Capitulo XIV:

Reviews! No se cuando vuelva a subir... así que mientras más comentarios más rápido lo haré.

En el castillo. Dos piezas de la del príncipe.

Despertó tan rápido que se mareo. Pero tan conciente de su estado que sabía que tenía un pie fracturado y la venda en el estomago por el ataque de la araña. Había escuchado en sueños, algo bastante extraño, pero así sabía que estaba en el castillo del Bosque Negro, donde hacía dos días había sido atacado y dormido por el veneno. Solo no esperaba haber delirado alguna estupidez. Debía marcharse de allí, su madre debía estar más que histérica, con ayuda o sin ayuda se iría arrastrando si así fuera necesario para volver. Se quito las sabanas de un golpe, y se inclino con el dolor punzante en su estomago y pie respiro profundo en el momento en que lo sintió.

Alguien en la puerta.

Levanto la vista para quedarse tan poco entonado como tonto. ¡Entenderle un poco!: Había vividos toda su vida, con elfas, espíritus, damas, lo que fueran pero eran todas damas- o lo que se podía, por lo menos físicamente- allí frente a él, era a él primer elfo... hombre que veía- más que él obvio- y no lo esperaba tan súbitamente esplendoroso. O sea, era alto, le sacaba más o menos dos cabezas y media, de contextura fina pero musculosa y el cabello largo y dorado era el que reconoció como el que le salvo, tenia unos ojos tan azules que le recordó estar viendo directamente el cielo. Sus ropajes eran mucho mejores que los que alguna vez él llegó a usar, pero parecía tan natural. Dio un paso y recordó que como ser vivo debía respirar.

-. ¿Estas bien?- pregunto. ¿Bien? No, no estaba bien. Se quedo quieto observando la habitación pero esta vez con pensamientos suicidas. Tal vez si se lanzaba por la ventana a la altura necesaria no era necesario caer en las manos de una descontrolada de su madre.

-. Yo.. esto si- contesto y se revolvió el cabello no sabiendo que hacer. Minutos, minutos.. cada minuto era un nervio menos de su madre, un gramo menos de paciencia

-. ¿Vas a algún lado?- pregunto cuando lo vio observar la las rutas de escape

-. Yo esto debo volver con mi ma...- ¡Idiota!-... maestra. De seguro que debe estar histérica- se iba a poner en pie pero ese sujeto, que de apariencia no pasaba los 20, le sujeto un hombro y le obligo a sentarse

-. Si tu maestra- algo en su vocecita no le gusto. ¿Creía que estaba mintiendo?¿Él?- te busca, sabrá que estas aquí.- Ho nooo... aquí, su madre, histérica, fuego, mucho. Respiro con algo de dificultad- ¡Hey! tranquilo, ¿Cómo te llamas?- pregunto con una sonrisa

-. Itanar- contesto apretó las sabanas. Maestra, padre muerto, ¡Concéntrate! Por el bien de tu madre, por el bien tuyo.

-. ¿Dónde vivías?

-. No lo se- eso no es una mentira, no tenia idea donde vivía. ¿Qué quieren que le diga?¿En el bosque, dentro de un árbol?¿Qué cara le hallaron?¿De los niños perdidos del País de Nunca Jamás? (Su madre le contó Peter Pan). O se lo creyó y era un iluso, o ya lo tenía como loco.

-. No puedes ir a ningún lado hasta que sanes tu pie y tu estomago- su voz se noto suave, pero estaba la clara orden en su voz... Nadie le ordenaba, su madre y Ossë eran las únicas, las únicas que tenía sobre él, algún grados de autoridad. ¿Quién se creía?, miro al elfo con los verdes oscureciéndose un poco ¡Maldita chispa no salgas ahora!¡genes, genes, ¿Por qué tengo los genes de mi madre?!

-. ¿Y me piensan recluir aquí?¿Con que derecho?¿Me van a amarrar a la cama o que?- susurro en una voz silbante, amenazadora. Los ojos azules le miraron con claro escepticismo y seriedad. Asombrado tal ves que un niño de 12 años tenga esa personalidad, ¿Pues que no conoce a su madre, cierto?

