Holaaaaaa! Perdón por la larga espera pero aquí les dejo el capítulo! Espero que esté completo.

Bueno que lo disfruten.

-:son los diálogos de los personajes.

": son los pensamientos.

: es el diálogo por el audífono.

Los personajes de Ranma 1 / 2 e Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia es creación de mi seso.

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Capitulo 14: Operación rescate (parte 2).

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Un nuevo día aparece en Nerima.

... Y en la casa de los Tendo, el patriarca se sentía preocupado por sus hijas, pero por otro lado tenía el consuelo de que no estaban solas pero ante todo sentía que podía confiar en su pequeña de cabellos azules. No podía hacer nada más que confiar en ella y en los demás.

Kaede preparaba el desayuno y Ukyo, que se había instalado allí junto con su esposo e hijo, ayudaba en la cocina.

Ryoga cambiaba al pequeño Rei para llevarlo al preescolar.

Jakotsu aún seguía dormido.

Y el pequeño Joshua; con su uniforme azul marino en pantalón y saco, camisa blanca y corbata roja. Con sus ojitos azules, los cuales, mostraban tristeza, se encontraba en la habitación de su madre. El lugar olía a rosas como el perfume de la dueña del cuarto. Tomó entre sus brazos la almohada de la peli azul y sumergió su rostro captando la fragancia del cabello de Akane.

—Tengo miedo mamá... tengo mucho miedo. — decía el pequeño con gran temor en su voz. Unas lágrimas cayeron en la almohada. Volvió a dejar la almohada en su lugar y secó sus ojitos al oír la voz de la anciana Kaede llamándolo para que bajara a desayunar. Respiró hondo y trató de poner su mejor cara para que no notaran lo que lo atormentaba.

Una vez que el pequeño Joshua concluyó con sus alimentos tomó su mochila y salió con destino a la escuela, muy a su pesar, porque no estaba de ánimos para ir. El miedo no lo abandonaba. En el camino iba recordando cómo fue que había terminado como hijo adoptivo de Akane.

- flashback Joshua -

Antes de conocer a Akane me la pasaba de estudios médicos tras otros, no por que estuviese en formo, al contrario, desde que tengo entendimiento jamás me enferme. Si me lastimaba como una cortadura ésta se sanaba en cuestión de minutos. Recuerdo que mi nombre era N° 1577, así se referían a mí las personas que me entrenaban y me revisaban todos los días desde que nací.

Los demás niños que estaban en las mismas condiciones que yo, jamás cruzábamos palabras, solo hablábamos cuando nos era permitido, es decir, cuando nuestros superiores nos ordenaban a hacer algo nosotros respondíamos con: " ¡si señor!".

Éramos como títeres, como si estuviésemos vacíos. Sólo para acatar órdenes, entrenar nuestros cuerpos con ejercicio y si no soportábamos el entrenamiento, si colapsábamos, te daban un tiro entre ceja y ceja. A ellos no les importaba la edad que uno tenía si no eras fuerte te eliminaban ya que a ellos no les servían si eras un débil, para ellos sólo eras un inútil. Basura. Cuando eso pasaba ningún recluta (niño) hacia o decía algo, cada uno se preocupaba por su trasero. La lástima no estaba permitido sentir.

En esos entrenamientos nos enseñaban a pelear mi primera pelea cuerpo a cuerpo, fue cuando tenía 6 años... me enfrenté con un chico dos años mayor que yo. Recuerdo que él me dio algún que otro golpe, pero la mayoría los evadí y en un pequeño descuido de parte de él, ataque sin contemplación. Lo derribe al suelo con una llave de judo y cuando me posicione sobre mi oponente, golpeé su rostro una y otra vez.

Oía a mi entrenador que me ordenaba: " ¡Mátalo! ¡Mátalo! ¡Es una orden!".

Mis puños estaban con sangre, mi rostro y ropa estaban igual. Cada vez que embestía mis puños en el rostro de ese chico, el cual, no se movía desde ya hacia un buen rato, con el rostro ensangrentado, la nariz rota y botando líquido rojo, y al ver que él ya no respiraba más me levante y me dirigí a mi maestro el cual me felicitó, con lo que yo solo respondí: "¡Gracias señor!". Pero desde ese momento algo en mi decía, que lo que hacia no estaba bien, además de que sentía un gran vacío en mi pecho. Como si yo no perteneciera a esto, como si algo importante me faltase.

Me gustaba estudiar, en esta área superaba a todos, matemática, geografía, sociales, economía, biología, lengua y literatura y en idioma extranjero hablaba tres idiomas a la perfección. Con solo 6 años de edad tenía el nivel de uno de secundaria.

Pero todos esos conocimientos no llenaban el enorme vacío que albergaba en mí y que prosiguió unos mes más.

A medida que pasaba el tiempo llegué con la incógnita "¿Quién soy?" Me preguntaba... según mis conocimientos obtenidos debí haber concebido por una reproducción sexual entre un hombre y una mujer. Si eso era así entonces... ¿Dónde están los que me dieron la vida?

6 mese después me dieron una orden que debía acatar, pero eso más que orden era una prueba, que luego se convirtió en mi peor pesadilla.

En un cuarto amplio con cámaras, todo de color blanco y en la parte superior, a dos metros de la pared, la cual estaba frente de la puerta, se encontraba un gran espejo por donde me estaban observando. En el centro del lugar se hallaban dos personas que desde que había entrado no me quitaron la vista de encima. Eso me incomodó y sentía mi corazón acelerado. Era la primera vez que los veía pero era raro, era como si los conociera de antes.

La mujer era hermosa de cabello castaño claro hasta por los hombros. Ojos azules como los míos. Tenía un cuerpo 90.60.90 si mis cálculos no me fallaban. Llevaba un vestido verde claro q le llegaba hasta por las rodillas... y el hombre tenía el pelo rubio como el mío pelicorto donde se notaban sus rulos rebeldes, sus ojos marrones claros, piel blanca. Vestía una remera gris clara y un Jean celeste claro gastado.

Me sentí muy extraño frente a esos dos desconocidos. La mujer se llevó una mano a su boca como queriendo contener un grito y sus ojos se humedecían, ella estaba llorando pero en sus ojos no se reflejaba miedo o tristeza, era otra cosa al igual que el tipo que se encontraba a su lado, el cual, también me veía del mismo modo.

Salí de mis pensamientos cuando oí la voz del "señor" por el inter comunicador que me dijo:

— N° 1577... Le ordeno que mate inmediatamente a estos dos intrusos... Ahora mismo — lo último me pareció escucharlo muy divertido.

Pero en fin órdenes son órdenes y siempre las había acatado sin ningún sentimiento alguno, ya que no los conocía y no me estaba permitido experimentarlos. Según me dijeron mis superiores, los sentimientos eran un estorbo y que yo no los necesitaba, porque solo me debilitarían y me haría un inútil... pero esa orden me hizo experimentar el sentimiento de la duda y no supe por qué.

Volví a escuchar la orden y de mi cinturón donde tenía un pequeño estuche con dagas, las cuales saque lanzando sobre los cuerpos de esas dos personas que no se defendieron ni huyeron. Solo me miraron y sonrieron. ¡ME SONRIERON! Con gestos tiernos y llenos de amor mientras se desplomaban y la sangre comenzaba a salir de sus cuerpos. Tuve que acercarme porque si aún seguían con vida debía rematarlos... mis pies pesaban como plomo en cada paso. Sentí algo tibio que descendía por mis mejillas, no sabía lo que me estaba pasando pero sentí mi corazón oprimido cada vez que me acercaba a ellos.

Cuando estuve al lado de ellos me arrodillé y con una daga en cada mano, levanté mis brazos para acabar con su sufrimiento. Enterré cada daga en el corazón de ambos... los vi a los ojos, ellos aun me miraban con sus sonrisas plasmadas en sus caras. La mujer me dijo algo en voz muy débil que apenas se podía oír, pero que llegue a escucharla muy claro:

— Te hemos buscado por años... me...me alegra... saber que estas... con vida mi amor... — me tomó una de mis manos sintiendo su calor — nunca olvides que tus... padres te aman y te vamos a amar... siempre, mi bebé — la dulce voz de la mujer y lo que acababa de oír me dejó helado y pálido.

La voz del hombre hizo que girara mi rostro para verlo

— Eres un niño muy fuerte... no te culpes por esto hijo... porque si tú no lo hacías... ellos nos hubieran matado igual... te amamos... Joshua — fueron sus últimas palabras.

En los ojos de ambos, en sus rostros cuando me dijeron esas palabras sentí que no me mentían, que decían la verdad. Sentía mi corazón como si fuese atravesado por una de mis dagas... qué ironía, jamás había experimentado los sentimientos y en un instante la culpa, el dolor, el odio... miles de sentimientos se apoderaron de mi y los vengo a experimentar matando a los que me dieron la vida... a mis padres.

Mi mente era un caos, una pequeña vocecita me martillaba la cabeza diciéndome:

"¡Los mataste!... ¡mataste a TUS padres! ¡Eres de lo peor!" — eso se repetía una y otra vez.

No me había movido del lugar, del lado de mis padres. No sé cuánto tiempo estuve perdido en mis pensamientos y sentimientos. Aunque era la primera vez que los veía, mi mente me decía que podían mentir que tal vez ellos no eran mis progenitores, pero mi corazón decía todo lo contrario, que ellos si lo eran o mejor dicho lo habían sido. Ellos me dieron la vida… ¡y yo se las arrebaté!

Mi rostro se encontraba húmedo de tanto llorar. Ya no me importaba nada, solo tenía algo en mente y eso era mi castigo, el cual, merecía por haber hecho lo que hice... mi castigo era la muerte.

Dispuesto a terminar con mi vida tomé las dos dagas con que asesine a mis padres y con ambas armas apuntando hacia mi pecho, cerré los ojos para sentir el impacto, el cual, nunca llegó... sentí dos mano sosteniendo mis muñecas. Abrí los ojos para ver y maldecir a la persona que detenía mi muerte. Miré hacia arriba y me encontré con unos ojos marrones que me observaban con reproche. Su dueña, si una mujer de cabello azul largo, vestida toda de negro que marcaba su figura, pero su rostro era cubierto por una máscara negra, solo se distinguía sus labios y mejillas.

