Disclaimer: No soy dueña de los personajes de Victorious.
Hola, hola! Vengo con un nuevo capítulo, debo admitir que tengo bastante avanzado este fanfiction para que no se preocupen porque no lo abandonaré hasta terminarlo por completo (cosa que faltan capítulos).
Sin más que decirles las dejaré leer! Espero que disfruten!
Capítulo XIII: "Encuentro"
"Puedo amar, pero necesito su corazón. Soy fuerte incluso por mi misma"
Eran pasadas las nueve cuando se oyeron unos débiles golpes desde el otro lado de la puerta. Cat, saltarina como siempre, se acercó con una sonrisa en su tierno rostro, preguntándose internamente quién sería la persona que golpeaba desde fuera.
—Holis —saludó la chica mientras abría, encontrándose cara a cara con nada más y nada menos que con Beck.
El muchacho parecía tranquilo, mantenía las manos metidas en los bolsillos delanteros de sus jeans y una media sonrisa en su boca.
En cuanto Cat lo vio tuvo el impulso de cerrar la puerta en la cara de su amigo, sin embargo, se contuvo y tragó saliva pesadamente.
Creía saber a lo que Beck iba, sin embargo, esperaba que se equivocara porque realmente no sabía por cuánto tiempo podría mantener tamaño secreto guardado solo para ella.
—Necesitamos hablar, Cat —le dijo el chico—, y realmente lamento si vine sin avisar, pero, estás evitándome.
—Evitándome… —repitió la pelirroja y luego soltó una risilla nerviosa—, qué palabra más graciosa.
Pero Beck no rió con ella. Entonces suspiró, no se equivocaba, Beck venía a hablar sobre ella, y eso a Cat no la tranquilizaba para nada.
Tendría que mantener su boca cerrada si no quería revelar el gran secreto de su mejor amiga y ex novia del chico que estaba justamente frente a ella.
*.*.*.*.*
Dentro las cosas no eran tan distintas como lo eran en la "recepción", si es que podía llamarse así.
El lugar tenía un potente olor a alcohol mezclado con algo más que Jade no pudo reconocer, pero que sí no le parecía un aroma muy agradable.
El "doctor", un viejo panzón sin cabello y un espeso bigote negro estaba sentado en una silla con ruedas justo detrás de un escritorio, detrás de él se encontraba otra puerta, en donde Jade pudo adivinar que ahí hacían las "operaciones".
—Hola, guapa —le dijo el doctor mirándola con una sonrisa bajo el espeso y feo bigote—, necesito que respondas un par de preguntas antes de que solucionemos el problema.
Había empezado mal, Jade frunció el ceño pero prefirió mantenerse en silencio con los brazos firmemente cruzados justo a la altura de su pecho.
—Siéntate —le invitó el viejo.
—No, gracias, estoy bien así de pie —respondió la chica mordaz, demostrando que no le había gustado mucho el tono con el que el hombre le había hablado.
Sin embargo, el hombre no le dio importancia y leyendo unos papeles delante de él le preguntó con voz aburrida, como si hubiese estado haciendo ese papeleo todo el día.
—Nombre completo —pidió el hombre.
—Jade August West —contestó con voz baja.
—Edad.
—17 años.
—¿Cuántos meses llevas? —la miró directo a los ojos y la pelinegra no pudo evitar sentir cierto asco, el hombre parecía disfrutar viéndola ahí, casi apegada a la puerta y completamente nerviosa.
—Unos dos meses, creo —dijo intentando sonar cortante, pero la voz le tembló ligeramente al final.
—Necesito que firmes estos papeles —se los entregó.
Ella lo tomó y se maldijo internamente cuando sus manos temblaron al tomarlos, el doctor sonrió y recargó su espalda en la silla mirando a Jade fijamente.
La pelinegra leyó la primera hoja y abrió sus ojos ligeramente asustada cuando leyó las palabras que dejaban en claro que si a ella le sucedía algo durante o después de la operación era de estricta responsabilidad de la persona que los firmaba.
Jade miró al doctor y torció el gesto.
—¿Para qué es esto? —preguntó—, ¿acaso si algo llegase a sucederme ustedes mostrarían esto a las autoridades? —elevó una ceja y dejó el papel encima del escritorio de una forma poco suave—. Ustedes trabajan de manera clandestina, eso ya es ilegal de por sí —afirmó y sonrió torcidamente—, ¿qué importa si llegase a pasarme algo, acaso crees que mostrando estos papeles con mi nombre y mi firma hará que les bajen los cargos? —preguntó.
El doctor soltó una risa grave y profunda.
—Son solo papeleos, niña —respondió—, ahora solo firma, es cuestión de la política de este hermoso hospital.
