Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de la grandiosa Stephenie Meyer. La historia es totalmente mía.
(Capítulo sin betear)
.
BREATHE
Capítulo 14: Thalia y Melpomene, por Angela Webber
Uh-oh.
Ambos estábamos mudos, sin saber qué decir.
O sea, sabíamos qué debíamos decir. Y también sabíamos que esta no era la situación en la que imaginamos estar cuando tuviéramos qué decir esto. Era un trabalenguas, pero no peor que mi cerebro en estos momentos.
Emmett nos miró escéptico, ahora mismo muy parecido al peligroso abogado; no había rastro de diversión, relajación o burla en su semblante. Eso me hizo sentir demasiado mal, pronto lo de tomarnos un tiempo con Edward y guardarlo para nosotros se me hizo una idea pésima. Estúpida idea ¿A quién se le ocurrió?
Suspiré, sabiendo que quería una relación formal con Edward y por ende, no podía lanzarlo a la boca del lobo solo y sin armas. ¿Podía? ¡No, Bella! No puedes, ponte tus bragas de niña grande y predica tu madurez con el claro ejemplo de enfrentar tus errores.
—Emm…
—Nada de Emm, Isabella —me estremecí—. ¿Qué jodidos ocurre?
—Ok, bien. Vamos a calmarnos, amigo.
—Ahora soy tu amigo.
—Emmett, no digas tonterías. Siempre has…
—Permíteme dudar, amigo. Me estás ocultado… ambos —nos señaló acusador— que tienen una especie de algo ¡A mis espaldas!
Su rostro se descompuso y pude ver que su expresión no era más que una máscara para ocultar su ¿Tristeza? ¿Decepción?
Mi corazón se rompió.
—Está bien. Lo siento, Emmett. No planeábamos ocultarlo… deliberadamente. Pero queríamos saber hacia dónde íbamos antes de decirle a alguien ¿Tiene sentido? —razonó Edward.
En su momento tuvo sentido, ahora lo dudaba.
—Déjanos explicarte —mi voz salió más lenta de lo que hubiese deseado, a lo que carraspeé—. Edward tiene razón, nosotros queríamos estar seguros. No quería que… esto se nos fuera de las manos y se volviera raro si no funcionaba, o que te volvieras contra él ¿tal vez? Emmett, lo siento, en serio. Ahora mismo la idea de tenerlo para nosotros dos apesta. Pero no me arrepiento, ni me retracto.
—Pensé que confiabas en mí, Bella.
—¡Lo hago! —gimoteé— Pero estaba… Él es tu mejor amigo, Emmett y…
—Íbamos a decírtelo —carraspeó Edward. Eso captó la atención de Emm y agradecí a brincos que me liberara de su acusadora mirada—. Pero cosas se atravesaron, no pudimos pasar tanto tiempo juntos como quisiéramos y cuando menos lo pensamos ya había pasado un mes y nosotros…
—¡¿Un mes?!
¿Quieres callarte, Edward?
—¡¿Estuvieron juntos por un mes antes de decidir decir algo?! ¿Me estaban viendo la cara de idiota mientras salíamos los tres? ¿Y qué hubiera pasado si eso no funcionaba? ¿Se quedarían callados o algo así? ¿Me tendría que enterar cuando alguno no soportara la presencia del otro?
—¡No! —Edward y yo gruñimos a la vez. Emmett rodó los ojos— Te lo hubiera dicho —se rindió Edward— Sé que no fue lo correcto, ocultártelo especialmente a ti. Pero necesitábamos conocernos y pasar tiempo juntos antes de dar un paso más.
—Emm… Era especialmente a ti a quien queríamos decírselo de primeras —omití el hecho de que mamá, Jess y Angela sabían ya—. Ni siquiera sé qué decir, porque entiendo tu cabreo. Te mentimos y lo siento tanto. Eso no quiere decir que confíe en ti menos o te quiera fuera de ciertas cuestiones en mi vida ¡Te quiero en todas! Pero estábamos parados en un punto medio.
—No estoy cabreado —bufó—. Bueno si lo estoy, pero estoy decepcionado. Me siento un poco herido, ninguno de los dos confió en mí y aunque trato de entender su punto, simplemente no puedo evitarlo. ¡Tú eres mi hermana! No solo eso, Bella. Eres… eres tú. Eres el integrante favorito de mi familia, en quien más confío, quien lo sabe todo, a quien más amo —lo sabía, sí. Y él estaba haciendo un excelente trabajo recordándomelo y haciéndome sentir peor por ello— ¡Y tú eres mi mejor amigo! —Emmett miró a Edward amenazante, pero Edward no retrocedió. Sacó la casta y aguantó como todo un caballero— Es bajo salir con la hermana pequeña de tu amigo, Edward. Más bajo aun, es hacerlo a sus espaldas.
Nos quedamos en silencio, los tres. No podía mirar a ninguno de los dos, no quería que se tornara así de incómodo e irónicamente, esta había sido la razón para ocultarlo en un principio.
—Emmett… —Edward rompió el mutismo, pero Emm lo ignoró y me miró.
—Arriba tengo ropa que Rose dejó la otra noche, cámbiate la ropa mojada antes de que te enfermes. Te espero abajo.
Salió del departamento dando un fuerte portazo y sentí mis ojos picar.
No, no ahora. Sé valiente. No vayas a llor… Ay no.
—No, nena —Edward me abrazó y me refugié en su pecho, sin importar que estaba empapado y su playera se sentía helada—. Hey, tranquila. Él lo está asimilando ¿bien? Fue nuestro error, debimos decirle mucho antes. Pero no al primer conflicto me echaré para atrás.
Negué con la cabeza.
—Ni yo.
—Muy bien. Probablemente él va a querer hablar contigo, así que ve a cambiarte y no lo hagas esperar —le miré, y él tiernamente limpió mis lágrimas y besó mi frente—. Vamos a estar bien, los tres.
—Lo sé. Es solo que… nunca lo había visto así.
Él sonrió a medias.
—Siempre hay una primera vez, Bell. Anda, yo tampoco quiero que te enfermes.
Me dio un empujoncito para que subiera a la habitación de Emmett y así lo hice.
Encontré la ropa de Rose fácilmente, estaba colgada en el closet, justo al medio. Eran unas tres blusas y dos jeans. Tomé una blusa de botones y la cambié rápidamente, me aseguré de tener mi blusa mojada pero Edward me la arrebató suavemente cuando me topé con él al pie de las escaleras.
—Yo me encargo.
Me debatí, por primera vez en mis veintitrés años, de ver a Emmett o no. Edward notó mi indecisión y me dio un empujoncito, no sin antes dedicarme una mirada.
—Bella…
—Ya voy, ya voy.
Tomé aire, muy necesariamente y besé a Edward antes de salir a la guerra.
