Creciendo el amor en mi corazón
Capítulo 13: Llaves y coronas
Pov. Edward
31 Septiembre
-Hola Edward –Bella se acerca a mí y me da un suave beso en los labios. Esos besos que no importa cuántos haya tenido, nunca son sufiecientes. Siempre quiero y necesito más.
-Hola preciosa. Todo el día he estado esperando que den las tres para venir. –ella solo sonríe mientras me entrega la hoja de firmas.
Yo saco el sobre amarillo y se lo doy, para luego tomar la pluma negra.
-Estoy tan cansada. Hoy los niños están más inquietos que nada.
-¿Y por qué? –pregunto luego de dejar la hoja a un lado del sobre.
-No lo sé. Simplemente que hoy quieren estar de arriba abajo. ¿Te había contado que probablemente cierren la Casa Hogar?
-No. No lo habías hecho. ¿Por qué la cerrarían? ¿En qué les afecta? – ¿es que acaso el gobierno no se da cuenta de que si la cierran esos niños se quedarían en la calle?
-Había escuchado que querían enviar a niños a hogares temporales, en buenas familias y si es eso lo que van a hacer mientras buscan una familia permanente me parece bien. En una familia temporal podrían sentirse más a gusto y a la vez más en familia. Pero si lo que hacen es enviarles a un orfanato, no quiero ni imaginarlo. Allá hay tantos niños y tan pocos adultos, no se molestan en darles amor, ellos simplemente van y cumplen sus obligaciones.
-Escucha; todo va a salir bien. Todavía no sabemos si eso va a pasar o no. Así que no te preocupes de más ¿de acuerdo? –asiente una vez pero sé que realmente está preocupada y que nada de lo que yo le diga le va a ayudar a sentirse mejor.
Guarda la hoja de firmas y viene hacia mí para abrazarme.
-Te quiero Edward –ella se pone se puntillas y nos besamos de nuevo. La quiero también. En el tiempo que llevamos saliendo no hemos llegado más lejos que un "te quiero" pero yo, mierda, la necesito tanto.
Acaricio sus mejillas rojas con mis dedos y deposito ahí.
-¿Ya sabes que vamos a hacer mañana? –pregunta emocionada. ¡Rayos! No quiero que luego de decirle esto esa sonrisa se borre.
-Escucha princesa, voy a viajar con papa a California por algo de la empresa, regreso en dos o tres días ¿está bien? –desde que somos novios no ha habido un solo día en que no venga por ella y luego vayamos a hacer algo. Cenar. Cine o alguna otra cosa por el estilo.
Ella me mira pensativa unos cuantos segundos pero luego se voltea y me sonríe.
-Está bien. Te quiero
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Salgo de la oficina listo para ir a recoger la maleta al apartamento porque el vuelo sale a las 12AM y hay que estar puntuales en el aeropuerto.
Entro al elevador y poco después papa entra también.
-¿Fuiste a la Casa Hogar? –su sonrisa socarrona sabe muy bien la respuesta. ¿Cuándo no he ido desde que salgo con Bella? Ahora, que vaya todos los días no significa que entre. Mucho menos que hable con los… niños.
-Ya sabes que sí. No sé porque lo preguntas. –las puertas del elevador se abren y ambos salimos de ahí para luego despedirnos de la recepcionista. Es la única que queda en la planta de abajo.
-¿Seguro que quieres ir a California? Tu presencia no es de vida o muerte –papa abre su coche y yo me quedo parado al lado del mío. Nuestros autos están estacionados juntos.
-¿Por qué no? Siempre voy a los viajes de la empresa ¿Por qué no iría esta vez? –me mira enfadado, o tal vez decepcionado. No veo la diferencia.
-Mañana es 1 –sé que maña es primero, sino fuera así hoy no hubiera dejado el cheque para la Casa Hogar.
-Ya se.
-Edward…
-¿Qué?
-¿Qué hiciste exactamente hace un mes?
-¿El ultimo de agosto? Salí con Bella como siempre.
-Al día siguiente
-El primero de septiembre Bella y yo… -me quedo callado. Soy un imbécil -¡Mierda! ¡Malísima mierda! –golpeo mi coche con el brazo, y aunque me duele lo dejo pasar –Mañana cumplidos dos meses.
-No me digas –repone papa burlón. –Haz lo que tengas que hacer; para las chicas un aniversario es importante. No tienes idea de cuánto. Los hombres somos más dejados en ese aspecto.
Sube a su auto y se va. No entiendo bien cómo es que lo olvide. Hace un mes también lo hubiera olvidado de no ser porque mama dijo que podría llevarla al Masa Time Warner Center, un restaurante japonés; lo sugirió dos días antes. Pero esta vez no dijo nada. Y yo no me acorde.
