13-Seguir avanzando
Para Ritsu, Mio y Mugi fue un duro golpe enterarse de la condición de Azusa. Aquellos lazos de amistad que habían construido con ella a lo largo de los más de tres años que transcurrieron desde que la joven Nakano ingresó al club parecían deshacerse en la incertidumbre que su amnesia provocaba. ¿Lograrían volver a ser lo que fueron? ¿Ella aceptaría una vez más su particular manera de llevar las actividades de la banda?
Mio recordó los primeros días de la más joven del grupo y los percances que tuvieron al principio, y tuvo miedo de que, esta vez, no permaneciera junto a ellas. Yui permanecía optimista. Aferrada a la pequeña posibilidad de que Azusa recuperase sus recuerdos mientras su rehabilitación física se llevaba a cabo.
—¿Y si no lo hace? —preguntó la bajista ante este pensamiento verbalizado por la guitarrista—. Recuerda que Azusa estuvo a punto de renunciar cuando recién llegó, debido a nuestros hábitos.
—Azu-nyan se quedó debido a que amó nuestra música. Es posible que esto vuelva a pasar.
—Yui tiene razón, Mio. Además, no somos tan vagas como lo éramos en esos tiempos —intervino Ritsu tras dar un sorbo a una taza de té.
—Pero seguimos lejos de su ideal de ensayos. De hecho, si Azusa quisiera unirse al club de música ligera de la universidad, se iría con Onna Gumi.
—Nosotras no estamos buscando nuevos miembros —intervino Akira, sorprendiendo a la bajista de HTT—. Aunque tener a alguien tan talentoso como ella no suena nada mal.
—Azu-nyan nos elegirá a nosotras siempre, sin importar lo que pase.
—Di lo que quieras, Yui. De momento ella no puede tocar, así que dudo se interese por el club.
—De hecho —intervino Mugi, haciendo memoria de las primeras conversaciones que habían tenido con la joven Nakano—, es muy probable que ella se interese en el club de jazz antes que en el nuestro.
—Cierto. Ella tiene formación en ese género gracias a su padre —dijo Ritsu—. Tendremos que idear un buen plan para volver a reclutarla.
—Tenemos algo de tiempo mientras sus heridas sanan —meditó Mio en voz alta—. Yui, ya que estás más en contacto con ella, háblale de nosotras y muéstrale nuestras canciones.
—Entendido —respondió la guitarrista haciendo una pose militar.
Mientras tanto, Kotaru estaba molesto. Acababa de discutir fuertemente con Akari, luego de que ella le reprendiera por no aprovechar mejor la situación de Azusa a su favor. Ella quería que él se hiciera pasar por el novio de la joven Nakano, suponiendo que eso evitaría que sus recuerdos reales regresen, y estos serían reemplazados por unos falsos. Pero el joven Sato rechazó esa idea y optó por mantenerse como amigo junto a Azusa, e ir pensando en la mejor manera de que su relación no vuelva a terminar cuando la memoria de la guitarrista regrese. Esta postura desagradó tanto a la joven Yuigahara que, tras tratarlo de idiota, se fue murmurando algo ininteligible.
Sentado en una banca del campus, el chico trataba de superar su enojo hacia su compañera, pero sus palabras seguían retumbando en su mente. Para él fue suficiente engaño ocultar que la joven Nakano y él estaban distanciados. —¿Por qué la cara larga, Sato? —preguntó Angela, quien reconsideró su decisión de no hablarle al chico tras verlo llorar por Azusa.
—Me estresa que Yuigahara piense que debo actuar como villano de telenovela —dijo Kotaru, previo a relatar lo sucedido minutos antes con Akari, así como el estado de salud de la joven Nakano.
—No te ofendas, pero yo también esperaba que actuaras como ella te dijo, Sato.
—¿Tan mala fama tengo, Angela?
—La verdad, sí. La forma en que atacaste la relación de Azusa y Hirasawa-senpai dio la impresión de que harías cualquier cosa con tal de separarlas.
—Eso se oye demasiado radical y ese no es mi estilo de actuar. Además, nunca he querido separarlas. Solo que reconozcan que su relación es una fuerte amistad, no un romance, como ellas creen.
—Sato, ¿qué tan dispuesto estás a comerte tus palabras?
Kotaru guardó silencio al no saber qué responder. Angela lo miraba expectante, en espera de una respuesta que implicaría bastantes razones para odiarlo definitivamente o no.
—No demasiado —respondió finalmente Kotaru con un suspiro—. No puedo hacerlo sintiendo lo que siento por Azusa.
—Tienes un boleto de ida a la friendzone, Sato —rio Angela.
—Eso no suena tan mal. Al menos me verá como un amigo. Aunque puede ser doloroso.
—Cualquiera que sepa tu historia diría que te lo mereces, y con justa razón.
—Gracias por el apoyo, Angela —habló Kotaru con sarcasmo para luego levantarse e irse a otro sitio. La joven Yuuki sonrió satisfecha con esto.
Atsuya fingía leer en la biblioteca, en parte, para evitar las quejas de su hermanita respecto a Kotaru, y sus exigencias de intentar seducir a Yui. También estaba ahí esperando a alguien. Esta vez no se trataba de Ritsu, sino de Mugi, para quien tenía una, según él, tentadora oferta.
La rubia acostumbraba ir a aquel lugar para leer y adelantarse en los temas que veía en su carrera. Y esta vez no fue la excepción. Ella tarareaba una melodía que venía a su mente mientras tomaba los libros que necesitaba.
—¡Kotobuki! La voz del pelirrojo sorprendió a la tecladista al punto de que casi suelta los libros.
—¿Se te ofrece algo, Yuigahara? —preguntó esforzándose por sonreír.
