N.A: ¡Juro que esta historia quiere crecer! El capítulo anterior y este no quieren terminar antes de las 5.000 palabras. Por el contrario. ¡Este llegó a las 8.000!
No les prometo que los demás sean tan extensos. U.u
Capítulo 12: Ira de la Espada, Curiosidad de la Mariposa
"En tu espada de hierro vivo y como mariposa de tu hechizo palpitante al fuego vuelo". Zerón, Lina
Los dos meses de castigo terminaron y Allen fue llamado a la oficina del Director para revisar su desempeño y obtener nuevas ordenes de Central.
Komui estaba contento con el trabajo de Allen en la sección de Logística. Según el jefe de ahí, los nuevos adiestramientos habían hecho grandes progresos con los caballos que fueron llevados a misiones recientemente.
Y debido a la situación familiar del peliblanco, Komui creyó que no le dejarían volver a trabajar como apoyo. Sin embargo, los Grandes Generales estaban forzando la mano del Comandante Malcolm obligándolo a poner a su hijo dentro del plantel de exorcistas. Con la condición de no ir solo a ninguna misión el rubio mayor lo permitió.
Komui no creía que Allen fuese en solitario nunca de todos modos. Parecía trabajar bien con otros exorcistas. Tenía un ingenio y calma ante las situaciones difíciles que le permitía estabilizar a sus compañeros. Un liderazgo que influenciaba a exorcistas y buscadores veteranos a seguir sus ideas. Todo eso acompañado por una empatía rara vez vista en las jefaturas de la organización.
No era la primera vez que Komui pensaba que la salud de Allen era un lastre para una persona que podría hacer grandes cosas en la Guerra Santa.
Volviendo al presente, tenía al joven frente a su escritorio ordenando varios de sus documentos.
Eso era otra cosa que había extrañado. Allen conocía de memoria todo los entramados de la Orden Negra y por lo tanto organizaba el papeleo de la manera más eficiente que había visto. Incluso se tomaba atribuciones para resumir varios de los documentos con letra pulcra o colocar comentarios en el margen, facilitando la lectura.
Esperaba tenerlo más tiempo pululando por la oficina ahora que estaba de vuelta en su puesto. Sus compañeros de la sección científica lo agradecerían.
Sonríe por encima de su taza de conejito. "Allen. Tenemos una petición especial de la sección de Logística".
"¿Qué necesitan?"
"Hay problemas con unos recibos de viáticos de uno de los exorcistas y debemos seguirles la pista". Revisa la documentación sobre el tema. "Principalmente porque dicho exorcista es uno de los más esquivos de la Orden y lleva mucho tiempo sin reportarse". Bebe más del oscuro líquido pensando en su pequeña hermanita. "Mhm. Es un viaje largo. Irías acompañado por diferentes exorcistas según el trayecto. Y dentro de lo razonable ir pagando las deudas".
"Estoy de acuerdo en ayudar. Pero ¿Quien es el exorcista?". Allen sentía una mala espina de la misión.
Cosa que se fue confirmando en el momento en que Komui no quiso responder. "¡Entonces confirmado! ¡Podrás salir en dos días!"
"¡Espere! ¿A donde? ¿Viáticos de cuál exorcista?"
Pero Komui lo empujó fuera de su oficina con los papeles de la misión. "¡Que tengas buena suerte Allen". Y cerró la puerta a cal y canto.
Aturdido Allen revisa los informes. "Rastros inconclusos… Aumento en los gastos innecesarios… avistamientos en Austria, Alemania, Hungría, Italia, Rumania... Desaparecido en acción: General… Marian Cross"
Y fue cuando supo que estaba jodido.
Desde siempre a sabido que Marian Cross es un dolor de cabeza. Su padre siempre se ha quejado de sus malos hábitos y poco compromiso con el reglamento. Fue una de las razones por la que no quiso trabajar en contabilidad cuando se lo ofrecieron en la sección de Logística. Pero el karma tiene una manera poco sutil de golpearte en la cara.
Revisó el itinerario con gran pesar ante la misión imposible que le dieron. Llevándose una agradable sorpresa por sus compañeros de viaje.
Dos días pasaron y estaba esperando al equipo de exorcistas en la estación de tren. Había pasado por la ciudad para comprar algunos insumos antes del viaje.
"¡Moyashi!". Lavi corría entusiasmado con una maleta en la mano. "¡Tenemos una misión juntos!"
"Creo que es mejor decir que tenemos un viaje juntos. No te recomiendo compartir mi misión"
"Escuché algo de Lenalee. Dijo que era complicada"
"Algo así". Allen se sacude la nube negra que quiere instalarse sobre su cabeza para ver llegar a Kanda. "Será un viaje divertido hasta Rumania". Y le da una mirada de simpatía al samurái, pensando en su poca paciencia a las bromas de Lavi.
No se esperaba la extraña reacción del pelinegro. Que pareció atragantarse con un limón y huyó en cuanto el tren llegó al andén.
Confundido Allen le siguió, en tanto Lavi se carcajeaba sin ninguna razón aparente.
Un vez cómodos en el vagón Lavi se pone a comentar su propia misión.
"En realidad vamos a Rumania porque se a documentado el avistamiento de una criatura misteriosa. Los pobladores de la ciudad están aterrados por decena de muertes que se le atribuyen a este ser y por eso Yuu y yo vamos en camino a revisar de qué se trata".
"Tsk. Parece ser una broma".
"¡Pero hay muertos Yuu!". Lavi pone posee de sentir una profunda agonía. "No podemos dejar a esa pobre gente sufrir. Quien sabe si es realmente un akuma y está sacrificando en un extraño ritual a la luna llena"
Allen gruño molesto. "Eso no es para bromas Lavi. Sabes bien que puede ser real lo del akuma"
Lavi respondió recostándose en le regazo de Allen con sus manos detrás de la cabeza de forma indolente. Kanda se removió inquieto pero poco más. "Despreocupate, Moyashi-chan. Ya vamos en camino para resolver cualquier cosa. No vale la pena estresarse por lo que no podemos controlar."
Allen suspiró y se quedó mirando por la ventana ordenando sus pensamientos.
El viaje en general fue largo y duró diez días. Varias veces tuvieron que cambiar entre ciudades para poder conectar con otro tren.
Kanda estaba muy cansado. Sobre todo con las payasadas de Lavi que propuso lo que se podría considerar como un atentado al hígado: Beber cada cerveza posible en el camino. Era una suerte que el encargado de las finanzas para el viaje fuera Allen, porque de seguro hubiesen terminado en la quiebra antes de llegar a Rumania.
Entre las vergonzosas situaciones que pasaron por culpa del pelirrojo una de ellas, fue una fiesta en un tren que conectaba Austria con Hungría.
