CAPÍTULO 13
Era vagamente consciente de que el policía que estaba sosteniéndome estaba gritando órdenes y fijándome contra la pared, poniendo su cuerpo frente al mío, hubo un disparo y a continuación todos los policías corrieron hacia delante. Agarraron a Daiki casi tirándolo al suelo, literalmente saltaron sobre él, inmovilizándolo mientras el tironeaba y trataba de levantarse gritando como un loco.
Nada de eso se registró adecuadamente en mi cerebro. La única cosa que estaba registrando era que el cuerpo de mi marido se deslizaba lentamente por la pared, su rostro era un cuadro de dolor. Sentí mi corazón rompiéndose y no podía moverme, no podía llorar, no podía siquiera respirar. Todo mi mundo estaba derrumbándose a mí alrededor, todos mis sueños y esperanzas estaban desvaneciéndose lentamente en la nada. Todos los planes que habíamos hecho estaban desapareciendo lentamente con cada centímetro que descendía al frío piso de baldosas.
Todo mi cuerpo se sentía adormecido, mis piernas se sentían como gelatina y amenazaban con ceder en cualquier segundo y seguía sin respirar. Todo seguía pasando en cámara lenta. Shaoran seguía cayendo al piso y no podía hacer nada para ayudarlo. No podía retroceder, no podía regresar el tiempo y hacer que el cuchillo atravesara mi piel en su lugar, no podía salvarlo de esa expresión de dolor grabada en su rostro. Era inútil.
Daiki había herido a Shaoran por mi culpa, lo apuñaló por mi culpa, incluso el cuchillo que uso estaba allí porque yo lo había dejado a un costado cuando estábamos cocinando. No podía ser más culpable a menos que le hubiera clavado el cuchillo yo misma. Había matado a mi esposo, mi mejor amigo, el amor de mi vida, y tendría que vivir sabiéndolo por el resto de mi vida. Ni siquiera quería pensar en vivir ahora que estaría sin Shaoran ¿cómo podría? Él era todo lo bueno que había en mi vida, mi vida entera desde que lo conocí había estado centrada alrededor de él y ahora se había ido. ¿Cómo podría vivir así? Sabía la respuesta a esa pregunta, no podía.
Shaoran cayó el suelo con un golpe que pareció helar la sangre en mis venas, podía sentir mis manos temblando. Se había ido. Estaba sola. Lo había perdido.
De pronto su brazo se crispó y él gimió. Mi corazón saltó en mi pecho y mis ojos se abrieron en estado de tragué el sollozo que estaba tratando de salir y me empujé lejos de la pared pero el policía me empujó hacia atrás sujetándome allí.
-¡Déjeme ir! ¡Esta herido, tengo que ir con él!- grité, pataleando contra él, tratando de salir de la pequeña jaula que parecía haber hecho contra el muro.
Negó con la cabeza.
-Sólo espera a que el atacante tenga puestas las esposas- ordenó con severidad.
Esposas ¿Qué? No iba esperar a que Daiki tuviera puestas las esposas, ¡tenía que ir con Shaoran! Shaoran se quejó de nuevo y sentí la esperanza burbujear en mi interior.
-¡Quítese de encima! ¡Déjeme ir!- grité mientras trataba de pasarme por debajo de su brazo.
Me restringió fácilmente, era muy fuerte. Él miró sobre su hombro y yo entrecerré los ojos en dirección a Daiki. Dos policías seguían tratando de someterlo mientras él gritaba que no era su culpa, que Shaoran se lo merecía, que él había irrumpido aquí y lo había atacado y que había actuado en defensa propia. Escuché el chasquido de las esposas y a ellos tirando de él sobre sus pies, fijándolo de cara a la pared, haciéndolo sisear de dolor.
-Es seguro- gritó uno de los policías. Movió a Daiki ligeramente y vi una raya de sangre sobre la pared cerca de su pierna. ¿Era su sangre? ¿Le habían disparado? Pensé que esas Taser que sostenían, no eran reales. ¿Si estaban armados porque no le dispararon antes de que lo apuñalara? ¡Pudieron haberlo detenido antes de que lastimara a Shaoran!
-¡Ahora puedes dejarme ir! ¡Tengo que ver a Shaoran!- chillé desesperadamente.
