Capítulo 14: Nagini

-¿Ocurre algo?

-¿Qué? Ummm... No.

El merodeador entro en la habitación, sin dejar de contemplar muy fijamente a su sobrina.

Sirius había extendido el Diario el Profeta frente a sus ojos, abierto en cualquier página al azar, pero eso no conseguia que dejara de observar a la metamorfomaga.

Tonks contemplaba el vidrio empañado de la sala con una taza de té de limón entre las manos. Callada. Demasiado callada.

Solo tres minutos de silencio fueron suficientes para que Sirius terminara de asegurarse de que algo estaba ocurriendo.

-De acuerdo, dilo de una vez, ¿Que te pasa?

-¿Mmm?

-¿Qué es lo que te pasa?

Era algo tarde, el cielo se dejaba ver de un color grisaceo, casi negro gracias a la presencia de espesas nubes que no avecinaban mas que una fuerte tormenta y el aire habia comenzado a azotar con demasiada fuerza. Por un momento, Sirius no pudo evitar temer que la pobre lechuza con la respuesta para Ginny no hubiese conseguido llegar ni siquiera a la mitad del camino.

Pero mientras tanto, en Grimmauld Place se respiraba un ambiente demasiado extraño. La casa estaba casi tranquila.

-¿Tonks?- instio dejando entrever su creciente impaciencia.

-¿Crees que este molesto?

Si Sirius no la conociera, casi podría decir que luchaba por que la voz no se le quebrara.

-A veces... Simplemente parece que me odia. Pero... Otras veces, siento que hay algo que esta ocultandome.

Sirius la miraba curioso.

-No entiendo... Tonks.

¡Oh claro que entendía! No era estupido.

-Llego hace un par de horas ¿Sabes? Ni siquiera me miro. No se supone que me afecte, no somos ni seremos nada nunca pero...

-¡Ey!

Sirius se inclinó un poco en el sillón, hasta alcanzar la mano de la bruja.

-Remus es un completo imbécil, preguntamelo a mi, pero él no es un mal sujeto...

-Sirius, hay algo que Remus no me esta diciendo, la razón por la que cada mes desaparece y regresa como si un tornado le hubiese pasado encima.

-Tonks... Debes preguntarselo a él...

La bruja elevo la mirada, despegándola al fin de la taza entre sus manos y mirando a su tío.

-Entonces hay algo- lo corto -Tu lo sabes.

Un brillo extraño acaba de iluminar su mirada.

-Tu sabes a donde va- aseguro.

Sirius resoplo con frustración.

-Él te lo explicara si tu se lo preguntas.

-¡No no lo hará! Me evita, me sonríe como si estuviera bien pero se que no lo esta porque hay algo que me esta ocultando.

-No puedo decírtelo, Tonks.

Eso era un si. Después de todo si había algo. Una rara curiosidad se despertó en su interior y su imaginación comenzó a correr a mil por hora. Eran tantos los panoramas, uno más aterrador que el anterior, tantas posibilidades, tantas cosas en las que Remus podía estar metido. Fuese lo que fuese no podia tratarse de algo bueno, no si eso (fuera lo que fuera) lo obliga a desaparecer varios días al mes, tal vez para huir, quizá para ocultarse.

Tonks no estaba molesta, ya no se sentía herida ni nada parecido, ahora lo único en que podía pensar era en averiguar que era eso en lo que Remus estaba metido y sin importar que fuera, sin importar que el mismo Remus Lupin se lo prohibiera, ella encontraría la manera de ayudarlo.

Sirius conocía esa mirada fulgurante y esa sonrisa que justo ahora iluminaban el rostro de su sobrina.

¡Lo que le esperaria a Lunático!


No todo era sencillo, en realidad nada lo era. Siempre había alguien mirando, por todas partes. Armaduras que veían, paredes que escuchaban.

