Los personajes de la película no son de mi propiedad, son de DreamWorks y/o Cressida Cowell, yo solo he alterado algunas cosas para escribir mis locuras. Los OCs y la rara historia son míos.

Disfruten :3

Capítulo 14

-¿Qué demonios…?- murmuró Egil, volteándose casi como una lechuza para ver cómo los oscuros fragmentos de las sombras se reagrupaban. Pronto, las cinco figuras a las que habíamos disparado volvían a tener su forma, incluso me atrevería a decir que eran más grandes.

Ambos estábamos tan distraídos viendo la inquietante escena que cuando Storm aleteó con fuerza para evadir un par de flechas que volaban al cielo, los dos tuvimos que aferrarnos con fuerza para no caer del lomo de la dragona, directamente al fuego y a la destrucción.

-¿Qué está pasando allá atrás?- grité sobre el chillido de las criaturas, mientras Storm aceleraba.

-No lo sé, pero no me gusta para nada- me contentó Egil-. Intenta matarlas, quizás no les dimos bien.-

Seguí su consejo.

Me volteé y disparé la bola de plasma más grande que podía convocar con la estupefacción y mi estado físico y psicológico. El misil avanzó a grandes velocidades, dejando una momentánea estela violeta y atravesó a las sombras produciendo una serie de fuertísimas explosiones; comenzaba a sospechar que esas cosas tenían una alta cantidad de hidrógeno.

Pero en cuanto la nube se disipó pude apreciar cómo las malditas cosas se regeneraban, aumentando otra vez de tamaño, chillando amenazadoramente. Luego se largaron en persecución.

-¡STORM ASELERA!- exclamé, obteniendo respuesta inmediata.

Me hubiera reído de la expresión de mi hermano cuando tuvo que sostener los cuernos de la dragona para no perder el equilibrio, pero la situación no lo permitía.

-¿Qué pasó?

-¡PIÉRDELAS!- le ordené a Storm.

-¡¿Asleif qué sucedió allá atrás?!

-¡No se destruyen, siempre regresan! ¡CUIDADO!- la dragona bajó rápidamente, haciendo que la lanza perdida (la cual estaba en llamas) pasara rosando mi cabeza. El cabello de Egil comenzó a prenderse fuego y tuve que golpearlo un par de veces para apagarlo.

-¡No me golpees!

-¡Si no lo hubiera hecho ahora estarías como una antorcha!- le grité en respuesta.

Seguimos nuestro curso, que si lo pensamos bien no teníamos ya que lo único que importaba era huir de las criaturas que nos seguían. Entonces un enorme ente pasó justo por delante de la nariz de Storm, despistándola y haciendo que cayera al suelo. Egil y yo derrapamos unos cuantos metros cuando la dragona se desplomó.

-¡Storm!- corrí hacia ella. Todo su hocico sangraba y tenía el cuerno de la nariz partido- ¿Es una sombra?- pregunté a mi hermano, quien estaba de cuclillas a mi lado.

-No, de verdad está herida.

-¿Pero cómo pudo dañarla una sombra? Son, justamente, ¡sombras!

-¿Qué no lo entiendes, Asleif?- me dijo con algo de aspereza, poniéndose repentinamente de pie- Ya no se pueden destruir. Mataron muchas personas, se están volviendo más fuertes. Se están solidificando. Era cuestión de tiempo para que esto- señaló a Storm- pasara.

-¿Qué estás queriendo decir?

-Las sombras antes no eran así: era criaturas semisólidas e indestructibles. Fue hasta que algo así como su jefa comenzó a perder fuerzas que se convirtieron en sombras. Ahora están tratando de recuperar fuerzas, y lo están logrando.- para cuando terminó estaba gritando.

-Entonces…

-Si no las frenamos van a matar a todos, y luego seguirán las otras islas. Esas cosas volverán a apoderarse de todos.

-¿Qué quieres decir con "volverán"?-

Pero Egil no contestó mi pregunta. Estaba buscando las palabras cuando sus ojos se abrieron como platos, mirando por sobre mi hombro.

-¡Cuidado!- se adelantó con un brusco paso que me lanzó al suelo, y formó un campo de fuerza que solo sirvió para atontar momentáneamente a la sombra. Al parecer, la criatura iba directamente hacia nosotros, justo detrás de mí.

