- Naruto y compañía son creación de Masashi Kishimoto.
- Esta historia fue creada con el fin de entretenerles a ustedes y porque es mi hobbi favorito, no tengo la intensión de ganar nada con esto.
Historia propiedad de: Yuzed Nowari.
Universo Alterno – Sasunaru.
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Lago Maguro
CAPITULO 13: "Etapa final: Declaración" "Lago Maguro"
Era una noche preciosa. El fresco viento proveniente de la montaña hacía de aquel veraniego anochecer uno agradable, el cielo despejado, sin ningún rastro de nubosidades en el amplio firmamento, solo adornado por pequeñas estrellas centellantes que les daban la luminosidad necesaria a las personas para no perderse en la oscuridad. Aquella brisa traviesa, que revolotea entre los árboles, jugando con sus hojas, hasta dejarlas olvidadas en algún punto del húmedo césped, ahora se entretenía revolviendo los cabellos de dos jóvenes que caminaban el uno junto al otro. El sonido de una rama rota al ser pisada fue lo único que se pudo escuchar en el silencio que había.
- ¿Seguirás molesto? - La voz de Naruto salió como un suave murmullo, que el aire no tardó en llevarse y dejar que la tranquilidad siguiera con su reinado. No había sido su intención que el azabache se molestara con él, pero no pudo evitar despertarlo el como lo hizo; desde que pusieron un pie en la noria, su amigo se echó a dormir en el asiento, ni siquiera se movió en lo que la atracción daba la vuelta.
- …- Sasuke ni se molestó en contestar. No era porque estuviese molesto, sino que era porque estaba avergonzado, se pasó durmiendo en la rueda de la fortuna, y para colmo, soñando en situaciones comprometedoras con el rubio, pero no fue su culpa, si no hubiese estado tan mareado de seguro que se habría mantenido despierto. Sin embargo digamos que la manera en la que le despertó el ojiazul después, no fue quizás la más apropiada. ¿A quien le gustaría que le levantasen gritándole en el oído? A nadie.
- Fue tu culpa, no te hubiese gritado de no haberte dormido.- Probablemente fue coincidencia el que adivinase lo que Uchiha estaba pensando. Lo observaba de reojo, analizando la fastidiosa mirada ónice, viendo a través de esta para saber en que momento hablar, y que era apropiado decir.
- Ni hablar, hay maneras más adecuadas para levantar a alguien.- Fue el mordaz comentario que hizo el azabache. No quería darle más vueltas al asunto, al fin y al cabo, solo tenía que preocuparse en encontrar aquel lugar que el día anterior había descubierto. Se dispuso a rememorar lo que el día de ayer había hecho, por donde había ido y pensando en como terminar su plan.- "De seguro me concentraría más de no ser porque no puedo quitarme de la cabeza ese sueño… ¡Maldito Naruto que hasta en mi subconsciente no me deja tranquilo!"- Y maldiciendo a diestra y siniestra al ojiazul en su mente, trató de analizar más el lugar en donde estaban. Pero por más que tratase no podía, se sentía frustrado, realmente le hubiera gustado que todo lo que soñó que pasaba en la Noria fuese real.
- Mnn, Sasuke…- El blondo trató de llamar la atención del otro. Algo le estaba dando vueltas en la cabeza desde que bajaron de la última atracción.- ¿Me podrías decir que es lo que estabas fantaseando en la Noria? – Soltó la pregunta en tono casual, sabiendo que el otro la escucharía, pero cuando el azabache se detuvo abruptamente y hasta pudo ver como un escalofrío recorría la espalda del otro, la curiosidad que sentía incrementó.
- ¿Por qué quieres saber eso? – El ojinegro trató de desviar el tema. No le podía decir a Naruto que estuvo alucinando con él y que se imaginó mil escenas posibles entre los dos, las cuales no eran nada inocentes, cabe mencionar.
- Tú solo responde.- Contestó, impaciente de escuchar la respuesta de su amigo. Aceleró un poco el paso para poder estar al lado de Sasuke y verle la cara cuando le respondiese. Sin embargo el otro había corrido el rostro hacía un lado, impidiendo así que Naruto viese el sonrojo en sus mejillas.- Vamos, dime que estabas soñando.- El otro solo se mantuvo caminando, ignorando al rubio.
- ¿Por qué tanto interés? – El azabache sabía que responder una pregunta con otra era idiota, pero solo quería que Uzumaki se olvidara de eso. Cuando volteó para verle se encontró con el rostro bronceado del muchacho, el cual le miraba quisquillosamente, entrecerrando los ojos y con una expresión de desconfianza.
- Estuviste susurrando mi nombre en todo momento, ahora dilo ¿Qué soñabas? – Se detuvo a la vez que el otro también lo hacía. Pronto un silencio de cementerio inundó el lugar.
-… Solo…- El de cabellos morenos trató de buscar una excusa creíble, sabía que su amigo era un poco despistado, pero conociéndolo como era, estaba seguro que no se libraría tan fácilmente de aquel tema.- Solo recordaba el momento en el que nos conocimos.- Le respondió al final, esperando que el otro no sospechase nada, cosa que se aclaró en cuanto el rostro del otro compuso una expresión de rareza y un poco de decepción.
- ¿Hablas de aquella vez en el muelle? – Preguntó, volviendo a retomar el paso. Así que de eso se trataba, eso explicaría el porque de tanto 'Naruto, Naruto…' que el otro murmuraba.- "Tsk, y yo imaginando otras cosas"- Se reclamó mentalmente. Debía dejar de leer a escondidas aquellas novelas que su jefe, Kakashi-san, tenía ocultas en el estante de su oficina. ¿Cómo se llamaban? Era algo de Isha-Isha… y otra cosa.
- Si, de esa vez… Oh, mira, este es el lugar.- Desvió rápidamente el tema en cuanto llegaron a la orilla del río. Por fin lo encontraba, aquel era el lugar en donde culminaría con su propósito. El día anterior, dando un paseo para conocer aquel famoso lago, descubrió un abandonado puerto, en el cual aún habían unos botes, de seguro que hace algún tiempo, se usaban para que los turistas excursionaran la laguna, la cual era bastante extensa, y estaba entremedio de el pueblo de Konoha y la montaña que habían visto al llegar.
- Woa~ ¡Genial! – Exclamó el ojiazul, entusiasmado ante la idea de ir a dar un recorrido por el lago. Dio unos cuantos pasos apresurados para llegar al lugar en donde se encontraban unos pequeños botes amarrados a un poste que estaba en la orilla.- ¿Crees que podamos subir a uno e ir a dar una vuelta? – Preguntó esperanzado, mirando con anhelo la pequeña embarcación.
- Por eso te he traído aquí.- Con voz calmada le respondió, dirigiéndose al lugar en donde estaba su acompañante. En cuanto llegó observó como el chico ya estaba arriba del bote, mirándole como diciendo "Date prisa".
