- 2 años después -
- ¿Y por qué no iría? - pregunto extrañado Arthur, luego de que Lovino le dijera por accidente que Antonio daría una fiesta en su casa, ya que sus padres no se encontrarían este fin de semana.
Lovino suspira y unos segundos después habla - Va a estar Francis...
- ¿Y...? No entiendo el problema.
- ¿No sería incómodo para ambos?
- Francis y yo fuimos historia hace años - dice luego de rodar sus ojos, hablar de su corta relación con Francis, y que ya no se hablaran más, no era un tema del que quería tocar en ese momento - Si quieres que vaya, será por ti, para divertirme, beber y bailar. No creas que no me divertiré solo porque él también va a estar.
- De acuerdo - a Lovino se le formó una leve sonrisa en sus labios - ¿Escuchaste el nuevo rumor?
- ¿Cuál?
- Al parecer un alguien está pagando por tener relaciones con los profesores - dice levemente susurrando, ya que ambos se encontraban en la cafetería de la escuela y a sus alrededores tenían a algunos de sus compañeros.
- ¿Con profesores? - pregunta algo sorprendido Arthur, Lovino asiente con la cabeza - Que asco...
- Al parecer es la manera más fácil de ganar dinero para algunos...
- ¿Tu lo harías?
Lovino lo miró sorprendido por tal pregunta, negó con su cabeza - Ni pensarlo, hacerlo con personas mucho más mayores que yo no es mi estilo.
Arthur lanzó una leve sonrisa al escuchar eso, sí su amigo se enterará de lo que hace unos años hizo con el ojiazul...
- ¿Y tú?
- ¿Yo que?
- ¿Lo harías?
Arthur callo por unos cuantos segundos, y luego otra sonrisa se formó en sus labios.
-No lo sé... creo que no podría hacerlo con alguien que me doblara la edad - dice mientras vacila con el cubierto que tenía en mano sin dirigirle la mirada a Lovino - Y vender mi cuerpo por unos cuantos euros de desconocidos, no gracias...
Unas horas más tarde, las clases del día había terminado, y en la escuela los alumnos se estaban preparando para regresar cada uno a sus respectivos hogares, entre ellos se encontraba Arthur a punto de salir. Se colocó su mochila y se dirigió hacia la puerta.
- Arthur.
El ojiverde se detuvo al escuchar que el profesor lo había llamado. Lo miro por unos segundos y se acercó hasta el escritorio.
- ¿Qué sucede? - pregunto algo temeroso de que lo regañara.
- Debo hablar contigo - dijo serio el hombre de casi 50 años.
Arthur trago en seco y asintió con su cabeza - De acuerdo.
- Espera en el pasillo yo te llamaré cuando todos se vayan.
Arthur asintió nuevamente y salió del salón. Se sentó en uno de los asientos del pasillo para esperar a ser llamado, no sabía de lo que podrían a hablar, pero por la expresión en la cara del hombre no decía nada bueno. Últimamente Arthur no se estaba esforzando como antes en el estudio y sus notas habían bajado drásticamente de un momento a otro. Para ser más precisos, sus notas habían cambiado luego de la restricción de Alfred. Arthur se había deprimido tanto en ese momento, que ya casi no tenía las mismas ganas de hacer todo lo que hacía antes, y en eso estaba el estricto estudio que tenía por parte de su madre. Que ahora él le había pedido, o más bien ordenado, que ya no estuviera detrás suyo con el estudio, que ya era mayor como para controlar por si solo sus deberes y si tenía que estudiar para un examen. Ella no se opuso a esto, pero si le había costado un poco asimilar la actitud "rebelde" que estaba comenzando a tener su hijo.
- Arthur.
El ojiverde se sobresaltó al escuchar la voz de su profesor, se había quedado tan plasmado en sus pensamientos que el tiempo había pasado volando. Rápidamente se levantó del asiento y caminó nuevamente al aula.
- ¿Y de que quería hablar? - pregunto algo nervioso.
