Nuevo capítulo. Tengo una noticia importante que darles, así que por favor luego lean abajo el comentario de autora. Gracias.
Parte XIV
Ron contempló estupefacto a su amigo. El desconsuelo estaba presente en su cara, como un visitante que no se retiraba nunca. Parecía en verdad perseguido por el significado de lo que había hecho; algo de lo que quizás nunca se recuperaría.
-¿El asesino de tus padres? Pero...
-Tom Riddle desapareció hace aproximadamente dos años¿verdad?- Harry observaba a Ron pendiente de su reacción.
-Sí, así es...
Harry se encogió de hombros y sonrió tristemente.
-¿Qué más quieres que te diga? Creo que eso es suficiente para saber la clase de persona que soy. Un asesino, al igual que Riddle. Al final, no soy mejor que él- dijo en un susurro de arrepentimiento.
Ron negó con la cabeza y lo sujetó de los hombros.
-¡No, Harry! Tú mismo me dijiste que lo sucedido fue un accidente...
Harry se separó de él con el rostro contorsionado por el peso de su historia.
-¡Eso es lo peor de todo, Ron! Porque yo quiero creerlo, maldición, estoy dispuesto a creer que fue un accidente, que en realidad yo apreté el gatillo sin saber lo que hacía, pero... pero a veces me quedo pensando, y descubro que tal vez sí quería apretar el gatillo y ver a Riddle muerto, irreconocible...
-¡Por supuesto que querías ver a ese maldito muerto; él mató a tus padres Harry!- exclamó Ron con los ojos bien abiertos, sorprendido por la repentina confesión de su amigo, que parecía estar perdiendo la cordura.
Harry negó repetidamente con la cabeza; sus ojos verdes estaban más oscuros de lo normal y parecían estar enrojeciéndose por un extraño esfuerzo interno.
-Pero no así, Ron, no así... Y el único consuelo que me queda ahora es hacer pagar a otros malditos, pero de una forma diferente... de todas maneras sé que soy capaz de matar, eso quedó demostrado hace dos años. Créeme, no es lindo saberlo.
Ron permaneció mudo, carente de palabras que sirvieran de consuelo para su mejor amigo, que en esos instantes parecía un despojo humano. Su mente parecía carroña para los cuervos de los recuerdos, y del hombre que había conocido hacía tiempo sólo quedaba una sombra.
-Por favor, Ron, hay algo que quiero pedirte- murmuró Harry avergonzado.
Su amigo asintió, acercándose más al forastero, que parecía incapaz de formular bien las palabras.
-Por favor, por favor... no le cuentes nada de esto a Hermione. ¿Me lo prometes?- inquirió con esperanza lastimera.
-Pero¿por qué?- susurró Ron.
-Porque no quiero que conozca esa parte de mí... tengo miedo de que se aleje- explicó Harry, y antes de que pudiera hacer algo para impedirlo, Ron vio con estupor cómo una única lágrima se deslizaba por la mejilla del forastero.
Harry giró la cabeza y Ron fingió no haberla visto.
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Cinco días faltaban para el acontecimiento más esperado en los últimos tiempos, y el pueblo entero ya comenzaba a prepararse para la boda del búlgaro adinerado y de la más frecuente visitante de la biblioteca.
Hermione veía acercarse el acontecimiento como quien observa el avance ilimitado y furioso de un ciclón. Esta vez ella estaba en el ojo de la tormenta, y ponerle una solución al problema había dejado de ser una misión casual para convertirse en una necesidad cada vez más demandante.
Resultaba peor la situación cuando prácticamente todos estaban felices por su boda, y los que no, eran demasiado indiferentes a su provenir, como los Malfoy, o eran demasiado cercanos a ella, como sus amigos y la profesora McGonagall.
Además seguía sintiéndose algo culpable frente al pobre Víktor Krum, que era demasiado confiado como para sospechar que su novia tenía un amante con el que se veía todas las noches.
Hermione frunció el entrecejo al recordar el humor extraño que Harry poseía la noche anterior. Cuando le había preguntado qué sucedía, el forastero sólo había sonreído con una mueca despreocupada pero que a Hermione le había preocupado, y luego murmuró: "Falta poco para que todo acabe", con una confianza extrema en el desarrollo de sus oscuros planes.