Me molestó su intervención por lo que reaccione:

—No se meta donde no la llaman. ¡Si quiero morir estoy en todo mi derecho! — le grité.

— ¿Quién te dijo que tienes ese derecho, niño? — me cuestionó tranquila con voz armoniosa pero firme en sus palabras.

—Yo... yo me lo merezco... los mate... mate a mis padres— mi voz se me quebró sintiendo el nudo en mi garganta.

— ¿A ti te lo ordenaron, no es así? — Solo asentí cuando las lágrimas salieron de nuevo y agaché la cabeza —Tú no tienes la culpa. ¿Quién te lo ordenó?

—E... el señor Takeda... O...Onigumo Takeda — conteste. — Pero ¿cómo es eso de que yo no tengo la culpa de lo que hice?... ¡Claro que soy culpable!... ¡pude detenerme y no lo hice!

— Tú sólo seguiste órdenes y no sabías quienes eran tus padres... no te culpes, Joshua — noté una sonrisa dulce. Ella me tomó en sus brazos y me sacó de allí. Era como si ella supiese quien era en verdad. Fui sintiendo los párpados pesados hasta que todo se puso negro.

-FIN FLASHBACK JOSHUA-

" Fue así como conocí a Akane... ella me dio motivos por el cual debía seguir viviendo, me enseño a sonreír, a jugar... a vivir como un niño de mi edad. Decidí no volver a usar mis manos para dañar a otros, ya que desde que mate a mis padres, cuando veo sangre, mi cuerpo se paraliza y mi mente se queda en blanco. Aunque mamá Akane siempre hace que entrene, dice que debo conservar la agilidad.

Desde que me fui de allí, de aquella base en Múnich, Takeda me ha mandado a buscar por distintos hombres de su confianza y en su mayoría fuertes. Hasta hoy me pregunto ¿para qué me quiere? después de todo solo era un experimento como los demás niños que estaban allí. Mamá no ha permitido que me lleven, a todos los que Onigumo mando terminaron mmm... mal... bueno, muertos, para ser claros. Después de todo ella me había prometido que me daría una familia y me la dio. Me prometió amor y cumplió. Me prometió protección y lo ha hecho muy bien, ella me ha cuidado con uñas y dientes como todo una leona y eso me ha dejado tranquilo, seguro.

Pero ahora... el miedo me acecha y siento que algo malo va a pasar"— pensaba el pequeño Joshua mientras caminaba hacia su escuela que ya le quedaba dos cuadras por llegar, pero gracias a que su madre le insistía en los entrenamientos, pudo esquivar un rayo el cual impacto en el suelo levantando polvo y piedras.

Los instintos del pequeño lo hicieron retroceder de un salto y como siempre hacia estuvo alerta. Espero paciente a que pasara algo no se arriesgaría a hacer un movimiento en falso, ya que en más de una vez lo habían atacado entre dos o tres personas al mismo tiempo.

El polvo no se disipaba pero pudo distinguir la silueta de alguien que caminaba hacia él de manera muy tranquila. A medida que el sujeto se acercaba se divisaba una cabellera oscura larga con una trenza. Ojos rojos. Remera azul y pantalón negro y zapatillas negras. En su mano derecha sostenía una lanza, dueño de una sonrisa burlona.

Joshua no le quitaba la vista al aparecido, pero sentía la diferencia de poder, como mucho podía huir aunque eso sería peligro, el infante comprendía que esa persona atacaría de nuevo con ese poder y lastimaría a civiles inocentes. — " Mi madre que no está y éste sabueso mandado por Onigumo que aparece... ¡Mierda!" — pensaba el chico hasta que oyó la voz de su atacante.

— ¡¿Donde está la hija de puta de tu madre?! — escupió con asco el sujeto.

— ¡Más puta será tu madre, imbécil!- contestó molesto el pequeño de rizos de oro — ¡¿Quién demonios eres y qué es lo que quieres?!... ¡¿Acaso te mando Onigumo?! — cuestionó estando de pie y sin quitar sus ojos azules del extraño.

—Soy Hiten. No trabajo más para Takeda y como veo que tu mamá no está por aquí... — avanzando con una sonrisa triunfante y amenazante — eso me permitirá concluir con mi venganza.- soltó Hiten con pasos seguros hacia el pequeño Joshua mientras concentraba su energía en la punta de su lanza, donde se veía como la esfera crecía de apoco con pequeños rayos a su alrededor. — ¡VENGARE LA MUERTE DE MI HERMANO MANTEN! ... ¡TU MADRE ME QUITÓ A MI HERMANO Y YO MATARÉ A SU HIJO! — mostrando toda su dentadura en una sonrisa siniestra y arrojando la bola hacia el infante, el cual esquivó con éxito y comenzó a correr al sentir la furia de Hiten que empezó otro ataque con rayos poderosos hacia el niño.

Hiten arrojaba rayos como un loco al ver que el pequeño los esquivaba.

Joshua entró a un callejón pero para mala suerte del niño era un callejón sin salida, pero cuando quiso salir de éste tenía a su atacante enfrente y una gran esfera eléctrica se aproximaba hacia él y con ella su muerte.

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Mientras que en Rusia...

Nuestros amigos se preparaban para lo que sería el día del rescate... Dos hermanas estaban muy impacientes en que sea la hora en buscar a su hermana mayor.

— No sé cómo puedes verte tan tranquila cuando por dentro estas igual que yo. — comentó Nabiki que caminaba de un lado a otro como queriendo hacer un pozo en la habitación donde había descansado Akane. El lugar era amplio con una hermosa vista al inmenso jardín y un pequeño balcón para refrescar los pulmones con el aroma de las plantas. Una cómoda cama amplia. Muebles blancos y una gran decoración en flores de distintos tipos, dándole al cuarto un magnífico aroma que al cerrar los ojos era como estar en un rosedal. — Por cierto hermanita... tu habitación es mucho mejor que la mía... ¿por qué será? — comentó pícara la castaña con una sonrisita burlona, mirando a su hermana menor.

— ¡Yo que sé! — se hizo la desentendida pero sentía la mirada de la castaña— ¡No me mires así! — la reprendió apuntándole con el dedo índice al sentirse muy incómoda con la mirada de Nabiki, la cual, comenzó a reír. Poniendo se seria observó a su hermana — Nabiki... quiero darte algo — de uno de los cajones de la mesa de luz, sacó una Remington calibre 35, el cual, entregó a la castaña que no estaba muy convencida de aceptar. — Se que no te gustan las armas pero no sabemos qué es lo que pueda pasar y...

—Pero me dijiste que Renkotsu estaría a mi lado para protegerme. — dijo interrumpiendo a su hermana.

— Y lo estará... pero como te acabo de decir no sabemos qué va a pasar... y no me voy a sumar a la subasta por lo que no estaré cerca tuyo. — dijo sorprendiendo a la castaña, la cual, pensaba que Akane iba a hacer una locura. — confío en las habilidades de Renkotsu, pero para estar más tranquila quiero que lleves esta arma contigo. — habló con toda sinceridad. Miró a Nabiki y le extendió de nuevo la pistola.

La castaña acepto el arma y optó por no protestar ya que su hermana tenía razón y no quería preocuparla más de lo que ya estaba. Akane le dio una pequeña clase de como quitar el seguro del arma y como debía disparar en caso de ser necesario. Luego se dirigió a la sala para informarle a los demás de algunas pequeñas modificaciones en el plan.

Vorg los llevo a su sala de reunión y allí llamó a Destructor y Anuva, junto con 6hombres más que Akane pidió llamar.

—Gracias por venir. — dirigiéndose a los nuevos 6 desconocidos para sus amigos.

— ¿Quiénes son ellos? — pregunto indiferente, Bankotsu.

— Ellos se sumarán en el rescate... Él es Erast, el mejor en el manejo de armas de cualquier tipo... si te descuidas un poco... estas frito. — el nombrado era un hombre de unos 30 años, ojos negros como la noche con una mirada como de triste, cabello corto color verde oscuro, de media estatura. Vaquero rojo oscuro y remera blanca con un tenis blanco.

— El pequeño es Fydor y aunque sea joven él tiene muy buenos conocimientos en explosivos— el presentado de unos 18 años tenía el cabello, la mitad blanco y la otra negro, corto. Ojos grises claros y de rostro muy alegre. De altura promedio. Delgado. Vestía una remera negra grande de hip hop y jeans grandes. Con tenis negros.

—Él es el señor Tony, especialista en el combate cuerpo a cuerpo y en el manejo de armas, estuvo en la milicia 5 años y fue y sigue siendo uno de los mejores. — un hombre serio de unos 40 años. Alto casi la misma estatura que Destructor, cabello oscuro corto militar con algunas canas visibles, ojos negros. Con camisa marrón clara y pantalón de vestir negro.

— Los hermanos Share... Daniil y Daniilka. Ellos dos son muy buenos con lo que tengan a mano. Un lápiz podría ser un arma mortal para cualquiera y ni que decir de un cuchillo o un arma de fuego. También son muy buenos persuadiendo al oponente logrando que éste pierda toda concentración y baje la guardia sin darse cuenta. — ambos eran gemelos de estatura alta como Kyokotsu pero muy apuestos, de pelo rubio largo hasta media espalda, ojos verdes claros, de rasgos serios.

—Y él es Lyov, pelea muy bien y maneja las armas a su antojo, pero sus armas favoritas son las agujas... tiene conocimientos de medicina por lo que sabe como matar rápido o lento o salvar el trasero de la persona. — el aludido era de unos 26 años, cabello corto color café, ojos color celestes como los de un perro siberiano. Muy bien parecido. Vestía un pantalón de vestir blanco, zapatos del mismo color y una remera azul ajustada al cuerpo.

Una vez que se habían hecho las presentaciones Vorg les mostró un mapa en el proyector para enseñarles como es el lugar a donde iban a ir.