Pronto el ojinegro estuvo a su lado, y tomando en cada mano un remo, se dispuso a adentrarse al lago. En un total silencio, solo oyendo el sonido del agua bajo la embarcación, y el suave sonido de las alas de algún insecto. Aquella serenidad que se podía respirar en el ambiente, relajó de manera considerable a los dos muchachos. Uno remando casi por inercia, solo estando consiente de cada pequeño sonido que podían captar sus sensibles oídos y el otro, concentrado en sentir el viento soplando con lentitud sobre su cara.
- ¿Cómo fue exactamente como nos conocimos, Sasuke? – Cuestionó Naruto, rompiendo la atmósfera de tranquilidad. Miraba con expresión serena el manto oscuro que se alzaba imponente ante la vista de todos.
El de iris ónice, solamente le observó detenidamente, sin dejar de remar, apreciando el rostro apacible del rubio. Se mantuvo pensando en la respuesta que daría.
- Pues fue por tu torpeza.- Le respondió con burla impresa en su voz. Aunque agradecía siempre la ineptitud de su amigo, ya que si no fuera por ella, ellos probablemente no habrían terminado como ahora: Mejores amigos.
- Jum.- El blondo no contestó nada, solo resopló con molestia actuada, corriendo el rostro de manera infantil ante el insulto del otro. Sin embargo, una sonrisa satisfactoria se escapó y se formó en sus labios, agrandándose al pasar los segundos, siendo al final una mueca feliz. Rió un poco antes de darle la razón a su compañero.- Si, tienes razón…- Y recargó su barbilla en una de sus manos, apoyada en el borde de la embarcación de madera.
Una brisa movió algunos mechones dorados, jugueteando con ellos, apartándolos de su rostro y volviéndolos a posar en él repetidas veces. Esa acción era casi embriagante y atrayente a los ojos negros que observaban cada movimiento de estos hilos dorados que poseía el ojiazul. Sin embargo, algo le inquietaba, algo no andaba bien, tanto silencio no presagiaba nada bueno…
- De acuerdo, me rindo.- El azabache dejó de remar, para poner toda su atención en una cosa. Observó como el otro se movía hasta volver a sentarse, quedando ambos frente a frente. Vio a su acompañante alzar una de sus rubias cejas, dándole la pauta para seguir.- No es normal que estés tan callado ¿Qué te molesta? – Preguntó luego de su análisis.
- Solo…- Pausó, buscando las palabras correctas.- Solo recordaba… el pasado.- La respuesta del ojiazul fue un poco lenta. Agachó la mirada, observando un punto de la base del barco fijamente por un momento. Al pasar unos segundos volvió a levantar la cabeza más animadamente, mostrando una de sus típicas sonrisas.- ¿Sabes? Soy muy suertudo de haberte conocido, Sasuke. Porque…- hizo una pausa abrupta, era mejor detenerse antes de decir una estupidez, no quería que por un comentario, su amistad se destrozara, no obstante, sabía que si no era ahora, no sería nunca. Con eso en mente y teniendo el valor que se había apoderado de él en aquel instante, cerró ambos ojos y su sonrisa se ensanchó aún más. Por esa vez, iba a dejar que las palabras fluyeran, y que lo que viniese después, lo afrontaría.- Porque es lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Jamás me lamentaré de haberte conocido, ni tampoco me arrepentiré de lo que siento por ti… ya que…- Dejó la frase a media a propósito, y se acercó al ojinegro gateando con cuidado, para no perder el equilibrio. Al llegar junto a él, estando a tan solo centímetros, separó aquella distancia, rodeando sus brazos alrededor del cuello blanquecino. Su rostro se aproximó al oído de Uchiha, rozando su boca con este. Entreabrió los labios, y dejando que su aliento golpeara la oreja del contrario, susurró.- Lo que siento por ti, es lo más hermoso que jamás llegaré a sentir por alguien más.- Respiró hondo, y soltando todo el aire, meciendo los cabellos azabaches, continuó.- Y es algo que no quiero sentir por nadie más, solo… solo quiero amarte a ti.
Al acabar, Naruto, enterró su cabeza en el cuello del otro. No importaba lo que Sasuke le digiera, sentía que una carga le había sido relevada, se sentía más ligero, y sentía que una angustia menos debía cargar.
Ambos permanecieron en aquella posición, dejando que la helada brisa de la montaña recorriera y desordenase sus cabellos y ropas. Sasuke podía sentir aquella sensación fría en su rostro, estaba impasible, su expresión era neutra y no se movía ni un milímetro.
Se sentía confundido ¿No se supone que era él el que se iba a confesar esa noche, y no al revés? No supo ni como ni cuando, Naruto había invertido las cosas. Se le había declarado, estaba abrazándolo, y de seguro esperando una respuesta o como mínimo una acción de su parte. Pero su cerebro y su cuerpo estaban fuera de sincronía, el como reaccionar no era ahora su mayor importancia, sino el detener los rápidos latidos que daba su corazón, parar el leve temblor que recorría su cuerpo, y el aguantar las ganas de soltar las lágrimas que sus ojos hacían el enorme esfuerzo de retener. Ese tonto, ¿Por qué no pudo decirlo antes?
Estaba feliz, se sentía dichoso, tanto, que su semblante cambió a uno totalmente extasiado, tanto, que las lágrimas guardadas escaparon por si solas, recorriendo sus mejillas, tan feliz se hallaba, que no sabía si corresponder el abrazo del ojiazul o separarlo de él en ese mismo instante, darle un golpe y decirle que se había demorado demasiado, para después besarle hasta que todo el oxígeno se fuera de sus pulmones.
- Sin duda solo tú podías salirme con esto.- trató de al decir palabra alguna la voz no se le quebrara, logrando con éxito su cometido. Pudo percibir como el agarre alrededor de su cuello se aflojaba un poco. Solo Naruto podía ser tan despistado como para no darse cuenta del significado de la frase, y no percatarse de que él correspondía sus mismos sentimientos. Antes de que el otro se separase de él, lo apresó en un abrazo, acercándolo más a si mismo. Apoyo su frente contra uno de los hombros. Incluso con aquella corriente fría, podía sentir como el cuerpo de su compañero se mantenía cálido, esa misma calidez tan característica del ojiazul.- Si me lo hubieras dicho antes… nos hubiéramos ahorrado mucho tiempo ¿sabes? – susurró contra el cuerpo contrario, siendo sus palabras amortiguadas por este. Acto seguido se separó para verle a la cara, apreciando el gesto de sorpresa e incredibilidad que el rubio mantenía.- A pesar de ser tan idiota, sabes como desubicarme fácilmente con tan solo unas palabras.- murmuró en tono bajo, solamente dejando que ellos dos escuchasen.