Estaban en en vagó comedor lleno de gritos y gente alegre celebrando alguna fiesta local.
De alguna forma Lavi consiguió enredar al peliblanco en medio de dos atractivas Rusas que estaban viajando como turistas, mientras no paraba de servirle cerveza tratando por milésima vez emborracharlo.
Kanda hace mucho que había llegado a su límite aunque lo disimulaba bien, siendo un borracho silencioso y taciturno.
Lavi estaba bastante achispado, pero lo suficientemente sobrio para hilar bien las palabras.
"¡Allen-Moyashi-chan! ¿Cuando vas a desmayarte por el alcohol?"
"No estoy ni cerca, Lavi. Mi cuerpo tiene un metabolismo acelerado debido a mi arma parásito. El alcohol se degrada con demasiada facilidad como para emborracharme".
"¡Mentira! Es por las jarras de agua ¿Son tu secreto?"
"Lavi. Sabes que el alcohol deshidrata. Si sigo tomado sólo cerveza tendré algo más serio que una resaca".
Las dos rubias a los lados escogieron ese momento para restregarse en los costados de Allen, buscando alcanzar al mismo tiempo unas botanas de la mesa.
"¡STRIKE!". Lavi babeaba por ambas chicas en tanto que Allen, como buen caballero, acercaba los platos de comida para sus acompañantes.
Kanda tuvo que salir a tomar aire.
El aire nocturno era apacible entre los carros. La bulla era eficientemente acallada por la puerta.
Aunque no era lo mismo para sus irritados pensamientos. ¿Por qué Allen debía estar tan cerca de esas… mujeres? ¿Por qué Lavi insistió en sentarlos juntos?
Y lo más importante ¿Por qué le importaba?
Tratando de calamar su confusa mente tomó el mango de Mugen y la desenvainó. No era lo más sensato pensando que estaba borracho, pero su herencia familiar logró llevar algo de paz a su interior.
Él mismo, Mugen, el viento y la noche.
O al menos hasta que abrieron la puerta del vagón comedor.
Estaba por ladrar una orden de dejarlo en paz cuando se percata del cabello del intruso.
"Allen"
El joven lo miraba con evidente sorpresa. Al parecer no pensaba encontrárselo ahí.
"Lo siento Kanda. Estaba tratando de esconderme de Lavi. Está... muy..."
"¿Idiota? Es normal. ¿Borracho? Eso se le pasará"
Allen soltó un bufido divertido. "A este ritmo, dudo mucho que llegue sobrio a Rumania. Nos hace beber al menos unos diez litros de cerveza de cada pueblo".
Resultó el momento exacto para preguntarle sobre algo que lleva molestando a Kanda desde casi el comienzo de la misión. "¿Qué haces para no quedar sin dinero?".
"Cuando Lavi no molesta, me paseo por los carros ofreciendo servicios médicos". Se arremanga los puños de la camisa, mostrando sus manos y brazos desnudos. "Ya no tengo los supresores. Se me permite usar mis inocencias". Se vuelve a cubrir. "Así que uso a Chi para revisar a los pasajeros y sanar sus dolencias". Le muestra el colgante verde, su inocencia equipamiento. "Y si te lo preguntas, también uso a Miha, para revisar el área por posibles akumas". Kanda observa sus ojos casi plateados, sino fuera por el borde verde ácido que rodean los iris. Su inocencia parásito.
"Por eso no te emborrachas"
Allen se sonroja y sonríe apenado, mientras se rasca la mejilla. "Tengo de por si buena resistencia al alcohol. Pero sí, como uso mucho la inocencia, el alcohol no logra llegar a mi cabeza. Por eso Lavi siempre pierde la apuesta. Ya me debe mucho dinero". Dijo pensativo. Después de todo Lavi no tiene dinero y pasa pidiéndole prestado.
Estaba en esos pensamientos en el momento en que algo sorprendente ocurrió.
Kanda se largó a reír. Un carcajada desde lo más profundo de su corazón, alegre y despreocupada.
Deteniendo de súbito la respiración de Allen en el acto.
Kanda aun sostenía desenvainada su espada, por lo que la estaba usando como bastón para mantenerse de pie. Su cabello prolijamente peinado caía a su alrededor. Y su rostro se iluminaba por la emoción.
El suceso no duró más de unos cuantos segundos. No obstante, la imagen quedó en la retina del peliblanco mucho más tiempo, por algún motivo desconocido.
El momento fue cortado por la puerta, que se volvía a abrir, revelando a su otro amigo.
"¡Hola, chicos! ¡Los estaba buscando!"
"Hey, Lavi"
"¿Que hacen los dos solos?". Lavi se cuelga de los hombros del más bajo. En su entumecida mente logra percatarse de un brillo cerca de Yuu, pero no identifica su origen. ¿Quizás una baranda del tren?. "Están teniendo un momento secreto?"
Allen suspira y cambia de posición para tocar la frente del mayor. "Estás muy borracho, Lavi. Vamos a dejarte en el camarote". Trata de arrastrarlo por el pasillo entre vagones.
"Hey, Allen. ¿Por qué no te quedaste adentro? ¿Acaso no te gustan las rubias? ¿Buscas algo diferente a una noche pasajera? ¿Una relación?"
Allen se detuvo en su andar y observó a su embriagado amigo. "¿De qué hablas, Lavi?"
"Del amor"
Allen reacomodó la postura. "No es algo que haya pensado. En realidad, no es algo que me haya permitido pensar". Los otros chicos guardaron silencio esperando a que continuara. "Lavi, sabes que vengo de una familia influyente. El matrimonio concertado es común en esta situación"
"¿No piensas amar a nadie mientras tanto?"
"Creo que no sería justo para esa persona"
"Pero podrías haber tenido algo menos serio con las rusas. No te juzgaríamos si intentas sacar una cana al aire".
Ignorando la mala broma, Allen continuó con su camino al vagón siguiente. "Creo que no me interesa estar con una mujer si no es por obligación. Las encuentro demasiado caprichosas".
"Podrías intentarlo con Lenalee, ella no es así"
"¡Es como mi hermana!"
"O la hermosa cocinera del turno de la tarde"
"Estoy ocupado en su hora de salida. No nos veríamos nunca"
"O el grupo de buscadoras que son tus fans"
"¿Cuales?"
"Las que armaron un escándalo cuando te degradaron. Molestaron a mucha gente, incluido a Komui, tratando de restituirte"
"No lo sabía"
"Allen, eres un despistado total". Se tropieza en el escalón del cambio de vagón.
"Mejor nos vamos dormir". Por fin ingresó la vagón siguiente. Recordando a su otro amigo gira la cabeza. "Kanda, ¿vienes?"
El pelinegro asiente serio y los sigue en completo silencio, guardando su preciada espada en su funda.