— El lugarr donde se llevarra a cabo la subasta serrá en una sala cirrcularr con cabinas que rrodearra la plataforrma donde mostrrarran a las... "merrcancías"— decía el peli rojo señalando la imagen del lugar.

— ¿Y dónde crees que tienen a mi hermana y a su esposo? — pregunto Akane mirando a su amigo.

—Ellos deben estarr aquí abajo — mostrando otra imagen de un pasillo ancho que a sus costados se veían puertas de acero color gris gastado. Sus paredes blancas viejas y el pasillo eran iluminado con luces que apenas daba la energía para iluminar el lugar. — segundo piso sub suelo... perro no podrremos infiltrrarrnos allí... ahí es donde está más vigilado. Onigumo cuida muy bien ese sitio— informó Vorg — En las cabinas de negociaciones solo estarran los comprradorres y dos hombrres de su confianza... no verran a los demás postorres porr lo tanto no sabrran con quien se están disputando.

—¡Todo esto es una mierda! — Habló molesta Nabiki — es como si nos estuviésemos disputando un mueble... ¡Una cosa! — comentó furiosa

— Para esas personas la vida humana es eso... una cosa... un objeto que a ellos los va a divertir y de la cual son capaces de pagar fortuna por conseguirlo — profirió Akane seria y mirando a su hermana.

— ¿Bueno, entonces como quedamos al final? — pregunto Renkotsu y todos miraron a la peli azul.

—Bankotsu estará con Kyokotsu y con el señor Tony... Mousse, irás con Ginkotsu y Erast...Nabiki. Renkotsu y Lyov te protegerán... Vorg estará con los hermanos Share... Suikotsu, Kanae y Fydor se filtraran como mozos en la subasta, por lo que tendrán el privilegio de toparse con el enemigo... confío en ustedes chicos cuando lo encuentren me avisan... Yura ya sabes, te quedas con los hombres de Vorg y nos mantienes en contacto... Anuva estará afuera vigilando y en cuanto sea la hora del escape nos pasará a buscar...Mukotsu y Destructor estarán conmigo. —indicó la peli azul. Todos aceptaron los cambios.

— ¿Y tú qué harás? ¿Te sumarás a la subasta? — preguntó Kanae a su amiga.

— No... me haré pasar por una de las "mercancías" — Yura y Kanae no se sorprendieron al oírla, al igual que Vorg, él conocía muy bien el carácter de la joven y sabía que no se iba a quedar quieta y con los brazos cruzados.

— ¿Y cómo piensas hacer eso? Porque según tu amigo, donde tienen a las personas que van a subastar, están en un sector muy bien custodiado — dijo Bankotsu no muy convencido con la decisión de la peli azul.

—Destructor conoce a esos tipos y sabe como persuadirlos. Una vez que este dentro yo me encargo de encontrarlos— dijo Akane haciendo mención a Kasumi y Tofu — Mukotsu, quiero que cuando estés dentro y me entreguen a esos sujetos esparzas de apoco una niebla que cubra todo el piso y si puedes también el resto del lugar... reduzcan al personal si tienen oportunidad — los dos hombres asistieron con una sonrisa de pura diversión, porque para ellos eso era una diversión y ésta prometía ser una muy grande.

— ¡Eso no es justo! ¡¿Por qué ellos se pueden divertir y nosotros no?! — pregunto indignado Bankotsu a la peli azul.

—Ustedes tienen que estar atentos... yo les avisaré llegado el momento... por lo tanto, trata de aguantar — mirándolo con ojitos de cachorrita abandonada — por favor... ¿sí? — logrando que el mercenario y los demás presentes se pusieran colorados y asintieran con la cabeza. — Bueno eso es todo- cambiando su semblante en un abrir y cerrar de ojos. — es momento de que cambien su imagen. Tendrán ayuda de estilistas profesionales.

Después de una hora y media, en la sala de espera, los chicos esperaban a las mujeres que aun no salían. Cuando ellos habían salido de sus habitaciones casi y no se reconocen por el gran cambio que le habían dado a cada uno.

Mousse le tiñeron el cabello de rubio y lo dejaron suelto pero su flequillo fue peinado hacia atrás dejando su bello rostro al descubierto. Vestía un smoking todo de blanco y zapatos del mismo color. Todo un bello ángel caído del cielo.

Suikotsu llevaba puesto un pantalón de vestir negro, una camisa blanca y un chaleco negro con un logo bordado de un dragón negro en un círculo dorado y fondo blanco. Su pelo estaba atado muy prolijamente en una coleta baja, ya que ésta lo tenía hasta por los hombros, una barba candado postiza dándole un aire de mozo maduro muy atractivo.

A Renkotsu le colocaron una peluca corta negra, un traje gris oscuro con camisa blanca y zapatos oscuros. Dejándolo irreconocible. Pero todo un galán de cine.

Ginkotsu vestía un traje negro al igual que su camisa y zapatos. Una peluca azul clara corta y lentes de contacto rojos.

Kyokotsu llevaba puesto un traje azul oscuro con una remera beige cuello "v". Botas oscuras y le colocaron Glatzan (es un plástico líquido para la confección de calvas).

Mukotsu vestía un vaquero claro, tenis oscuros y una camisa negra. En su cabeza tenía una peluca negra larga hasta por debajo de los hombros.

Vorg vestía un Smoking negro y zapatos del mismo color. Muy elegante y apuesto.

Bankotsu no se quedo atrás, él lucia su cabello suelto que caía alborotado por sus rulos. No permitió que le tiñeran el pelo por lo que discutió con los estilistas profesionales, pero al final él tubo la última palabra por lo que dejaron su melena del mismo color. Le colocaron un bigote postizo dándole un aire maduro pero sexy. El traje platinado oscuro con su camisa negra y zapatos del mismo color completaba su atuendo formal y condenadamente violable.

Las mujeres se sorprendieron al ver el cambio de imagen de los muchachos. Si no cerraban sus bocas la baba se les escurría. Pero no fueron las únicas que quedaron con el comedor abierto, los chicos también quedaron igual o más que ellas.

Nabiki lucía un vestido dorado con piedras blancas, ajustado desde los pechos hasta la cintura. Con finas tiras por sobre sus hombros y en sus pechos un diseño de corazón resaltaba sus senos. El vestido resaltaba su figura de la cual se sentía orgullosa. El vestido tenía una caída hasta el suelo con un tajo sexy que llegaba casi al muslo izquierdo. Zapatos plateados brillantes. Una peluca rosada de cabellos largos hasta por debajo de la cola con pequeñas ondas y lentes de contacto color rosas.

Kanae vestía una minifalda negra (pollera corta). Zapatos del mismo color al igual que su chaleco y una camisa blanca pero dejando unos botones sueltos dejando ver sus pechos. Tenía el pelo teñido de violenta y lentes de contacto azules.

Anuva no cambio su aspecto, solo se puso una pollera de cuero corta roja, botas cortas taco alto y una camisa negra con sierre pero dejando ver sus abultados pechos, algo que los chicos no dejaron pasar de largo.

Yura solo vestía unos jeans oscuro ajustado, botas gamuzadas corta negras con cordones y una remera blanca que decía.: "soy puro amor, baby".

Detrás de ellas salía Akane con una peluca plateada que le llegaba hasta por la cintura, parte del cabello caía sobre sus hombros con abundante flequillo y lentes de color verdes. Zapatos negros con tiras que rodeaban sus torneadas piernas por sobre las rodillas, con plataforma alta y taco aguja. Pero tenía un saco que cubría el resto de su cuerpo. La joven estaba colorada de la pena y de lo molesta que estaba con Anuva por la elección que había hecho en su atuendo, el cual, era muy revelador. Y además estaba muy maquillada por lo que tampoco estaba acostumbrada. No le quedó de otra más que aguantar con lo que tenía que llevar por que aunque quisiera cambiarse ya no tenía tiempo y la amiga rusa no le dejo otra prenda para que eligiera.

Bankotsu y Vorg arrugaron la frente en total desacuerdo por como Akane estaba muy cubierta. Ambos tenían la ilusión de ver más piel.

—¡Chicaa están hermosas! — comentó alegre Kyokotsu a las mujeres las cuales agradecieron el alago.

— ¿Akane no crees que estás muy cubierta? — preguntó Ginkotsu que al igual que el resto de los hombres estaba desilusionado.

—Me sacaré el saco cuando llegue allí. — dijo seria, colorada y volteando la mirada hacia un cuadro con un hermoso amanecer sobre el cristalino mar.

—Y cómo te reconoceremos si no sabemos como estas vestida— habló serio Bankotsu que por dentro se estaba divirtiendo e intrigando al ver a la "peli plata" como tomate— amenos que tengas vergüenza de que te veamos... recuerda que muchos te verán y no solo nosotros— inquirió con cizaña, desafiando a la joven que lo miró con ganas de arrancarle la lengua con los dientes.

Ella suspiro profundamente, desató el cinto del saco y se quitó la prenda dejando ver un conjunto de charol negro, en la parte de arriba tenía forma de un corset con cordones resaltando muy bien los pechos con mangas que llegaban hasta los codos. El ombligo y la parte de abajo estaban al descubierto, el tesoro de Akane era cubierto por una braga negra. Aun que la prenda tenía picos a los costados, estos solo tapaban sus piernas porque su trasero y tesoro estaba a la vista de todos. La vestimenta hacia lucir su hermoso cuerpo, a pesar de todo se veía muy sexy y atrevida.

Los hombres presentes casi tienen una erección con solo ver a la peli plata. El pequeño Mukotsu tuvo un derrame nasal. Ginkotsu y Kyokotsu estuvieron a punto de seguirlo. Mousse, Suikotsu y Renkotsu se pusieron colorados y con la boca abierta. En cuanto a Bankotsu y Vorg, ellos tuvieron una descarga en todo el cuerpo. Vorg tenía miles de fantasías eróticas en su cabeza con la peli plata. Y Bankotsu sentía la necesidad de secuestrarla y encerrarse con ella en su habitación por horas. Poseerla una y otra vez, saboreando su piel, sus labios, escuchándola gemir debajo de su cuerpo mientras la hacía suya de manera salvaje toda la noche y si era necesario todo el día.