Estaba exagerando, tal vez. Pero era así como me sentía en estos momentos.
Había sido nuestro error ¿En qué estábamos pensando? ¿En qué Emmett se podría cabrear con alguno de los dos por mezclar a su familia con sus amistades? Bien, nos había salido el tiro por la culata, él se había cabreado, sí. Pero ni de cerca por lo que esperábamos, contrario a ello, fue peor.
Encontré a Emmett recargado en su Wrangler y me hizo una seña para que subiera junto a él.
Emprendimos un viaje debajo de un silencio incómodo. Yo no tenía mucho qué decir, todo lo había dicho arriba en el departamento. Mi cabeza martilleaba en insistir de nuevo por una disculpa, una pizca de entendimiento, pero me abstuve porque aquello simplemente sería demasiado. Él por su parte, sí que tenía mucho qué decir y estaba en su derecho.
Para mi sorpresa, llegamos a David Zwirner.
—¿Trajiste las entradas? —inquirió antes de bajar.
Ni siquiera me miró.
—S-sí.
—Vamos.
Emm esperó por mí pero en todo el recorrido no dijo nada más. Él estaba sumergido en sus pensamientos y yo en los míos, las esculturas graciosas y maquiavélicas de Wolfson no me resultaban para nada interesantes, miraba sin mirar y me puse en piloto automático, solo pendiente de mi hermano.
Podrían haber pasado cinco minutos o cuatro horas, me habría dado igual y apenas hubiera notado la diferencia. Tuve que obligar a mis pies a ir de exposición en exposición y no quedarme parada como estatua en el lobby. Con mi semblante, fácil pasaría como una escultura más.
Emmett me hizo una seña otra vez y le seguí al aparcamiento. Subimos en silencio y condujo sin rumbo. Ya era de noche y el tablero del auto me hizo saber que habíamos pasado solo una hora en la galería. Él se detuvo en Cookshop y como autómata le seguí.
Consiguió una mesa alejada del resto y se tomó su tiempo para pedir algo a la carta. Yo no tenía hambre, tenía un enorme vacío en el estómago y dudaba que pudiera digerir si quiera el agua. Aun así, Emm pidió limonada con agua mineral para mí, una cerveza para él y pizza casera para compartir.
Se inclinó sobre la mesa y cruzó sus manos delante de mí. Ladeó su cabeza y negó.
—Aw, Bella… —suspiró— Quita esa expresión de cachorro degollado que no voy a decirte nada.
—¿Qué?
—Edward y tu son grandes —talló la palma de su mano con su rostro, frustrado—. Y saben lo que hacen. Lo que me lleva decir que sabías lo que hacías cuando me lo ocultaste. No me iré en contra de uno o del otro, porque es responsabilidad de ambos. Pero tampoco me voy a cabrear y amenazarles con no poder estar juntos ¿Qué derecho tengo yo? ¿Tan complicado era para ti acercarte a mí y decir: "Hey Emmett, estoy saliendo con Edward."? ¡O para él, avisarme que tenía intenciones con mi hermana!
«Trato de entender por qué la necesidad de ocultarlo. Sé que no es el hecho de que nadie en lo absoluto lo sepa, sino una necesidad de tener tiempo para ustedes dos. Tener una relación para ambos, de momento. Pero Bella, tienes que predicar con el ejemplo cuando digas que eres madura. ¿Dónde demuestras tu madurez si estabas lo suficientemente asustada de mi reacción como para no decirme? Para no confiar.
Lo analicé, todo, palabra por palabra y asentí. No había necesidad de pensar o darle muchas vueltas, Emmett tenía razón. Edward y yo la jodimos a la primera oportunidad y me sentía fatal por ello porque a lo largo de los años, Emm no había hecho nada más que amarme y confiar en mí.
—Lo siento mucho —inspiré hondo—. Tienes razón, yo… nosotros no pensamos en realidad más allá de lo que él y yo queríamos. No has hecho nada más que confiar en mí y demostrarme que yo puedo hacerlo también. No tengo excusa ni pretexto, perdón.
—Voy a tener un par de palabras con él —amenazó—. No hay manera que se salve de eso, sea quien sea, está saliendo contigo y eso ya es de peso para mí.
Asentí.
—Está bien.
Él asintió también y nos miramos fijamente por un buen rato. Puedo decir que él estaba buscando algo en mis ojos, pero no podía decir a ciencia cierta qué era.
—Las mentiras tienen patas cortas, Bella. Espero lo hayas comprendido —abrí la boca para replicar, pero él, tan conocedor de mí como lo era, negó—. Y sé que no mentiste, según tú. Pero ocultaste la verdad, que es prácticamente igual. No había necesidad, para tu información. Como dije, ustedes son grandes y saben lo que hacen, solo me hubiera gustado saberlo de otra manera.
—Lo siento…
—Ya. Deja de disculparte y come algo de pizza —él empujó amablemente un plato frente a mí.
—Emm… —cavilé un par de segundos, debatiéndome entre los pimientos y los champiñones, aparentemente. Pero internamente, decidiéndome entre morder mi lengua o no— Estamos… ¿Estamos bien?
Él me miró, como diciendo "¿Es broma?" y echó su cabeza hacia atrás, suspirando con fuerza.
—Estamos bien, Bella. Cielos —bufó—. Solo no lo hagas de nuevo ¿está bien?
—¡Lo prometo! —Juro que estaba conteniendo el aire, las ansias y mis nervios.
Me tiré encima de mi hermano y él me recibió con los brazos abiertos.
No me retractaría de estar con Edward, o de nuestro tiempo juntos a pesar de haber cometido el error de ocultárselo a Emm y herirlo en el proceso. Pero Emmett era… Emmett, y yo jamás me sentiría completa si mi hermano hubiera reaccionado de la forma opuesta a nuestra relación.
Cenamos pizza. Él me advirtió que no ahondaría en el tema con Edward, puesto que yo seguía siendo su hermana pequeña y él su mejor amigo y aquello le causaba un poco de conflicto ya que él y Edward siempre habían compartido detalles de sus anteriores conquistas. Lo miré mal, diciéndole que yo no era solo una conquista, a lo que él alzó ambas manos en señal de rendición.
—Ajá… y recuerda que sigo siendo tu hermano, Bella. No te comas a Edward frente a mí.
—¡No soy así!
Emmett rodó los ojos.
—Claro.
Emmett comió el último pedazo la pizza y ambos decidimos que queríamos pastel de chocolate como postre. Bueno, en realidad él decidió y yo asentí con un ligero: Si tú quieres. El mesero vino, retiró los platos sucios y trajo dos enormes porciones de exquisito pastel.
—¿Bella, Emmett?
Ambos, Emmett y yo, volteamos hacia la fuente de aquella conocida voz.