El de morenos cabellos siguió observando la atónita expresión del otro por un poco más de tiempo, recorriendo con la yema de su dedo pulgar una de las acaneladas mejillas, sin despegar la mirada de ese par de ojos azules en ningún momento, y cuando ya se hubo cansado de contemplarlos, decidió examinar los delgados labios de este. El dedo que se mantenía acariciando uno de los pómulos bronceados, trazó un camino hasta aquella porción de piel y carne, sintiendo su textura al hacer contacto: tan suaves como el resto de su piel.
Podía percibir la pasividad de Naruto, el cual solo dejaba que le tocase sin oponer resistencia. También el ojiazul estaba expectante a todo lo que sucediese, él también observaba fijamente al otro, analizando la mirada de concentración que poseía Sasuke en esos momentos al tocarle de esa manera tan íntima.
Uchiha, aún no satisfecho de su inspección hacía los labios de su compañero, se irguió un poco, lo suficiente para que su nariz estuviese a la altura de aquella atractiva y sugerente boca. Pudo percatarse del leve estremecimiento que abrumó a la persona frente a él, en cuanto la punta de su nariz rozó el borde del labio inferior. Eso le gustó. Olfateó la boca del otro, queriendo descubrir el aroma que esta tendría, pero no podía descifrarlo de manera tan sencilla; era una mezcla de esencias; una fragancia salvaje, pero a la vez dulce, que sin embargo luego de unos momentos se le hacía amarga, con un toque de olor a naranja, y al instante después olía a canelas con frutos rojos. Todo un misterio. Aspiró el aroma de aquellos labios una vez más, a ver si así lograba descubrir aquel enigma, pero no importaba lo mucho que lo intentase, el resultado era nulo.
Talvez, solo quizás, aclararía aquel secreto oculto, si probaba el sabor de esos labios. Era una idea atrayente y tentadora. Cuando le robó aquel beso a Naruto cuando estaba dormido, no sintió nada de lo que sentía ahora, estaba claro que un beso consiente, era mucho mejor sin duda.
Tomó por detrás de la nuca al rubio, empuñando un poco de sus cabellos entre sus dedos, sintiendo la sedosidad y tersura de estos. Incitó al menor a bajar la cabeza a un ritmo lento, hipnotizante, queriendo memorizar aquel momento, y cuando ambos labios se tocaron delicadamente, Uchiha los capturó en un movimiento firme pero tierno.
Los dos mantenían sus ojos cerrados, disfrutando de aquel gesto, en donde se acariciaban con dulzura y hasta cierto punto timidez, friccionando sus bocas, deleitándose solo con dicha acción. Un beso calmo y pacífico, sin segundas intenciones, solamente estudiándose el uno al otro, concentrándose en retener en su memoria aquella sensación tan cautivadora que los mantenía absortos en su propia burbuja.
No querían terminar, no querían separarse, porque sabían que si lo hacían, la tensión pronto se haría presente en aquella atmósfera que habían creado. Por más que sus labios se encontrasen adoloridos por la constante fricción en la cual se mantenían, no debían apartarse, no hasta que uno de ellos supiera que decir.
Naruto pasó una de sus manos hasta la cabeza del ojinegro, empujando de ella para separarlo un poco se sí, tan solo unos centímetros, entre-abrió la boca, y sacando su propia lengua se dedicó a lamer con cuidado cada labio de su pareja, lubricándolos con su saliva, recorriendo cada fibra de estos; y cuando apreció como estos estaba brillantes, producto de su acción anterior, volvió a unir sus bocas, con la misma tranquilidad que al principio; sus labios al ser juntados con los contarios también se humedecieron, dando una sensación deleitante cuando ambos resbalaban.
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Regresando a la posada de Jiraiya, los muchachos acababan de llegar de su paseo por el parque de atracciones, eran aproximadamente las nueve de la noche. El sol se había puesto desde hace mucho, por lo que decidieron volver al ver el cielo oscuro. Los hermanos Sabaku No se despidieron de ellos en la salida de la feria, dirigiéndose por otro camino a, seguramente, su casa.
- Buenas noches, Jiraiya-san.- Saludó Shikamaru, al entrar en el lugar, al de cabello blanco, el cual estaba muy animado bebiendo, acompañado de dos mujeres de escasa ropa, sentadas a cado lado del hombre.
- ¡Oh! Habéis vuelto.- Fue la respuesta que dio, tomó otro trago de Sake, antes de observar a los muchachos, los cuales lo veían con una gota de sudor.- ¿Eh? ¿Dónde están el chico de cabello rubio y el niño Uchiha? – Preguntó al ver detenidamente a cada uno de los chicos.
- ¿Cómo? ¿Aún no han vuelto? – Se apresuró a preguntar Sakura, reflejando la angustia a través de su rostro. Como respuesta vio al ermitaño negar con la cabeza. Miró a sus compañeros que al igual que ella, mantenían cierta expresión intranquila.- ¿Qué hacemos? ¿Salimos a buscarles? – propuso la chica al ver que cada quien se mantenía pensando.
- Ya está oscuro.- fue el comentario de Shino, comprobando lo dicho a través de las ventanas del bar.- Volverán por si mismos probablemente.- siguió diciendo, tratando de calmar a sus amigos.
- Tienes razón, además si están juntos no hay de que preocuparse.- dijo Kiba, sonriendo nerviosamente, ¿Qué es lo que estarían haciendo esos dos como para no percatarse de lo tarde que es? – Pero por las dudas deberíamos esperarles aquí ¿no creen? – Propuso Inuzuka, a lo que los demás solo asintieron.
Buscaron una mesa en el concurrido local, vaya que había gente por la noche en aquel lugar. Encontraron un puesto al final de la posada, uno en donde había el suficiente espacio para que todos pudieran sentarse sin mayores inconvenientes.
- Ya que estamos aquí, tenemos que disfrutar de nuestras vacaciones.- Comentó Chouji, viendo hambriento como en unos puestos más allá, tres hombres adultos, comían con apetito unas enormes hamburguesas.- Tengo hambre.- se le escurrió una baba al castaño por una parte de la boca.
- Aguanta un poco Chouji-kun.- Trató de animar Hinata. Ella también estaba hambrienta, no había comido desde el almuerzo, dado que a diferencia del resto del grupo, ella fue a ver los alrededores, encontrando un lugar muy bonito donde crecían unos Prunus cerasifera, o también llamados Ciruelo Rojo o Ciruelo de Japón. Cuando los vio se quedó maravillada, y no pudo resistirse a recostarse bajo uno de ellos, en donde un montón de hojas habían caído. No supo como, pero a los pocos minutos se quedó dormida y cuando despertó, pudo deducir por los colores del cielo, que ya era bastante tarde, por lo que se dirigió al parque para reunirse con los demás.- Aah.- Suspiró.- Espero que Naruto-kun y Sasuke-san se encuentre bien.- murmuró para ella misma.