Asintió con la cabeza y me dejó ir, por un segundo me tambaleé sobre mis pies, ni siquiera estaba segura de poder estar de pie por mi cuenta. Él agarró mi brazo para estabilizarme pero todo en lo que podía pensar era en Shaoran. Me libre de su agarre y corrí a través de la habitación, casi cayendo a su lado. Él estaba jadeando, Tomando pequeños respiros entrecortados. Sus ojos cerrados con fuerza, había sangre por toda su camisa, empapando el material blanco haciéndolo lucir como algo salido de una película de terror.
Incliné mi rostro hacia el suyo, cepillando su cabello hacia atrás mientras pensaba desesperadamente que debería hacer. ¿Debería aplicar presión o eso lo empeoraría? ¿Debería rodarlo sobre su espalda o eso haría incluso más difícil para él respirar?
-¿Shaoran? ¿Puedes escucharme? Estoy aquí, vas a estar bien. Oh Dios por favor, que este bien- susurré mientras quitaba el cabello de su frente.
Él gruño y vi que sus ojos parpadearon, parecía como si estuviera tratando de abrirlos. Podía sentir el dolor y el horror de la situación invadiéndome pero me negué a permitirlo. Necesitaba ser fuerte por él, me necesitaba y no quería sucumbir a la tristeza por lo menos no delante de él. Él necesitaba creer que todo iba a estar bien incluso a pesar de que la mancha oscura en su camisa estaba haciéndose más y más grande por segundos mientras él perdía más sangre. Miré a los policías, dos de ellos se llevaban a un Daiki con cojera de la habitación, prácticamente arrastrándolo por el camino mientras seguía gritando que él no había hecho nada malo. Toda la compasión y simpatía que había acumulado por él desde que llegué a su casa se había ido ahora, todo lo que quedaba era odio.
Miré de nuevo al policía que había estado sosteniéndome, estaba hablando rápidamente en su walkie talkie mientras hacia su camino hacia donde Shaoran y yo estábamos.
-Por favor ayúdelo- supliqué mientras apretaba la mano de Shaoran.
El policía asintió con la cabeza.
-Lo haremos, la ambulancia está en camino- dijo mientras agarraba la camisa de Shaoran y la abría. Hice una mueca, insegura de si podría mirar la herida en su cuerpo pero simplemente no pude dejar de comprobarlo. Mis ojos vagaron por ahí por voluntad propia y lo que vi hizo que mi corazón se rompiera un poco más. Tragué ruidosamente, había una profunda herida desigual en medio de su espalda baja, justo por encima de la cinturilla de sus pantalones. La sangre fluía libremente de ella y estaba encharcándose en la curva de su espalda.
-Consígueme un trapo o algo- ordenó el policía, asintiendo hacia los armarios de la cocina.
Arrastré mis ojos de la cosa más horrible y desgarradora que había visto en mi vida, me levanté del suelo, corrí y abrí cada cajón hasta que encontré los que tenían las toallas. Agarré un puñado de ellas y corrí de vuelta a Shaoran tan rápido como pude. El policía estaba mirando el costado de Shaoran ahora, tomó una y presionó contra la herida de su espalda mientras apretaba la mandíbula luciendo ligeramente preocupado. Lo miré suplicante ¡por favor, no dejes a Shaoran morir, por favor!
Miré de vuelta a Shaoran mientras su respiración salía incluso más superficial y entrecortada. Su rostro estaba relajado, como si estuviera durmiendo, pacífico y perfecto, aparte del ligero matiz rojo en su mandíbula producto de la pelea con Daiki. Besé su nariz suavemente.
-Te amo Shaoran, estarás bien lo prometo. Mañana voy a hacerte panqueques con chispas de chocolate para el desayuno, incluso los quemaré un poco como a ti te gusta- susurré, sonriendo con tristeza mientras apretaba su mano de nuevo.
Podía escuchar al policía hablando con uno de los otros, algo sobre un pulmón perforado y que necesitaba un tubo torácico rápido antes de que sufriera un ataque cardíaco, sonaba un poco asustado mientras preguntaba cuanto tiempo le tomaría llegar a la ambulancia. Otro de los policias, estaba ayudándolo, trabajando sobre Shaoran pero yo no podía quitar los ojos de su pacífico rostro. Pasé mi dedo a lo largo del puente de su nariz, la curva de su labio, su pómulo.
