CAPITULO 14 – Confesiones
Draco, yo... No entiendo. ¿Por qué me dices esto a mí? Si no soy más que una chica más de las tantas en tu vida. Solo jugaste conmigo. Yo también lo hice y lo acepto. Fue solo un juego. Pero yo terminé enamorándome. Me enamoré del chico equivocado. ¡Bueno! Pero ya. No te culpo. Tú eres un... Hombre. Eres Malfoy. Yo fui la tonta que se enamoró. Solo eso. ¿Qué esperaba? ¿Acaso que Malfoy se enamore de mí? ¡Imposible! Estuve ciega. Pero ya pasó. No te gastes en explicarme nada. Ya te lo he dicho. No me hace bien. Esto no me hace bien. Solo te pido que te alejes de mí. Solo eso. He decidido no sufrir más. Y para eso te tienes que alejar. Pero tú vuelves a explicarme esto. No se que es lo que tanto quieres que entienda.
Quiero que entiendas que yo nunca quise hacerte mal. Porque sería lo último que haría en mi vida. ¿Y sabes por qué? – Exclamó el rubio tomando el rostro de Pansy con sus manos. – Porque te amo. Si, Pansy. Yo también te amo. Te amo con locura. ¿Y sabes una cosa? No quiero perderte. Tú me has cambiado. Contigo aprendí. Tú me enseñaste lo que es el amor. Aquella noche en la que me dijiste que me amabas, yo sentí algo extraño hacía ti. Algo que jamás en mi vida había sentido por nadie. Y aunque no me di cuenta a tiempo, ese sentimiento extraño que sentí hacia ti tenía nombre. Su nombre es amor. El sentimiento más bello de todos. Aquel que nunca pude experimentar con nadie. Pero contigo si pude hacerlo. Y por eso no quiero perderte por nada del mundo. Junto a ti soy feliz y por eso no quiero que te alejes de mí nunca más. Te amo Pansy. –
Draco miró a Pansy con un brillo especial en los ojos. Ella notó que no era el mismo. Ya no era el chico sin sentimientos que alguna vez conoció. Aquella mirada fría había cambiado completamente para tornarse cálida y tierna.
Te amo, Pansy. No quiero verte así. No quiero que continúes mal por lo de Willow. Ella no significa nada para mí. ¿Me crees? – Y acarició con suma suavidad su mejilla. Ella asintió con la cabeza a la vez que una pequeña y dulce sonrisa se le dibujaba en los labios. – Quiero que sepas que junto a ti ya nada me importa. Lo único que me importa ahora eres tú. Quiero ser feliz a tu lado y que el mundo ya no exista cuando estamos juntos. Solo tú y yo y nadie más. Te amo y no quiero perderte nunca más. –
Draco... Yo también te amo. – Exclamó Pansy que lo miraba sorprendida. Todavía no podía creer las palabras que surgían e la boca de Draco. Pansy lo observó. Amaba sus ojos grises. Siempre inconscientemente acababa perdiéndose en ellos. Eran los ojos más bellos que había visto jamás. Sus rostros comenzaron a acercarse. Pansy tomó el rostro de Draco entre sus manos y éste rodeó su cintura. Se fundieron en un prolongado beso. Un beso lleno de pasión, lleno de amor. Cada vez sus cuerpos se fueron inclinando más hacia el suelo hasta que acabaron acostados en el, sobre el pasto. Continuaron besándose. Parecía nada importarles. Y así siguieron con aquel beso, que parecía no acabar jamás. Se besaron hasta el cansancio. Hasta que, cuando sintieron que el aire se les acababa, se quedaron quietos. Muy juntitos uno del otro, intercambiando miradas y sonrisas. Se incorporaron y quedaron una vez más sentados y apoyados sobre la copa del precioso árbol. Pansy apoyó su cabeza en el pecho de Draco. Estuvieron así, durante mucho tiempo, abrazados. Hasta que Draco exclamó:
Pansy... Tengo que preguntarte una cosa. Quieres... ¿Quieres ser mi novia? ¡Claro que si no quieres está bien! Lo entiendo. –
¡Hey, hey! Draquito. ¿Qué te hace pensar que no quiero ser tu novia? ¡Tontito, claro que si! – Dijo Pansy con una sonrisita. Draco no pudo contenerse. Le encantaba cuándo sonreía así. No pudo contenerse y sin pensarlo más, la tomó suavemente y depositó en sus rojos labios, un dulce y tierno besito.
Draco... Quiero que sepas que nada en este mundo me hace más feliz que tenerte a mi lado.
Te amo, preciosa. – Le dijo al oído. Luego volvió a mirarla a los ojos y notó que una lágrima le resbalaba por la mejilla.
Amor, ¿Por qué lloras? – Exclamó preocupado y con los ojos muy abiertos mientras secaba con suavidad aquella lágrima.
Lloro de felicidad...
★.•.•Y así continuaron por siempre
Nunca nadie los pudo separar•.•.★
★.•.• Estaban metidos en un mundo
Que solo dos ellos podía habitar•.•.★
★.•.•Un mundo donde la tristeza no existía
Donde solo había lugar para la felicidad•.•.★
★.•.•Un mundo propio de ellos
Donde nadie más pudo entrar jamás•.•.★
★.•.•Un mundo donde la felicidad era eterna
Y el amor lo era todo•.•.★
★.•.•Un mundo que ellos mismos
Supieron inventar•.•.★
FIN
