Capítulo Catorce: La Fiesta, Parte I
NA: oh.. cuanto lo siento... no he actualizado ¿en cuántos meses? ¿? Como sea, estoy desintoxicándome de Harry Potter. Pero, aún tengo esta cosa sin subir así que, terminemos el sufrimiento. Mis manos duelen mucho como para actualizar, por ello, no he escrito ninguna historia, aunque me muera por hacerlo y... mis ganas de escribir acerca de Harry Potter, son de nulas a terriblemente inexistente. Pero, tranquilos. Dentro de unos años tal vez vuelva a publicar ¿Y quién sabe qué pueda suceder? *Evil Laugh*. ¿No tengo que repetir lo de siempre, ¿verdad? Pero, weno: todo es de J.K. Rowling y todo lo demás es de mi perversa musa que anda sacando ideas de todos lados para luego dejarme varada *Roll eyes* como si lo necesitara... *Sarcams*
Liuny
ADVERTENCIA: Holy shit, OOC ¡Muerte inminente del canon! OMGWTFBBQ!?
Si podía pedir un deseo, pediría sin pensárselo, poder estarse así para siempre. Seguía profundamente dormido, pero, algo en su cabeza le hacía estar presente allí. Descansaba beneplácito envuelto en un calor agradable, una sensación de buenaventuraza que de recordarle algo, sería los brazos cálidos de su madre, sosteniéndole en una noche de tormenta. Suspiró removiéndose un poco para desentumir su cuerpo.
Sentía un aroma en particular rondándole. Era relajante, le recordaba al sándalo, por lo que no podía ser un aroma volátil que se había colado, y definitivamente él, no lo olía así. Se debatía entre un olor un tanto enmaderado, y sutilmente picante a veces llegándole entremezclado con un extraño popurrí cítrico. Demasiado complicado de procesar para su cerebro dormido, él normalmente olía a jabón antibacterial de ése que les obligaba a comprar Hermione. Ron, tampoco… siempre olía a humedad y a aldehído que normalmente le mareaba. Era excesivamente intenso y penetrante como para soportarlo tiempo seguido, pero, como que a su amiga no parecía importarle demasiado…
Esa esencia era compatible con él. Y sentía de manera literal algo ciñéndole, calor humano, algo que no había sentido nunca de esa manera, y si alguna vez alguien se lo había proporcionado, estaba incapacitado para recordarlo. La curiosidad le picaba, pero, aún se encontraba demasiado cansado como para hacerle caso. Otra exhalación fugitiva escapó de sus labios, avisándole que, no importaba cuanto pataleara, estaba pronto a despertar.
No le caía mal despertarse, su estómago le comenzaba a exigir comida, toda aquella que no le había sido suministrada correctamente en los últimos días. No se quejaba si todos los días se levantaba así con esas caricias que parecían el viento rozándole la cara, era algo suave, terso y cuidadoso. No recordaba haber dejado la ventana abierta, y dudaba que sus compañeros de cuarto hubiesen sido tan estúpidos como para abrirla con posibilidad de tormenta de nieve, en el ambiente.
Decidió medio abrir los ojos, la pereza no le dejaba hacer demasiado. Y por alguna extraña y desconocida razón, para su persona, a su cerebro no le daba la regalada gana de recordar que había sido del ayer y del anteayer. En su campo de visión borroso, estaban una mancha negra y ¿botones? Parpadeó tratando de entrar de lleno en el mundo, alzó un poco la cara y su mirar chocó con unos ojos grises observándole sin ningún sentimiento en especial, tal vez, expectación, tal vez, sólo cansancio, o… alivio.
No estaba soñando, eran los ojos plateados de Draco, su cara se completó, agregando al marco; sus fracciones patricias, su nariz respingada, su cabello liso y albino, cayéndole sin ningún orden en específico sobre su frente sin molestar su campo de visión. Poco a poco y como si de un dibujo borroso que se aclara, los recuerdos fueron llegando. Uno a uno, pensó en si podía considerarse afortunado o desgraciado. ¿Qué hacía allí? Jamás había tenido intención de quedarse, pero, el techo y la nieve fueron el desencadenante de su sueño… ¿o fue la presencia de Draco? Total, en su cuarto también había ventana con nieve y techo…, un techo que se sabía de memoria entre todas sus horas insomnes.
