Capítulo 14

-¡Nami, hija que alegría me da verte! – Exclamó Bellemere mientras se acercaba a Nami y la abrazaba.

-A mí también me da mucha alegría, mamá – respondió la joven mientras veía a su hermana que se acercaba con cara de pocos amigos – Nojiko…

-Vaya, vaya… ¿Qué tenemos aquí? – Respondió una mujer de estatura media, cabello azul claro y ojos del mismo color. Aparentaba al menos treinta años y parecía muy seria.

-Hermana, yo…

-¡¿Cómo ese eso que te vas para Inglaterra?! – Exclamó la aludida con rabia.

-Nami, pero no nos has presentado a tu novio… Interrumpió su madre tratando de evitar una discusión.

La peli naranja suspiro aliviada y miro a Zoro que se encontraba con semblante serio – Mamá, hermana…. Él es Roronoa Zoro, mi novio – les presento con una sonrisa.

La madre de Nami y el peli verde estrecharon las manos amigablemente – es un gusto conocerle, señora Swan – dijo el joven – y a usted también – dijo dirigiéndose a la hermana de Nami, quien simplemente lo miró con odio para después dejar ver un gesto de fastidio.

-Para mí también es un gusto conocerle, señor Roronoa – Respondió Bellemere sonriente intentando disimular la mala educación de su hija mayor – Bien… No creo que un aeropuerto sea un buen lugar para discutir. ¿Por qué no nos llevan a nuestro hotel? – Propuso.

-¿Hotel? – Pregunto Zoro sorprendido – Les tenía preparado un departamento con todos los servicios incluidos, para que no tuvieran que molestarse por nada – comento.

-No necesitamos de sus atenciones, Roronoa. Estoy seguro que en un hotel estaremos mejor que en unos de sus departamentos – Respondió Nojiko agresivamente.

-No seas mal educada Nojiko. Si él señor Zoro nos ha preparado un departamento, no debemos rechazarlo – le reprocho la señora Swan mientras se encaminaba a la salida del aeropuerto seguido de la mayor de las dos hermanas que iba bufando por estar en presencia de "ese sujeto extranjero".

-Lamento mucho todo, Zoro – se disculpó Nami una vez que sus familiares se alejaron.

-No tienes por qué disculparte, pequeña – dijo él acercándose lentamente intentando darle un suave beso, el cual ella evadió comenzando a caminar hacia la salida, el joven suspiro resignado, desde el día anterior su novia había estado así y tal vez eran los nervios por la pronta partida, así que decidió no preocuparse mucho.

Una vez que llegaron al departamento que Zoro tenía preparado, las empleadas los atendieron y se acomodaron en la sala del lugar – Bien… Creo que merecemos una explicación, Nami. ¡Tú no puedes irte así como así! – Bufó Nojiko.

-Hermana…

-Claro que puede irse, hija. Tiene veinticuatro años y puede hacer con su vida lo que le plazca ¿No te paree? – interrumpió Bellemere.

-¡Pero no puede irse del país! ¡No puede! – Exclamo la joven sintiéndose impotente - Y tú Zoro… ¡No puedes llevarse a MI hermana! – le grito.

-¡¿Puedes callarte, hermana?! – Exclamo la peli naranja - ¡Es mi vida, yo soy quien decide lo que hace con ella! – Proclamo – Además, la decisión de irme la he tomado yo… Zoro no me está llevando a la fuerza ni nada por el estilo – Dijo finalmente.

-Nami… ¿Cómo te atreves a tratarme así? – Le preguntó Nojiko indignada.

-¡Estoy harta de que me trates como a una chiquilla! ¿Entiendes? – Le respondió – Si estaba con Sanji, era malo para ti, si estoy con Zoro también es malo… entonces… ¿Qué es lo que quieres? – Cuestiono.

Nojiko se levantó se su asiento y salió del departamento dando un portazo

-Nami… ¿Estas bien? – pregunto Zoro que jamás había visto reaccionar a su novia de esa manera.

La peli naranja suspiro y se encamino hacia el balcón del departamento, necesitaba aire fresco.

-Lamento mucho que haya tenido que presenciar esta discusión, señor Roronoa – comento Bellemere apenada – Mi hija… ella siempre ha sido muy sobreprotector con su hermana… - Explico.

-No se preocupe, señora Swan… Entiendo – Respondió al peli verde sintiéndose incomodo por estar causando una pelea familiar.