Hermione sintió un escalofrío. Harry estaba demasiado cegado por el deseo de venganza y ella estaba demasiado enamorada de él como para dejar que se meta en callejones solitarios de acontecimientos vengativos sin ninguna garantía de poder salir ileso.
La joven sentía, además, que Harry no le había contado aun toda su historia, pero esperaba pacientemente a que él tomara la iniciativa de cerrar el relato iniciado un par de noches atrás.
Empero, la paciencia se le había terminado luego de que él murmurara esas palabras que algo de tragedia anunciaban.
Así que Hermione fue directamente a encarar a Harry, sabiendo que a esas horas de la tarde se encontraría probablemente reposando en La Madriguera su incansable cuerpo de viajante. O tal vez estaba afuera, en el pueblo, llevando a cabo alguna otra fase de su plan.
-¡Hermione, querida¿No deberías estar preparándote para tu boda?- preguntó curiosa la rechoncha señora Weasley, que guiaba a la joven al interior de su destartalada vivienda con efusividad.
-Mmm, no, en realidad de esas cosas se está encargando mi madre- respondió distraída Hermione-He venido a ver a Ron... o a Ginny.
-¡Sube, ambos está en sus cuartos!. ¡Y Luna también está aquí!
Hermione hizo lo que se le indicaba, aunque en realidad estaba buscando a Harry. se dirigió rápidamente a la habitación de huéspedes y entró sin tocar. Estaba vacía.
Desilusionada, dio media vuelta y se encontró cara a cara con Ron, que enarcó una ceja poniéndole forma física a una pregunta muda. Hermione sonrió nerviosamente.
-¿Dónde está?- preguntó fingiendo inocencia.
Ron miró a ambos lados del estrecho pasillo y guió a Hermione al interior de la habitación que ocupaba el forastero. Luego cerró la puerta con algo de apuro.
-Se ha ido- dijo volteando a ver a su amiga-A hablar nuevamente con Snape.
Hermione bajó la cabeza, preocupada.
-Tranquila, él sabe cuidarse solo.
-Lo sé, pero...
Hermione notó la mirada turbada de Ron, que quizás ocultaba algo vergonzoso. Ella se percató de esto, pero decidió esperar para encararlo.
-Entonces seguirá adelante con todo- suspiró; la certeza extendiéndose con un repentino frío que se le colaba por los huesos.
-Así es. El... hace mucho que viene planeando todo esto.
-Lo sé. Y no estoy de acuerdo con realizar tales venganzas...
Ron se encogió de hombros, de repente demasiado ocupado observando un punto fijo en el suelo. La relevante conversación que había mantenido con el forastero la noche anterior aun estaba lo suficientemente fresca como para girar los engranajes de sus pensamientos a voluntad de las palabras oídas.
-Y de todas maneras¿qué tiene que ver Snape con el pasado de Harry?. ¿Con Sirius Black?- cuestionó la joven confundida.
Ron la miró directamente a los ojos.
-Precisamente eso es lo que fue a averiguar. Y hoy volverá con una respuesta. Sin dudas.
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Mientras Hermione se dirigía con seguridad a La Madriguera, Harry entraba a la botica de Snape ahuyentando con su poderosa presencia a los tres clientes que en esos momentos esperaban al boticario, que se encontraba en la parte trasera de su negocio buscando seguramente algún remedio extraño.
Snape volvió y compuso su ya característica mueca de eterno desagrado al ver a Potter.
-¿Qué hiciste con mis clientes?- preguntó bruscamente.
-Nada. Se fueron apenas entré. Es un don que tengo desde que llegué al pueblo, este de ahuyentar personas- respondió sarcásticamente Harry.
-Ahora se preguntarán por qué frecuentas últimamente mi botica- gruñó Snape con un escalofrío de disgusto al imaginar los cuestionamientos indecentes que tendría que soportar al día siguiente.
-No te preocupes. Esta será la última vez que te visito, porque hoy me darás respuestas- dijo Harry adentrándose más en el oscuro lugar.
-¿Con qué derecho vienes así a mi casa a amenazarme?- escupió Snape saliendo de detrás del mostrador y encarando a Harry.