Egil también se quedó aturdido, lo que le dio tiempo a otra sombra a bajar en picada para unirse junto con su compañera. Cuando mi hermano levantaba la mirada los dos entes atravesaron su caja toráxica.

-¡NO!- exclamé mientras disparaba furiosamente contra lo que todavía se podía ver de sombras.

Las 2 salieron chillando del cuerpo de Egil y él se cayó de rodillas. Lo último que capté antes de salir volando para escapar de las sombras coléricas fue el pálido rostro de mi hermano, perlado por el sudor, boqueando por conseguir aire, tocándose el pecho como si estuviera buscando alguna herida.

Entonces el terror volvió. Eso había estado muy cerca. No, ni siquiera cerca, eso había ocurrido. Dos sombras se le habían metido al cuerpo a mi hermano. ¿Qué hubiera pasado si me hubiera quedado petrificada como cuando me rodearon? Egil habría muerto.

Cuando volaba no podía permitirme distraerme, pero aquello era demasiado para cargar en mi subconsciente por un solo día. Perdí altura y golpeé el techo de una casa. Desestabilizada fui girando en el aire hasta que caí al pedregoso suelo. Me fui arrastrando por varios segundos hasta que pude detenerme. Todo el costado me sangraba por innumerables raspones.

Las 2 criaturas no me habían perdido el rastro y en cuanto pasaron silbando por encima de mí usé las fuerzas que me quedaban para encender mis manos fuego y quemarlas a ellas también. Eso me dio el tiempo suficiente para levantarme y correr. Fue estúpido, lo admito, pero no podía hacer otra cosa. Cuando me sentí capaz despegué nuevamente.

Al parecer había perdido a los entes, así que volé lo más rápido que pude directamente a donde había dejado a Egil y Storm. Los encontré justo allí, ambos se veían muy asustados. Mi hermano los defendía a los dos, atontando sombras con su fuego azul y campos de fuerza, pero yo bien sabía que estaba exhausto.

Aterricé lo más cerca que pude y corrí hacia ellos los metros que me quedaban, ayudando a Gil contra las sombras. Su rostro todavía estaba pálido y tiritaba alarmantemente.

-Gil…

-Asleif….- tragó duro, boqueaba por aire con cada palabras-…tengo miedo.- susurró con un hilo de voz.

Y eso fue suficiente. Todas las sombras se dispersaron, como si se hubieran evaporado. Por un momento nos miramos entre nosotros. ¿Tan fácil? ¿Se habían ido?

Claro que no.

Fue un sonido tan fuerte que produjo onda expansiva, arrancándole hojas a los pinos conforme avanzaba del bosque hacia la aldea. Era el rugido más fuerte y atronador que había escuchado en toda mi vida.

.

.

El estremecimiento de Egil fue tal que por un momento pensé que tenía hipotermia o algo parecido.

-¿Qué…?- pero él se estremeció otra vez y trató de retroceder a tropezones.- ¿Gil…qué fue eso?-

Tragó muy duro antes de contestar.

-M-mi…miedo.-

Para ser sincera, a veces pensaba que él no le tenía miedo a nada. Siempre se mostraba muy decidido, y se enfrentaba al que se le pusiera adelante. Dioses, si le había contestado a la jefa de la isla.

Y ahora allí estaba, a mi lado, tiritando de miedo, en un estado deplorable, enfrentándose a la criatura que guardaba en el último y más oscuro rincón de su mente.

¿Por qué yo podía oírla? Ni idea. Quizás porque tenía miedo de lo que pudiera poner así a mi hermano. Por cómo sonaba era algo grande, y se estaba acercando.

-¿Gil qué…

-¡Cuidado!- una terrible llamarada surgió de entre los árboles. Faltó poco para que fuéramos calcinados.

Saltamos a un lado. No, corrección: Egil saltó a un lado y me empujó junto con él. Sí, no es lindo que tu hermano caiga sobre ti, sobre todo justo en la mitad del cuerpo que te sangra, pero me tragué las réplicas.

-¿QUÉ ES ESA COSA?- exclamé antes de que pudiera interrumpirme otra vez.

-¡Mi miedo!

-¡Eso ya lo sé, idiota! ¡Me refiero a qué es!

-Muerte Roja, ¿¡bien!?- contestó a la defensiva luego de un titubeo.

"¿Qué?"