La chica miró al hombre fijamente por unos minutos, él se recargó hacia adelante y enarcó una ceja mirándola de manera burlona.
—¿Qué? —dijo—, ¿tienes miedo? —preguntó—, ya he hecho este trabajo antes, nada va a pasarte. —Volvió a recargarse en la silla y sonrió con suavidad, casi como si quisiese infundirle seguridad a Jade—, debería asustarte más el hecho de tener un crío, si no solucionamos esto ahora, claro —se encogió de hombros—. Solo firma y tu problema pequeño estará solucionado.
Jade tragó saliva y luego se relamió sus resecos labios, miró nuevamente fijo al hombre y soltó con voz segura.
—Púdrete.
Se dio media vuelta y abriendo la puerta de manera brusca salió del lugar casi corriendo.
Cuando estuvo dentro del auto esa sensación de inseguridad se hizo un poco más pequeña, sin embargo, no se desvaneció totalmente.
Los ojos le ardieron y pestañeó varias veces intentando ahuyentar las lágrimas.
¿Qué diablos haría ahora?
*.*.*.*.*
—¿Quieres jugo? —preguntó Cat caminando rápidamente hacia la cocina, Beck la miraba sentado en el sofá del salón con expresión cansada.
—No, Cat —respondió con un suspiro—. Solo quiero saber porqué me evitas y…
—No estoy evitándote —le respondió mientras abría el refrigerador y curioseaba con la cabeza casi metida dentro—. Oh, mira, hay pie de manzana, ¿quieres un trozo? —preguntó la chica con suavidad.
—No, Cat —volvió a decir el muchacho y se levantó del sofá—, solo necesito saber si…
—¡Wow! —gritó la pelirroja cerrando el refrigerador, se volteó a mirar a su amigo con una sonrisa enorme en su boca, sonrisa que estaba por lejos de ser sincera—, ¡ya sé!, ¿qué tal si pedimos una pizza? ¡Amas las pizzas! Y podríamos incluso…
—¡Cat! —gritó Beck de vuelta para callar a la chica, quien dio un ligero salto en su puesto, abrió sus ojos grandes y miró al chico con los hombros hundidos—, solo necesito saber si Jade se encuentra bien —se pasó una mano por su pelo—, no quiero llamarla, ni ir para su casa, pero, no ha ido a la escuela y me preocupa que suceda lo que pasó para el día de acción de gracia.
La chica abrió su boca como pez fuera del agua, la cerró y la volvió a abrir.
Beck se preocupó ante aquello.
—¿Cat…?, ¿Jade está bien? —preguntó.
La pelirroja suspiró y luego miró fijo al moreno, diablos, se sentía como en una encrucijada, como en medio de la espada y la pared. Sintió su nariz hormiguear y los ojos se le llenaron de lágrimas, no quería traicionar a su amiga, pero el rostro preocupado de Beck realmente le rompía el corazón.
—Ella…
Y fue salvada por la puerta.
Dos golpes fuertes se dejaron oír amortiguando la voz de la chica.
Cat brincó en su puesto.
—Tengo que abrir —se excusó y caminó rápido hacia la puerta.
Sus ojos se agrandaron cuando delante de ella se topó con el rostro inundado en lágrimas de Jade, su maquillaje corrido y su pecho agitado.
La pelirroja no alcanzó a decir nada para cuando Jade soltó con voz quebrada y tan rápido que fue imposible detenerla.
—No pude hacerlo, Cat, creí que yo podría, pero no… ¡Maldición, ¿qué voy a hacer ahora, Cat?! —la miró con desespero—, ¿qué voy hacer con un maldito bebé? —y soltó un fuerte sollozo.
—¿Jade?
Esa voz vino desde atrás de su amiga.
Fue en ese momento en que el corazón de la muchacha de cabellos oscuros y ojos grises se detuvo por completo.
"Pero de él no quiero apartarme nunca. Él ha estado aquí desde el principio. Mi ángel Gabriel" Lamb -Angel Gabriel.
Espero les haya gustado este capítulo, como yo no vivo en Estados Unidos no sé muy bien como se trabaja en eso del aborto, es por eso que busqué por internet y me salió que el aborto para menores de edad se debía hacer en compañía y autorización de un adulto, es por eso que coloqué que Jade iba hacia algún clandestino.
!Muchas gracias de todas maneras por leer! Espero que lo hayan disfrutado y que si es así (tanto como si no es así) me gustaría que dejaran sus comentarios, es gratis y no les quitará mucho tiempo! Muchas gracias de antemano y nos leemos más pronto que tarde!
Cuídense, un abrazo virtual.
Emilia.