-¿Que vamos a hacer?- inquirio Ginny sentada en la alfombra junto a Fred y Ron, mientras que Harry, George y Hermione la observaban desde las butacas.

Seria poco más de media noche, la Sala Comun estaba completamente vacía, por lo que disponian de un buen rato para charlar tan cómodamente como quisieran.

-Necesitamos un buen lugar...

-¿El bosque prohibido?- sugirió Fred.

-¡Ni loco!

-¿La casa de los gritos?

-Es demasiado pequeña.

Harry le lanzó una mirada inquieta a Hermione.

-Esto no servirá de nada si no conseguimos un buen sitio...

-Lo haremos- lo corto Hermione con toda seguridad.

Todos se miraban indecisos.

Sabían que tenían apenas un minimo porcentaje de probabilidades de exito. ¡Un ejército clandestino! ¡En Hogwarts! ¡Con Umbridge y su Maldita Brigada Inquisitorial ahí metidos!

Hermione casi lo había logrado, sin embargo, Harry no había terminado de convencerse del todo.

Un reloj, en algún sitio, sono suavemente, alertando a todos de que era ya demasiado tarde y deberían estar durmiendo.

-Pensaremos en algo...-Prometió Fred mientras él y su hermano se ponian de pie.

Hermione también los siguió, despidiéndose de sus amigos con un flojo ademán. Ron miro a la castaña alejarse, con los brazos de su hermano mayor rodeando la cintura de la bruja. Hermione se reia de algo que George le dijo al oido, consiente o inconcientemente Ron habia apretado la mandibula. Hermione se detuvo en mitad de la escalera para besarlo y George (obviamente) le correspondió el beso, Fred muy seguramente ya había conseguido llegar hasta su habitación. Cuando se hubieron separado apenas lo estrictamente necesario para poder respirar, la castaña clavo sus ojos miel en los azules del pelirrojo con una sonrisa tan sincera que Ron no podía mas que sentir una envidia casi desmedida hacia su hermano. Simplemente el menor no podía acostumbrarse a verla comportarse de esa manera tan... No Hermione. Despues de unos segundo ambos continuaron su recorrido por la escalera y Ron, continuo persiguiendo sus movimientos hasta que desaparecieron de su campo visual.

-Se te van a salir los ojos- murmuro su hermana chasqueado los dedos frente a su rostro, y obligándolo a salir de su ensoñación.

Su hermano le lanzo una mirada asesina que la pelirroja no hizo mas que ignorar.

Después de un largo bostezo, Ginny anuncio que también se iba a dormir.

-Descansa- susurro Harry, regalándole a la bruja una media sonrisa. Ginny casi sintió como un dragón se agitaba en su interior.

-Igual- replico dando media vuelta antes de que sus mejillas se le tiñeran de un rojo intenso.

Ginny subió hasta su habitación corriendo. Otra vez todas sus compañeras estaban profundamente dormidas.

La pelirroja se había metido ya en las suaves y calidas mantas color rojo brillante, cuando un sonido debajo suyo, como de papel arrugado llamo su atención. ¡La carta de Sirius!

La había releído esa mañana (Ni siquiera tenía idea del número de días que llevaba haciéndolo) y con las prisas apenas había atinado a ocultarla debajo de la almohada.

Había recibido esa carta en respuesta a la propia hacia ya algunas semanas y bueno, la pelirroja la había leído casi hasta el hartazgo, apunto estaba ya de memorizarla completa.

Saco el enorme trozo de pergamino de debajo de la almohada y paso la mirada distraídamente sobre las largas lineas de tinta que adornaban el papel.

"Pelirroja, mas te vale volver pronto, si sigo soportando a este par de tórtolos yo solo terminare loco"

"Y siempre podemos enloquecer juntos"

Esa sencilla frase al final de la larga carta había conseguido alegrarle cada noche o cada mañana de los últimos -por lo menos- diez días. Cada vez que sus ojos la leían y que en su mente podía escucharla justamente en el tono en que Sirius la diría, imaginando incluso sus ojos y su sonrisa torcida al mismo tiempo, una sonrisa demasiado grande le llenaba la cara.