Mierda.
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-Gracias Alice. Te debo una
-¡¿Una?! –Grita al otro lado del teléfono -¿Sabes cuánto me costó conseguir esos boletos? No me debes una. Me debes muchas; y que conste que solo lo hago por Bells ¿he?
-Ya sé que lo haces por ella. Y te lo agradezco
-Bien. ¿Ya compraste su regalo?
-Ya lo tengo Allie. Solo no te pongas más histérica ¿de acuerdo?
-Bueno. Solo no te vuelva s olvidar de tu aniversario, tontín. –cuelga el teléfono.
-¡Adelante! –Grito al escuchar a alguien golpeando la puerta-
-¿Señor Cullen? Ya llego su pedido– Heidi entra con su singular cara de odio y deja una caja de Tiffany's en el escritorio
En cuanto lo vi, supe que debía de ser para Bella. De nadie más.
-Necesito que me hagas una reservación –le digo antes de que salga por la puerta.
-¿Para dónde y para cuándo?
-Para hoy. Y aquí –le extiendo el folleto que acaba de imprimir. Abre sus ojos sorprendida.
-Hare todo lo que pueda
-No harás todo lo que puedas. Lo harás ¿entiendes?
-Si señor –y se da la media vuelta. Esta vez no me sorprende cuando azota la puerta con fuerza.
No he hablado con Bella desde ayer que estuve con ella en la Casa Hogar. Me ha mandado un mensaje deseándome suerte en el viaje; pero no le he contestado. Ya que ella supone que estoy en California puedo usar eso a mi favor. Sorprendiéndola.
Guardo el regalo en el asiento trasero y los boletos en mi cartera. La reservación está hecha, luego de unos buenos gritos y uno que otro soborno.
Conduzco en silencio y con los nervios comiéndome. ¿Y si está enojada? O peor aún, ¿Qué pasa si ya hizo planes para hoy?
No que bajo de mi automóvil. Me quedo ahí por más de media hora hasta que sale.
Trae el cabello en ondas (que es como más gusta) y con un suave vestido color durazno que la hace verse mucho mucho mucho más que bonita. Exquisita. Hermosa. Sin embargo, toda su hermosura no combina con el rostro que tiene; ella no está sonriente y sus ojos tampoco brillan.
Me bajo del auto rápidamente y la cojo por el brazo, causando que de un grito de pánico.
-¡Edward! –luego de calmarse sonríe. Sonríe de esas sonrisitas que a mí me gustan. Me abraza, rodeándome con sus brazos y enterrando su rostro en mi cuello. –Te extrañe
-Hola princesa –le tomo el rostro y la beso. Pensando que desde hace dos meses estos labios son míos. Únicamente míos.
-Pensaba que ibas a ir a California
-Ese era el plan
-¿Pero?
-Tenemos un aniversario que celebrar ¿no es así? –golpea mi brazo suavemente y de nuevo deposita sus labios sobre los míos.
-¡Te acordaste! Ayer no tenías ni idea
Cubro mi rostro con mis manos, completamente avergonzado. Ella me conoce bien –Bueno, era para darte una sorpresa
-¡Claro! ¡Claro! –comenta divertida a sabiendas que es una mentira
-¿Entonces me acompaña bella dama?
-¿A dónde?
-Sorpresa señorita, sorpresa.
Bella me cuenta de su día. De que una compañera falto y tuvo que cubrir el turno de ella para que los niños no estuvieran solos.
-Llegamos –abro la puerta de su coche. Lo sé, yo no recuerdo bien cuando empecé a hacerlo pero lo hago. Lo estoy haciendo. Estoy tratando de convertirme en el príncipe que ella merece.
-¿Qué hacemos aquí?
Saco los boletos de mi cartera y entramos. Compramos comida y nos sentamos en los lugares asignados. Por un momento agradezco que Alice conozca a casi todo Nueva York; sin ella no hubiera conseguido los boletos.
-¿Un musical en Brodway?
-Exacto. El musical de los miserables. –se ríe y me besa rápido.
-Has puesto atención.
-Yo pongo atención a cada cosa que sale de tus labios –se sonroja y la atraigo a mi pecho justo a tiempo para empezar a verlo.
Bella me ha contado lo mucho que le gusta el libro de Los miserables. Y lo mucho que le había gustado la película. Así que mientras buscaba algo que hacer para hoy, encontré este musical.
Mientras ella se ríe, le beso el cabello. Y en el momento en que algunas lágrimas comienzan a surgir le limpio el rostro y la beso.
-¿Te encuentras bien?
