Por el camino de fuego
Capítulo 14: Recuperación milagrosa
La noche cubría la ciudad de Tokio, en esos momentos todos en la ciudad dormían tranquilamente excepto en la residencia de Pegasus donde él y Alin no podían conciliar el sueño debido a los sucesos del día, solo una cosa les preocupaba y esa era que el hechicero maligno los encontrara a pesar del hechizo que Alin había puesto en la residencia para pasar desapercibidos, sabían que un monstruo sediento de sangre andaba tras Yami y si lograba su objetivo todo rastro de vida desaparecería de la faz de la tierra, aunque se resistieron a dormir el cansancio termino venciéndolos.
En una de las habitaciones de aquella casa el más pequeño dormía pacíficamente hasta que sus sueños comenzaron a ser interrumpidos: al parecer se encontraba en un pasillo oscuro pero a pesar de esa oscuridad veía con claridad a quien consideraba su hermano mayor encadenado de manos y pies a un muro, al parecer estaba inconsciente ya que tenía la cabeza cabizbaja y los ojos cerrados.
-¡Yami!- grito mientras corría hacia el pero parecía que no podía acercársele ya que por más que corriera Yami se alejaba más y más de el.- ¡Hermano!- sus esfuerzos eran inútiles no podía acercarse a Yami, de pronto comenzó a escucharse una risa burlona por todo el lugar, al escucharla se detuvo.
-El me pertenece y no importa que esfuerzos hagas Atem me pertenece.- Yugi reconoció aquella voz.
-Malvado te exijo que liberes a mi hermano.
-Tú no eres nadie para exigirme nada.- de pronto una sombra apareció junto a Yami, poco a poco tomo forma, era el hechicero maligno, sus ojos estaban cubiertos con la capucha que traía en la cabeza pero si se podía notar a la perfección su sonrisa burlona.- solo eres una basura.
Trono sus dedos y dos sombras salieron del piso sujetando a Yugi de los brazos.
-¡Suéltenme! ¡Déjenme en paz!- se movía con fuerza para poder liberarse de aquellas sombras pero de nada servía estas se aferraban a él.
-Son las sombras de la muerte que vienen a reclamar tu vida ya que el único destino que le espera a ti y a los que son como tu es la muerte, toda vida humana desaparecerá del planeta.
Aquellas sombras parecía que consumían a Yugi pero paso algo que nadie espero, sus muñecas comenzaron a brillar y un aura blanquecina comenzó a surgir de él, al ver eso aquellas sombras soltaron a Yugi quien expulso energía haciendo que desaparecieran.
-No te lo repetiré de nuevo ¡Suelta a Yami!
-Vaya, vaya, vaya esta sí que es una sorpresa, debo decir que este giro no me lo esperaba pero aun así no te hare caso como dije Atem me pertenece jajajaja.
Yugi corrió hacia donde estaba aquel hechicero pero antes de poder acercarse el hechicero metió su mano en el pecho de Yami, esto hizo que despertara y comenzara a gritar debido al gran dolor que le producía aquella acción.
-¡NO! ¡DEJALO TRANQUILO!- corrió mas rápido pero parecía que no se podía acercar.
Del pecho de Yami comenzó a sacar una especie de bola de energía blanquecina, la sostuvo en sus manos y después comenzó a absorberla hasta que no quedo nada, un círculo con diferentes símbolos mágicos apareció debajo del hechicero y una energía oscura comenzó a rodearlo, arriba de ellos una nube oscura se formo.
-Mi alma está completa y mis poderes al máximo.- su voz se tornó aún más diabólica de lo que ya era.- te regalo el cuerpo no lo necesito mas.- libero a Yami de las ataduras y lo arrojo como si fuera basura.- al fin conseguí lo que quería jajajaja.- después de pronunciar esas palabras desapareció.
El ambiente cambio de ser oscuro a mostrar una vista deplorable de un lugar destruido, Yugi se quedó paralizado al ver una multitud de cadáveres en la ciudad incluyendo a Alin, Pegasus y su abuelo.
