Titulo: Moretones
Personajes:
Bulma/ Vegeta
Rating:
Clasificación T, insinuación de situaciones adultas y un par de palabras
Frase:
"Si no duele, no es amor"
Ubicación temporal:
2 años antes de la llegada de los Androides
Sumario:
Amarte duele
Garabateando:
Petición para Itagm :)

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1

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Un año de relación después, Bulma comenzó a usar blusas de manga larga, junto a un aspecto exhausto y un tanto adolorido. Su madre en esas ocasiones trataba de mantenerla lo más cómoda posible sin dejar de preguntar con la solicitud de siempre si no necesitaba nada más.

La peliazul simplemente reía y agitando la mano le decía que no había nada de qué preocuparse.

Su padre a veces la veía masajearse el cuello y murmurar acerca de salvajismo e incivilización. En ocasiones así era mejor no preguntar, como siempre, no le daría ni una respuesta directa.

Lo que fuera seguro tenía que ver con el huésped que ahora vivía con ellos desde hacía un año.

-Tiene gustos raros, -había dicho el Doctor Briefs a su esposa.

-A mí me parece atractivo -le había contestado esta con una risita mientras alimentaba a una de sus plantas carnívoras.

Mujeres, masculló el científico, depositando una taza de té en su mesa de trabajo donde ya estaba enfrascada diseñando un nuevo modelo de jet familiar que pudiera dar la vuelta al planeta en 14 horas.

-Gracias papá -agradeció la científica con una sonrisa antes de volver a sus planos.

Seguía tan activa y creativa como siempre, y si era así no había de que preocuparse, fuera lo que fuera, ella lo resolvería con la misma determinación con la que aceptaba cualquier reto.

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2

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Humanos, frágiles y estúpidos humanos, volvió a pensar el príncipe desde la punta del edificio de la Corporación Cápsula mientras veía salir a Bulma de nuevo con una blusa de mangas largas, aunque su paso volvía a ser de nuevo firme.

No se rendía, seguía insistiendo sin dejarse amedrentar, cosa que aunque no lo admitiera en voz alta, él admiraba y respetaba de ella. Tenía que aceptar que en eso, era una mujer digna para él, si tan solo no fuera tan... debilucha.

Agitó la cabeza espantando esos pensamientos como a moscas y de un salto desapareció tras el edificio, hacia donde estaba la cámara de gravedad, un poco de entrenamiento le vendría bien para despejar la cabeza y dejar de pensar si acaso esa mujer era de veras valiente o estaba completamente loca.

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3

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Esa noche se acercó a él de nuevo. A un año de distancia ya no era necesario estar persuadiéndole para que la dejara estar a su lado, como si alguno de los dos fuera el peligroso ahí. Aunque el conllevaba un peligro inherente a su raza y era algo que en lo personal solo la hacía desearlo aún más.

Recostó la cabeza en su regazo y aunque refunfuñando un poco él la dejó hacer lo que quisiera; siempre y cuando lo dejara disfrutar de ese extraño momento de silencio que el guardaba mirando las luces de la ciudad, antes de volver a fijar la vista en ella.

-¿Qué hay de tus brazos?, -inquirió él haciendo un gesto con la cabeza.

-Mucho mejor, mira - y arremangándose mostró que los moretones comenzaban a desvanecerse del todo. El saiya reconoció ahí las marcas de sus dedos.

-Criatura debilucha -gruñó frunciendo el sueño, ganándose un golpe del revés de su mano en su pecho.

-¡Hey!

-A veces me pregunto si estás loca o eres estúpida.

-Vegeta -advirtió ella empezando a maquinar como arrancarle las pelotas -¿Podríamos por una noche saltarnos los insultos?

-No digo más que la verdad mujer, deberías al menos esperar, hace apenas tres días que empezaste a caminar con normalidad. -resopló, una sonrisa socarrona formándose de repente. -No es que no comprenda que no puedas esperar.

-Me sorprende que tu ego aún no se haya desparramado por el edificio.

-No soy yo quien viene aquí e insiste como una cualquiera a pesar de que al otro día apenas podrás moverte. –se burló haciendo a la mujer envararse.

Suficiente.

Bulma se desembarazó de sus brazos y marchó a la puerta, bien, había captado el mensaje, si iba a estar de hijo de puta...

Pero la mano en torno a su muñeca detuvo su paso, y antes de poder si quiera protestar sus pies ya habían despegado del suelo y su espalda hecho contacto con el colchón.

Y él encima de ella.

-No esperé que te rindieras tan rápido, mujer.

Giró la cabeza a un lado y se cruzó de brazos.

-No estoy para tus malas bromas Vegeta, si quiero algo, voy por ello, pensé que ya sabías la clase de mujer que era –le espetó, su tono claramente ofendido.

-Lo sé -contestó repentinamente serio, -eres frágil, mujer. Uno de estos días te voy a romper y el imbécil de Kakarotto va a venir a joderme por eso. No es que no quiera una pelea con él y mandarlo al otro mundo, pero no me interesa que sea por esto.

Lo volteó a ver, semejante confesión en él era algo casi tierno.

-No es fácil controlar mi fuerza, ¿recuerdas lo que pasó la primera vez?

-¿Cómo olvidarlo?, no pude levantarme en semanas, fue como si una montaña me hubiera pasado por encima.

Vegeta resopló.

-Y aun sabiéndolo no te detienes –gruñó -mi poder y el tuyo es un abismo de diferencia. Tratar de controlar mi fuerza no ha sido un mal entrenamiento, pero…

Bulma giró los ojos, sayajines, todos iguales.

-Terminas igual. Uno de estos días...

-...será mejor. Estas últimas veces ha habido menos moretones, ya no tardo tanto en volver a caminar o sentarme sin tener que dar un respingo y que me miren raro. –Enumeró ella tocando su rostro -Vegeta, soy una mujer adulta y siempre he tomado riesgos, desde el día en que me embarqué en mi primera aventura para conseguir las esferas del dragón hasta el día en que te conocí, he sido clara en mis decisiones y no me detengo no importando el riesgo que corra. Además...

-¿Además?

-Si no duele, no es amor –le dijo sonriendo pícara.

Vegeta le sonrió con esa media sonrisa que la acaloraba por dentro.

-Estás loca -le espetó antes de besarla.

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