14- Víspera de Revoluciones
Era uno de esos días en los que una extraña sensación de desasosiego se apoderaba de ti y te dejaba un amargo sabor en la boca. Uno de esos días en los que parecía que el reloj se había ralentizado y mirarlo te volvía loco, porque ese regusto amargo te provocaba la necesidad de volver a casa porque un mal presentimiento bailaba en el aire.
Estaba mirando el reloj atentamente, sentado en la barra mientras Pete terminaba de contar el dinero de la caja registradora. Eran las siete y media y la cafetería a oscuras parecía notar mi tensión.
"Hoy inauguraba el negocio tu amigo, no?" preguntó Pete distraído. "Podrías haberme pedido la tarde libre."
"No me gusta pedir descansos cuando llevo pocos días en un trabajo." Contesté. Él me miró y sonrió de esa manera que solo se sonríe a alguien al que deseas impresionar.
"Deberías haberlo hecho." Repitió. "Hoy has estado muy distraído." Chasqueé la lengua y me bajé de la barra de un saltó.
"Dos de mis compañeros de piso están juntos, pero hay algo que no…" callé y fruncí el ceño, al volver a sentir aquel extraño sentimiento.
"Ah, pensaba que era por Leopold." Asintió él. Le miré con intensidad y tuvo que notar que aquel tema era tabú, porque se mordió el labio y me esquivó. "Lo siento. No es asunto mio."
"No, no lo es." Afirmé. No me disgustaban las atenciones de Pete, pero esperaba que no me diese el rollo de que Butters no me merecía, que era mala persona y le olvidase o algo así, porque entonces tendríamos guerra.
"Oye, y ya que te has saltado la inauguración…" volvió a atacar. "…no te apetece cenar conmigo?"
"Me estás pidiendo una cita, Pete?" sonreí irónico mientras me cruzaba de brazos. "O es tu manera educada de llevarme a la cama?"
Soltó una carcajada serena que llenó toda la solitaria estancia antes de guardar el dinero recaudado en la carpeta del banco y apoyarse en la barra a mirarme de arriba abajo.
"Si estuviese tan desesperado me saltaría el protocolo de la cena, McKormick."
Mi poderosa y pervertida imaginación se elevó hacia límites insospechados recordándome cómo de desesperado estaba yo. No pude evitar enrojecer al imaginármelo desnudo sobre mi. Me di cuenta de que llevaba tanto tiempo sin beber y sin follar que la sola idea de hacer ambas cosas allí y ahora me pareció demasiado lógica.
Pero no lo era. De hecho, queria que lo fuese con todas mis fuerzas y aun así no lo era.
Butters me había envenado de tal manera el cuerpo y la mente que si me acostaba con Pete iba a sentirme sucio y culpable.
Maldito Leopold…como le odiaba…
"Una cena estaría bien." Sonreí.
….
Mentiría si dijese que no me lo pasé bien. Pete tenia muchas cosas en común conmigo y lo mejor de todo es que fue capaz de hacerme olvidar a Butters por un rato. Y de mis preocupaciones anteriores.
Fuimos a una pizzería de barrio universitario que él conocía y estuvimos allí charlando un buen rato. Lo que más me gustó del castaño fue su sinceridad, algo que echaba de menos mucho a aquellas alturas de la vida. Si tenia que sacarme un defecto lo sacaba y si tenia que demostrarme que estaba colado por mi, lo hacía.
Hablamos de tantas cosas durante la cena que cuando me llevaba a casa en coche reinó el silencio.
"No es muy tarde, si quieres podemos ir a tomar un último café." Empezó él de nuevo mientras yo abría el portón de mi edificio.
"Mmm…mañana trabajamos." Intenté escapar.
Pete me cogió del hombro y sin darme tiempo a reaccionar me besó. Empecé a forcejear de una manera tan falsa que yo mismo desistí y le cogí de la camisa, profundizando con la lengua y tomando el control. Él me apoyó en la pared, contra los timbres del bloque de pisos y bajó sus manos hacia mi cintura, provocándome suaves escalofríos.
"Joder, Pete…" murmuré contra sus labios. La imagen de Butters apareció en mi mente pero intenté desecharla igual que él me había desechado a mí. "Vamos a tu casa…" añadí volviendo a besarle.