-¡Abuelito! ¡Alin! ¡Pegasus! No es cierto no pueden estar muertos.
Estaba horrorizado ante la escena que se mostraba ante sus ojos, después reacciono y se acercó a Yami quien estaba boca abajo, se agacho y al voltearlo vio que sus ojos estaban abiertos pero se notaban vacíos en su totalidad.
-¡Yami! ¡Yami! ¡Por favor reacciona no me dejes solo!- decía mientras lo movía para hacerlo reaccionar, grandes caminos de lágrimas bajaban por sus mejillas, sabia la realidad pero no quería aceptarla.- ¡NO ES CIERTO NO PUEDEN ESTAR MUERTOS!
Grito a todo pulmón y aunque su grito fue fuerte no hubo nadie que pudiera escuchar, le dolía haber perdido a Alin, Pegasus, su abuelo pero sobretodo le dolía haber perdido a su compañero, amigo y hermano: Yami.
-Levántate aún existe una esperanza.- levanto su mirada al escuchar la voz de una mujer, vio la silueta de dos personas frente a él pero no se podían distinguir ya que la luz en que estaba envueltas no dejaba distinguirlos.
-Debes mantener a salvo a Atem para evitar que este negro futuro se haga realidad.- esta vez fue la voz de un hombre la que se escuchó.- tienes un poder dormido en tu interior y este ya comienza a dar señales de querer despertar.
-Eres mucho más fuerte de lo que crees y muy pronto se revelara tu verdadero ser Yugi Moto.
Después de esas palabras aquella luz que despedían esos dos seres se incremento hasta envolver el lugar, la luz era tan fuerte que Yugi tuvo que cerrar sus ojos, los abrió y se encontraba en su habitación, ya había despertado, respiraba un poco agitado por lo que había soñado, sentía sus mejillas húmedas y se sentó en la cama.
-Mi verdadero ser.- sacudió su cabeza.- no puede ser cierto yo no poseo ningún poder solo fue un mal sueño.- en esos momentos se levantó de la cama y salió de su habitación y se dirigió a donde estaba Yami, abrió la puerta despacio y lo vio dormir pacíficamente, se acercó a él.
-Hermano me alegra ver que estas bien ¿Qué habrá sido todo eso? Mi verdadero ser.- vio sus muñecas pero en ellas no había marcas.- creo que esta situación ya me está afectando.
Salió de ahí para dejar a Yami descansar y se dirigió a su habitación, aquel sueño no se apartaba de su mente, no sabía que pensar, las palabras tu verdadero ser resonaban fuertemente en su mente dejándolo confundido, después de un rato se volvió a dormir.
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En otra parte de la ciudad un hechicero de corazón oscuro y ansias de destrucción contemplaba su obra destructiva, solo la luz de la luna iluminaba aquella ciudad destruida donde ya no se escuchaban lamentos ni sollozos ni nada que indicara que había alguien vivo en esos escombros.
-La noche es joven, hay lugares que visitar y destruir, gente que matar, la muerte es solo el inicio de una era de destrucción y desolación en este mundo regido por humanos, pronto eso se acabara ya que la muerte regirá este mundo, aunque tal vez deba considerar tener a algunos humanos con vida solo para torturarlos y divertirme por mas tiempo ya que si acabo con todo de una vez no habría diversión, mi trabajo en Domino está terminado, siguiente lugar donde la garra de la muerte tomara la vida de muchos humanos será Kanto jajajaja.
Se elevó y salió volando en dirección a Kanto, a pesar de que había destrozado a cada habitante de Domino aún no estaba satisfecho ya que quería escuchar los lamentos de dolor de los humanos, deseaba ver sus expresiones de angustia y terror, necesitaba verlos correr y suplicar para que los dejara vivir, deseaba desde lo más profundo de su oscuro corazón derramar la sangre de los inocentes.