-Espera…te…¿te refieres al dragón…M-Muerte Roja? ¿La Reina? ¿A la que mataron….Chimuelo y…papá?

-Sí, ya puedes reírte.-

Pero yo no quería reír.

La confesión de Egil había sido muy inesperada y repentina, y verdaderamente me había sorprendido. Nunca hubiera pensado que un chico como él pudiera temerle a…a un dragón extinto.

Pero luego me di cuenta. Cuando habíamos hablado de dragones usaba un tono bastante distante, realmente admiraba a papá por haberlos dominado, en la isla no se convivía con ellos y cuando tuvo que montar en Storm…

Ahora todo encajaba. Egil, mi hermano, un hooligan, hijo del "Conquistador de dragones", le temía, irónicamente, a los dragones. Pero por sobre todo a aquella bestia escondida entre los árboles que trataba de matarlo.

-P-pero…

-¡Dilo! ¡Soy un cobarde! He visto niños de….3 años montando un dragón, y….- comenzó a titubear y finalmente pateó el suelo con frustración.

-Egil, no es tiempo para charlas motivacionales, pero no eres un cobarde. Y está bien tenerle miedo a Muerte Roja. Está bien tener miedo, y lo sabes.-

Justo cuando terminé de hablar, otro furioso fogonazo surgió del bosque. Todo alrededor comenzó a incendiarse, causándome una gran confusión.

-¿Por qué…

-Se están solidificando, ya te lo dije. Todos tienen miedo de lo que pueda pasar, así que…la isla en verdad se está incendiando. Pronto…lo que se esconde detrás de esos árboles…será una realidad.- me explicó, estremeciéndose levemente con lo último.

-Entonces lo vamos a detener antes de que eso pase.

-No se puede. Me va a seguir a mí, tú no puedes hacer nada.

-¿Cómo es eso de que….- comencé, con algo de enfado, pero me cortó.

-Solo…no puedes. Tú ve y trata de que dejen de poseer personas, déjame la Reina a mí.-

. . .

Desde que nos separamos, no supe cómo fueron las cosas para Gil.

Pero una cosa estaba clara: a mí no me estaba yendo nada bien.

Todo era horrible, simplemente horrible. De sombrío había pasado a…macabro. Berk había pasado por muchas, MUCHAS situaciones terribles, y lo sabía, pero dudaba que alguna tan siniestra como aquella.

Podía sentir cómo los colores se me iban de la cara y lentamente se me tornaba verde. Entonces, junto con los nervios, la impresión, y mi estado mental tan débil, el miedo volvió.

Fue como si todo hubiera estado planificado, pues cuando ese terror regresó a apoderarse de mí, estaba volando cerca de mi casa. Cientos de sombras entraban por las ventanas y la puerta, y como para empeorar la situación, Nina aterrizó con su Skrill, Thorfi, para entrar también.

Volé lo más rápido que pude hacia el interior, y cuando estaba por entrar oí un grito atronador. Volé la puerta de un plasmazo y entré. Delante de mí, justo en el medio de la sala de estar, había un hombre. No lo reconocí, podría haber sido cualquier persona. Tenía el pelo tan largo y desarreglado como mi hermano, era rubio y sus ojos no tenían un color definido, o al menos no desde mi posición. Estatura promedio, ropa normal para alguien de la zona, mirada de satisfacción, pero lo que no me gustó de él fue la enorme espada que sujetaba con la mano derecha. Estaba manchada de rojo, tanto que chorreaba, goteando sobre el suelo.

Antes de que pudiera reaccionar, la cara del sujeto cambió. Fueron solo unos instantes pero puedo jurar que cambió a una cara de mujer. Entonces adoptó otra vez la cara anterior. Así, su rostro fue cambiando momentáneamente, pero no su voz:

-Vaya, vaya. Así que tú eras la débil niña que quiere detenernos…-

Sin detenerme a procesar nada, le disparé, pero el sujeto-sombra simplemente se dividió en 2 y el misil pasó a través de él, explotando contra la pared de atrás.

-No te esfuerces, sé tus movimientos. Entonces, tú y tu patético hermano quieren detenernos…- una frívola risa le retumbó en la garganta-…; es un buen chiste, lo guardaré para las fiestas.

-¿Q-quién…eres?- me pateé internamente unas 8 veces por mi titubeo.

-Nadie muy importante, solo el señor y responsable de toda esta…"calamidad" como le dirían ustedes los…hm, mortales.- hizo comillas con las manos.