Después de lo que se sintió como un par de segundos alguien me agarró y me apartó de Shaoran. Agarré su mano con fuerza mientras me retorcía tratando de volver a él, no quería dejar su lado, ni por un sólo segundo en caso de que despertara.
-Jovencita, los médicos están aquí, tiene que apartarse y dejarlos hacer su trabajo- dijo alguien con severidad en mi oído.
Miré alrededor y me di cuenta de que efectivamente había dos personas nuevas con uniformes azules. Inmediatamente comenzaron a trabajar sobre Shaoran. Me centre en él mientras ellos cortaban su camisa, pinchaban su cuerpo, lloriqueé cuando vi a uno agarrar un bisturí y un pequeño tubo, en dirección al pecho ensangrentado de Shaoran.
Después del tiempo más doloroso de mi vida, finalmente acordaron que podían moverlo. Al parecer el tubo que le habían insertado había funcionado y estaba ayudándolo a respirar, su pulso era fuerte. Uno de ellos dijo la palabra más hermosa que había escuchado en mi vida, la mejor palabra que habían inventado en la historia del mundo: estable.
Sentí mi cuerpo relajarse. Pero los médicos aun se veían realmente policía que estaba sosteniéndome me giró frente a él.
-¿Jovencita, hay alguien a quien deberíamos llamar? ¿Sus padres? ¿Los tuyos?- preguntó mirándome con simpatía. Miré de nuevo sobre mi hombro cuando estaban rodando a Shaoran sobre la tabla amarilla fijándolo con pequeñas correas negras.
-¿Señorita?- sentí la presión en mi brazo y miré de nuevo al policía, parecía estar esperando a que respondiera algo.
-¿Él va a estar bien? Dijeron que estaba estable. Eso significa que él está bien ¿Verdad?- susurré.
Sonrió con tristeza.
-Están haciendo todo lo que pueden, ellos sabrán más una vez que lleguen al hospital. Pero si puedes decirme si hay alguien a quien debería llamar...- su voz se fue apagando mirándome con expectación.
Supongo que los padres de Shaoran deberían saber. Le sonreí agradecida, alcance mi bolsillo y saque mi teléfono.
-Los teléfonos de los padres de Shaoran están como Sr. Hien y Sra. Ieran. Mis padres están como mamá y Fujitaka- murmuré mirando de vuelta a los médicos mientras ponían el último par de correas sobre el cuerpo moribundo de Shaoran.
-Ok, les llamaré y les diré lo que pasó y para que vayan al hospital y te encuentren. ¿Vas a ir en la ambulancia o necesitas un viaje?- preguntó observando mientras ellos levantaban la camilla del suelo.
Avancé rápidamente manteniendo el paso con ellos. No queriendo perder a Shaoran de vista ni por un segundo.
-¿Puedo ir con ustedes?- supliqué al médico.
Sonrió y asintió con la cabeza.
-Claro señorita.
Me arrastré junto a Shaoran, sentándome en un pequeño asiento opuesto a él en la ambulancia, tratando de permanecer fuera del camino mientras los médicos insertaban agujas en el dorso de su mano, fijando un fluido transparente a su intravenosa. Sólo me senté allí sin emociones, no sabía qué hacer, que pensar, que decir, así que no hice nada. No pensé nada. Me rehusaba a aceptar lo mala que era esta situación, me negaba a reconocer la manera en que se arrugaba la frente de los médicos y la manera en que sus movimientos eran un poco tensos. Shaoran estaría bien, él no podía dejarme sola.
Cuando llegamos al hospital, Shaoran fue trasladado de urgencia con cerca de cinco personas todas discutiendo sobre él mientras lo llevaban rápidamente a través de los pasillos y entraban a una sala de emergencias. Abrí la puerta deseando ir con él pero una enfermera puso su brazo alrededor de mi hombro sonriéndome compasivamente.
-Puedes esperar mientras los médicos lo revisan. Alguien saldrá a hablar contigo tan pronto como sea posible ¿ok?- ella sonrió y me guió hacia una fila de sillas de plástico a un lado.
Asentí débilmente y me senté, tratando de mantener mi respiración constante y mi corazón a un ritmo normal. Todo estaba bien, sólo tenía que mantener el control sobre mi misma porque si me comportaba como una chiquilla asustada, no podría ayudar a nadie en esta situación, especialmente a Shaoran.
