Perdonen el error del capitulo 13 (el numero me dio mala suerte, se los digo xD Jaja) Disfruten.

Capitulo 14

Te necesito

Ryoma estaba acostado en su cama después de una lucha intensiva para poder salir de su silla y recostarse sin la ayuda de la muchacha que estaba afuera terminando de limpiar los platos. Sus ojos se quedaron en el techo, pensando, mientras esperaba que el sueño llegara a él, sueños que sabia que no eran muy inocentes desde hace un tiempo.

La puerta se abrió dejando entrar una luz temporera al cuarto que rápidamente se apago con el cierre del objeto. Solo alcanzo a ver la figura femenina y delgada de su enfermera.

- ¿Qué sucede, Sakuno?- pregunto desde su cama, estrujándose los ojos. Silencio. Extrañado trato de mirar hacia la habitación, encontrándose en penumbras y en ese momento sintió una figura, Sakuno, sentarse encima de su estomago. - ¿Qué…?

La muchacha no dijo nada, solo se inclino sobre el, dejando sentir su aliento en su cara antes de plantarle un beso en los labios. Ryoma rápidamente reacciono, encontrando por un breve instante que todo el asunto era raro, pero su mente se nublo por el aroma que la muchacha dejaba ir. La beso con intensidad, tocándole la espalda que extrañamente estaba desnuda y las manos femeninas, hicieron contacto con su piel, rozando su pecho sensualmente y su piel se erizo. – Sakuno…- jadeo con voz ronca y la chica se fue alejando de su boca, dando pequeños besos, suaves y delicados, por su mejilla hasta llegar a su oreja, donde el aliento de la muchacha, rápido por el intercambio de besos, le levanto los pelos de su cuello.

- Te amo…- dijo la muchacha en su oído, triste, a punto de sollozar y de inmediato, se levanto para mirarla, para calmar sus ansiedades, para decirle que no le iba a hacer daño. Ella se echo hacia atrás, con sus manos sobre su falda y la cabeza inclinada hacia abajo. El le levanto el rostro, a punto de corresponderle con las mismas palabras.

Sin embargo se encontró con la cara de Tomoka, que le sonreía maliciosamente en medio de la oscuridad, la cual vio claramente con los ojos brillantes, llenos de maldad. – Nunca va a ser tuya, amor.

Ryoma abrió los ojos abruptamente y se sentó sobre su cama, en medio de la penumbra de su habitación, solo y respirando agitado. No sabia si por el momento en que Sakuno había participado de su sueño o por la advertencia de Tomoka. Se llevo una mano por el pelo. Este sueño había sido diferente, amenazante y hasta le dio un poco de miedo porque servía para recordarle que no estaba del todo libre. Los otros sueños eran siempre eróticos en donde despertaba lleno de anhelo y deseo, acumulados en su entrepierna, con ganas de descargarse en la muchacha que dormía en la otra habitación. Sonrió frustrado. Vaya… hasta en sus sueños Tomoka era una entrometida. Había soñado ya con ella, pero esta vez se había metido en una escena bastante privada.

Suspiro mientras se estrujaba los ojos, los cuales estaban bastante abiertos y alertas y sin embargo, mirando el reloj vio que todavía eran las dos y treinta y siete de la noche. Rayos. Se recostó nuevamente en la cama, cerrando los ojos y espero por el sueño que lamentablemente no llego hasta mas o menos una hora después.

La profesora, una mujer mayor, algo gordita por la edad, de pelo prácticamente blanco, se levanto después de pasar atendencia y se coloco frente al escritorio de madera para mirar a los estudiantes que atemorizados esperaban el nuevo proyecto, como ella misma le había llamado, y eso no estaba mal. Para nada.

Si es que consideras que faltan tres semanas de clases y ya Sakuno esta repleta de trabajo sin hablar de los exámenes finales bombas que vienen de camino. Estaba a punto de halarse los pelos del estrés que tenia encima.

El proyecto es para los últimos dos días de clases. Tienen que hacer una revista con los cuentos que hemos discutido en el semestre.- ante esto, viendo los suspiros de estrés de sus estudiantes, agarro unos papeles que comenzó a repartir entre las filas. – Aquí les reparto las instrucciones.

Sakuno dio un quejido al ver el papel que le era proveído por su compañera al frente, esta murmuraba de lo maldita que era la profesora y Sakuno no podía diferir. Vio el papel, intachable, sin ningún error ortográfico departe de la profesora, demostrando su gran educación en el lenguaje del ingles en el que exigía lo mejor en esa revista. Oh… y el trabajo era en grupo… que bien…

Llego al hospital completamente agotada, a punto de llorar del estrés que estaba sintiendo. Las muchachas, todas le habían dicho que posiblemente al otro día, sábado, podrían venir al apartamento de Ryoma (a quien no le había pedido permiso… y ella se había ofrecido… de nuevo sin permiso) para comenzar con el proyecto lo mas rápido posible. ¿Cómo le iba a decir? Si la última vez el chico se había enfurecido al ver a Momoshiro en su casa sin su permiso.