Akane al sentir las miradas de los chicos decidió ponerse el saco de nuevo. Escuchó un "noo" como protesta de parte de los hombres que estaban en desacuerdo de que ella se cubriera, pero Akane no les hizo caso y habló llamando la atención de todos.

—Bien, ya es hora... ¿entienden todos lo que van a hacer? — preguntó por lo que todos asintieron y comenzaron a dirigirse a la salida, donde se encontraron con sus vehículos que Vorg compró a último momento.

Bankotsu, Kyokotsu y Tony se fueron primeros en un BMW negro; Mousse, Ginkotsu y Erast salieron 5 minutos después en un Mercedes Benz blanco; Nabiki, Renkotsu y Lyov fueron los terceros en salir en una limusina Hummer color rosa; Vorg y los gemelos Share se fueron en un Renault rojo; Akane, Mukotsu y Destructor se fueron en una camioneta 4×4 azul; Anuva fue la última en salir en una camioneta negra con puertas corredizas.

Yura se fue a su habitación para monitorear todo desde allí. Vorg colocó 3 monitores para que ella pudiese trabajar mejor. La peli corta les entregó a cada uno un audífono-micrófono SPY Earpiece de 3mm, algo que no se puede ver a simple vista y también les puso una pequeña cámara camuflada como un botón o prendedor... con su computadora portátil empezó a poner todo en orden para controlar las cámaras y los micrófonos-audífonos.

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Cerca de allí... una lujosa Ferrari se estacionaba en la puerta de una hermosa e inmensa mansión, con una fachada color amarillo claro y amplios ventanales. Un camino negro con forma de dragón, el cual, comenzaba desde el inmenso jardín hasta las puertas de la entrada a la mansión.

Un joven muy apuesto de cabello oscuro, ojos rojos y traje azul marino brilloso, camisa roja y corbata blanca con rayas rojas y zapatos negros... descendía de la Ferrari del lado del acompañante con una sonrisa oscura en su rostro.

Seguido de él bajó del lado del conductor un joven de cabellera plateada corta, ojos color lila, piel blanca, muy atractivo vistiendo un traje negro de satén sin corbata, camisa negra y zapatos del mismo color. Éste le entrega las llaves al valet parking y ambos entraron a la mansión.

Adentro sonaba música variada. Se veía una gran variedad de invitados de distintas nacionalidades como árabes, musulmanes, americanos, africanos, etc... Se notaba el poder económico que tenían cada uno de los presentes, los cuales, eran acompañados por una o dos personas de confianza.

—Parece que tu viejo llamó a todo el mundo— comentó divertido, Naraku.

— ¡Ese imbécil— contestó Reino con odio.

— ¿Crees que ella ya esté aquí? — Pregunto el azabache mientras le hacía señas a uno de los tantos mozos que allí había para que les sirven unos tragos — Creo que sabes de quien te hablo- aclaró dándole a entender que se refería a Akane.

— Si, ya lo sé... pero si esta aquí no creo que la podamos identificar... — miró a su amigo — dime Naraku. ¿Te presentarías así como si nada en un lugar en el que sabes que te van a matar? —Le pregunto el peli plata. — Además si ya se encuentra aquí debe de estar disfrazada.

—Tienes razón... pero algo me dice que esta noche será muy entretenida— comentó con sonrisa torcida para luego dar un sorbo del vaso de la bebida que le sirvieron.

—Pienso igual... además quiero conocerla personalmente, sin que Onigumo se entere... ¿me ayudaras? —le pregunto.

— ¡Por supuesto cuñado! Yo también quiero conocer a esa lindura en persona.

Reino miraba a todos los presentes con detenimiento. A algunos los conocía y a la mayoría no. Se notaba que su padre había conseguido a nuevos "socios" y "amigos" para el crecimiento del negocio.

Si la peli azul estaba allí estaría haciéndose pasar por una nueva "socia" o "amiga" de su padre sin que nadie se diese cuenta. —"¿Qué apariencia tendrá?" — se preguntaba mentalmente.

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En ese mismo lugar se encontraban unos agentes haciéndose pasar, algunos por mozos y otros como invitados con invitaciones falsas, claro.

— ¿No me queda bien el pelo de azul oscuro? — pregunto jocoso Yashiro que se encontraba con el cabello teñido en azul marino, como Akane. Él vestía un traje gris claro, camisa negra y zapatos del mismo color. Yashiro hacía de mano derecha y custodio de su compañero, ya que ambos al igual que otros agentes se infiltraron en el lugar para poder atrapar a los miembros del Dragón negro.

— ¿Qué te pasa?... ¿por qué te teñiste de ese color? — preguntó Ren. Él tenía una imagen 100% distinta. Su cabello era de un tono rubio claro y sus ojos poseían un verde oscuro. Lucia un smoking negro que resaltaba su figura y zapatos oscuros.

Las mujeres que se encontraban allí no quitaban sus ojos del apuesto rubio. Jóvenes y señoras mayores lo desnudaban con la mirada.

— Vamos quiero saber si me parezco a ella — preguntaba divertido para molestar a su compañero —... a tu damisela. — aclaró.

Ren casi se ahoga con la copa de champagne — cof, cof... que mierda... cof, cof... ¿no me digas que teñiste tu cabello para joderme? — pregunto molesto con ganas de matar a su amigo.

—sí. — contestó con certeza. — Pero también para que te animes... recuerda que la tienes que encontrar y me la tienes que presentar, así que no te vayas a morir. — hablaba de forma dramática.

— ¡No seas payaso! —trataba de controlarse para no matar a su amigo, pero con una hermosa sonrisa falsa brillante le dijo a Yashiro... — ¿Por qué no mejor te concentras a lo que venimos a hacer? — Yukihito sintió un escalofrío por su espalda al ver esa sonrisa falsa que a la vez era amenazante, aunque solo él se daba cuenta de ello por que las mujeres que no le quitaban la vista de encima, estaban que se mojaban de lo calientes que estaban y las ganas de acosar al pobre rubio no se hizo esperar.

La llegada de un apuesto moreno de mirada oscura y cabello largo suelto vestido de un traje platinado, acompañado de dos sujetos que daban miedo... al minuto un angelical rubio de blanco seguido de dos tipos muy extraños y luego la aparición de un peli colorado líder de La Bratva que era escoltado por unos mellizos... Estos tres apuestos y elegantes hombres se llevaron las miradas y suspiros de las damas que no tardaron en acechar a los recién llegados. Ren suspiraba porque al fin las locas acosadoras lo habían dejado tranquilo, pero las ganas de salir corriendo volvieron cuando las locas regresaron!

Los hombres miraron con asombro y con brillo en sus orbes hacia la entrada donde se hallaba una hermosa peli rosada vestida de dorado. Ella se veía segura y totalmente despreocupada y nada incómoda por las miradas de los caballeros. Pero éstos que estaban a punto de acosar a la hermosa mujer, se detuvieron al ver a dos tipos que se posicionaban a cada lado de la joven. Éstos tenían cara que del que se acercara a la mujer, moriría.

— ¿Oye Reino? —preguntó Naraku llamando la atención de su amigo que estaba totalmente distraído buscando a alguien.

— ¿Qué demonios quieres, Naraku? — pregunto fastidiado al no hallar a "esa" persona.

— ¿Si sabes quienes son los que acaban de llegar? — Preguntó — en especial ese carmelito. — señalando a la peli rosa.

— El de pelo colorado es Vorg líder de la organización "La Bratva"... y los otros no los conozco — dándole poca importancia a los recién llegados.

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—Reino y Naraku están aquí — comentó Yashiro al oído de Ren.

— ¿Dónde? — pregunto el rubio con discreción.

—A las 10 en punto— señalando con la cabeza a los nombrados que se encontraban hablando muy sosegado.

— Hay que mantenerlos vigilados y esperemos que aparezca el pez gordo... ese es el que más me interesa atrapar de los 3 — dictaminó tranquilo mientras le daba un trago a su bebida.

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Mientras que en la parte de atrás de la mansión una camioneta estacionaba en un sector que solo pocos tenían acceso.

—Akane, mientras hablo con el idiota que hable por teléfono, tú quítate el saco y hazte la dormida... y ponte esto en la cabeza— dijo Destructor entregándole una bolsa negra de tela.

— Si. Ve tú. — contestó Akane viendo bajar al grandote de la camioneta. Luego dirigió su mirada a su compañero que tenía los ojos puestos en el cuerpo de la joven. Él estaba a la expectativa para ver en primera fila casi desnuda a la chica. — ¡Mukotsu! — lo llamó por tercera vez antes de despojarse de la prenda que la cubría. — evita que tu nariz sangre o pensarán que te golpee. — comentó divertida al ver al pequeño hombrecito ponerse colorado.

— /¡Oye enano! Saca fotos, tú que la tienes al lado\\ — la voz de Kyokotsu se oía por el audífono- micro.

— /Evita que se te note la chiquitina... la vas a desilusionar\\ — comentó divertido Bankotsu para molestar a su hermano.

— /No importa el tamaño sino lo que puedes hacer con el... ¿no hermana?\\ — dijo divertida Nabiki.

— Eso es verdad... recuerden que lo mejor viene en frasco chico— contesto Akane jocosa.

El pobre de Mukotsu al oír a la joven peli plata y ver como quedaba con esa prenda tan atrevida tuvo que taparse la nariz para que no saliera la sangre y no caer desmayado.

—Mukotsu si quieres estar con una mujer es mejor que te acostumbres a verlas con poca ropa— dijo Akane de manera dulce al pequeño que trataba de pensar en otra cosa... al ver a Destructor que se acercaba acompañado de un sujeto alto y flaco, con una cicatriz que atravesaba la mitad de su rostro, ambos se concentraron en la misión.

Akane se colocó la bolsa en la cabeza y se hizo que estaba inconsciente. Escuchó como abrían la puerta de la camioneta del lado donde estaba ella.

—mmm... Ese es un cuerpo que no se ve todos los días... el jefe va a estar muy contento con esta belleza en la subasta se van a pelear por comprarla. — comentó divertido el sujeto que veía a la chica con gran deleite.

