si realmente lo había herido tanto como parecía, había sido alguien importante para Damon. Y Elena se sentía irracionalmente dolida y celosa.
- No quiero hablar de eso.
Damon se dejó caer sobre la cama, escondiendo la cabeza entre las manos. Elena se sentó a su lado e hizo el gesto de acariciarle la espalda, pero cuando notó como él se tensaba ante el contacto, se apartó.
- Pero yo lo necesito.
- ¿Qué necesidad hay? Estamos bien, no tenemos porqué remover el pasado – La desesperación que vio en sus ojos casi la hizo desistir y decirle que lo dejara, que todo estaba bien, pero realmente necesitaba conocer esa parte de él.
- Precisamente porque estamos bien quiero saberlo. Mira Damon, he estado dejándome llevar lo mejor que puedo, no haciéndome preguntas, no pensando más allá de lo que estamos viviendo ahora, y créeme que es complicado para mi.
Damon desvió la mirada al suelo unos segundos, y luego dejó que ella le agarrara una mano.
- Al menos creo que me merezco saber qué paso ¿no crees?
Damon tragó saliva y finalmente, asintió con la cabeza.
- No es fácil para mi hablar de esto.
Elena se acomodó en la cama con las piernas cruzadas y apoyó las mejillas en los puños cerrados. No dijo nada, solo esperó a que él estuviera preparado para hablar. Damon prefirió no mirarla, y ella no se lo reprochó.
- Katherine era preciosa. Tenía cierto parecido a ti – sonrió – morena con los ojos oscuros. Era atrevida, coqueta, descarada incluso. A la vez tenía una dulzura que me volvió loco nada más la conocí. Se instaló junto a su doncella en la casa contigua a la nuestra y desde el primer día me atrapó su independencia y su fuerza, algo realmente inusual en una joven rica de 1864.
En ese momento la miro y Elena se sorprendió. ¿1864? ¿Realmente estaban hablando de tanto tiempo atrás? Sintió una punzada en el pecho.
- Claro, que no era una mujer normal – soltó una risa sarcástica – ella fue la que me convirtió en vampiro. Se aprovechó de que habría hecho cualquier cosa por ella.
Elena sintió que el nudo que sentía en la garganta aumentaba hasta extremos insoportables, pero no era el momento de echarse a llorar.
- ¿Y que pasó? - lo animó al ver que él se quedaba callado.
- Se acostó con mi mejor amigo – Elena se llevó las manos a la boca, pero no dijo nada para no interrumpirlo – Yo les presenté, nos conocíamos desde niños. Y a ninguno de los dos le importó. Traicionaron mi confianza, ambos, y cuando se cansaron de reírse de mi, se largaron con mi dinero y mi dignidad. La noche en la que se fueron hubo un incendio, provocado por el consejo de mystic falls que en aquel momento estaba haciendo una caja de brujas contra nosotros.
- ¿Sucedió aquí?
- Sí. Katherine y Mason, mi amigo, estaban cerca de la iglesia que se incendió y pensé que habían muerto. Aquella noche nos dispararon a Stefan y a mi, como yo había bebido la sangre de Katherine me convertí en Vampiro y logré salvar a Stefan a tiempo dándole la mía. Tiempo después me di cuenta de que no solo no habían muerto, sino que se habían largado con todo mi dinero.
- Oh, Damon...
- ¿Me traicionaron, entiendes? Después de Stefan eran las personas en las que más confiaba y me traicionaron. Luego apagué mi humanidad, me largué de aquí... le hice la vida imposible a Stefan y no dejé que me ayudara.
- Lo siento tanto Damon...
- Ya no importa. Pero desde entonces... no puedo confiar fácilmente en la gente y llevo 150 años sin querer encariñarme con ninguna mujer... hasta que llegaste tu.
Elena levantó la mirada sorprendida. No era una declaración de amor, pero se acercaba bastante y paliaba un poco el dolor que le quemaba el pecho al sentirse tan insignificante al lado de lo que había sentido por Katherine.
- H...has vuelto a verla? A Katherine – se atrevió a preguntar.
- No, no se si está viva, pero no me interesa. Con el tiempo conseguimos recuperar esta casa y parte del dinero, lo demás no importa. Yo acabé por reponerme, pero me ha costado más de un siglo – sonrió de nuevo con ironia.