El viaje no tuvo mayores incidentes a parte de un hiperactivo Lavi. O usagi, como 'cariñosamente' le llamaba Kanda poco antes de amenazarlo de muerte.
Juntos llegaron a la aldea afectada por sucesos paranormales… y las deudas de Marian Cross.
La luz del atardecer bañaba las copas de los árboles del bosque cercano al poblado. Para Allen era una hermosa vista.
"¿Qué hacemos desde aquí?"
"Bueno, Moyashi-chan. Debemos buscar un alojamiento y ver en la taberna alguna información. Por lo que leí el buscador debería estar en alguna parte".
"Tsk".
Estaban acercándose a la plaza principal cuando fueron emboscados por un grupo de hombres vestidos de negro. Capas y sombreros. En sus manos herramientas agrícolas eran levantadas amenazadoramente.
Un hombre de apariencia envejecida, de piel color tiza y arrugada, se les acerca amenazante. "¿Quienes son ustedes?"
Lavi, algo preocupado, les habla con sonrisa tensa. "Tranquilos todos. Somos exorcistas de la Orden Negra. Vinimos para revisar algunos casos de avistamientos extraños".
Allen se adelantó. "Yo vengo con ellos, pero mi misión es investigar sobre un hombre llamado Marian Cross". Saca una fotografía de su maletín. "¿Saben algo?"
El hombre recibe el papel y lo mira fijamente. Conmocionado entrega la hoja de papel a otros aldeanos. "¡~Oh~!".
Lavi y Kanda se dan una mirada nerviosa.
De súbito Allen es agarrado por el hombre mayor, que intenta llevarlo en medio de la multitud. Objetivo que se hubiese cumplido sin la oportuna reacción de Kanda, que desenvaina a Mugen y libera su inocencia.
"Primera ilusión ¡Ichigen!". Los insectos del infierno asustaron a los aldeanos sin hacerles daño, dejando libre a Allen en medio de las monstruosas apariciones que se desvanecían.
Lavi soltó un silbido largo, admirado. "¡Eso si que fue rápido, Yuu! ¿Aunque no crees que exageraste?"
"Tsk".
Y si Lavi creyó que el espadachín iba a contestarle con algo más soez por su expresión facial, se vio rápidamente detenido por el rostro de un Allen aliviado.
"Gracias Kanda. No supe que hacer en es momento. Me tomaron por sorpresa".
Lavi no pudo ocultar su humor ante el sonrojo del pelinegro.
Su atención fue llamada de vuelta al grupo con los gritos de alguien que veía corriendo.
"¡Deténganse! ¡Paren! ¡No le hagan daño!".
Los tres amigo se reunieron esperando algún otro giro de los acontecimientos.
Jadeando llega un joven vestido como un buscador de la orden. "Exorcistas. Es un placer recibirlos"
Kanda se antepone a la figura de sus dos compañeros aun con su espada levantada. "No parece así"
"¡Discúlpenlos! Los aldeanos están muy paranoicos por las cosas que ocurren aquí"
El viejo que los recibió al comienzo vuelve solo. "¡Ese chico viene por el ladrón!". Esta declaración fue seguida por un coro de voces del resto del pueblo. "El hombre pelirrojo que vino a visitar al Duque Arystar Krory. Pero terminó comiendo y bebiendo en la taberna por tres días antes de viajar al castillo, prometiendo pagar al regresar. Se lo permitimos pensando que fue esa fue su última comida, porque nadie que va a ese castillo vuelve. Sin embargo, volvió. Dos días después. Y se fue tan rápido que no tuvimos tiempo de recordar lo que nos debía. ¡Incluso me robó un sandwich y bocadillos antes de irse(1). Y para colmo somos atacados por una bestia sedienta de sangre en le bosque. Que mata a nuestros inocentes ciudadanos."
"Alcalde Keor. Cálmese". El buscador intenta apaciguar al hombre exaltado. Se dirige al grupo aun en alerta. "Mi nombre es Sergio. Soy el buscador que envió el reporte. Podemos ir a hablar a la taberna si gustan".
Allen, arrepintiéndose incluso antes de hablar, se dirigió a los atribulados aldeanos. "Mis compañeros vinieron para ver lo de la bestia. Yo vine para ver las… deudas de Cross. Si son tan amables como para darme los recibos originales para revisarlos y compararlos con las copias que tengo, podemos ver una solución".
Casi parecía que Allen fuese el enviado del mismísimo cielo por los ojos brillantes que le estaban dando los aldeanos.
Kanda estaba cada vez más irritado por la atención. Tomó del brazo a Allen y lo llevó arrastrando. "Tsk. Vamos a la taberna"
Una vez instalados en una mesa larga de la taberna, Sergio se dispuso a ponerlos al corriente. "Según los datos obtenidos y las descripciones de observadores, tenemos una criatura muy parecida a una descrita en el folclore: un vampiro". Allen y Lavi entrecerraron los ojos suspicaces. "Ataca de noche, Muerde a sus víctimas en el cuello o en partes donde tengan expuesta la piel. Aparentemente succiona su sangre por completo antes de irse". Apoyó los codos en la mesa y su cabeza sobre sus manos levantadas. "La diferencia principal radica en que las víctimas se desintegran momentos después del ataque, dejando atrás sus ropas". Eso si era interesante, incluso Kanda levantó una ceja curioso. "Las victimas ascienden a veinticuatro. Entre aldeanos y cazadores de temporada".
"Eso es un gran número". Comentó Allen.
"No suena a un ataque de akuma. Pero es raro si fuese de inocencia"
"Tsk".
"He revisado el bosque durante el día y la noche, sin encontrar a la bestia". Levanta un dispositivo conocido por todos. "Gracias al ALAS pudimos enterarnos de este lugar, y comprobarlo de forma eficiente con las fotografías que pude tomar y enviar de inmediato a mi superior". Les mostró las fotografías a todo color por medio de la pantalla.
En ellas se veían las ropas tiradas en el cuelo y marcas de ataque al rededor. Pisadas y desniveles en el suelo.
En medio del silencio compartido por el grupo, llegan los animados aldeanos con legajos de papeles que ponen en la mesa.
"Joven Allen. Le rogamos que nos de una solución satisfactoria a nuestras finanzas"
Lavi se acerca a Sergio. "¿Le están rogando o exigiendo?". A lo que el buscador se encoge de hombros.
Allen lee por encima de los papeles y los ordena. "Son los mismos montos que tengo en el archivo, en su mayoría. Voy a tener que verlos en mayor detalle mañana".
Siendo ese el último tema a tratar, se fueron a dormir a la posada acordando reunirse temprano por la mañana.
Por seguridad compartieron una habitación para pernoctar.