…aunque en parte esa situación era un poco diferente porque Ryoma no soportaba a Momoshiro. Suspiro, sentándose en la sala de espera, cosa que ya se había convertido en costumbre y no termino de siquiera recostarse para descansar cuando vio aparecer a Ryoma por el pasillo.

Su corazón dio un brinco que le robo el aire al ver al muchacho, que hablaba con el doctor, serio, pero sin la depresión del otro día o su típico mal humor. Desde aquel día en el cuarto, la presencia de Ryoma era completamente sofocante en el sentido de que no podía dejar de estar nerviosa o de enfocarse para estudiar cuando Ryoma estaba en el apartamento, por eso terminaba afuera, en el café, dándose golpes suaves en la cabeza por tonta. Y muchas veces, no podía ni irse porque para estar en el café había que pagar. Y ella no era rica ni tenía un trabajo con paga.

El chico no se lo hacia fácil. El día después de esa noche, el salió de su cuarto y la saludo con unos buenos días, agarro un cereal de la cocina y se fue de nuevo, ignorando por completo la cara de sorpresa que puso.

Y después mas tarde, cuando le preparo comida, le dio las gracias cuando ella le dio el plato, le dijo buen provecho cuando comenzaron a comer y al final, le dijo que estaba buenísima la comida.

- Ehh… gracias…- dijo la muchacha con la mirada del chico sobre ella, de esta forma tan diferente que le causaba mariposas en el estomago y roja como tomate, tratando de no mirarlo, se llevo los platos.

El chico llego hasta a ella, le sonrió y ella se levanto rápidamente, nerviosa y le dio la mano al doctor que observaba la escena divertido. Hmm… - ¿Cómo fue t-todo?- pregunto ella y casi se da por como estaba temblando.

- Muy bien, de hecho… hoy Ryoma estaba mas tranquilo… ¿ha pasado algo entre…?- iba a ser indiscreto, cuando vio a la muchacha sonrojarse y negar con la cabeza precipitadamente. Se callo con una sonrisa divertida y seguro, casi podía apostar todo su dinero, que entre ellos algo estaba pasando. ¡Lo sabia!

- Eh… que bueno que todo salió bien… ¿nos vamos?- la chica sonrió amablemente, tratando de controlarse y sin mirar a Ryoma, colocándose tras el y empujándolo a la salida.

Ryoma solo sonreía, divertido, todo este tiempo. Quería mirarla, pero ella se lo hacia imposible por sus miedos y le pareció cómico porque encontraba que mas obvia no podía ser y en parte estaba agradecido de esto, porque sino no tendría el coraje para estar siendo civilizado.

- Ah… etto… Ryoma…- la muchacha dijo después de tocar el botón del elevador. Se paro frente a el, con la mirada en el suelo, esquiva, la cara roja y moviendo los dedos nerviosa.

- ¿Qué?- contesto paciente, cosa que la chica encontró raro.

- Ehh… yo tengo un proyecto que hacer.- lo miro fugazmente esperando una reacción, pero que tonta… ¿Qué reacción iba a tener si apenas había dicho algo? – Y… bueno, es en grupo y ofrecí la casa para reunión.- dijo entre dientes, apresuradamente y cerrando los ojos, esperando que el chico le gritara que con que permiso, que qué se creía, que tonta, que estúpida.

Las puertas metálicas del elevador se abrieron con un timbre y de ellas salieron como varias personas, doctores, enfermeras y un civil. Adentro se quedaron otros y Ryoma se metió dentro del elevador que señalaba que iba a bajar seguido de Sakuno, que lo miraba de reojo esperando una respuesta. – Primer piso por favor.- dijo el muchacho a la persona más cercana a los botones.

Entonces miro a la muchacha que apretaba los labios llena de nervios, segura de que le diría que no… - Ok.- dijo al muchacho y ella lo miro con la boca abierta.

- ¿En serio?- casi le pone una mano en la frente para ver si tenia fiebre, pero se contuvo por obvias razones.

- Si.- contesto simplemente sin expresión alguna.

- Ryoma… ¿estas seguro de que todo salió bien en las terapias?- la pregunta salió de sus labios de forma inconsciente, pero es que parecía irreal.

Casi se da una bofetada por atreverse. El muchacho frunció el ceño, frustrado de que la muchacha encontrara tan difícil de creer que el estaba siendo amable y con un suspiro respondió: - Si… estoy completamente bien, Sakuno.

La chica decidió callarse la boca antes de que Ryoma cambiase de pensamiento o de que decidiese gritarle.

