CAPITULO XIV ¿Estoy muerta?

—Hinata, Sasuke ah atacado en la cumbre de los Kagues. —Susurro con tranquilidad, vio con algo de dolor como algunas lágrimas afloraban en aquellos perlados y angelicales ojos y como ella las limpiaba con dolor.

Sabía que esto pasaría.

—Ah atacado al Raikague y este ha ordenado su búsqueda. Naruto fue a rogarle el perdón, sin éxito alguno y ahora Sasuke es buscado por todo el mundo.

—Debe de haber algún error en lo que me dices.

—No hay ningún error. Incluso, Sasuke se unió a Akatsuki y ataco al Hachibi, al parecer ahora Akatsuki también tiene en su poder al Hachibi.

"Lo siento.

—¡Mientes!, ¡Él no... Sasuke no es así! ¡Él no haría algo como eso! —Replico a voz trémula, preocupada, triste y enojada.

—¡Hinata, no estoy mintiendo, Sasuke nunca fue de fiar, se fue de la aldea por poder, abandono a sus amigos por su venganza. Regreso porque vio que eso lo beneficiaria. Él nunca pensó en nadie que no fuera él mismo y eso no va a cambiar por algunas palabras! ¡Acéptalo! —Era duro, lo sabia, pero no tenia mas opción—Vamos a tener una reunión los nueve novatos, vamos a encargarnos de Sasuke nosotros mismos, no podemos dejar todo en manos de Naruto todo el tiempo. Puedes venir si lo deseas. —Agrego mas tranquilo, sonriendo muy levemente y dando media vuelta para marcharse

—¡Espera, Kiba-kun!, y-yo q-quiero ir. —Triste, pronuncio aquellas palabras— No puedo abandonar este lugar, mi padre me ha confiado al clan. No puedo defraudarlo.

—En todo caso, les diré a los demás que vengan para acá. Espérame aquí y no te muevas, ¡no quiero perderme otra vez en este maldito patio! —Dijo él y logro que una leve sonrisa asomara por entre las comisuras de sus labios.

Kiba partió, y Hinata lo observo marcharse con ansiedad. No sabia lo que le esperaba, ni a ella, ni a Sasuke, pero, estaba segura, el futuro no lucia muy prometedor...

En menos de diez minutos Kiba junto con los demás habían llegado, todos se sentaron en rocas en el patio mientras que otros solo permanecieron parados. Hinata paso su vista por todo el lugar, algunos semblantes estaban decididos, otros estaban inescrutables y sólo tres semblantes incluido el suyo estaban demacrados y marcados por las lagrimas.

Sakura E Ino se abrazaban, intentando darse apoyo mientras ambas lloraban. Ella simplemente mantenía la cabeza gacha mientras que recargada en el árbol miraba sus pies dubitativamente. Aun las palabras que había dicho Shikamaru resonaban en su cabeza, torturándola. Aun no podía creer que todos aquellos recuerdos de los nueve novatos, tanta felicidad, tanta alegría de repente se esfumaran y se convirtieran en eso.

Quería correr pero simplemente sus piernas no reaccionaban. Quería correr lejos y nunca parar.

Solo quería correr, correr y correr hasta que el aliento de sus pulmones se acabara y que su garganta se secara de tanto gritar.

Y de repente, sintió la dura piedra chocar contra su rostro y como la tierra llenaba sus ojos ya rojos y secos de tanto llorar.

Recordaba de forma muy vaga haber abandonado el lugar de reunión de sus amigos, incapaz de soportar mas.

Sentía como si su alma se hubiera resquebrajado a la mitad, o, mas bien, como si estuviera vacía. Y aquella era una sensación mucho mas desoladora que la que experimento cuando Sasuke se fue.

Recordaba claramente las palabras de Shikamaru

—"Los nueve novatos acabaremos con esto, no podemos dejarle todo siempre a Naruto"

Y aquellas palabras simplemente bastaron para destrozarla.

Para hacer que su alma se resquebrajara en mil pedazos y que se encontrara en aquel estado tan deplorable.

Pensar en no volver a verlo nunca mas.

En no ver sus ojos negros y su rebelde cabello meciéndose con el viento.

En no volver a escuchar su voz ronca.

En que simplemente desapareciera todo y que sólo quedaran recuerdos.

Simplemente no podía soportarlo.

Y no quería permitir que aquello pasara, y de improviso una idea un tanto descabellada llego a su mente, si aquello iba a pasar al menos quera verlo y asegurarse de que el Sasuke que conoció ya no existía, de que aquella persona de la que se enamoro pedidamente sólo era un recuerdo y que su cuerpo era un recipiente vacío sin emociones. La decisión se torno inminente y corrio una vez mas, pero esta vez in lagrimas en los ojos y sin arrepentimientos o penas a cuestas, sino con la decisión de acompañar a sus amigos en la batalla por recuperar a Sasuke, porque ya no era aquella niña que se rendía sin pelear y que lloraba por cualquier tontería.