- Primero siéntate - Arthur obedeció rápidamente, y el hombre hizo lo mismo detrás de su escritorio, apoyó su cabeza sobre sus manos y suspiro notablemente - He leído tu blog.
Arthur lo miró desorientado y el oxígeno fue volviendo a el lentamente, parpadeó un par de veces mientras una sonrisa se formaba en sus labios.
- Ah así que era eso - dijo mordiendo su labio inferior y apoyando su cabeza con una de sus manos mientras le daba una mirada juguetona al hombre - ¿Y cómo supo que era yo?
- Intuición - dijo encogiéndose de hombros - Es increíble que te pudieras sacar esa clase de fotos...
Arthur se levantó de su asiento dirigiéndose al escritorio, se inclinó un poco en este y tomó el mentón del mayor.
- ¿Y le gustaron? - dijo con un tono sensual - ¿O me va regañar por ellas?
El hombre tragó en seco por la poca distancia que había entre sus rostros y que el ojiverde le hablara de esa forma con tal corta edad. Tardó unos momentos en contestar, pero luego de golpearse mentalmente logró que surgieran las palabras.
- Si te engañaría por eso, no te hubiera llamado.
Arthur lanzó una pequeña risa inocente - Tiene razón - quitó su mano del mentón del mayor y se alejó un poco de él - No tengo mucho tiempo, ya que esto salió repentinamente y normalmente se planea una cita con anticipación...
- Pagaré lo que tú quieras.
Arthur vaciló por unos momentos desviando su mirada un par de veces - Sin cita no podemos hacer "eso" - suspiro - ¿Te conformaras con una mamada?
El mayor se desilusiono un poco al escuchar eso - Bueno...dicen que eres buenos haciéndolas.
- No puedo negar eso - Arthur rio levemente - Y con el precio puedo hacer una rebaja si "el" coopera.
- ¿Cuánto quieres?
- 400 es lo mínimo en una cita sin antes pedir, pero si quieres... 300.
El hombre vacila por unos momentos y luego de repensarlo terminar por suspirar - De acuerdo.
Arthur y el mayor se encontraban en el auto de este, mientras Arthur "trabaja" con su boca el pequeño problema que había surgido en los pantalones del hombre hace unos minutos, luego de haber estado besando al menor por más de 10 minutos.
La respiración de esté se había puesto completamente acelerada y podía sentir que en cualquier momento de vendría, por lo que tomó la cabeza del ojiverde haciendo que las estocadas con su boca fueran más profundas y rápidas, casi tocando la garganta de Arthur. El ojiverde no se quejaba de esto, ya que con el tiempo se había acostumbrado. Hasta que el espeso líquido inundó la boca de Arthur, y sin obsesión se lo trago.
El ojiverde levantó su cabeza, encontrándose con la mirada lujuriosa del hombre, aún tenía su pecho agitado y aún una erección que no bajaba.
- Al parecer si quería cooperar - dijo volviendo a tomar el miembro masajeándolo lentamente, mientras mordía su labio inferior. Con su otra mano desabrocho un poco de la camisa y comenzó a dejarle algunos besos en el cuello al mayor.
- No dejes marcas - dice entre quejidos el hombre.
- Descuida no lo haré - Arthur ríe levemente mordiéndole el lóbulo de su oreja, y mayor al sentir esto lanza un gran gemido luego de terminar en la mano del menor.
Unos minutos más tarde, Arthur llega a su hogar intentando hacer el menor ruido posible, pero al parecer, cuando ya se encuentra dentro, no se escucha a nadie dentro de la casa.
- ¿Mamá? ¿Emily? - pregunta caminando hacia las habitaciones en donde se podrían encontrar ellas, pero no obtienen ninguna respuesta y sin más se dirige a su cuarto.
Al acostarse en su cama, recibe un mensaje en su celular y cuando lo ve, muestra el siguiente mensaje de un número desconocido:
"¿Podría pedir una cita? Iggy"
Una sonrisa se formó en los labios de Arthur mientras contestaba el mensaje.