-. Con el derecho de que estas en el castillo del Bosque Negro bajo la tutoría del príncipe

-. ¡¿Y que príncipe es ese?!- la sonrisita no le gusto para nada. ¡Ho no...!

-. Pues yo. Legolas Thraudillon a vuestro alcance y tutoría, por lo que joven Itanar espero que disfrutes tu estancia en tus aposentos. No creo que sea necesaria las amarras ¿O si?- el negó mientras con una reverencia se marcho.

-. Mamá me va a matar- susurro para si.

Cerca del Castillo. Dentro de las Fronteras de la ciudadela.

Ossë no estaba. Las gemelas estaba en la esquina del árbol convertidas en dos petirrojos. Ella caminaba por la rama de un lado a otro. Era imposible verles, el árbol estaba frondoso. Dos días, dos días en que se encontraban allí ocultas de la vista de pueblo. Esperando noticias de Itanar. Querían saber donde estaba, en que pieza y si estaba sano y salvo, lo rescatarían y se marcharían, bueno, por lo menos eso tenía pensando ella. No tenía nervios ni cara para aparecer por allí.

Antes de viajar, Ossë le había entregado el regalo que le tenía y que había mandado a hacer a un grupo de enanos que trabajan con la piel de un extraño animal de las profundidades y qué, como tal su cuero era de pequeñas escamas de un color negro verdoso y poseía pequeños poros donde su cuerpo podría respirar y expandir el poder si se hallaba en problemas y sobre todo NO era combustible.

A simple vista no es más que una de esas mallas de gimnasta de miembros completos. Este se pegaba a su cuerpo pareciendo que realmente no llevaba mucha ropa encima. Llevaba hasta su barbilla, a los nudillos de la mano y bajo los tobillos. Todos de negro verdoso escamoso. Notando que no dejaba mucho a la imaginación agradeció ponerse una falda pequeña a cueros encima y una blusa corta. Con lo que se camuflo en una capa sin mangas y que con dos broches parecía un rollito de arroz. Pero era lo más cómodo que podía llevar y era excelente para moverse. Su espada y el arco que pillaron en las lindes con sus flechas bajo la capa. Zapatos, en realidad eran telas para no congelarse los pies. Bajo su cuello y por mientras respiraba el aire frió y húmedo del árbol poseía una mascara de loza fina, esto por lo que le dijo Ossë es que seguramente Etanhin podría atacar uno de sus sentidos y la dejaría levemente perdida con uno de ellos menos.

Estaba cansada, había dejado el histerismo para llegar a un estado de letargo y triste por no ver a su hijo, por no ayudarle, por no estar allí con él cuando le atacaron las arañas y que si no hubiera sido por... Legolas, podría estar muerto, muerto. Si alguien le hacía daño a su hijo, si alguien le llegaba a poner una mano encima no era capaz de controlarse a ella misma y no lo haría. Lo había sobreprotegido tanto, lo había cuidado... sintió los ojos llorosos.

-. Hey!- anunció Cäli apareciendo humanamente a su lado. De las dos gemelas era la que más servía como su apoyo. Morwën era más fría, no menos querida, pero Cäli le estaba dando animo- no va a estar mal, es fuerte. ¿Lo recuerdas? De seguro debe de estar con los nervios de punta por volver.

Asintió mientras respiraba profundo. No era capaz de hablar con el nudo en su garganta.

-. Lunaoscura debe estar nerviosa- susurro Cäli. Su yegua con personalidad jajaja. La pobre había sido raptada por una de las gemelas antes de que a ella le lanzaran por el barranco. Esta misma en uno de sus bolsos llevaba la vieja pistola que ahora tenía oculta dentro de su rollito de arroz, además. Su yegua ahora caminaba por los alrededores del bosque tan tranquila como siempre.

Castillo.