¿Por qué ninguno de los dos decía nada? Estaban concientes de que al despertar, su reacción más factible hubiese sido, separarse y comenzar con la negación. Sin embargo, el te entiendo sin tener que hablar, que se había presentado desde la noche, aún restaba entre ellos, reconfortándoles de cierta manera. Decidieron volver a fijar su mirada incitándose a hablar. Eran unos cobardes y estaban plenamente conciente de ello.
— ¿Deberíamos comenzar con un "buenos días"? —Preguntó inseguro y en un tono algo ronco.
— Eh… ¿Buenos días? —Saludó Draco, haciendo que la situación se tornara hilarante.
— Y, no te miento, mi primer pensamiento fue: que maravilloso se está aquí, no me quiero mover nunca, pero, ¿Me sueltas? ¿Por fa? —El rubio hizo lo que le pedían—. Gracias. Silencio incómodo se cierne sobre nosotros. Necesito que me hables más que en monosílabos.
— Am, Eh… pues… eh, yo…
— Estás balbuceando.
— Es que no tengo nada que decir, y cuando digo nada, es que, alguien agarró mi extenso vocabulario y lo sacó de mi cabeza.
— Bueno, ya que todo está tácito, o eso parece, yo…, creo que me iré a desayunar.
— ¿En pijamas? —Preguntó con un brillo de diversión en sus ojos.
— Oh… detalle técnico. Tendré que usurpar tu baño.
— ¿Y la conversación yo, tú, veela, mago oscuro, para cuándo queda?
— ¿Hasta que la evasión aguante o la situación se haga insostenible?
— Sé que no es la hora para ponerme en este plan pero, el caso es tan serio que, a ti te matan y yo me muero, que a mí me pasa algo y pobre de ti.
— Ok, ciertamente, me parece lo suficientemente grave como para hablar. ¿Aquí? ¿En otro lado? ¿Desayunamos y nos emboliamos luego? ¿Cómo prefieres?
— Deseo un poco de coherencia lógica. Especialmente de nuestra presunta inmortalidad… ¿Cuánto falta para que mueras?
— Ya lo hice…, en realidad, ya hace mucho tiempo que me recuperé de ello. El problemita está en que, mi parte blanca no se fue nunca, contradiciendo mi naturaleza, y dado que parezco tener predilección por ella, mandando todas las teorías a la mierda, mi 'parte negra' me ataca como diciendo: aquí estoy yo, o me usas o te uso.
— ¿Y para ello el collar?
— Y para ello el collar. No puedo controlarme tan bien, todavía.
— ¿Y en qué momento pasamos al 'y vivieron felices para siempre'?
— Cuando pase el afán del "Veela Dominante Oh-mi-dios-no-puede-ser". Yo derrote a Voldemort —Escalofrío por el nombre—. Tu padre realmente me quiera como yerno y Sirius no tenga ganas de matarte, por haberme hecho lo que me hiciste…, como a versión macro y a gran escala, no nos amarguemos con detalles sin importancia.
— Ya veo…
— ¿Feliz?
— Preocupado.
— Bien, por cierto. Feliz Cumpleaños, Draco —El ojigris abrió más los ojos en sorpresa, jamás pensó que se acordaría, es más, ¡ni siquiera él mismo se acordaba del todo! Sintió un corto pero lleno de sentimiento beso en su mejilla, acompañada de las palabras más corta-nota y nada románticas del mundo—. Ahora, necesito tu baño, mi estómago reclama por comida.
1
— Buenos Días —Saludó con normalidad sentándose al lado de su amiga.
— Buenos días —Respondió dejando el periódico de lado.