"Es hora de saltarse el protocolo?" sonrió él travieso contra mis labios.
Esa mirada de ojos tiernos y azules volvió a apoderarse de mi cabeza provocándome un ligero dolor mientras asentía frenético.
La puerta del ascensor se empezó a abrir y Pete se apartó al momento y carraspeó incómodo y yo conseguí salir de mi calentón y organizar mis ideas mientras parpadeaba.
"Kenny?" aquella voz me sacó de mi ensimismamiento como si hubiese sido un chorro de agua helada.
"Buenas noches, Leopold." Saludó Pete con una sonrisa decepcionada por la interrupción.
"Hola." Contestó Butters mirándole con odio y volviéndose hacia a mi al momento con la misma expresión.
"A donde ibas tan tarde?" pregunté para escapar de la situación.
"A buscar a Stan." Masculló él.
Que aquello lo dijese Butters… o la sensación que había tenido yo durante aquel día… o la hora que era ya… No se por qué pero todo aquello me hizo comprender que algo se había torcido.
….
…
"Como está?"
Eran las cinco de la madrugada. Me había pasado toda la noche consolando a Stan. Butters había estado con Kyle, quien a su vez no se había separado de Cartman, a quien pedía perdón sin parar como si él tuviese la culpa de nuestros errores.
"Mal." Contesté mientras me sentaba en el sofá a fumar un cigarro. Butters se sentó a mi lado mirándome con precaución y me pregunté si se atrevería a mencionar a Pete.
"Que hacíais?." dijo sacándome de dudas. Solté el humo lentamente, no estando muy seguro de aquello.
"No es el momento de hablar de eso, Butters." Le corté disfrutando secretamente.
"Nunca es el momento. Verdad?" contestó molesto. Le miré. "Por qué me besaste si pretendías follar con él?"
"Pagaste por ello, recuerdas?" murmuré llevándome el cigarro a los labios de nuevo, notando como se estremecía ante aquello.
"Lo-lo siento mucho, de verdad… Se me fue la cabeza." Siguió con voz trémula.
"Y seria demasiada suerte para mi preguntar por qué y que me contestes sinceramente, verdad?" Efectivamente no pensaba hacerlo, porque me miró con culpabilidad y cerró la boca. Suspiré y me levanté mientras me pasaba una mano por el pelo. "Voy con Stan. Puedes quedarte en mi habitación y dormir un rato."
Le di la espalda lo antes posible para marcharme porque sabía que si volvía a mirarle a los ojos me derrumbaría y le rogaría que por favor me quisiera tanto como yo le quería a él y me pidiese que no le dejase marchar por otro tío.
"Kenny!" me llamó finalmente. Cuando me giré vi que no se había movido del sitio, pero había juntado los dedos y estaba moviéndolos de manera nerviosa. "Yo… creo que puedo perdonar tus errores si tú perdonas los míos." Como vio que no entendí añadió. "Kyle me lo ha contado."
Abrí los ojos sobremanera y por un momento ambos nos quedamos en silencio, mirándonos.
"No vas…a odiarme?" pregunté lentamente. Él negó con la cabeza."Destruí la vida de esa chica…"
"Y la primera vez que entraste en mi apartamento para pintarlo arreglaste la mía."
Me sonrió de tal manera que deseé correr a abrazarlo y besarlo, pero una vez más su voluntad se impuso sobre la mia y me quedé sin hacer nada mientras él se levantaba y se iba hacia la habitación. La desesperación por aquello hacia que me quedase sin aire. Le queria. Le queria de mil maneras inimaginables…
La mente de las personas no funciona muy bien a las cinco de la mañana…
Y si se le suma el hecho de que acababa de ver a mis mejores amigos fracasar en el amor, con mi miedo a terminar igual… con mis ganas de gritar y huir de aquellas jodidas cadenas…
Dieron como resultado que me abalanzase sobre el teléfono y marcase desesperadamente. El sonido de llamada se escuchó cuatro veces hasta que descolgaron. No entendía qué me pasaba. Normalmente era yo quien contestaba a este tipo de llamadas, no el que las hacia.