Que dejaba que su vida fuera manejada por su falta de valor y que cuando mirara atrás las interrogantes, los distintos "si hubiera" surgieran como recordatorio de lo estúpida y cobarde que había sido.

Ya no más.

En cuanto vio a Hiashi llegar al complejo Hyuuga salio.

Corrió incasablemente hasta el otro extremo de la ciudad, apartando a todo transeúnte que se interpusiera en su camino, hasta que llego al que era el portón de la ciudad. En el pórtico e la ciudad Sakura, Kiba, Lee y Sai se encontraban parados y a punto de partir, con un grito dijo que las esperaran y ellos sorprendidos voltearon a vela. Mientras recuperaba el aliento palabras incoherentes y temblorosas salieron de sus labios.

—V-Voy con ustedes. —Musito apenas entre jadeos.

Ellos se miraron entre sí y se encogieron de hombros, mientras mas ayuda tuvieran seria mejor.

Mientras saltaban de rama en rama en dirección al país del Hierro la temperatura comenzó a bajar y pequeños copos de nieve comenzaron a caer sobre sus rostros, los recuerdos asaltaron a Hinata llevándola a aquel paraje nevado en el que Sasuke la habia besado por primera vez, en el que había sentido el exquisito tacto e sus labios sobre los suyos y que aquellas sensaciones invadieron su cuerpo.

Hinata dio un respingo, el momento que había estado evitando había llegado. Intento correr pero tropezó con un desnivel en una de las rocas que cubrían el camino. Sasuke al no poder evitar su caída, cayo también por un movimiento inesperado realizado por La Hyuuga, lo único que había evitado fue el dolor de un cabezazo. Sin embargo, lo que sentía era abrumador, su piel tersa y blanca debajo de él, sus respiraciones chocando entre sí, su mirada opalina nerviosa y emocionada, su respiración agitada, su boca a pocos y escasos milímetros de la suya...

Hinata cerró sus ojos victima del encanto cuando sintió el roce de los labios del Uchiha sobre los de ella. Se sentía tan bien ser besada por él, saberse correspondida aunque fuera con ese ínfimo detalle, aunque fuera a través de esa minima posibilidad. Sin embargo, las sensaciones agradables que sentía eran contrarestadas por un recoveco que le recordaba la amarga y trágica posibilidad de que todo aquello fuera sólo un sueño, que él sólo siguiera impulsos primitivos, que no la amara como ella lo hacia.

Observo su rostro, lo toco; pasando sus delicados dedos níveos sobre la superficie de las mejillas, el mentón, la nariz y deteniéndose en sus parpados cerrados. Quería quedarse en ese momento hasta que la eternidad no fuera tiempo suficiente, quería tocarlo y sentirlo junto a ella; tan real como ahora, tan cercano a ella que pudiera tocarlo al estirar sus dedos. Asegurarse de que estaría allí para ella y, que no la dejaría sola. Se sintió triste y estupida al saber que su deseo, por mas que quisiera, no se cumpliría.

Sasuke se paro con cierta torpeza que Hinata jamás había visto, le tendió la mano titubeante, y en cuanto ella estaba incorporada sólo atino a verlo a metros de distancia, caminando tan tranquilo y sereno como siempre, como si nada hubiera pasado. Pero para ella... para ella no era tan fácil olvidar, no era tan fácil aparentar que nada paso. Y le dolía, le dolía inmensurablemente. Sintió una opresión en el pecho, que le hacia difícil respirar, mientras un nudo se formaba en su garganta, ella no podía olvidarlo, no podía porque ahora había caído en la cuenta de que estaba loca e irrevocablemente enamorada de él.

Sacudió su cabeza, no era tiempo de pensar en esas cosas.

Y pensar que en ese tiempo sentía un miedo casi estúpido de sentirse poca cosa comparada con él, que por eso no le correspondiera.

Ya podía sentir el chakra de Sasuke, cerca, muy cerca, dubitativa miro aquellas bombas somníferas que siempre llevaba conmigo y que en una ocasión Kurenai, cuando apenas eran unos genins, le regalo. Luego clave la vista en quienes me acompañaban, ellos parecían concentrados en el camino y cuando Kiba, quien había hecho una revisión preliminar del terreno, aviso que el camino a través de los árboles se acababa, supe que el momento había llegado.

Observo el cúmulo de nubarrones grises que se cernían sobre ellos durante cerca de un minuto.

