La Maldición

Peter POV.

-Ven aquí Peter querido...- me llamó María- vamos a esperar a que Jasper venga hasta nosotros.

De un ágil salto subió hasta el techo de una casa vecina a la de Katherine. Me extraño muchísimo que no hubiera querido esperar a la noche para atacar. Bajo el cálido sol de la tarde ambos veíamos mucho menos de lo que acostumbrábamos. Ciertamente no era el mejor ambiente, aunque Katherine no representaba un riesgo por ser solo humana, y teníamos la espada especial para usar contra Jasper.

Nunca hubiera imaginado que me vería forzado a traicionar a mi mejor amigo para proteger a Charlotte. Si bien era cierto que ya lo había hecho antes, en esa ocasión no sabía que él estuviera involucrado. Ahora el peso de haberme dado cuenta de eso, y haber tenido que decirle a María que Katherine estaba viva a costas de dejar a mi compañero de armas en medio de un charco de dolor, me estaba partiendo al medio. Pero no tenía otra opción.

En mi fuero interno me estaba dando patadas a mi mismo por no haberme quedado en USA. ¿Por qué demonios había decidido cambiar de lugar de caza?

No podía creer lo que estaba viendo aquel día en que sin saberlo me metí en la casa de Katherine. Al principio no lo noté. Estaba medio ciego, en parte por las luces fluorescentes de la habitación y en parte por las ansias de beber sangre. Luego de la nada apareció Jasper diciendo que ella era su presa y que me largara. Eso me confundió, él nunca había sido tan territorial con la caza. En medio de eso la chiquilla va y se cae junto a la escalera, donde la luz era menos intensa, donde yo podía ver mucho mas perfectamente; provocando que el collar que llevaba bajo la ropa saltara hacia afuera. No creo que mi expresión haya variado en la milésima de segundo que me llevó reconocerla. Estaba un poco diferente claro, su piel era algo mas morena y su cabello mucho más largo; pero en definitiva era la misma mujer que antes, y el collar de oro que sostenía en una mano era el mismo, incluso se notaba el paso del tiempo sobre el metal. Después de intercambiar breves frases de cortesía con Jasper me retiré muy lentamente. Vi como él se acercaba a ella y vi la expresión de terror en sus ojos caobas. La misma que yo recordaba como su última mirada aquel día de febrero de 1929.

Después de eso Jasper vino a buscarme para explicarme que en realidad ella no era su presa, sino la mujer que amaba, rogándome que fuera indulgente con él y que tratara de comprenderlo. Me conto toda la historia rápidamente, todo el asunto de las visiones de su Katherine, cómo había muerto, su búsqueda por el continente, y cómo había encontrado a esa chica hacia unos meses. Cada cosa que me decía se iba acumulando en mi pecho como un ladrillo de media tonelada, todos los datos coincidían. Pero cuando me mostró una antigua fotografía para probar que ella era el clon casi exacto de su prometida, y me dijo que además esa chica lo recordaba a él y a su vida anterior en Nueva Orleans, los ladrillos se transformaron en bloques de concreto. Era muy posible que tarde o temprano ella recordara quien era yo, y que papel había jugado en la historia, y se lo dijera a Jasper. Creo que él percibió parte de mis emociones, a pesar que yo sabía cómo ocultarlas de su poder. Me pidió que nos viéramos en otra ocasión, y yo acepte rápidamente. Quería contarle toda la verdad a mi mejor amigo, suplicarle que me perdonara por lo que había hecho. Pero necesitaba un poco de tiempo para decidir cómo decírselo. Así que me fui de aquella ciudad con Charlotte de regreso hacia el norte. Ese fue mi gran error.

No demasiado lejos nos topamos con ella. Continuaba siendo una vagabunda, en todos los sentidos posibles de la palabra. Simplemente viajaba de continuo buscando nuevos lugares para cazar. Maldigo esa horrible coincidencia. De todo el continente tenía que estar justo en Medellín.

No le llevó nada de tiempo darse cuenta que le estaba ocultando algo. Tampoco le llevo mucho tiempo poner sus garras en su sobrina. Charlotte a pesar de ser un vampiro, es extraordinariamente frágil frente al poder de María. La quiere demasiado y no hay forma de que se le plante a la mujer que la crio. Se fueron lejos con la excusa de ponerse al día, chismear, cosas de mujeres.

Yo tuve toda la culpa. En ese momento debí haberme llevado a Charlotte. A la fuerza, pero lejos de María. Pero si ella es débil frente a su tía, yo soy el doble de débil frente a ella.

-Esta vez se dio cuenta de sus errores Peter…esta vez se portará bien- me dijo mi amada- déjame ir con ella. Estaré bien.

Mentira. Mil demonios, no estuvo bien! La abominación la redujo fácilmente y me amenazó con quemarla si no hacia lo que ella me ordenase. Otra vez.

La maldición de mi existencia parecía tener que ser el esclavo de esa zorra para evitar que masacrara a la hija de su hermano. La maldición de mi existencia era traicionar a mi mejor amigo una y otra vez. Pero la mayor maldición era no poder mentirle a María si me hacia una pregunta directa. La mierda de conexión que teníamos porque su veneno corría por mis venas. Ese vínculo maldito que también hacia que ni yo, ni Charlotte ni Jasper pudiéramos asesinarla.

Mierda carajo…ODIO A ESA MUJER ABOMINABLE!