—Sé de buena fuente que no estás pasando por una buena situación económica, así que tengo una oferta para ti.
—Interesante… ¿De qué trata? —Pese a que fingió interés, su tono de voz denotaba desconfianza.
—Verás, mi hermana menor está muy interesada en aprender a tocar el piano, así que pensé que tú podrías enseñarle. Ella aprende bastante rápido, así que no te quitaría mucho tiempo. Además, te pagaremos bien.
—Lo siento, busca a alguien más.
—¿Qué? ¿Por qué?
—La universidad y la banda ocupan casi todo mi tiempo…
—Me temo que no puedo aceptar un "no" por respuesta. —Atsuya sujetó con fuerza el brazo de Mugi, impidiendo un posible escape—. La banda es una pérdida de tiempo. Ustedes no tienen futuro. Tú eres la única talentosa de ellas y estás desperdiciando tu talento.
—Seguramente le habrás dicho lo mismo a Ricchan para seducirla, pero…. —La rubia pisó uno de los pies del chico hasta que él la liberó a causa del dolor que le causaba—. Me temo que tendrás que hallar la manera de aceptar un "no" por respuesta, porque esa es la mía.
Tras decir esto, la joven Kotobuki abandonó la biblioteca, no sin antes registrar los libros con la bibliotecaria para leerlos en otro lugar. Definitivamente no iba a aceptar ninguna propuesta venida de los Yuigahara. Pero este hecho le llevó a cuestionarse por el tema económico. Ella sentía la necesidad de seguir tocando en Uji no Sunflower, pese a la incapacidad de Azusa, al no contar con el apoyo de su familia. Así que, tras guardar los libros en su maleta, decidió ir a ver a la principal afectada por la ausencia de la joven Nakano, persona que halló justo en la salida de la universidad, conversando con una joven de largo cabello negro que usaba lentes.
—Yui-chan, necesito hablar contigo —dijo Mugi al verlas.
—Muchas gracias, Asuka-chan —decía la joven Hirasawa a la pelinegra, quien se despidió haciendo una seña con su mano—. ¡Mugi-chan! Tengo algo de prisa para ver a Azu-nyan.
—No te preocupes, te acompaño y, de paso, también la visito.
—Ok.
Tras decir esto, las dos chicas comenzaron a caminar rumbo a la clínica Toyota, donde Azusa aún permanecía.
—Y bien, ¿de qué querías hablar, Mugi-chan?
—Es sobre nuestras presentaciones en Uji no Sunflower…
—No creo que sea bueno hacerlo solo nosotras cuatro. Muchas de nuestras canciones están arregladas para el quinteto y es difícil adaptarlas a cuarteto.
—Eso hicimos el año pasado y sobrevivimos. Entiendo que la ausencia de Azusa-chan te desmotive a continuar, pero…
—No me estás entendiendo, Mugi-chan. —La joven Kotobuki se sorprendió al escuchar a Yui hablando tan seriamente. Ambas se detuvieron en el camino, sin establecer contacto visual.
—Entonces explícate, Yui-chan.
—El año pasado sentí que nos faltaba algo. Es algo obvio que era Azu-nyan, pero no solo ella. Esa vez teníamos la certeza de que ella volvería con nosotras. Por eso me esforcé a suplir sus funciones en lo que más pude. Pero esta vez es diferente. Quiero ser optimista, pero es muy probable que Azu-nyan nos rechace esta vez, al no tener los recuerdos que hemos construido juntas.
—Yui-chan, entiendo por lo que estás pasando, pero también entiende que, sin el apoyo de mi familia, nuestra situación económica no es la mejor.
—Lo sé, Mugi-chan. He pensado en eso también y sé que no da espera. Incluso si Azu-nyan recupera la memoria hoy, no podría tocar. Por eso, he estado contemplando la opción de que Ui sea nuestra guitarrista rítmica en los toques de Sunflower.
—¿Ui-chan? Pero ella no está en el club.
—No creo que eso afecte a algo que es ajeno a la universidad.
—Aun así, no me parece justo, Yui-chan. No creo que a las demás les guste eso. Ui-chan… no es algo que podamos usar y luego desechemos cuando ya no la necesitemos.
—Nunca he dicho eso, Mugi-chan. Ui es mi hermanita; jamás la consideraría un objeto. Ayer le comenté esto y está de acuerdo.
—Pero, ¿qué pasará cuando Azusa-chan regrese?
—Mugi-chan, no tomes este asunto tan personal. Ui quiere colaborarnos de esa forma mientras Azu-nyan regresa; así como tú colaboraste con Onna Gumi en el campamento de verano el año pasado. Sé que te preocupa lo emocional, pero ese aspecto no tiene por qué verse afectado por algo meramente laboral.
—De acuerdo, Yui-chan —suspiró Mugi—. Espero que tengas razón. ¿Sabes? Creí que estarías reacia a continuar tocando sin Azusa-chan.
—A ella no le gustaría que eso pase. Azu-nyan no quiere que frenemos nuestro avance, y menos por causa suya. Tener eso en mente es lo que me hace seguir adelante. —Yui sonrió mientras decía esto, gesto que alegró a la joven Kotobuki. Ambas continuaron avanzando hacia la clínica para visitar a Azusa.
Continuará…
Shiny Nodofonio: 1: Sorry… A decir verdad, no veo LWA los domingos, sino los lunes
2. Así es la vida… A veces
3. Oh…
4. Sorry, otra vez
5. Creo que te dejé sin palabras en ese punto
6. Menos mal no lo hay
7. Ok, menos mal
8. Pues sí
9. Que suerte
Chobits3: Sí, pobre
Beth726: Un poco cursi, no más. Y a nadie le agrada
Gracias por leer, see you