-Ahora que estamos solos… Quisiera que me explicara todo desde un principio – Le pidió la madre de Nami con un semblante serio, mientras se acomodaba sus lentes.

-Vera… Nami y yo llevamos saliendo poco tiempo, debo confesarle – Comenzó el joven – en esta ciudad hay cosas que… Digamos, nos atormentan – Dijo intentando obviar el hecho que él solía ser el novio de la mejor amiga de Nami – Es por eso… es por eso que queremos irnos a vivir a otros lugar, que será Inglaterra, pues allá viven Vivi y Luffy y ellos serán gran compañía para nosotros, en especial para Nami, pues yo… yo estoy acostumbrado a vivir solo – Explico.

-Entiendo- Asintió Bellemere – Pero… ¿Usted quién es, señor Zoro? – Cuestionó.

El joven se quedó sin habla por unos segundos – Yo… bueno, yo… soy el único hijo menor de la familia Roronoa, de procedencia China. Estoy a cargo del bienestar de nuestras empresas, que están esparcidas por todo el mundo, Mi familia vive en China, por lo cual yo siempre ha tenido que vivir solo… Conocer a Nami… me enseño que hay diferentes formas de vivir, que la soledad no es un problema si la compartes con alguien como ella… - Dijo con un brillo único en sus ojos.

El hombre sonrió – Nunca nadie había hablado así que mi hija – comentó – veo que usted la ama, Zoro, así que… por mí no hay ningún problema para que se vayan, solo espero que estén en contacto con nosotros de vez en cuando… - Dijo sonriente.

-Muchas gracias, señora Swan. No se preocupe por Nami, yo la cuidare con mi propia vida si es necesario – Agregó el peli verde con una sonrisa en los labios.

-Además, señor Roronoa… debe saber que cuando Nami me hablo de usted por teléfono… su voz sonaba diferente, sonaba con una nueva esperanza, no sonaba igual a cuando me hablaba de su novio anterior, Sanji… supongo que usted lo conoce – comento la madre de la peli naranja.

-Sí, lo conozco. Tengo la desgracia de haberlo conocido en malas circunstancias… pero él es pasado ahora – respondió el más joven de la sala.

Bellemere sonrió de nuevo. Para Roronoa Zoro, el hablar de Nami era como una bendición, su rostro se iluminaba y una sonrisa adornaba sus labios. Sanji había sido una mala jugada para Nami, quien huyéndole a la soledad, acepto una relación con ese joven, quien solo la utilizaba. Bellemere lo sabía, pero jamás quiso inmiscuirse en esa relación. Su hija estaba muy grande para tomar sus propias decisiones y por la señora Swan estaba seguro que ésta decisión sería la mejor de su vida.

La peli naranja entró de nuevo a la sala sintiéndose un poco más despejada. Al ver a su madre y a su novio sonreír se sintió confundid - ¿Sucedió algo que yo no sepa? – Preguntó curiosa.

Bellemere se levantó de su asiento y abrazo a la joven – Espero que esta vez sí seas feliz, porque puedo ver que este hombre si te ama de verdad – le susurró al oído haciendo que se sonrojara.

-Mamá… yo…

-Se feliz, mi querida Nami. No dejes que nada se interponga en tu camino – le aconsejó conforme regresaba a su sitio.

La joven tomó su asiento muy sorprendida por las palabras de su Madre. Pero a la vez complacida. Ella jamás había conseguido una aprobación cuando estaba con Sanji, sabía que esa relación le desagradaba a su familia, aunque nunca se lo dijeran, ahora Bellemere aprobaba su viaje a Inglaterra y aprobaba a la persona con la que ella compartiría el resto de sus días… eso la hacía sumamente feliz.

-No se preocupe, yo hablare con Nojiko y esta noche estaremos en tu departamento para irnos a despedir. Se van mañana y creo que tienen muchas cosas por arreglar ¿No es cierto? – cuestiono Bellemere unos segundos después.

Zoro asintió con la cabeza -Faltan los últimos detalles antes del viaje – dijo.

-Entonces vayan y hagan lo que tengan que hacer, tarde o temprano Nojiko regresara y tendré la oportunidad de hablar con ella.

Ambos jóvenes se levantaron y se despidieron, para encaminarse hacia el estacionamiento para abordar el auto, antes de salir del edificio Zoro se detuvo y miro a Nami quien se encontraba distante – dime la verdad, Nami ¿Qué te sucede? – pregunto.