Era pasado la media noche. Y la posada estaba en silencio.
La luna creciente se entreveía en medio de jirones de nubes.
Una figura humana entraba en la habitación con las tres camas. Figura que de apoco se deformaba en silencio. El cañón de un arma brilla por un rayo lunar errante. Y la habitación se ilumina por la ráfaga de metralleta.
Todo termina con la humeante arma de un akuma nivel 1.
"¡Que desastre!"
El akuma se gira al sonido de la voz.
"Tsk. Pérdida de munición". Kanda avanza y corta en pedazos al akuma.
"Hay cinco más. Por el pasillo y la escalera"
"¡Voy, Moyashi!". Lavi libera el poder de Tettsui, alargando el mando y golpeando al grupo de akumas.
Más akumas entran por el techo de la habitación.
Allen sale del cuarto buscando salir de la posada para ganar espacio. Está llegando a una ventana. "¡Akuma nivel 2!"
Activa su inocencia tipo equipamiento "¡Jen, Corte Fino!". Una decena de filamentos salen de su colgante verde, que se ilumina por la inocencia. Cortan el muro y tratan de alcanzar al akuma que estaba fuera.
Este no recibe dañp y contraataca liberando una serie de burbujas en dirección del peliblanco por el agujero del muro. Allen esquiva y revienta la mayoría, pero una de ellas le alcanza de lleno en la cara, lastimando sus ojos con un fuerte ardor, desorientándolo.
Lo que en ningún momento fue equivalente a dejarlo indefenso. Su percepción en busca de akumas aun estaba activada pero no definida.
En medio de un instinto de supervivencia Allen usó sus filamentos para destruir cada una de las presencias de materia oscura que sintió al rededor, sin considerar objetos ni personas que estuviesen en medio.
Lavi y Kanda alcanzaron a esquivar los hilos a duras penas.
En cosa de segundos la sección del edificio quedó completamente inutilizada, pero libre de amenazas.
El pelirrojo se acercó al peliblanco que esta arrodillado en el suelo. "¡Vaya, Allen! Esa inocencia no la conocía".
"Creo que he hecho un desastre". Estaba tapándose la cara con la mano.
Kanda se acerca y nota los gestos extraños. "¿Qué tienes?". Toma el mentón del menor y lo levanta, mostrando los párpados cerrados del peliblanco.
"No puedo abrir los ojos. No es una lesión, ya usé a 'Chi'. Es algo así como un pegamento".
"No puedes acompañarnos en la misión al castillo"
"En este caso estoy de acuerdo con Yuu. No es que seas una carga, sino más bien..."
"Un peligro". Termina el peliblanco levantándose ayudado por Kanda. "No tengo percepción de mi entono y puedo herirlos sin intención". Se levanta el flequillo de cabello molesto. "De todas formas mi misión es solo contable. ¿Se van ahora al castillo? Puedo sentir al akuma de nivel 2 en esa dirección. E incluso una inocencia"
"En ese caso, es mejor salir de inmediato".
"¿Quieres ir a dormir, Moyashi-chan?".
"Se me acabó el sueño, mejor voy a la posada a trabajar"
"¿Cómo si no puedes ver?
"Quizás Sergio pueda acompañarme"
"Creo que es lo mejor. Y si están los dos solos, puedes defenderte sin temor a lastimar a nadie". Lavi juega con Tattsui, cuidándose de una Mugen de pronto homicida que amenazaba con cortarlo en pedazos si se descuidaba.
"Tsk". Kanda se retira para bajar por las escaleras.
En eso Lavi siente que le jalan la ropa. "¿Me ayudas a bajar Lavi?, No puedo ver"
Lavi solo mueve la cabeza de un lado a otro. Yuu era todo un caso.
Tras dejar instalado a Sergio y Allen en la posada, el par de exorcistas tomó rumbo por el camino del bosque.
Lavi esperó estar bien encaminados antes de molestar a Yuu.
"Entonces. Allen está con Sergio. Iluminados por las velas. Los dos solos y juntos"
"¿Que pretendes, Usagi?"
"Nada. Solo señalar lo muy solos y juntos que estarán. Imagino la escena: Allen intenta tomar un papel y este se cae. Se arrodilla para recogerlo debajo de la mesa. Pero Sergio hace lo mismo frente de Allen. Se ven de frente y sus caras se acercan".
El sonido de metal cortando el aire estremece le cuerpo de Lavi, paralizándolo en el acto.
"Una palabra más y eres conejo muerto"
Mugen estaba pegada a la garganta de Lavi, tan mortífera que si el pelirrojo tragaba podría cortarse con su filo.
Dando un paso atrás tratando de ganar distancia, Lavi se rie nervioso. "Pero que te sucede. ¿Te molesta que a Allen le gusten los chicos?"
La postura del samurái cambia levemente. "¿De qué carajos hablas?".
Lavi se encoge de hombros. "Es algo que he notado. No le gustan las chicas"
"Eso no hace necesariamente que le gusten los chicos". El tono es serio normal, pero su postura se relaja. Baja a Mugen y la sostiene a un lado.
"Tú mismo lo escuchaste en el tren. No se a cuestionado el tema de una relación..."
"¿Y?"
"Pero ha pensado en las chicas y no le agradan. Para nada. Estar con una es una obligación". Mira de soslayo al pelinegro. "No las encuentra atractivas".
Kanda sigue caminando como si nada.
Lavi se estaba impacientando.
"¡A ti te gusta Allen!"
Y por primera vez en la vida Lavi vio a Kanda Yuu perder pie y casi caer al suelo de bruces.
"¡¿Qué dices?!"
"Es obvio por la forma en que lo miras"
"Dices disparates"
"¿O será que estas en etapa de negación?"
Kanda estaba más que cabreado en ese momento e iba a dar un golpe a Lavi.
Mismo momento en que una sombra negra a gran velocidad se aparece en el camino.
Kanda reacciona levantando la hoja de la espada en modo de defensa, atajando el ataque de la criatura cuyos dientes quedaron cerrados en Mugen, permitiendo una vista de cerca al rostro humanoide de tez pálida y dientes como navajas afiladas.
De un empujón en el abdomen Kanda se liberó de la bestia. Pero esta terminó atacando a Lavi que no tuvo los mismo reflejos.
Kanda tuvo un breve momento de temor al ver los dientes clavarse en el cuello del pelirrojo.
El tiempo se detuvo. Los ojos verdes se ensanchaban en medio del dolor, la sorpresa y el miedo.
El vampiro comenzaba a succionar la sangre.
Y de pronto Lavi era liberado por un empujón de su mismo captor, que se quejaba del horrible sabor de su sangre.
Kanda ataca con vigor obligando al vampiro a huir de la contienda. Dejando solos a ambos exorcistas en medio del bosque.