- ¡Claro que si! – Respondió de manera animada Ino, dándole una palmada en la espalda a la de ojos perla.- Ya no pienses en eso y mejor disfruta.- Recomendó, guiñándole un ojo en señal de complicidad.- Ahora que tú 'Guardián' no se encuentra por aquí, puedes hacer todas las travesuras que quieras.- Ino agarró una de las jarras de cerveza que la mesera había dejado hace poco, y se la pasó a la peliazul, la cual la tomó con un poco de desconfianza.
- Ino, no hables así de Neji-niisan… el solo me protege.- lo último lo dijo con una voz casi extinta, sonrojándose al hacerlo y escozando una tímida sonrisa de felicidad.- Y creo que no debería…- No terminó de decir la frase, pero su amiga entendió cuando le devolvió la Jarra.
- Hinata.- La llamó con voz seria.- No tendrás otra oportunidad como esta. Lo sabes ¿verdad? Es ahora o nunca.- Y como si de la tentación misma fuera, la rubia volvió a pasarle el vaso. Sonriendo complacida cuando vio que Hyuuga agarró el recipiente con alcohol, mirándole decidida, para después beberlo de un solo trago.- ¡Esa es la actitud mujer! – Animó Yamanaka, pasándole otro más.
Los demás solo aplaudieron, dejándose llevar por el ambiente a diversión y la música tan estimulante. Si, lo más seguro es que Sasuke y Naruto se encontraban de lo más feliz de la vida, no había de que preocuparse, y en el peor de los casos, a lo más que podían recibir, sería una buena regañada de parte de Tsunade - la abuela de Naruto- e Itachi -el hermano mayor de Sasuke y su actual tutor- por llevarles a ambos el cadáver de su nieto y hermano menor respectivamente.
Vaya que el licor te hacía pensar cosas extrañas.
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- ¿No crees que deberíamos volver? -
- Otro ratito más.-
Volviendo al Lago, el ojiazul junto con el azabache estaban aún en la pequeña embarcación de madera, pero esta vez de manera más… íntima, se podría decir.
Ambos estaban totalmente recostados a lo largo del bote, Sasuke sirviendo de almohada a Naruto, acariciando de vez en cuando los cabellos de este, en una actitud mimosa que nadie jamás le habría visto hacer; y el ojiazul, quien tenía recostada su cabeza en el pecho del otro, dando también leves mimos en el torso de este, recorriéndolo con la punta de uno de sus dedos en forma circular, arrancando más de un suspiro al azabache.
Luego del beso, al separarse, ninguno dijo palabra alguna, dado que no sabían que decir en aquel instante. Sasuke pensando en que si seguían con ese ambiente iba a sufrir un colapso, decidió que lo mejor por el momento, era mantenerse en silencio, no obstante, primero deshaciéndose de la incómoda tensión.
Así que con una agilidad asombrosa, se apoyó de espaldas a la superficie del bote, acostando al rubio sobre si.
Habían entre ambos, en una muda decisión, resuelto preservar la paz y no hacer preguntas ni comentarios, solamente disfrutando del silencio y de la noche. Eso fue hasta que hace momentos atrás, el chico de marcas en las mejillas sugirió que debían regresar a la posada donde se alojaban, sin embargo, con un comentario de por si nada propio de Uchiha –Infantil- dio a entender a su compañero que no tenía la intención de irse
El azabache no podía estar más agradecido con quien fuese que había puesto al rubio en su camino, no quería parecer cursi, pero aquel chico era la luz que hacía falta a su oscura vida. Durante su infancia tuvo todo lo que cualquier niño quisiera tener, pero aún con eso, no se sentía satisfecho, hasta que le conoció a él en ese muelle. Si lo pensara detenidamente, encontraría graciosa la manera tan inusual de cómo terminaron juntos. Si no fuese porque ese Usuratonkachi se hubiese asustado de 'El Monstruo Pez' – el cual era un señor disfrazado de pescado – y hubiera resbalado con el húmedo pavimento, cayendo al mar, él no hubiese tenido la posibilidad de salvarle y así, de conocerle…
- Sasuke, está empezando a helar más.- el susurro que Naruto dio, fue suficiente para sacarle de sus recuerdos de infancia. El ojiazul tembló un poco cuando una corriente de aire congelada chocó contra su cuerpo. Demonios, debió haberse traído como mínimo un suéter con él. ¿No se suponía que era verano? Entonces ¿Por qué hacía tanto frío?
- Tienes razón.- Abrazó con más fuerza a la persona entre sus brazos, queriendo transmitirle algo de su calor.- ¿No trajiste algo para abrigarte? – El tono de reproche que puso en su voz, fue suficiente para hacer enojar a su compañero ¿¡Qué no era acaso el azabache el que lo había llevado hasta ahí, reteniéndolo hasta el anochecer!
- Pues lo hubiese hecho si alguien me hubiera avisado que nos quedaríamos hasta tarde.- fue la sarcástica aclaración que hizo el blondo, mirando enfadadizo al de oscuros cabellos.
- Nn.- silabeó Sasuke en respuesta. No podía rebatirle nada porque tenía razón.- Bueno, entonces si no quieres quedarte más tiempo aquí, deberías, primero que nada, levantarte de encima de mí.- le dijo de manera casual, sonriendo sin que el otro se diera cuenta, al ver el sonrojo de las mejillas del otro.
- ¡Eso estaba por hacer, bastardo! – subió el volumen de su voz, pero solo un poco, lo suficiente para demostrar que se estaba comenzando a enfadar, lo cual era solo una fachada para que el azabache no notase la timidez que le había embargado, pero claramente, Sasuke se dio cuenta, después de todo, era él el maestro en ocultar sus expresiones y emociones.
Cuando Uzumaki se levantó del cuerpo de su compañero, se sentó en el mismo lugar que tomó en un principio, aún con un suave rubor cruzando sus mejillas, el cual trataba de disimular corriendo de lado el rostro.
- Oye, mírame.- El llamado de Uchiha fue tan leve y delicado como una pluma al caer. Sin embargo también se podía notar que era demandante el pedido hacía el de cabellos rubios.
- ¿Qué quie…?
Y antes de que el otro terminase de hablar, el pelinegro selló sus labios con los contrarios, de una manera tierna y calmada. Pronto el rubio le siguió el ritmo, moviendo también su boca al compás de la de su, ahora, pareja. Era increíble lo que un beso podía transmitir. Ellos lo sentían. Todos esos sentimientos guardados, embargándolos a los dos, dejando que un escalofrío de gusto recorriese su espalda.
