ENCONTRARME DE NUEVO CON TUS PECAS...

.

Solía darle vueltas y vueltas al mismo pensamiento en mi cabeza; quizás debí ser más atrevido, menos complaciente, menos flexible... acaso, ¿debí presionarte para que te fueras conmigo a California? ¿debí regresarme contigo a Miami? ¿debí apresurar un matrimonio con tal de estar a tu lado?, pero entonces también me pregunto: ¿que habría sido del amor si se tratara de que solo uno de los dos hiciera su voluntad?, que solo uno de nosotros cumpliera sus sueños, sus metas, si sólo uno de los dos siguiera su camino mientras el otro simplemente... le seguía al primero. Me pregunto si todavía estaríamos hablando de amor.

Infinidad de veces escuché que si amas a alguien en verdad, debes darle libertad, su espacio, su tiempo... cualquier sentimiento por más fuerte, noble y puro se asfixia cuando le añades ataduras, imposiciones. Porque una cosa es un compromiso, otra muy distinta la imposición.

Y eso es algo que nunca quise para nosotros Candy, que estuvieras obligada a irte conmigo, a dejar tus estudios en Miami y retomarlos en California. Tenía la esperanza de que te fueras conmigo incluso sin yo pedírtelo. Estaba seguro de que hubiésemos podido lograrlo. La esperanza que mantuve todo este tiempo de estar juntos, la fe que traté de siempre conservar se me desvaneció entre los dedos. Las llamadas se hicieron menos, las oportunidades de vernos simplemente no coincidieron.

Tengo mucho frío, sólo me cubro con mi saco, tuve la noche más incómoda y eterna de mi vida, me quitaron todas mis cosas, estoy detenido y en unos minutos más llegará mi abogado a pagar la fianza. Ha sido una noche fatal. Fui a esa fiesta sin deseos de ir, estuve con esas compañías sin ganas de estar, como dicen por ahí... en el momento y lugar equivocados. Ahora van a inventar un sin fin de cosas, ya sabes como se maneja esto... que si estaba drogado, que si bebimos de más. Que si estoy involucrado con alguna de las personas con las que me han sacado de ese lugar. Los periodistas aparecieron de la nada, todavía no salíamos del lugar cuando ya estaban los flashes y las cámaras grabándolo todo.

No quiero hablar, no sé que voy a decirte cuando lo sepas, cuando quieras preguntarme que ha pasado. Me conozco, y sé que no tendré la mas mínima intención de darte explicaciones. ¿Estoy molesto? si, ¿se me nota?. Todos los días estuve añorando que pronto pasaran los años, que pronto terminaras tus estudios para vivir juntos... han pasado dieciocho meses desde la última vez que nos vimos y te extraño como un tonto. No debería decirte esto pero...

-Ya me cansé.

-¿Y que se supone que eso significa Terry?

-Significa... tal vez no mucho para ti Candy, pero para mí significa que simplemente ya no quiero estar lejos de la mujer que amo.

-Esto lo hemos hablado ya demasiadas veces.

-Quiero estar contigo. Ya no quiero vivir solo, eres mi mujer...

-Por lo mismo deberías ser más paciente, Terry, falta muy poco...

-Y mientras mas poco, más eterno me parece. Estamos muy lejos, ya no nos vemos. No tienes tiempo de hablar conmigo.

-¡Mira quien lo dice! Siempre tienes grabaciones, siempre estas ocupado, hemos quedado en alguna hora para conversar y no llegas... y no se digan tus escándalos, para esos si tienes tiempo.

-Sabía que dirías eso. Por cierto, tal vez más tarde te enteres...

-¿Qué pasó?

-Hubo un incidente en una fiesta, me acusaron de consumo de sustancias ilegales... también podrían inventar más cosas...

-Terry...

-Te lo estoy diciendo porque...

-Porque como siempre, es mentira, ¿o me equivoco?

-Candy, no me digas que crees que estoy tratando de justificarme, no necesito hacerlo. Deberías conocerme bien a estas alturas.

-Y tu deberías mantenerte un poquito más alejado de tanto escándalo, a veces... pareces un adolescente Terry.

-Ahora me vas a regañar y a dar un sermón como si fueras mi mamá.

-Sólamente estoy diciéndote lo que pienso de tus grandiosas hazañas, respondiendo a tus absurdos reclamos Terrence...