No dolía, no dolía... sigue caminando de un lado para otro. Había frustrado su plan de salir volando por la ventana cuando se percato que estaba a 5 pisos del suelo. Y sus heridas no le permitirían saltar ni a los árboles enormes cercanos ni a los balcones continuos. Y en vez de matarse por allí, había tratado de salir por la puerta para percatarse que habían guardias andando por allí. Más frustrado aun había intentado ver si veía a un par de animales gemelos pero nada de ello se asomo. ¿Por qué no venían a buscarle? Tenia doce años, no podía valerse por si solo en algunas circunstancias a menos que... que su madre le hubiera dejado allí. Comenzó a hiper-ventilar. A menos que se hubiera marchado a Rhun, ella no podía haber hecho eso ¿Cierto? Ella no se iría sin despedirse, ¿Cierto? No lo dejaría. Las lagrimas comenzaron a azotarlo con esos pensamientos.

-. No, ella no... no- se quito las lagrimas cuando alguien golpeo y entro en la sala. Una hermosa elfa de apariencia familiar al tal Legolas. Le sonrió cariñosa mientras le enviaba un repason.

-. ¿Estas bien?- susurro dejando una bandeja de comida sobre el mueble cercano. Se giro para quitarse las lagrimas por completo y luego se volvió a ella.

-. Si, estoy bien- contesto y se acercó el olor era delicioso- ¿Puedo?- pregunto mirando aquello

-. Claro.- ni que se lo digieran dos veces. Tomo los cubiertos y el calor de aquel caldo le hizo gemir hacía adentro- tenias hambre. Mi hermano me ha dicho que tu nombre es Itanar- él le asintió. Así que hermana del príncipe, ¡Genial, con la realeza!, pensó apesadumbrado. Los pensamientos sobre su madre le golpearon y otra lagrimas quiso salir.- después que termines, ¿Te gustaría salir un rato a los terrenos?

-. ¿Podría? No me gusta este encierro.- recompuso su voz.

-. Claro, pero antes tienes que comentarme algo más de ti- su cara debió de haber llamado su atención.- no es normal que pequeños elfos como tú estén en el bosque solos. Se que sonara feo, pero tu familia, tus padres te...

-. Nunca!- luego se arrepintió. ¡Malditos pensamientos- mi madre y padre están muertos- contesto con el tono de pena que ya había estudiado.- vivo con mi maestra, y yo solo salí de los paramos de nuestra casa. Fue culpa mía. Y debo volver sus nervios no son los mejores- ella asintió entendiendo y una hermosa sonrisa salió de su rostro. El termino aquel caldo para comer un poco de lembas y fruta.

-. Bien, gracias por confiar en mi. Pero debo decirte que si tu maestra no viene y se presente como tal y tu la reconozcas no podrás salir de aquí. No podemos dejar que estés a la suerte del destino- asintió entendiendo su punto. Había que relajarse, SU madre le estaba buscando, Su madre NO se había marchado, ella NO se habría marchado sin despedirse.

De nuevo en el árbol.

Ossë apareció de pronto en el momento en que ella de estaba haciendo tira las palmas con las manos. Su rostro frió se relajo un poco y una leve sonrisa apareció en su rostro.

-. Esta bien, esta sano y curado.- su cuerpo se destenso.- iremos por él en el momento más adecuado. Relájate, esta siendo bien atendido, es mejor que sea curado aquí que con nosotras, ya sabes que la ultima vez le subió mucho la fiebre- ella asintió recordando esos amargos momentos.- Nosotras por ahora haremos algo productivo- el brillo en su rostro no le agrado- llegó una comitiva, Aragorn, el rey de los hombres esta acá para hablar sobre los extraños desaparecimientos que bien sabemos nosotros están al otro lado del mar de Rhun esperando el momento o tu aparición que sería lo mismo para el ataque. Nos mezclaremos con los hombre he buscaremos toda la información posible. Morwën en un cuervo, Cäli en una paloma y tú- le hizo un gesto a ella- Nos fundiremos con las masas- ella asintió sin reclamo ni nada. No estaba de ánimos para ello. Nótese: No tiene ganas para alegar.

Castillo.