— ¿Cuánta gente sale muerta hoy? ¿Qué dice acerca de "Oh mi Dios veela dominante pone en peligro el mundo mágico"?
— No mucho. Los mismos muertos de costumbre, y… no dice nada de veela dominante pone en peligro el mundo mágico. Sólo felicitan a Draco por su cumpleaños…
— Ah… Lucius Malfoy es una de las personas más eficaces que conozco a la hora de evitar habladurías.
— Me doy cuenta —Siguió sin entender mucho—. ¿Tienes respuesta a la pregunta de hoy en la noche?
— No es necesario, desde ayer, puedes considerarme como esposo oficial y vitalicio del presumido rubio de Malfoy.
— ¿Ah?
— Pues sí…, cuando vea a Parkinson tal vez la torture un rato a base de cruciactus, la denigre como ser humano y luego la mate de la manera más dolorosa que se me ocurra. Y eso sería sólo la mitad de lo justo por lo que ella me hizo a mí.
— No me estoy enterando de nada.
— Bien, te resumo: Ayer, mientras ustedes disfrutaban de una agradable tarde en Hogsmeade yo, estaba enlazándome con Draco, para evitar que nos jodieran la vida a los dos y llevar de plano a la destrucción al mundo mágico, porque a la nenita de Pansy no le entra en la cabeza que no fue mi culpa que ella no pudiera tener a Draco Malfoy. Les envió una carta a sus padres, chismeándole acerca de la situación, éstos casi, por poquito, logran que se active un decreto que haría que me ejecutasen sin derecho a réplica y que Draco terminase en las garras del lord inevitablemente… ¿Qué te parece? ¿Cómo me sienta el matrimonio?
— Con ironía —Le contestó un poco sacada de onda—. ¿Dónde está el papel?
— No, Hermione, estoy hablando de que, me enlacé al veela.
— Ah… —Soltó cayendo en la realidad del asunto—. ¿Por eso umm… eh… ayer?
— En pocas palabras, tratar de hacerlo con quince personas al otro lado de la puerta, el frió calándote los huesos, y la mitad de ti pendiente en saber que tanto dicen los de afuera por si teníamos que huir de repente, y la otra mitad en el proceso —La castaña carraspeó—. Obviamente que con ironía, Herm.
— Yap… —En ese momento entró nada más y nada menos que el celebrado. Habían decidido ignorarse mutuamente hasta no saber exactamente que sentían y hacía donde querían dirigir su relación. Cuando el rubio terminó de sentarse, todos los de su casa comenzaron con sus felicitaciones—. ¿No lo vas a felicitar? —Le preguntó molestándole, tratando de alivianar el momento, no esperando ésa réplica por parte de su amigo.
— Ya lo hice. Fui el primero en hacerlo si te interesa… ¿cómo es posible eso? Parece que a nuestras magias les dio por necesitarse y no dejarnos dormir hasta estar juntos en pro de luna de miel; así que dejando mi orgullo y lo caliente de mi cama, me fui a dormir con él. Siéntete orgullosa de mí, mientras yo me hundo en la miseria por haber disfrutado el haber despertado siendo abrazado por el veela. ¿Satisfecha tu curiosidad? ¿Estás feliz porque sí me casaré con él? ¿Puedo comer ya?
— ¿No te has puesto a pensar que tal vez ustedes mismos se necesiten el uno al otro y no tiene que ver de algo mágico? —Preguntó en tono conciliador.
— Sí, y de ser eso verdad, me haría sentir el ser más miserable de toda la faz del universo, porque, con esto, el destino me escupe en la cara haciéndome saber que existe.
— No te molestes pero, estás siendo melodramático.
— Oh… claro —En ese momento Ron llegó medio dormido a la mesa—. ¿Y cómo pretendes que me lo tome? Hermione, entiéndeme de una buena vez…
— ¿Por qué simplemente no estás con él, si tanta falta te hace? —Ron observó callado como su amigo agarraba a la castaña con las dos manos por la cabeza obligándole a verle directamente a los ojos.