En poco tiempo las personas de Kanto que dormían pacificas en sus hogares fueron despertadas por los fuertes estallidos de edificios, casas y vehículos, muchos habían salido para ver qué pasaba pero al hacer eso eran atrapadas por bolas de fuego que les daban el final más doloroso que se pudieron imaginar, muchos salían de sus hogares para huir pero de nada les servía al final eran asesinados, en poco tiempo toda la ciudad de Kanto se había convertido en escombros que habían atrapado a mucha gente, aquel hechicero se satisfacía al volver a escuchar lamentos de dolor de personas inocentes.
-Jajajaja la muerte será el destino final de todos los humanos de este mundo jajajaja yo me encargare del final de la raza humana.
Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro mientras flotaba en el aire de pronto una corriente eléctrica recorrió su cuerpo, supo lo que significaba.
-Rayos como no he parado en todo el día mi energía comienza a estar en el límite, necesito descansar y después comenzare a buscar a Atem, su alma será mía.
Aterrizo en el piso y se sentó cruzando las piernas, simplemente cerro los ojos, un circulo se dibujó debajo de él y una sombra oscura lo rodeo, comenzaría a recuperar su energía mediante la magia de las sombras, sabía que tardaría un buen rato en eso pero no le importaba después de todo tenía todo el tiempo del mundo.
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Ya había amanecido, en una residencia de Tokio solo 2 personas habían bajado a la sala y veían con horror las noticias que en esos momentos se daban.
-Como pueden notar detrás de mí esta era la ciudad de Domino, está en ruinas, muchos rescatistas de otras ciudades han venido para ver si hay personas con vida pero hasta ahora solo han encontrado cadáveres, no se sabe que fue lo que ocasiono la muerte de todas estas personas pero seguiremos reportando los avances de búsqueda y rescate, regresamos al estudio.
-Muchas gracias Karin.- de repente el presentador recibió una nota.- ¿Qué? Nos reportan que el incidente de Domino también ha ocurrido en la ciudad de Kanto, todo está destrozado, tenemos a un corresponsal en la ciudad de Kanto, adelante Mike.
-Claro que si como ven el incidente ocurrido en Domino se repitió aquí en Kanto, camino entre los escombros de la ciudad donde no se ve a nadie con vida, se pueden apreciar algunos cadáveres en los alrededores, todo parece que fue quemado ya que hay fuego saliendo de algunos sitios, esperen ¿Qué es eso?
El reportero se acercó a donde estaba una persona encapuchada sentada de pies cruzados, estaba cabizbajo así que no se podía saber el aspecto de su rostro.
-Oye ¿Quién eres tú?- pero esa persona parecía no responder.- ¿Estas bien? ¿Qué ocurrió aquí?- pregunto el reportero per nuevamente no hubo respuesta.
-Aléjate de esa persona.- susurro Alin mientras veía por televisión el panorama destruido y al reportero que sin saberlo iba a morir si no se alejaba.
-No sabemos quien es pero parece que está en una especie de transe ya que no responde, tal vez sea un sobreviviente de toda esa destrucción.
-Se equivoca no es un sobreviviente es el causante.- esta vez fue Pegasus el que hablo respondiendo al comentario del reportero.- no me cabe duda que cuando termine de recuperar la energía que ha gastado va a matarlos.- dijo ya que solo él y Alin podían ver el aura oscura que estaba rodeándolo.
-No tenemos respuesta de esta persona.- el reportero se agacho pero en esos momentos fue atrapado del cuello y alzado, aquella persona se levantó elevándose un poco.
-Miserable gusano.- hablo, el camarógrafo reacciono asustado.- vas a morir por haber interrumpido mi descanso.- le prendió fuego al reportero, se escuchaba los gritos de aquel pobre hombre.- idiota.- volteo a ver al camarógrafo que lo veía que una mirada aterrada.- a todos los que ven por sus televisores el panorama detrás de mí y ven el final que está viviendo esta basura quiero que sepan algo: van a morir y sufrirán el mismo destino que esta patética ciudad, yo soy el hechicero de fuego y todos están condenados a la muerte jajajaja.- finalmente le lanzo fuego al camarógrafo y la transmisión se interrumpió, Pegasus apago la televisión.