Era sábado y Sakuno estaba en la cocina preparando algo de comida para las muchachas que vendrían pronto para comenzar con el proyecto. No era nada muy extravagante, solo una mezcla aprendida de su abuela para picar en lo que todas trabajaban. Era bastante temprano y por todo el ruido que estaba haciendo, Ryoma se despertó y salió con un bostezo de su cuarto.

Que mucho ruido haces.- fue lo primero que dijo y su voz irrumpió en sus pensamientos llenos del proyecto. La muchacha casi deja caer un vaso de cristal del susto que estaba segura que se parecía a un ataque al corazón.

- ¡Ryoma!- exclamo asustada, aunque no necesariamente porque se había aparecido de pronto. Si, le tenía algo de miedo por su forma de actuar. Era un territorio tan nuevo y desconocido…

- Buenos días.- dijo el muchacho sin mucho animo, aunque mirando a la chica que lo miraba tímidamente, con las mejillas rosadas. Que linda. Se acerco a la cocina, abriendo la nevera de donde saco un Ponta.

- B-Buenos días.- tartamudeo y se concentro en sus cosas antes de que llegasen las muchachas.

Justo cuando terminaba con su mezcla, la cual ponía en la mesa de la sala junto a papitas y galletas, unos vasos y un padrino de refresco, la puerta sonó.

- Yo voy.- dijo el muchacho que se encontraba en una esquina observando todo el movimiento con una sonrisa que no podía contener.

Abrió la puerta y se encontró con tres mujeres, todas estaban parloteando entre ellas sobre algún tema de un chisme sobre una chica que quedo embarazada. Wow. – Buenos días.- interrumpió y todas bajaron la vista, encontrándose con los ojos de gato del ex tenista. - Pasen, Sakuno esta ahí.

- O-Ok…- todas se quedaron mirándolo, como si le hubiese crecido dos cabezas.

Suspiro mientras cerraba la puerta, aun con las chicas mirándolo. Aparentemente nunca habían visto un inválido. Ryoma pensó que iba a ser un día largo porque aparentemente nunca habían visto un inválido. Viendo que caminaban hacia Sakuno, el aprovecho que ya estaban entretenidas y se encerró dentro de su habitación.

Sakuno observo la escena tristemente, pensando en lo mal que se debería de sentir Ryoma por haber sido mirado de esa forma tan abierta por su condición. Las muchachas se acercaron, murmurando entre si y cuando estuvieron frente a Sakuno, que iba a explicarles la situación y a pedir su cooperación y discreción, estas exclamaron como mujeres enloquecidas. - ¡Oh dios mío!- grito una, Midori se llamaba de pelo corto y marrón, y la otra le dio en el brazo.

- Shhh…- dijo la muchacha, Yuki, poniendo un dedo en sus labios, mirando hacia atrás para asegurarse de que no estaba el muchacho y en efecto, había desaparecido. Aw. Esta tenía el pelo recogido en una cola de caballo que le llegaba a la mitad de la espalda y era negro. – Te puede escuchar.

- Sakuno Ryuzaki…- dijo otra seriamente, aunque de una forma burlona, se llamaba Arisa y tenia el pelo rizado y corto de una forma bastante linda por la forma que quedaba con su figura. – ¿Ese es tu novio?

Todas miraron a la muchacha esperando una respuesta, cosa que hizo que Sakuno negara con la cabeza sonrojada. Ok. Aparentemente no lo habían mirado por su condición sino por su físico. – N-No, soy la que lo cuida.

- ¡Ay, dios santo, yo lo cuidaría, si sabes a lo que me refiero!- exclamo Midori, un poco mas bajo con un tono perverso y moviendo las cejas de forma sugerente. Entonces Sakuno recordó como Ryoma siempre había sido popular entre las mujeres.

- Ay, esta BELLO, ¿entiendes?- dijo Yuki echándose aire con las manos mientras hacia atrás, donde había estado Ryoma con anhelo.

- ¿Y no te has aprovechado, Sakuno?- pregunto Arisa muy interesada por conocer sobre ese hombre. Absolutamente todo. Hasta lo bueno que era en la cama.

- N-No…- Sakuno contesto completamente roja ante el tema sugerido. Oh dios… no podía creer que esto estaba pasando.

- ¿Cómo es posible?... ¿Qué no has escuchado eso de que los inválidos duran hasta mas en la cama que un hombre normal?- pregunto Arisa sonriendo con perversión, demostrando su anhelo por comprobar esa teoría personalmente y las otras dos asintieron completamente de acuerdo, con el mismo deseo que Arisa.

