Una voz interior le decía a Judy que lo mejor era dejarlos solos, pero Nick había insistido en que no era necesario y prácticamente la obligó a permanecer con ellos. Y aunque sospechaba que era esa tensión entre ambos, la actitud seria de su compañero mientras estaba sentado frente a esa chica en esa mesa de la cafetería de la estación, no hacía más que confirmar todo: Skye había sido alguna vez la pareja de Nick.
-Me alegra que accedieron a hablar conmigo- comentó la chica, sonriendo y mostrando sus dientes perfectamente blancos. Luego miró fijamente al chico. -Supe que estas de nuevo tras la pista de Lenny, Nick.
-¿De nuevo?- Judy no pudo evitar evidenciar su sorpresa. Miró a su compañero, que permanecía tan inmóvil como una estatua.
-¿Qué te trae por aquí?- dijo él, ignorando por completo a su compañera.
Skye comenzó a buscar en su bolso, sacando de él un sobre manila que depositó sobre la mesa y deslizó hacia ambos policías.
-Carlos Gremil ha estado rondando nuevamente el negocio de mi papá- se dirigió hacia Judy en esta ocasión, debido a que Nick no había manifestado ningún tipo de interés. -Hace años que ha tratado de comprar su pequeño taller de autos, pero él siempre se ha negado. Pero últimamente los hombres de Gremil han estado rondando porque, de la nada, han surgido deudas imposibles de pagar, algo extraño debido a que mi padre siempre ha sido un buen administrador.
Judy tomó el sobre y sacó de él varias fotografías, en las que se podía apreciar a varios hombres sospechosos que, en diferentes días, observaban de lejos un humilde negocio llamado "Motores Crystals & Socios".
-¿Dónde las has conseguido?- preguntó Judy a Skye.
-Unos vecinos me han estado apoyando a vigilar. No es el primer negocio de la zona que intimidan de esta forma.
-¿Han recibido algún tipo de amenaza?- Skye negó con la cabeza. -¿Soborno?
-No. Solo observan, como esperando su oportunidad para atacar- suspiró, bajando la mirada. -Tengo miedo por papá. No sería la primera vez que llevan a un negocio a la quiebra por algo así...
Nick tomo las fotos de entre las manos de su compañera y comenzó a observarlas cuidadosamente. Skye lo observaba mientras tanto, con una mirada que parecía suplicarle perdón, algo que no pasó desapercibido para Judy.
-Sería una buena idea que reportes el acoso de manera formal- dijo, captando la atención de la chica y aliviando ligeramente la tensión. -De esa forma podremos movilizarnos mejor y mantener a tu padre y sus trabajadores a salvo.
-Eso haré- asintió Skye, poniéndose de pie y tendiendole al mano en agradecimiento, gesto que fue correspondido de inmediato. -Iré ahora mismo. Gracias por todo, oficial...
-Hopps- completó Judy con una sonrisa. -Oficial Judy Hopps, a su servicio.
-Skye Crystals- se presentó de manera oficial. -Cualquier cosa en la que pueda ayudar, no duden en buscarme. Estaré gustosa de cooperar- se colgó su bolso al hombro. -Si me disculpan, iré a llenar ese reporte a recepción. Un placer y gracias- Judy asintió. Skye le dirigió una última mirada a Nick, quien continuaba con los ojos clavados en las fotografías, antes de dar media vuelta y desaparecer por el pasillo.
Judy se quedó de pie unos momentos más, observando a su compañero mientras pasaba una foto tras otra, sin realmente mirarlas. Dió un ligero suspiro y tomó asiento de forma silenciosa, colocando sus manos sobre la mesa y comenzando a juguetear con sus dedos. No sabía si era correcto mirarlo o no, así que prefería no hacerlo para así evitar que la curiosidad le ganará e incomodarlo con preguntas. Pero, de repente, su voz le causó un sobresalto que captó su atención:
-Mi padre falleció cuando yo tenía 15 y mi madre y yo nos vimos obligados a mudarnos a una casa más sencilla, en un barrio en el centro de la ciudad- su tono era suave, muy diferente de la seguridad con la que siempre acostumbraba hablar. -En ese tiempo yo estaba molesto con la vida y Skye era mi vecina y compañera de escuela. Ella parecía siempre tan alegre y, a pesar de mis comentarios, siempre tenía una respuesta para todo. Para no entrar en detalles, después de un tiempo terminamos siendo pareja y duramos juntos bastante tiempo, tanto que incluso habíamos llegado a hablar de casarnos y formar una familia...