Lavi da un suspiro aliviado mientras se toca la herida reciente. "¡Eso estuvo cerca, Yuu!". Al fijarse en su compañero ve una mirada tétrica. "¿Yuu?" El samurái se acerca moviendo amenazadoramente su espada. "¿Que sucede?"
El contorno de sus ojos oscuros estaba sombreado, aumentando la fuerza de su mirada. "Fuiste mordido".
Lavi ensancha los ojos. "¿Qué?"
"Era un vampiro. Y fuiste mordido"
"¡Ese no era un vampiro!". Pero por precaución se aleja. "Es más probable que sea un usuario de inocencia. ¡Un vampiro no deja ir a su víctima!"
Eso cayó como un zumbido entre ambos. ¿Usuario de inocencia?. Allen les había avisado de una inocencia en el castillo. ¿Y si los aldeanos muertos era akuma de nivel 1 disfrazados y la inocencia obligaba al portador a atacarlos por instinto? Eso tenia más sentido lógico que la idea de un vampiro inmortal, bebedor de sangre humana y que dormía en un ataúd.
"Vamos"
Lavi siguió caminando con Yuu, aunque éste seguía dándole miradas raras el resto del camino.
Al final llegaron al pórtico de la mansión. En medio de la noche se veía aterrador. Y si uno recordaba la apariencia de su anterior agresor y la posibilidad de que fuera un vampiro, dejaba todo como el escenario de una película de terror.
"¿Qui… quien entra primero?"
"Tsk". Kanda se acerca a Lavi, pone su mano en la espalda y lo empuja contra la puerta, que se abre de forma inmediata con un fuerte chirriar de bisagras.
"¡Eso dolió!"
"Tsk"
Juntos recorrieron los pasillos silenciosos. Llegaron a una escalera que levaba al sótano. El suelo de piedra retumbaba con sus pisadas al bajar.
"Extraño al Moyashi. El siempre es tan blandito cuando lo abrazo. Ahora podría ser como mi oso de peluche. Protegiéndome del vampiro". Se abraza a si mismo con exagerados movimientos. Un olor dulce flotaba en el aire embriagándolo ligeramente.
Kanda toma el cuello del abrigo de exorcista y tira al pelirrojo contra el muro.
"¿Que intentas hacer, Lavi?"
"Mostrarte que estas encaprichado con Allen". El rostro del pelirrojo se pone completamente serio. "Recuerda que las personas tarde o temprano terminan hiriendo. Lo mejor es que admitas pronto tu enamoramiento por Allen, hagas lo que tengas que hacer y lo olvides".
"Tsk. Lo dice quien está profundamente agradecido por que le devolvieron su ojo perdido"
Lavi lo empuja enojado. "¡Eso no tienen nada que ver!"
"Admítelo, Lavi. Te importa el Moyashi. Siempre estas pendiente de él. Lo llamas por ALAS cada vez que puedes. Comes con él, lo acompañas en el trabajo..."
"¡Es un sujeto de estudio! ¡Soy un Bookman y le estoy investigando!". Lavi respira agitado tras su arrebato.
"¿Y eso es todo?"
"Sí"
Kanda gira el rostro hacia la oscuridad del sótano, brindándole tiempo a Lavi para que reconstruya su fachada.
En eso estaba cuando escucha algo moverse en el fondo. Cómo arrastrándose.
Prepara a Mugen. "Primera ilusión ¡Ichigen!". Los insectos infernales iluminaron la habitación revelando gigantescas plantas. Que al contacto con la luz comenzaron a florecer revelando un interior con dientes afilados. Kanda repitió su ataque una vez más para destruirlas.
Lavi contribuyó creando un aro de fuego con el sello de Tettsui, quemando al resto de los vegetales. "¿Qué cosas eran?".
"Ni idea"
Investigan un poco más al rededor. En lugares apartados habían rastros de plantas muertas hace tiempo con pentagramas negros.
En eso, en una esquina, observan una puerta abrirse. Revelando una mujer con coletas rubias, de figura provocativa vistiendo un conjunto morado oscuro.
"¡STRIKE!". Lavi salta y dice palabras cursis de amor eterno. Kanda solo observa la patética escena protagonizada por Lavi.
La mujer arruga la nariz. "Así que llegaron hasta aquí, exorcistas". Esto llamó la atención de ambos jóvenes. "Es una pena que mataran todas estas plantas 'come hombres', eran muy queridas por Krory". Empuja una carretilla son un ataúd encima. Al mismo tiempo que entraban varios akumas detrás de ella. "¡Nunca debieron venir! ¡Ahora mueran!". Cerró la puerta tras ella.
"Es una mujer dramática"
"Tsk"
"¿Crees que le guste a Allen?"
Afortunadamente Kanda no tuvo tiempo para responder como quería por los ataque de akumas.
No fue realmente una batalla difícil. Entre los dos lograron aniquilar la horda de veinte akumas sin un rasguño.
"¡Yuu! Ven a ver el ataúd".
Lavi había revisado los restos del cadáver, mostrando pequeñas estrellas negras. "Esto demuestra que era un akuma".
"Vámonos de aquí"
Juntos regresaron a los pisos altos del castillo, ingresando a un salón de baile antiguo.
En medio estaba la figura de negro al lado de la mujer que vieron antes.
Allen aun estaba con los ojos cerrados para cuando Lavi y Kanda regresaron al pueblo en la mañana.
Su noche fue comentar con Sergio los diferentes gastos documentados. El buscador usó parte del tiempo para hablarle de los nuevos protocolos que tenían los buscadores de todo el mundo gracias a la introducción del equipo ALAS. De la baja taza de mortalidad que estaban teniendo o del mejoramiento en la maniobras de rescate en casos de batallas.
Allen prometió darle sus felicitaciones a Lenalee por su invento
También se estaba corriendo la voz sobre nuevas técnicas de adiestramiento equino que resultaba en animales más resistente a los disturbios de los akumas.
En ese caso Allen se estaba sonrojado por los elogios indirectos.
La mañana despuntó con el cálculo total de la deuda que Marian Cross generó en la aldea. Muchos de los gastos no eran posible de aprobar como parte del viatico del general, lo que era un problema.
Afortunadamente la destrucción de la posada que hicieron en la noche se puede anexar como gastos por 'daños colaterales'. Algo bueno dentro del gasto monetario que tenía Allen.
Allen se estaba estirando en su asiento. Sergio había ido a hablar con el alcalde sobre la solución de las deudas y regresaba en ese momento.
"Joven Allen, los exorcistas están regresando por el camino del bosque. Vienen con otra persona."
"¡Eso fue rápido!". Con ayuda de Sergio se dirigió al dueño de la posada para encargar el desayuno, incluyendo en sus cálculos al recién llegado.