El tiempo pasaba demasiado de prisa, se escurría como agua entre los dedos y mientras tanto, nadie conseguia encontrar una solución lo suficientemente aceptable como para continuar con el plan.

Pasaron demasiadas semanas sin ningún tipo de novedad. Castigos con Umbridge, entrenamiento de Quidditch, castigo con Snape, entrenamiento de Quidditch, nada bueno digno de contar. El trio de Oro, los gemelos y hasta Luna habían comenzado a impacientarse, semanas enteras buscando una solución aceptable y nada parecía funcionar. Hasta ahora el bosque prohibido paracia la mejor opción, y eso ni de cerca era una opción. Mientras tanto, Harry se encontraba en la triste situación de que, (si llegaba a suceder), no tenia la mas mínima idea de como ser un buen maestro. ¡Esa debería ser Hermione!

Y así, llego el sábado y el primer partido de Quidditch con él, un Gryffindor vs Slytherin, el primer partido, ese que todo el mundo esperaba.

Todos estaban casi listos, con los uniformes puestos y solo esperando que los alumnos y profesores comenzaran a subir a las gradas, y a que el buscador del equpo de los Leones se dignara a aparecer.

George volvia de buscarlo por los terrenos, cuando unas suaves y finas manos le cubrieron los ojos. George sentía a ese alguien contra su espalda, tirando ligeramente de su cabeza para poder alcanzarlo.

-¿Quien sera?

Hermione río y descubrió los ojos de su novio, que giro para atraparla en un abrazo.

-Suerte- susurro Hermione en su oído.

-Gracias, Herms- susurro George con una sonrisa coqueta.

Ambos se miraron. ¡Oh! Podrían pasar el resto de su vida solo mirándose.

Hermione adoraba la sensación de perderse en sus ojos azules como el mar cuando el sol lo ilumina desde lo alto. Esos ojos que ahora solo eran suyos, que a pesar de la poco agradable fama del pelirrojo, estaba segura de que ahora solo la miraban a ella.

Justo en ese momento Harry apareció, con una sonrisa en la cara y sosteniendo algo en una mano. Iba a dar un paso dentro de los vestidores, pero termino deteniéndose.

-Debería ir a sentarme- susurro una voz que Hermione reconocio en el primer segundo.

-Bien. Te veré cuando terminemos.

-Claro. ¡Suerte Harry Potter!

El moreno se inclinó para darle un beso en la mejilla y la rubia enrojeció de una forma que no podía resultar mas que enternecedora.

Cuando Harry entro en los vestidores, con su Saeta sobre el hombro y la misma sonrisota, se topo con las miradas picaras de ambos gemelos y la inquisidora de Hermione.

-¿Hay algo que quieras compartirnos, Harry Potter?- inquirió Fred.

Hasta Hermione termino riendo con lo bien que el pelirrojo imito ese tono suave que la rubia tenia para decir el nombre (con todo y apellido) del moreno.

-Son tan idiotas- replico Harry cuando los gemelos comenzaron a hacer corazones con las manos, ganando muchas risas de Hermione. Harry no podía evitar reír también.

.

Mucho sol. Maldito Sol lo odiaba, lo aborrecía, detestaba el Sol.

Hermione estaba en el partido, si, pero sabia Dios donde. Tal vez en los vestidores con George o en la gradas de más arriba para tener una mejor vista; donde fuera, no estaba ahí. Ginny ni siquiera había llegado todavía.

-Hola...

Ron dio un respingo al escuchar la voz tan cerca, la reconocería en cualquier sitio.

Un movimiento de cabeza fue toda su respuesta, hasta que noto que había algo a su lado que le hacia sombra en la mitad de la cara.

¿Que diablos era eso?