-¿Terrence?

-Así te llamas ¿no?...

Después de un buen rato de discutir, poco a poco me terminé de convencer que la distancia estaba acabando con todo. Cuando dos personas que se aman están separadas, el amor se debilita, la rutina ayuda a distraerlo, los caminos diferentes, las amistades, las ocupaciones, los horarios... todo se estaba confabulando en nuestra contra, sentía como si nadara en un río helado con la corriente crecida, luchando yo solo contra ella...

-¿Sabes algo? yo también estoy cansada. Estudiar medicina no es nada fácil, tengo mucho trabajo, muchas tareas, prácticas, exámenes... antes hablar contigo era como un premio para mi, mi momento favorito, la hora feliz de mi día complicado, ahora, creo que es el momento más complicado de el día que podemos hablar un poco... ya solo hablamos para pelear y reclamar... esto es muy desgastante.

-¿Que estás tratando de decir Candice?

-¿Candice?

-Así te llamas ¿no?...

-¡No entiendes nada Terry!

-Puedes explicarme para que lo entienda...

-Tal vez lo mejor sea... ¡rayos! no quiero ni decirlo.

-Sólo dilo.

-No, no quiero...

-Sí quieres, lo estas pensando, dilo Candy... porque yo también me cansé de esperar a que puedas hablar, a que quieras verme, a que Billy no tenga mejores planes y se le ocurra convocarlos a todos en Escocia, en Londres, en Brasil... Hace un par de días me encontré con Anthony, me comentó que tiene nuevos proyectos en Texas. ¿Lo ves? ¡En Texas! Vamos a viajar juntos el próximo verano, cosa que no logro entender todavía porque el tiene el valor de no asistir a cada llamado que a Billy se le antoja; lo invité a pasar unos días con nosotros. También le gustan las granjas a tu primo y por lo que me contó está interesado en la producción de huertos frutales. Increíble Candy que mejor vaya a estar cerca de Anthony que de ti. Tu te irás a Italia esta vez, con los Andley, con tu muy querido William y su familia. Y yo pasaré el verano con el Andley equivocado... Te he visto muy poco... cada vez menos... quería verte siempre, aquí conmigo. Quería despertar en tus brazos cada mañana. Cada vez ese sueño me parece más lejano.

-Entonces está claro, tu lo has dicho todo...

-Sólo di lo que tengas que decir Candy, yo no he dicho nada.

-Tengo que irme, después hablamos.

-Como gustes.

Y te fuiste, la video llamada terminó esa noche. A la siguiente noche miraba mi computadora y mi teléfono y no había llamadas, ya no había mensajes, ni alertas, ni notificaciones... y así pasaron los días, los meses...


-No, no se nada de ella...

-Dime Ely, lo que sea, es tu amiga.

-Ustedes dos son como niños, en lugar de madurar parece que retroceden... está bien, me dijo algo.

-¡Lo sabía!

-No puedo decirte mucho, y te exijo que no vayas a decir nada de lo que yo te diga... sólo se que, estaría unos días en California, por un seminario...

-¡Queeeeeé!

-Lo que oíste, Terry, la estás perdiendo.

Sentí que me abandonaban las fuerzas cuando escuché esas palabras.

-¿Por qué lo dices?

-Ella... ella te buscó y nunca contestaste sus llamadas, sus mensajes. Dijo que fue como si te hubiera tragado la tierra. También yo traté de comunicarme contigo y no tuve respuesta. ¿Que estabas haciendo?

-Eso no significa que la esté perdiendo, simplemente que sólo llevaba conmigo el móvil del trabajo.

-Terry... si no respondes a sus llamadas, ¿que esperas que suceda? ¿crees que ella no tiene pretendientes en Miami? Yo se de varios que siguen al pie del cañón. Uno de ellos es uno de los dueños del Miami Medical Center.

-Debe ser un adinerado, vejestorio, divorciado.

-Si consideras a alguien de 34 un vejestorio, entonces si lo es. Tengo entendido que es bastante guapo, divorciado, sin hijos, y en efecto... muy adinerado.

Y entonces si me abandonaron las fuerzas, la sonrisa, y las ganas de seguir escuchando más.

-Terry, ¡Terry!

-Aquí sigo...

-Me dejaste hablando sola, ¿estás bien?