Garrett nos sonreía, muy cerca de nuestra mesa, y no pude hacer nada más que mostrar la misma empatía.
De su mano, una hermosa chica de rasgos medio-orientales nos miraba curiosa. Sus impresionantes ojos verdes y su piel olivácea le hacían exótica entre todos nosotros, mierdecillaspálidas.
—¡Yo*, Garrett! —Emmett se puso de pie y le dio un corto abrazo a Garrett Davies. Él le recibió divertido— Hombre, ¿Dónde has estado? ¡Te perdí el rastro!
—Despégate de las faldas de Cullen un día de estos, Swan. Y verás cómo me encuentras —Emmett negó con la cabeza, contrario a lo que esperaba por la mención de su desagrado hacia Edward, divertido.
—Ustedes dos, cállense de una vez. Serían grandes amigos si llegaran a conocerse.
—Cuando Trump deje de ser imbécil, Emmett… Hola Bella.
—Hola Gary.
Garrett pasó su mano por la espalda baja de su acompañante y le hizo dar un par de pasitos pequeños hacia nosotros.
—Ella es Tia Ássab, mi novia. Tia, ellos son Emmett y Bella Swan, los conocí cuando vivíamos en Seattle.
—Mucho gusto, Emmett y Bella —dijo ella con una bella sonrisa plácida, con un acento muy, muy marcado. Su apellido, su acento y su fisiología, me daban la razón en que tal vez ella era más exótica de lo que sus ojos aparentaban.
—El gusto es mío, Tia —Emmett asintió y yo le secundé—. Ya era hora de reformar a este hombre.
Garrett rodó los ojos, y Tia rió suavemente.
—Pensamos que podríamos compartir mesa con ustedes, puesto que el lugar está a reventar.
—¡Seguro! —Emmett sacó una silla para Tia, y Garrett resopló ante el gesto, pero no dijo más y se sentó en la silla vacía a mi lado— Nosotros ya hemos terminado, pero podemos acompañarles con el postre.
—Ah, eso sería maravilloso —Tia puso una servilleta en su regazo, y pude notar que era más o menos lo opuesto a Garrett. Delicada, suave ¿Está mal decir "educada" también?… no sabía cómo explicarlo. Pero a simple vista, y dado el transcurso de la noche, atiné en pensar que ambos se complementaban a la perfección.
Él la miraba con adoración y ella fungía como bálsamo a las risas estrepitosas de él –como las de mi hermano- y sus conocidas ansias. Hacían una pareja muy bonita y dentro de mí, sentí cálido porque después de todo, eso era lo que Garrett se merecía.
Ellos también pidieron una pizza para compartir y conversamos de Tia en su mayoría.
Recién había sido transferida a América, directamente desde Baréin. Un alivio, según ella, porque aunque sus padres habían sido de mente muy abierta, la cultura de su país natal dejaba mucho que desear. Había una lucha larguísima por delante en cuanto a la igualdad y pequeñas familias, como la de Tia, eran solo el comienzo.
Estudió en Inglaterra, pero regresó a los Emiratos Árabes –de donde ella era- después de su graduación. Contra todo pronóstico, consiguió un trabajo en Baréin, en una compañía de divisas. Dos años después, aplicó para su transferencia a los Estados Unidos y aquí estaba ella. Tenía entendido que era tres o cuatro años mayor que Garrett, pero siendo honestos, de no haber sido porque lo mencionaron jamás lo habría imaginado.
Garrett y Emmett por otro lado, estaban poniéndose al día. Ambos se conocieron de la forma más loca, cuando en la primera fiesta de verano de la Udub, Garrett me fue a dejar a casa y se topó con Emmett esperando por mí. Emm se puso en modo simio-hermano-mayor y Garrett lo calmó diciendo que solo me había dado un aventón. Entonces, de la nada, Garrett invitó a Emmett a una fiesta el siguiente fin de semana en La Push y el resto es historia.
Aquel verano la pasamos de fiesta en fiesta, celebrando mi entrada a la universidad, Garrett por supuesto fue el anfitrión de una gran mayoría.
Emmett y Garrett siguieron en contacto –más o menos, cuando Emm tuvo que regresar a New York. Solo un tiempo después, expulsaron a Garrett de la universidad y todos le perdimos el rastro. Supongo que se habían vuelto a ver aquí en la ciudad, aunque tan pequeño siendo el mundo, probablemente no habían podido convivir tanto como hubieran querido. Emm, siendo amigo de Edward y Garrett, siendo encasillado por ése círculo social en específico.
—Es muy… enriquecedor e interesante aprender de otras culturas, lamento si te acribillé con mil preguntas.
—¡Ah! Para nada —Tia se excusó—. No quiero pecar de vanidosa, pero amo hablar de mi hogar, mi familia, mis creencias…
—¿Los extrañas?
—Si, por supuesto que sí.
—¿Regresarías a Baréin?
—No sé, no puedo decir sí o jamás. La vida da muchas vueltas, por el momento siento que he encontrado mi lugar en el mundo.
Emmett se excusó para ir por el auto y Tia hizo lo mismo para ir al tocador de damas. Garrett y yo quedamos solos en la mesa. Él se recargó en su respaldo y yo, contrarío a él, me cerní sobre la mesa.
—Tia es encantadora.
—Lo es.
—Y es muy diferente a… Kate.
Garrett suspiró e imitó mi gesto, inclinándose sobre la mesa.
—No hay punto de comparación, Bella.
—Incluso pareces otro con Tia.
—¿Eso es bueno o malo?
—¡Es buenísimo! —Él rió— Garrett… ¿puedo preguntarte algo?
—¿No lo estás haciendo ya?
—Este… sí.
—Dispara, Swan.
—Mhm —aclaré mi garganta. Garrett me veía expectante, podía adivinar que él sabía que era lo que preguntaría a continuación—: ¿Qué ocurrió entre Edward y tú?
—Cullen… pff —Garrett negó con la cabeza—. Nada, exactamente, ocurrió entre Cullen y yo.
—¿Cómo? ¿Entonces por qué…?
—Angela Webber, la mejor amiga y fan número uno de Edward Cullen por otro lado…
Fan número uno mis ovarios, yo era su fan número uno.
—¿Tuviste algo que ver con Angela Webber?
—La conoces, quiero pensar ¿verdad? —Él no esperó mi respuesta— Claro que la conoces, sales con Cullen ¿no? ¿Por qué entonces estás preguntando acerca de esto? ¿No te habrán lavado el cerebro ya?
—¡No! —Él enarcó una ceja— Quiero decir, constantemente me dicen que me aleje de ti pero nunca dejan nada claro. No nos conocimos a fondo, pero si te conocí lo suficiente Garrett. Y aunque no conozco a Angela del todo, créeme que esa mujer no me da buena espina. Por lo que dudo que algo que ellos crean, Edward en específico, sea cierto. Más si fue Angela quien le lavó el cerebro.