-¡Con el derecho que me confiere el estar buscando la verdad!- exclamó Harry teniendo de repente la impresión de encontrarse frente a una enorme ave de rapiña.
Dicha impresión se agudizó cuando Snape aspiró fuertemente el aire por la nariz.
-Ya te he dicho todo lo que tenía para decir, Potter. Ahora¡largo de aquí!- gritó antes de darse vuelta, pero Harry, en un rápido movimiento, lo acorraló contra una de las estanterías llenas de frágiles frascos.
-Se acabó esto de jugar al gato y al ratón, Snape- masculló el joven jadeando por el esfuerzo, que no era poco, de mantener al alto hombre contra la estantería.
-Saca tus manos de encima- musitó Severus en una áspera orden.
-No hasta que me cuente por qué odiaba tanto a Sirius. Y a mi padre, porque también lo odiaba a él¿verdad?- inquirió pausadamente.
Snape compuso una mueca iracunda al oír los nombres tan detestables para él.
-James Potter fue la peor escoria que tuve la suerte de conocer...
Harry lo sacudió, golpeándolo contra la estantería. Snape quiso soltarse, pero el joven sacó una navaja que siempre llevaba consigo y la colocó amenazadoramente cerca del cuello del hombre.
-¿Qué piensas hacer con eso?- preguntó desafiante Snape, pero sin un poco de miedo.
-Cuéntamelo todo- ordenó Harry, mirándolo fijamente.
Snape le devolvió la mirada con intenso odio, pero comenzó a hablar.
-Conocía a tu padre y a tu padrino desde antes de tu nacimiento, cuando los tres pertenecíamos al mismo grupo rebelde del norte. ¿Sabías que tu padre y su esposa, Lily, fueron cabecillas de una de las rebeliones contra Tom Riddle, verdad?
Harry asintió, inmerso ya en la nueva información que recibía sobre sus progenitores.
-Ese bastardo de Potter se creía el líder de todos, siempre tan orgulloso, pedante... y Black no se le quedaba atrás- murmuró el boticario con odio.
Harry lo sujetó con más fuerza del hombro, y su navaja parecía más firme en la mano.
-¡Mi padre no era un pedante!- gritó, aunque tenía sus dudas: en su búsqueda infalible de información acerca de sus progenitores asesinados, había recibido numerosos relatos del comportamiento honrado de su padre, así también como de la soberbia que lo caracterizó durante su adolescencia.
-Cree lo que quieras.
-¿Así que participaste en el frente rebelde?
-Sí. Eran tiempos diferentes. Yo era un hombre diferente- susurró Snape rememorando aquellos años, pero sin dejar que el recuerdo lo conmoviera.
Harry lo soltó, cansado ya de sujetarlo. Sin embargo, no guardó la navaja, en la que el boticario mantenía un ojo calculador.
-También conocí a Peter Pettigrew. Poco antes de la muerte de los Potter, yo decidí dejar de participar en la guerra civil y me refugié aquí, donde he vivido hasta ahora. Un día vi a Peter Pettigrew, y en dos segundos había descubierto por mi cuenta que él había traicionado a los Potter, entregándoselos en bandeja de plata a Riddle. Supuse que Black vendría en su busca. No me equivoqué, y cuando vino y mató a Pettigrew, decidí vengarme por los años de maltrato que recibí de él y Potter, y ayudé a la policía local a buscarlo. Yo lo encontré antes.
Harry escuchaba todo odiando con cada segundo que pasaba a Snape. No sabía si creer o no lo que contaba acerca de su padre y Sirius, y la incertidumbre lo atacaría para siempre.
-Tuvimos un duelo. El estaba muy sorprendido de habernos cruzado en este pueblo olvidado, y creo que la permanente sorpresa fue lo que no lo ayudó a vencerme. Lo herí de gravedad y luego huyó. No podía vivir mucho más, por la pérdida de sangre que estaba sufriendo. Pocas horas después lo encontramos ocultándose en la Casa de los Gritos. Una mansión abandonada en...
-La conozco- lo cortó Harry, rodeado de las imágenes que su mente formaba a medida que Snape decía las palabras.
-Bien, lo encontramos allí. Al amanecer siguiente fue fusilado- el boticario observó el semblante serio de Harry, que en esos instante deseaba acabar con el hombre que tenía frente a sí.
