DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a RRose. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

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Capítulo 14

POV Bella.

—Ve más rápido.

—No, tenemos que ir lento.

—¡Más rápido, Edward!

—Esa no es una buena idea, Bella.

—No, no, mira. El bebé se va a… y despertó —reí mientras el bebé malvado se sentaba en su cuna y saltaba para espantarnos. Edward y yo probablemente deberíamos estar haciendo algo más productivo en la cafetería de Chicago en la que nos encontrábamos, pero Hotel 626 era bastante entretenido.

—Quizás deberíamos detenernos. —Cerré la portátil—. Ya morimos dos veces en ese nivel, y las cuatro personas que están en este lugar comienzan a vernos raro.

—Nah, no todos. Ese chico solo nos miró brevemente. —Edward señaló a un chico al otro lado del lugar.

—Cierto —reí. Acomodándome contra su cuerpo, recargué mi cabeza en su hombro—. Estoy cansada. —¿Cómo es que viajar podía ser tan cansador? Todo lo que haces es sentarte y realmente todo el proceso era agotador.

—Lo sé, cariño, lo sé. —Edward nos acercó más. Besó mi frente antes de hablar—. Quizás podamos dormir una siesta cuando lleguemos a casa de mis padres. Si tan solo Rosalie llegara…

—¿Te contestó el mensaje? —pregunté. Rosalie se había ofrecido para recogernos del aeropuerto a pesar de que nuestro vuelo aterrizaba a las cuatro y media de la mañana.

—Sí. Ella dice que está en camino. Sin embargo, conociéndola, probablemente se perdió. —Sacudió la cabeza.

—Vamos. Su sentido de dirección no puede ser tan malo.

Edward se giró hacia mí con una expresión divertida.

—Rosalie olvida dónde estacionó el auto. Creo que es seguro decir que se perdió en su camino al aeropuerto.

—Pero ¿qué ustedes no crecieron aquí?

—Créeme, Bella. A menos de que tenga el GPS activado o que Emmett venga con ella, Rosalie no llegará aquí antes de la hora del almuerzo.

Parpadeé.

—Estás hablando en serio.

—Tan serio como un ataque al corazón. Ah, ¿ves? Le mandé un mensaje a Em para ver si él sabía dónde estaba Rosalie y me contestó con esto. —Me tendió su teléfono.

hombre ella está conmigo. Tomé un taxi para encontrarla hace 5 minutos LOL. estaremos ahí en 10.

Vaya, así que no bromeaba.

—Guau.

—Sí. ¿Por qué crees que decidí que esperáramos en la cafetería en lugar de solo el aeropuerto? Si vamos a esperar por un largo tiempo, mejor que estemos cómodos, ¿no? —Se acurrucó contra mi cuello de manera juguetona.

Eso me hizo reír, pero un gemido se escapó de mis labios tan pronto como él comenzó a dejar besos.

—Ese sonido —gruñó contra mi piel—. Desearía poder tenerte ya para mí. Dios, ¿sabes lo difícil que ha sido no tocarte durante estos días?

—También te he extrañado. —Mis manos cubrieron la suya para que me sujetara más fuerte.

—Te quedarás en mi cuarto cuando lleguemos a la casa —murmuró—. Me he acostumbrado tanto a dormir junto a ti que ya no puedo dormir sin ti.

Sabía que eso era verdad porque yo me sentía del mismo modo. Nunca antes me había dado cuenta, pero después de esa noche de insomnio en casa de mis padres, vi el patrón de mis hábitos de sueño: las únicas noches en las que no dormía bien era en las que no estaba con Edward.

—¿No les importa a tus padres?

—Si lo hace, me escabulliré a tu cuarto.

—Oh. ¿Y nunca antes habías llevado a una chica a casa? —Estaba genuinamente curiosa… y un poco asustada. ¿Cuántas chicas habían llegado a la casa Cullen antes que yo?

—No —respondió de una manera que no quedaba lugar a dudas—. Tú eres la primera chica que traigo a casa y la primera que le presento a la familia.