Sakuno recordó el momento en que el la beso, apasionado, en donde por un momento pensó que tal vez la amaba. Y también se acordó de la forma en que la toco, cosa que la puso hasta más roja todavía. - ¿Podemos continuar con el proyecto?- sugirió tímidamente la muchacha, abanicándose con una mano y con la otra señalando la mesa alrededor de la cual todas las chicas se sentaron mientras seguían hablando.

De pronto hacia mucho calor, pensaba Sakuno mientras se unía a las chicas, las cuales tardaron en cambiar el tema a otro realmente importante.

Las cuatro chicas estaban sentadas en el piso, alrededor de la mesa de madera de la sala sobre la cual estaba la comida preparada por Sakuno y todas con una expresión pensativa sobre el proyecto. Ya el trabajo estaba dividido, con una cierta cantidad de cuentos que analizar por persona, pero ninguna tenia idea de cómo se podía hacer una revista, con quien podían hacerla, los elementos básicos y todo eso. Sakuno estaba un poco frustrada porque si ninguna tenia idea, menos ella.

- ¡Ay! Podemos dejarlo para otro día y yo trato de preguntar.- dijo Midori rindiéndose por completo mientras tiraba la cabeza sobre la mesa.

- Maldita profesora del diablo…- murmuro Yuki que compartían, junto a decenas de estudiantes, la opinión de que esa profesora de ingles había nacido para explotar a sus alumnos.

- Nooo… yo quiero hacerlo hoy y ya.- dijo Sakuno sabiendo que era hoy o… bueno, "nunca" seria una exageración, pero estaría llena de estrés por todo el trabajo que se acumulaba.

En eso salió Ryoma de la habitación, provocando un silencio repentino que no noto. Las muchachas lo miraron rápidamente, absortas con la belleza del chico, que silenciosamente iba a la nevera a buscar una lata de Ponta para continuar con unas terapias que el doctor le había recomendado hacer por su cuenta.

Tomo su lata, abriéndola y tomando un sorbo y entonces, casualmente dirigiendo su mirada a las chicas para ver su progreso, las vio mirándolo. Ok… ¿Por qué lo miraban con sonrisas hambrientas? Entonces, los ojos de una se iluminaron y se dirigió a Sakuno. - ¡Oye, y si el sabe algo!- exclamo señalándolo y sin esperar respuesta le gestiono con su mano que viniera.

- ¿Qué?- dijo después de acercarse lentamente y en silencio. Miro a Sakuno cuyas mejillas se encendieron al conectar con sus ojos para después mirar a otro lado no muy discretamente. Casi sonríe.

- Oye, etto… necesitamos hacer una revista—

- Y no sabemos como hacerlo.- intervino Yuki queriendo también tener la atención del chico guapo cuyos ojos eran tan sexys. El chico la miro con una ceja levantada y casi provoca que ella grite como fanática ante el atractivo de ese muchacho. Midori, la que lo había llamado, miraba mal a Yuki como la tramposa que era.

- Bueno…- el chico vio como todos los ojos lo miraban, excepto Sakuno que escribía en un papel garabatos. – Pueden hablar con alguien que sepa mucho de computadoras… o si lo quieren hacer ustedes mismas, usar un programa…- murmuro encontrando raro que eso fuese tan difícil. Dio otro sorbo de su Ponta, esperando que la respuesta fuese analizada en las mentes de las cuatro muchachas.

- ¡Ohh, que inteligente!- exclamo Arisa que se había mantenido callada y Ryoma tuvo que parpadear dos veces antes de descartar la posibilidad de que tal vez le había guiñado el ojo.

Silencio.

- Bueeno… yo tengo un amigo que sabe de computadoras, pero tengo que ver.- sugirió Yuki viendo que nadie hablaba.

- Bueno… Yuki tu te encargas…- dijo Arisa levantándose y tomando una galleta de la comida que había puesto Sakuno. – Me tengo que ir… ya mismo entro a trabajar…- después de eso dio un par de instrucciones mas mientras todas se levantaban. Ryoma se echo a un lado, escuchando atentamente todo y poco a poco, después de un compromiso en el que se esforzarían "para callarle la boca criticona de la profesora", se fueron despidiendo.

Antes de irse, todas le dijeron adiós usando su mejor tono coqueto. Ryoma levanto una ceja y tomo un papel medio arrugado de la mesa mientras pensaba en lo difícil que era comprender a las mujeres. Primero lo miran como un fenómeno y después son amables.

Cuando cerraron la puerta, Sakuno se volteo para recoger todo y se encontró con Ryoma que aun estaba en la sala, mirando un papel que se imagino que era del proyecto. Con el corazón latiendo a millón, se acerco tratando de calmar sus manos temblorosas. – Gracias.- el chico parpadeo, saliendo de su concentración y alzo la mirada. Esa mirada tan intensa y penetrante que la obligo a mirar a un lado. ¿Por qué todo había cambiado tan drásticamente? Ya el no le gritaba y la miraba de una forma extraña, serio y profundamente.