La joven giro su cabeza y lo miro detenidamente – no me pasa nada, Zoro. Y apresúrate, tenemos mucho que hacer – le indico para después recostar su cabeza en el espaldar.

El peli verde suspiro y se encamino en dirección a su departamento, donde tenía que recoger algunas cosas faltantes. Una vez en el lugar, le ofreció algo de tomar a su novia quien lo rechazo rotundamente – no tenemos tiempo – dijo mientras se recostaba en el marco de la puerta principal.

-Nami, has estado evadiéndome desde ayer. ¿Qué paso? ¿Qué te dijo Robin? – Pregunto.

-No me dijo nada, Zoro. ¿Podemos irnos?

El joven se acercó a Nami y la abrazo fuertemente, haciendo que ella se sorprendiera – No me digas que te has arrepentido del viaje – pidió.

-Zoro…

-Nami… por favor no hagas esto. Dime que te pasa, dime que tienes – Dijo suplicante.

-Yo…

Zoro tomó el rostro de la joven y lo acerco al de él besándola suavemente, cosa que ella correspondió - ¿Por qué me haces sufrir? – le pregunto.

-No puedo dejar de preguntarme si estoy haciendo lo correcto – dijo finalmente la peli naranja separándose de él – Tu puedes… Tú puedes dejar de amarme, Zoro. Es más, puede que ni siquiera me ames y que solo… solo estés encaprichado conmigo, como lo estabas con Robin y yo… yo no quiero eso, Zoro… Yo no quiero… - Le explico en medio de sollozos.

El peli verde volvió a acercarse e hizo que sus miradas se encontraras – Después de todo lo que ha pasado, Nami… ¿Piensas que no te amo? – Cuestiono – Te amo como a nadie en el mundo, Nami. Te amo locamente, Tanto que estoy dejando mi vida tirada por ti, por estar a tu lado, por saber que te encuentras bien… has cambiado mi vida, Nami y aunque sé que lo que le hice a Robin no estuvo bien, no me arrepiento, porque ahora tengo la oportunidad de estar con una mujer tan maravillosa como tú. Te has convertido en mi razón de ser, pequeña y si tú… si tú dudas de todo lo que siento por ti, estás haciendo que todos mis esfuerzos no hayan valido la pena…

Las lágrimas no dejaban de fluir por los hermosos ojos castaños de ella – Yo… Zoro… Tengo mucho miedo… - Confesó finalmente.

El joven la rodeo por la cintura con sus brazos y le beso suavemente – No tengas miedo, Nami… Te juro por mi vida que haré todo lo posible para que seamos felices – susurro mientras volvía a besarla, esta vez salvajemente, con mucha pasión, recorriendo su rostro suavemente para después pasar a su cuello seguido de sus hombros y su pecho.

-Zoro… no tenemos tiempo para esto… - Susurro la peli naranja mientras hacía un esfuerzo enorme por no corresponder a los dulces y deliciosos besos que él le daba.

-Déjame demostrar cuanto te amo… - Murmuró él mientras hacía que las ropas de manos se deslizaran hasta el suelo.

-Zoro…

Zoro comenzó a caminar lentamente empujándola contra el sofá de la sala, tumbándola suavemente y dándole delicados besos por todo su cuerpo, poco a poco se fueron envolviendo en sus caricias y besos hasta que algo los interrumpió. Alguien comenzó a tocar a la puerta insistentemente, de manera agresiva y brusca – Zoro, ve y abre… - le pidió Nami mientras tomaba la camina de él del suelo y se tapaba un poco su cuerpo.

El joven busco sus bóxeres y su pantalón por el suelo, se vistió rápidamente y abrió la puerta de mal humor - ¿Acaso no le enseñaron a tocar o…? – Exclamo antes de mirar a quien estaba parado frente a él.

-Zoro, querido… que poco amable eres… - Escucho Nami que alguien decía desde afuera. Una voz muy familiar… tremendamente familiar….

-¡¿Qué demonios estás haciendo aquí?!- exclamo él sin moverse no un milímetro de su posición.

-Creo que necesitaba hablar – Respondió la persona desde afuera confirmando las sospechas de Nami.

-Robin… creo que ya dije todo lo que tenía que decir – le dijo Zoro mientras la peli naranja comenzaba a vestirse rápidamente.