Cuando ya la fricción de ambos labios hacía que el roce fuese un poco doloroso, decidieron separarse, respirando los dos de manera irregular, tomando y soltando aire.
- ¿Y que querías decirme? – Le preguntó Naruto en un tono pícaro, sonriendo socarronamente.
- No quería decirte nada, nunca dije tal cosa, solo te mencioné que me miraras.- Respondió en un tono normal y relajado, exponiendo una sonrisa de lado al mirar la cara de fastidio que puso el otro. Que fueran pareja no significaba que debía haber un trato especial en ellos, bueno al menos solo un poco, todo lo demás seguía igual, y eso también hacía referencia a sus habituales peleas sin sentido.
- Entonces si solo querías mirarme, ¿Puedo preguntar porque me besaste? – Rebatió un poco desesperado. Miraba al otro de manera desconfiada, la sonrisita de lado que tenía Uchiha no le presagiaba nada bueno.
- ¿No está claro? Desde ahora eres mi pareja, y eso me da el derecho de besarte cuantas beses yo quiero sin tener que dar un motivo para hacerlo.- La explicación que le había dado podía tener algo de lógica, pero sin duda eso no podía tomarse como una respuesta sabia, era más bien como un comentario un poco egoísta.
- Jum, pero debes respetar mi espacio personal.- trató de rebatirle, sin embargo el azabache parecía no escucharle, ya que su mirada estaba fijamente clavada en su boca, la cual veía con ansiedad e impaciencia.- ¡Bastardo! Deja de mirarme así.- Le tapó los ojos con ambas manos, a la vez que lo empujaba para atrás.
- ¡¿Qué crees que haces? – Gritó, tomando las manos del otro, que se cernían a sus orbes con gran fuerza, como queriendo meterlos hasta el fondo de sus cuencas.- ¡Me está doliendo imbécil!
- ¡Pues te soltaré cuando dejes de comerme con la mirada! - Rebatió alzando la voz
- ¡Como quieres que te deje de mirar si apenas te veo ya quiero violarte!
- … - Naruto se quedó en silencio, más rojo que un tomate y con los ojos abiertos por la sorpresa de lo que dijo el ojinegro.- Sasuke… ¿Desde cuando eres tan pervertido? – Le preguntó con un poco de temor y a la vez gracia impresa en su voz. Fue aflojando el agarre que mantenía sobre el rostro de Uchiha. Bueno, al menos ya se habían calmado un poco las cosas…casi.
Sasuke se mantenía quieto en su lugar y con la mirada gacha. Estaba seguro que si levantaba la cabeza, el ojiazul se reiría de él a carcajadas por la expresión tan avergonzada que tenía en ese momento. Maldito el día en el cual leyó a escondidas los libros de Kakashi, ¡No! Mejor maldito Kakashi por llevar esos libros a su lugar de trabajo.
- Tsk.- Gruñó con fastidio. Recompuso su habitual gesto sereno y miró directamente hacía ese par de zafiros que tenía su compañero.- Siendo sincero, tú eres el que me vuelve pervertido, ya que con solo observarte un instante, provocas que mi corazón acelere su ritmo rápidamente y que mi mente sea ocupada solamente por ti, que todo lo demás se disuelva y mi mundo no sea nada más que tú.- Finalizó con una suave caricia en la mejilla del otro, mirándole con una completa sinceridad en sus ojos.
- V-vale, te perdono, no tienes que decir todas esas cursilerías.- Dijo con una voz temblorosa, mirando hacía cualquier punto que no fuese el azabache. ¿De donde sacaba todas esas palabras? Ese tipo… no podía ser más empalagoso en la situación menos esperada. La respuesta le había tomado desprevenido totalmente; se esperaba cualquier cosa, no lo sabía… tal vez algo como "Siempre he sido un pervertido, solo que tu no te has dado cuenta" o a lo mejor otra cosa como "Por el camino de la vida se van aprendiendo muchas cosas, Naruto, y la perversión es una de ellas" o quizás también "Soy un humano también, cabeza hueca, así que como todo humano normal, también tengo pensamientos impuros" ¡Aaah! Se esperaba de todo, de todo menos eso de…provocas que mi corazón acelere su ritmo rápidamente y que mi mente… Bla bla bla, lo otro que había dicho Uchiha. Pero debía admitir que esas palabras le gustaron. Hasta Sasuke podía tener un lado dulce…
¿Y? ¿Me dejarás besarte ahora? – Preguntó con total calma el ojinegro, rompiendo la burbuja en la cual el rubio se había sumergido.
- ¿Be…sarme? – La información llegó un poco lenta al cerebro de Naruto, ya que para cuando hubo asimilado lo dicho, tenía prácticamente encima al azabache, aproximando su rostro al de él, mirándolo con aquellos profundos orbes negros, enigmáticos.- ¡Bastardo, no intentes pasarte de listo! – Reaccionó a tiempo, levantándose apresuradamente del bote, importándole poco si perdía el equilibrio y caía.- ¡No creas que por unas cuantas palabras bonitas me tendrás rendido a tus pies!
Y gritando y gritando todo lo que se le venía en mente, moviéndose también a la par de lo que decía, fue como a los pocos segundos, ambos terminaron cayendo al lago.
¡Splash!
Naruto podía sentir la presión del agua en todo su cuerpo, entreabrió los ojos con cuidado, apreciando la luz lunar desde bajo del agua. Era muy bonito, pero cuando el aire le empezó a escasear, tuvo conciencia de que si no salía ahora, podía terminar ahogado.
Nadó hasta la superficie, tomando aire a grandes bocanadas al llegar arriba.
- ¿Estás bien? – Una voz a su lado llamó su atención, corriendo el rostro, descubriendo que se trataba de Sasuke, que al igual que él, estaba empapado y flotando en medio del lago. Al parecer algo de bueno tuvo ese remojón, Naruto se había apaciguado y su humor ya no estaba como el demonio mismo.
- Si.- Contestó aún un poco desubicado.- ¿Eh? ¿Dónde está el bote? – Preguntó mirando en todas direcciones tratando de buscar el objeto que tenía que sacarlos de allí.
- ¿El bote? – Uchiha hizo lo mismo que su compañero.- No está…- dijo para si mismo, pero siendo escuchado por el otro.
- ¡¿Cómo que no está? – Gritó alterado, No estaba, no estaba, no estaba, ¡El maldito botecito no estaba por ningún lugar! - ¡Oye, no me toques! – Se quejó contra el de cabellos morenos, el cual, según él, le había tocado la pierna.
- ¿De que hablas? ¡No te he tocado! – Eso era imposible, estaba como a unos dos metros de distancia del otro, no podía haberle siquiera rozado desde esa distancia.