"Pete? Soy Kenny. Si-siento haberte despertado. Ya se que esto te sonará a locura, pero… Puedo ir a tu casa? Sí. Ahora."
…
Cuando eres el que recibe, hay una gran diferencia entre hacerlo por diversión y hacerlo con alguien que te desea sobremanera. Por ejemplo, cuando me lo montaba con Tucker, el cabrón conseguía volverme loco y hacerme perder la noción del tiempo, pero cuando terminábamos nos bastaba con un cigarro y a casa. Con Pete fue distinto… Puede sonar ridículo, pero me hizo sentir como una adolescente en su primera vez y cuando terminamos nos quedamos dormidos en su cama. Bueno, él durmió. Yo me dediqué a mirar el techo preguntándome si estaba haciendo lo correcto.
Al día siguiente aparecimos en el trabajo al mediodía y nuestras dos compañeras nos echaron una buena bronca aunque parecían más ilusionadas que yo mismo.
"Entonces, tenemos una relación?" me susurró en el oído mientras nos poníamos los uniformes. Me humedecí los labios por instinto, pensando en Leopold.
"Sí… Por que no?" le sonreí. Él me devolvió la sonrisa y me guiñó un ojo antes de ponerse a trabajar.
No, no estaba haciendo lo correcto.
…..
La convivencia entre Stan y Kyle en la casa fue tan tensa y horrible que cuando llegó el viernes que volvíamos a South Park por Acción de Gracias me sentí aliviado.
Kyle no nos había esperado y se había ido con Craig y Tweek. El pelirrojo había cambiado mucho. Ya ni siquiera se molestaba en ser insufrible o sarcástico con Stan, no le importaba lo que él sintiese.
"Estoy cansado de todo, solo es eso." Me había dicho la ultima vez que hablamos a solas. "Necesito un cambio en mi vida o acabareis matándome." Luego soltó una pequeña risita ante aquello para fingir que había bromeado, pero yo sabía que era verdad. Por mucho carácter que tuviese Kyle, Stan, Cartman y yo parecía que nos esforzábamos al máximo para hacer que se derrumbara.
Cartman se fue en su coche. Todavía eran incómodas las pocas ocasiones en las que él y Stan coincidían en alguna sala de la casa, pero me alegraba su silencio, porque era señal de falta de ganas de guerra.
Por otro lado, Butters parecía querer compensarme de mil maneras el hecho de que me trató como a un perro, siendo suaves hablando. Intentaba ser amable todo el tiempo y ya no discutíamos tanto. Cada vez que mencionaba a Pete yo cambiaba de tema, notando como le molestaba aquello. Pareceré un cabrón, pero por dentro disfrutaba mucho haciéndole dudar de sí mismo, igual que él hizo conmigo.
…
"Sabes que es lo peor de todo?" dijo Stan mientras pasábamos el cartel que nos daba la bienvenida a South Park. "Que ahora tendré que soportar a un padre que parece un niño, a una madre demasiado recta y a una hermana con una vida perfecta mientras doy gracias frente a un puto pavo horneado por mi patética vida." Sherlock maulló desde su cesta cerrada, desesperado por salir.
"Al menos comerás un buen pavo" murmuré. Stan me lanzó una sonrisa lamentable y miré por la ventana, viendo desde lejos mi casa. Mi padre estaba sentado en los escalones de la puerta principal tomándose una cerveza como si fuese un jodido día de primavera y no estuviese todo nevado.
"Hey Ken." Nos saludó sin mucho entusiasmo cuando Stan nos dejó. "Quien es tu nuevo amigo?"
"So-soy Butters." Se presentó él mismo. Mi padre pareció meditar durante un momento hasta que asoció al rubio con el último escándalo que habían tenido en el pueblo.
"Tú eres el hijo de los Stotch?" preguntó sorprendido, poniéndose en pie. Butters asintió con nerviosismo. "Joder, muchacho… Menuda has liado…" rió.
"Butters se quedará aquí y cenará con nosotros el domingo." Sentencié. Mi padre se encogió de hombros, una vez más demostrando el poco interés que tenia en la vida de los demás.
….