Bien, había pasado como el niño-mírenlo-fijamente. ¿Qué tenía?¿Qué acaso nadie tenía el pelo corto?¿He?¿Por qué le miran así? No le gusta!. ¿Era su aro?¿Era el pijama-traje?¡Que alguien le diga porque le miran tanto!. Bien, estaba tomando la paranoia de su madre, eso NO era bueno. Había que relajarse y tratar de pensar positivo. Observar la milenaria estructura que tenia en frente pero... ¿Por qué le miran? Ya! Mucho, sigue mirando.

A pesar todo el castillo era lo más grande que había visto en infraestructura y decir esplendoroso era poco. Enormes galerías llena de habitaciones. Salones enormes y todo a pesar de estar dentro de una montaña extrañamente alumbrado. Nada estaba húmedo ni apagado, la piedra blanca alumbraba los interiores con hermosos cuadros y la vegetación crecía libre dentro. Como un jardín de hermosas flores amarillas, blancas, azules y rojas, jardines en cuevas.

Muchos de los que encontraron en el camino, personajes ajenos a la ciudadelas él los reconoció. Aragorn el rey de los hombre, Gimli el enano, los gemelos Elladan y Elhorim que se golpearon con los codos al verle. Todos ellos su madre le había comentado durante su vida algunas anécdotas sobre algunos viajes. Obviamente se hizo el sorprendido con cada uno de ellos. Hasta tuvo la gracia de confundir a propósito a los gemelos, siendo que ya que les había encontrado la diferencia. Uno tenia un lunar debajo del ojo derecho y sus personalidad eran tan o perfectamente iguales a las dos gemelas que él conocía. Claro con la diferencia que esas dos eran los seres más pervertidos de la tierra. Pero allí al caso eso es diferente.

Continuaron caminando. La mujer era una guerrera, una comandante y eso le pareció de lo más inusual, pero tenía tal sentido de la guerra que le sorprendió aun más. Llegaron a los jardines reales, donde para su amargura estaban entrenando un joven príncipe, llamado Belian con un arco de cuerpo largo, a metros de él y con un arco hermoso estaba Legolas que se acercó al verles.

-. ¿De mejor humor?- él solo asintió observando el arco y arrepentido por el hecho de que había perdido el de su madre.- ¿Arquería?

-. Legolas, es solo un niño- le reclamo su hermana con una mirada de advertencia. El asintió en el momento en que tomaba uno más pequeño que este le tendía, agarraba una flecha se giro hacía los tiros, y escucho con calma el momento en que el joven Belian lanzaba su flecha.

Su saeta con una precisión enorme saco de dirección a la de Belian, clavándola en un árbol y la de él en el tiro continuo, donde había estado lanzando Legolas con clara maestría. El joven príncipe se giro consternado en el silencio de los otros dos. Iba a decir algo con el rostro fruncido pero al verle le sonrió y le hizo una venía para que se acercara. El para salir en el silencio sorprendido de los otros dos, se acercó. Parecía que volvían a respirar cuando se alejo. JA! Ya ven, si me meten con él, un niño de doce años con una maestría en arco sorprendente, Ellos pierden.

-. Wuau! Eso fue... estremecedor- contesto. El sonrió orgulloso- ¿Cuántos años tienes?

-. Doce años humanos

-. ¿En serio? Ni siquiera cumples el año elfo y ya eres todo un maestro. Me has dejado con la autoestima por el suelo. Ese que esta detrás- apunto a Legolas quien hablaba rápidamente con su hermana- es el mejor por aquí, y su preescisión le tomo tres años elfos para ello.

Vamos autoestima! Crece, crece. Eres mejor que el principito o si, o si.

-. Soy Belian- le estrecho la mano como bien es el saludo humano- mis hermanos son esos de atrás.

-. Itanar y yo soy el que esta en cautiverio.- el joven sonrió y le tendió otro arco.

-. ¿Quién os enseño arco?

-. Mi maestra me enseño arco, espada y autodefensa.

-. ¿autodefensa?