— Hermione, en estos momentos no sé que hacer ni a dónde caminar. ¿Se entiende? Estoy enlazado eternamente a alguien, aún me pueden matar y sólo tengo diecisiete años… Necesito ESPACIO, y Draco no está en mejores condiciones que yo. Así que, esta mañana decidimos por mutuo acuerdo y luego de una laaaaaarga charla, detenernos aquí y enfriar las cosas… ¿Está claro? Deja de hacerme de celestina; de ahora en adelante, necesito manejarme yo sólo.
— ¿Ahora que sucedió?
— En contra todo pronóstico y porque el destino es una mierda, ayer me enlacé a Draco Malfoy… —Ron comenzó a masajearse las sienes.
— Son las nueve de la mañana del domingo, no me lances esa mierda así.
— Bienvenido a mi mundo. Pansy Parkinson llega a aparecer en mi campo de visión, y tendré condena perpetua en Azkaban por lo que tengo pensarle hacerle —Dijo destrozando su desayuno.
— ¿Por qué?
— Porque fue ella quién logró que la situación se complicara. No me quiero ni imaginar el revuelo que se va a armar…
— ¿Podrías explicar en más que un 'paneo general' la situación?
— Vamos a comer a otro lado —Les dijo agarrando su plato y yéndose de allí siendo seguido de igual manera por sus amigos. Draco que jamás prestaba atención a aquellas felicitaciones vacías, miró como Harry se iba con sus dos fieles amigo tras él… suponía que era hora de poner sus pensamientos en claro ¿y quiénes mejor que sus hermanos para ayudarle? Era hora de reconocer que en cierta y denodada forma sentía celos de quién ahora le iba a acompañar en el infinito y más allá. Suspiró con cansancio mirando con desgano su desayuno. Se levantó haciendo oídos sordos a las protestas de sus amigos, saliendo del agobiante ambiente del gran comedor.
Blaise observó sin inmutarse a su amigo, el único que tenía y sabía que igual en viceversa; irse de allí. Se debatía en seguirlo y forzarle a hablar, pero, Draco en ese estado, era impredecible, y podía terminar llorando como podía terminar mandándole a la enfermería por metiche.
2
Sabía con exactitud, donde encontrarle. Llevaba doce años o quizá más tratándole. Y, en complemento a sus palabras, entró en su campo de visión.
— Lindo día —Fue lo que le dijo, sentándose a su lado. Sintió como esa penetrante mirada que decía tanto y a la vez no decía nada, se volvía hacia su persona—. Cualquiera diría que no estás disfrutando tu cumpleaños. Ser alabado por todos y ser por veinticuatro horas el centro de atención inminente —Tanteó de la única manera que sabía, y que posiblemente no era la más correcta en esa situación.
— Blaise, tengo la desdichada felicidad de comentarte que, desde ayer eres compadre de Potter.
— Así que al final sí era eso.
— Sí…
— ¿Y qué quieres? ¿Ser el centro de atención de Harry Potter?
— Curiosamente, desde esta mañana, no sé lo que quiero.
— Te lo voy a repetir por enésima vez, como cada vez que caemos en esta situación. Soy tú único amigo… ten consideración de él, y termina de soltarlo de una vez.
— Ayer…, Pansy, batiendo su record de mezquindad, mandó una carta a sus padres contándoles que, yo estaba cortejando a Harry. Joder, Blaise… esta ha sido la peor humillación que he vivido en mi vida.
— ¿Por qué? ¿Se activó el Sruth o algo así?
— No. No fue tan horrible como eso, pero, te lo pondré así: Un cuarto condenadamente helado, al menos siete personas, con no muy buenas intenciones, fuera de éste; Harry herido, no me preguntes por qué, y una hora en aproximación de tiempo para lograr unirme a él… —El moreno slytherin le miró, sin mediar palabra, suspirando—. Mierda…, es sólo que, el sexo jamás había sido tan deprimente para mí, contando con que es algo que me gusta —Declaró sin corte.
