Saludos! Siento la demora, pero tuve bloqueo con esta historia y pues casi no tuve tiempo de seguirla, pero por fin la inspiración regresó a mí para continuar.

Agradezco tu review kryzay, Me da gusto que continúes leyendo esta historia

Quiero aclarar una cosa (Por si las dudas) El personaje "K" es una invención mía de otros fics que publiqué (Explico su llegada a los Titanes en mi primer fic de ellos: "La persona oculta bajo la máscara de hielo") Así que si les interesa conocer un poco más del personaje, los invito a leer esa historia y su continuación "Las guerreras elegidas por el destino". En esta historia quise agregar cosas más interesantes al ponerle esa descendencia de Orochi. Hasta después sabrán porqué posee esa sangre.

Mismas reglas, entre paréntesis recomiendo esos temas para darle ambiente a la escena, pueden buscarlos en youtube.

Sin más que decir, que lo disfruten

Capítulo 14 "¿Qué puede más? ¿La sangre o la voluntad?

(Orochi Iori and Leona [KOF'97] - OST)

-Leona –La llamó Starfire, aunque lo había escuchado como si ella estuviera a kilómetros de distancia

Sentía ese deseo de sangre, su instinto le decía que matara. Su cabello se tornó rosa oscuro y sus ojos blancos. De su boca salía sangre y hasta espuma. Se veía más letal que antes. Star retrocedió con lentitud al ver a Leona convulsionar de nuevo. Ella se levantó con lentitud, gruñendo. Starfire se preparó para lo que sea, para cualquier ataque. Pero la herida de su estómago la hizo perder la postura, cayendo de rodillas al suelo.

- Muere –Murmuró Leona con esa voz tétrica. Volteó a verla, y a Starfire se le erizó la piel -¡Muere!

Se abalanzó sobre ella, pero un rayo sónico la golpeó, quedando estampada en un muro del estadio. Starfire intentó levantarse, pero alguien la detuvo. Al voltear, sintió un gran alivio al ver a Robin, incluso lo abrazó con fervor. Enseguida ambos voltearon a ver a Leona, quien había caído al suelo de rodillas, y se levantaba con si nada hubiera pasado. Seguía respirando a grandes bocadas, mirando de manera asesina a todos. Ralf y Clark se pusieron frente a la pareja Titán, buscando detener a su amiga.

- Ustedes váyanse de aquí, nosotros debemos detenerla –Dijo Ralf decidido

Leona corrió a gran velocidad a embestir a Clark con esas garras filosas. Él logró esquivar, pero no una patada a la quijada. Ella saltó en el aire y lanzó otra patada a la nuca de él, estrellándolo con brutalidad en el suelo. Ralf trató de atraparla por la espalda, pero no esperó un fuerte codazo en el estómago, seguido por una serie de rasguños a la cara. De un salto hacia atrás mantuvo distancia de ella, la sangre incluso le caía en los ojos, le ardían como fuego los rasguños.

- Leona, escúchame, tal vez no entienda al cien por ciento lo que sientes ahora, pero sí sé esto: Tú tienes control de tu cuerpo, no ese mal nacido. Ese otro chico logró controlarse, si él pudo, tú también.

Leona respiraba entrecortada y lo miraba amenazante. Sus ojos blancos no se quitaban de su objetivo. Ralf bajó la guardia, no quería pelear contra ella, no quería hacerle daño.

- Por favor Leona, sé que no eres débil. Has demostrado mucha fuerza y valentía a lo largo de nuestros años de pelear en equipo. Sé que puedes reaccionar, no te dejes derrotar. Tú no eres así.