Mi madre fue menos directa con el asunto, pero tampoco fue mucho mejor. Lanzaba a Butters miradas indiscretas durante la comida de aquel día y le preguntaba por sus estudios entusiasmada, como si por primera vez ella fuese la primera en dar los últimos detalles del cotilleo. Estaba seguro de que sí lo era, porque pocas mujeres ganaban en eso a las señoras Broflovski y Donovan.
"Butters, cariño… Puedes ir a deshacer la maleta mientras Kenny me ayuda a recoger la mesa, no te preocupes." Insistió mi madre. Él replicó, pero finalmente se fue a mi habitación.
"Estas de buen humor por el pavo que he traido o qué?" bromeé ayudándola con los platos. Cuando entramos en la cocina mi madre cerró la puerta con cuidado y entonces me di cuenta. "Oh. Era una trampa." Murmuré.
Mi madre se cruzó de brazos frente a mi y me miró con severidad.
"Kenny… Los Stotch están que echan humo contigo. Puedes explicarme por qué?"
"Quizás porque…Butters pegó a su padre por defenderme?" aventuré con cuidado. Ella abrió los ojos sorprendida y luego se pasó las manos por el cabello.
"La madre que os parió a los dos, Kenneth Stuart McKormick!"
"Fuiste tú."
"No me vengas con bromas! Linda no quiere ni oir el nombre de su hijo y su marido tampoco! Faltarán más que días para que se les pase el enfado, podrían ser años! Kenny, no podemos mantener una boca más en esta casa y lo sabes…" terminó suspirando.
"Solo se quedará para Acción de Gracias. No tiene a donde ir."
"Y por qué no fue a casa de Cartman, Kyle o Stanley?"
Porque el jodido Kyle quiso jugar a Cupido y me lo endorsó a mi. Por eso.
"Oye, mamá, los dos somos mayores para decidir nuestro futuro y no te preocupes que no vamos a quedarnos aquí." Expliqué. "Si los Stotch van a desentenderse de su hijo yo…yo cuidaré de él."
"Que marica has sonado, hijo mio." Bufó ella cruzándose de brazos y mirando al cielo. Sonreí.
….
Cuidar de Butters. Era muy fácil decirlo si pensabas en el Butters de antaño, con sus nueve años inocentes. No en el pequeño rubio tan apetecible que salió de la ducha aquella noche con una sola toalla atada a la cintura, haciéndome levantar la vista de mis play-boys.
"Tus padres son más agradables que como tú los pintabas." Sonrió un poco, sentándose a mi lado en la cama.
"Aun no los has visto borrachos." Murmuré todavía distraído con su imagen. "Eh… Será mejor que te vistas. La ventana está un poco rota y hace frio."
Asintió algo sonrojado y me dio la espalda para dejar caer la toalla al suelo. Aparté la mirada al momento por instinto y luego maldije mi jodido instinto por ser tan cabrón conmigo, porque cuando volví a mirar Butters ya se había subido los calzoncillos. Sin embargo no tardé en sentir la felicidad en mi entrepierna y no pude evitar sentirme culpable conmigo mismo.
Yo sabía que había cometido un error muy grande. Que bastarían más cosas que una simple noche de sexo para quitarme a aquel rubio de la cabeza. Pero era un error de esos que tienes que cometer para estar completamente seguro de que es error, porque si no lo haces, nunca estarás seguro de qué habría pasado si hubieses errado.
"Cuando estabais en la cocina…" empezó sin mirarme, poniéndose el pijama. "Tú madre dijo algo de…mis padres?" Me mordí la lengua.
"Sí… Que no quieren saber nada de ti."
"Mejor." murmuró, aunque noté perfectamente el tono lastimoso. Me levanté al momento y le puse una mano en el hombro para reconfortarle. Él me cogió la mano y se giró para sonreírme un poco, haciéndome sentirme peor. Tomé aire y decidí que había llegado el momento de comportarme como debía.
"Butters…te-tengo que contarte algo…" empecé.
"Kenny! Un tal Pete pregunta por ti al teléfono!" gritó mi madre desde el salón. Maldije mi existencia mientras Butters me miraba sorprendido.
"Le diste el número de tu casa?" preguntó con voz trémula. Abrí la boca para contestar y entonces llegó lo que había estado evitando decir tantísimos días sin saber todavía porqué. "Es que estáis juntos?"