AL salir de la posada pudo sentir la presencia de tres inocencias que se acercaban.
"¡Lavi! ¡Kanda!". Se suelta del agarre de Sergio y corre en busca de sus amigos. Con tan mala suerte de tropezar con un trozo de escombro.
"Oi, ten más cuidado Moyashi".
Allen fue atajado por el samurái en le aire. Siente como el mayor le ayuda a recuperar el equilibrio. Levanta la cara en la dirección que creía estaba la de Kanda.
"Lo siento. ¿Todo bien en la misión?"
"Tsk"
Allen sonríe. "Me alegro". Había estado preocupado. El ataque de la noche anterior había sido muy astuto y cauteloso. Por un momento pensó que 'el monstruo en el castillo' era una trampa.
En eso siente su mejilla ser tomada por una mano.
"Estas apuntando al lugar equivocado"
Sus párpados revolotean como tantas veces desde que fue atacado, para lograr en esta ocasión abrir los ojos. Y observar de cerca el rostro de Kanda Yuu.
"Tadaima"2
Allen se sorprende algo antes de responder. "Okaerinasai"3
Lavi observaba desde lejos el intercambio moviendo la cabeza de un lado a otro.
"¿Ellos están bien?". Arystar Krory, el nuevo exorcista también mira al par.
"Si, lo hacen". Dice antes de salir corriendo para colgarse sobre la espalda de Yuu. "¡Ya llegamos Moyashi!"
Krory observa no por primera vez cómo el pelinegro ataca al otro chico con sus espada, persiguiéndolo por toda la calle.
"Son realmente animados".
"Ellos suelen serlo". Comenta el peliblanco. "Soy Allen, un placer". Le extiende la mano.
"¡El pacer es mio!". La agita con mucho ánimo.
Allen se suelta poco después y mueve su mano disimuladamente detrás de la espalda tratando de regresar la circulación sanguínea, debido al apretón del mayor. "Entonces, eres un nuevo exorcista. Bienvenido a la Orden Oscura"
"¡¿Como te diste cuenta?!".
"Puedo sentir la inocencia y la materia oscura". Lo encaminó a la posada. Tenía hambre después de todo.
"¿Por qué no fuiste al castillo con los otros?"
"Fui atacado la noche anterior. No estaba en condiciones". Al darse cuenta de la preocupación del otros se apresuró a agregar. "¡Nada malo! Lo aseguro"
Juntos se sentaron a comer y platicar sobre las tristes experiencias de Krory de la noche anterior. Descubrir que el amor de tu vida era un monstruo y matar a dicho monstruo cuando este decidió atacarlo.
"¡Eliade!"
Después surgió el nombre de Marian Cross y Krory volvió a palidecer y gimotear.
"Se comió todo lo que había en la mansión. Y a cambio dejó una planta 'come hombres'. Encargándola como algo de gran valor. Pero esa cosa terminó mordiéndome sin aviso, provocando que se me cayeran los dientes. ¡Y cuando estaba revisando el daño en un espejo aparecieron estos dientes puntiagudos!"
En algún momento de la conversación Kanda y Lavi se sentaron a comer su desayuno.
"Esa debe ser una inocencia tipo parásito. Lamento que estuvieras solo cuando pasó todo eso".
"Lavi me ofreció conocer el mundo. Nunca he salido del castillo, así que..."
Allen le toma de las manos. "Es momento de emprender la aventura, Krory-san. Viajemos juntos".
Lavi mira perplejo esa asociación y trata de pensar en lo que les deparaba el futuro.
En eso llega Sergio con el ansioso alcalde. "Allen-sama. El alcalde viene en representación de los afectados".
"Señor Alcalde. Le pondré al corriente de la situación. Muchos de los gastos del General no son aceptados por la Orden. Tales como el consumo de alcohol caro, acompañantes, comida de súper lujo. O el préstamo para apuestas". El alcalde estaba cada vez más cabizbajo. "Sin embargo, entendiendo el problema y considerando la situación, puedo pagar los gastos de forma particular. Con esto en mente, se dejará en el banco local los pagarés a las personas correspondientes. Saldando el cien por ciento de la deuda"
El alcalde se abalanza sobre el peliblanco para abrazarlo. "¡Bendito sea! No solo terminaron con el vampiro, también con las deudas, ¡Benditos sean!".
Tras la incomodidad de Allen con el alcalde y dejando la organización de los pagares a cargo del banco, decidieron irse en el primer tren que llegara.
De ese modo los cuatro viajaban de vuelta al Oeste. Lavi tenia que juntarse con Bookman en Hungría y Kanda debía reunirse con Noise Marie, su hermano adoptivo, en Croacia. Allen iría con Krory hasta Austria donde otra tanda de facturas impagas del esquivo General fue descubierta.
El clima de verano era agradable en muchas partes, dándoles la oportunidad de recorrer algunas ciudades en el camino, entre el cambio de trenes.
Lavi aun se carcajeaba al recordar la primera ciudad que vio Krory, alias Kuro-chan, en el camino.
¡El pobre ingenuo fue robado por una niña de ocho años! La astuta cría vendía flores en la calle y terminó vendiendo toda su mercancía a Krory, ¡que apenas tenia dinero propio!.
Después caminó junto a los demás por una calle de artesanías y en un descuido del grupo, un vendedor ambulante le vendió una máscara horriblemente trabajada, lo más probable para algún carnaval local, como una reliquia sagrada invaluable.
En medio de lágrimas arrastraron al pobre Krory a la estación mientras Kanda recuperaba el dinero estafado.
Allen le estuvo explicando, devuelta en el tren, detalladamente las artimañas que la gente puede hacer para conseguir las cosas que quieren de forma deshonesta.
A lo que Lavi comentó. "Estas versado en esos temas Moyashi, ¿Cual es el motivo?"
Kanda que observaba por al ventana, también estaba atento al tema.
"No es nada del otro mundo ni ligeramente sospechoso Lavi". Allen se cruzó de brazos. "Es habitual enseñarle a todo infante perteneciente a una familia de cierto status este tipo de artimañas. Un ejemplo de esto son las fiestas entre nobles y ricos, donde se pulen ese tipo de habilidades sociales. Las palabras de doble significado, las amenazas veladas, caretas cínicas, sonrisas amables que esconden palabras crueles y caridades que buscan la oportunidad de traición. Ir sin un entrenamiento apropiado es básicamente buscar que te despedacen".
Lavi estaba sudando ante la descripción más apropiada a una obra de Shakespeare que a un grupo de personas reales.
Kanda estaba pensando en el tipo de mundo en que se desenvuelve el peliblanco. No era como el campo de batalla donde vives o mueres. Allen tenía que enfrentar la adversidad con una sonrisa en los labios mientras esquiva bombas metafóricas, a vista de todo el mundo.