—Pues tienes toda la razón, Swan —aquello me descolocó, porque una cosa era esta teoría conspiratoria formándose en mi cabeza y otra muy distinta, era la verdad absoluta—. Angela Webber está loca, créeme. Casi tanto como Kate —abrí mucho los ojos, porque Kate estaba demente—. Creo que tenía un imán o algo, ahora con Tia quiero pensar que la racha se ha ido —rió sin humor, pero no continuó.
—Así que saliste con Angela.
—Salí con ella, sí. Apenas llegué a New York, la conocí en una fiesta y… es guapa, solía ser divertida, así que me gustó. Salimos no más de un par de meses pero terminamos mal porque ella era toda loca, posesiva y celosa. Peleamos, me llamó después, la ignoré, no quería tener nada que ver con ella. Lo siguiente que supe fue que me detuvieron porque ella impuso una demanda en mi contra, por maltrato físico ¿puedes creerlo?
—¡¿Ella hizo qué?!
—Tenía meses que no la veía. La estaba ignorando, lo juro. Entonces llega de la nada a la estación, llorando y con moretones por todo el rostro. Con una escarola en el brazo y múltiples fracturas en las costillas ¡Dios santo! No sé quién le hizo eso, pero no fui yo. Ninguna mujer se merece que la toquen así, Bella. Yo tengo fama de perder los estribos, pero juro por mi madre que jamás he golpeado a una mujer. Por eso la evité, porque sabía que Angela buscaba hacerme perder mis cabales. Quiero estar mal, pero apuesto a que ella se hizo eso a propósito.
—Si no hubiera sido a propósito, ¿por qué culpar a alguien que no lo hizo? ¿Por qué no culpar al verdadero agresor?
—Exactamente. Todos pensaron que salí por las influencias de mi padre y por el dinero de la fianza, pero la verdad es que salí porque no había ninguna prueba concreta en mi contra. Ni mensajes amenazadores, llamadas recientes, capturas en vídeo de ella entrando a mi apartamento o yo al suyo. También tenía una coartada sólida y verdadera que rompía con su acusación. Tenía pruebas de estar donde realmente estuve, cuando según Angela la agredí. Pero ¿Quién me va a creer? A mí. Al fiestero de malas amistades y familia dudosa. Quiero decir, Angela Webber, santa altruista de la élite neoyorquina.
Rodé los ojos, aquello último me constaba.
Pero estaba en shock. Si lo que Garrett decía era verdad, aquella sería solo una prueba de la locura de Angela Webber. Solía pensar que era solo una arpía elitista que tenía un enamoramiento con Edward, ahora en serio me daba un poco de miedo.
Entonces ¿Por qué Edward no me contó nada de eso? ¿Por qué Angela no lo sacó a relucir en el primer minuto?
—Ellos no mencionaron algo como eso —Garrett me indicó que continuara—. Edward dijo que estabas envuelto en malas amistades, mafia, crimen organizado…
Él soltó una carcajada irónica.
—He escuchado todo tipo de cosas, Bells. Incluso hasta trata de blancas, Angela se encargó de todo eso. Es muy extremista, he de agregar. También en decir que somos intocables por el apellido de mi padre, lo cual es mentira. Somos intocables porque somos inocentes. Probablemente ellos no mencionaron la supuesta golpiza de Angela porque ella estará "avergonzada y se obliga a olvidar lo sucedido" —Hizo comillas al aire, con su voz rebosante en sarcasmo—. Y Edward respeta su privacidad. Solía pensar que Cullen era alguien inteligente, ¿sabes? Cuando Angela y yo salíamos, él era todo agradable y fácil de llevar. Lamentablemente, no tardé mucho en darme cuenta que está cegado por su amistad con Webber.
—Pero ellos invitaron a tu familia a su gala benéfica.
—¡Lo sé! Llámalo interés, morbo o simple hipocresía. Son retorcidos. No fui, si lo habrás notado.
—¿Lista para irnos, bebé?
Emmett era bien conocido por interrumpir en los mejores momentos. Pero esta vez le agradecí, no sabía si aguantaría más de esto.
¿Sabría Emm sobre esto? De ser así, suponía que no creía prenda de Angela ¿De qué otro modo podría hablar tan animadamente con Garrett? ¿Y si estaba ignorante a la situación?
Esto era cada vez más retorcido.
Tia llegó y ellos también anunciaron su salida. Nos despedimos, Tia y yo intercambiamos números y me hizo prometer bajar a verla un día de estos.
Una vez en el auto, miré a Emmett, debatiéndome entre hablar o no. Sin embargo, las palabras salieron antes de siquiera pensarlas.
—¿Sabías lo de Garrett y Angela?
Emmett me miró, unos segundos antes de regresar su vista al frente.
Se tomó solo un par de minutos para responder.
—Sí. ¿Garrett te dijo?
—Sí.
Emm asintió.
—¿Qué piensas?
—¡No lo sé! Es demasiado, es choqueante, una película. Es algo delicado, Emm —mordí mis uñas, con mi cabeza hecha un lío.
—Lo sé. Y por esa razón le creo a Garrett.
—¿Qué?
—Lo que oyes, hermana. Angela Webber miente, marca mis palabras.
—¿Y por qué Edward…?
—No lo sé, Bella. Hemos tenido un par de discusiones porque yo no amenacé de muerte y vergüenza a Garrett después de la supuesta paliza que le dio a Angela. Pero Bella, nunca me cerró aquello y el maltrato a una mujer no es un juego. Las apariencias engañan, sí. Y bien Garrett pudo haberlo hecho y de haber sido así, ni siquiera Angela Webber sería excusa para un acto tan atroz. Pero vale… no, no lo creo. No lo siento, no me cuadra ni me cierra. Y Edward se cabreó conmigo por dudar de ella, supongo que una amistad de tantos años ciega, Bells. Por lo que te pido que… joder, pienses y tengas cuidado con esa amistad. Recuerda que soy abogado y si bien no estudié el ámbito penal, cursé la clase y déjame decirte dos cosas: Uno, la chica está loca y dos, sabrá montar buenas novelas pero es muy tonta dejando cabos sueltos.
Estas eran ligas mayores, sentía.
Habíamos pasado de "Angela: autora de mentiras, para que su amiga obtenga al chico que le gusta" a "Angela: aun mentirosa, culpable del proceso de un inocente".
La piel se me erizó. ¿Estaba frente a una psicópata?
.
.
.
Epov:
No estaba viendo nada en realidad. Las imágenes fluían en la pantalla sin sentido alguno, ni siquiera sé que puse, en primer lugar.
Bien podrían haber sido los Looney Tuns o Elton John en concierto.