-Tendré que acostumbrarme a estarlo hermana. Gracias por decirme lo que pasa.

-¿Te veremos pronto?

-Seguro. Adiós Ely, dale un beso a mamá y mis saludos a papá y Erick.

Estaba furioso, imaginarte con alguien más nublaba mi capacidad de raciocinio, sentí mis extremidades pesadas, sentí que me faltaba el aire y sin quererlo, sin poder evitarlo tampoco, lloré Pecosa, lloré de rabia, de impotencia. Candy, ¡mi Candy! con otro tipo...

Me odié, me insulté con ganas al recordar que estaba usando sólo el teléfono para el trabajo y que el numero privado lo tenía guardado en algún cajón, ni siquiera tenía cargado el móvil... busqué el registro de llamadas y había muchísimas perdidas, mensajes de texto, de voz, whatsapp...

-Hola Terry, te he estado marcando... imagino que estas ocupado en tus grabaciones, ensayos, qué se yo... siempre me manda al buzón tu teléfono. Como sea, te hablo para contarte que iré a California, estaré un par de días allá, hay un seminario y... podríamos vernos, tal vez, podríamos coincidir... Bueno, me estaré quedando en casa de Anthony, llegaré mañana por la tarde. ¡Bye! ¡ah!... un beso...

Tu mensaje fue frío, si pudiera imaginar de donde salió mas que decir que de tu boca lo imagino saliendo de la nevera. Candy... ¡que pasó! Viniste a California... unos días... te hospedaste con Anthony... "podríamos coincidir"... parece que la maquillista me tiene más cariño que tú Pecosa... parece que después de todo, las millas pudieron más y ganaron esta batalla. Un beso... ah! un beso... pffffff! quise azotar mi celular en el suelo, bailar sobre el... pero así ya he destruido otros teléfonos anteriormente y no le vi caso a seguir pagando caros mis berrinches. Continué escuchando...

-Hola Terryncy ya estoy aquí, estoy con mi primo. Espero verte pronto, serán solo un par de días... ¡oye que pasa con tu teléfono! en serio quisiera verte, te dejo, debes estar muy ocupado...

-Hola Terry, parece que tengo que sacar cita para verte un ratito... ¡uffff!, vaya que fue un día pesado, tomaré un baño y saldré a cenar con Anthony. ¿Cuando nos veremos? De verdad te extraño. Chao bebé.

-Terry. Bueno, me muero por verte en plena acción, pero, ¿crees que haya problema? me desocupo a las seis, podríamos ir a verte un momento...

-No pude ir Terry, se presentó un debate en el seminario y salimos a las ocho. Estoy hecha un zombie, tengo hambre y sueño. Anthony fue por mi y me preparó una cena, ya me bañé y me voy a la cama. Tal vez mañana...

-Que tengas buen día, Terry... Hoy iremos de visita al Hospital de Oncología pediátrica. No sé si podré verte, pero a estas alturas creo que no será posible... ya llevo dos días aquí y mañana regreso a Miami, ¡cuídate!

-Bueno, llamarle destino o mala suerte, de nada me sirve. Te buscamos en tu casa, fuimos a tu trabajo, Anthony te llamó y no contestaste. ¿Nos tienes bloqueados o algo por el estilo? Me voy mañana en un vuelo a medio día. Quería hablar contigo... aunque puede ser que hayas perdido tu numero telefónico, tengo la esperanza de que escuches estos mensajes... tal vez, algún día...

Mi corazón latió con fuerza. Miré la hora, aún había tiempo, tomé las llaves del auto y conduje lo mas rápido que pude hasta el aeropuerto. Quería verte un instante, estaba temblando de coraje por ver los mensajes en el ultimo momento. Trataba de calmarme pensando que las cosas pasaban por algo, que tal vez no era tiempo de hablar, que tal vez si hablábamos empeoraríamos las cosas y sería un adiós definitivo. Llegué corriendo, te busqué por todos lados, me dirigí a la sala de espera donde deberías estar y te vi... estabas con Anthony, se dieron un largo y fuerte abrazo, te recargaste en su pecho y sentí una punzada en mi corazón porque ese abrazo debía haber sido mío, ese instante debió ser de nosotros.

Vi como acariciaba tu espalda y tu cabello y por si fuera poco, te besó muy cerca de los labios... quería matarlo...