…Y existían otro tipo de errores, los que eran imperdonables. Los que se hacían a conciencia. Otro ejemplo? Patty Nelson. Uno no siente la dicha hasta que no le perdonan ese tipo de errores y sin embargo, solo el hombre es capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. La mayor mentira en forma de monosílabo que se convirtió en mi desdicha.
"No."
Butters se mordió el labio y asintió. Mi madre volvió a gritarme y él hizo un ademán con la mano para que fuese a coger el teléfono.
Cuando salí de la habitación me sentí escoria, pero no tenia tiempo de pensar demasiado con los gritos de mi madre y los de mi padre y mi hermano viendo el futbol por la televisión.
…
Hablé con Pete un rato y volví a la habitación, pero Butters ya tenia la luz apagada y se había acostado en la cama. Me sorprendió que no durmiese en el saco de dormir pero recordé que no había ninguno.
Así que sigilosamente cerré la puerta y me acosté a su lado mientras él me daba la espalda.
Tenia la cabeza loca. Miles de dudas bailaban en ella y cerré los ojos mientras me reprochaba a mi mismo mi estupidez.
Un sollozo distrajo mi cadena de desgracias y abrí los ojos al momento.
"Butters?" murmuré en la oscuridad. Él no contestó y todo quedó en silencio. Volví a intentar dormir, pensando que me lo había imaginado, pero una vez más el sollozo se escuchó y me giré hacia él, cogiéndole del hombro y dándole la vuelta hacia mi. "Butters, que coño…?"
Callé al momento, al verle llorando desesperadamente. Le solté con cuidado y él se tapó la cara, sin dejar de llorar.
Era como si el mundo se hubiese vuelto del revés. Era su manera de llorar y mis pensamientos siempre derrotados por mis acciones. Era el disparo de salida en una carrera que no se podía ganar, pero aun así decidí poner todas mis ganas en ella y correr lo más deprisa que pude.
Y por encima de todo…Dios… Era Butters.
Bajé mi mano hasta su cintura, consiguiendo que me volviese a mirar, sonrojado sin dejar de sollozar. Moví la mano lentamente por su cadera, dejando que dos dedos traviesos jugasen con la goma del pantalón de su pijama. Butters debía estar sordo si no escuchaba mi corazón bombeando con fuerza, porque yo juraría que se me iba a salir del pecho de un momento a otro.
"Kenny…Yo…"
"No hables…"
"Vale."
Se agarró de mi cuello con fuerza cuando le besé repentinamente y con más desespero se subió encima de mi. Batallé con su lengua, gimiendo en su boca y sintiendo sus jadeos contra mi propio pecho y bajé las manos a su trasero, apretándolo con fuerza.
Él soltó un gemido y empezó a besarme el cuello, pero no le iba a permitir que me dominase, así que me incorporé un poco dejándolo sentado sobre mi y le cogí con brusquedad del pelo para que me besara de nuevo.
"Sa-sabia que me deseabas…" murmuró contra mi boca. Aquello me dio tanta rabia que le cogí de las muñecas y le obligué a quedarse abajo.
"Eres un pequeño bastardo, Leopold…" mascullé antes de besarle el cuello y mordérselo con fuerza, haciéndole jadear más. "Me despediste. Me provocaste…" Era increíble como Butters conseguía siempre dejarme con la mente en blanco. Debería estar muy molesto con él, pero ahora solo podía pensar en metérsela y hacerle gritar. Ahora me daba cuenta. Daba igual con cuantos tíos me acostase. Ninguno conseguiría satisfacerme aquella desesperación que sentía por Leopold Stotch.
Empecé a desabrocharle los botones del pijama mientras él se removía debajo de mi, sintiendo la adrenalina que corría por nuestros cuerpos.
Soltó un fuerte gemido cuando ataqué su pecho con la lengua mientras acariciaba su zona íntima. Me incorporé respirando con dificultad y cuando abrí a toda prisa el cajón una gran losa de decepción cayó sobre mi.
"No es posible…." Murmuré. NO podía ser posible! No podía ser que no tuviese ni una sola gota de lubricante y ni un puto condón!
"Que pasa?" me preguntó Butters sentándose también.
