Disclaimer: Shaman King ni sus personajes me pertenecen.
Advertencias: Solo risas jejeje.
Ahora si… ¡A leer!
Arreglos de ultimo minuto y antojos... extraños
Anna miraba con extrañeza a su maestra y a su suegra. Estaban reunidas con Yoh en la sala de la pensión viendo unos catálogos de lo que parecían ser flores y todo tipo de decoraciones ¿El motivo? Se casaba en un mes y a pesar de que ya había escogido muchas cosas para la ceremonia y la fiesta, Kino y Keiko insistían en seguir molestándola con cosas que ya realmente no le importaban.
Su única preocupación por el momento eran esos extraños calores y esos extraños antojos que tenía desde que habían vuelto de la Shaman Fight. Yoh no sabía nada de ellos porque precisamente era él la causa de lo que le pasaba últimamente. Veía a su prometido hacer cualquier cosa y ella empezaba a sentir como su temperatura aumentaba y como le entraban unas ganas de… ejem… hacer cosas que precisamente la habían llevado a su actual estado.
Miro de reojo a su prometido y nuevamente esas ganas de hacer cosas nadas decentes se apoderaban de ella. Ni siquiera sabía que estaban discutiendo ahora ellos tres, solo quería llevarse a Yoh de allí y hacerlo en su cuarto. Todo el día. Y la noche. Tal vez no solo en el cuarto, pues ahora nadie más que ellos dos se quedaban a dormir en la pensión.
Se cacheteo mentalmente al ver el rumbo que estaban tomando sus pensamientos, otra vez.
Tenía que hacer algo con eso, no podía seguir siendo tan pervertida y es que los últimos días no solo se había visualizado con Yoh, sino también con algunos chicos de su clase que eran muy guapos y que a veces por casualidad le hablaban. Suspiro y entonces se dio cuenta que ya ni siquiera le prestaban atención, así que trato de despejar su mente de esos sucios pensamientos y empezó a recordar el mes que había pasado desde la final de la Shaman Fight.
Lo primero que recordó fue cuando Yoh le anuncio que se casarían en 2 meses. Eso no la asombro tanto como el hecho de saber que fue Yoh quien propuso la fecha. Su reintegro a la escuela fue a los tres días siguientes y con ayuda de su socio, también conocido como Mansumi Oyamada o simplemente el padre de Manta, tanto ella, como el enano y su tonto prometido pudieron ingresar al nivel correspondiente como si nunca hubieran fallado. Su embarazo se mantenía en secreto y solo lo sabían los maestros, el rector y la enfermera, ya que su estado aun se mantenía delicado.
El resto, se puede decir que es como si nunca se hubieran ido de Funbari, así que no fue muy difícil continuar con sus vidas como ellos habían pensado. Tamao, las Hanagumi y Ryu se habían ido a pasar un tiempo a Izumo para preparar su entrenamiento, su educación y seguir con los preparativos de la boda y el nacimiento del nuevo heredero o heredera.
La itako volvió a la realidad y observo como el castaño seguía enfrascado en una discusión con Kino pero sus "antojos" parecían no irse. Miro con disimulo que nadie estuviera pendiente de ella y deslizo con mucho cuidado su mano para tocar la pierna de su prometido debajo de la mesa. Yoh, quien se encontraba al lado de la rubia dejo de hablar al sentir con sorpresa como la mano de Anna empezaba a subir por su pierna hasta tocar cierta parte de su cuerpo que ella no debería tocar en público.
Kino, Keiko y Anna lo miraron esperando que siguiera hablando, la tercera obviamente esperando que entendiera que ella quería seguir en lo suyo, pero después de un rato, al darse cuenta que entre más caricias seguía dando su linda prometida, menos se podía concentrar, detuvo su mano y no tuvo más opción que pedirle a su madre y a su abuela que se retiraran y que seguirían con la conversación el siguiente día.
- ¿Qué te pasa Anna? – Pregunto Yoh al ver que ya encontraban solos – tu no sueles hacer ese tipo de cosas – la rubia no lo miro, sino que se puso a ojear la revista que había dejado Keiko sobre arreglos florales.
- No sé de qué me hablas.