Contrario a lo que hubiera hecho en otro momento, respiré profundo y me despedí de ti a la distancia. Te veías hermosa como siempre, sonreías, llevabas un traje blanco como el ángel que representas para mi, mirabas tu celular con impaciencia... y antes de que algo me hiciera cambiar de opinión me retiré de ahí.

Estuve sufriendo los días siguientes con tu recuerdo en el aeropuerto. Hasta en mis sueños escapaba de las grabaciones y corría por la carretera hasta llegar a ti. En una ocasión subí al auto sin importarme nada más y conduje hasta el departamento de Anthony.

Te vi Candy.

Estabas sentada en sus piernas, tus besos llenaban su rostro, tus manos se enredaban en su cabello como en otro tiempo lo hicieran con el mío. Quise romperle la cara, me dolió tu cinismo y su calma para confesar lo que estaba ocurriendo entre ustedes.

-¡No te atrevas Candy!

-Siempre me dejas sola...

-Es tu primo.

-Bien sabes que no es así Terry... ¡siempre la amé! mucho mas que tú y mucho antes que tú...

Desperté llorando, agitado, el nudo en mi garganta dolía. También esa noche entendí que aun eras mi gran amor. Que algo tendría que hacer para que las millas no importaran más, para que volviera a ser como antes. Si me dolías de esa forma era porque seguías clavada en mi alma, Pecosa...


Salí de la ducha y me miré en el espejo. Mi rostro cambió, me siento diferente. De un tiempo a la fecha he notado cambios que antes no percibía. Mis pectorales finalmente pudieron superar a los de Erick, creo que soy bastante más alto que mi hermano, mi atractivo ha podido superarlo también. Soy famoso, bastante famoso, popular, siempre rodeado de muchas personas, me he acostumbrado a reír sin ganas, a sonreír en automático, voy a comer con grupos de amigos, salimos en las noches a los bares, a veces alguna desinhibida quiere meterse en mi cama, pero, ¿sabes Candy? no lo he permitido... porque, llámame tonto si quieres, ingenuo, inocente, aburrido, ridículamente absurdo... quiero pensar que serás siempre la única, la primera y la última. Quiero pensar que tu también haces lo mismo, que no dejas a nadie más llegar a donde yo he llegado, que nadie se ha atrevido a borrar lo que tenemos, o lo que tuvimos... el hecho de pensar en que puedo estar equivocado me revuelve el estómago.

Quisiera llorar y reclamarte por estar tan lejos, pero ahora con que derecho te reclamo lo que sea, si tu y yo... ya no estamos juntos desde hace mucho.

Aunque estoy todo el día rodeado de gente, curiosamente siempre me siento solo.

En un par de horas sale mi vuelo rumbo a Texas, ya tengo todo listo, será un mes de libertad, de volver a ver a mi familia, de encontrarme de nuevo con tus pecas... estoy seguro que voy a verte... no creo que te pierdas la ocasión de estar presente.

-Ya dímelo Ely...

-¡Es obvio Terryble!

-No quiero que me digas si es obvio o no, quiero que me asegures que estará ahí...

-Dime algo, si ella no viene... ¿dejarás de venir a mi boda?

-Por supuesto que no Eleonor Junior.

-Entonces... ¿cual es el punto? Ustedes terminaron hace dos años... ella siguió con su vida, tú seguiste con tu vida... Terry, supéralo. Sólo imagina, ¿que harás si ella llega con alguien más?, es decir... alguien que la acompañe. No me dirás que abandonarás uno de los días más importantes de mi vida porque Candy pudo continuar...

-Como siempre, sabes algo que desconozco...

-No fue lo que quise decir.

-Eres su amiga. Es lógico lo que me estás diciendo y debo entender entonces que ella tiene algo serio con alguien... si lo va a llevar a tu boda, seguramente es mas serio de lo que imagino. Descuida hermana... (suspiro con pesadez) no me hagas caso. Iré a tu boda y me comportaré a la altura.

-No estés triste, ella...

-No quiero saber nada Ely, lo que ella esté haciendo con su vida, es sólo problema suyo.

-Ni siquiera me dejas terminar de hablar, además no te hagas el santo. Terry, tu no has sido nada parecido a un monje... ¿crees que no sabemos tus andanzas?