—¿Por qué?

—Nadie nunca me ha importado tanto como tú. —Edward sonrió—. Tomo lo nuestro muy en serio, Bella. Sabes eso, ¿verdad?

Giré mi torso y abracé su cuello.

—Lo sé, chico tonto. También tomo en serio lo nuestro.

—¿Sí? ¿No dices eso porque soy tu primer novio? —preguntó, bromeando con seriedad.

—Lo digo porque es verdad.

Se inclinó para besarme y, como todas las otras veces, mi corazón se aceleró y mi mente se quedó en blanco. Todo en lo que podía pensar era en los labios de Edward sobre los míos.

«Nunca me cansaré de esto», pensé mientras giraba mi cabeza para profundizar el beso. Fue desafortunado que el ruidoso claxon del Jeep de Emmett arruinara el momento.


Cuando desperté, unas horas después, lo primero que vi fue el entusiasta rostro de Ash Ketchum lanzándome una Pokebola.

Parpadeé y tallé mis ojos para quitarme el sueño. ¿Dónde estaba y dónde estaba Edward?

Afortunadamente, lo encontré rápidamente al girar mi cabeza a la derecha. Él aún estaba dormido en una almohada amarilla que parecía muy familiar.

Resultó ser una gigante cabeza de Pikachú.

Demonios, toda la cama tenía todo tipo de mercancía de Pikachú.

Me senté y miré alrededor de lo que tenía que ser la vieja habitación de Edward. Alguien obviamente era un gran fan de Pokemón, si la cama, los pósteres, los peluches y las figuras en cajas de cristal eran un indicio, pero parecía que World of Warcraft y BioShock podían ser añadidos a la lista.

Me reí en silencio para mí. Edward era un nerd sin remedio, pero de algún modo eso lo hacía más adorable. Por supuesto, ayudó que yo también era fan de algunas cosas que a él le gustaban.

—¿Qué es tan divertido? —murmuró junto a mí; no sabía que ya estaba despierto.

—Nada. Solamente admiraba tus colecciones.

Me sorprendió escuchar un suspiro resignado.

—Adelante. Búrlate de mí y dime que soy un gran geek.

—Eres un gran geek, sí, pero, ¿por qué me burlaría de ti? —Quité el cabello de su frente—. De hecho, pienso que esta habitación es impresionante. Aunque sí creo que hay mucho Pikachú. O quizás solo diga eso porque prefiero a Raichu. Y a Groudon. Esos dos siempre han sido mis favoritos.

Edward me miró con incredulidad.

—¿Te gusta Pokemón?

—Hombre, crecí con ese show, ¿por qué no me gustaría? —respondí—. ¿Por qué luces tan sorprendido? Pensé que después de que acertara a todas las respuestas de un test de Star Wars, habíamos establecido que soy tan nerd como tú.

—Lo sé, lo sé. Lo siento. Este es shock del bueno —me aseguró. Sus brazos fueron a mi cintura mientras se sentaba—. Creo que eres más perfecta de lo que me imaginé.

Bajamos por el desayuno después de unos minutos más en la cama. A pesar de la hora relativamente temprana, Esme ya estaba levantada y activa en la cocina cuando llegamos ahí.

—¡Están despiertos! —Nos dio un abrazo a ambos—. Pensamos que no se aparecerían por unas horas más. ¿El viaje estuvo bien?

—Estuvo bien, mamá. —Edward esperó pacientemente a que su madre lo abrazara—. Rose y Emmett nos dejaron alrededor de las cinco de la mañana.

—¿Dónde están ellos? —pregunté. Pensé que la única persona que seguramente me encontraría en la cocina, sería Emmett.

—Están en el apartamento de Rosalie al otro lado de la ciudad. Volverán para el almuerzo, no te preocupes. —Esme me sonrió—.Y ¿qué quieren para el desayuno? Solamente tengo el café listo.

—Dame un poco de proteína. —Carlisle apareció en la habitación—. Tengo que guardar un poco de energía para después.