-. Pelea cuerpo a cuerpo- ¡Nadie le dijo que tenía que mentir sobre las clases de autodefensa! ¿Qué hacía?

-. Ooo- se dio por entendido, o eso creía él.- ¿Espada?

-. Solo de doble filo, con uno me es enredado

-. ¿Quieres...

-. Belian, no agotes al chico acaba de despertar- salió Legiodith de la nada.

-. Ho! Esta bien- murmuro apesadumbrado. El sonrió. Legolas apareció detrás de Belian

-. Venga continuemos- contesto con la voz un poco apagada

-. Nosotros tan bien- le sonrió Legiodith- vamos a la sala principal, tal vez encontremos a mi padre y Aragorn con demás. Hay sospechas que pronto debe llegar Gandalf.

¿Gandalf? Pensó emocionado. ¿En serio?, si su madre estuviera aquí, se emocionaría tanto.

Una semana después.

Una semana. No había dormido en dos días esperándole, ¿Dónde estaba? De verdad le había dejado allí, ¿De verdad se había ido sin despedirse? Había llorando en silencio. No podía hacerle eso, era su madre, ella le dijo que se iba a despedir cuando se marchara, que pasarían un día entero haciendo cosas juntos. ¿Ella no rompería una promesa así con él cierto? no lo dejaría. Cuando tocaron a la puerta él no se movió de la cama, seguía mirando el horizonte por la ventana esperando que apareciera de pronto, gritando, chillando en ese momento lo que mas quería escuchar era sus alegatos sobre lo sádica que era Ossë y quería curar sus heridas, no quería perder a su madre, no quería perder lo único de familia que tenía. No le importo que Belian con quien había hecho migas y pan le viera llorando, pero una mirada de pena paso por su rostro con una suave sonrisa.

-. ¿Le extrañas?- pregunto suavemente. El giro sus ojos con claro escepticismo, ¿Cómo sabía él a quien extrañaba?- mi hermano, Legolas- sonrió por la mueca que bien él había hecho.

El príncipe NO le caía mal, es que de repente se veía tan igual a él que se le erizaban los pelitos, su presencia era tranquilizadora y era agradable estar con él, pero se parecían extrañamente en algo que no... tan solo no, no podía.

-. Hace un par de años, cuando llegó de la Guerra del Anillo, los gemelos me contaron, pues llegaron con él. Parecía un muerto en vida, había perdido a unos kilómetros de aquí a su "pareja" formal, no formal. Tenía esa misma expresión que tú, se paso casi un año mirando al horizonte esperando que llegara que apareciera de la nada. Fue horrible verle, era un alma en pena. Enfermo- y sus ojos verde le calaron profundo- ¿No lo hagas si? Te puedes quedar aquí, serías como un hermanito pequeño. De seguro que a Legiodith no le importaría ni menos a Legolas. Pues a mi padre menos.

El rey Thraudin había sido aquel abuelo que nunca tuvo. Era agradable estar con él, tenía esa sonrisa cariñosa no forzada y esa mirada de saber algo que nadie puede llegar a entender por muchos años que tuviera. Lo había invitado a su despacho muchas veces, y le había asombrado al buen elfo su gran estudio sobre las guerras y forma de batalla, hasta creía, haber hecho un comentario que utilizo en sus movimientos de preparación con el Rey Aragorn. Él era en su casa aquel que conocía los mapas, las formas de ataque de todos los seres de la Tierra Media y le planteo a su madre, quien le sonrió orgullosa, la mejor forma de atacar a un ejercito con su fuego expansivo y todo eso, con tan solo doce años.

Suspiro mientras se quitaba las lagrimas de la cara.

-. Además... te quería invitar. Hoy hay un concilio, va estar todos los comandantes humano, mis hermanos y yo no, porque aun soy muy joven, se que te gusta tanto como a mi lo que es planes de guerra, en especial esta que empezó a formarse hace trece años.

¿Y como no? Su madre era la pieza central de todo ese show!

-. ¿Qué me dices?¿Te apuntas a mi incursión?- Para tener 18 años elfos, era bastante inmaduro. Pero le asintió sonriente por hacer algo fuera de lo común para ventearse.