-Por favor cambiemos de tema...

-Que conveniente cambiarlo ahora, creo que lo que nos cuentas cada vez que te vemos es la mitad de lo que haces. Terry, hermano, quiero que estés tranquilo, que disfrutes mi boda, que me acompañes en el día más importante de mi vida sin tristezas, sin celos, sin martirizarte con lo que veas o imagines. Es seguro que ella estará aquí. Todos los Andley estarán aquí...

Y por mucho que me molestara y doliera esa espina que a veces más bien parecía ser una daga, ¡era cierto! Todo este tiempo tú habías podido saber de mi si así lo hubieras deseado. En cambio yo, yo no sabía de ti, ¿cómo estabas, que había sido de tu vida?. Al principio le preguntaba a Ely, pero después de un tiempo preferí no saber más, decidí no llamarte, no seguirte buscando... sería continuar con lo mismo, con llamadas esporádicas, con planes para encontrarnos que siempre cambiaban en el último minuto. Me enfoqué en trabajar, tuve la suerte de ser llamado al cine de Hollywood y me perdí en libretos, filmaciones, alfombras rojas, premieres, prensa, mas personas por conocer, actores novatos como yo, actores y actrices de renombre, amigos, amigas, muchas amigas, amigas serias, profesionales, bellas, extremadamente bellas, inteligentes, superficiales, obsesivas, ubicadas, cariñosas... pero siempre me faltabas tú, siempre tú Candy. Siempre estaba ahí el vacío que dejaste en mí Pecosa, tan lejos, pero tan presente como esa daga clavada tan dentro, en una herida que nunca sanaba, que nunca cerraba por completo, que se infectaba porque la daga seguía ahí y yo no sabía como sacarla... despertándome cada día contigo en el pensamiento y yendo a dormir evocando siempre tu imagen al final del día.

Mi vuelo a casa por suerte fue sin contratiempos, sin perder mi equipaje, directo y sin escalas. Fue un vuelo privado, uno de los lujos que he podido darme para evitar a la prensa y sus preguntas. Con todo y eso a mi llegada a Texas ya se encontraba una comitiva de unas doce personas con cámaras y micrófonos esperando mi llegada.

-No entiendo cómo se enteran.

-No te preocupes, lo tenemos todo controlado, primero bajará seguridad y tu irás junto a mi y Rogers.

-Matt alguien ha estado avisando a la prensa sobre cada movimiento que hago.

-También vamos a averiguarlo Terry...

Mientras tanto bajé del jet y sentí la fría brisa del otoño texano golpear mi rostro, mi cabello se removía en la cara y aunque hubiera deseado esta vez que me cubriera en su totalidad, un gritillo chillón femenino me hizo saber que el bombardeo comenzaría. Otra ronda de preguntas llegaría y con ella mi habilidad para caminar a grandes zancadas y esquivar lo mejor que pudiera a los curiosos y entrometidos de la prensa.

-¡Ya llegó! ¡es él! ¡Terry Grandchester!

Caminé hacia ellos. No iba a pelear, total, venía a casa después de un año de no volver y los motivos para estar aquí eran tan especiales que nada podría ponerme de malas.

-Terry, ¿Es cierto que estás en una relación con la modelo Taylor Marie?

-Terrence ¿Que nos puedes decir sobre los rumores de boda en puerta con la modelo?

Ya estaba acostumbrado a las indiscreciones y falsedades de la prensa, a sus publicaciones absurdas, me habían casado un par de veces anteriormente, me divorciaron otro par, me adjudicaron varias paternidades, en todas ellas era yo el tipo fanfarrón y cínico que cree que por su fama es intocable y no se hace cargo de los hijos que va dejando a su paso por el mundo. Supongo que te enteraste de todo esto... espero que no lo hayas creído, pero ya no había nada que explicarte, nada que negarte. Mi familia siempre supo que todo eso eran mentiras.

A ninguna de las preguntas respondía, por salud mental, por evitar empeorar la situación como aquella noche en la entrega de los premios "Oscar" donde olvidándome de la enorme fortuna de estar presente en la más importante entrega de galardones del cine le rompí la nariz y la boca a un impertinente periodista.

-Señor Grandchester, ¿Es verdad que usted terminó su compromiso con la doctora de Miami debido a la infidelidad con el propio primo de ella?