Cyborg se acercó a sus amigos, sin perder de vista a Leona. Tenía el cañón listo en caso de que Leona atacara. Ella volteó a verlo, y luego el cañón. Gruñó con fuerza y corrió a gran velocidad a interceptar a Cyborg de un codazo. Él cayó de espaldas a metros de los demás. Cuando intentó levantarse, Leona lo pisó con fuerza en el pecho, agrietándolo un poco. Lo volvió a pisar repetidas veces hasta casi abrirle el pecho. Cuando vio chispas saltando de su pecho, sacó un dispositivo de su ropa y lo incrustó en el pecho de Cyborg. Robin intentó atacar por atrás, pero Leona de nuevo saltó por los aires, esquivando el bastón de él. Ella aterrizó a un metro de distancia, y sacó un pequeño botón rojo. Lo apretó un poco, y la bomba en el pecho de Cyborg comenzó a parpadear, llenándolo de miedo.

- Una bomba ¡Y de las peores! He leído sobre ellas, pueden destruir pueblos enteros en un santiamén –Gritó alarmado

Robin asustado, sacudió la cabeza y miró a Leona. Ella sujetaba ese pequeño botón y miraba fijamente a Cyborg.

- No permitiré que lo accione –Se puso en guardia

Corrió con el bastón en mano y saltó en el aire para golpearla. Ella se hizo a un lado, pero no esquivó un golpe en la cabeza con el bastón. Retrocedió unos pasos y miró con ira al líder titán. Gritó de coraje y corrió a gran velocidad a embestirlo. Robin esquivo todo lo que pudo los golpes y patadas de Leona, haciéndolo retroceder cada golpe. Leona rotó sobre su propio eje y lanzó una patada al pecho de Robin. Él logró quedar de pie aún con el impacto, pero no contó con un zarpazo certero a la cara. Las gotas de sangre volaron por el aire, para luego caer al suelo. Robin se agarraba la cara con una mano, mientras ésta se empapaba de sangre. Cuando quitó la mano, muchos se sorprendieron al ver su antifaz rasgado, dejando ver parte de su ojo derecho. Con coraje, Robin se puso en guardia de nuevo, pero Ralf se interpuso en su camino, bloqueándole el paso con el brazo

- Yo me encargaré de Leona, tú protege a la chica y trata de quitarle la bomba a tu amigo robot. Haré lo posible por quitarle el dispositivo

Robin sólo asintió mientras corría con Cyrbog. El mitad robot estaba paralizado, con todo el miedo en la cara. Si eso se accionaba, sería su fin. Robin llegó de inmediato y sacó algunas de sus armas.

- Viejo, si esto explota, vendrás conmigo al otro mundo –Le advirtió Cyborg

- No me importa, no te dejaré solo –Dijo mientras ponía manos a la obra

Debía tener mucho cuidado, podía ver que el artefacto era muy sensible, una mala jugada y todo terminaría. Volteó un momento a ver a Ralf y a Leona. Esperaba que Ralf pudiera hacerla entrar en razón y detenerla a tiempo

Leona gritaba con fuerza y atacaba con gran velocidad. Ralf esquivaba más que nada, no podía atacar mientras ella tuviera ese botón en la mano. Había tratado de quitárselo en varias ocasiones, pero en cambio recibía zarpazos en brazos y torso. La sangre casi le manchaba toda la ropa, el sudor se combinaba con la sangre de su rostro. Jadeaba por aire a escasos tres metros de ella. Clark estaba inconsciente en el suelo, Star estaba herida, Robin trataba de quitarle el explosivo a su amigo robot. Volteó un leve instante y se sorprendió por la intensidad de la pelea de Iori contra el otro chico y esa chica de pelo blanco. Por voltear, Leona aprovechó para embestirlo con un codazo en las costillas y una patada en las piernas para tirarlo de espaldas. Sintió el pie de Leona sobre su pecho, mirándolo con esos ojos blancos y sangre saliendo de su boca. Escupió sangre sobre su rostro y respiró lentamente ¿Sería su fin?

- Que mal –Sonrió con decepción –No me puedo llamar coronel si no puedo salvar a un compañero, y más a alguien que me importa mucho. Qué decepción.