- ¿Entonces que fue lo que pasó por mi…? – Se quedó callado al ver unas interesantes y misteriosas lucecitas verdes y azules a través del agua.- ¿Qué es esto? – Se preguntó en voz alta, tratando de tocar una, pero al parecer estas se encontraba sumergidas a gran profundidad en el lago.- Oye Sasuke, ¿Qué crees que se…? Bgh.- Un jalón en su pierna le hizo cerrar la boca para no tragar agua al descender de manera súbita.
- ¡Naruto! –
Aquel grito llamándolo fue lo último que pudo escuchar con claridad, ya que su demás atención y esfuerzo estaba en tratar de soltarse de lo que sea que lo había hundido y lo sumergía más y más hondo. Miró hacía abajo para visualizar que era aquello que le arrastraba, pero pensó que fue mejor no hacerlo. Sintió como su corazón dejaba de latir al ver claramente como una mano transparente se aferraba a su pierna.
Forcejeó, moviéndose con desesperación para tratar de zafarse, sin embargo lo único que logró fue que el agarre se volviera más firme, al punto de hacerle daño y que por el dolor, abriese la boca dejando salir un poco de aire. Observó nuevamente hacía abajo, buscando algo para ayudarse, mas lo que observó lo dejó atónito y con el corazón en la mano.
Cientos, miles de cráneos, huesos y costillas se podían ver con claridad en el fondo, todo cubierto por cadáveres, blanquecidos y pulidos por el líquido cristalino del lago. Era realmente escalofriante aquella escena. Pudo identificar a algunos que todavía poseían vestimenta, eso si, deteriorada por el paso del tiempo. Otros cuerpos, que ya eran solo huesos, tenían incrustados lanzas, cuchillos oxidados, o también cadenas atadas a sus piernas y muñecas.
Su atención se fue del fondo del lago, al ver como una luz le deba directamente en los ojos, algo extraño suponiendo que mientras más hondo debía ir, más oscuro tenía que ser el lugar. Levantó la mirada, encontrándose de lleno con una cabeza. Se le quedó mirando fijamente, hasta que bajando lentamente la vista, pudo percatarse como aquella cabeza, carecía de un cuerpo.
Se asombró, pero más se asustó, levantó la mirada rápidamente, observando como aquella 'cosa' se alejaba, y al alejarse, Naruto pudo percatarse de cómo más cabezas aparecían en el lago, moviéndose a voluntad propia al parecer. Había de todo tipo, edades jóvenes y viejas, de épocas diferentes. ¿Qué pasaba allí? Eran como almas que nadaban en la inmensidad de aquel estanque. Se quedó admirando, con horror, cada una de ellas, tenían una cabeza humana, pero lo demás era como una cola fantasmal, y desprendían una especie de aura de color azul claro y otras de un verdoso agua-marina. Otra características de estás almas, es que las expresiones de su rostro variaban de sobremanera, había desde tristes, melancólicas, a unas que poseían unas enormes y espeluznantes sonrisas, algunas más estaban llenas de dolor, así como también habían unas que estaban llorando y balbuceando súplicas.
Todas esas caras, le observaban directamente. Sentía el terror recorrer su cuerpo, todas aquellas cosas le veían a través de unos enormes agujeros, donde antes seguramente debían estar los ojos. Tenían un mal presentimiento, y la falta de oxigeno era una de ellas, ¡maldición! Su visión ya estaba comenzando a volverse borrosa y pesada, solo podía identificar como las cabezas, supuestamente, se movían de aquí para allá… Acaso ¿Este era su fin?
Un agarre en su mano, luego de un tironeo fue suficiente para arrastrar al rubio hacia el exterior nuevamente.
- ¡Naruto! ¡Naruto, responde! – Sasuke sujetaba al rubio, pasando su brazo derecho por el costado derecho de este. Deseaba que no fuera muy tarde, ya que apenas el ojiazul se sumergió de improvisto, solo alcanzó a gritar su nombre y él también se hundió, pero como un total misterio, el blondo no estaba por ninguna parte. Lo buscó por todos los lugares que estuvieron a su alcance, saliendo para respirar un par de veces, y la tercera vez que volvió a descender, lo encontró, eso si, varios metros más allá de él.- ¡Naruto! – Volvió a llamarle, esta vez teniendo como resultado una fuerte tos por parte de su pareja. Suspiró aliviado, no había sido tarde después de todo.
- Sa-Sasuke.- balbuceó el chico de marquitas en las mejillas, mirando a su salvador con los ojos entrecerrados.
- ¿Te encuentras bien? – Recibió como respuesta un asentimiento.- ¿Te duele algo? – el ojiazul negó.- ¿Puedes nadar? – otro asentimiento.
Con ayuda de Uchiha, pudieron ambos llegar a la limite entre el lago y la hierba, eso sí, demoraron un buen tiempo, ya que el punto en donde se habían detenido, estaba bastante alejado de la orilla.
Totalmente exhaustos y con la respiración irregular, se dispusieron a tenderse sobre el húmedo césped, tratando de descansar un poco por todo el esfuerzo hecho.
- ¿Cómo te encuentras? – Volvió a preguntar Sasuke después de coger un buen bocado de aire.
Miró al rubio, tratando de conectar sus miradas, pero no pudo lograr su cometido ya que el otro mantenía un brazo sobre sus ojos. A los poco segundos el rubio se incorporó, sentándose siendo ayudado por sus manos para apoyarse.
- ¡Tu! ¡Bastardo cínico! ¡Eres un insensible! – Cuando pudo recuperar un poco su errante respiración, apuntó a Uchiha, y empezó a soltar una serie de insultos hacía la persona frente sí.- ¡Despreciable humano! ¡Eres la persona más detestable que he conocido EN MI VIDA!
Decir que Sasuke estaba sorprendido se quedaría corto. El moreno no podía asimilar nada ¿Qué rayos le pasaba a Naruto? ¿Acaso estar tanto tiempo bajo el agua le afectó la cabeza? Sea lo que fuese, no se quedaría de brazos cruzados escuchando todas las barbaridades que Uzumaki dijera en contra de su persona.
- No se que te pasa, pero ya que estamos con tanta 'sinceridad', yo también tengo muchas cosas que decir respecto a ti.- exclamó con total enojo, frunciendo el seño y mirando con rabia a su compañero.- Son tantas tus imperfecciones que no por donde empezar, ¿Pero que tal si comenzamos hablando de esa basura que comes siempre? – Preguntó con cinismo y una sonrisa prepotente y malvada adornando su rostro.
- ¡Al carajo con eso! – Gritó aún más encolerizado, levantándose como pudo, se dirigió hacía al otro, agarrándolo por el cuello de la camisa que llevaba.- ¡Sabes perfectamente mi miedo por las cosas sobrenaturales, entonces…! ¡Entonces ¿Por qué…? – Los brazos le temblaron y un estremecimiento azotó su cuerpo. Pequeñas y silenciosas lágrimas empezaron a caer por sus orbes azulinos.- ¡¿Entonces porque escogiste este maldito lugar? – Le miró directamente a los ojos, viendo como el otro lo miraba consternado y sorprendido por el repentino llanto.- ¡Joder, no me mires así! ¡Imbécil! – Y con las pocas fuerzas que tenía pudo propinarle un puñetazo que lo volvió a tumbar al piso.