Le envié un mensaje a James, excusándome por mi ausencia esta noche. Ni siquiera recordaba la reunión con los chicos y de no ser por los múltiples mensajes en el grupo de WhatsApp, jamás lo habría hecho.
La puerta se abrió y me puse de pie más rápido de lo que habría deseado.
Estaba un poco nervioso, pero más que eso, estaba listo para enfrentar a Emmett si las cosas se salían de control. Conocía a mi amigo, era sensato. Pero le habíamos mentido, así que bien podría agarrarse de ahí si pensaba que yo no era suficiente para Bella. Después de todo, ella era su familia y para rematar, su integrante consentido.
Pero yo ya estaba prendado a Bella, no había vuelta atrás.
Me decepcioné, un poco, cuando vi que solo Emm atravesó el umbral.
—¿Dónde está Bella?
Él me miró sin responder y se sacó su chaqueta con una paciencia infinita. Serio, sin atisbo de duda en su semblante.
—Quiero hablar contigo a solas.
Asentí, sin decir más. Lo veía venir, para ser honestos.
—Aquí estoy.
Me pasó de largo por la sala y fue a la cocina a sacar dos cervezas. No había hecho la compra, pero había surtido el refrigerador con Coronas, por supuesto.
Acepté una y él se dejó caer en el sofá de dos plazas.
—Edward… eres mi amigo —sentenció—. Mi mejor amigo y no justifico su actuar, pero trato de comprender —dio un sorbo a su cerveza y con eso, me senté en el sofá frente a él—. Te aprecio, te admiro, te quiero y aunque se el buen ejemplo de hombre que eres, esto no te va a salvar de lo siguiente que voy a decir:
«Mi hermana es un caso. Es madura e infantil. Independiente en muchos sentidos, dependiente en otros tantos. Le ha costado salir de su zona de confort y puede ser contradictoria y no muy seguidora de sus consejos. Y Jesús, te vas a topar con un sinfín de defectos en ella —rió con ironía, negando con la cabeza—.Pero ya estás en el barco y ella va de pasajera de primera fila. Así que más te vale no bajar en la primera sacudida porque me olvidaré de que eres mi amigo y juro que te las vas a ver conmigo. Sus problemas y discusiones son cosas de ustedes, como cualquier pareja. Pero por favor no la lastimes ni juegues con ella, no lo merece.
—Emm… —me aclaré la garganta, él no podía estar más lejos de la verdad— No lo haré. Jamás lo haría. Bella es una persona increíble y… no puedo decidir nuestro futuro, no sé lo que pasará mañana, dentro de dos semanas o un año. Pero jamás lastimaría a Bella.
—Cuento con ello —dijo en tono grave.
—Si es porque no te dijimos antes…
—No, no es por eso. Solo olvidemos ese punto ¿quieres? Es una advertencia que todo hermano mayor tiene que hacer —rodé los ojos, claro. Y él recuperó su humor, soltando un silbido bajo—. Ahora tendrás que presentarte con mamá y papá, oficialmente.
—Ellos me conocen.
—No como el novio de mi hermana… ¡Lo que me recuerda! Abstente de detalles y muestras de afecto excesivas. Al menos frente a mí —Emm hizo mueca de asco—, recuerda que era yo el que escuchaba las anécdotas de tus conquistas.
—Bella no es una conquista —sentencié.
—Eso dijo ella.
—Por supuesto que lo dijo —esbocé una sonrisa orgullosa, ésa era mi chica.
—Bueno, se hace tarde —Emmett se levantó del sofá y dejó la botella vacía en la mesa de centro—. Solo cuida a mi hermana ¿quieres?
—Lo haré, Emmett.
Emmett asintió y frunció el ceño después.
Abrió la boca, la cerró y negó. Se debatía entre ir y quedarse, a lo que le piqué.
—¿Qué pasa? ¿Algo que agregar?
—Nada, nada. Hablaremos mañana. Buenas noches hermano.
—Buenas noches.
Lo miré desaparecer por las escaleras, con los hombros caídos y la expresión indecisa. ¿Qué ocurría? Hablando de Bella y nuestra relación todo había salido bien. Incluso mejor de lo que imaginé. Entonces ¿Qué ocurrió con él?
.
.
.
—No sé Jess, tengo que decirle a Bella.
—Le diré yo, dirá que sí.
Rodé los ojos aun cuando ella no me podía ver, pequeña mierdita insistente.
—Jess, Bella también está algo ocupada ahora mismo. Tiene exámenes en puerta y proyectos que entregar. No creo que…
—¡Mi fiesta está a la vuelta de la esquina, necesito ayuda!
—Te dije que contrataras una organizadora
—¡Yo te dije que esas cosas no me van! ¿Recuerdas la Gala? ¿Hola, suspiro de pato y espárrago de risa? ¡Jamás!
Rodé los ojos. No debería reírme de la histeria de mi hermana, pero era mi hermana, así que me podía reír. Y lo hice.
Ella bufó, estresada, exasperada, cabreada y desesperada. Y me colgó, dejando la línea muerta en mi oído. Reí otra vez y negué con la cabeza antes de dejar mis cosas en la barra de la cocina.
Mi pobre Jess estaba hasta arriba de estrés con su fiesta de cumpleaños. Al parecer, Mike, mamá y dos de sus amigas no eran suficientes. Lo que me llevó a pensar: ¿Qué tan extravagante sería la noche del quince de octubre? Me estremecí. Casi podía ver las boas rosadas en mi cuello y la diamantina por todo mi cuerpo, como una bailarina de cabaret barato.
¡Edward, basta!
Encendí la televisión y reanudé el último episodio de la serie que estaba viendo. De hecho, tendría que estar terminando mis balances puesto que los viernes "trabajaba" desde casa. Y también debería aprovechar que Bella estaba en la biblioteca, para avanzar con mi trabajo y así no me distrajera su presencia.
¿Quién en estos días va a la biblioteca?
Daba lo mismo, Bella no estaba aquí y era bueno saber que de los dos, ella era la de la fuerza de voluntad. De otra manera yo no me podría separar de ella, menos ahora que lo nuestro era ofici…
Era oficial.
Era oficial, ¿verdad?
Me tensé. Bien Edward, tu eres idiota ¿no?
Bella estaba esperando que lo hiciéramos oficial, por supuesto. Y yo le había visto esta mañana, mucho más animada que anoche, parloteando sobre como su hermano estaba bien con nuestra relación. No que no captara las indirectas, solo que… está bien. No capté las indirectas. Ella estaba esperando que yo lo hiciera oficial.
Entonces ella sería mi novia ¿no?
Cristo, qué bien sonaba aquello.
Inevitablemente, quería ese tipo de exclusividad oficial con Bella. Y sorprendentemente, no me asustaba para nada.