Destructor cargo a Akane sobre su hombro y con Mukotsu siguieron al tipo de la cicatriz. Adentrándose más al lugar se toparon con un ascensor al cual subieron y éste empezó a descender. Como bien les había informado Vorg las celdas donde tenían a los prisioneros estaban en el primer piso subsuelo. Las puertas del elevador se abrieron dejando ver un pasillo ancho. Las luces del lugar eran blancas pero algunas lámparas no encendían, lo que se veía era el suelo de un verde claro, sucio con algunas baldosas faltantes. Las paredes de color crema clara, gastada por la humedad del lugar, pero también por unas marcas de arañazos... a unos 5 metros de las puertas del ascensor se divisaba puertas reforzadas y herméticas.

— Yo me llevo a la muñequita a una de las celdas — comentó el de la cicatriz que se acercaba a Destructor para tomar a la joven que seguía "dormida".

Pero Destructor no lo permitió y le dijo... — No te la entregaré hasta que me des la paga... Ya sabes, negocios son negocios y no quiero tener problemas con mi jefe — le habló de manera seria dándole a entender que no le entregaría a la mujer hasta que tuviese el dinero en mano.

Mientras que Mukotsu de su mochila, la cual cargaba en su espalda, por una pequeña manguera que salía por debajo de ésta empezaba a liberar humo que de apoco se iba esparciendo por el lugar.

Otro sujeto apareció saliendo de una de las celdas. Éste tipo era gordo de baja estatura, llamado Airus. El tipo se acercó a ellos viendo el trasero de la joven que cargaba Destructor. El viejo asqueroso sonrió de deseo mostrando su diente de oro.

— ¡Milton!... ¿qué sucede? — Pregunto Airus llamando la atención del de la cicatriz.

—Se... ¡señor Airus! — habló sorprendió por la aparición del gordo—... No es nada... solo es negocio- trató de aclarar... — Él es Destructor miembro de la Bratva... y su duende. — comento divertido refiriéndose a Mukotsu.

El pequeño Mukotsu se molesto en gran manera por cómo se había expresado de su persona y como frutilla del postre, por el audífono oía las risas de sus hermanos, los cuales oyeron todo. Mukotsu quería matar a ese idiota de Milton, pero tuvo que contenerse para no arruinar la misión.

— ¡Si es negocio no digas que es nada, idiota!... y más si es con La Bratva. — dijo sin quitar sus ojos del trasero de la joven. — Nuevo producto... muéstramela mejor— pidió para ver mejor a la chica.

—No hasta que me des la paga — profirió Destructor serio y firme sin quitar sus ojos platinados de Airus.

—Como quieres que te pague si no veo la mercancía... porque si está muy dañada no pagaré ni una moneda. — contestó Airus.

Destructor miró a Mukotsu, el cual, asintió con la cabeza con gesto serio y tranquilo, pero listo para atacar si era necesario. Destructor recargo a Akane con un brazo, la cual, relajó su cuerpo aun haciéndose la dormida.

Airus y Milton se les caían la baba al ver el cuerpo de la joven. Pero Airus quería ver algo más. — quítale la bolsa quiero ver su rostro. — ordenó Airus.

Destructor quitó la bolsa y la cabellera platinada de la chica resaltó, al igual que la hermosura de su rostro que aparentaba estar en un profundo sueño. Airus se arrimó más a la joven para tocar su perfecto rostro, pero Mukotsu se lo impidió.

— Se mira y no se toca... si la tocas, pagas. — dijo el pequeño Mukotsu que recibió una mirada de odio por parte de Airus que no le gustó la intervención del pequeño.

—Los de La Bratva si que saben hacer negocios, pero está bien... ¿es virgen? — pregunto interesado.

—No. Nuestro jefe se encargó de ello... pero es muy salvaje en la cama. — comentó Mukotsu divertido.

—Eso quiere decir que su precio baja... pero su belleza atraerá a muchos compradores que van a estar muy interesados en adquirirla... bien vengan conmigo les daré el dinero por la muñequita. — dándose vuelta y mirando al de la cicatriz. — Milton llévala a una celda y luego encárgate de los dos especímenes especiales que trajo la señorita Kikyo. — le ordenó.

Milton tomó a la joven en sus brazos y se la llevó con él. Destructor y Mukotsu vieron por última vez a su amiga mientras Milton se perdía por el pasadizo.

"¡¿Por qué demonios hay neblina?!... aunque últimamente esta siendo mucho frío"— pensaba Airus por la neblina creada por Mukotsu la cual aumentaba de apoco comenzando a cubrir el lugar.

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Mientras tanto en Japón...

—¡MUERE MOCOSO! — grito con odio, Hiten. Cuando éste liberó su bola eléctrica hacia el pequeño Joshua, el cual, veía su infalible muerte; el infante cerró los ojos esperando el doloroso impacto, pero éste nunca llegó. Al elevar sus párpados, oír el derrumbe de una pared y el rebotar de las piedras contra el pavimento. Levanta la mirada y observa una figura que le resultaba familiar. Del recién llegado sólo ve su espalda cabello oscuro recogido en un rodete, una remera celeste con línea en azul francia, pantalón verde claro ajustado y zapatillas blancas. En su mano derecha esgrimía una espada con la hoja curva.

— Huuuu... ¡justo a tiempo cariño! — se oía la voz del recién llegado.

— ¡Tú! ... ¡¿Quién MIERDA ERES?! — habló molesto Hiten por la intromisión del afeminado.

—Soy el protector del angelito — señalando al pequeño que se encontraba detrás de él — designado por su madre. Si no lo cuido... ella me matará... — una gota le escurría por la frente al pensar que si no hubiese llegado a tiempo su amiga lo hubiese matado.

_FLASHBACK_

Cuando se despertó o mejor dicho cuando Kaede lo despertó le dijo que Joshua se había ido a la escuela. Jakotsu al oír esto se alarmo, de un brinco se levanto de la cama, se cambió, tomó su espada, la cual estaba envuelta en una tela negra de seda y salió de la casa de los Tendo.

Conforme se aproximaba a la escuela del pequeño, vio la calle con pozos, grietas, cascotes, alambrados destruidos, al igual que muros y postes de luz. Al oír un estruendo muy cerca de donde él se encontraba, se dirigió hacia aquella dirección.

Se encontró con el pequeño Joshua acorralado en un callejón sin salida.

Jak al ver que el ataque del enemigo iba directo hacia el niño, no dudo ni por un segundo en intervenir, sacó su espada y golpeo la bola de electricidad hacia una obra de construcción abandonada, reduciendo el edificio de cinco pisos en un montón de cascotes, piedras y polvo por todo el lugar.

Jakotsu al ver el poder destructivo que ese ataque poseía se sorprendió que el pequeño haya soportado la persecución sin salir siquiera lastimado, solo se lo veía agitado y algo asustado por la situación.

_FIN DEL FLASHBACK_

— ¡Escúchame bien mariposón! — Escupió con burla el oji rojo- si no te quieres romper una uña... lárgate — con una sonrisa siniestra…— o seré yo quien te mate.

—Me encantan los hombres rudos, machos, seguros de su fuerza — dijo Jakotsu colorado y tocándose la cara con su mano. — pero esa amenaza me puso cachondo... y más aun viniendo de un apuesto papacito — hiten no sabía si salir corriendo o matar a ese tipo raro que le tiraba besitos y le hacía ojitos como una colegiala enamorada. Hiten sentía un gran desprecio y su ira creció al pensar que Jak solo se burlaba y lo distraía de su venganza por lo que fue directo para acabar con el afeminado que grito... — ¡PEGAME Y LLAMAME MARTA, BOMBON! — su grito fue con entusiasmo recibiendo el ataque de Hiten.

La espada de Jak y la lanza de Hiten se cruzaron con ferocidad, el contacto hizo que ambas armas largaran chispas dando inicio a un combate donde correría sangre.

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Regresando a Rusia...

Akane era cargada por el gran Milton. Éste abrió la puerta de una celda mal oliente y fría. La puerta al abrir hacia un chillido señal que estaba herrumbrada y vieja. Akane al sentir el olor nauseabundo del lugar, le pareció sentir como un deja vu, ya que tenia presente esa pesadilla que aun la atormentaba. Al oír la puerta cerrar de un gran golpe y escuchar al tipo que decía:

—Bueno preciosa ya llegamos a tu cuarto — comentaba con burla mientras la dejaba en el frio y mal oliente piso donde se veía excremento de ratas — Demonios... no tocarte sería algo estúpido pero como no lo soy... — con una sonrisa y pensamientos pervertidos... — voy a hacer más que tocarte, hermosa... despertaras gozando con el gran Milton, jajajaja — decía mientras que con sus atrevidas manos recorría el cuerpo de la peli plata — te ves deliciosa pequeña — soltó con excitación mientras que se despojaba de su pantalón que dando en bóxer y mostrando su deseo por la joven que por primera vez lo miró con esos orbes verdes relucientes, su mirada era fija y penetrante. — ¿Pero qué?... — fue lo único que llego a decir de la impresión, porque en segundos la peli plata se levanto y con un rápido movimiento arrojo a un helado Milton al suelo, logrando que el rostro de él diera de lleno al suelo quebrándole el tabique de la nariz.

Milton saco un arma de su tobillo, pero al darse vuelta para disparar Akane le dobla la muñeca y le arrebata el arma. Ella dirigió el caño del arma a la entrepierna de Milton que comenzó a asustarse al ver el rostro decidido de la hermosa joven. Él sabía muy bien que el gritar, el pedir ayuda era imposible, porque esas celdas eran herméticas, por lo que nadie lo escucharía.

— ¿Hooo... qué paso?... ¿dónde quedo toda esa motivación?... ¿no dijiste que me ibas a hacer gozar? — comento burlona al ver decaída la hombría del tipo que quería violarla.

— ¿Q... Qui... quién eres? — pregunto el grandote derribado.

—Eso no te importa... — hablo seria — Las preguntas las hago yo y pobre de ti si no me respondes con la verdad — quitándole el seguro al arma y presionando más en los genitales del sujeto — ¡¿ENTENDIDO?!

— ¡S...si! — contesto con dificultad.