Al parecer su cara no era más que una pancarta enorme donde se leía ¿Que diablos?, por que la chica sentada a su lado comenzó a reír.

-Es un león.

Obviamente era un leon. A 50 kilometros de distancia, cualquiera sabria que era un león.

-Se que soy Ravenclaw, pero igual no me gusta mucho Slytherin- siguió hablando -Y ruge, si presionas aquí...

Y entonces presiono en algún sitio de ese... Leon sobre su cabeza y este rugio. Un rugido demasiado fuerte y demasiado claro, más de uno había volteado a mirarlos. Ron no sabia donde meterse, Luna ni siquiera pareció darse cuenta.

-Yo lo hice, fue muy simple en realidad.

Aún sonreia, a pesar de que Ron ni siquiera le respondiera. Sus enormes ojos azules recorrian el estadio con emoción, brillaban de una manera tan extraña, como si tuviese un zafiro incrustado en cada ojo.

-¡Ahi esta Harry!- exclamó Luna luego de un rato, cuando los jugadores del equipo de los Leones comenzaron a entrar en el campo.

Ron sólo podía preguntarse, por que demonios Luna había decidido sentarse a su lado.

-¿Quieres?- inquirió la rubia, luego de unos minutos de no decir nada, justo cuando los jugadores de Slytherin comenzaban a desfilar dentro del campo.

Ron apretó la mandíbula con fastidió, y giro el rostro para poder mirarla. La Ravenclaw le sonreía inocentemente, ofreciéndole un bote a la mitad de gregeas.

-No, gracias- replico Ron un tanto de mal modo.

La rubia insistió.

-Harry dijo que te gustan.

Ron la miro de nuevo y ella le devolvió la mirada, con esos ojos demasiado azules. La rubia agito la caja un poco y al fin, Ron termino aceptando. La chica sonrió, y el juego comenzó.

El juego era entretenido, emocionante y bastante reñido, como solo el primer juego de la temporada podía serlo. Harry se movía por el aire, con Malfoy siempre pisandole los talones. Fred y George igual se movían con destreza, lanzando la bludger contra cualquier contrincante que tuviesen en frente.

Lee Jordán también estaba emocionado, con sus divertidos comentarios, siempre a favor de Gryffindor.

-Me gustaría hacerlo lo que hace ese chico- volvió a hablar Luna, gritando un poco sobre todo el estruendo.

-¿Lee Jordán?- inquirió el pelirrojo, lanzando una mirada al comentarista. El tono mordaz en su voz se había mermado un poco.

-Si. Parece divertido.

Ron casi soltó una carcajada al imaginar a una chica como Luna Lovegood narrando un partido de Quidditch con la misma clase de comentarios que solía utilizar el mejor amigo de los gemelos.

En ese justo momento, alguien del equipo escarlata anoto un tanto, arrancando alaridos emocionados de la audiencia y un fuerte rugido del León de la Ravenclaw.

-¡10 puntos para Gryffindor!- exclamó Lee con ese tono extraño que le daba la voz amplificada.

Mientras tanto Hermione observaba a su novio desde la grada más alta. Aborrecía el Quidditch, no le gustaba ni siquiera un poco, por no decir que era de los pocos temas de esta vida en los que Hermione no era completamente conocedora, sin embargo ver a George surcar el aire, con su uniforme dorado y escarlata, y esa expresión que se formaba en su rostro cuando conseguía golpear a algún atacante, le hacia querer ver todos y cada uno de los partidos en que él participaba.

Hermione no se cansaba de perseguirlo con la mirada, ¡podria verlo jugar toda la vida!