-No podemos estar más tiempo aquí Alin debemos irnos ya y tratar de salir del país, ese monstruo no se va a detener, lo más seguro mientras busca a Yami destruirá todo Japón.
-Así es, despertemos a los demás y luego vayámonos de aquí, solo tomemos lo necesario.
Ambos se levantaron y después de empacar lo que necesitarían fueron a despertar a Yugi y Solomon, les explicaron la situación y estuvieron de acuerdo que si se quedaban ahí más tiempo no tardarían en ser encontrados por el hechicero, fueron a una camioneta que Pegasus tenía en su cochera y metieron lo necesario, finalmente Pegasus y Alin fueron por Yami que todavía dormía, Pegasus lo destapo y lo cargo aunque al sentir el contacto despertó.
-Pegasus ¿Por qué me cargas?
-Debemos irnos sobrino.- hablo Alin colocando una gabardina negra sobre Yami para cubrirlo.
-¿Por qué?- pregunto al no saber el motivo.
-Por nuestra seguridad, aquel malvado ya destruyo dos ciudades y no podemos quedarnos en un solo sitio, saldremos de Japón.- dijo Pegasus sorprendiendo a Yami.- debemos protegerte ya que si te pone las manos encima se acabó.
Salió de la habitación con Yami en brazos seguido de Alin, salieron de la casa y con cuidado lo sentaron en la parte de atrás de la camioneta para después subirse, Yugi abrazo a Yami quien correspondió ese abrazo, arranco el motor de la camioneta y se pusieron en marcha.
Conforme avanzaban en el camino se dieron cuenta que muchos trataban de salir ya que habían visto las noticias y temían por su seguridad.
-Ese hechicero ha propagado el pánico en todo el país.- comento Alin ya que veía como muchas familias salían corriendo junto con sus pertenencias, como muchos otros tomaban a sus hijos y corrían para salvarse, Yami veía por la ventana de la camioneta y bajo la mirada.
-¿Cuántas familias ha destruido? Me siento responsable de esto.- dijo Yami.
-No eres responsable de todo lo que está pasando Yami.- dijo Yugi tomándolo de las manos para llamar su atención.- por favor no te culpes sin razón.
-Por ahora sobrino no te preocupes por ello, debes estar a salvo y veremos la manera de quitarte el brazalete ya que necesitaremos de tus poderes.
-El brazalete.- dijo volteando a ver su muñeca derecha.- me lo coloque para evitar usar mi poderes, sabía que si en algún momento tenía impulsos esto contendría mi magia y no haría nada tonto, le puse un hechizo para que no se abriera nunca más, no será fácil abrirlo.
-Encontraremos la forma ahora hay que ponernos a salvo.- dijo Pegasus.
Seguían su camino y después de un largo viaje salieron de Tokio y llegaron a la ciudad de Nagano donde decidieron descansar un rato ya que había sido un largo viaje, ahí se quedarían ese día y al día siguiente reanudarían su viaje. Pegasus, Alin y Solomon salieron a comprar algo de comer ya que en lo que iba del día no habían comido nada, dejaron a ambos chicos encerrados en el hotel, Yami estaba recostado pensando en varias cosas.
-¿Estas bien hermano?- pregunto Yugi sentándose a su lado.
-No, es solo que no dejo de pensar que esto es mi culpa, ese ser salió de mí y solo salió a propagar la muerte y la destrucción ¿A cuántos quiere matar para estar satisfecho?
-Como no pudo destruir nada ni matar a nadie cuando intento controlarte creo que ahora se desquita por ello pero como te dije antes no tienes culpa en eso también eres una víctima.- Yugi puso su mano levemente sobre el pecho de Yami.- eres a quien persigue y si te atrapa se acabara para todas las personas de este mundo.