Sin embargo, se contuvo.
-Aun no entiendo por qué ayudaste a capturarlo.
-Y nunca lo entenderás, porque dudo que odies tanto a alguien alguna vez como yo odié a tu padrino y a tu padre- respondió Snape tranquilamente-Ya tienes lo que querías, ahora vete y no vuelvas a mostrarme tu cara.
Harry guardó la navaja, conciente de que Snape le había contado toda la verdad. Se dedicaron una última mirada de odio, y luego Harry salió de la botica.
Esa sería la última vez que vería a Severus Snape.
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-¡Hermione!. ¿Qué haces aquí?- saludó Ginny entrando en la habitación de Harry junto con Luna.
Ron se mostró más incómodo que antes. Hermione lo ojeó durante unos instantes antes de contestarle a su amiga, intentando penetrar en lo que sea que el pelirrojo estuviera pensando en esos momentos.
-He venido a... visitarlos- respondió Hermione despegando la mirada de Ron durante unos segundos.
-Me refería a qué haces aquí, en el cuarto de Harry- replicó Ginny entrecerrando sus ojos castaños.
-Ah, yo simplemente pasaba por aquí y me crucé con Ron en el pasillo. Decidimos entrar para hablar más tranquilos- contestó la joven sonriendo falsamente.
-¿Dónde está Harry, de todas maneras¿Qué es eso tan importante que debe hacer, que se va todos los días varias horas seguidas¿Está buscando a su futura novia?- inquirió Ginny dirigiéndose a Ron, que se movió nervioso.
Al oír las preguntas, Hermione hizo un breve sonido de burla, que delató su posición de disconformidad con aquellos cuestionamientos. Luna sólo pestañeó soñadoramente y Ginny volvió a entrecerrar sus ojos, sospechando que allí había demasiadas cosas que se le escapaban de la vista.
-No lo creo, en verdad- dijo Ron carraspeando fuertemente.
Un silencio incómodo los cubrió a los cuatro. Ginny paseó su mirada desde Hermione hasta Ron, y luego observó a Luna, como esperando ganar una prueba de la complicidad de ésta en la falta derivada de información sobre el forastero, pero la rubia que siempre se enteraba última de las novedades del pueblo parecía estar durmiendo con los ojos abiertos. Cansada de esperar a que alguien despejara las nieblas de sus preguntas, Ginny suspiró y salió de la habitación alegando que tenía una cita y no quería llegar tarde.
-¡¿Cómo?!- aulló Ron, saliendo en estampida tras su hermana.
Hermione rió y suspiró junto con Luna.
-Deberíamos contarle- dijo ésta última como quien no quiere la cosa.
-Sí, eso mismo estaba pensando, pero no sé...
Ron retornó de su pequeño viaje infructuoso jadeando y con los ojos bien abiertos.
-¡Dijo que se iba a caminar con Neville Longbottom junto al río!. ¡Sola, con Neville Longbottom!. ¡Está haciendo esto a propósito, sólo para fastidiarme!- gritó, esperando algunos comentarios que comprendieran su punto de vista, pero éstos nunca llegaron.
-Oh, Ronald. No hagas escenas patéticas- pidió Luna acercándose a él y dándole un breve beso en la mejilla.
Ron calló de repente y sus orejas se sonrojaron.
-Lo que tu digas, Lunita- respondió con una voz más grave y madura de la que poseía hacía unos instantes.
Hermione puso los ojos en blanco.
-Estábamos pensando en contarle a Ginny que estoy con Harry- comentó, sentándose en la cama de su amante y estremeciéndose al sentir su olor, que impregnaba aquella habitación-Ella también es mi amiga y no quiero ocultarle algo tan importante para mí...
-De acuerdo, pero hay que tener cuidado. Malfoy sabe tu pequeño secreto, Hermione- dijo Ron, arisco.
-¡¿Qué?!
-Harry me contó que Malfoy le dijo, el otro día, que los vio cuando pasaban por el campo que hay detrás de la Casa de los Gritos. No sé qué estaban haciendo por allí, pero...