- ¡Pues de lo que paso hace unos instantes! – Yoh se sentó al lado de Anna – no digo que no me gusto – dijo en tono juguetón – pero me sorprendió bastante – Yoh sonrió pícaramente al ver que su prometida lo miraba. Ella solo bufo.
- No sé de qué me hablas y es mejor que hagamos los deberes recuerda que mañana tenemos escuela – Anna se levanto seguida de Yoh, quien la detuvo para acariciar un poco su vientre y besarla – baka – susurro con una sonrisa mientras se alejaba al igual que Yoh se reía.
Se encontraba en clase de… ¿en qué clase estaba? Bueno, eso no importaba mucho pues fuera la clase que fuera ella no estaba colocando mucha atención. Miro de reojo a toda la clase y entonces se dio cuenta de que el chico que se sentaba a su lado izquierdo le sonreía. Ese chico era el capitán del equipo de natación y era bastante popular, sin mencionar que era bastante simpático y siempre la trataba muy bien.
Sus ojos se centraron en los labios del chico. Se veían suaves y perfectos ¡Debía besar muy bien! Tal vez si se acercara un poco y luego le dijera que la esperaba en el baño, para después comprobar que tal besaba el chico, las cosas se irían acalorando, luego se arrancarían la ropa y…
Anna abrió los ojos al darse cuenta que en algún punto los había cerrado y sacudió su cabeza. Ahí estaban de nuevo esos pensamientos ¡Dios necesitaba hacer algo con eso! Su vista ahora se fijaba en su prometido, que por una extraña razón estaba concentrado en lo que decía el maestro. Eso solo pasaba en la clase de filosofía. Misterio resuelto: estaba en clase de filosofía.
Como le gustaría estar durmiendo, pero con Yoh a su lado. Ya se había acostumbrado a su calor. Que la besara y quizá la mimara un poco y luego podrían consentirse mutuamente sin ropa y…
Anna suspiro frustrada.
Miro nuevamente a su prometido y le pareció sexy ese gesto que había hecho. Mientras tomaba apuntes él había lamido su labio inferior. Si tan solo estuvieran solos en ese momento, el podría tirar de un manotazo lo que había en el escritorio del profesor, la tomaría de la cintura y la sentaría de manera ruda para luego besarla, ella solo bajaría el cierre de su pantalón y el subiría su falda para luego dar rienda suelta a la pasión. Ella suplicaría por mas y entonces se encontraría a un paso de tocar el cielo ¡Oh por Dios, lo sentiría en cualquier momento!
- Señorita Kyoyama ¿se siente bien? – la voz del profesor la saco de su nada decente sueño mientras se daba cuenta que toda la clase la observaba.
- Yo… ehmm… ¿Por – carraspeo un poco – por qué lo pregunta sensei?
- Está un poco roja y esta sudando un poco – el maestro suspiro y miro a la rubia, sabiendo su condición delicada no iba a arriesgarse – ¡Asakura! – Llamo al castaño – acompañe a su compañera a la enfermería.
Yoh se acerco al asiento de su prometida mientras con ayuda de su maestro, Anna se levantaba de su silla. El castaño recogió las cosas de la rubia y se dirigió con ella a la salida, seguidos del sensei.
- Por favor señorita Kyoyama – les empezó a decir el maestro – avíseme cuanto antes de su estado de salud. Cuídese usted y su bebe.
- Gracias sensei – respondió Yoh al ver que Anna seguía mirando al suelo y respirando agitadamente.
Ambos empezaron a caminar hacia la enfermería mientras que Anna seguía con su cabeza agachada ¡Qué vergüenza! Y ahora Yoh estaba a su lado preocupado pensando quien sabe que, al igual que todo el salón, aunque eso en verdad a ella le tenía sin cuidado.
Yoh miro a su prometida y no pudo evitar preocuparse por ella. Desde hacía días se comportaba de manera extraña y Anna, conociéndola como era, no iría al médico a no ser que fuera muy urgente y grave.
- Anna – llamo Yoh pero la rubia no levanto la mirada – dime que tienes, me preocupas tu. Estas actuando muy extraño últimamente.