-Estoy consciente de ello, su comportamiento me recuerda a mi cuando yo fui el hechicero de fuego, siempre teniendo ansias de destruir todo y hacerle la vida miserable a todos por el gran dolor que sentía al perder a mis padres, su comportamiento es igual mío de hace años solo que jamás me atreví a matar a nadie solo a herir, hasta que te conocí pude saber lo que es una verdadera amistad y tu cambiaste mi modo de pensar, iluminaste mi vida y mi corazón con la bondad y el amor que me has brindado.
-Y tu Yami también iluminaste mi corazón con tu compañía, tu fortaleza y tu amistad, daría lo que fuera por ti.
-Y yo por ti también daría lo que fuera incluyendo mi vida
Entre ambos se dieron un abrazo, se querían tanto que darían lo que fuera uno por el otro ya entre los dos se complementaba, sentían que una gran fortaleza les inundaba cuando estaban juntos y no dejarían que nada los separara.
Mientras ellos estaban en la habitación del hotel, Alin, Pegasus y Solomon regresaban de sus compras, Alin había comprado ropa para Yami ya que hasta ahora Yami solo vestía zapatos, sus pantalones negros y solo la venda que cubría su pecho. Al entrar y pasar por recepción escucharon las noticias que escuchaba el recepcionista por la radio.
-En otras noticias nos reportan que una tercera ciudad ha sido destruida por el hechicero de fuego, la que cayo fue la ciudad de Hiroshima y pese a que hubo una gran resistencia de parte de la policía y el ejército toda defensa cayo en las manos asesinas del hechicero de fuego, si la situación sigue así no cabe duda que Japón morirá en el fuego.
Al escuchar eso Alin, Pegasus y Solomon solo se vieron entre sí, la situación empeoraba a cada momento sin decir nada solo se limitaron a subir, cuando abrieron la puerta vieron que Yami y Yugi platicaban.
-Comamos algo y después veremos de qué manera te quitaremos el brazalete.- dijo Alin de una manera muy seria, Yami se extrañó al escucharla hablar así pero sabía el porqué.
Después de comer Yami se dio una ducha y se cambió de ropa, solo se coloco el pantalón y antes de ponerse la ropa de arriba Alin le coloco una nueva venda y se aseguró que la herida estuviera bien, vestía un conjunto de pantalón y chamarra de mezclilla negro junto con una playera de color azul manga corta.
-Sube tu manga derecha lanzare algo de energía para destrozar el brazalete.- dijo Alin, Yami hizo lo dicho, Alin junto energía en su puño y la lanzo con todas sus fuerzas en contra del brazalete pero la energía en lugar de destrozar el brazalete solo reboto y dio en el techo.- no funciono.
-Déjame intentarlo.- dijo Pegasus.- en su puño comenzó a concentrar energía que poco a poco se transformó en electricidad.- ¡Electrum!
Pero paso lo mismo que la energía de Alin solo reboto y algunos rayos casi les dan a los demás.
-Ten un poco más de cuidado casi nos electrocutas.- se quejó Alin.
-No me regañes Alin, el brazalete tiene un hechizo sellador reflejante, rebotara cada uno de nuestros hechizos sin importar cual le lancemos.
-Así es.- dijo Yami.- no quería que se volviera a abrir, ningún hechizo funcionara y esta sellado para que no se abra de nuevo, creo que no hay manera de abrirlo.- dijo resignado.
-Solo sigamos intentando.- dijo Alin ya que pensaba lanzar otro ataque pero Pegasus la detuvo.
-No serviría Alin y si seguimos usando magia las heridas que tenemos se resentirán además de que ese ser maligno podría sentir nuestra magia y así nos encontraría, tenemos que pensar en otra cosa.
Alin solo asintió resignada sabía que ahora más que nunca necesitaban del poder de Yami pero a como se veía ese poder no podría volver a ser usado.