George alguna vez le dijo lo mucho que le gustaba escucharla hablar sobre Runas Antiguas (su materia favorita). "Luces hermosa, con esa intensidad en tu mirada. Y la forma en la que hablas, como sonries, como te emocionas. Tu voz cuando hablas de algo que en verdad te gusta. Podría pasar el resto de mi existencia escuchándote hablar de ello y jamas podría cansarme". Hermione aun siente las mejillas sonrojadas de solo recordarlo. Y bueno, ella podía decir lo mismo ahora; por que no había nada mejor en el mundo que ver a su novio surcar el aire con un bate en la mano y su expresión decidida cuando persigue una bludger.

Volviendo unas gradas mas abajo, Luna Lovegood ha terminado emocionándose en serio, gritando y celebrando cada buen movimiento de parte de Gryffindor, mientras que Ron, a pesar de no ser igual de entusiasta que ella, no puede evitar terminar contagiándose de su excesivo buen humor.

El partido iba ya por más de una hora de duración, con una puntuación 130 - 90 tristemente ha favor de Slytherin, y aun que eso no conseguía mermar el buen animo del público escarlata, sin embargo, nada se comparó con el ensordecedor estruendo que inundo el estadio cuando Harry de pronto se lanzo a atravesar el campo a máxima velocidad, lo que solo podía significar que había visto la Snitch.

Todos en las gradas de Gryffindor de se pusieron de pie, vitoreando a su buscador que luego de una complicada pirueta había comenzado a elevarse, casi de manera vertical.

-¡IMPRESIONANTE, SOBRRSALIENTE, MONUMENTAL! ¡Harry Potter esta a unos centímetros de atrapar la snitch!

Lee Jordán no cabia en si de emoción, ignorando el hecho de que no debería mostrar preferencia por ninguno de los equipos participantes.

El chico de uniforme escarlata ya había comenzado a desaparecer entre las nubes, con Malfoy pisándole los talones, todo el estadio había guardado un silencio ensordecedor.

Y entonces, ambos buscadores aparecieron de pronto, cayendo en picada, ambos rozando con la punta de los dedos a la diminuta esferita dorada pero entonces, de la nada y tomando impulso de quien sabe donde, Malfoy golpeo a Harry con todas sus fuerzas y este cayo de su escoba a mas de seis metros del suelo.

La mano de Ron se aferro a la diminuta muñeca de Luna. Ambos estaban se pie, inclinados sobre la valla frente suyo y que les separaba del campo.

Todo el estadio había quedado completamente en silencio y a la vez todos estaban gritando.

Cuando Harry estaba a no más de medio metro de tocar el suelo, George apareció de sabe Dios donde consiguiendo atrapar al chico en la parte trasera de su escoba.

Un gran suspiro de alivio inundó el campo hasta que todos recordaron devolver la vista al rubio que flotaba unos metros mas arriba. Afortunadamente, había perdido el suficiente tiempo esforzándose por derribar a Harry de su escoba, que había perdido de vista la Snitch.

Cuando el juego recupero cierto grado de calma, Ron se percato de que aun se aferraba al brazo de la rubia, tal vez algo fuerte. La soltó como si el tacto de su piel le quemara. Luna le lanzó una mirada rápida, pero no dijo nada. En realidad ni siquiera volvieron a mirarse en lo que restaba del partido, hasta que, una vez más, este se puso interesante.

Fred acaba de derribar con una bludger al guardián del equipo esmeralda, cuando esta vez, fue Malfoy quien salio disparado en dirección a una de las gradas de Slytherin, donde la Snitch flotaba tranquilamente, casi rozando el pasto. Harry hizo lo mismo, estaban ambos a centímetros del otro (si no frenaban chocarían entre ellos) cuando una Bluddger lanzada por Fred salio zumbando, solo un centímetro sobre la cabeza de Harry e impacto de lleno en la barbilla del buscador de las serpientes.

Todos en las gradas estaban de pie. Luna miraba la escena con los ojos muy abiertos, mientras que Ron tenia que hacer un esfuerzo demasiado enorme por no comenzar a desternillarse de la risa. Un segundo después, el sonido del silbato de la Señora Hooch se hizo escuchar sobre el estruendo; Gryffindor había ganado.