La rubia no le respondió ni levanto su cabeza solo hasta que llegaron hasta la enfermería. Ella no veía motivo para estar allí, pero la escuela la tenía extremadamente vigilada y sabría que se le vendrían muchos problemas encima sino se acercaba allí.
- Yoh – el castaño la miro – es mejor que entre yo sola.
- Pero…
- Voy a entrar sola – dijo Anna imponiendo con su voz – le diré a la enfermera que te llame para entrar luego.
Yoh solo atino a asentir mientras tomaba asiento a las afueras de la enfermería y Anna entraba totalmente sonrojada. La enfermera la recibió con una sonrisa e inmediatamente la acostó en la camilla, revisando sus signos vitales, palpando un poco su vientre y preguntándole si había algún síntoma que la alarmara.
- Hay algo – dijo Anna de manera tímida cuando la enfermera se dio la vuelta para escribir el informe.
- Dime Anna-chan – respondió la enfermera de manera amable – recuerda que debes decirme todo lo que veas anormal porque tu…
- Si ya se Nabiki-san, tuve una amenaza de aborto y hasta hace poco mi pronóstico era un embarazo riesgoso – repitió la rubia – pero no creo que lo que me pasa pone en peligro mi embarazo.
- Entonces Anna-chan, dime que es lo que te pasa – repitió la enfermera mientras se acercaba ya un poco más preocupada.
- Bueno yo… – Anna se empezó a sonrojar – últimamente he sentido… - la rubia empezó a retorcer de manera nerviosa sus manos – me da mucho calor y yo… veo a… y me siento… y bueno…
Anna se quería morir de la vergüenza ¡Ella nunca se comportaba de esa manera! Nunca temía decir las cosas ¿entonces por qué ahora se sentía tímida? ¡Eso era de Tamao, no de Anna Kyoyama! La itako suspiro, lo diría sin rodeos y lo diría de una vez, así como cuando le confesó a Yoh que estaba embarazada.
- ¡Últimamente quiero tener sexo a todo momento!
Listo. Lo había dicho. Trataba de mantener la serenidad y su semblante serio, pero ya sentía como el calor se agolpaba en su rostro y eso solo le daba una imagen más tierna ante los ojos de Nabiki.
- ¡Oh Anna-chan! – Respondió la enfermera mientras sonreía tratando de no parecer burlona - ¿Tienes antojos de sexo? – Anna desvió la mirada y asintió - ¡Oh no tienes de que avergonzarte! Eso es más común de lo que tú te imaginas. Veras, como estas embarazada tienes las hormonas, un poco descontroladas. En algunas mujeres, se les va el apetito sexual, pero en otras, aumenta considerablemente.
- Pero ¿Eso no le hace daño al bebe? – pregunto Anna un poco preocupada por hacerle daño a su hijo.
- Bueno, siempre y cuando no sean muy agresivos a la hora de hacerlo – los colores del rostro de Anna se intensificaron – dime Anna-chan, ¿Cuándo ves a un hombre que te parece lindo, te entran ganas de hacerlo? – la itako desvió la mirada y Nabiki soltó unas risas – tranquila que a mí me paso lo mismo en mi embarazo.
Nabiki volvió a reír y abrió la puerta dejando entrar a Yoh que, solo el escuchar el ruido de la puerta ya estaba entrando.
- Hola Nabiki-san – saludo con una sonrisa Yoh - ¿Cómo encontraste a Anna? – Anna se sintió irritada al escuchar la risa de Nabiki.
- Ella está muy bien ¡Excelente, diría yo! – Yoh miro confundido a ambas mujeres. La mayor, con una sonrisa picara y la rubia con un sonrojo bastante profundo.
- ¿Por qué…?
- Bueno, como le venía diciendo a Anna, no es malo que ustedes dos sostengan relaciones sexuales durante el embarazo – Anna quería morirse de la vergüenza allí mismo y a Yoh se le formo un sonrojo en el rostro – eso sí, durante el último trimestre debe ser en una posición muy cómoda y tratando por favor de no sobreexcitar mucho a Anna porque bueno, eso adelantaría el parto – Yoh solo miro a la rubia en busca de una explicación, pero ella le rehuyó la mirada – tampoco se van a poner a tener relaciones sexuales de manera salvaje ¿entendido? – Nabiki miro a los dos jóvenes que estaban enfrente suyo reprimiendo las ganas de reírse ¡Se veían tan lindos sonrojados y confundidos!