(Kamp – Rozen Maiden traumend OST)

Leona lo escuchó y abrió un poco los ojos. Ya no sentía tantos deseos de matar, incluso podía sentir que su mente se había quedado en blanco. Un starbolt verde le dio de lleno en la mano, destruyendo el botón, y desactivando la bomba de Cyborg, quien suspiró aliviado. Leona volteó a ver a Starfire, quien yacía sentada en el suelo. Robin de inmediato se puso frente a su chica con bastón en mano, listo para cualquier ataque. Leona vio el único ojo visible del chico, no mostraba miedo, mostraba determinación. Determinación, eso lo había visto también en ese chico que también poseía la sangre de Orochi ¿Sería eso lo que lo ayuda a controlarse? ¿O sería esa chica de pelo blanco? Salvar a quien te importa, lo había escuchado de Ralf ¿También eso ayudaba? No, más bien ¿También te motivaba? La mirada de Robin, el valor de K, la pelea con Ralf. Todos tenían algo en común: Determinación. Derrotar al enemigo y proteger a los que te importan. La cabeza comenzó a dolerle de nuevo. Se apartó de Ralf, retrocediendo un poco y agarrándose la cabeza. Soltó un grito muy potente, sentía que de nuevo se estaba quemando en el mismísimo infierno. Ralf se acercó con cautela, estando al pendiente de algún ataque. Ella cayó de rodillas al suelo, con la cabeza casi tocando el suelo. Gruñía de dolor, escupió más sangre y sus ojos estaban muy abiertos. Al poco tiempo, ella se desplomó en el suelo.

- ¡Leona!

Ralf corrió para ayudarla, pero una cortina de fuego morado le impidió el paso. Iori había lanzado la cortina antes de que K lo derribara con un puñetazo a la cara, envuelto en fuego. Iori cayó al suelo de lado, y buscó levantarse, pero Whitefire lo congeló del cuello a los pies. Yashiro aprovechó la guardia baja de ambos y los golpeó con fuerza a ambos en el pecho, lanzándolos contra el muro. Yashiro se dirigió hacia Leona con gran velocidad, atravesando la cortina de fuego sin ningún daño. Leona seguía en el suelo, inmóvil. Yashiro la tomó por el cuello, despertándola. La cortina de fuego desapareció. Todos miraron con terror la escena

- Veo que algo te hizo reaccionar. Pero bien sabes que no eres más que una máquina para matar. Tu pasado lo dice, tus acciones lo dicen. No tienes otro camino Leona. Acéptalo

- ¡Ella no es ninguna asesina! ¡Ella es una buena amiga! –Gritó Starfire, tratando de ponerse de pie -¡Tú y ese Orochi son su mal! ¡Ustedes la obligan a matar! ¡Ella nunca será como ustedes!

Yashiro volteó a ver a Starfire con burla, sin saber que esas palabras le sacaron una lágrima a Leona. Amiga, no había escuchado esa palabra en boca de nadie más que de su equipo. A pesar del daño que le provocó a Starfire ¿La consideraba una amiga? Eso sí le había llegado. Yashiro la soltó, cayendo al suelo de espaldas. Él caminó con tranquilidad hacia Starfire. Robin se puso en guardia de nuevo junto con Cyborg. Ralf corrió a auxiliar a Leona.

- ¿Enserio crees eso? –Sonrió Yashiro –Lamento decirte que estás equivocada. Demasiado

- Tal vez no la conozcamos en su totalidad, pero no hace falta. La he visto, y estos momentos, tengo fe en su voluntad –Contestó Starfire de pie, aún con una mano en su herida.

(The King of Fighters 99 – Ikari Warriors Theme)

Yashiro se detuvo a un metro de ellos. Él quería eliminar a Starfire, y no quería pelear contra esos dos.