- ¿Por?- contesto volviendo sus ojos al papel viendo que la estaba incomodando.

- Por ayudarnos.- ella lo miro de reojo. El chico no dijo nada, solo se encogió de hombros como si no fuese nada. – Les agradaste, sabes…- comento la chica y casi se da por estar haciendo conversación y más ahora que trataba de esquivarlo con tal de no sentirse tan fuera de su lugar seguro, con miedo a este nuevo territorio en donde ambos estaban caminando.

- ¿Si?- el chico sonrió recordando como lo habían mirado al principio. En ese momento pensó que lo miraban como animal de circo por estar en silla de ruedas, aunque después las miradas se tornaron algo diferentes. - ¿Qué dijeron de mi?

- Ehh… que eras bien guapo y sexy… y sensual… y atractivo…- dijo la muchacha tratando de recordar todos los adjetivos usados y trato de omitir las partes sexuales. Eso eran fantasías de muchachas medio alocadas que Ryoma no tenía que conocer.

- ¿Y tu piensas que eso es verdad?- pregunto el muchacho, sorprendiéndola y subió la mirada, encontrándose con los ojos de gato que la miraban intensamente, esperando muy interesado su respuesta. Sintió el calor subir a sus mejillas y desvío la mirada.

- Bueno, eres lindo y todo…- el chico interrumpió su voz casi temblorosa tomando una mano suya, gentilmente.

- Sakuno… ¿solo me consideras lindo?- el chico frunció el entrecejo encontrando la respuesta poco satisfactoria y se acerco, tomando la mano de la muchacha, rozándola suavemente e inclino la cabeza interponiéndose en su visión que estaba pegada al piso.

- Yo—

El teléfono sonó estrepitosamente en el medio del silencio de la habitación cortando de inmediato con el momento de tensión. Sakuno brinco hacia atrás, saliendo de la mirada que la había mantenido cautiva y con las mejillas rojas, se dirigió hacia el teléfono que seguía sonando insistente. Ryoma parpadeo varias veces algo sorprendido de si mismo y se miro la mano que había osado tocar la de Sakuno. ¿Qué había hecho?...

- Ryoma, tus padres vienen de camino a buscarte. Te quieren llevar a comer.- dijo la muchacha caminando directamente hacia el desorden de comida y comenzando a limpiar. La habían invitado, pero ella se había negado. No quería ir, no después de… lo que fuese que había pasado. Sus manos temblorosas agarraban los platos con galletas encima y los vasos amenazando con dejarlos caer. Malditas manos, no se quieren controlar.

- Ok…- el muchacho asintió la cabeza aunque ella no lo estaba mirando y casi la enfrenta para obligarla a mirarlo. Sonrió tristemente, sabiendo que ella lo estaba evitando, que le tenía miedo si se podía llamarlo así. Era su culpa después de todo, Sakuno tenia todo el derecho de tenerlo temor.

La chica camino a la cocina para dejar los trastes en el fregadero y cuando salió a continuar rápidamente con su limpieza, se dio cuenta de que el muchacho ya se había desaparecido hacia su cuarto, donde seguramente se bañaría, lo cual ya estaba acostumbrado a hacer por su cuenta desde que decidió que no quería necesitar la ayuda de nadie, para salir con su familia.

Sakuno había terminado de limpiar todo y estaba sobre la mesa de madera, ya limpia y regia, con un libro enorme sobre esta y un papel donde escribía un repaso para poder estudiar. Ya que Ryoma se iba a ir, aprovecharía la oportunidad de estudiar. Hoy iba a terminar ese repaso de Anatomía, lo iba a hacer porque lo iba a hacer, aunque se amaneciese estudiando todos los capítulos discutidos en todo el semestre, detalle por detalle.

Ya habían pasado varias horas desde que Ryoma se había metido a la habitación y todavía sus padres no habían llegado, pero Sakuno estaba tratando de no pensar en el chico. Anatomía, eso si que era interesante. Sip. En serio. Ryoma era aburrido, por lo tanto había que dejar de pensar en el.

- Sakuno.- grito al escuchar una voz detrás de ella, una muy inesperada y se volteo para encontrarse con el chico vestido muy… mal, no se veía nada guapo, el pelo arreglado y sus ojos abiertos sobre ella.

- Ah… perdón…- se disculpo bajando la mirada y sintiendo la cara roja. – Es que me asustaste.

- Me di cuenta…- respondió el chico con una sonrisa leve, encontrándolo algo cómico. - ¿Te dijeron a que hora venían?- pregunto el muchacho. Se había bañado relativamente rápido (si claro…), se había vestido… también relativamente rápido y había esperado bastante tiempo dentro de su cuarto, lejos de Sakuno hasta que sus padres llegaran. Sin embargo… ya estaba en el límite de su paciencia.