Detuve mis pasos y Rogers se frenó al mismo tiempo, me di la media vuelta y encaré al tipo.

-No creo que te atrevas a repetir lo que acabas de decir...

-El público que sigue su trayectoria estaría feliz de saber que usted ha perdonado al tipo que le robó el corazón de la Doctora Andley y que justo ahora está saliendo con su hermana, tal vez hasta pueda formar parte de su propia familia.

-¿Qué es lo que te hace creer que lo que has ladrado es cierto?

Dije en algo más parecido a un gruñido mientras sujetaba con fuerza las solapas del saco del periodista.

-Nosotros nos basamos en evidencia fotográfica y en entrevistas como ésta señor Grandchester... No estoy inventando nada, la prensa sabe que su ex novia, Candice Andley se involucró con Anthony Brower el ahora novio de su hermana al que usted mismo llamó jardinero de pacotilla y que fue el causante que usted quedara como uno de los mas grandes cornudos en la historia de los galanes de Hollywood...

-¡Imbécil!

Lo siguiente que recuerdo fue la alfombra roja a un metro de mi rostro, mientras debajo de mi se encontraba el lengua larga bastante maltrecho, sangrando en abundancia, unos brazos me detenían en el aire y escuchaba repetirse en las voces de mis compañeros de la Gala -¡Tranquilo Terry! de reojo pude notar todas las miradas sobre mi, está de más decir que esa noche estuve nominado a la entrega del premio, lo gané incluso... pero no pude recibirlo personalmente pues me llevaron detenido y mientras la entrega de premios "Oscar" se llevaba a cabo, yo rendía declaración en oficinas de la policía.

Esta vez sería mas prudente, nada empañaría mis ganas de llegar a casa y abrazar a mi familia. Pero de nuevo, y aun con mi paciencia bastante relajada, un par de preguntas, además de hacerme hervir la cabeza me devolvieron las ganas de hacer pedacitos el micrófono, cámara y de paso si fuera posible, la nariz del par de incautos que se atrevieron a preguntar...

-¿Es verdad que la doctora Andley y usted ya son prácticamente como primos?

-Tal vez ahora que serán primos entonces si pueda tener una relación más profunda con la señorita Andley... a ella le gustan sus primos...

-¡Todo quedará en familia Terry Grandchester!

Rogers no me dejó molerlos a golpes. Esta vez habían ido muy lejos, una cosa era mencionarme a mi en sus tretas y en sus artimañas publicitarias y otra muy distinta era involucrarte Candy, hablar de ti... mencionarte justamente a ti... además estaban involucrando también a mi hermana en todo esto.

Llegué a casa y el equipo de seguridad se despidió con renuencia después de acompañarme hasta la Granja.

-Las órdenes son que permanezcamos cerca, sólo por si acaso...

-Sí, pero en la Granja de mi familia las órdenes las doy yo, y les repito que no quiero seguridad aquí. ¡Por Dios, llaman más la atención ustedes cuando andan merodeando cerca!. No soy político, ni mafioso, no necesito guardaespaldas, ni queremos a la prensa cerca. Queremos una boda de lo más normal, familiar, sin chismes, ni habladurías, si ustedes se quedan llamaran más la atención.

-Terrence, entiendo, pero tu también debes entender que...

-Será mi ultima palabra. Regresaré en un vuelo comercial. Por favor Matt, quiero estar tranquilo, en verdad ya estoy bien y así quiero seguir.

Y la verdad así era, volver a casa era como si afuera hubiese un tornado destruyendo todo a su paso y al cruzar el umbral de la casa de mis padres cualquier pena se desvaneciera por completo, cualquier tornado se convertía en una ligera ventisca y cualquier problema dejaba de serlo al encontrarme en los brazos de Eleonor y Richard que aunque fuera ya un adulto siempre me abrazaban y besaban como si continuara siendo aquel chiquillo que llegaba a casa llorando después de haberse raspado las rodillas en la acera.

La primer semana en casa fue tranquilidad absoluta, recorrer a caballo con mi padre por las mañanas la extensión de la granja, las nuevas tierras que había adquirido, presencié el nacimiento de un par de potrillos, hijos de Green, mi caballo. Sí, Green por ese par de ojos que mi negro caballo poseía... como otros ojos verdes preciosos en los que en otro tiempo me reflejé y que alguna vez también fueron míos. ¿Sabes de quien hablo?