Los jugadores descendieron hasta posarse en el pasto, las serpientes habían formado un circulo al rededor de Malfoy, que estaba hecho un ovillo en el suelo. Una vez el juego estuvo terminado, algunos alumnos comenzaron a invadir el campo.

Hermione bajo de las gradas y se acerco corriendo hasta su novio, que la recibió con un abrazo, levantándola del suelo. Hermione se reía. George amaba ese sonido.

-Jugaste excelente- susurro ella luego de besarlo.

-¿Tu crees?

George le sonreía que con esa sonrisita de lado que a Hermione tanto le gustaba.

Ron también estaba bajando de las gradas, con Luna detrás de sus pasos, una vez estuvo en el pasto, prácticamente le arrebato de las manos el sombrero de León y luego le tendió la mano a la bruja para ayudarla a dar el último salto.

-Gracias- susurro Luna siendo ella quien lo solto enseguida esta ocasión. Ambos se acercaron hasta Harry. El moreno sonrió al verlos.

-¿Que es eso?- inquirió señalando el sombrero que Ron llevaba entre las manos. Harry había comenzado a reírse con ganas.

-Esto... Solo... Ummm... Ten.

Tomo las manos de Luna entre las suyas, obligándola a sujetar de nuevo del extravagante sombrero. Luna también se río.

-Como sea... Tengo hambre.

Y los tres se dirigieron de vuelta al Gran Comedor.


Y de nuevo, los días corrían demasiado rápido...

-¡Hermione!

La castaña detuvo su camino para girarse hasta encontrarse frente al pelirrojo.

-¡Fred! Aquí estas, te estaba buscando... Bueno a George pero...

Hermione le resto importancia con un ademan.

-De cualquier modo, ¿Lo has visto?

- No en realidad, Herms. Lo siento. Pero yo te estaba buscando a ti, hay algo que debo mostrarte.

La castaña arqueo las cejas con curiosidad.

-Vamos.

Fred la tomo por la muñeca y la arrastro por la escalera varios pisos arriba.

-¿A donde vamos?- inquirio Hermione luego de cuatro pisos.

-Ya veras.

Fred la guio por otro tramo de escaleras.

-El séptimo piso... Bien, ¿Que hacemos aqui?

La castaña lo contemplaba extrañada, mientras el pelirrojo se paseaba de un lado a otro frente a una sólida pared en mitad de uno de los solitarios pasillos.

-¡Oh! Espera... ¡Tú!

Una puerta acaba de materializarse justo frente suyo.

-¡La Sala de los Menesteres!- exclamo la castaña con emoción.

El pelirrojo abrió la puerta con una sonrisa triunfal, dejando pasar primero a la castaña.

-¡Fred eres un genio!

Hermione contemplaba la sala con los ojos muy abiertos.

-¿Como la ...?

Fred le giño un ojo con una pequeña sonrisa, Hermione le correspondido.

-No se como no se me ocurrió antes.

-Bueno... Supuse que funcionaria.

-Si bueno, la Sala de los Menesteres siempre aparecerá equipada para lo que cada persona necesite.

Fred rodo los ojos con una mueca divertida.

-¿Lo memorizaste de un libro?

La castaña lo golpeo suavemente, soltando una carcajada.

-Es excelente.

Se paseo por las Sala con una expresión de curiosidad en su rostro. Era enorme, había almohadones de colores en el suelo y un espejo en la pared del fondo, incluso una chimenea y ¡Oh! Cientos de libros.

-Yo supongo que puedes llevarte algunos.

Susurro Fred detrás de ella cuando la castaña se detuvo a admirar todos los títulos. ¡Tantos que ni siquiera había escuchado mencionar!

Hermione soltó otra carcajada.

-Ya tendré tiempo para leerlos- comento con pesar -En realidad, deberíamos buscar a Harry, necesita saber todo esto.