Hermione se pasó una mano temblorosa por los ojos; el temor de que su secreto fuera rebelado haciéndose más grande y fuerte que nunca. Ahora la amenaza, antes sólo un crío débil de las circunstancias, la saludaba burlándose de ella y de su falta de cuidado. Luego varias dudas la asaltaron, porque durante las últimas noches Harry y ella habían estado más sumergidos en sus momentos compartidos que lo normal, y la irresponsabilidad podría haber traído nuevos testigos desafortunados de su amor.
-¿Por qué no me lo dijo?- gimió de repente Hermione, alzando el rostro y observando a Ron con una plegaria escrita en sus facciones.
-No lo sé. Supongo que se habrá olvidado- susurró el pelirrojo sintiéndose de improvisto más culpable, al saber que Harry le ocultaba injustamente cosas más simples que su pasado a Hermione.
-Debe tener sus motivos- alegó Luna.
Hermione negó con la cabeza, furiosa de repente con tanto secretismo que rodeaba a su amante.
-Motivos o no, yo quiero saber todo. Ahora. Y sé que tú sabes más de lo que aparentas Ron, así que empieza a hablar ya- ordenó la joven levantándose con una agilidad movida por la frustración y mirando al pelirrojo como quien mira a un pobre gusano.
Luna se movió con nerviosismo, sabiendo que quizás su presencia allí no fuera tan necesaria. Advirtió la mirada de pánico que portaba Ronald, y enseguida decidió que se quedaría allí, porque tal vez debería salvar a su pelirrojo de una muerte súbita.
-No sé más que tú, Hermione- gimió Ron-Y de todas maneras¿qué es lo que tanto quieres saber?
-¡Quiero conocer la historia completa de Harry!- exclamó Hermione pateando fuertemente el piso-Y sé que tu sabes qué es lo que oculta.
Ron se rascó la nuca torpemente. Luna permanecía en silencio, contemplando el paisaje rural que se extendía más allá de la ventana.
-Yo... le hice una promesa, Hermione. Le prometí que no te diría nada- susurró; su ser dividido entre la lealtad a su amigo o a la joven cuyo destino estaba perdido desde mucho antes de saber lo que su amante ocultaba.
-¿Por qué?- preguntó Hermione temblando de la rabia.
-Porque él me lo pidió. No hay mayores motivos- respondió el joven tristemente.
-¡Decidieron por mí!- gritó la amante del forastero perdiendo la paciencia-¡Al igual que mis padres, al igual que Víktor, ustedes también decidieron por mí, pensando que lo mejor es que no me entere de lo que sea que estén ocultando!
Ron contempló a Hermione vacilante.
-Por favor, Ron. Necesito saber más sobre el hombre que amo- susurró ella, sujetándolo suavemente del brazo.
-¿Por qué me involucras en esto?- suspiró el pelirrojo derrotado.
Se había rendido ante la fuerza de la súplica de su amiga, y le pidió internamente perdón a Harry, porque rebelaría su secreto mejor guardado, aquel que lo venía acompañando hacía poco menos de dos años.
Pero Ron no se sentía tan culpable, porque pensaba que era mejor que Hermione se enterase por él y no por terceros.
-Creo que tu te involucraste solo- dijo la joven con pesar.
-De acuerdo- suspiró Ron-Eh... creo que es mejor empezar desde el principio.
A Hermione se le iluminaron los ojos; Luna se giró desde su muda posición junto a la ventada ávida de curiosidad.
-Harry y yo nos conocimos hace dos años. Él me salvó de una situación bastante peligrosa, y desde entonces permanecimos juntos un año, hasta que yo pude volver aquí. Recuerdan que los caminos eran inestables en esa época, por la crisis de las inundaciones¿verdad?
Hermione y Luna asintieron.
-Bien, permanecí junto a Harry luego de terminar con el negocio de los cerdos, y conocí el medio en el que él se desenvolvía tan bien.
Hermione gruñó y Luna se quedó con las ansias de saber a qué se refería Ron, aunque lo sospechaba.
-Supe que él estaba buscando a alguien, aunque no sabía a quien, pero supuse que sería alguien que le debía dinero o algo así. Nunca me lo pregunté, hasta la noche en la que Harry desapareció preso de una ira increíble. Jamás había visto a una persona tan enfurecida en mi vida- Ron se estremeció ante el recuerdo.