…
"MUAJAJAJAJA!" rió mi hermano Kevin a la tarde siguiente mientras nos afeitábamos frente al espejo del baño. "En serio, colega? No tenias ni uno?"
"No tiene gracia, vale?" me quejé. Él se encogió de hombros.
"Haberlo hecho a pelo."
"El problema era el lubricante, capullo! Como se lo hago a un virgen sin lubricación?" tras aquella queja me di cuenta de lo perra que parecía diciendo aquellas cosas. Kevin me miró divertido.
"Entonces todo este teatro de hacer una cena de Acción de Gracias con él y con un pavo de verdad y vino y tal solo era una treta para tirártelo?" Le miré con odio y le di en el brazo cuando se estaba pasando la cuchilla por la barbilla, haciendo que se cortara. "Auch! Hijo de puta!"
Salí del baño riendo pero mi sonrisa se torció cuando vi a Butters colgando el teléfono.
"Hey, Leopold."
"Era Pete."
Se hizo un silencio sepulcral mientras mi mente se intentaba adaptar a aquella información y Butters se iba hacia mi cuarto. Le seguí a paso lento hacia la habitación y lo encontré sacando su maleta de debajo de mi cama.
"Butters…!" empecé alarmado.
"Tu madre estaba ocupada y me pidió que contestase yo." Explicó frenético, cogiendo al tropel toda su ropa y metiéndola sin doblarla siquiera en la maleta. "Ha sido interesante tener una pequeña charla con tu novio." Ante esa última palabra me miró con odio y luego volvió a ponerse a recoger.
"No puedes irte. No tienes a donde ir." Exclamé al entender sus propósitos.
"Claro que sí. No eres el único amigo que tengo en este pueblo, Kenneth." Masculló.
"Butters, por una vez no te comportes como un capullo, vale?" grité cogiéndole del brazo para frenarle.
"Yo no soy el capullo que tiene novio y se intenta acostar con otros solo por diversión!" me gritó.
"Oh, no me jodas! El único que se ha estado divirtiendo todo este tiempo has sido tú!" mascullé. Abrió los ojos sobremanera.
"Que estas diciendo?" amenazó.
"Que llevas mucho tiempo utilizándome y jugando conmigo todo lo que quieres!" grité. Sabía que mi familia ya nos estaría escuchando pero poco me importaba en aquel momento. Aquello pareció afectarle más porque se removió nervioso.
"Nu-nunca he hecho tal cosa! Habré cometido algún error pero nunca eso!"
"Pues perdonaré tus errores si perdonas tú los míos, recuerdas?" me acerqué más a él, aferrándome a aquella única esperanza que me quedaba, pero al parecer mis palabras anteriores se le habían clavado como astillas traicioneras, porque me miró con más odio que nunca y cerró su maleta, saliendo por la puerta. "Tienes un problema muy grande en esa jodida cabecita tuya, sabes?" le grité dolido.
"Y tú tienes otro peor, que estás ciego!" me gritó como toda despedida dando un fuerte portazo y dejándome en blanco, sin entenderle.
Cuando todo se relajó menos mis nervios, Kevin salió del baño y me miró sorprendido.
"Vaya…" murmuró suspirando.
"Cállate." Mascullé.
Cerré la puerta de mi habitación y me pasé las manos por el cabello, bufando lentamente y repasando mis posibilidades. Tenia que llamar a Pete y disculparme. Y decirle la verdad deuna jodida vez. Que estaba enamorado de aquel capullo y que ya era demasiado tarde para mí en todos los sentidos.
Tocaron a la puerta y me quedé de piedra.
No podía ser.
Había vuelto?
Me levanté al momento y corrí hacia el salón, para encontrarme con Kyle frente a mi, quien tenia una mirada asustada y sostenía un sobre entre sus manos temblorosas.
"Kyle, que pasa?"
"A-acaban de concederme la beca. Me voy a Nueva York."
….
El jodido Bunny me está volviendo loca en esta historia! G_G Menos mal que ya queda poco!
Gracias a todos por seguir aquí un capitulo más! Estoy feliz porque ya he cogido la carrera y sé como va a terminar esto! X3 Solo faltan dos capítulos! :_D
South Park pertenece a Trey Parker y a Matt Stone.