—Papá, qué car… es decir, ¿qué estás usando?

—¿Mi ropa de ejercicio? —Carlisle miró su atuendo. Tenía una camisa gris normal, pero lo que realmente llamaba la atención eran sus pequeños shorts azules de deporte. No había visto unos de esos excepto en las fotos de mis padres de los ochenta—. ¿Qué tienen de malo? Siempre los uso cuando salgo a hacer ejercicio.

—¿Lo haces? —Las cejas de Edward se arquearon—. ¿No crees que esos son muy… cortos?

Esme fue al lado de su esposo y palmeó su pecho.

—Oh, calla. No dejes que el chico te afecte, cariño. Yo creo que tu trasero se ve genial en ellos. —Ella le dio un beso mientras Edward murmuraba:

—Oh por Dios Santo…

—Gracias. Me alegra que alguien por aquí aprecie mi sentido de la moda. —Carlisle rio—. ¿Por qué aún no estás vestida? Sabes que la señora Vulturi odia que lleguemos tarde.

—Lo haré después del desayuno —le dijo Esme antes de girarse hacia nosotros—. ¿Quieren unirse? La clase de zumba es abierta para todos.

—Guau, ¿ustedes van a zumba? —Eso era admirable. No creo que nunca haya visto a mis padres levantarse para hacer ejercicio. Bueno, mamá pasó por una fase de danza del vientre, pero terminó cuando rompió su mejor vestido de danza.

—Sí, en el centro comunitario —contestó Carlisle—. Es un programa asombroso, en realidad. Usan todos los éxitos de los ochenta y, no es por alardear, pero Esme y yo siempre somos las estrellas.

—Ajá, la señora Vulturi desearía poder moverse como yo lo hago. —Esme movió sus caderas—. Me pregunto cómo terminó enseñando esa clase. La mujer no puede distinguir su pie de su codo.

—Deja a la vieja cacatúa ser, cariño. Los Call me dijeron que solamente dejarán que se quede para una presentación más. Quizás te puedes ofrecer para ser su reemplazo.

—¡Esa es una gran idea! Luego podemos invitar a los niños a ver la presentación a la que le pondré coreografía. Definitivamente debes usar esos sexys shorts cortos y puedo hacer ese movimiento en donde pongo mi pierna en tu…

—De acuerdo, creo que esa fue suficiente charla de zumba y los shorts de papá —interrumpió Edward—. ¿Podemos comer ahora, por favor?

—¿No quieres ver mis movimientos? —Esme puso sus manos en sus caderas.

—Mamá. Por favor —suplicó Edward. Sus orejas comenzaban a ponerse rojas.

—Bien, bien. Bella, ¿podrías echarme una mano, cariño?

—Me encantaría, Esme. —Mantuve mi sonrisa controlada para que no salieran las risas que luchaba por contener.

Así que así fue como se sintió Edward al conocer a mis padres.


—Ah. —Edward colapsó en el sofá de cuero en la elegante sala de estar de los Cullen. Sus padres se habían ido al centro comunitario unos minutos atrás y estábamos solos—. Finalmente, te tengo para mí.

—Como si no me hubieras tenido por los días pasados. —Me acurruqué a su lado—. ¿No te has cansado de mí?

—Nunca podría cansarme de ti —dijo él—. Y no hemos estado solos. No en realidad. Siempre hay alguien a nuestro alrededor, listos para bloquearnos.

—La última vez que revisé, tú eras el único que te bloqueaba —señalé.

—Bella…

—¿Qué? Solamente digo.

—Lo sé, pero ya hemos hablado de esto.

—Bueno, no tenemos que realmente tener sexo aún —dije con lentitud. Juntando todas mis fuerzas, me senté en su regazo y pasé mis brazos alrededor de su cuello—. Yo solo… yo solo te deseo, Edward. Estar junto a ti todo el tiempo solamente agrava mi necesidad de ti. —Eso y el fanfiction que no me pude resistir a leer, pero realmente no quería decirle eso.