— ¿Sirvió de algo?
— Al final desistimos, y decidimos —Le mostró la mano derecha ya vendada—. A pesar de que logramos abstraernos, y todo lo demás, preferimos no arriesgarnos, además, en algún momento Harry simplemente se comportó tan diferente conmigo…, de las tres veces que le he besado en ninguna me había respondido por iniciativa propia.
— ¿O sea que él sí te quiere?
— Aún no lo adivino. A veces sí, a veces no… a veces pienso que utiliza sus sentimientos acorde a la situación. Anoche, llegó a la habitación dónde se quedan mis padres y yo estaba, no sé como le hace. Simplemente me dijo que no podía dormir y me insinuó que por ello yo tampoco debía hacerlo. Por supuesto que, yo tampoco podía dormir. Así que, decidió que simplemente venía a 'fastidiarme un rato'.
— ¿Volvieron a…?
— ¡¿Qué?! No… No, Merlín. Si yo llego a tocar a Harry de nuevo de ése modo, en estos momentos, me maldice hasta la médula. Mediamos dos frases incoherentes y luego, el silencio…
— ¿Y el silencio, en este caso, fue bueno o malo?
— Fue como si, todo lo que se podía decir saliera sobrando.
— Bueno, eso en un buen indicio… —Volvió a suspirar desinflado al ver la cara del rubio—. ¿Quieres seguir desahogándote?
— No sé como explicarme. Harry cayó rendido al poco tiempo, y… lo único que pude ver fue a un niño. Algo desvalido y desprotegido, dejado de cualquier manera por ahí.
— Ergh… Potter despierto y en sus dos pies lo menos que da es sentimiento de desvalidez… —Draco sonrió irónico.
— El punto es que eso me hizo sentirme más miserable aún, porque, no me imagino lo chocante que debe ser perder la virginal así, colocando el problema más banal como ejemplo. En fin, dos minutos después, me decidí abrazarle y descubrí que era achuchable y acolchadito… —Blaise soltó una carcajada mal disimulada—. Y que hasta la estúpida y ridícula pijama de Snitches que cargaba se sumaba al conjunto… créeme, una vez que conoces la otra parte que nadie sabe del niño-que-vivió, te hace el alterar tu juicio de valores acerca de su persona y preguntarte ¿Quién es él?
— Bien, eso acaba de destruir mi imagen de Potter, tócame los cojones y hasta aquí llegas. ¿Qué te puedo decir? —Le preguntó al ver que el de ojos grises, le miraba malamente—. ¿Qué todos son Potter? ¿Qué uno se maneja en roles? ¿Qué sí talvez es un niño desvalido y solitario? ¿Y tú qué? Tú tampoco eres un matón sangre fría como todo el mundo cree. Potter se abrió parcialmente a ti ¿Tú le has mostrado a él, lo que tú eres? No hablo de todas las sandeces que has hecho tratado de conquistarle. Merlín que estaba por golpearte si seguías tratando de conquistarle como si de una chica se tratara. ¿Les has hecho entender que si va a poder confiar en ti en caso de ser necesario? No… —Le calló al ver que se iba a defender—. No con tus comentarios irónicos del estilo "pero es que no es obvio".
Mira, yo no tengo ni idea de cómo y qué se siente estar enamorado, yo ya sé que tengo prometida desde que nací, pero, si todo lo que se oye es cierto, del amor, hablo; no vas por muy buen camino, y por como describes a Potter, más su consabido despiste, no van a ningún lado. ¿A que llegaron cuando hablaron en la mañana? ¿Por qué hablaron verdad? No me vengas a decir que simplemente lo dejaste ir así como así, porque, mira que serás tarado
— Tuvimos que hablar a pesar de no querer.
— Sí, ustedes son estúpidos. ¿Hablaron de su relación?
— Bueno —Comenzó no muy convencido—. Llegamos a la determinada conclusión que, lo más sano era, enfriar la cabeza, dejar respirar al corazón y al cerebro y luego, centrarnos en exactamente qué íbamos a hacer.