- Stefan teme que te haga lo mismo ¿No? Que te enamores de mi y te destroce haciendo algo que beneficie a mi padre – comprendió.
Damon asintió con la cabeza.
- Yo nunca haría algo así – dijo con una mezcla de tristeza y rabia en la voz.
Damon la miró a los ojos, pero no le dijo nada que la tranquilizara. No le dijo que ya lo sabía, y eso la destrozó un poco más por dentro. Ya le había dicho que confiaba en ella, pero Elena sentía que recordar el pasado le había vuelto a poner en alerta, y no podía permitirle alejarse de ella. Ella lo quería y jamás podría hacer nada para dañarlo voluntariamente. Era un hombre herido, y eso la ayudó a comprender cómo la había tratado, su ansia de venganza y su falta de sensibilidad al principio. No justificó sus actos, pero lo entendió un poquito y se enamoró también un poquito más de él. Pero no era momento de decírselo.
- Creo que es mejor que me vaya – dijo ella, acariciándole la nuca con afecto.
Él no le impidió que se marchara, pero cuando Elena atravesó la puerta, escuchó como murmuraba su nombre.
- ¿Si?
- Gracias por escucharme.
Elena sonrió con tristeza y cruzó el umbral con el corazón encogido.
Se pasó gran parte del día siguiente buscando a la mensajera misteriosa, pero fue incapaz de encontrarla. Lo primero que quería hacer era aclarar la situación con Matt, decirle que no quería que la sacara de allí, que las cosas habían cambiado y que no necesitaba que arriesgara su vida por ella. Luego pensaba contárselo a Damon, en una muestra de confianza que obviamente el vampiro necesitaba. Desde su conversación la noche anterior no habían vuelto a verse y Elena temía que las palabras de Stefan y los recuerdos hubieran vuelto a calar demasiado hondo en el corazón herido del vampiro. No soportaba la idea de perderlo antes de tiempo. Sabía que lo suyo era algo destinado a terminarse, lo sabía tanto que había luchado contra sus sentimientos durante días, pero al final le había explotado en la cara y ya no había nada que pudiera remediarlo.
- Stefan.
Elena tuvo que serenarse al cruzarse accidentalmente con el vampiro en la cocina. No podía culparlo de querer proteger a su hermano, pero egoístamente, si lo culpaba de remover un pasado demasiado doloroso para él. Si Damon decidía volver a cerrarse en banda con ella, Stefan tendría una gran parte de culpa.
- No quise meterme – se disculpó él sin bajar la mirada. - pero tenía que hacerlo.
- Me lo contó todo. No tienes que justificarte.
- Supongo que no te contó que intentó suicidarse un par de veces.
Elena se llevó las manos al corazón instintivamente. No, no le había contado tanto.
- Nos quedamos en la calle, y por si no tenía suficiente con tener que adaptarse a su nuevo estilo de vida, se sintió culpable por ello. Se echó la culpa de todo Elena, incluido de perder a Kat.
- Pero...
- Damon parece muy fuerte, todo lo esconde debajo de esa coraza de indiferencia y cinismo, pero es el más sensible de los dos. Le cuesta abrirse, pero cuando te da el corazón te lo da completamente, sin reparos. Es la persona más leal que conozco, y no se lo merecía.
Elena sintió que se le humedecían los ojos y desvió la mirada hacia el suelo cuando notó una lágrima resbalarle por la mejilla.
- No tengo nada en contra de ti – continuó Stefan – ya te lo dije, pero necesito proteger a mi hermano.
Elena levantó la mirada y fue a decirle algo, pero entonces, se encontró con unos ojos que conocía muy bien.
- ¿Nos vamos, Stefan?
Las miradas de ambos se cruzaron unos instantes, pero no pudo leer nada en sus ojos. Sabía que tenía que darle tiempo y esperaba haberle demostrado lo suficiente que ella era de confianza. Era él quien tenía que darse cuenta, no podía presionarlo más o acabaría por alejarlo.
- Claro, vamos.
Cuando los dos vampiros se fueron, antes de cruzar la puerta, Damon giró la cabeza hacia Elena, y esta vez, lo que leyó en sus órbitas azules le dio cierta esperanza.