Conteniendo la respiración lo mas que pudo se alejo de ese lugar. Gracias a Kiba sabia en que dirección se hallaba Sasuke y como podía encontrarlo.

Con cada paso su corazón latía mas rápido. Sus manos y todo su cuerpo sudaba copiosamente mientras corría a todo lo que sus piernas daban a su encuentro.

Y entonces ocurrió.

Su respiración paro y sintió como sus piernas flaqueaban, se formo un nudo en la garganta impidiéndole hablar, Su corazón latía apresurado en su pecho golpeándole dolorosamente las costillas mientras observaba aquella imagen en frente suyo y su mente procesaba lo que ocurría.

Se obligo a reaccionar y camino lentamente contando uno a uno sus pasos, obligándose a mirarlo y a desviar su mirada de aquellos ojos que refulgían con odio y una ira que jamás había visto.

Él estaba ahí frente a ella. Era real.

Pero no era aquel Sasuke que recordaba.

Se obligo a hablar, respirando hondo, tomando valor y aun sin encontrar su voz intento pronunciar su nombre, llamarlo y saber que lo que veía era real. Necesitaba saberlo. Sin embargo, de sus labios no salio sonido audible.

Con el dolor atenazándole el corazón y las lagrimas aglomerándose en sus ojos, sin llegar a caer intento una vez mas y esta vez fue un sonido ronco el que salio de sus labios:

—Sasuke —Intentaba que su voz fuera fuerte pero de sus labios sólo salían roncos susurros. Aquel nudo seguía en su garganta.

Los recuerdos la asaltaron y la atravesaron cruelmente, mostrándole a aquel Sasuke que tan dulcemente la había besado en los labios y que se había encargado de sanar las heridas que acosaban su corazón.

—Hinata —Llamo tan fríamente y mirándola con tanto odio que ella simplemente rehúyo de su mirada.

No, no era posible.

Negó con la cabeza y sacando fuerzas de donde no las tenía corrió y lo abrazo.

Él se tenso al sentir su tacto y la aparto de un brusco empujón mientras que la amenazaba con la Katana. Sin embargo, su pulso temblaba, y su semblante se tiño de duda mientras observaba los cristalinos ojos de la Hyuuga. Un poco mas atrás, sentado en una de las tantas rocas del lugar, Madara observaba en silencio sepulcral a la espera de las acciones de su aprendiz.

Hinata sintió el frío tacto del suelo y contemplo con insana y desmedida tranquilidad como él la amenazaba con la Katana, como vacilaba, como sus ojos se desviaban de los suyos y su boca se curvaba en una extraña mueca que no recordaba haber visto jamás surcar su rostro, pero que le pareció sumamente amarga.

Sasuke dudaba mientras que con el pulso tembloroso sostenía aquella misma Katana, con la que la había entrenado.

Los recuerdos pasaron por su mente.

Aquel primer día de entrenamiento, acorde citarla en un campo de entrenamiento alejado de la ciudad, en el bosque inmenso que rodeaba la aldea y donde nadie podría molestarnos. La verdad es que no tenía motivos para hacerle caso a su extraña propuesta, pero la curiosidad en ese momento podía más que mi razón.

Mientras me dirigía a ese lugar note que ella no había sido puntual.

Y me senté en una roca a esperar. Siendo sincero no recordaba mucho e ella en la academia, recodaba haberla visto un par de veces, Pero ella normalmente se escondía. Siempre me pareció extraña, por no decir rara.

Entonces note que se acercaba y abrí mis ojos sólo para notar que estaba a unos metros de mí. Había logrado sorprenderme, ya que yo la pensaba más lejos.

Llegas tarde —Regañe.

—Gomen —Se disculpo mientras cautelosa observaba como sacaba mi Katana.— ¿Qué planea hacer, Sasuke-sensei?

Sonrei para mis adentros, ¿Sasuke-sensei?, no sonaba tan mal.

—Vamos a entrenar tus habilidades de combate, Hyuuga —Respondí.

La tome en mis brazos, guiándola, sentía que mi cuerpo era recorrido por miles de descargas eléctricas mientras su fina y exquisita piel rozaba delicadamente la mia con cada movimiento. De reojo, note como ella se sonrojaba,

—¿Te pongo nerviosa? —Pregunte, burlón.

Sonreí de forma arrogante mientras la soltaba y dejaba que me mostrara el movimiento que le había enseñado.

Regreso a la realidad, miro aquellos ojos perlados durante un instante, grabando su imagen en su memoria y cerro sus ojos, ella también lo hizo.

En un rápido movimiento la Katana corto el aire.

Y Hinata sólo vio oscuridad...