- No… solo dijeron que te iban a llevar a comer.- respondió la muchacha tratando de quitarle los ojos de encima, hipnotizada por su apariencia que si, lo admitía, era extremadamente sensual. Con una camisa de botones, azul oscura y pantalones negros, Ryoma se veía bien atractivo. Pero nunca lo sabría. Ella no lo permitiría.

- ¿Y que haces?- pregunto el muchacho comenzando a irritarse por los intentos de la muchacha de evitarlo. Por lo menos que tratara de disimular y no fuese tan obvia. Sin importarle que se estuviese entrometiendo en algo muy importante o que estuviese siendo injusto con la chica que el mismo había lastimado y tenia todo el derecho de evitarlo, se quedo justo al lado de ella.

- Ehh… estudiando para Anatomía…- contesto la muchacha encontrando raro su interés en saber de ella y al mismo tiempo deseando que se fuera porque la estaba poniendo nerviosa con ese perfume tan oloroso que complementaba con su atractivo y, también, por una razón más valida, que era estudiar.

- Ah… estas estudiando enfermería, ¿verdad?- pregunto sabiendo que la respuesta seria afirmativa.

- Sip.- la chica no lo estaba mirando, tenía la cara casi pegada en el libro, memorizando las ilustraciones mientras escribía rápidamente en el papel. Frunció el ceño.

- ¿En que te piensas especializar?- pregunto el muchacho sin querer rendirse, un tanto herido.

- Aun no estoy segura… pero lo mas que se acerca a lo que quiero es trabajar con bebes.- contesto la muchacha escribiendo todavía, moviendo la cabeza de un papel a otro.

Ryoma sonrió, considerando que le pegaba ese trabajo con su carácter pues la chica se veía muy maternal y sabia que seria una enfermera dedicada a su trabajo. – Va contigo…

La chica dejo de escribir por un momento, sintiendo un mar de emociones recorriendo su cuerpo al oír la voz llena de ternura del muchacho y no se atrevió a mirarlo. Ryoma dejo ir un suspiro y se atrevió a enfrentarla. - ¿Por qué me evitas?

La chica dejo de escribir, tensa ante la pregunta tan directa. – Y-Yo no te estoy evitando…- mintió débilmente.

- Entonces… ¿Por qué no te atreves ni a mirarme?- la chica no contesto, encontrando un poco vergonzoso el como el se había dado cuenta de su indiscreción. Ryoma la miro frustrado y supo que no conseguiría respuesta. Con un suspiro, continuo… - Sakuno, me voy a comportar… así que no me tengas miedo… ni me evites, no quiero que estés incomoda.- la chica no respondió, en parte, de alguna forma muy retorcida, quería que volviera a ser el Ryoma distante y gritón. No este Ryoma amable que le causaba esas emociones de años antes. Jamás pensó que las volvería a sentir.

El chico suspiro nuevamente viendo que ella volvía a escribir aunque no de la misma forma, rápida y concentrada, pero ignorándolo. Paciencia, paciencia, se decía mientras se pasaba una mano por el pelo. - ¿Te ayudo a estudiar?- se ofreció cosa que, muy cómicamente, causo que la muchacha dejara de escribir de nuevo. No tenía nada que hacer así que tal vez podía ser amable y ayudarla…

Silencio.

Irritado y herido al mismo tiempo, se dijo que se dejaría de idioteces y dejaría a Sakuno en paz… ¿quería evitarlo? El iba a jugar eso mismo, no le hablaría, la evitaría y así todos estarían felices. Se iba a voltear para volver a su cuarto, cuando una mano se poso sobre la suya, una pequeña mano que temblaba miedosa. La miro con los ojos abiertos, confundido y la miro. – Perdón.- dijo la muchacha que había dejado el lápiz sobre la mesa y lo miraba con los ojos temerosos, las mejillas sonrosadas. – Es que no me acostumbro…

- Ya veo… pero pensé que todo había quedado claro la última vez.- dijo, pero aparentemente nada se había solucionado porque ella se había quedado con la idea de que nada había pasado y que todo seria igual.

- No recuerdo que algo haya quedado "claro", Ryoma…- murmuro la muchacha que solo recordaba que el chico se había disculpado con ella. Nada más. ¿Qué ella había aclarado?

- Entonces todo seguirá igual.- mascullo secamente el muchacho como respuesta, encontrando su mal humor rápidamente. Que fácil era recordar los viejos hábitos y se dirigió hacia su puerta. Se sentía estúpido por haber pensado que habían llegado a un acuerdo. Aparentemente, estaba mal. Escucho a la muchacha que se levantaba del suelo.

- ¡Espera!