— Algo es algo —Le concedió no muy convencido—. ¿Te felicitó? —Preguntó saltando olímpicamente de tema y sin relación aparente. El rubio sólo asintió.
— En realidad, la conversación, se enserió cuando…, cuando me dijo: "Por cierto, Draco, Feliz cumpleaños". Me besó en la mejilla. Hizo un comentario de esos que destruyen el momento, yo le besara y él me dijera, luego del beso, que no podía saber qué era lo que sentía por mí, por más que lo intentara.
— No voy a tratar de psicoanalizarte, pero ¿A dónde quieres ir entonces?
— Al "Y vivieron felices para siempre".
— ¡Draco! —Le regañó. El aludido bufó.
— Que no lo sé ¿Qué no me has oído? No sé ¿Ahora qué? ¿Qué se supone que uno hace en un matrimonio?
— Esa es una muy buena pregunta. Creo que allí si necesitamos a alguien con más experiencia.
— Claro, ve y pregúntale a tus padres: "Mamá, ¿Sabes? ¿Qué se supone que deba hacer ahora?
— ¿Lo que hace todo el mundo? —Ofreció muy seguro—. ¿Vivir, teniendo que incluir en tu egoísmo a alguien más?
— Joder, Blaise. Mi rutina no está planificada para 'un segundo'. ¡Además! ¿Qué se pretende? ¿Qué lleve a Harry a mis clases de Esgrima? ¿O qué deje de estudiar por él o ir y dejarle a él por estudiar? O que, ¿Cuándo tenga ganas de ir a caminar por allí, sin rumbo fijo, porque, necesito pensar, tenga que quedarme en dónde sea que estemos porque estoy casado? ¿O algo así?
— Supongo que por allí va la cosa. Pero —Siguió pensando un poco, tenía que utilizar la fría lógica de la cual su amigo en esos momentos carecía—. Que tal ¿Comentarle a Harry que tomas Esgrima? ¿Tú ayudarle en pociones y él ayudarte en transformaciones? Conociendo a Potter, es capaz de dormir sólo, para que tú puedas irte a tomar tus paseos. ¿Sabes tan siquiera 'qué hace Potter' además de salvar el mundo?
— Ah… —Dijo sin argumentos.
— Sí, eso pensé. ¿No puedes mirar a tus padres? ¿Qué hacen ellos?
— ¿Soportarse?
— Esa es una MUY buena definición. Ahora, deja tu maldita mezquindad y di: "apoyarse" o "comprenderse" o… "aceptarse". Joder…
— ¿En Hogwarts? —Preguntó. Blaise se levantó para ir a ahorcarle. Ya otra vez se había escudado. ¡Cuando estaba casi encima de la respuesta, hacía esa estupidez! Tenía ya las manos en su cuello, cuando apareció Narcisa Malfoy.
— Madre.
— Cissa —Saludaron al mismo tiempo.
— Hola Blaise, hola hijo. Lamento interrumpir su interesante conversación, pero, es hora de irse arreglando para la fiesta.
— Son las once de la mañana —Se quejó el rubio.
— No empieces…
3
— ¿Y… esto qué es? —Preguntó Harry con algo en las manos.
— Una túnica —Respondió Sirius.
— Ah… —Contestó no encontrándole ni pies ni cabeza, mientras le daba vueltas. Remus llegó al rescate y se la colocó como en teoría iba. Harry se rascó la mejilla, ¿Dónde estaba el hueco de la cabeza? ¿¡Y por qué por todos los cielos era blanca?! — Ummm… Sirius.
— ¿Si, cachorro?
— ¿Por qué blanca?
— ¿Es la tradición?
— ¿Esto es apropósito, verdad? ¿Una extraña y cruel venganza hacia mí?
— ¿Pero, por qué dices eso, cielo? —Le preguntó calmado el licano.
— ¿Y cómo demonios se pone esto?
— Así —Volvió a colocarla en su puesto inicial.