El espadachín se estaba dando cuenta que con cada cosa nueva que sabía de Allen, más admiración sentía. Después de todo, no cualquiera junta tanto dinero en un viaje en tren para pagar las cuatiosas deudas de Marian Cross. O va en contra de las jefaturas de la Orden Oscura para movilizar un equipo de ayuda en pleno desierto.
"¿Eh? ¡Donde está Kuro-chan?"
Kanda gira la cabeza para notar que efectivamente Krory no estaba en el compartimiento.
Los tres salieron corriendo en su búsqueda. Después de todo están en un tren. No se puede perder para siempre, ¿no?.
Se dividieron en dos grupos para recorrer el tren.
Los nervios de Lavi y la paciencia de Kanda estaban en las últimas al momento de llegar al carro de carga. En donde encontraron al ingenuo hombre en el suelo, en ropa interior y llorando con un puñado de cartas en las manos.
"A ver Kuro-chan. ¿Qué está pasando?"
"Me encontré con estas agradables personas, que me invitaron a jugar poker"
"Y perdiste todo. Baka".
"¡Lo lamento!". Gimotea el hombre adulto
Lavi suspira exasperado. Observa con ojo crítico a todos los presentes. Tres adultos. Uno con lentes, otro con gorro de lana, que se rasca constantemente la cabeza, y el último una cicatriz en la frente. En un rincón un niño con tapa boca, y una tos muy fuerte.
El de lentes hace un gesto con la mano. "El hombre no se puede retirar aun. Faltan un par de rondas"
"Mira, amigo. Al hombre no le queda nada. Dejémoslo hasta aquí".
El del gorro golpea el suelo con fuerza. "No señor. Comprometió su honor al aceptar"
Lavi suspira molesto. Se rasca la cabeza pensando en alguna solución. "¿Qué les parece que tome su lugar?"
El de lentes sonríe con un cigarrillo entre los labios. "Solo si aceptas un juego completo"
"¿Hasta que no tenga nada?". Obtuvo una sonrisa astuta a cambio. "De acuerdo"
Esta bien, quizás no fue la solución más satisfactoria, pero no soy malo en el poker. Al menos puedo recuperar los pantalones de Krory.
O al menos ese fue mi pensamiento. Con siete rondas jugadas, me estoy quedando con mi pantalón y mi inocencia. Sin juego de palabras incluido.
Allen llegó a mitad del tercer juego y fue puesto al corriente por Yuu, que se estaba moviendo molesto en su asiento. Supongo que tiene que ver con lo cerca que está Allen de mi torso desnudo viendo mis cartas. Yuu es un caso perdido.
Reviso mis cartas. Estudio a los demás jugadores. "¡Trio!"
"Full". Me responde el de la cicatriz.
¡Perdí!. Sentí que mi alma salia de mi y revoloteaba la rededor.
Allen coloca una mano sobre mi hombro regresándome a mis sentidos. "Caballeros". Calmado, Allen se pone de pie y sonríe cálidamente. "Creo que es momento de terminar con esto".
El de lentes lo mira de arriba a abajo. "¿Oh? ¿Quieres jugar... shonen?".
Allen le responde con un gesto condescendiente. "No será necesario. Quiero ofrecer mis servicios como médico a cambio de los artículos perdidos"
El hombre con el gorro de lana silva. "Mira este niño tratando de timarnos"
"Es demasiado ingenuo si cree que vamos a creerle". Lo secunda el otro jugador..
Allen camina hasta acercarse al niño. "No es un timo. A diferencia de lo que ustedes están haciendo con mis amigos"
El hombre de lentes se pone de pie, ganando una buena altura al peliblanco. "¿Acaso nos acusas de tramposos?"
Allen lo mira serio, pero conservando el tono clamado. "Puedo ver que manipulan las cartas con facilidad e incluso se las han intercambiado a lo largo del juego. Por un breve momento el contorno de sus ojos fue oscurecido y su mirada se tornó en la de una persona peligrosa. "Acaso piensas negarlo".
El hombre de lentes tragó forzadamente y levanta las manos en derrota. "No afirmo o niego nada".
Allen se inclina sobre el niño. "Tu tos es muy fuerte. ¿Hace cuanto la tienes?"
El chico lo mira desconfiado antes de responder. "Ha empeorado desde hace dos meses"
"¿Antes ya tenías problemas para respirar?". Espera a que el niño asienta con la cabeza. "¿Has vivido cerca de alguna mina o fábrica desde muy pequeño?". El chico vuelve a asentir. "¿Me permites revisarte?". Al tener su confirmación Allen retira el tapa bocas. Toca las amígdalas y levanta la cabeza del niño. "¿Tiene un vaso a la mano?". Dice imperativamente.
Sorprendido el hombre del gorro le alcanza uno después de limpiarlo con la manga de su ropa.
Allen lo recibe mientras pregunta al niño. "¿Cual es tu nombre?"
"Eeez"
"Bueno Eeez, mi nombre es Allen. Y necesito que respires lo más profundo que puedas y pares cuando te diga". Mientras, coloca la boca del vaso en la espalda del niño, y su propia oreja en el fondo de cristal. "Como sospechaba". Termina la revisión y observa al resto. "Tiene neoumoconiosis acelerada"4.
El de la cicatriz bufa divertido. "¿Y de donde sacaste eso? Solo tiene un resfrío que ha durado mucho"
Allen lo mira muy serio. "Estoy tan seguro como que su compañero con el gorro tiene hongos en la cabeza producto de trabajar en una mina y que usted también tiene neoumoconiosis".
El hombre de lentes se cruza de brazos. "¿Y cómo lo sabes?"
"Sus ropas están desgastadas en zonas específicas de trabajo constante. Sus manos tiene callos muy característicos, las usan mucho. Uno de ustedes tiene un leve silbido al respirar. El otro se rasca la cabeza seguido de forma casi obsesiva. Y el niño, tiene dificultad para respirar, tos fuerte y debilidad general. Sus nódulos linfáticos no están inflamados, así como no tiene el resto del cuadro de gripe como ojos rojos o congestión nasal. El sonido de sus pulmones concuerda con el de un enfermo de silicosis".
"¿Silicosis?". El hombre de la cicatriz en la frente se oye conmocionado. "No la tenemos"
"Estoy en desacuerdo"
El del gorro se pone nervioso. "Eso… eso puede ser malo, Tiky"
El hombre de las lentes, Tyki, se ve reservado de pie y aun cruzado de brazos. "Shonen. ¿Dices la verdad?"
"No mentiría con algo así"
Tyki se mese los cabellos ya revueltos. "Eso es malo"
Eeez pregunta. "¿Por qué?