- ¡Vete a la mierda!- le contesto enmascarando su frustración con palabras soeces, apresurando el paso hasta su puerta. Sin embargo, ella se puso en el medio, con las manos en sobre las suyas. Maldita silla de ruedas y lo lenta que era. La miro tratando de comunicarle con la vista que estaba molesto, sin embargo, no lo estaba… estaba dolido.

- R-Ryoma… dime… ¿Qué quedo claro?... No entiendo…- le pregunto la muchacha, algo temerosa de ver al viejo Ryoma de vuelta y se puso de cuclillas frente a el, mirándolo a los ojos que parecían furiosos, pero veía algo mas en ellos… ¿dolor…?

- Que importa ahora.- el chico trato de echarse hacia atrás para seguir por el lado, pero la chica apretó sus manos, demostrando que no iba a dejarlo ir.

- Por favor… ¿Qué tu quieres?- la chica lo miro con los ojos entristecidos, suplicantes, pidiéndole que no se cerrara. Tal vez le tenía miedo a esa nueva cara, pero ahora sabia que ella no quería volver al mismo trato de antes. Prefería al nuevo Ryoma, que al viejo que era descortés y gritón. El trato de liberarse una vez más, sin querer seguir con esto, encontrando mas fácil huir, pero ella lo apretó aun mas. – Por favor, Ryoma…

Viendo que la muchacha no iba a soltarlo tan fácil y que lo miraba insistente, suplicante, dejo escapar un suspiro de resignación. Ok, terminaría esto… – Sakuno, no tienes que quedarte…- el chico la miro. – Ya yo puedo hacer prácticamente todo por mi cuenta.

- Ah…- la chica apenas pudo decir después de un leve momento en donde se quedo sin palabras. - Así que… ¿me estas diciendo que me puedo ir?- susurro débilmente.

- Si… te puedes ir… ya no necesito de tus servicios…- dijo el muchacho cortante, directo al grano, sin ninguna expresión. Como si no le importara, aunque tampoco se mostraba feliz. La miraba fijamente, buscando en su mirada algo… quería ver si eso era lo que quería.

- Ah…- la chica trago saliva, encontrando un nudo en su garganta y su mirada se nublo. Que raro… tan loca por evitarlo y ahora no se quería ir de su lado. – Ok… ahora mismo me encargo de la mudanza y prometo que para el fin de la semana ya estoy fuera de tu vista.- murmuro con voz monótona y se fue levantando, pero el agarro su mano, obligándola a inclinarse nuevamente.

- Sakuno…- dijo el chico, viendo que estaba a punto de llorar y casi sonríe, aliviado de que le dolían sus palabras, aliviado de que aparentemente no estaba loca por irse.

- ¿Qué?... Tu quieres que me vaya… lo entiendo…- la chica, esta vez arrodillada, no interrumpió el contacto de manos que Ryoma había empezado, aunque lo encontraba aun mas doloroso porque… porque… no se quería ir. El chico buscaba su mirada y ella miraba el piso duramente. No quería que viese su debilidad.

- Yo no dije que quiero que te vayas.- el chico interrumpió, tomándole la cara entre sus manos y suavemente la obligo a mirarlo. La chica abrió los ojos al ver en los ojos de Ryoma ternura y hasta algo más que tenia miedo de nombrar. O mas bien, tenía miedo de ilusionar su corazón.

- Pero—

- Te dije que te puedes ir… pero yo no quiero que te vayas.- aunque dijo que no iba a hacerla sentir incomoda, no pudo evitar sobarle las mejillas con su pulgar, mirando sus ojos intensamente, encontrándola tan bella con sus ojos brillantes, a punto de soltar lagrimas porque no quería irse de su lado y sus mejillas rosadas.

- ¿C-Como…?- su corazón latía rápidamente y encontraba que casi no podía respirar.

- Te necesito… necesito de tu compañía para poder seguir adelante. Para poder luchar.- la chica casi muere en ese momento porque si antes casi no podía respirar, ahora era prácticamente imposible. – Eso es lo que quiero.

- ¿M-Me necesitas?- con su voz temblorosa, pregunto y trago saliva, sintiendo a Ryoma acercarse, con su bella mirada sobre sus ojos, capturándola en un mar de emociones que ahora no la asustaban.

- Si…- murmuro el muchacho muy bajito, cada vez mas cerca y su mirada bajo a sus labios, los rosados de Sakuno, quien sintió su corazón brincar y golpear lentamente su pecho, pero con fuerza. - ¿Te puedes quedar conmigo…?

- R-Ryoma…- su pecho subía y bajaba de forma indiscreta, pero noto que el muchacho tenia el mismo problema de respiración.

- Por favor…- le suplico, con el aliento mezclándose con el de la muchacha, deteniéndose, esperando su aceptación.