No podía seguir sentada, así que me levanté y comencé a pasearme por el pasillo. Miré cada uno de los cuadros por turnos mientras los pasaba, pensando en nada más que cuanto les tomaría salir y hablarme. Después de un par de minutos el policía de la casa se giró y me sonrió comprensivamente mientras se sentaba en la silla que había dejado vacía. Él no dijo nada, sólo se sentó allí mirándome con cautela.
Me giré para mirarlo.
-Él está bien, sólo están siendo cuidadosos, él está bien- dije con severidad. Tragué saliva ante la manera en que sonaba mi voz, tan gruesa y ronca que ni siquiera sonaba como mía.
Él sonrió débilmente y asintió con la cabeza.
-Estoy seguro de que así es.
Asentí en confirmación y mordí mis uñas en lugar de mi labio, mientras continuaba paseándome por el pasillo. Mi corazón golpeaba tan fuerte en mi pecho que casi era ensordecedor, mi estómago se revolvió, todo mi cuerpo se sentía frío, pero puse una sonrisa de cualquier modo. Sólo necesitaba pensar positivo, si deseaba que todo estuviera bien entonces estaría bien y entonces Shaoran y yo podríamos sólo ir a casa y tener el fin de semana que habíamos planeado. El flojo fin de semana donde no haríamos nada más que ver televisión, el fin de semana perfecto, con el chico perfecto.
Escuché a alguien llorando y levanté la vista para ver a los padres de Shaoran corriendo hacia mí. Sonreí tranquilizadoramente, pero mantuve mis ojos firmemente en el Sr. Hien, la madre de Shaoran estaba totalmente perdida y me negaba a dejarme arrastrar con ella.
-¿Qué pasó? Ellos dijeron que Shaoran había sido apuñalado- preguntó Hien sin aliento mientras agarraba mis hombros un poco demasiado fuerte para mi comodidad.
Tragué saliva y asentí con la cabeza.
-Así es. Ahora está allí dentro con los doctores pero estará bien- Ieran me miró con los ojos rojos.
-¿Ellos dijeron eso? ¿Salieron a hablar contigo?- sorbió por la nariz.
Negué con la cabeza.
-No, no lo han hecho pero es Shaoran, él estará bien. Lo conoce, él es fuerte, no permitiría que algo como esto lo afectara. No lo haría- mi voz sonaba sorprendentemente calmada y confiada así que su madre sonrió levemente en respuesta.
Me giré y volví a pasearme mientras el policía hablaba con ellos. Diez minutos después la puerta de la sala se abrió y un hombre a mediados de sus treinta salió mirando alrededor. La Sra. Ieran, el Sr. Hien y el policía saltaron de donde estaban sentados. El doctor miró alrededor hasta que me vio, no podía moverme, simplemente estaba congelada en el lugar, mis pies se sentían como si estuvieran pegados al suelo. Él no estaba sonriendo, sus ojos eran cautelosos, controlados y mis manos comenzaron a temblar.
Ignoró a los padres de Shaoran que lo miraban con expectación, en su lugar avanzó hacia mí. Sus ojos viajaron de mi rostro a mi mano y pareció asentir ligeramente en confirmación.
-Me di cuenta de que el joven tenía un anillo de bodas en su dedo ¿Están casados?- preguntó, mirándome fijamente. Asentí con la cabeza todavía incapaz de hablar, ni siquiera podía respirar adecuadamente, se sentía como si mi corazón estuviera saliéndose de mi pecho haciéndome sentir un poco mareada.
-Bien, entonces eres su familiar más cercano. Necesito hablar contigo sobre su condición.
El doctor me sonrió sombríamente.
-Hemos conseguido mantener el sangrado bajo control. El cuchillo perforó su pulmón pero insertamos un tubo torácico así que eso esta ayudándolo a respirar. Su pulmón debería estar bien, tendremos que dejar el tubo por un par de semanas hasta que se repare- declaró.
¿Eso es todo? ¿Un tubo torácico por un par de semanas? Sentí que mi estómago comenzó a asentarse cuando la felicidad comenzó a construirse dentro de mí. Fue afortunado, éramos afortunados y nunca daría un minuto de su tiempo por sentado de nuevo. Apreciaría cada segundo de él de ahora en adelante, porque cada segundo era precioso, y nunca me di cuenta de que tan valiosos eran hasta ahora.