— Aún no le veo la coherencia… Y, Merlín… Soy todo menos una doncella pura y virginal… sin contar que ya me he acostado con el 'novio' —Les acusó. Harry sacudió el coso y este se volvió un azul oscuro.
— Tiene que ser blanco. Vuelve a cambiarla.
— NO —Comenzó en plan borde. Los mayores supieron que esa iba a ser un día eterno.
— Harry, no nos obligues a hechizarte —Amenazó el animago luego de un rato. El moreno sacó su varita, y les apuntó sosteniendo una pose bastante desafiante y altiva.
— ¿Ajá? Estoy esperando sus ataques… —Todos se quedaron atontados. Jamás pensaron que haría eso.
— ¿Por favor? —Pidió Remus.
— Me disculpan el lenguaje pero, Se joden. Podían haberme dicho toda esta mierda desde el principio. ¿O es que creían que iban a hacer lo mismo que en tercero y en quinto y yo me iba a quedar tan tranquilito?
— ¡Albus haz algo! —Le regañó el ojigris, al director quién estaba, en proceso de escaparse, y por él, principalmente es que estaban en aquella situación.
— Harry, hijo…
— Director, a usted es una de las primeras personas que tengo ganas de hechizar, y si bien sé que no puedo con todos, cuando menos se van a acordar de mí y de esta noche, por bastante tiempo.
— Harry, ¿Podrías regresar la túnica a su estado original?
— Nones… —El licántropo tomó una profunda respiración, para evitar, cometer una imprudencia que sólo agravaría la situación—. Y esto no es una túnica por Merlín. Es un pedazo de tela cortado de forma irregular…, esto es para que luego digan que yo tengo mal gusto. —Volvió a sacudir la túnica y tornó a rosa chicle—. Me parece que Parkinson encajaría aquí como guante.
4
— ¡HARRY JAMES POTTER SAL DE JODIDO CUARTO DE UNA BUENA VEZ! —Gritó Sirius fuera de sí.
— ¿Qué sucedió? —Preguntó Lucius entrando.
— Harry está en plan borde, y, acaba de encerrarse en el cuarto…, curiosamente, ni siquiera Albus puede romper la barrera para entrar —El rubio miró al anciano, probando hechizos para acabar con el encantamiento—. ¿Gustas intentar utilizando tus poderes veelas?
— ¿Ni siquiera se ha vestido?
— Ni siquiera se ha bañado. Se ha dedicado enteramente a sacarle canas verdes al padrino.
— No que Black no se lo merezca… pero, la fiesta es a las siete. Y arreglarse toma tiempo.
— Adelante, Lucius. Harry es todo tuyo, si le alcanzas —Malfoy tiró de allí al pelinegro, y tocó la puerta con educación.
— Harry. Es Lucius Malfoy ¿Puedo pasar? —Intentó con la cordialidad. Algo comenzó a escribirse en la puerta.
"Largo de aquí, simplemente: déjenme solo; no quiero saber de ninguno de ustedes. NO. Ni de Remus, ni de de la señora Malfoy… ¡y no vengan a chantajearme ni con Draco, ni con Hermione, ni con Ron! ¡LARGO!".
Lucius comenzó a forzar la puerta, al no poder, el Gran Albus Dumbledore, primera orden de Merlín, cabeza de la orden del fénix y etc. Junto al poderosísimo Lucius Malfoy, mano derecha del Lord, presidente del wizengamot, y etcéteras eternos también, se aliaron por primera y posiblemente última vez, para tirar la puerta abajo. Fue su sorpresa, que, ni siquiera, eso pudieron con la puerta.
— Creo que… Harry está un poco molesto.
— ¡A buena hora se viene el chico a molestar! Yo me regreso con Draco. Sólo espero que Narcisa no lo haya matado todavía.
— Creo que lo mejor será dejarle sólo —Dijo el anciano, tranquilamente—. No lograremos nada de todas maneras, y nosotros tres también tenemos que prepararnos. Harry está en la capacidad de arreglarse sólo.