Judy sintió un inexplicable amargo sabor de boca, pero disimuló su incomodidad preguntando:
-¿Y qué sucedió?
-Entré a la Academia. Ese siempre había sido mi único sueño y Skye siempre me apoyó. Dijo que estaría para mí en todo momento, incluso aunque no pudiésemos vernos tan seguido como antes, que hablaríamos siempre y todo eso. Pero en mis primera vacaciones, cuando fui a buscarla para darle una sorpresa, descubrí que se había ido con otro.
-Vaya...- su voz era un susurro y no sabía que era mejor decir, pero Nick continuó antes de que se le pudiese ocurrir cualquier cosa.
-No fue ella, todo fue mi culpa. Siempre que me hablaba yo estaba concentrado en otra cosa, tan distraído que ni siquiera note cuando dejo de buscarme. Decidí concentrarme en mi carrera desde entonces, pero la encontré de nuevo hace unos años cuando seguía el caso de Lenny por primera vez...
-¿Ya lo has investigado otras veces?- Nick asintió. -¿Cuándo? ¿Cuántas?
-Ya tiene tiempo, Zanahorias. Era solo un novato y esta sonaba como la oportunidad perfecta para...- apretó los puños sobre la mesa. -Pero ese maldito siempre ha encontrado la forma de deshacerse de mi, anular mi investigación y salir libre...
-Es por eso que la Sargento te obligo a buscar un compañero, ¿no es así?- lo miró fijamente. -Temía que perdieras el control.
Nick apretó aún más los puños y la mandíbula. Su mirada se veía opaca y vidriosa, como si algo se quebrara en su interior. Sentía que toda su ira lo hacía temblar, más de la nada una mano sujetó uno de sus puños, deshaciendolo completamente con un rápido movimiento de dedos y relajando sus músculos. Levantó la mirada, encontrándose con los ojos violeta de su compañera, quien le sonreía con calidez.
-Tú mismo lo dijiste- habló ella, sujetándolo por ambas manos con firmeza y obligándolo a mirarla a los ojos. -Lo haremos. Vamos a evidenciar a esos estafadores frente a toda Zootopia de una vez por todas y a darle paz a todas esas personas que han atormentado. Creo en nosotros. Creo en ti. Creo en que lo harás.
Nick no supo cómo responder a eso. Se quedó observando a Judy fijamente, mientras todo el coraje que lo había llenado hacía un minuto parecía esfumarse en el aire. De la nada, Judy soltó su mano y se puso de pie, sonriendo mientras decía:
-¿Qué te parece si almorzamos algo antes de ponernos a trabajar? No se tú, pero muero de hambre.
-Buena idea- dijo con un asentimiento.
-Yo invito esta vez- exclamó comenzando a avanzar hacía la barra. -¡Pero la próxima no te sientas con tanta suerte!
Nick la miraba desde la distancia mientras la chica observaba el menú con atención, para luego hablar con la persona que atendía y ordenar sus almuerzos. El chico observaba todos sus movimientos, sintiendo que había algo diferente en ella pero sin poder identificar que.
Soltó un suspiro y regresó a la realidad, guardando nuevamente todas las fotos que Skye les había traído en su sobre y depositandolo en su maletín, que había permanecido todo este tiempo apoyado en su silla. Mientras lo acomodaba alcanzó a ver un poco del expediente que Finnick le había conseguido, así que lo sacó y lo hojeo rápidamente hasta que encontró aquello que buscaba: una solicitud a la Academia de la Policía de Zootopia, sellada como aprobada hacía ya unos años.
La leyó nuevamente, atento de reojo a que su compañera estuviese distraída:
Departamento de Policía de Zootopia
Solicitud de Admisión
Nombre: Judith Laverne Hopps
Edad: 20 años
Lugar de Residencia: Bunnyburrows, Zootopia
Tras la evaluación de aptitudes físicas y académicas, este candidato(a) es considerado APROBADO para ser admitido como Cadete en la Academia de Entrenamiento para Nuevos Reclutas.
En dado caso de que aprobase los cursos, se le considerará apto para una insignia y asignación en el Departamento de Policía de Zootopia.
Guardo de nuevo el expediente, justo unos segundos antes de que Judy diese media vuelta y se acercará a él con una bandeja de comida, hablando de lo mucho que le encantaba ese pay de moras que hacían los martes.
-Te encontré- pensó Nick, sonriendo mientras ella tomaba asiento frente a él. -Después de todos estos años, al fin te encontré.