Unos golpecitos en la puerta me sacaron de mi estupor y con las ideas renovadas –y las indirectas captadas, me paré de un salto y corrí hacia la puerta.
—¡Nen…! Hey, Ang.
No era Bella la que estaba en la puerta, era Angela. Sonriente y confundida.
—¿Decías?
Negué con la cabeza y le sonreí.
—Lo siento, pensé que eras otra persona.
—¿Cómo Bella?
Me encogí de hombros y la dejé pasar.
No había visto o hablado con Angela desde la gala, el pasado sábado. Tampoco es como si fuese regular vernos entre semana pero podía notar que le había desplazado un poco fuera de mis planes. Pronto Bella se había convertido en mi confidente y compañera, y aunque lo nuestro era muy reciente, la podía considerar una gran amiga –más allá de mi chica, sino ¿Cómo podíamos reírnos tanto y por cualquier estupidez? ¿Cómo podíamos compartir nuestros pensamientos con tanta facilidad? ¿Cómo podíamos disfrutar de nuestros silencios sin incomodidad?
Sin embargo, Angela siempre había estado.
Ahí, desde el comienzo de todo. Y era injusto que por mucho que Bella me agradara, dejara a Angie fuera de mi vida de un día a otro. Solo para añadirle mierda a la situación, era pésimo que de las pocas veces que nos habíamos visto, hablado o mensajeado, fuese ella quien tomaba la iniciativa.
La atraje en un abrazo apretado y ella se relajó.
—Lo siento, te dije que no lo haría ¿verdad? ¿Lo estoy haciendo?
—No, Ed…
—Es solo que tengo tanto ahora mismo. El trabajo es una mierda, la escuela es una mierda, apenas tengo tiempo para Bella y para mí. Ni siquiera he podido…
—Oye, para ya, grandote. No te estoy culpando por nada, así que no tienes que explicarte. Ambos estamos ocupados últimamente, es la cosa molesta que viene con crecer.
Reí y la guíe a la sala.
—¿Qué tal fue la recaudación de fondos?
—¡Excelente! Se recaudó casi el doble del año pasado, no sabes las cosas maravillosas que haremos con ese dinero. Para empezar, invertiremos en la escuela del albergue y añadiremos un ala médica.
—Woah, un ala médica. Ese es mucho dinero entonces.
—No sabes lo que alabar a un millonario egocéntrico puede hacer. Harían cualquier cosa porque hables bien de ellos frente a cientos de personas de su mismo círculo social.
—Al menos es por una buena causa.
—Lo sé. En fin ¿estás solo? —Ang miró a todos lados, a lo que asentí— Quería hablar contigo.
—¿Qué ocurre? —fruncí el ceño y me tensé ante su repentina seriedad. Su prolongado silencio solo acentuó mi inquietud y añadí—: Me estás preocupando, ¿Te ocurrió algo?
—No, no a mí. No ocurrió nada en realidad, aún… ¡Cielos! —Se retorció los dedos y me miró preocupada— Sabes que me preocupo por ti ¿verdad? Ed, eres mi mejor amigo y solo quiero lo mejor para ti.
—Ang, habla ya ¿Qué ocurre?
—Se trata de Bella…
—¿Bella? ¿Qué ocurrió con Bella? —me puse de pie de un salto, en un intento por encontrar mi teléfono y hacer… no sé. ¿Le había pasado algo a Bella?
Pero la mano de Angela me arrastró al sofá y negó.
—No le pasa nada a Bella. Quiero decir, no lo sé. Al menos no sé qué pasa por su cabeza —bufó molesta—. Se trata de Bella y Garrett.
Sentí mi cuerpo envararse, más si eso era posible y apreté mi mandíbula.
—¿Qué? Más vale que termines de una vez Angela.
Ella suspiró y me miró antes de hablar.
—Anoche los vi, cenando juntos. A Bella y Garrett, muy uhm… ¿cómo decirlo? Muy… juntos —resolvió—. Escucha, Ed, le hemos advertido sobre él y evidentemente ella ha hecho caso omiso, decidiendo que Garrett es más importante que cualquier cosa que tu tengas que decir sobre él. Solo no quiero que ella te lastime o que esté jugando contigo. Garrett es…
—Espera, espera. No, Ang. Debes haberte confundido, Bella estaba con Emmett anoche.
—¿Estás seguro? —ella rebuscó en su bolso y sacó su móvil haciéndome sudar. Si ella estaba tan segura entonces ¿Bella había estado anoche con Garrett y por eso no llegó con Emmett? Angela mostró la pantalla de su iPhone y ahí estaban.
Sentí frío y luego caliente. Y luego frío otra vez. Como cuando te atrapan en una travesura muy, muy grave y no sabes qué decir, hacer o sentir. Solo que yo no era el atrapado y de todas formas me sentía así.
La fotografía frente a mí se estaba burlando de mis ilusiones de hace diez minutos atrás. Garrett estaba reclinado sobre la mesa, sonriéndole a Bella a la vez que ella le sonreía a él. Era ella, en tan poco tiempo podría reconocer sus facciones incluso en una fotografía pixeleada con el zoom. Aparte, usaba la misma ropa de ayer; la blusa de Rosalie.
—¿Qué? —escuché mi voz como un graznido a lo lejos, no muy seguro de ser yo hablando.
Esto no tenía sentido. Yo le había advertido a Bella sobre él y ella no había escuchado. Porque ahí estaba, pasándosela en grande con él mientras yo probablemente aniquilaba a mis neuronas de tanto pensar en cómo enfrentarme a Emmett.
¿Entonces no había ido con Emmett? ¿O había ido y se había encontrado con Garrett después? ¿Por eso no había venido con él anoche? ¿Emmett sabía acerca de esto?Me sentía engañado, incluso cuando mi parte racional me decía que me calmara y pensara con claridad. Ellos no estaban haciendo nada más que conversar, figuradamente. Y sonreír.
¡Pero yo le había advertido sobre él! Y no podía evitar no sentirme herido de verla hablando animadamente con él a pesar de lo que ella y yo habíamos acordado. Le valió para una mierda. Y la vi esta mañana y ella no dijo nada al respecto ¿Entonces lo estaba ocultando?
—Aparentemente ella no escucha ¿cierto?
—Esto no tiene sentido… Bella no…
—Edward, sé lo que vi. Y ahora tú lo estás viendo también. Ellos reían como grandes amigos y hablaban cada vez más cerca —carraspeé, no era lo que quería escuchar—. Escucha, me preocupo por ti y por consiguiente, me preocupo por Bella. Sé que te importa y no puedo culparla, Garrett es el tipo de persona que engaña y engatusa. Debemos advertirle a Bella de qué tan serio puede ser el daño provocado por Garrett —entonces Angela sollozó y me di cuenta de que sus ojos estaban rojos—. Aún tengo pesadillas al respecto, no puedo creer que alguien como él esté libre y ande por ahí engañando a cuanta mujer se le pone enfrente —susurró con voz ahogada.