Hermione escuchaba dejando que las palabras la guiasen en un camino de convicciones que aun no estaba lista para recorrer.
-Yo lo seguí, temiendo lo peor. Y cuando llegué a una enorme casa en medio de la ciudad, me encontré con...- la voz de Ron se extinguió, mientras miraba expectante a Hermione, sin saber si continuar.
Ésta le hizo un gesto con la mano, y Ron dijo lo siguiente rápidamente, conciente de que estaba cambiando muchos factores importantes con sus palabras.
-Me encontré con el cuerpo de lo que solía ser una persona. No sabía quien era, y además, su rostro estaba deformado por el impacto cercano de una bala. Harry estaba allí, con un arma en su mano, mirando el cadáver con algo que me pareció... no sé cómo describirlo.
Eso era. La verdad golpeó a Hermione como la más furiosa de las olas del mar, y la sumergió en un estado de incredulidad que la ahogaba.
"Algunas veces la más hermosa de las mentiras es preferible a la realidad", dijo con seguridad Madame Rosmerta antes de volver a llenar su copa.
-Harry me dijo que no es un asesino- fue lo primero que pudo decir, y sus propias palabras le parecieron débiles y carentes de fundamento, porque si algo probaba toda aquella conversación era que Harry no tenía escrúpulos.
-Harry dice muchas cosas- fue la errada respuesta de Ron, que al ver el dolor en los ojos de su amiga quiso que el gato le comiera la lengua.
Hermione se sentía despertar de un sueño largo y demasiado tranquilo como para ser real. Parte de su confianza en Harry se había quebrado como una roca al caer por un precipicio, y la otra parte permanecía intacta, como prueba de que a pesar de haberle mentido y ocultado cosas tan trascendentales como ésa, ella aun lo amaba.
Pronto la tristeza se vio acompañada en su travesía por el corazón de Hermione por la duda y el enojo, que llegaron inmersos en la confusión.
Deseó entonces tenerlo frente a ella para gritarle y preguntarle todo lo que su mente convocaba, pero antes que eso se presentaron las lágrimas.
-Pero él me dijo... me lo dijo...- sollozó Hermione, aunque sin saber si lo hacía por Harry, por la causa de la presencia de ese animal que se agitaba detrás de los ojos verdes de éste, o por ella misma y su interminable escalera de desaciertos en la vida, que vaya a saber uno hasta dónde llegaría.
Luna se apresuró a abrazarla. Ron no sabía qué hacer con su largo cuerpo, hasta que encontró una distracción pasable en mover distraídamente los pies.
Los sollozos de Hermione se terminaron más pronto de lo que comenzaron, porque si algo le estaba dejando toda aquella experiencia que venía viviendo desde la mañana en que se enteró de su compromiso, era una mayor dureza de espíritu.
-¿Por qué no me lo dijo?- se preguntó en un susurro de despecho.
Ron no respondió, aunque sabía el emotivo origen del silencio empedernido de su amigo; sin embargo, éste le parecía algo tan íntimo, que pensó que lo mejor sería que el mismo Harry se lo explicara a Hermione.
Hermione terminó de secarse las pocas lágrimas que quedaban expuestas en su serio rostro, y se encaminó decididamente a la puerta. Pero antes de que llegara a ella se produjo una conmoción en el piso de abajo, hubo unos gritos a manera de saludos, y Harry abrió de golpe la puerta de su habitación para encontrarse con el rostro asustado de Ron, el curioso de Luna, y el sombrío de Hermione.
Frunció el entrecejo al notar la mirada que ésta le dedicaba, que más bien parecía la mirada de reproche de las mujeres vendidas que él había conocido y a las que evitaba volver a ver luego de una noche de seca pasión. Sin embargo los dolidos ojos de águila que él tanto quería brillaban con una antipatía más personal, y Harry sintió una punzada de miedo surgir en su interior.
-¿Qué sucede aquí?- preguntó sonriendo de lado.
No recibió respuesta, así que endureció su rostro y cerró la puerta algo bruscamente.
-¿Ron?- inquirió, ojeando a su amigo.
-Lo siento, Harry- fue todo lo que dijo éste, antes de escabullirse de la habitación rápidamente.