- Si, me quedo contigo…- la muchacha susurro, entrecerrando los ojos, capturada por Ryoma, reconociendo que quería que el la besara. Lo amaba, dios mío, lo amaba tanto… a pesar de estos años…

Sin embargo, alguien toco la puerta y ambos salieron de su estado hipnótico, sobresaltados nuevamente y Sakuno se levanto, pensando con cordura de nuevo, escurriéndose por el lado de Ryoma que maldecía a quien estaba detrás de esa puerta. La muchacha se acerco a su libro y sus notas, donde se sentó nuevamente, tratando de recordar que era lo que tenia que estudiar. Incluso se le había olvidado de lo que había estado estudiando…

¿Biología, era? Vio las imágenes del libro y recordó que era Anatomía. Si, el tema más interesante, el que ahora se comería por completo y haría que olvidase el momento que había pasado. ¿Y porque Biología? Si esa clase ya la había pasado…

Ante el toqueteo incesante de la puerta, Ryoma la abrió sabiendo quien iba a estar detrás y se encontró con su padre que sonreía alegremente, sin percatarse de que había interrumpido un momento importante. Ante la mirada maligna del muchacho, levanto una ceja. – Wow… ¿Por qué estas de mal humor?

- Cállate.- refuto malcriado y viendo que faltaba una persona, lo miro con el ceño fruncido. - ¿Y mama?

Esta esperando en el carro.

- Hm…- fue lo que respondió y miro por encima del hombro a la muchacha que ya estaba de vuelta en sus estudios. O eso era lo que pensaba Ryoma porque la muchacha solo estaba disimulando pues su mente no estaba en Anatomía, sino en el muchacho. – Sakuno, me voy…- le dijo y la chica lo miro tímidamente, con las mejillas rosadas. El corazón del ex tenista casi se derrita ante la ternura que sintió en el momento.

- Ok…

- Sakuno…- volvió a hablar y la chica se lamio los labios cosa que desato un deseo en todo su cuerpo, la cual tuvo que controlar antes de que le cerrara la puerta a su padre y la agarrara para besarla. La chica lo miraba interesada e inocente. – Sobre lo que hablamos…- la chica se puso roja como tomate. - ¿Si vas a quedarte…?

- S-Si…- respondió sonriendo nerviosa, diciéndose que era porque Ryoma necesitaba un apoyo, porque la necesitaba como alguien que iba a estar ahí para apoyarlo emocionalmente en los momentos duros. Una amiga y consejera… nada más. El no quería nada mas… ¿o si?... No, no se iba a ilusionar.

El chico sonrió amable. – Gracias…- ella respondió la sonrisa tímidamente antes de volver a su estudio. – Te ayudo después con eso… ¿esta bien?- ella lo miro con los ojos abiertos y el se encogió los hombros, como si no fuese nada. Ella asintió, segura de que el se olvidaría después. – Entonces… nos vemos después…

Se dirigió a Nanjiro, su padre, que se había sentido completamente ignorado y que miraba la escena con una ceja levantada, sintiéndose como chaperón. Había sentido una vibra en el aire… Una vibra que lo hacia pensar en los momentos de su juventud… ahhh, Rinko…

Ryoma lo miro con el ceño fruncido, le dijo un "¿Qué?" altanero que prefirió ignorar porque no se iba a poner a pelear ahora para después arruinar una noche familiar y su hijo siguió su camino.

- Nos vemos, Sakuno… Rinko dice hola…- la chica respondió con una sonrisa y entonces, Nanjiro cerro la puerta.

Hm… que interesante.

Continuara…

Waju! Ya esta el próximo capitulo y medio larguito. Espero que les haya gustado. :) A mi si… todo estaba planificado de otra forma, pero como pueden ver, esto fue lo que surgió. :P Muajaja

Muchas gracias a: (6 reviews! :D yay)

cainat06: Espero que este cap te haya gustado xD

RoseLightAngel: Si se porto bien, aunque pienso q en este cap se lucio xDD

Haoshadow: Gracias, espero que te guste este también :)

Mariana: Gracias por tu review, que bueno que te gusto :) Dito, estas frustrada, pero bueno… así son las cosas... muajaja xP Este cap no creo que es tan frustrante :) Y bueno… lo de Ryoma decir que la ama… pues… eso lo dejare para después :P Seeh, será de lo mas lindo.

ladysakurasama: Sorry que te hayas confundido, pero después lo arregle o_o Bueno, sorry que no hubo ese "algo mas" xDU Pero es q hay q tomarlo con calma jaja… en este cap ya van yendo por buen camino

viicky2009: Gracias :) Si, Tomoka no estuvo esta vez tampoco jaja Tus imaginaciones son de lo mas creativas xD Suerte con conquistar el mundo! o0ó7