- Ehh si… pero Nabiki-san ¿Por qué nos dices esto? – pregunto un Yoh bastante sonrojado.
- Porque Anna-chan tiene antojos de sexo – dijo la enfermera "inocentemente".
Ahora si Anna quería que se la tragara la tierra. Porque tenía que contarle a Nabiki precisamente de esas cosas si ella ya se había dado cuenta que esa enfermera era una desvergonzada y una pervertida. Sabía que Yoh había clavado su mirada en ella y no quería enfrentarse a Yoh para darle explicaciones.
- Entonces lo que paso en el salón… - dijo Yoh al dejar de observar a su prometida y mirar a la enfermera.
- No estaba atenta en clase porque tenía su imaginación bastante activa – Anna pudo mirar por el rabillo del ojo la mirada burlona de Nabiki – pensé que ya sabias Yoh-kun – el castaño negó lentamente – bueno yo me tengo que ir al parecer me necesitan para una reunión – dijo al revisar el pequeño bipper que tenía en su bolsillo – te dejare descansando una hora o dos, así que Yoh, tu tendrás que cuidarla. No dudo que lo harás de la mejor manera.
Nabiki salió con una risita y la enfermería quedo en completo silencio. Yoh y Anna se encontraban bastantes incómodos por lo que recién había pasado. Anna no quería decir nada e Yoh temía preguntar. El silencio se prolongo por unos minutos más hasta que Yoh decidió hablar.
- Así que… - la rubia se tenso – antojos de sexo – Anna miro a Yoh y lo vio con una sonrisa picara y un brillo en los ojos que solo ella conocía.
- Cállate que Nabiki me explico y son mis hormonas de embarazada – Yoh enarco una ceja – si estuviera en mi condición normal te morirías de abstinencia cada que se me diera la gana – el castaño soltó una de sus acostumbradas risas.
- Pues me hubieras dicho desde antes – el shaman se recostó en la camilla atrayendo a la rubia – hubiéramos solucionado eso desde hace mucho tiempo.
- ¿Desde cuándo te volviste tan pervertido? – pregunto Anna mientras veía como Yoh se empezaba a acomodar encima suyo.
- Desde esa mágica noche en que tú te despediste de mí antes de ir para América – el castaño empezó a dar besos en el cuello de la rubia.
- Yoh, estamos en la enfermería, podría entrar cualquiera – Yoh levanto la mirada y sonrió.
- Nabiki cerró con llave.
Con una sonrisa cómplice ambos se dieron el primero de muchos besos que les seguirían a caricias y mucho más.
Manta miro con una sonrisa a su amigo volver con Anna. Yoh venía con una sonrisa radiante y Anna, con la misma sonrisa solo que era más pequeña. Ya era la hora de salida y el rubio estaba esperando a sus dos amigos para partir hacia la pensión, pues habían acordado que irían esa tarde para hacer los deberes.
- ¿Cómo te encuentras Anna? – la itako miro a Yoh y luego al pequeñín para poner una cara de malestar – veo que no muy bien – dijo Manta un poco preocupado.
- La verdad Manta es que Nabiki le recomendó a Anna reposo – comento Yoh mientras ponía una cara más seria – así que creo que lo mejor es que yo cuide de ella hoy.
- ¡Oh no te preocupes Yoh! – Comento el pequeñín afanado – la salud de Anna es lo más importante. Luego tendremos oportunidad de reunirnos – Manta sonrió e Yoh lo imito.
- De todas maneras voy a dejarte a Amidamaru para que te cuide el día de hoy – Manta asintió y se alejo despidiéndose brevemente de sus dos amigos.
- Bueno. Ya tendremos toda la tarde para calmar tus antojos Annita – Anna suspiro.
- Baka.
- ¡Hey! Tú fuiste la que me dijiste que uno tiene que cumplir todos los caprichos y antojos de una embarazada – el castaño agarro la mano de Anna mientras empezaban a caminar – así que eso es lo que tengo que hacer.