Las despertaron los gritos. Caroline fue la primera en saltar de la cama y vestirse rápidamente, seguida de una Elena todavía somnolienta. Era de madrugada, pero a ninguna de las dos les importó los horarios ni las normas. Ambas sabían que algo pasaba, que aquel revuelo no era normal, así que se pusieron lo primero que encontraron para cubrirse y se dirigieron inmediatamente al piso de abajo.
- ¿Qué pasa?
Klaus se acercó a Caroline y le puso las manos sobre los hombros, diciéndole algo en el oído que Elena fue incapaz de escuchar desde donde se encontraba. Entonces, Caroline se llevó las manos a la boca y se echó a llorar, y Elena se temió lo peor. Desesperada, comenzó a buscar a Damon, incapaz de encontrarlo por ninguna parte.
- ¿Donde está Damon? - preguntó desesperada, sintiendo que comenzaba a hiperventilar, pero todo el mundo estaba muy alterado y nadie respondió a su pregunta.
Elena comenzó a sentir que se mareaba, presa de un miedo enorme, y salió en dirección al jardín siguiendo un impulso de su corazón. Por suerte, su intuición no le falló y lo encontró justo donde esperaba: en el bosquecillo al que la había llevado el día de su cumpleaños.
- Damon, gracias a dios.
Se lanzó a sus brazos y él no la rechazo, apretándola con fuerza contra su cuerpo.
- Es Stefan – susurró contra su pelo. - Stefan... no se como ha pasado, ha sido culpa mía, ha...
Elena se separó de él y le agarró las mejillas con las manos.
- Damon, tranquilízate ¿Qué ha pasado?
- Lo han cogido. Lo tienen Elena... y yo tengo que sacarlo de ahí antes de que...dios mío. No puedo dejarlo ahí. Pero Elijah no me ha dejado quedarme, como si me importara que pudieran hacerme algo...
- Pero a mi si me importa – le confesó mirándolo a los ojos.
- Es mi hermano Elena. Es lo único que tengo y podría estar muerto.
- No lo está, si lo han apresado, seguramente buscan algo a cambio. Encontraremos la manera de sacarlo de allí, haré todo lo que pueda ¿Vale?
Damon asintió y se dejó abrazar de nuevo.
- Confío en ti – susurró contra su pelo – Quiero que lo sepas.
- Gracias – sonrió Elena con tristeza – Ahora vayámonos a dormir. O a intentarlo al menos.
Damon se resistió un buen rato, pero entre todos lograron convencerlo de que por la mañana, irían a rescatar a su hermano. Cuando Elena dejó a Damon en su habitación e hizo el ademán de irse, él la agarró de la mano.
- Esta noche no, por favor. Te necesito.
Elena supo que pronunciar esas palabras le habría costado la misma vida en otras circunstancias y fue incapaz de contradecirlo. Tampoco era que quisiera hacerlo. Se acurrucó a su lado y dejó que él la rodeara con su cuerpo. Incluso, le permitió apagar la luz.
Esa noche, Elena no tuvo pesadillas.
Pasaron tres días. Caroline era un alma en pena, vagando por los rincones de la mansión, desesperada sin fuerzas ni para buscar soluciones mientras Damon había optado por todo lo contrario, se pasaba las horas encerrado en su despacho, intentando encontrar la manera de rescatar a Stefan, negociando con John, con sus hombres y con quien fuera. Tenían la certeza de que Stefan continuaba vivo, John se había encargado de dejárselo claro, y Damon sabía que quería algo a cambio pero no habían lograrle hacerle confesar el qué. Había puesto varias condiciones que habían tenido que cumplir pero todavía no les había pedido nada realmente importante. Los tenía en sus manos y estaba disfrutando de ello.
Damon estaba desesperado preguntándose qué querría aquella sabandija, pero no se le ocurría que más podía proponerle. Sabía que asaltar el castillo sin cabeza podría significar sacrificar la vida de su hermano, y no estaba dispuesto a arriesgarla. La suya le daba igual, pero no la de Stefan, él que siempre había abogado por la paz. Le debía rescatarlo sano y salvo, a fin de cuentas, la culpa de que lo hubieran cogido sentía que era suya, porque era él quien estaba a su lado.