-Sí. Sí. –me besa y se vuelve a recostar en mí.
Maldita sea. Si no fuera por ella, probablemente estaría en un bar ligando. Nada de eso se compara con Bella en mi pecho, dándole besos de vez en cuando. Riendo. ¡Es un encanto!
Salimos tomados de las manos, levanto su mano y le doy un beso en la palma.
-¿Sabías que los besos en las manos significan admiración y ternura? –me pregunta acompañado de un pestañeo.
-Te admiro princesa.
-¿A mí? –me mira con la ceja alzada.
-Sí. Te admiro porque soportas estar rodeado de niños todo el día. Te admiro porque piensas en los demás a cada instante. Te admiro porque perdonas y no guardas rencor. Pero te admiro aún más, porque me soportas y todavía luego de dos meses aun me quieres contigo.
-Edward –se pone de puntillas y nos besamos. Pausadamente. Sin presiones y sin importar que estamos afuera del teatro con la gente saliendo. Eso no importa cuando la tomo por la cintura y me dejo llevar por su sabor, por su aroma.
-Te quiero Bella
-Y yo a ti
Cuando entramos al restaurante y luego de dar mi nombre nos asignan una mesa junto a la ventana.
-La vista es preciosa –susurra con las lágrimas en los ojos
-Es bonita. Tu eres preciosa –me sonríe mientras toma asiento y mira admirada el puente de Brooklyn
-¿Dónde estamos?
-En el River Café.
-¡Vaya!
Cenamos tranquilos, mirando las luces y los paisajes bellos. De vez en cuando tomo su mano para besarla.
-Voy a darte tu regalo –le digo luego de que terminamos de cenar.
-¡Yo primero! –grita emocionada. –Pedí tu regalo por Internet y me lo llevaron hoy a la Casa Hogar. Así que la próxima, no me hagas esto ¿Qué tal y lo dejo en casa?
-No me tienes que regalar nada, princesa.
-Claro que tengo, Edward. Claro que tengo –abre su bolsa y saca una caja -Había pensado en que podía regalarte. Pero no necesitas nada, la verdad…
-Te necesito a ti –la interrumpo.
-Así que… supuse que podía darte esto. Que tiene un significado simbólico –saco una pequeña cajita y me la entrego.
Al abrirla me encontré con unas mancuernas* de plata en forma de llave. Los gire entre mis manos.
-Son preciosos cariño
-Edward, es una llave porque… sé que el buen chico está saliendo. Es la llave a la nueva vida que estas experimentando. Entiendo que todo sea muy distinto a como vivías antes. Pero, solo espero que esto que estamos pasando juntos, sea especial para ti.
Mi niña.
-Por supuesto que lo es; es lo más especial que he tenido antes, y créeme cuando te digo que esto es muy diferente. Es todo lo contrario a lo que estaba acostumbrado, pero ¿sabes qué? Me encanta mi nueva vida contigo. Me encanta cariño.
-Te quiero –nos besamos un buen rato antes de que fuera capaz de sacar mi regalo.
Le entregue la cajita azul a Bella, a la espera de que lo abriera.
-Veamos
Pronto saco su colgante. Admirándolo.
-Edward… gracias. Es hermoso.
-Es la corona de la princesa. Déjame te lo pongo –ella levanto su cabello para que pudiera abrocharle la cadena de plata que tenía un hermoso dije en forma de corona.
Bella coloco sus manos sobre su colgante y lo acaricio. Parecía realmente emocionada con el gesto. ¡Punto para Edward!
-Bella…
-¿Si?
-Créeme cuando te digo que nunca antes he dicho esto; ni a mama. Pero… princesa te amo.
Sus ojos se abrieron sorprendidos y una sonrisa involuntaria se coló en su rostro. Yo nunca había tenido la necesidad de decirlo. No hasta hoy. No hasta ella.
-Yo también te amo Edward. Te amo –pronto la tuve en mi regazo. Y mientras nos besábamos y acariciaba su cabello podíamos admirar la ciudad que era testigo de lo enamorado (idiotamente enamorado) que estaba de ella.
***¡HOLA! ¿COMO VEN? NUESTRO CHICO DIJO LAS DOS PALABRAS ¿NO HAN ESTADO MUY MONOS EN SU CITA? CUALQUIER DUDA, COMENTARIO O SUGERENCIA ME ENCNATARIA LEERLOS Y QUIERO AGRADECERLES MUCHO POR SU APOYO, NO SABEN LO FELIZ QUE PONE LEER SUS REVIEWS.
"¡Oh amor poderoso¡ Que a veces hace de una bestia un hombre, y otras, de un hombre una bestia." -William Shakespeare
K.