Tyki se acerca y le acaricia el cabello suavemente. "Por que no tiene cura".
El ambiente en el vagón se puso pesado. Incluso Krory entendía la grave situación.
Una mano de blanca piel se posa sobre la de Tyki, aun sobre la cabeza de Eeez. "Aun existe una posibilidad"
Tyki mira esos extraños ojos, de un irreal color plateado. Todo enmarcado por cabellos blancos como la nieve.
Al comienzo creyó que era una peluca o desteñido de forma artificial, pero estando tan cerca notaba que era completamente natural. En algunas partes había hebras de cabello plateado y gris, quitando la apariencia uniforme del color blanco y agregándole matices.
Su ropa era formal como el de un oficinista. Camisa blanca, chaleco, pantalones largos, chaqueta negra a un lado en caso de que hiciera frío. Sus compañeros obviamente era exorcistas por el abrigo largo con la estrella de plata.
"¿Que se puede hacer, shonen?"
Allen se sienta frente a Eeez y activa su inocencia de sanación 'Chi' frente al niño. Coloca ambas manos sobre el pecho del pequeño mientras era rodeado por la luz de la inocencia activada, al igual que el niño. El contacto no fue largo, a lo más tres minutos, pero que para los adultos presentes se sintió eterno.
Allen parecía un ángel celestial rodeado de un halo verde.
Al terminar Eeez respiraba fuerte, como probando sus pulmones. "No me molesta respirar. ¡Y no tengo tos!"
Allen sonrió devuelta a la emoción del niño. Se giró para ver al resto. "¿Quien sigue?".
El hombre de la cicatriz se arrodilla frente a Allen.
El peliblanco repitió le procedimiento con él y con el hombre del gorro de lana.
"Deben cuidarse en el futuro. Usen mascarillas protectoras, mojen el piso con agua para evitar el polvo..."
"Lo entendimos shonen. A cuidarse en serio".
"A usted no lo he revisado, señor…". Pero el mayor lo detiene.
"Tyki, solo Tyki". La da una sonrisa ladeada. "Y no necesito que me atiendas"
"Pero..."
"Allen. Detente. Estas muy cansado"
"Kanda". Era cierto. Sus piernas temblaban por al fatiga.
El samurái se adelantó para ayudarlo a soportar su peso.
Tyki se preocupó por el estado desgastado del peliblanco. "¿Qué le ocurre?"
Lavi aun semi desnudo se acerca al peliblanco para tocarle al frente. "Está agotado. Lo que acaba de hacer le cuesta mucha energía, incluso afecta su salud".
Eeez también se acerca. "¿Se pondrá mejor?"
Lavi sonríe al chico. "Tiene que comer y dormir, y estará como nuevo"
Kanda levanta en brazos al agotado Allen para vergüenza del peliblanco, y se disponía a salir del vagón.
"¡Espera, shonen!". Tyki recoge las ropas de Lavi y Krory. "Estos son tuyos". Tras una ceja alzada de Kanda y una aturdida de Allen, prosiguió. "A cambio del tratamiento. Ese fue el acuerdo".
Allen se remueve inquieto en los brazos de Kanda. "Lavi, el maletín. Saca una bolsa de terciopelo rojo". Espera a que Lavi realice lo pedido. "Tyki, acepte esto. Por favor"
Tyki recibe la bolsa y mira el contenido. "Pero, esto es...". ¡Dentro había tanto dinero como el que ellos ganarían en un mes trabajando en la mina!. "No puedo aceptarlo"
"Piense en eso como compensación por las molestias causadas"
"No tienes nada de que disculparte, shonen". Con la garganta apretada, Tyki coloca la bolsa sobre sus pertenencias. Arrodilla una pierna y toma la mano desnuda de Allen. "Eres algo fuera de este mundo". Y besa los delicados nudillos.
Allen se sonrojó casi hasta la raíz del cabello.
Kanda apretó el agarre sobre el peliblanco, enojado.
Lavi estaba con la boca abierta conmocionado, con sus cosas a medio vestir.
Krory estaba llorando de emoción con su ropa en la mano.
El tren comienza a detenerse.
"Esta es nuestra parada". Tyki saca de su bolsillo una baraja de naipes. "Toma esto como regalo, shonen". Allen deja las cartas en su regazo y observa como el grupo de timadores se prepara para bajar.
"Tsk. Es hora de comer, Moyashi". De mala gana el samurái se retira con sus compañeros tras su espalda, ignorando las despedidas.
El viaje de los mineros hasta la ciudad termia sin incidentes. Se preparaban para partir a la cantera hasta que el sonido de un teléfono detiene los movimientos de Tyki.
"¿Hola?". Responde el portugués. "Está bien". Corta la llamada. "¡Amigos! Tengo otro de esos trabajos secretos"
"Un día vas a tener que contarnos de eso, Tyki"
"Ve sin cuidado, amigo"
"¿Me traerás un recuerdo, Tiky-san?"
"Ya veré"
Tyki caminó hasta el exterior de la ciudad para encontrarse con una figura humanoide muy gorda.
"¿Como va todo, Conde del Milenio?"
"Lo sabrías si regresaras a casa más seguido"
"Voy para la cena familiar, ¿no?"
"No con esas fachas"
Tyki fue trasformando su indumentaria conforme caminaba, hasta vestir un esmoquin impoluto. Coronado el atuendo con un sombrero de copa ofrecido por el Conde Milenario.
"¿Sabes? Hoy conocía a alguien interesante"
"¿Ha, sí?". Una puerta apareció en frente del par que el hombre mayor abrió para desaparecer dentro sin esperar a su acompañante.
Juntos llegaron a un salón comedor elegantemente adornado. La mesa puesta y con personas sentadas en torno a ella.
El Conde en la cabecera, magnánimamente abre las manos. "Bienvenida, famila Noe. Es tiempo de que el mundo corrupto gobernado por un Dios que no le importa, sienta nuestras presencia"
Los murmullos del resto de los comensales y el sonido de la vajilla apenas son escuchados por Tyki Mikk, el noe de la voluntad. Que está pensando en un joven educado pero con una personalidad oscura oculta, de tez blanca, ojos como el mercurio líquido y cabello blanco.
'Eres alguien muy especial, Allen Levellier'.
.
Continuará...
1. Escena real del animé
2 y 3. Tadaima, Okaerinasai. Están pensados por una parte desde al perspectiva de que ambos compartieron diez días de travesía en el mismo camarote. Y por otra como cambia su relación. Si alguien tiene aportes con esto son bienvenidos.
4. Neumoconiosis. Enfermedad pulmonar por inhalación prolongada de polvo de carbón y/o de sílice, sobretodo en minas subterráneas de carbón. Si ocurre por inhalación de sílice se llama silicosis. Wikipedia