—Oh Ang…
La abracé y ella escondió su rostro en mi pecho, dando bocanadas entrecortadas.
Yo tampoco entendía cómo personas como Garrett Davies no estaban tras las rejas. Influencias y dinero, tristemente.
Aun podía recordar el rostro avergonzado, derrotado y herido de Angela. Jamás imaginé que alguien tan cercano a mí pasaría por algo tan atroz. Tampoco entendía como muy pocos se tomaban con seriedad este tipo de situaciones, las acusaciones de una mujer maltratada físicamente no eran cosa de tomarse a la ligera y aun así, había quienes olvidaban lo ocurrido o pasaban por alto el episodio.
Saludaban a Garrett como nada pasara, como si no hubiera osado en golpear a una mujer hasta el punto de quiebre solo porque esta mujer le dejó. Solo personas cercanas a Ang sabíamos de lo sucedido. Ella no se había atrevido a hablar, menos cuando liberaron a Garrett con tanta facilidad. Mamá y yo le insistimos en que apelara, pusiera una orden de restricción o hiciera algo al respecto, pero Angie estaba lo suficiente avergonzada como para no salir de su apartamento por al menos un mes. Fueron días duros y me envenenaba como había personas que aun dudaban de ella. Emmett o Jess, por ejemplo. No podía creer, siendo que les consideraba personas inteligentes y pensantes, que pusieran en tela de duda la palabra de Ang. Nada tenía que ver si a Jess le agradaba Angela o no, me sorprendía como mi hermana se había mostrado tan poco empática y comprensiva con otra mujer.
Después de meses, Angela me pidió, más bien rogó, que desistiera de hacerlos cambiar de opinión. Ella estaba tratando de superarlo, de pasar la página y salir adelante. Así que desistí, por respeto a ella.
Jessica no mencionaba nada al respecto, Emmett tampoco lo hacía… increíblemente, incluso podía ver que mi padre se mostraba escéptico, pero nunca lo dio a saber con palabras. Pasé la página igualmente.
Pero no podía permitir que Bella cayera en ello también.
Veía rojo solo de pensar que Garrett pudiera intentar hacer con Bella lo que hizo con Angela. Me hería el reconocer que tal vez Bella se estaba dejando engañar por él ¿Y yo donde quedaba? ¿Dónde quedábamos nosotros?
Una sola fotografía estaba desmoronando mi día, mi semana y mi mes con Bella.
Escuché la puerta a lo lejos pero me era imposible salir de mi transe. Todos los "y sí" se arremolinaban en mi cabeza y por más que trataba, la cordura, la lógica y la coherencia no tenían cabida.
—Yo iré.
Sentí a Angela separarse de mí y me senté recto, con la mirada perdida en la pantalla al frente.
Está bien, Bella no es irracional. Tampoco es estúpida. Bella y yo queremos algo el uno con el otro…
—¿Edward? ¿Qué ocurre?
Bella se materializó frente a mí, poniéndose en cuclillas y mirándome preocupada. Tuve que parpadear para de verdad verle, con su ceño fruncido y sus grandes ojos marrones inquietos.
No, tenía que haber una explicación y aun la hubiera, ella tenía que alejarse de él.
—Hey guapo —alejó un mechón de cabello de mi frente, con dulzura infinita y paciencia contenida. Dejé salir el aire que no sabía que estaba reteniendo y ella me animó con una mirada confundida—. Me estás preocupando…
—Creo que los dejaré solos…
Angela tomó sus cosas rápidamente.
—¡No! Ang, tienes que quedarte.
—No, será mejor que los deje hablar solos.
—Angie…
Podía sentir los ojos de Bella en mí y con un vistazo confirmé que su mirada iba de Angela a mí y de regreso.
—Nos veremos después ¿bien? Solo hablen y… tranquilízate un poco Ed.
—Bien.
Angela se despidió de Bella con una mirada preocupada y salió apresuradamente del departamento.
—Edward ¿Qué está pasando? —soltó ella tan pronto como la puerta se cerró.
Me puse de pie y Bella se apartó, dejándome pasear por la sala, nervioso y sin saber muy bien como soltarlo.
—¿Estabas con Garrett anoche?
Mantelo calmado, Edward. No te extralimites.
Lo último que quería era que esto en serio terminara en una gran pelea.
—¿Qué?
—¿Estabas con Garrett anoche?
Ella se tensó y lo perdí. No que no lo supiera ya, la fotografía era muy clara, así como sus participantes. Pero encararle y saber la verdad por su nerviosismo, era distinto.
—Creo que puedo entender porque Angela estaba aquí.
—Bella, responde a la pregunta.
—Sí, lo vimo…
—¿Lo viste anoche? ¿Por eso no llegaste con Emmett? ¿Por qué te fuiste con él? —Ahí va mi calma— ¡Bella, te lo dije! Garrett Davies es peligroso ¿Cuál es tu necesidad de hacer cosas estúpidas como…
—¿Cómo verme con un supuesto golpeador de mujeres? ¿O un integrante de la mafia? ¡Oh no! ¡Ya sé, un tratante de blancas! Por favor, avísame si la lista sigue.
—¿Qué dices? ¡O sea que lo sabes y caminas hacia él deliberadamente! ¿Te niegas a ver la verdad de las cosas? ¿De ver cómo la gente puede cambiar? ¿O simplemente te dejaste encandilar y quieres comprobar si lo que dicen es cierto?
—Edward, cállate de una vez antes de que sigas diciendo más idioteces y responde ¿Te dijo Angela que estaba con Garrett? No entiendo como no se acercó a saludar —demandó con sarcasmo.
—No seas tonta, Bella —ella cuadró sus hombros y un sentimiento fugaz atravesó su rostro. Me quise retractar, porque también sabía que ella no era tonta. Pero ninguno de los dos estaba pensando con claridad. Sabía que ella tenía un carácter de cuidado, lo tuve claro desde las primeras dos veces en las que me hizo jalarme el cabello hasta el punto de dejar mi cráneo rojo. Pero yo también tenía mi mierda mala y fue una lástima que no la pudiera esconder por un tiempo más—. Si sabes al menos la mitad de la verdad, sabrás porque ella no se acercó a ustedes. ¡Está preocupada por ti!
—Claro, Edward… no lo creo.
—¡Escúchate, Bella! ¿Garrett ya te lavó el cerebro? ¿Tan fácil le fue?
Ella soltó una carcajada irónica que me erizó la piel.
—Te invito a hacer lo mismo, Edward.
—¿De qué hablas?
—¿Por qué estás tan cabreado? ¿Porque se trata de Garrett Davies o porque Angela torció la verdad para hacerte creer que estaba sola con él?