Otra vez en el árbol. La semana ya pasada.

Bien, ciertas personas o ciertas cosas. Mirada a Ossë. Piensan que una semana, una maldita condenada semana es poco y vulgar, pues bien decía ella que no tenía nervios ahora se estaba comiendo los músculos, por que una semana para ella se le estaban pasando los días más angustiosos de su tediosa vida. Una semana que no veía a su hijo, una maldita semana. Había delegado los quehaceres de investigación a las otras tres, pues poco estaba aportando ella de todos modos. Se pasaba el día en árboles bien camuflada jugando con una llamita, ojeras horrorosas pues no podía darse el gusto de dormir con el hecho de poder sufrir una pesadilla y dar a conocer su lecho en una enorme y linda fogata. Ojeras más aun no tenía sueño, Ossë y uno de sus tantos entrenamientos sádicos le había obligado a pasar 10 días sin dormir, aunque cuando cayo en cama al día siguiente no la despertaron en 60 horas estaban bastante satisfecha con eso, porque de camino a el mar de Rhun eran casi ocho días de viaje continuo.

En otro tema. Estaba cansada y lo único que quería era volver a casa con Itanar, no quería estar allí, había tenido el corazón apretado y dolorido desde que pensaba que ha no menos de unos cientos de metros estaban sus amigos, estaba Legolas. Se revolvía los cabellos tan solo pensando eso. Legolas... Erus, Dios, Buda, Ala, ¿Por qué le hacían esto?, cuantas noches había deseado escaparse de casa para ir a su lado, para decirle que estaba bien y ahora allí, no era capaz de moverse porque tenía miedo, sí, como cualquier persona. Tenía miedo de él tan solo... no, no la reconociera. Que Itanar le odiara porque le había mentido, que su padre si estaba vivo y que lo había salvado. ¿Con que cara podía aparecer allí?

Ossë apareció en el momento. Se quito las lagrimas y se puso en pie.

-. Hay un concilio, podremos sacar a Itanar...

El corazón le saltó de emoción.

En un pasillo muy oscuro, húmedo y pequeño.

-. ¿Estas seguro que es por aquí?- se quejo cuando se golpeo en la frente

-. Shh, no hagas ruido, claro que se que es por aquí, saldremos detrás de un pilar que esta tapado con uno de las telas del techo.- contesto Belian.- deberían dejarme entrar, soy tan príncipe como mi hermano y hermana, están injusto- susurro para sí. El asintió desde atrás comprendiendo su moción, en todo caso él siempre estaba en las reuniones desde pequeño, pues su madre insistía en no tenerle ni una mentira. (Jo)

Diez minutos más. Comenzaban a dolerle las rodillas y palmas y su espalda le estaba reclamando.

-. Llegamos- susurro aun más bajito. Comenzó a correr una loza muy suavecito sin emitir ruido alguno y la luz entro detrás del paño. Belian salió con cuidado de no tocar el paño, y luego le ayudo a él. Le hizo un gesto para que se movieran con cuidado y se movieran al huequito de una pared donde podrían moverse unos centímetros más.

Estaba ansioso, ansioso por la emoción de ser encontrado y llevarse la reprimenda de GRANDES personajes y por toda la información que le tendría a su madre, con lo que esperaba quitarse unos cuantos años menos sin atadura a la cama.

Tuvieron que esperar casi veinte minutos, se movía un poco y le crujía algún hueso a cualquiera de los dos, por lo que trataban aun menos de moverse y estar atento al comienzo.

Cinco minutos después al parecer en la sala estaba todos los que debían. Por lo menos unas 15 personas. La sala estaba templada por la chimenea que crepitaba más allá y los faroles le mostraban sombras que se reunían en una mesa que bien el había visto con anterioridad. El joven Belian estaba tan incitado como él y se revolvían las manos nerviosos presurosos de que luego comenzaran. Cuando la voz de Thraudin se alzó ellos dejaron de respirar.