Lo cierto era que había sido bastante raro, como si hubieran ido expresamente a por él. Habían salido hombres de la nada, lo habían dejado a él inconsciente y se habían llevado a Stefan. Pero a él solo lo habían dejado tirado en medio de la carretera. Habían muerto muchos hombres para lograrlo, porque sus amigos no se habían quedado de brazos cruzados, pero según lo que contaba Klaus, ellos habían arriesgado mucho, solo para poder llevárselo, y eso le mosqueaba muchísimo. ¿Porqué Stefan? ¿Qué pretendían?
Elena por su parte había procurado apoyarlo en todo lo que él le permitiera. Tenía tantas cosas que decirle... y sin embargo no había podido hacerlo, porque sabía que no era el momento. Se limitaba a expresárselo con su cuerpo, abrazándolo por las noches y haciéndole el amor con ternura. No podía exigirle más por ahora.
Habían anulado las guardias porque precisamente ese había sido uno de los requerimientos que John había hecho a cambio de mantener al menor de los Salvatore con vida, así que esa noche, Damon se metió pronto en la cama. Elena fue a seguirlo, como se había convertido en costumbre y se despojó de la sudadera que llevaba. Pero cuando fue a dejar la prenda sobre una silla, se dio cuenta de que había algo en el bolsillo. Sintió que el corazón se le aceleraba y escondió la nota en el puño, metiéndose en el baño. Le temblaron las manos mientras desplegó el pequeño papel: Volvía a ser una nota de Matt.
- ¿Estás bien? - preguntó Damon al verla salir del baño. Elena supuso que se había quedado pálida.
- No mucho... estoy un poco mareada – se excusó.
- ¿Necesitas algo? - inmediatamente, Damon se incorporó y fue hacia ella.
- No, iré a por un vaso de agua a ver si se me pasa, tu espérame aquí.
- ¿Estás segura? Puedo ir yo...
- No Damon, me irá bien despejarme un poco, son los nervios. Me tomaré una valeriana o algo así.
- Te acompañaré a la cocina.
- ¡No! - dijo nerviosa – Por favor, tu tienes que descansar. Ahora subo ¿De acuerdo?
Damon asintió finalmente, sin quedarse convencido, pero dejándose ganar por el cansancio. Cuando Elena cerró la puerta a sus espaldas, apoyó la cabeza en la madera y cerró los ojos. Odiaba engañarle, pero tenía que hacerlo. Por fin se le había presentado la ocasión perfecta para solucionar las cosas y no podía desaprovecharla. Tenía que darse prisa.
Corrió hacia los pasadizos y encendió el candil que estaba colgado cerca de la entrada. Atravesó los angostos pasillos sin detenerse ni pensar en el miedo, todos aquellos días había dormido sin luz, protegida por los brazos de Damon, mientras lo tuviera a él, nada podía ocurrirle.
Y mientras Elena corría hacia la salida opuesta de los pasadizos subterráneos, justo donde Matt la había citado por segunda vez, Damon escuchó unos gritos que lo empujaron hacia el piso de abajo. Se abrió paso entre sus hombres y los humanos nerviosos y abrió la puerta principal con el corazón en la garganta. Atravesó el jardín haciendo uso de su velocidad vampírica y llegó a la valla de entrada en menos de un segundo.
Stefan estaba al otro lado.
Ante todo, mil gracias por vuestros mensajes de apoyo, me encanta que os guste la historia! Quería responderle a un "Guest" que me decía que me había adelantado con el veneno de hombre lobo... la verdad es que tienes razón, cuando leí tu recomendación me di cuenta... pero a pesar de tener el hilo de la historia en mi cabeza ya construido, muchas veces los dedos se van solos y las situaciones las van creando los personajes mientras escribo los capítulos... me salió en ese momento y es cierto que ahora habría ido genial, pero que le vamos a hacer :) No me molesta que me digais cosas así, al contrario, muchas gracias por prestar atención!
Y a otro usuario que pedía que terminara "nunca digas nunca" no te preocupes, la continuaré en cuanto acabe esta. No empezaré una nueva hasta que la tenga terminada, prometido ;)
¡Y a los que comentais fielmente en cada capítulo, un millón de gracias y de besos!