- Apártense ustedes

- Si quieres lastimarla, primero pasarás por nosotros –Amenazó Cyborg

Yashiro avanzó a gran velocidad y golpeó a Cyborg en la cara, mandándolo cerca de donde yacían Whitefire y K. Robin reaccionó de inmediato y lanzó una bomba de humo para despistar a Yashiro. Pero Yashiro golpeó con fuerza su puño en la tierra, ésta tembló como un terremoto y el impacto iba a gran velocidad a dónde estaban Robin y Starfire. En la nube de humo, ambos fueron impactados por el ataque de Yashiro, lanzándolos por los aires. Robin abrazó a Starfire para protegerla de la caída. Al caer al suelo, la abrazó con más fuerza, procurando que no cayera al suelo, mientras él se incrustaba todos los escombros del suelo en la espalda. Yashiro caminó con tranquilidad hacia ellos, riendo del dolor del chico. Robin ayudó a Star a quedar sentada en el suelo y él se levantó con su bastón en mano.

- Si te apartas, no te mataré

- No iré a ningún lado

- ¿Tanto te importa ella que piensas morir ahora?

- Ella…es lo más importante en mi vida.

Yashiro negó con la mirada y se preparó para atacar.

- Si tanto la quieres, prepárate a morir.

Justo cuando iba a lanzar el primer puñetazo, alguien intervino. Yashiro recibió un fuerte zarpazo en el pecho y luego una patada en la cara. El impacto lo mandó a metros de distancia. Cuando se levantó, se percató de Leona. Ella tenía aún sus cabellos rosas, pero sus ojos ya no eran blancos, habían vuelto a la normalidad.

- Nadie…toca…a mis amigos –Amenazó con mirada asesina.

Yashiro se levantó y vio que Iori se había liberado de esa prisión de hielo. Iori vio a Leona y corrió a atacar, pero K lanzó una bola de fuego para interceptar su camino. Leona no desaprovechó la oportunidad y atacó con zarpazos a Iori y patadas. Iori no logró esquivar todos los ataques, y recibió un fuerte zarpazo en el ojo izquierdo, gritando de dolor. Leona lo golpeó con el puño cerrado justamente en el zarpazo y lo dejó en el suelo, respirando con dificultad. Yashiro, molesto al ver que Iori falló, se dirigió a Robin y Star, pero su camino fue bloqueado por unas agujas de hielo dirigiéndose a toda velocidad. Yashiro saltó en el aire para escapar del ataque, pero no contó con una bomba de parte de Robin que justamente le pegó en el pecho. La explosión lo hizo caer al suelo de espaldas, y de inmediato fue rodeado de filosos pedazos de hielo amenazando con encajarse en su piel. No podía moverse, se sentía como un animal en cautiverio. No podía sentir más ira. Todos se acercaron a él, mirándolo con coraje.

-Se acabó Yashiro, caíste –Dijo K con una flama danzando en su mano

Él lo miró con ira, a cada uno de los presentes. No podía moverse, o se encajaría esos pedazos de hielo. No había manera de salir, o eso pensaron todos. Pero Yashiro comenzó a reír bajo, para luego convertirse en una tétrica carcajada, que les erizó la piel. Él se levantó, incrustándose un pedazo de hielo en el hombro derecho y en el costado izquierdo. La sangre corría por el hielo, pero no le importaba.

- Adiós –Fue todo lo que dijo

Alzó el puño y golpeó la tierra con toda la fuerza que tenía, haciéndola temblar incluso peor que un terremoto. Todos cayeron al suelo por el temblor, incluso los pedazos de hielo fueron destruidos. Cuando el temblor cesó, se percataron de que Yashiro había desaparecido.

- ¡Se fue! –Gritó K con coraje

- Tampoco Iori está –Señaló Whitefire el lugar donde hace unos instantes yacía Yagami.

Todos miraron a todas partes, tratando de ver algún indicio de ellos dos. Nada, no había nada de ellos.

Los tres reyes han aparecido, falta el dios causante de todo ¿Podrán derrotarlo a pesar de los heridos? ¿Quiénes se apuntarán a pelear contra él?

Descúbranlo en el siguiente capítulo: "La decisión para la batalla final"

Espero sus reviews con ansias para motivarme a continuar la historia

Hasta la próxima