— ¿En donde tienen a la pareja japonesa que trajeron hace poco? — Al ver al sujeto dudar en si decirle o no, disparo en uno de sus pies.

— ¡Aaaaah...! — Grito Milton al sentir su pie derecho destrizado quedando el desgarrador sonido en la celda — ¡PERRA! — pero sintió el caliente caño del arma de nuevo en su orgullosa hombría, el metal hacía arder su órgano reproductor arrancándole otro grito desgarrador.

—Si no quieres perder a tu amiguito será mejor que me digas la verdad o sufrirás peor que ahora. — advirtió sin quitar la presión del arma.

—E...en... en la celda...88 — dijo con la voz temerosa.

— ¿Quien es Kikyo? — cuestiono con autoridad, ya que había escuchado ese nombre por el tal Airus.

—E... ella trajo a los japoneses... di... dijo que fueron ordenes del... del señor Onigumo... — soltó adolorido.

—¿Onigumo vio a los japoneses?

—N... no el señor no viene desde hace dos meses.

" Aquí hay gato encerrado"— pensaba Akane.

— /Akane... ya va a empezar la subasta\\ — informó Yura por el comunicador.

Akane golpeó a Milton dejándole una gran herida en la frente e inconsciente. Rompió el pantalón que él se había sacado, tomó las muñecas de Milton y las amarró con fuerza al igual que sus tobillos.

Revisó las balas que le quedaban en el arma y salió de la celda, la cual tenía el número 22.

— ¡Mierda! — vociferó al saber que tenía que recorrer varios pasillos y ello conllevaría tiempo, el cual, estaba en su contra si se daban cuenta de la ausencia del tal Milton.

— ¿Qué sucede? — preguntó Bankotsu.

— Estoy en la celda 20 y tienen a Kasumi y a Tofu en la celda 88 — decía mientras avanzaba con cuidado por el amplio y desolado pasadizo.

— / ¿Tienes alguna arma? \\ — preguntó Mousse.

— Si pero solo tengo 15 balas... Las tendré que usar con cuidado.

— Por favor pasen a las cabinas para dar inicio a la subasta. — comunicó una bella mujer de cabello negro azabache largo, de piel blanca y mirada fría. Un vestido rojo sangre ajustado cubría su moldeada figura, la prenda era corta, sin tiras y calzaba unos zapatos que hacían juego con el vestido.

— Señorita Kikyo parece que esta subasta va a ser muy interesante. — comentó una señora mayor norteamericana.

— Y lo será, ya que tenemos unos productos nuevos que les van a encantar... ya lo verán. — comentó la pálida mujer con sonrisa falsa y malvada.

Los chicos habían escuchado la plática, en especial dos hermanas que captaron el mensaje de "productos nuevos".

— Kikyo. — pensaba en voz alta Akane mientras seguía avanzando con rapidez viendo incrementar los números de las celdas. — Mouko san quiero que vigiles a esa tal Kikyo.

— / Con gusto amiga... pero si quieres también le saco información... para mí sería todo un placer \\ — comentó en tono divertida, Kanae.

Akane se sorprendió al oír a su amiga, a la cual notaba como impaciente, como queriendo un encuentro con esa tal Kikyo.

— Es toda tuya Mouko - san. — fue lo último que dijo mientras se perdía por otro pasillo para proseguir con la búsqueda.

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Mientras tanto en Japón... Joshua veía muy atento la pelea entre Hiten y Jakotsu. El sonido del metal chocar se oía con claridad en ese callejón.

Hiten logró golpear a las costillas de Jak con la rodilla. El afeminado a pesar del dolor que comenzaba a sentir no retrocedió, al contrario contraatacó con un cabezazo, el cual, borró la sonrisa arrogante y altanera que tenía el oji rojo.

— ¡Desgraciado! ... ¡vas a morir! — sentenció colérico Hiten. De su lanza arrojó una descarga eléctrica que entró en contacto con el metal de la hoja de la espada de Jakotsu. Éste sintió la fuerte descarga en todo el cuerpo.

Hiten aprovechó en que su oponente estaba distraído por el dolor y le embistió un puñetazo eléctrico. Jak cayó a metros impactando de lleno contra un tanque de agua. El contenido cayó sobre él bañándolo por completo.

Jakotsu al ver la sonrisa macabra retorcida de su enemigo, observa que en la punta de la lanza de este y al igual que en su mano izquierda, la cual, estaba en forma de puño, pequeños rayos salían de ambos. Jak al percibir otro ataque logra evadirlo con éxito. Pero él sabe que no puede acercarse al enemigo ya que una mano que le ponga encima él mismo estaría frito, gracias al agua que escurría por su ropa y cabello.

"¡Rayos! Si peleo de cerca me dejara como pollo carbonizado." — pensaba Jak sin quitar sus ojos de Hiten. — "Aun que hace mucho que no utilizo aquello... tendré que probarla" — Con algo en mente, Jakotsu esquiva los continuos ataques haciendo enfurecer a Hiten cada vez más. Al notar que Hiten se encontraba a una distancia prudente, esperó el siguiente ataque... Hiten le aventó una bola negra que desprendía una gran energía destructiva. El afeminado se perdió entre el polvo y piedras, recibiendo de lleno el ataque... Hiten se da vuelta para empezar a buscar al pequeño para concluir con su cometido de una vez, pero no lo hallaba.

— ¡Ese mocoso se escapó por culpa de ése estorbo!... Pero ahora está bien muerto... — escupió con total confianza.

Hiten no se percató de que algo a gran velocidad se acercaba a él. Cuando ese ser estaba a centímetros pudo moverse pero no llegó a hacerlo a tiempo. Hiten pudo ver algo luminoso con forma de serpiente, notó como esa serpiente retrocedía a una gran velocidad y la vio perderse entre el polvo como si su dueño la llamara de regreso. Vislumbró una figura que caminaba hacia él.

Saliendo entre la cortina de humo apareció Jak con su espada en su hombro. Del arma escurría unas gotas de sangre.

Hiten comenzó a sentir de apoco un dolor en su brazo derecho, al bajar su mirada se encuentra con que su brazo había sido amputado. Su lanza y antebrazo yacían en el suelo aún lado de Hiten.

Joshua veía todo detrás de un anuncio, el cual, cubría su ubicación. Pero al ver la sangre que caía del brazo de su enemigo, se paralizó. Por su pequeña cabecita aparecían los primeros y últimos recuerdos de sus padres con sus cuerpos ensangrentados y sus pequeñas manos bañadas en sangre.

El corazón del pequeño comenzó a aumentar sus pulsaciones de forma muy acelerada, más aún al ver como Hiten furioso y adolorido intenta atacar a Jakotsu, pero éste hizo que su espada se comportara como una serpiente que va en busca de su presa. El oji rojo no puedo evadir el ataque.

El pequeño vio rodar la cabeza de Hiten por el pavimento como si fuera una pelota de fútbol. Esto provocó que sus pulsaciones disminuyera de golpe, ocasionándole; náuseas, mareo, sudor, palidez y ganas de desmayarse.

Jak al ver al infante a punto de desvanecerse lo sostiene con un brazo. Joshua al levantar la cabeza y ver que era él se tranquiliza un poco, pero al desviar sus hermosos ojos azules hacia la otra mano del afeminado y ver la espada de la cual goteaba el líquido rojo y fresco, no aguanto más y vómito sobre la ropa de Jak, ¡el pobre hombre casi se muere del horror!

"Mi... ¡Mi ropa italiana!..." — se lamentó mentalmente —" Jak tranquilo...recuerda que es un niño y que su madre te matará si le tocas un pelo"— se decía a sí mismo. —Joshua te... ¿te duele la panza? — preguntó tratando de controlarse regalándole una sonrisa forzada al pequeño y con una ceja que subía y bajaba conteniendo el enojo.

— Di... disculpe señor Jak... es que... soy Hematológico... cuando veo sangre, me pongo así. — contestó el pequeño aún con su rostro pálido y con los párpados pesados. — Perdón por arruinar su ropa.

— Esta bien no te preocupes, regresemos a la casa... te darás un baño y descansarás... es mejor que no vayas a la escuela hasta que tu madre regrese. — habló más calmado y comenzaron a caminar de regreso al dojo Tendo.

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Akane avanzaba a paso rápido por los pasillos, en oportunidades tuvo que regresar al encontrar celdas sin número y vacías, en otras había personas atrapadas pero no podía abrir las puertas ya que estas se abrían con un código. Ella había podido salir de la celda en la que estaba gracias a la ayuda de su amiga Yura.

La neblina de Mukotsu aumentaba con éxito eso la ayudaba mucho para esconderse.

— /Akane hay problema\\ — dijo Yura.

— ¿Qué pasó? — pregunto Akane.

—/El tal Airus, al enterarse que el que te llevó a la celda no fue por tu hermana y su esposo, mandó a otro para que los llevara a la subasta.\\

—¡Demonios!

—/ ¿Qué piensas hacer? \\

—Tendré que dejarme atrapar. — mientras seguía avanzando por el pasadizo corriendo.

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La amplia sala donde se encontraba la plataforma en el centro de forma esférica, color negro, el lugar era rodeo por muro de espejos donde desde el otro lado los compradores podían ver la habitación desde las cabinas. El cuarto de 360 grados era iluminado por luces rojas.

Los clientes esperaban que aparezca el primer "producto" que iba a satisfacer sus placeres y/o incrementará sus ganancias.

La puerta de la sala se abrió dejando pasar a una pequeña de 15 años, cabello por debajo de los hombros con abundantes rulos color negro. Delgada. De baja estatura pero de muy buena figura para la edad que tenía. Tenía puesto un vestido negro corto que se ajustaba y resaltaba sus atributos. La joven subió a la plataforma con temor, con los ojos lagrimosos. La plataforma comenzó a girar mostrando a los tratantes la hermosura de la chica.

-Damas y caballeros les presento a la primera y hermosa joya traída de Brasil.- habló el presentador, encargado de presentar y negociar lo subastado, llevar el conteo de la subasta sin nombrar a los compradores, sólo el monto. Pero los presentes solo podían oír la voz del locutor, ya que este último se encontraba en otra sala ubicada en la parte superior de la habitación principal.