Sonreí y asentí con la cabeza.
-¿Puedo entrar a verlo? ¿Está despierto?- pregunté sonriendo de oreja a oreja.
Negó con la cabeza.
-Esta inconsciente por el momento, perdió mucha sangre así que estamos tratando de reponerla tan rápido como sea posible. Hay algo más de lo que necesito hablarle.
Fruncí el ceño y asentí.
-Si- susurre, la sonrisa cayendo de mi rostro.
-El cuchillo que entró en la espalda baja daño su columna vertebral- dijo en voz baja.
Sentí que mi corazón se hundió, eso no podía ser cierto. ¿Daño su columna? ¿Eso significa que estará paralizado o algo? Eso no puede ser cierto, Shaoran jamás aceptaría algo así. Preferiría morir antes que no ser capaz de caminar. Odiaba depender de otras personas o ser una carga, él odiaría tener una discapacidad.
-¿Puede arreglarlo, verdad?- susurré mientras Ieran comenzaba a llorar.
El doctor me miró en tono de disculpa.
-Hay algo que podemos intentar, tenemos a un talentoso cirujano que se especializo en procedimientos experimentales. Y le gustaría echar un vistazo a Shaoran y ver si hay algo que él pueda hacer para ayudar- dijo, sus ojos taladrando en los míos.
-Está bien, ¿cuándo puede verlo?- pregunté tragando en voz alta.
-Él ya ha evaluado sus heridas y piensa que hay una oportunidad de limitar el daño y posiblemente al hacer eso será capaz de recuperar la sensibilidad en sus piernas. El único problema es que la cirugía es muy riesgosa, la operación es muy invasiva y el paciente ya ha sufrido un gran daño en su cuerpo. Eso podría empeorarlo o incluso matarlo- dijo con tristeza.
Cerré los ojos y trate de fingir que él no había dicho aquella palabra, ni siquiera me permitiría pensar en Shaoran muriendo, me negaba siquiera a reconocerlo. No me dejaría, era mi marido y él jamás me dejaría sola de esa manera.
-¿Pero eso podría ayudarlo a caminar de nuevo?- susurré no confiando en mi voz para hablar adecuadamente. Abrí los ojos mirando al doctor esperanzada.
Asintió con la cabeza.
-Sí, es la única oportunidad que tiene de ser capaz de caminar de nuevo. Sin la cirugía quedara paralizado de la cintura para abajo, con la cirugía hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que recupere la sensibilidad de sus piernas.
Hien negó con la cabeza.
-Pero usted dijo que podría morir- declaró, su mano apretándose sobre el cabello de su esposa mientras ella sollozaba más fuerte. Todo su cuerpo estaba tenso por el estrés y podía ver que estaba haciendo lo mismo que yo, aferrándose al borde del precipicio tratando de no dejarse ir y venirse abajo completamente.
-Sí, la cirugía es un riesgo, hay alrededor de un treinta por ciento de posibilidades de que no logre resistir la operación- respondió el doctor.
-¿Pero hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que se recupere?- pregunté necesitando la confirmación.
Sabía que tenía que suceder, si Shaoran estuviera despierto para tomar esta decisión ya hubiera dado su consentimiento. No querría estar atascado en una silla de ruedas por el resto de su vida, él querría tomar el riesgo. Era fuerte, tenía plena confianza en que no me dejaría, había prometido que estaríamos juntos por siempre así que no había manera de que se dejara morir en la mesa de operaciones.
-Eso es correcto. Como su familiar más cercano tienes que tomar la decisión en su nombre porque actualmente él esta inconsciente. Tienes que firmar una forma de consentimiento- dijo mirándome fijamente.
Asentí rápidamente. Shaoran querría esto, no había duda en mi mente de que el querría intentarlo todo, sin importar lo riesgoso que fuera.
-Está bien, hágalo por favor- susurré.
La madre de Shaoran se alejó de Hien rápidamente y me miró con sus enrojecidos e hinchados ojos mientras se limpiaba la nariz con un pañuelo.
-¿Qué? ¡No puedes hacer eso! ¿No escuchaste lo que dijo Sakura? ¡Hay una posibilidad de que no resista la cirugía!- chilló mirándome con furia.
Asentí con la cabeza.