-Y mi hermano debe estar ansioso por verte.

Hermione salio de la Sala de los Menesteres seguida del pelirrojo.

Ambos caminaron por los corredores menos concurridos del castillo, esperando poder llegar pronto a la Sala Común, donde Harry, George y el resto deberían estar. Estaban ya a solo un piso, un conjunto de escaleras de esas que cambian de lugar a su gusto, y prácticamente habrían llegado, sin embargo, alguien acaba de aparecer frente a ambos, impidiéndoles continuar con su camino.

-¡Tu!- exclamó la chica de largo cabello negro, mirando al pelirrojo con odio -¡Eres despreciable, George Wesley!

-Yo no...

-Él no... -Hermione quiso interrumpir a Parvati, quien por cierto parecía haber llorado por días enteros. Casi semanas. Pero la bruja ni siquiera se molesto en mirarla, sus ojos estaban clavados como dos dagas sobre el pelirrojo.

Y entonces sin más, le dio un tremendo bofetadon, dejándole al instante una fea marca roja sobre la mejilla.

-¡Parvati!- chillo Hermione con horror, acercándose a Fred para asegurarse de que estuviera bien.

-Ya veo por que te boto, ni siquiera sabes reconocerlo- escupio Fred con algo de molestia en la voz. Hermione le lanzo una mirada recriminatoria, teniendo a penas tiempo a reaccionar cuando un rayo de luz violeta le paso sobre el hombro.

Parvati la miraba con la varita en alto, apuntando directo a ella. Fred dio un paso al frente.

-¡Parvati por Dios!- exclamó el chico exasperado.

La bruja volvió a mirarlo con odio y de pronto, una luz color plata escapo de su varita golpeando a Hermione en el tobillo. La chica soltó un grito, cerrando los ojos un segundo a causa del dolor. Cuando volvió a abrirlos, la morena estaba en el suelo, petrificada y Fred estaba inclinado a su lado, ayudándola a mantenerse en pie.

-¡Fred, la atacaste!- chillo la castaña.

-Ella empezó- replicó el otro sin prestarle ninguna atención.

Solo había sido un Petrificus. En unos minutos despertaría, se levantaria y seguiría con su vida; así de fácil y rápido.

-Debería llevarte a la enfermería.

Hermione se apoyo en Fred, rodeándolo por la cintura, igual que él a ella para conseguir mantenerla en pie.

.

-Herms.

Hermione sonrió a su novio cuando apareció en la enfermería abriendo las puertas dramáticamente. La señora Pomfrey le lanzó una mirada de auténtico fastidio.

-¿En serio te atacó?- inquirió el pelirrojo sin poder creer que alguien como Parvati se hubiese atrevido a atacar a su bruja.

-Estaba distraida- se excuso Hermione.

-Como sea, estas bien.

Hermione le sonrió, y le hubiese encantado besarlo, pero la enfermera los estaba contemplando demasiado fijamente.

-Señor Weasley largo de aquí, la señorita Granger necesita descansar.

George le guiño un ojo a Hermione.

-Por su puesto que si, señorita Pomfrey.

Hermione intento no reír.

-Te quiero- susurro cuando se inclinó a besar su frente.

-Y yo a ti- replico ella antes de que George se pusiera de pie.

Harry, a pesar de que su amiga se encontrara en la enfermería, se mostró de bastante buen humor cuando se entero de la noticia.

-¿En serio?- exclamo, ganándose una mirada reprobatoria de la enfermera.

-Fue idea de Fred, pero es excelente. Ahora solo debemos acordar la primera reunión.

Y el trio de oro se sumergió en un larga charla, después de todo, tenían muchas cosas que planear.


-¡Eres un idiota Lunático!

Sirius termino gritándole a la puerta cerrada, con un vaso de vidrio roto a sus pies, y su más autentica cara de furia.