— ¡Muy bien empezaremos por $5.000 dólares! — fue así que comenzó la subasta los millonarios, políticos y traficantes fueron aumentando el pozo, pero Vorg tuvo la última palabra y en especial a la joven que cada vez era presa del miedo y del desconcierto.

Bankotsu, Mukotsu, Nabiki, Vorg y Ren no dejaron que otros compraran a las chicas. Del último nombrado quien demostró que poseía conocimientos para los negocios, cada uno tenía entre 10 y 15 jóvenes.

—Estimados compradores... estamos llegando al final de la subasta... y como lo mejor viene al final... — se oía la voz del presentador muy animado, enérgico.

Las luces rojas se apagaron por unos segundos dejando la habitación en penumbras, dejando a los compradores en un gran misterio. Luego una luz blanca iluminó la esférica plataforma negra.

—¡Al fin algo bueno para nosotras!... o mejor dicho para mí. — habló una señora de unos 50 años, rusa. Ésta observó con gran interés al joven rebelde y molesto que miraba el lugar al que lo habían dejado. Él veía esa sala encontrándose con su reflejo, el cual, se encontraba con el torso desnudo mostrando sus brazos bien trabajados, sus abdominales bien definidos. Un Jean gastado celeste claro y descalzo. Su rostro presentaba algunas ojeras e irritación por la falta de sueño y su piel estaba algo pálida por la mala alimentación. Pero aún así el joven no perdía su atractivo.

—Es Tofu — dijo Nabiki apretando sus puños de modo de total molestia por el estado en que se encontraba su cuñado... notó unos golpes que el galeno tenía en la frente, espalda y costilla, mientras él giraba para observar los espejos de la habitación.

—En esta subasta solo participarán mujeres... así que señores tendrán que esperar un poco para que les llegue el turno. — habló el presentador.

—Yo me encargo. — soltó con total confianza Nabiki.

Los demás dejaron el asunto en manos de la mediana de las Tendo.

—Ofrezco $ 10.000 dólares — habló la mujer de 50 que se interesó por conseguirlo.

—Yo ofrezco $ 11.000 — dijo una anciana de unos 70 años.

—Ja. Por favor ustedes no saben nada de cómo tratar a ese bombón— con total sarcasmo— Yo si sobre cuidar de él, así que le voy por $15.000 verdes. — dijo una joven multimillonaria toda una consentida hija de papi, engreída y caprichosa que obtenía lo que quería, no le importaba el precio con tal de conseguirlo.

Diez mujeres más se sumaron a la disputa por Tofu. Nabiki no había dicho una oferta aún, quería ver cuál era el potencial de sus oponentes. Renkotsu la veía con duda, ya que la veía cruzada de brazos, con los ojos cerrados y con la espalda recargada en el respaldar del asiento, la notaba muy tranquila, serena escuchando la batalla que tenían las mujeres calentonas. Él estaba a punto de hablarle creyendo que tal vez ella no sabía qué hacer, pero segundos después de haber tocado el hombro de la joven, ésta abrió los ojos con una expresión seria sus ojos expresaban confianza y seguridad.

El monto del remate llegó a $50.000 para obtener al galeno, el cual golpeaba con furia los espejos, pero estos no se rompían.

— Mi oferta es de $51.575 dólares— habló por fin Nabiki que presionó el botón para comunicar su oferta a las demás pastoras, las cuales, quedaron sorprendidas por la extraña cifra que ofreció.

— $52.000 dólares — dijo la señora de 50.

— $ 53.000— ofreció la anciana.

—$ 54.000— habló la joven multimillonaria.

Así siguieron hasta que la suma llegó $80.000.

—$81.724,50 — dijo Nabiki serena e imparcial, volviendo a descolocar a sus oponentes.

Cada vez que aumentaba más el precio, Nabiki siempre daba una cifra rara. De a poco la mayoría de las mujeres fueron renunciando y más aún cuando el precio llegó a $1.000.000 y seguía subiendo.

Los hombres estaban sorprendidos por el interés de las mujeres para quedarse con el doctor. Ren estaba molesto porque quería ayudar a Tofu de esas locas pervertidas pero lamentablemente no podía participar en esta subasta.

Los demás chicos estaban atónitos y comprendían, por fin, el por qué de la decisión de Akane con integrar a Nabiki en la subasta.

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Reino y Naraku muy atentos a la disputa de las mujeres por el galeno...

—Las mujeres dan miedo — comentó Naraku.

—Las mujeres con tal de conseguir una pija son capaces de matar a quien sea o vender su alma al diablo. — contestó Reino indiferente.

— ¿Quién crees que sea la mina que tira cifras raras? — pregunto intrigado el azabache — ¿Crees que sea ella?

—No lo se... podrías averiguarlo. — sugirió el peli plata.

—Si, tienes razón...es por eso que voy a presentarme— habló decidido. Se puso de pie y salió con una sonrisa pícara y retorcida.

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Regresando por ver quién se queda con Tofu...

—Ustedes dos a las mocosas... aun no han vivido. Dejen a éste joven con alguien con más experiencia... como... — decía la anciana de modo altanero, pero fue interrumpida.

— ¿Cómo usted? — continuo con ironía la joven multimillonaria — ¡por favor!... Usted y la otra vieja deben buscar una pija con más experiencia... como la edad que ambas tienen, ¿qué es 100 o 150 años? — comentó divertida molestando en gran manera a las dos señoras que querían matar a la impertinente joven. — Ofrezco $ 1.100.000. — soltó con orgullo.

Esto hizo que las dos señoras a pesar de su molestia decidieran abandonar la subasta por que a pesar de que eran millonarias y un millón o dos no era nada para ellas, eran mujeres tacañas y no pagarían tanto por un hombre, y menos se relajarían al nivel de una mocosa.

—Bien ahora que las dinosaurios con maquillaje se largaron, solo quedamos tú y yo, estúpida. — Comentó con burla y con intenciones de intimidar o enojar su otra contrincante, la única que seguía en juego, pero de ésta no oyó respuesta alguna... solo...

—$1.154.693,48 — fue lo único que dijo Nabiki en un tono frío y calculador. Esto enfureció más a la joven caprichosa.

— ¡¿Cómo te atreves a ignorarme?! — Cuestionó molesta— ¡Ofrezco$1.200.000!

—$1.382.475,91— fue su contra oferta — ¡¿Cómo te atreves a ignorarme!? — Cuestionó molesta —¡ Ofrezco$1.200.000!

—$1.382.475,91— fue su contra oferta.

Conforme avanzaba el pozo quedó en $ 2.523.149,21 fue la última oferta de Nabiki y la ganadora.

— ¡Maldita perra! quien seas juro que me las pagarás! — decía enfurecida en su cabina mientras pensaba en la manera de vengarse de la persona que la humilló y le arrebató su juguete personal.

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Akane se topo con dos sujetos, uno de los guardias que tenía Onigumo a su cargo. Estos se quedaron viendo a la joven que tenían a metros, ambos la observaban con seriedad.

—" Si les disparo alertare a los demás hombres... si los golpeó no tendré problemas pero si quiero llegar a Kasumi... solo me queda una opción." — pensaba Akane. Comenzó a cambiar su expresión. De sorpresa cambio por uno que reflejaba miedo y como si fuera una inexperta a punto con el arma a los dos tipos que avanzaban hacia ella con ganas de darle una buena paliza.

Las manos de la joven temblaba y sus ojos parecían querer liberar unas lágrimas.

— N... no... No se acerquen... o... — decía la joven temblando y con la voz fina e inocente.

— ¿O... qué? — inquirió divertido uno de los sujetos que cada vez se acercaban más a la peli plata.

— ¡O disparo! — trató de decir con confianza y al ver que los tipos no le tomaban en cuenta presionó el gatillo varias veces sin que saliera alguna bala.

Los sujetos; uno le arrebató el arma mientras que el otro le tomó del brazo con rudeza, por lo que ella se quejo. — No... — dijo con voz quebrada y llorando. — p... por favor... no me hagan nada... por favor. — Las lágrimas salían de sus orbes esmeraldas.

Los tipos se miraron con complicidad, observaron a la chica y a su vestimenta. Casi concordaron con sus pensamientos deseos de torturarla, violarla y asesinarla lentamente, estaban a punto de realizar sus deseos, pero un llamado por el radio transmisor que ambos portaban fue lo que los detuvo:

— / ¡MILTON DONDE DEMONIOS TE METISTE! \\ — se oía la furiosa voz de Airus. — / ¡¿DONDE DEMONIOS DEJASTE A LA NUEVA?... TIENES QUE LLEVARLA A LA SUBASTA ANTES DE QUE TERMINE O JURO QUE TE CORTARÉ LA CABEZA! \\ —sentenció Airus colérico al enterarse de que la joven peli plata aún no estaba en la subasta.

— ¿Y si es ella a la que busca? — pregunto uno de los sujetos mirando a la chica y luego a su compañero.

—Puede ser... llamaré al señor Airus. — dijo el otro tipo tomando su radio transmisor y presionando el botón para hablar. — Señor... encontramos a una joven de cabello plateado y vestida de negro... intentando escapar— comentó.

—/¿Es hermosa?\\ — preguntó Airus para cerciorarse que era la chica que estaba buscando.

—Si señor lo es — contestó con una sonrisa mirando a Akane de abajo hacia arriba y lanzándole un beso.

—/Llévala ahora mismo a la subasta antes de que termine o tú pagarás las consecuencias.\\ — advirtió.

Ambos hombres llevaron a rastras a la joven a la subasta.

"Perfecto" — pensaba Akane mientras seguía con torpeza fingida a los dos tipos que tironeaban de sus brazos.

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Regresando a la subasta...

—Muy bien y para que los hombres no queden tristes esta subasta será exclusivamente para caballeros... — habló enérgico y alegre el presentador.

Fue cuando la luz blanca invadió en esa oscura habitación mostrando a una hermosa mujer de cabello castaño claro largo suelto, con un babydoll violeta transparente, en los pechos tenía detalles de rosas pequeñas color rosa, mientras que el resto de la prenda dejaba ver su braga negra de encaje que se unía a las medias red del mismo color oscuro con zapatos rojos altos.