-¡Pues yo creo que todavía hay muchas cosas que decir! – Grito ella empujándolo y entrando al departamento encontrando a Nami… su antigua amiga Nami en nada más y nada menos que en ropa interior.

-Robin… yo… nosotros… puedo explicarlo – balbuceo Nami.

-No tienes por qué explicarle nada, Nami – le interrumpió Zoro poniéndose frente a Robin – Creo que es mejor que te vayas, aquí no eres bien recibida – le dijo.

-¿Cómo pudiste, Zoro? ¿Cómo pudiste traicionarme con mi mejor amiga?... – Preguntó Robin entre sollozos.

-Ya te explicamos que no fue nuestra intención hacerte daño, Robin… lo nuestro sucedió así no más… de la nada – intento explicar el joven.

-¡Te vas a ir con ella y si acaso llevan un mes de conocerse! – Le recrimino la joven - ¡Y no fuiste capaz de casarte conmigo, sabiendo que teníamos una relación sólida y estable!

-No más, Robin… ¡Por favor ya déjanos en paz! – Grito el perdiendo el control - ¡Entiende de una vez por todas que lo de nosotros ya no funcionaba!

La peli negra guardo silencio mientras Nami se sentía miserable. Robin había sido una mujer orgullosa, digna y fuerte y ahora… ahora estaba totalmente humillada – Robin… No vuelvas atrás… por favor no sufras más y trata de hacer tu vida… - Le dijo la castaña en tono suplicante.

-Yo, Nami… Yo tenía mi vida hecha hasta que tú te interpusiste en mis planes… de no ser por ti, ahora Zoro y yo… estaríamos…

-¡Estaríamos nada! – Completó Zoro - ¡Tarde o temprano lo que había entre nosotros se iba a acabar!

-¿Cómo puedes ser tan rudo conmigo?

El joven suspiro hondamente – No te hagas más daño y vete por favor – Le pidió.

Ella se giró sobre los talones y salió derrotada del departamento.

Zoro y Nami tomaron asiento e intentaron organizar sus ideas – Creo que es mejor que vayamos a mi departamento, se está haciendo tarde – Propuso ella mientras terminaba de ponerse su ropa.

Él asintió y se vistió. El viaje fue largo y silencioso. Ninguno sabía que decir ni que opinar. Ambos se sentían culpables, pero a la vez conscientes de que lo que había entre Robin y Zoro terminaría de un momento a otro, sin importar la aparición de Nami.

Al llegar al departamento, Luffy y Vivi los esperaban con un semblante no muy alentador – Nami… - Susurro la peli azul mientras él extendía un sobre.

La peli naranja lo recibió y lo abrió preocupada – No estaba esperando nada en especial – Comento. Al sacar una hoja del sobre y leerla su rostro se tornaba cada vez más pálido e indignado - ¿Qué significa esto? – Exclamo.

Antes de que alguien pudiera decir algo, el timbre del departamento sonó y al abrir la puerta, Nojiko y Bellemere hicieron aparición – Buenas noches – Dijeron al unísono mientras se quedaban observando el rostro iracundo de Nami que no podía pronunciar palabra mientras leía una y otra vez el papel que tenía en sus manos.

-¿Qué tienes ahí, mocosa? – Pregunto Nojiko arrebatándole la hoja de las manos y leyéndola. A cada segundo que pasaba su rostro se iba tornando agresivo, con rabia, mientras que Zoro y Bellemere lo observaban fijamente muy interesados sin saber sé que se trataba.

-¡Te lo dije, Te lo dije Nami! – Grito la mayor de las hermanas mientras le entregaba el papel a su madre - ¡Ese malnacido solo quería jugar contigo! – Exclamo preso de la ira.

-¿Cuál sujeto? ¿Qué está pasando Nami? – pregunto Zoro confuso mientras miraba a su novia que no podía musitar palabra.

-Sanji… Sanji obtuvo de alguna manera documentos donde implica a Nami como su codeudora… eso quiere decir que si él no pada sus deudas, es Nami quien tendrá que hacerlo y pues… al parecer… el no pago sus cuentas y ahora Nami tiene que responder ante los cobradores, por lo cual no podrá viajar… - Explico Vivi quien ya había leído la carta de los cobradores con anterioridad – Ese documento es una demanda legal que se interpone para hacer efectivo el cobro – Agregó.

-¡Maldito sujeto! – Exclamo Zoro con rabia - ¡¿Cómo se atreve a hacernos esto?! – Grito.