En todo el día hicieron diversos intentos que fueron fallidos, el brazalete no se abría con nada, en poco tiempo la noche se hizo presente y decidieron descansar ya que las heridas de Alin y Pegasus se resintieron ese día, ellos no estaban en condiciones de hacer grandes esfuerzos.
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En Hiroshima el hechicero maligno observaba su obra de destrucción con una gran sonrisa dibujada en su rostro.
-Descansa Atem, disfruta tus últimos momentos de paz jajajaja.
Se sentó nuevamente en el piso y cerró los ojos ya que ese día había gastado mucha energía además de haber sido interrumpido por el reportero cosa que ya no importaba, recuperaría su energía en esa noche y en la mañana comenzaría a buscar a Yami, no importaba en que ciudad se escondiera lo encontraría.
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Pasaban de la media noche y la ventana de la habitación donde Yami dormía estaba abierta, entraba el aire fresco de la noche, Yami se había quitado la camisa ya que había sentido calor y solo la venda cubría su pecho, de pronto la puerta de la habitación se abrió dejando entrar a una persona pero no se distinguía quien era ya que la habitación estaba muy oscura, esa persona se acercó a Yami quitándole la venda dejando ver la gran herida que Yami tenía en el pecho, en su mano se veía que traía una especie de líquido que reaccionaba con sus movimientos, acerco esto al pecho de Yami y comenzó a dar un leve brillo, minutos después simplemente salió de la habitación; lo mismo ocurrió con Alin y Pegasus.
Paso la noche dejando entrar por la ventana los primeros rayos del sol, estos daban a la cara de Yami que despertó, se sentía con un poco más de energía así que se sentó pero al hacerlo la venda cayo, no se explicó como pero al ver su pecho noto que algo había pasado.
-¿Qué paso? La herida ya no está.- se levantó y fue corriendo a donde era la habitación de Alin y sin tocar solo entro.- Tía.- al escucharlo Alin se despertó de golpe.
-¿Qué te pasa Yami?- pregunto al escucharlo mientras se tallaba sus ojos.
-Mira.- mostro su pecho.- la herida ya no está.- al fijarse bien Alin abrió sus ojos en impresión.
-¿Cómo es posible que haya pasado eso?- se levantó y reviso a Yami, efectivamente la herida no estaba, parecía que nada le había pasado.- ¿Cómo rayos paso esto?
-No lo sé solo desperté esta mañana y la venda cayo y ya no tenía la herida, Alin tu rostro tampoco tiene heridas.
Alin se llevó ambas manos al rostro, no sentía las heridas que le habían dejado por la batalla así que fue a verse en el espejo que había en la habitación y no tenía ni un rasguño.
-¿Qué paso? ¿Por qué nuestras heridas fueron curadas? ¿Quién las curo?
Había muchas dudas, cuando vieron a Pegasus notaron que tampoco tenía heridas, nadie se lo explicaba, sabían que solo alguien de elemento luz o elemento agua podría curar pero ninguno de los 3 pertenecía a ese elemento, no sabían cómo había pasado.
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Hola a todos mis lectores espero que este capítulo les haya gustado ¿Qué fue lo que paso con Yami y los demás que sus heridas fueron curadas? ¿Quiénes eran las personas en el sueño de Yugi? Y sobre todo ¿A qué se referían con eso del verdadero ser? Estas y otras interrogantes serán contestadas en los siguientes capítulos, mando un gran agradecimiento a aquellos que me leen sobre todo a Divine Hathor, Sayori Sakura, Chiyo Asakura, Neptune Black, Riux (Dragonazabache te manda muchos saludos amiga), Dragonazabache (amiga(o) lo de Yugi créeme que si lo explicare pero considero que ahora no es el momento ese seguirá siendo el misterio y en su momento lo revelare n.n paciencia que pronto se sabrá), Laura Andara y 3liiza luniita, gracias por todos sus comentarios que me inspiran para continuar escribiendo, sin más que decir me despido nos veremos en el siguiente capítulo de esta loca historia. Sayonara.
DarkYami Motou.