Sí, mi rostro ha cambiado. Mi mirada ha cambiado, todo en mi ha cambiado porque una persona no sigue siendo la misma a pesar de los años. No cuando está lejos de quien más quiere, no cuando se queda con esa espina que todos los días le recuerda que hay algo que no está bien, que hay algo que podría ser mejor, que hay algo que en algún punto del camino se quedó atrás y se llevó una parte de mi...

-Ya romántico, baja a cenar, ha llegado nuestro cuñado...

-¿Llegó solo?

-Sí, pero estoy seguro que ella vendrá, vamos, no creo que Candy se pierda por ningún motivo la boda de su mejor amiga y su primo. Lo sabes. Vamos, y cambia ya esa cara ok?

-¿Se me nota?

-No mucho, pero yo te conozco. A mi no me engañas Grandchester...

Terminé de vestirme y bajé con la familia, me encontré con la mirada y sonrisa francas de Anthony, nos dimos un abrazo. Habíamos logrado hacer una amistad sincera aun después de haber sentido antipatía y cierta rivalidad por tí. Un día entendí que él te quería mucho, pero no de la forma en que yo me imaginaba y la cercanía que teníamos en California nos volvió grandes amigos. Vino conmigo varias veces a Texas, primero por proyectos y cuestiones de trabajo, después invirtió en tierras y formó su propia empresa y cuando me di cuenta de lo cercano que se había vuelto fue cuando lo encontré feliz de la vida con Ely.

Cenamos, platicamos, jugué con mis sobrinos y miré a mi Ely... mi hermana se casaría en dos días, bromeamos con ella, vimos fotografías y video de cuando eramos unos niños.

-Ese material podría costar cientos de miles de dólares ahora...

-Ely, por favor...

-Es verdad Terryble, ¿te imaginas si lo vendo a la prensa? Podría financiar mi luna de miel en Aruba... tal vez comprarme una pequeña granja...

-No serías capaz...

-Por supuesto que no, es broma Terryncy, pero no descartaré la idea por completo...

Las risas y las bromas continuaron, de pronto, aparecieron en la computadora las fotografías de aquella vez en la playa, cuando Anthony te llevaba en sus hombros y me bebí todas sus cervezas para vengarme de él.

-No me digas que te pones celosa por eso Ely...

-No lo había visto de esa manera, ¡pero esas fotos serán borradas!

-Sí, ¡mira! ¡en esta apareces tomando de la mano a Stear! ¡creo que apoyo la moción de que sean borradas!

-¿Ahora tu eres el celoso cariño?

-¡jajajajajaja!

Mientras reían recordando aquellos tiempos, me quedé mirando fijo al monitor, te extrañaba en serio. Ver tus ojos de nuevo, tu sonrisa, tu cabello volando coqueto con el viento... por un momento incluso me imaginé tu voz. Recordé tus besos, sentí esas mariposas en mi estomago al recordar nuestras noches juntos pero esta vez mezcladas con la tristeza, con la nostalgia de no tenerte más en mi vida.

-Creo... que pronto estará aquí. Podrían hablar...

-¿Eh?

-En verdad la extrañas amigo, tu cara lo dice todo...

-No, no la extraño, es sólo que...

-¿Ajá?

-Solo recordaba... hace mucho que no nos vemos.

El llamado a la puerta interrumpió la incómoda plática con Anthony. Ely y su casi esposo se levantaron dejándome solo frente al monitor, con mis recuerdos, había muchas imágenes, mis dedos tecleaban hacia la siguiente y la siguiente... con sentimientos encontrados, con tristezas encontradas, añoranzas, sueños, planes rotos.

Una mano cálida se posó en mi hombro, con mi mano izquierda la acaricié pensando que era mi mamá quien me acompañaba en la oscuridad de la sala...

-Hermosos momentos, ¿me invitas a recordar contigo?

Hasta entonces tu dulce aroma se coló en mi respiración, un aroma nuevo, distinto pero igual delicioso, fresco, cítrico, tu voz vibró de nuevo en mis oídos y mi cerebro envió una señal de adrenalina a todo mi cuerpo haciendo latir mi corazón desaforado.

-Pecosa...

-Hola Terryncy...

.

.

CONTINUARÁ...