-Al parecer se enteró del viaje y quiso arruinarlo todo – Supuso Luffy con su rostro pensativo.

-¿Pero cómo…?- el peli verde se detuvo y saco de su bolsillo se celular, marco un número y espero a que alguien atendiera la llamada - ¡Tú, Robin! ¡Tú! – Fue lo primero que dijo al obtener respuesta.

-No me iba a quedar con las manos cruzadas, querido… ahora tu hermosa noviecita tendrá que pagar más de doce millones de dólares entre intereses de mora, autos, viajes, departamentos y demás que Sanji Black ha disfrutado… - respondió ella.

-Esos papeles son falsos, Robin y lo sabes. Has que los cobradores retiren la demanda – Exigió mientras era observado por la madre de Nami y los demás.

-Olvídalo, Cariño… con esa demanda tendrán que quedarse mucho más tiempo en nueva york y además… Estoy segura que tendrán que pagar ese dinero, que no creo que Nami posea…

-No sé si Nami tenga doce millones de dólares, Robin. Pero yo si los tengo, así que haznos un favor y retira esa demanda que no te servirá de nada – Volvió a exigir el indagando.

-Gasta tu dinero entonces. No es mi problema, no voy a retirar esa demanda, además… este es asunto entre los cobradores, de quienes yo soy la representante y Nami. Así que por favor no te metas – Le sugirió ella.

Nojiko se acercó a su cuñado y le pidió el celular. Él accedió confundido – Tiempo sin escucharte, Robin – Dijo pacíficamente.

-¿Nojiko? – Pregunto confundida.

-Sí, soy yo. Y veo que no conoces a mi familia, Robin. Se supone que llevamos años de conocernos y aun no sabes de lo que somos capaces de hacer – comento la joven.

-Este no es tu asunto, Nojiko. Tu hermana se metió en mi vida y es turno de vengarme.

-No me importa lo que haya pasado entre ustedes dos – Especifico – Eres abogada y se supone que debes saber que, si Nami deja un representante a su nombre, puede viajar a cualquier parte del mundo con la condición de notificarse ante el juez durante el proceso. Así que, si lo que quieres es que mi hermano y su novio se queden en el país más tiempo, esta no es la forma correcta. Y lamento decirte que son las siete de la noche y que ya no encontraras algún lugar donde conseguir más documentos falsos… además, si quieres has efectivo esos cobros que los Swan tenemos mucho dinero para pagarte y en caso de que nos haga falta algo, el señor Roronoa se ofreció amablemente a pagar las deudas de ese sujeto Sanji. Así que… sin más que decirte, me despido – Dijo finalmente para después apagar el celular y devolvérselo a Zoro quien lo miro extrañado.

-¿Qué fue todo esto? – pregunto Nami después de salir de su estado de Shock.

-Digamos que… una conversación entre abogados – Respondió Nojiko mientras tomaba asiento.

-¿Entonces Nami puede viajar mañana a primera hora? – Pregunto Vivi emocionada.

La joven asintió – Yo seré tu representante, Nami. Aunque no creo que lo necesites, pues lo más seguro es que tu amiga o lo que sea, retire la denuncia mañana mismo – Comento.

-Muchas gracias, hermana. Muchas gracias – suspiro la joven aliviada.

-¿Qué fue lo pasó entre ustedes, Nami? – Pregunto Bellemere haciendo que las dos parejas se estremeciera.

-Mamá, yo…

-Algo muy grave tuvo que haber pasado como para que Robin, esa joven tan amable que conocí hace años, este en esta situación – Reflexiono la mujer.

-Zoro… Zoro solía ser el novio de Robin, Mamá – Confeso finalmente la menor de las Swan.

Un silencio rondó la sala durante unos segundos.

-Déjame decirte Zoro, que tienes un muy mal gusto – Dijo Nojiko después de un rato.

-¿P…Por q… que? – Tartamudeo el aludido.

-No puedo creer que te hayas metido con esa chica tan desesperante y también con una mocosa – respondió Nojiko a lo que todos sonrieron menos Nami.

-Te he dicho muchas veces que… ¡No soy una mocosa! – Grito la peli naranja haciendo que los demás rieran.

-¡Bien… entonces vamos a celebrar nuestro último día en esta ciudad! – Exclamo Nojiko mientras servía algunos tragos y ponía algunos snack en la mesa. Todos asintieron felices.