-Escuché cada palabra. Shaoran querría esto, sabe que lo haría. Si estuviera despierto, firmaría la forma el mismo- dije seriamente.
Negó con la cabeza.
-¡Tú no sabes nada! ¡¿Por qué no puedes esperar a que despierte y dejarlo decidir sobre su vida?! ¡No es tu elección!- gritó, mirándome como si esto fuera mi culpa.
Tragué saliva y miré al doctor.
- ¿Podríamos esperar a que Shaoran tome la decisión?- dije, el doctor negó con la cabeza rápidamente.
-Entre más tiempo esperen por la operación hay menos probabilidades de éxito. Cada hora que esperen las posibilidades de que funcione se reducen, si dejan pasar demasiado tiempo entonces podría ser imposible arreglarlo. Recomiendo que nos movamos rápido- dijo con severidad.
Asentí con la cabeza y miré de nuevo a la Sra. Ieran. Esto estaba fuera de cuestión, no podemos esperar porque podría ser demasiado tarde para el momento en que despierte.
-No podemos esperar. Shaoran querría esto Sra. Ieran- dije decidida. Me di la vuelta hacia el doctor, dijo que era mi decisión y estaba tomando la decisión que Shaoran tomaría por sí mismo si pudiera.
-¿Qué forma tengo que firmar?- pregunté mirando hacia los papeles en su mano, entre más rápido firmara más rápido podrían ir allí y salvar a mi marido de una vida en la que sería miserable.
Asintió y sacó un formulario amarillo tendiéndomelo con una pluma. Ieran prácticamente gritó mientras se levantaba y sacudía la cabeza, mirando a Hien desesperadamente antes volverse hacia mí.
-¡No! ¡No puedes hacerlo, no puedes arriesgarlo! ¡Si no va a la cirugía entonces el sobrevivirá. Si lo envías allí podría no regresar! ¿No lo entiendes?- chilló mirándome casi con odio, como si estuviera tratando de lastimar a Shaoran a propósito.
-Piense en lo que querría Shaoran, no en lo que usted querría. ¡Sabe que Shaoran querría esto! ¿Cree que realmente quiero firmar esa forma sabiendo que hay una posibilidad de que él podría no salir de allí? Por supuesto que no, pero ahora mismo estoy pensando en Shaoran- declaré, alcancé la pluma y firme la forma.
Garabatee mi nombre en la parte inferior, mientras Ieran se arrojaba salvajemente a los brazos de Hien llorando histéricamente. Tragué y le devolví la forma al doctor sintiendo que mi corazón se rompía. ¿Acababa de firmar una sentencia de muerte para mi marido? ¿Estaba segura de que esto era lo que él querría? Alejé este ultimo pensamiento, estaba cien por ciento segura de que esto era lo que mi mejor amigo y el amor de mi vida querría. No iba a dudar de esa decisión ni por un segundo.
La parte egoísta de mi no quería firmarlo, sólo en caso de que lo perdiera. Si él no iba a cirugía y sobrevivía aun tendría a Shaoran a mi lado, un poco cambiado pero todavía lo tendría. La cirugía era un riesgo y uno que preferiría no tomar nunca pero no iba a dudar de mi decisión ni por un segundo, esto es cien por ciento lo que Shaoran querría para sí mismo, lo sabía con todo mi corazón.
El doctor se levantó y sonrió.
-Lo limpiaremos y lo llevaremos a cirugía en menos de media hora-dijo, se dio la vuelta y se alejó.
El Sr. Hien sólo parecía estar en estado de shock y no sabía que pensar, la Sra. Ieran se veía criminalmente enojada. De repente, su rostro se iluminó y se empujó fuera de los brazos de su esposo dando un par de pasos en dirección al doctor.
-¡Espere!- gritó haciéndolo detenerse y volverse a mirarla. Ella me señalo acusadoramente pero sus ojos nunca dejaron los del doctor, tenía una fuerte determinación en el rostro.
-Ella no puede firmar legalmente los formularios. Es menor de edad, uso una identificación falsa, el matrimonio no es legal, tiene diecisiete. Y voy a acudir a un abogado si tengo que hacerlo- tomó una respiración profunda y me miró, sus ojos duros y calculadores.
-Su familiar más cercano soy yo- declaró triunfalmente.
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CONTINUARA…
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