-. Gracias Señores por estar aquí este día. Hemos solicitado este pequeño concilio para bien hablar sobre lo que esperamos no sea una desgracia de las tierra de Rhun. Una sombra más bien invisible desde la caída de Sauron nos ha acosado desde hace trece años humano, visible por nosotros en el principió tanto como Arathor en Minas Thirith con la bestia alada, que bien nosotros tan bien divisamos al Este. Y luego desapareciendo sin rastro de dragones ni las masas orkas y trasgos que nacían. Y presenciamos que todo esto desapareció en día en que la dama del fuego lamentablemente se esfumó aquí en nuestras tierras.

Su madre. El corazón comenzó a bombearle incitado por esto.

-. No creo que debamos lamentarnos tanto, señor- otra voz que bien no reconoció pero le cayo mal en el momento.- Al desaparecer la Dama Celiviel las masas enemigas desaparecieron, ¿Qué mal podemos hallar de esto?

-. Muy simple, dragones y orkos se esconden esperando la oportunidad de atacarnos.- la sabía voz de Aragorn le hizo sonreír.- No podemos dejarnos caer en la espera de que algo suceda para ponernos en guardia, Bien sabemos que eso nos costó hombres en la Guerra del Anillo.

-. Mi señor- siguió la voz- terrible es la perdida de tantos hombres como amigos, pero, nos costara comida y dinero trasladar un ejercito a las Tierras de Rhun.

-. Mis hombres tanto como mi pueblo esta bien subvencionado para reparar todo lo necesario que se le sea necesario a los hombres de Minas Thirith, mis soldados no necesitan mas una pequeña cuota de esa comida. Es indispensable estar prevenidos que lamentar.

-. ¿Y si no sucede nada?- pregunto la voz del viejo ese- ¿Gastar comida y hospitalidad solo por una mera insinuación? Ni siquiera podríamos hacer algo contra un dragón o más si hay mas ocultos, son veloces y diestros en el aire. Poderosos en fuego.

-. Si tuviéramos el arma de Celiviel de seguro que funcionaría- la voz de Elladan se alzo entre los murmullo- ¿Cómo era que se llamaba?

-. Pistola, o algo así, dejo ciego a uno de los dragones en solo dos tiros- añadió Elhorim. Él sonrió como amaba esa pistola, su madre le había saco las balas eso si, pero se la había prometido siempre y cuando fuera cuidadoso... creo que ya se quedo sin ella. En fin...

-. ¿Qué arma escondida es esa?- pregunto otra voz no conocible.

-. Según ella, era tan común como letal, una pequeña bala, pólvora... muy común en su otro mundo

-. Lamentable es que al perderse la dama, su caballo escapo con esas armas dentro al parecer.- comento otra voz. (Silfrid). Es que Lunita era tan inteligente.

-. Bueno- siguió Elhorim- era una idea.

-. Gracias Elhorim- contesto con una voz al parecer sonriente Thraudin.- nuestros armeros podrían bien crear algunas catapultas y tiros de largo alcance.

-. Nosotros tan bien podríamos aportar con armas de largo alcance bien que sirvieron en la guerra de Pelennor.- (Según la película esas catapultas)

-. Aun insisto que es completamente innecesario, armas y dinero que bien necesitamos para cuidar vuestros propios reinos señor, en especial el nuestro que no es milenario- bueno por conclusión, debía de ser algún tipo de jefe del consejo de Aragorn quien al parecer se arrepentía de haberlo llevado.

-. Es mejor prevenir que lamentar

-. Pero bien sabemos que si la dama del fuego no esta, Ethanin no querrá nada con nosotros. Tal vez ni siquiera aquella niña deseaba ayudarnos. Tal vez hasta se ha marchado con el enemigo y todo fue una farsa.