— ¿Ella es la hermana de la tal Akane? — Dijo Naraku entrando de nuevo en la cabina donde se encontraba su amigo y cuñado.

— Si — contestó el peli plata — ¿Qué pasó con la búsqueda? — pregunto interesado.

—Aun no la encontré... cuando me enteré que ya habían terminado con el muñequito de torta me vine de regreso, no me pierdo por nada éste momento. — dijo el azabache muy emocionado con ganas de ver algo divertido.

— $ 10.000 verdes — habló un hombre mayor de unos 55 años que se dedicaba a la política, un gobernador.

— $20.000 — soltó un narcotraficantes.

—$30.000 — dijo Ren serio con intenciones de ayudar a la joven castaña que estaba temblando, trataba de cubrirse con sus manos temblorosas.

—$40.000 — siguió Vorg.

—$50.000— dijo Mousse.

—$ 60.000— ofreció Bankotsu con voz grave.

Pero la puerta de la habitación donde se encontraba Kasumi se abrió de golpe. Una peli plateada se abría paso por el lugar captando toda la atención de los espectadores. Caminó hasta estar junto con la castaña que la veía con asombro.

— ¿Qué es lo que sucede? — dijo desconcertado el presentador.

— ¿Aumentamos la apuesta? ¿Qué tal un dos por uno?... ¿qué les parece? — dijo divertida la peli plata con rostro angelical mientras abrazaba a Kasumi, que la miraba con extrañes, como si la conociera. La miró más de cerca y sus ojos se abrieron con sorpresa al descubrir a la persona que tenía enfrente.

Akane le sonrió de manera dulce y sincera, tomó la mano de su hermana Kasumi y ésta correspondió al gesto.

Los hombres estaban idiotizados con la recién llegada. Veían a las dos mujeres y sus fantasías más eróticas predominaban en sus mentes, algunas mezcladas con sadomasoquismo, otros con zoofilia y otros eran normales sólo deseaban un trío pero con mucho sexo duro y salvaje.

Ren parecía algo intrigado por la peli plata. Su bello rostro le hacia recordar a alguien que él buscaba...

— No puede ser ella... eso es imposible. — pensó en voz alta como queriendo convencerse de su supuesto error, pero su amigo escuchó lo que había dicho.

— ¿Qué es lo imposible? — pregunto intrigado mientras veía a su amigo como miraba con detenimiento a la recién llegada. Yashiro creyó que tal vez su amigo había sido atraído por la hermosura de la joven.

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—Vaya... vaya... creó que por fin llegó por la que esperábamos. — comentó con sonrisa torcida y burlona, con la sed de un depravado. Pero no era el único.

—La quiero tener más de cerca, se ve muy interesante... veo que ella también tiene un alma oscura... puedo sentirla. — soltó Reino como un demonio que olfatea las almas de sus víctimas para alimentarse. Sus ojos lilas reflejaban ansiedad, una ansiedad insaciable, quería tener frente suyo a la hija de la mujer que odió por años y aún que esa persona ya estaba muerta, todavía seguía odiándola y maldiciéndola.

Akane sacó de abajo de su cabello plateado el arma que había recuperado...

FLASHBACK.

Llegando al primer piso de la mansión... los dos sujetos que arrastraban a la peli plata, se encaminaron por un pasillo muy elegante con alfombra roja que cubría el suelo. Las paredes de un color salmón decorados con cuadros de personas en un hermoso paisaje, mar, montañas, bosques...

Akane ve a Destructor y a Mukotsu por otro pasillo estos la vieron... al mismo tiempo otros dos hombres llevaban a golpes a un rebelde y enfurecido Tofu... Akane logró hacerle seña a Mukotsu y Destructor para que se ocuparan del galeno.

Unos pasos más adelante los sujetos que llevaban a la peli plata se detuvieron frente de una puerta marrón de madera, la cual, era custodiada por un grandote de tez morena con traje oscuro.

—Trajimos a ésta que quiso escapar... órdenes del señor Airus — dijo uno de los sujetos que llevaba a Akane.

— Deben esperar... recién entró una... creí que era la última. — habló el custodio de la puerta.

—/ Akane la que está adentro es Kasumi \\ — informó Yura.

La menor de los Tendo se soltó del agarre que los dos tipos que la llevaron, golpeó a los dos hombres tan rápido que dejó helado al que custodiaba la puerta y cuando éste intentó golpearla Akane le dio una fuerte patada en la entrepierna, el sujeto cayó de rodillas y ella lo noqueó con una patada a la cabeza.

Akane tomó el arma que le habían quitado, lamentablemente las armas que poseían los sujetos eran muy grandes y no le servían por ahora. Guardó el arma en su espalda, sujetada por la ropa y escondida por la larga peluca plateada, y entró con seguridad a la habitación...

FIN FLASHBACK.

Todos los espectadores se encontraban sorprendidos, el rostro de la bella joven cambio a uno frío.

— El show se termino. — dijo con seriedad apuntándola la lámpara que iluminaba la habitación y sin soltar mano de su hermana disparó dejando el lugar en tinieblas y a los espectadores desconcertados, mientras que cierto grupo se preparaba para enfrentar a quien sea con tal de concluir con esa misión.

—Al fin comienza lo bueno. — dijo divertido Bankotsu mientras tronaba sus dedos y se dirigía a la salida de esa cabina junto con Tony y Kyokotsu.

Mientras que Akane salió con Kasumi de esa habitación se encontró con Destructor y Mukotsu que estaban con Tofu, quien ni bien vio a su esposa la abrazo con necesidad y alivio, al igual que ella, encontrando en los brazos de su amado, protección y tranquilidad al verlo con bien.

—Sáquenlos de aquí... Llévenlos con Anuva. — Pidió Akane mientras miraba para ambos lados del pasadizo, escuchando que un grupo de hombres se acercaban hacia ellos.

— ¡No!... — grito con preocupación Kasumi. — Akane, por favor ven con nosotros. — hablaba con desesperación y miedo la mayor de las hermanas Tendo.

— ¿Akane? — Dijo sorprendido Tofu que recién reconocía a su cuñada.

—No te preocupes por mí hermana, voy a estar bien... aun no me puedo ir. — habló decidida y miró con seriedad a su cuñado y amigos para luego irse hacia un lado del pasillo, mientras que Kasumi era abrazada por Tofu.

—Ella estará bien amor... — dijo para tratar de calmar un poco a su esposa.

—Debemos salir de aquí. — habló Destructor con seriedad y los cuatro avanzaban con prisa.

Akane estaba peleando con una buena cantidad de guardias, las balas se le habían terminado. Cuando el fuego empezó de nuevo con rapidez entró a una habitación, la cual, era una cámara de tortura, los cuales le daban una muerte lenta y dolorosa a sus víctimas; entre ellos se encontraba el aplasta cabezas: el cual, reventaba los huesos del cráneo.

El aplasta pulgares: que aplastaba las uñas, falanges y nudillos en forma lenta y progresiva.

El desgarrador de senos: con forma de pinza, sus cuatro puntas desgarraban hasta convertir en masa los senos de las mujeres.

Látigos más o menos similares pero en gran variedad con dos o tres y hasta ocho cadenas, provistas de muchas estrellas o bien hojas de acero cortante, entre otras.

Akane veía con horror y odio mezclado a esos aparatos y máquinas de torturas. Pensaba cuantas almas inocentes habían muerto en manos de esos desgraciados, malnacidos que gozan con el sufrimiento y muerte de esas pobres personas.

—¡Desgraciados! — tomó una cadena que en la punta tenía un gancho bien afilado.

La puerta de la cámara se abrió con brusquedad y los hombres de Onigumo entraron disparando.

Ren y Yashiro se dirigían hacia donde se oían disparos y gritos como si hubiera empezado una guerra. La neblina se hacía más densa en todo el lugar, imposibilitando a los dos agentes tener una mejor visión de los hechos.

—Necesitaremos refuerzos. — sugirió Yashiro mientras avanzaban con prisa.

Pudieron ver como uno de los guardias que custodiaban la base, era atravesado por un garfio que atravesaba la garganta del tipo. La cadena que estaba unida con el gancho fue jalada logrando que el garfio saliera arrastrando la tráquea hacia afuera. El hombre cayó desplomado al suelo.

Akane salió de esa habitación golpeando con la rodilla a otro sujeto que le apuntaba, éste chocó su cabeza contra la pared por la fuerza del impacto cayendo en un profundo sueño.

Los dos agentes quedaron sorprendidos por la brutal escena. Pero Ren se acercó más para ver a la joven.

— Akane... — dijo al reconocer a la peli plata, la cual, estaba sorprendida que ese extraño rubio la reconociera, pero ninguno se percató que dos de los guardias que aún se encontraban con vida... uno estaba detrás de Akane y el otro detrás de Ren, dispararon.

—¡Reeen!... — grito Yashiro preocupado por su amigo no pudiendo ver nada de lo que había pasado.

En el lugar solo se oyó los disparos y la niebla que impedía la visión era el único testigo de lo que había pasado.

CONTINUARA...

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Bueno espero que les alla gustado.

Quiero agradecer comentarios de :

*Mix: Gracias por comentar. Y ya viste que paso... se salvaron Kasumi y Tofu. Pero y ahora que habra pasado con Akane y Ren!? Jejejenw. Saludos cuídate.

*Lizy: me da gusto saber que la historia te atrapó. Es algo muy diferente y loco, da gusto saber que a algunos les gusta. Besos y gracias por tu tiempo.

*KattytoNobel: sip tengo que mejorar este problema de los errores ortográficos, lo que pasa es que subo los capítulos con el celular de mi padre y tiene algunas funciones y otras no. Pero mejorare. Gracias por comentar.

A los que leen gracias por hacerlo y si se atreven a dejarme su opinión estaría más agradecida y muy feliz! ^.^

Espero sus suculentos comentarios. Es mi alimento. Que tengan felices pascuas! y Besosssssssss! Se me cuidan! (*0*)/