Edward gruñó mientras sus manos encontraban mis muslos. Pensé que iba a apartarme hasta que me acercó más a él y me besó.

—Tienes razón —dijo—. Deberíamos… podemos... —Me detuvo de estar moviéndome en su regazo antes de continuar—. Quizás sea una buena idea si nos… anticipamos al evento principal.

—¿De verdad? —No esperaba que estuviera de acuerdo tan rápido.

—No eres la única sufriendo aquí, cariño. —Giró sus caderas un poco, dejándome sentir su reacción hacia mí.

—¿Cuándo comenzamos? —pregunté demasiado emocionada.

—¿Esta noche? —sugirió—. Yo… bueno, puedes notar que mis padres no tienen problema con que te quedes en mi habitación y todos, excepto por mí, se van a la cama temprano.

—De acuerdo —sonreí ampliamente—. De acuerdo.

Él rio y besó mi cuello.

—No puedo esperar…

—Edward. —Una voz extraña nos hizo congelarnos.

—Laur. —Edward se aclaró la garganta mientras yo me quitaba de su regazo—. Hola. Uh, buenos días.

—Sí. —La mirada de Lauren pasaba de Edward a mí—. ¿Dónde está mamá?

—Te la perdiste. Ella y papá se fueron a su clase de zumba. Sin embargo, te dejó el desayuno.

—Como sea. Solo dile que Nana Cullen llamó.

—¿En serio? No escuché el teléfono.

—Eso es porque estabas muy ocupado manoseando a tu novia. —Lauren rodó los ojos y un sonrojo cubrió mis mejillas.

—¿Por qué estás siendo tan grosera? —preguntó Edward, su voz tenía mucho más poder ahora—. Pensé que ya habíamos hablado de esto, Laur. La actitud grosera no es necesaria.

—Mira, no bajé aquí para ser sermoneada. Todo lo que digo es que deberías decirle a mamá que Nana Cullen llamó. Dios. —Ella murmuró algo más que no se alcanzó a entender.

Él suspiró.

—¿Qué fue lo que dijo?

—No sé, algo de venir al almuerzo más tarde con Rosalie. Creo que ella quiere… conocerla —asintió en mi dirección.

—Ella tiene un nombre —le dijo Edward, pero ella ya había salido en dirección a la cocina—. Dios, lo siento tanto. Tendré que hablar con ella acerca de la manera en la que está actuando.

—¿Hay algo que pueda hacer para que… no lo sé, le guste? —le pregunté.

—Solo dale tiempo. Eres una chica hermosa, cariño. Por dentro y por fuera. Ella será tu amiga pronto, lo sé —sonrió para darme ánimos.

—Eso espero.

—Como sea, ella estará en su mejor comportamiento más tarde cuando Nana Cullen venga. Ella es la favorita de la abuela, así que no se arriesgaría a perder ese estatus diciendo algo malo.

Sabía que Edward trataba de hacerme sentir mejor, pero, en mi cabeza, solo me hizo sentir peor. Si Lauren era la favorita de Nana Cullen y, claramente, ella tenía un problema conmigo, ¿acaso la única miembro de los Cullen, que no conocía, tendría problemas conmigo también?

Que el sobreanálisis comience en tres, dos, uno.


¡Feliz miércoles!

Bueno, Edward y Bella llegaron con los Cullen y, como vemos, Lauren sigue siendo pesada con Bella, ¿creen que llegue a aceptarla?

Muchas gracias por todos los reviews del capítulo pasado, superamos los 30 y no saben lo felices que nos hace eso, así que esperamos que sigan llegando sus reviews, ¿creen que podamos llegar a los 300 reviews con este capítulo? ;)

Sé que, nuevamente, el capítulo es corto pero como ya saben, la longitud de los capítulos no depende de mí, sean pacientes, aunque sean cortos, todos los capítulos valen la pena :)

Sin más, me despido y nos leemos la próxima vez :D

xx