La sangre se le heló en el segundo en que lo escucho, no grito porque lo estaba guardando todo. ¿Qué su madre no deseaba ayudarle?¿Qué su madre era una farsa?¿Qué su madre se había ido con el enemigo?¡Con que derecho ese ser, esa.. insignificante alma viene a decir algo así de ella?¿Qué acaso él ha sido quien se ha partido el lomo entrenando para ayudarle?¿Qué acaso a sido él quien debe llevar esa maldición de luchar contra Ethanin?¿Había sido él quien sin ninguna gratificación sin ningún premio alguno luchaba por ellos?¿Había sido él quien... quien debía de estar escondida por años para no causar dolor? Lagrimas le inundaron los ojos. Y lo sintió el escozor en su espalda, en el omoplato. Belian le puso una mano en el hombro y lo quito en el momento sobandose. La tela frente a ellos comenzó a moverse, a incendiarse, el humo los estaba ahogado. La sala se quedo en silencio, una mano corrió la tela y Legolas le miro asombrado. Pero él no tenía cara para él en el momento.

-. ¿Qué es esto?- la misma desagradable voz- ¿Señor?- pregunto. Era un hombre de unos 50 años, su presencia era tan desagradable como su voz.

-. ¿Cómo se atreve?- pregunto en un susurro peligroso. Las llamas de la chimenea y la de los faroles aumentaron en poder- ¿Cómo usted, una insignificante presencia se atreve a decir aquello?- Sentía las lagrima inundar sus ojos pero se evaporaban rápido por lo que a apariencia de un niño parecía un pequeño diablito, peligroso, muy peligroso

-. Itanar- susurro Legolas asombrado levanto una mano, pero Belian lo detuvo sosteniéndose la suya, una amarga ampolla se producía allí

-. ¡Ella si les apoya, ella si ha trabajo, ella si ha luchado por todos ustedes!¡Ella no es una maldita traidora!- grito y el aire caliente se expandió a su alrededor creando una pequeña aura. Cuando alzo la mano y le apunto este comenzó a ahogarse.

-. ¡Itanar!- grito una voz, en el momento en que el fuego de la chimenea llegaba a lo normal. Los faroles se consumían y el chico era envuelto en unos brazos salidos de la nada. El lugar se quedo en silencio, en el más pesado de los silencio.

Un ser de todos los allí presentes dejo de respirar cuando le reconoció, cerró los ojos tratando de no caerse. Trece años... Celiviel...

YA!! Jajajaj... espero que les haya gustado me deje llevar jajaja. Necesito nombre para el viejo pesado... mmm.. que más... mmm... Itanar! Itanar! Me encanta él jajaja. Debo pedir disculpas por ortografía y redacción es que son muchas ideas y poca coordinación de dedos.

Ereregwen: si, no te dan latas los estudios son de lo peor jajaj. Pero en fin hay que hacerlo aunque sea lo que uno odia, por lo menos para mi. Sobre Legolas... mira, aun no se como va a ser su reacción si entra en un estado a poco menos que comatico o tan pasmado que se le olvida respirar, algo así, pero aun no lo he planeado, tengo algunas cosas truculentas que ponerles aun jajaja. Bueno. Eso no me demore nada en subir este otro capitulo asi que espero que te guste...

Derra: ya verás... ya verás... reacciones en realidad me cuesta tomarlo un poco en ese lado de Legolas porque he escrito en hojas apartes como serían sus reacciones y me sale tan mina, que tengo que borrarlo todo. Jajajaja... con desmayo y todo incluido... se ve tan feo... voy a tener que pasar por trance. Bien en fin jajaj te cuidas, espero que te haya gustado el capi!

Beatriixe: jajaj vas a tener que esperar para ver lo que ocurre. Bien cuídate mucho, gracias por el review!

Lastblade: jajaj, No te preocupes aun no veo a quien matar así que no lo haré... aun. Jajaja. Bueno gracias por el comentario me agrada que te agrade jaja, y espero que te haya gustado el capitulo como a mi escribirlo. Gracias por el comentario, cuídate mucho y namarie.

Yanily: Es el capitulo largo que llevó escrito así que espero que te haya gustado. Es lo mas decente que se me ha ocurrido asi que espero haber sido ,valga la redundancia, decente. Bueno cuídate y gracias por el review!.