Luna salió detrás de él silenciosamente, sabiendo que se avecinaba una tormenta.
-¿Qué sucede, linda?- cuestionó Harry acercándose a Hermione para besarla, pero ella se apartó dolorida de su alcance.
-¿Por qué no me lo dijiste antes?- preguntó en un susurro que sacudió a Harry de pies a cabeza.
-¿Qué cosa?- cuestionó sonriendo nerviosamente.
Hermione apartó la mirada de él, como si la simple presencia de su amante la avergonzara.
-Que eres un asesino, Harry- dijo Hermione volviéndolo a mirar, y nunca se olvidaría de la expresión angustiada del rostro de Harry, que parecía querer cambiar cada pequeño elemento de su existencia en ese instante.
-Yo no...
-Ron me contó todo, Harry. Así que no pierdas energías negando algo que tal vez hasta yo misma llegué a sospechar en algún momento- pidió Hermione con voz pausada y quebrada por el dolor de la mentira.
Harry permaneció mudo. Decidió dejar para más tarde una charla larga con Ron, por el que en esos momentos sintió una punzada de desprecio.
Lo que más temía desde que conociera a Hermione se materializaba frente a sus ojos en la aguda mirada de ella. Por primera vez en su existencia no tenía una ágil respuesta para refutar lo evidente. Por primera vez pensó que perdería lo que más quería en un instante que no valía nada más que su vida.
-Bien, ya lo sabes- dijo con una voz grave que no parecía la suya-Eso es lo que soy, y lo que seré hasta el día en que comience a pudrirme en mi tumba.
Hermione cerró brevemente los ojos antes de estallar.
-¡Me mentiste¡Me mentiste a mí, que creí en ti desde el primer momento!- gritó.
-¡Porque sabía que, cuando te enterarías de lo que soy, no querrías verme más!- exclamó Harry luciendo de improvisto más débil que antes.
-¿Y qué te hizo tener esa certeza? Cuando me contaste de tus planes¿acaso me aparté de tu lado?- cuestionó atónita Hermione.
-No, pero ahora sí lo harás- aseguró Harry desviando la mirada.
-De todas maneras ya no importa- susurró Hermione luego de unos segundos-Porque lo queramos o no, me casaré en cinco días.
Su afirmación fue como un golpe para Harry, que avanzó para sujetarla con fuerza como siempre hacía cuando se mencionaba ese asunto, pero Hermione pasó a su lado sin dedicarle una última mirada y desapareció escaleras abajo.
Minutos después Harry aun sentía el aroma de ella inundando su cuarto. Fue entonces cuando deseó estar muerto.
¿Duele la separación, verdad? Pero ¡a mí me encantó escribirla! Jajajajaja [Towanda ríe maquiavélicamente
Dios, falta TAN poco para el final. Pero antes de escribirlo, tengo la necesidad absoluta de leer algunos REVIEWS, así que por favor, escriban un comentario, que aunque sea de una línea me conformo y me pongo feliz ;)
IMPORTANTE!!:
Hoy me voy de vacaciones por dos semanas, y por ende hasta dentro de 16 días más o menos no tendrán la actualización. Sepan disculpar el inevitable retraso, pero dudo que pueda escribir estando en medio de las sierras cordobesas, y mucho menos actualizar.
¡Gracias, gracias y gracias por sus reviews! Mitsuki Himura, jorinu56, Yedra Phoenix, hermis'lu, Alejandra, hermionedepottergranger, manzanitax, Moni H-Hr forever, LoonyPotter, HHrldg.Black, misthy sakura agustina, Petakiita, Atenea, mayiya y danalilypotter¡GRACIAS!
Spoiler Parte XVLuna se sentó al lado de Hermione, pero ésta no se inmutó.
-Ron me pidió que te diera esto- dijo la joven extrayendo unos papeles amarillentos del bolsillo de su alegre vestido-Dijo que quizás te ayudaría a comprender mejor las cosas.
Hermione los recibió con sorpresa y curiosidad, y al desplegar las frágiles páginas se percató de que tenía frente a ella una carta añeja.
Sip, sabrán por fin qué dicen esos papeles.
¡Saludos!
·Towanda·