Ninguno de los dos dijo mas nada de camino a la pensión, pero caminaron lo suficientemente rápido para poder disfrutar de toda la tarde y la noche que tenían por delante. Cuando llegaron a la pensión, Yoh cerró la puerta y acorralo contra la pared a su prometida para besarla. De esa manera se dirigieron al salón principal, mientras se devoraban literalmente a besos. Lastimosamente no contaban con una sorpresa que precisamente los hizo sobresaltarse del susto.
- ¡Mama!/ ¡Keiko-san! – dijeron ambos jóvenes al tiempo al escuchar la voz de la mujer.
- No tienen porque sobresaltarse – dijo Keiko de manera conciliadora – solo vengo aquí porque he discutido un punto con mi mama y necesito comentarle a Anna para saber si me apoya – Anna asintió – pero Yoh no puedes estar presente.
- Pero…
- Es lo que tanto has discutido con tu abuela – Yoh asintió y se retiro.
- Anna, lo que te vengo a decir es que tanto Yoh como yo hemos pensado que podemos alterar de una manera la boda tradicional que se va a llevar a cabo – la rubia asintió, dispuesta a escuchar a su suegra – quiero que lleves ese día, aparte del kimono tradicional, este vestido – Keiko le mostro a su nuera una foto de ella el día de su boda. El vestido era hermoso, tanto así, que dejo a Anna sin habla – siempre y cuando tú lo quieras llevar.
- Claro que si Keiko-san – respondió la rubia mirando a su suegra – para mí sería un honor.
- También quería decirte que Yoh me ha comentado, y yo he quedado encantada con la idea, de que tal vez en un ceremonia se podrían incluir unas cuantas tradiciones de occidente – Anna miro a Keiko confundida – podríamos incluir la lectura de votos que se harían entre ustedes dos y por supuesto el intercambio de anillos ¡Yo misma realice eso! – aseguro la castaña con una sonrisa.
- Yo… también esperaba incluir eso en la ceremonia – comento Anna mientras se sonrojaba. Ella soñaba con una boda netamente tradicional, pero después de ver en algunas de sus novelas las ceremonias occidentales, le había sonado mucho la idea de incluir unos cuantos detalles en la suya.
- Entonces que no se diga mas – exclamo la castaña mientras se levantaba de su asiento – hoy hablare con mama y todo quedara listo.
Anna acompaño a Keiko hasta la salida después de que su suegra se despidiera brevemente de su hijo, quien al parecer se encontraba concentrado arreglando algo en el segundo piso. Se despidieron y entonces Keiko dijo algo que realmente hizo que se muriera de la vergüenza.
- No te preocupes que esos antojos los tuve yo también ¡Asegúrate de no darme otro nieto tan pronto!
Keiko salió dejando a una sonrojada Anna parada en la puerta principal, que solo reacciono al ver a su prometido parado al lado suyo con una sonrisa bastante picara para su gusto.
- Ya está todo listo para que sigamos en donde nos quedamos.
Anna miro a Yoh tras escuchar lo que él dijo y suspiro, para luego besarlo intensamente. Bueno, que mas daba. Ella estaba embarazada y al fin y al cabo podría hacer lo que se le venía en gana o sino alguien siempre podía pagar por no cumplir lo que ella deseaba y estaba segura que Yoh estaría siempre más que complacido en atender sus caprichos.
N/A: Que tal mis queridos lectores. No tengo mucho tiempo asi que les indico. Este capitulo es antes de nuestro gran matrimonio, que les comento, va a estar muy interesante...
¿Que creyeron? ¿Que me olvide del lemmon? ¡Eso ni de broma! ¡Soy mama noel! Se preguntan porque, bueno, les digo, no habra un lemmon ¡Habran dos! Cada uno se publicara respectivamente para navidad y para año nuevo. ¿Que tal? ¿A que no los consiento como se merecen? Asi que no desesperen que es mi regalo para ustedes por ser fieles y seguir estas historias locas que se me ocurren a mi. Bueno, los dejo porque ando de afan mis corazones de melon.
¡Nos leemos en una semana!