Luego de eso el silencio se apoderó del lugar, siendo interrumpido por los continuos sollozos que el otro daba.
- Oh vaya, El Lago Maguro ha vuelto a hacer de las suyas.-
Una voz rasposa y media picarona atrajo la atención de ambos jóvenes.
Exactamente a su izquierda, se encontraba un hombre ya bastante anciano, con la barba y gris, los ojos cerrados y una sutil pequeña sonrisita. Aquel hombre de apariencia pobre y vagabunda, se volvió a mirar a los dos muchachos con sus dos ojos aún cerrados.
Sasuke se le quedó viendo sin inmutarse siquiera, él solo se mostraba sorprendido, feliz, triste, celoso, amargado, frustrado, avergonzado con una sola persona, persona que estaba un poco más allá de él y la cual recientemente le había propinado un golpe en su mejilla.
Naruto si que mostraba su desconcierto ante el inesperado extraño. ¿Desde cuando ese viejo se encontraba allí? Eso era un poco sospechoso…¡Momento! ¡Esperes! Más importante aún ¿Aquel anciano le había visto llorar de esa manera tan lamentable? Sin siquiera quererlo, ambas mejillas acaneladas, tomaron un exuberante color rojo.
- ¿Quién eres tú, viejo? – Como siempre, Sasuke no se iba con rodeos.
- Hace ya muchos años que viene ocurriendo lo mismo.- El extraño continuó hablando pasando por alto la pregunta del azabache.- ¿Conocéis la leyenda de este lago? –
- No, ¿tiene una leyenda? – Naruto fue él único que contestó, parecía bastante entusiasmado, porque al parecer se le había olvidado todo el enojo que tenía en momentos anteriores.- ¿Podría contarla, viejo?
- Pues claro muchacho.- El anciano asintió dos veces, luego puso su mano en su barbilla, en señal de estar pensando.- Veamos, esta historia se revoca hace ya más de mil años, aún cuando los grandes señores feudales gobernaban en este continente. Por ese tiempo, Konoha era menos de la cuarta parte de lo que es actualmente. Nuestra defensa era débil, y al estar justo en medio de los demás países, éramos víctimas de incontables ataques debido a las guerras. Un día, el gran señor feudal del País de la Tierra le declaró la guerra al País del Rayo, y tanto la aldea de Iwagakure no Sato* como la de Kumogakure no Sato* respectivamente, fueron las que se enfrentaron en una ardua lucha que terminó con la extinción de ambas villas, arrasando de paso con la aldea de Konohagakure no Sato. Cuando la batalla llegó a su fin, millones de heridos se encontraban esparcidos por todos lados, fue entonces en aquel momento que el dios protector de Konoha, el gran Kyūbi no Yōko enfurecido por la destrucción de la aldea que protegía, invocó una gran marea de fuego rojo como la sangre, que arrastró con todos los escombros y personas, tanto vivas como muertas. Luego de un siglo, el fuego se transformó en agua, pero seguía siendo roja y después de otro siglo que transcurrió, el carmesí fue sustituido por agua completamente limpia, dejándola tan cristalina, que uno se podría mirar en ella claramente, los antepasados dicen que fue debido a la pureza de la montaña, y ya cuando se volvió a reconstruir esta aldea, en una era más moderna, un simple pescador que cayó por accidente al lago, descubrió los miles de esqueletos de aquella guerra. Aquel hombre, al instante de salir fue corriendo al pueblo y avisó al gobernante de ese entonces, pero este gobernante era perverso y ruin, solamente pensando en las ganancias, fue que habilitó el lago como un lugar turístico, sin embargo, cuando una joven muchacha decidió nadar en el lago, justo en el día de aniversario de la destrucción de dos grandes aldeas, los espíritus muertos de los soldados y campesinos, se la llevaron a lo profundo de este, y nunca más se supo de ella. El gobernante temiendo que esto afectara con su reputación, prohibió la entrada al lago, diciendo que el que desobedeciera, sería maldito para siempre, sin embargo, muchos no hicieron caso y se bañaban en el lago, así las almas de este lugar se llevan a quien perturbe la tranquilidad del lago, se llevan todo lo que entre en estas aguas y fue por eso que le pusieron Lago Maguro*. Fin.
El viejo terminó el relato con toda la calma que mantuvo en el transcurso de este. Volvió a girar el rostro hacía los dos muchachos, apreciando como ambos se encontraban totalmente estupefactos, con las mandíbulas desencajadas.
- Sa-Sasu… ¡Sasuke, maldito bastardo infernal! – Gruñó el rubio, mirando a su pareja con aura homicida.- ¡¿Aquí pensabas confesarte? ¡¿En este lugar tan terrorífico? ¡Definitivamente eres el peor novio que he tenido!
- ¡¿De que hablas Usuratonkachi? Soy el único novio que has tenido en toda tu vida.- Contrapuso el azabache, con una gran vena creciendo en su frente. Los chillidos de Naruto le estaban haciendo pasar dolor de cabeza.- Además, fuiste tú quien se confesó.- Aclaró con una sonrisa victoriosa.
- Pe-pero… ¡Tú tenias planeado confesarte aquí! – No se daría por vencido tan fácil, además, hay el punto era que Uchiha era un bastardo, ya que aún sabiendo el miedo que le tenía a todo lo relacionado con fantasmas, le llevó a un lugar como ese.
- No chilles.- Pidió el ojinegro con una expresión cansada.- Además, no tenía idea de que llamaron Maguro a este lago por esa razón, yo pensé que era por su abundancia en peces*- Que fastidio era explicar todo eso, ahora sabía bien porque Shikamaru era así, de seguro cuando era pequeño le hacían hablar mucho y por eso se terminó cansando.- Oiga, viejo, explíquele a este idiota lo que quiero de… ¿Viejo? – Sasuke quería que el misterioso anciano corroborara lo que él decía, era fácil confundir el significado del nombre, pero al buscar a aquel hombre, resultaba que parecía que se había esfumado, dado que no lo hallaba por ninguna parte.- "De seguro se fue por lo bullicioso que es este tonto"
- Sa-Sasuke.- Le llamó Naruto, con la voz temblorosa, cuando el azabache puso su atención en él, el rubio apuntó con el dedo hacía el lago.- ¿Ese no es…?
Uchiha no entendía que quería decirle, mas al ver hacía el lugar que señalaba su novio, se impresionó tanto como el.