Al final de la noche, Nami, Su hermana y Madre estaban parados en el balcón del departamento. Las tres miraban hacia el horizonte, cada una sumida en sus propios pensamientos. Finalmente Nami las interrumpió sonriendo.

-¿Qué te pasa, Nami? – Pregunto.

-Gracias por apoyarme, Nojiko – dijo ella mientras se recargaba en su hombro.

-Es lo que tenía que hacer, sería muy feliz viéndote hacer tu vida con un sujeto fastidioso que te ama por sobre todas las cosas – Dijo conforme recibía un fuerte golpe por parte de Nami.

-Zoro no es un sujeto fastidioso, pero si me ama – Aseguró mientras sus ojos se llenaban de un brillo que dos de las tres personas más importantes de su vida pudieron percibir.

-Solo prométeme que serás feliz, Hija – le pidió Bellemere acariciando su largo y liso cabello rojizo y contemplando con nostalgia esos ojos castaños que tan adoraba ver.

-Seré muy feliz, Mamá. Seré muy feliz – prometió ella mientras se giraba sobre sus talones y veía hacia dentro del departamento, donde estaban Luffy y Zoro recogiendo la suciedad que había quedado de la celebración mientras Vivi dormía plácidamente en el sofá, cubierta por la chaqueta de su novio.

Los primeros rayos del sol comenzaron a aparecer en el horizonte. Los muebles del departamento de Nami estaban totalmente cubiertos y las maletas estaban a un lado de la habitación – Es mejor que te des un baño y te prepares. Nosotros iremos al departamento que Zoro nos proporcionó para bañarnos y cambiarnos de ropa. Nos vemos en el aeropuerto – Dijo Bellemere mientras se encaminaba y se despedía de los presentes al igual que Nojiko.

Nami se quedó en el balcón unos segundos más. ¿Cuántas cosas habían tenido que pasar pata que ella pudiera detenerse a mirar el amanecer con calma y tranquilidad? Sin duda, muchas. Ese día se cumplía un mes exacto desde que había conocido a Roronoa Zoro, el hombre que había cambiado su vida por completo. Hacia un mes ella se había levantado y se había puesto a preparar las cosas del trabajo y su desayuno rápido sin detenerse a morar el hermoso amanecer. Ahora podía hacerlo, con calma. Ahora veía las cosas de una manera totalmente diferente, pues con ella se encontraba el hombre al cual amaba locamente. Pronto se acabaría el año y comenzaría una nueva vida en Londres junto con él. Era una buena forma de comenzar. Ése día pudo comprender que uno no termina de conocer a las personas jamás y que si bien pensó que conocía a Robin, se había equivocado. Por eso ya no importaba. Ahora los primeros rayos del sol de invierno neoyorquino alumbraban el rostro de una nueva mujer, de alguien que había aprendido a amar sin ataduras, de alguien que había aprendido a entregarse completamente sin temer las consecuencias, de alguien que había desafiado al mundo entero solo por sentirse completa, por sentirse feliz.

-Nami… es mejor que te apresures – susurro Zoro desde adentro mirándola cariñosamente. Ella asintió y entro de nuevo. Su familia ya había partido y Luffy y Vivi estaban terminando de recoger sus cosas para poderse marchar. La joven miro a su novio y le sonrió – Entonces… ¿Nos vemos en el aeropuerto? – le pregunto a lo que él asintió con una sonrisa. Después de esto el joven se despidió y partió hacia su casa, donde todavía tenía muchas cosas por arreglar.

La castaña se tomó unos segundos más para observar a su alrededor. Todo estaba cubierto por sabanas y los objetos guardados en cajas. Su auto ya estaba vendido y Nojiko terminaría de arreglar los últimos detalles para enviarle el dinero. No había nada que la atara a ese lugar. Absolutamente Nada. Sonrió satisfecha y se dirigió a su habitación para darse un baño rápido y terminar de recoger sus cosas. Faltaba muy poco para partir…

Continuará…

Lamentos de la escritora:

Por fin doy señales de vida, disculpen la tardanza totalmente injustificable. Quedan dos capítulos a partir de este el capítulo 15 y el epilogo que contaría como capítulo 16. Ya queda poco para el final de esta bonita historia.

Espero sus amorosos comentarios acerca de este capítulo, agradezco mucho los comentarios de Flamars y de VKM25 que me dan ánimo para seguir con este fic. Prometo acabarlo antes de que se termine este año. Saludos, espero sus comentarios.