-Es…quien dirige a las sombras…

-Vaya, no eras tan torpe como creí. Quizás te mate rápido, al igual que pasó allá arriba- cabeceó hacia la segunda planta de la casa-. Pero he de admitir que le quita diversión y….

-¿QUÉ…LE…HIZO…A…MI…HERMANA?- grité entrecortadamente, mientras lo atacaba con todo el plasma que me quedaba. Él solo detenía los misiles, o los esquivaba o los absorbía.

-Tranquila, sufrió…creo.-

Y eso detonó todo.

Instintivamente desenfundé la espada y me largué hacia adelante con una exclamación. La sombra reaccionó impresionantemente rápido, frenando y desviando cada uno de mis mandobles y tajos con su enorme sable sangriento.

Ponía mi alma en cada golpe, con la esperanza que todo lo que había dicho fuera mentira, que Nina siguiera viva, que mis padres estuvieran a salvo. Otra vez me estaba asustando, y para mi horror la estatura de mi adversario también.

-Tienes miedo, niña. Yo me alimento de eso. Pronto no serás nada.- me susurraba en medio de la pelea. Era un sonido bajo y retumbante, que me calaba la cabeza.

Los sonidos en el exterior ya casi no eran nada, pero antes de bloquearme pude oír exclamaciones de victoria luego de una grandísima explosión. Hasta puedo jurar que la más fuerte de todas las voces era la de Egil. Con suerte habría vencido su miedo, y ahora podría ayudarme.

La batalla salió de la casa y comenzamos a librarnos afuera. Las sombras eran menos, lo admito, pero todavía muchas, y la gente iba de acá para allá combatiéndolas. Podíamos ganar, no faltaba mucho. Si tan solo pudiera apuñalar a esa odiosa criatura…

-Estás cansada. Te estas cansando. Pronto ya no podrás hacer nada.- esa voz me hablaba, sabía que era él, pero era como si tratara de echarme una especie de maleficio: las rodillas amenazaban con doblárseme, mi agarre sobre la espada ya no era el mismo.

-¡MATÓ A MI HERMANA!- grité, y sentí una renovada pero efímera energía otra vez.

Él tenía demasiada experiencia y luchaba más que bien. Se alimentaba de la energía que yo gastaba, de mi miedo, de mi cansancio, pronto podría aplastarme como a una cucaracha cualquiera. Desviaba mi espada como si solo fuera una molesta mosca.

Y entonces, hizo algo con lo que yo no contaba. Se metió la mano libre bajo el chaleco, y del cinturón extrajo un gran cuchillo de caza. Casi no reparé en ello cuando lo usó para detener mi ataque. Trabados, cuchillo y espada, movió la mano hacia un lado, junto con la mía, y sentí un terrible pinchazo y cómo un horrible y desagradable frío se me hundía en el abdomen…

*se esconde atrás de una piedra y mira por encima* Bajen las armas, solo quiero hablar. Sí, vamos a dialogar *le tiran un cuchillo* Fingiré que eso no pasó.

Por favor no me odien. Esto estaba planeado, más o menos, desde que empecé el fic.

Cómo sea, ¿qué les pareció el capítulo? Hasta yo me sorprendí subiéndolo puntual ;P ¿Fue bueno, malo, cargado, demasiado, lindo? Acepto la libertad de expresión ;3

Y ya que estamos, contento sus comentarios…

ailyncortes15: desde mi punto de vista eso es bueno, así que espero que siga así y que te haya gustado el capítulo ;3 Gracias por comentar!

MelanipuntoG: solo 2 semanas, hay que visualizar eso xP Gracias! Espero que este también te haya gustado ;3 Genial; admito que la historia es algo rebuscada, así que me parece bien ;P Gracias por comentar, nos leemos!

astrid hofenson5757: jaja, perdón XD Pero de todos modos, me alegro que te haya llegado de esa forma ;3 Espero que te haya gustado este capítulo ^w^

También muchas gracias a por el favorito, significa MUCHO para mí ^w^

Y eso fue todo, ahora mismo estoy muerta después de jugar una final de handball (¡GANAMOS! ^O^) pero voy a hacer un esfuerzo para ponerme a escribir el capítulo 15 ahora, así no los hago esperar tanto para el siguiente ;)

Nos leemos en una semana!