— Como si lo fuera hacer.
— Entonces le llevaremos desnudo…
5
Harry abrió la puerta con sigilo, se asomó… no había nadie. Soltó el aliento, relajándose un poco. Se sentó al lado de dónde estaba la túnica y, colocando un dedo encima de ella, la llevó a su estado original. ¡Uish! Su parte rebelde les hacía joderles la noche…, pero, luego se acordaba que… era el cumpleaños de Draco, y si algo había aprendido esa mañana, era que, su… ¿esposo? Era tan inocente como él, o casi…
Llevaba alrededor de una hora hecho bolita en la cama, abrazando a la almohada. Había dormido de a ratos, seguía pensando, se perdía quedándose en blanco. Al final y con una exhalación resignada, se levantó perezoso de la cama, y se comenzó a desvestir, cerrando primero todas las ventanas y puerta, no quería morir de hipotermia.
Luego de asearse a conciencia, como siempre hacía, llenó la bañera (a pesar de saber que no debía perder el tiempo). Con agua caliente y luego de la ducha, decidió dejar su mente volar un rato entre los vapores condensados en el ambiente encerrado del baño. Muchísimo más relajado, y luego de jugar largo y tendido con jabón, como niño pequeño haciéndose peinados extravagantes y burbujitas. Salió con una toalla rodeándole la cintura. Sonrió con tristeza al verse en el espejo y recordar las niñerías que había hecho en el baño, imaginándose que con él estaba su madre, o alguien acompañándole. No era tan divertido jugar eso sólo, uno mismo no podía ridiculizarse…, y sus risas sonaban vacías en el eco de los azulejos. Se colocó un bóxer, y mientras se secaba el cabello distraídamente, detalló la túnica. Comenzó a buscarle sentido. Un rato después, descubrió que las piezas se separaban.
Arreglándose el último cabello rebelde que dañaba el su 'presentación'. Se vio en el espejo. La túnica había ido cambiando conforme se la había colocado, algunas partes se habían vuelto negras, otras se habían quedado blancas y así. Se subió las gafas, y se volteó para ordenar el desastre que había causado, uno no muy problemático.
6
Sirius abrió la puerta con intención de mandarle la maldición de magia negra más poderosa que conocía en caso de no poder entrar, pero, ésta cedió sin problema. Dentro, no había nadie, todo estaba en el mismo estado que en la mañana. Volvió a cerrar y giró sobre sus talones para comenzar a buscar a su ahijado.
— ¿Sirius? ¿Ya has hechizado a Harry? Tenemos cinco minutos para vestirle… —Dijo Remus llegando a su lado. El ojigris alzó la mirada y encontró al aludido sentado en una de las estanterías mirando perdidamente el fuego. Volteó la mirada, vacía, pérdida, para posarla en sus únicos parientes… El profesor de defensas se sorprendió al verlo vestido, arreglado y… peinado ¡Merlín! ¡Había hasta arreglado su cabello!
— Harry… —Llamó inseguro el animago.
— ¿Qué? —Respondió con desidia.
— Es hora de irnos, cachorro.
7
— Explicación general, muy general —Comenzó a Remus.
— Ni hables —Cortó su padrino.
— Sirius —Éste reviró los ojos ante el regaño del profesor.
— Gracias a Merlín, Potter ha decidido aparecer —Dijo Lucius—. Podría decir que adentro puede armarse en cualquier momento un duelo. ¿Tienes idea de que hacer?
— Estaban explicándome… —Respondió con serenidad.
— Bien. Simplemente no le hables a nadie, aunque, sabemos que no socializas. Cuando sea el momento, simplemente tienes que decir que sí.
— Fácil, compacto y rápido. ¿Luego podré irme a dormir?
— Sí, luego podrás irte a dormir.
— ¡Alabado sea el señor en las alturas! —Recitó con ironía, entrando en el gran comedor.
— Ha… —Llamó Remus. Bufó…
— Sólo alcancémosle.
TBC