Flotando por sobre el lago, se alejaba una misteriosa, y a su vez espeluznante, cabeza con una cola fantasmal, dicha cabeza se detuvo y volteó a mirarles, eran las misma facciones que tenía el viejo que le había contado la historia del lago: pequeña sonrisa, arrugas en los mofletes, bajo los párpados y en la frente, una barba grisácea y abundante, y los ojos cerrados. El hombre volvió a su recorrido, sumergiéndose luego de unos minutos bajo las aguas, brillando intensamente como una bolita de color azul.
- Suficiente, me voy de aquí.- Dijo el ojiazul, levantándose del césped, asombrosamente mantenía un gesto pacífico, totalmente contrario al que tenía antes.- Me encerraré en la habitación de la posada, y no saldré hasta que terminen estas vacaciones y regresemos a la ciudad, ya tengo demasiado de esto, muchas emociones por un día.- Se encaminó a paso tranquilo hacía donde se encontraba el pueblo, pero curiosamente sus piernas parecían gelatinas por el temblor que se había apoderado de ellas.
- Naruto, déjame ayudarte, no estás en condiciones para…- Se quedó mudo abruptamente al ver la mirada cortante que le mandó su pareja, ¡¿Pero que demonios…? Él era Sasuke Uchiha, y una mirada como esa no era suficiente para intimidarlo.
Con determinación se dirigió hacía Uzumaki, y sin dar la oportunidad para que este se opusiese, se agachó lo suficiente para tirar de él y que cayera justo encima de su hombro, levantándose luego y con total calma comenzó a caminar.
- ¡Tú~! Bájame en este instante si no quieres…
- Será mejor que tú te calles y estés tranquilito si no quieres que te viole aquí mismo.- Y con eso dicho, el blondo no se movió ni un poco, y claramente tampoco forcejó.
- Sasuke…- llamó suavemente el de hebras doradas.- Eres un maldito pervertido.- susurró sereno, y con un débil sonrojo que apareció de quien sabe porque.
Uchiha sonrió complacido, como si lo dicho por el otro fuese un halago, y vaya que lo era, comparado con lo que planeaba hacerle cuando llegaran a la posada y se encerraran ambos en la habitación, lo de pervertido, era todo un cumplido.
-.-.-.-.- ¿Fin? -.-.-.-.-
Iwagakure no Sato*: La aldea oculta entre las rocas, perteneciente al país de la Tierra.
Kumogakure no Sato: La aldea oculta entre las nubes, perteneciente al país del Rayo.
Maguro: Aquí la explicación de toda esta historia, primero que nada, Maguro es una clase de atún, de ahí que Sasuke pensó que el lago se llamaba Maguro por su abundancia en atunes (peces) pero Maguro también puede significar Lamento de un Muerto, que es el significado real para este lago. Como ven, es un juego de palabras, esta idea se me ocurrió mientras veía leía un doujinshi y al final ponían una nota aclaratoria ^_^
Pues si ^_^ este es el fin, espero que les haya gustado a todos los que leyeron. Ahora si aceptó de todo, hachazos, calabazas, insultos, maldiciones y amenazas, así como también felicitaciones (Naki: ¬¬ ¿tu crees que te van a felicitar?) opiniones, agradecimientos y etc.
Mis más profundos agradecimientos a: Hanako Uchiha Uzumaki; sasukenaru; ShinigamiXD; Anny; milk goku; SmileSkuashSKII; wnd-neko; camiSxN; CallmeKarla; Mi Koushiro Yamato; aoi-chan; Kawaii y kaiteki-sa. Gracias por todos sus review -^w^-
Perdonen por la tardanza, pero como era el final quise tomarme mi tiempo, y debo decir que no se si subiré alguna otra cosa ¬_¬ tendrán que esperar eso si ^_^Uu
En fin:
Hanako-senpai: Jajaja, senpai, gracias por acompañarme a lo largo de esta historia, me alegro de que te haya gustado. Atención ¬ w¬ no comas mucho chocolate . te dolerá la pancita después xD
Kaiteki-sa: Kaiteki-sa y nekitha97, a ustedes también muchas gracias por todas sus opiniones, estoy feliz de que al menos el cap. pasado te haya dado una idea xD
SmileSkuashSKII: Aquí está la conti :3 … y el fin también u.u gracias a ti por toda tu participación, talvez en un futuro no muy lejano, te pueda volver a meter en un fic XD claroo si tu quieres ¬w¬
camiSxN: Pues la verdad me porte muy bieen :D …solo que tuve visitas y bueno, se me fue el tiempo ¬¬Uu (Naki: Siii, ahora estoy suuper bien, tanto que podría destruir al mundo Muajajaja) Sii ella está bien y con un nuevo nivel de locura TwT
wnd-neko: Bien primero que nada, debo confesarte que sobre Gaara y Sai no tengo idea de lo que escribí xD no se si fue GaaSai o SaiGaa, pero me alegro de que te haya gustado (Naki: Y si, a Gaara lo pusimos bastante bipolar) Segundo: O_O prefiero quedarme con la duda de que pasó en la cocina antes de que te maten, así que kuro ¬¬ será mejor que te guardes bien ese 'secrete' si aprecias tu vida xD Tercero: T_T lamento lo de la oficinaaa, espero que la remodelación no salga cara /ve su monedero en forma de conejito y de color negro/ Eeeh, ¿tengo que pagar por los daños _Uu? (Naki: ¬¬ ¿te has quedado sin presupuesto?) u.u mmm, eeeh pues para mi cumpleaños me darán algooo ¬/¬ hasta el momento tendremos que sobrevivir a bases de vegetales siii (Naki: NOOO, yo NESECITO mis preciadas barras de maní, sin ellas no podré conquistar el mundoo u_u) ¿Quieres tomates? (Naki: ¬¬ te mataré… y de paso los tomates) (Sasuke: ò_ó) (Naki: ¬¬Uu mejor en otra ocación) Cuarto y último: *w* ¿tengo un club de fans? Siii tengo un club de fans junto con Hanako-senpai (Naki: o.o) Gracias por todo tu apoyo, cuidate mucho (Naki: tu también kuro ) Matta nee.
Y eso sería todo, de nuevo, mil gracias por sus review: gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, (Naki: Ya basta, no podrás dar los mil gracias) -/- lo se. Nos vemos hasta otra oportunidad, si Jashin-sama quiere (Naki: Ejem ¬¬) Digo si La Gran Y Poderosa Naki-sama me deja vivir… ¿así esta bien? (Naki: ¬w¬ excelente)
PD: u.u se suponía que este capítulo lo iba a subir para el cumpleaños de Sasuke-senpai, pero me demoré mucho. Talvez como compensación escriba algo, solo talvez ¬¬ ¿Qué dicen? ¿Escribo algo por su cumpleaños?