—Ya sabes lo que dicen, una foto vale más que mil palabras.
—¡Ah, una foto! Así que ella tomo una foto. ¿Sabes? No sé qué hayas visto en la foto, pero discrepo. Una foto puede ser interpretada de mil maneras distintas a la realidad y puedo adivinar que en ella salíamos él y yo ¿cierto? ¿Habrá sido cuando Emmett salió por el auto? ¿O cuando la novia de Garrett fue al tocador? Porque créeme, Edward, no recuerdo haber ido a su encuentro solo para burlarnos de ti y de tu amiga.
—¿Emmett?
—Emmett y yo fuimos a cenar ¿recuerdas? Ayer, él, tú y yo, discutiendo sobre las verdades a medias —siseó entre dientes—. Nos encontramos con Garrett y su novia, Tia. Se sentaron con nosotros y pasamos la noche poniéndonos al día. Cosa que hubieras sabido si no me hubieras interrumpido en un principio.
—¡Cosa que hubiera sabido si me la hubieras dicho esta mañana!
—¿Y hacer una escena como esta en el café? No lo creo.
—¡No es una escena, Bella! Y Emmett, joder ¿Qué mierda tiene en la cabeza dejando que Garrett se acerque a ti?
—Cordura, Edward. Cordura, coherencia y sensatez.
—Bella, deja de decir tonterías. Estás defendiendo una causa que no te consta. Volviste a saber del tipo ¿Qué? ¿Hace un mes más o menos? Y ahora lo defiendes incluso de mí, cuando yo estuve ahí viendo como Angela trataba de superar eso… eso que él le hizo y ¡Joder! No puedes simplemente defenderlo porque te agradó cuando lo conociste hace años.
—Bueno, él está libre, sin ninguna orden de aprehensión en su contra. Eso debe decir algo.
No. Juegues. Así.
—Dios mío. Esa es la estupidez más grande que he escuchado y me decepciona mucho que venga de ti.
Ambos nos quedamos en silencio, yo no podía creer lo que acababa de escuchar. Parecía que ambos habíamos sacado a relucir nuestros verdaderos "yo" en defensa de terceras personas y estaba demasiado sorprendido de que a Bella… Mi Bella, le importara un bledo algo tan delicado como lo ocurrido con Angela.
Hace apenas una hora estaba pensando en hacer lo nuestro oficial y ahora parecíamos tan distantes aun cuando nos encontrábamos a menos de dos metros, en la misma habitación.
—Deberías empezar a preguntarte porque la palabra de Angela es puesta en duda y qué clase de persona puede llegar a ser.
—¿Lo dices por Garrett o hay algo más? —Negué— Tonterías, sé qué clase de persona es ella, Bella. Me consta y la conozco de toda mi vida. No voy a dudar de ella solo porque…
—Porque yo, la chica con la que sales desde hace apenas unas semanas, te lo está pidiendo ¿cierto?
—No es así.
—Es así. ¿Sabes, Edward? Creo que debemos dejar que esto se enfríe un poco.
—No, vamos a hablar…
—No estamos hablando, Edward. Nos estamos gritando, estamos diciendo cosas hirientes de las cuales nos vamos a arrepentir —ella suspiró, cansada. Pero me negué—. Entiendo que Angela sea tu amiga, pero si crees que por eso tenemos que seguir sus pautas en nuestra relación y tienes el derecho a imponerme algo que no me consta, ni lo siento, ni lo creo… ya comenzamos mal.
—Solo estamos preocupados por ti.
—He ahí tu primer error. Angela no está preocupada por mí, no sé qué trama pero no sé porque jodidos no te dijo que Garrett y yo no estábamos solos en el restaurante. Por ahí hubiera empezado ¿No crees? ¿Por qué omitió el pequeño detalle?
Ella tenía razón, una pequeña razón en un mar de tonterías.
Nuestro silencio se prolongó, otra vez. Incómodo a diferencia de los ratos silenciosos de hace días.
Dejó caer una bolsa de comida rápida sobre la mesa de centro. No me había percatado de que la bolsa estaba ahí ni de que había una caja de donas en el sofá.
—Traje algo para comer, si no lo quieres tal vez Emmett tenga hambre cuando llegue.
—Bella, nena…
—"Nena" —su voz entrecortada fue como una daga directo en mi pecho, pero ella tenía razón. Teníamos que pensar con claridad antes de seguir diciendo cosas de las cuales podríamos arrepentirnos—. Hablaremos después ¿bien? —¡Muévete, haz algo! Me quedé estático, sin mirarla y con los brazos cruzados sobre mi pecho. La escuché suspirar— O no, cómo sea.
—Bella.
Un portazo me hizo saber, esta vez, que había salido del departamento.
Bueno, ¿en qué momento el día se torció de esta manera?
.
.
.
.
Yo: No hace referencia al pronombre "yo" de primera persona. Es más un saludo que las personas de habla inglesa, en especial americanos, dicen. Algo así como "Hey You!" –léase "yo". / "Hey tu".
.
.
¡OMG no me maten!
Teníamos que amargarle la dulzura a estos dos, al menos por un ratito hahahaha.
¿Cuántas nominaciones al Oscar para Angela? ¿A quién le creen? ¡¿Qué les pareció?! La verdad es que, no tenía planeado que esto sucediera en este capítulo pero dije ¿Por qué no? Es momento de darles una verdadera razón para dudar de Angela y ¿Garrett? Así que escucho teorías ¿Le atinaron? ¿Creen que Edward está equivocado? ¿O será Bella? ¿Cómo lo resolverán ahora? Tan bien que reaccionó Emm… :(
En fin, el capítulo 15 está en proceso, pero les prometo que esto no se quedará así. Es más: SPOILER (esta es una probadita de lo loca que está Angela…)
¡Chicas! Gracias por la paciencia, el apoyo, los comentarios, el cariño y las buenas vibras. Me encantan, son las mejores lectoras del mundo y las adoro por eso. :3 No me cansaré de repetirles, jamás, cuan agradecida estoy. Poco a poco le estoy encontrando el hilo a esto otra vez (recuerdan que les conté que tuve un problema y eso me desanimó mucho ¡Pero aquí estamos!) y todo es gracias a ustedes. Neta, como decimos aquí en México, que ustedes me dieron el subidón que necesitaba. :)
¡Y les pago con este capítulo! JAJAJA qué malagradecida, Ivy.
En fin bellezas, esto es todo por hoy. Espero terminar el siguiente capítulo para antes del viernes, para subirlo ese mismo día. :D No las quiero dejar así por mucho tiempo hahaha. Recuerden unirse al grupo de fb, el link está en mi perfil y sin más que decir, nos leemos la próxima semana.
Déjenme un bonito review, porfisporfis.
Las quiero, kss Ivy. Xx