Mientras tanto, Remus bajaba por la escalera molesto; muy molesto. Una vez en el vestíbulo se dirigió a la puerta con grandes zancadas y pisando fuerte, ¡Claro! ¡El piso tenía la culpa de su infinita estupidez!

No le importaba no llevar un abrigo a pesar de que afuera estuviese azotando un tremendo ventarrón o tener la mitad de la camisa salpicada de Whisky. ¡Si, Sirius le había lanzado un vaso lleno de alcohol directo a la cara!

Había abierto la puerta con un fuerte tirón, cuando casi impacto de lleno con alguien al otro lado del umbral.

-¡Remus! ¿Que ocurre?

El licántropo dio dos pasos atras.

-Lo siento...- balbuceo.

-Como sea, ¿Ibas a algún lado? ¿Con este clima? ¿¡Sin suéter!?

Remus sonrió de lado, ayudando a la mujer frente suyo a cargar un par de bolsas.

-¿Seguro estas bien?- inquirió la Señora Weasley una vez dejaron las bolsas en la cocina. El licántropo no respondió, pero con un vago gesto intento restarle importancia y con un bufido, termino dejándose caer en una de las sillas mas alejadas.

Acaba, literal, de soportar un round, de esos de boxeo muggle, contra Sirius. Suerte que la mesita que estaba en medio de ambos había evitado que Sirius se le lanzara encima. Y claro, ¡Era por su culpa! ¿Cuando pensaba Sirius entender que él no podia decirle a Tonks lo que era? ¡No era tan sencillo!

-¿Quieres que...?

Lupin elevo la vista hasta mirarla y asintió con algo de pesar. Se puso de pie y ambos se encaminaron hasta la biblioteca.

No era la cosa mas cómoda que había hecho en su vida... ¡Para nada! Pero el dolor era tan insoportable que no había tenido mas remedio que terminar pidiendo a ayuda a la señora Weasley. El licántropo aun se preguntaba como demonios había conseguido dejarse la espalda como cuadricula de libreta. La Señora Weasley entro en crisis la primers vez que lo vio.

-Arde- advirtió la mujer pelirroja, igual que siempre antes de comenzar a aplicar el liquido anaranjado de olor extraño.

¡Joder claro que ardía!

Pero bueno, era la mejor opción para sanar pronto semejantes zanjas que se había dejado en la piel.

.

-¡Sirius!

-¡Tonks! ¿Que haces aqui?- el animago elevo una ceja extrañado.

-Kingsley me ha dejado volver temprano.

La chica se dejo caer en el sofá de la sala con enorme desfachatez. Sirius sonrió divertido.

-¡Muero de hambre!- exclamo la bruja luego de un rato -¿Sabes donde esta Molly?

Sirius se alzo de hombros antes de continuar su camino de vuelta a su habitación.

Tonks se incorporó con extrañeza, y siguió los pasos de su tío por la escalera.

-¿Molly?- inquirió con una suave exclamación en mitad del primer rellano.

De un modo u otro, Tonks termino decidiendo que Molly debía estar en la biblioteca.

-Ummm... ¿Molly?- inquirió la metamorfomaga abriendo la puerta muy despacio.

Lupin se había puesto de pie de un salto, pero ya era demasiado tarde.

-¿¡Que te paso!?

Lupin no sabría decidir si Tonks estaba mas molesta que horrorizada o viceversa.

-Cariño...- intento intervenir Molly.

-¡Remus!- lo llamo la joven, ignorando por completo a Molly. Para estas alturas, Lupin ya había conseguido ponerse de nuevo la playera.

-No es nada- replico él en un susurro.

-¡Remus Lupin!

La bruja había eliminado la distancia entre ellos de dos zancadas. Curiosamente habían comenzado a forcejear en un intento de la joven por levantarle la playera.

-¡Tonks!- exclamo el licántropo sujetandola por las muñecas para conseguir detenerla -No pasa nada.

Pero claro que ella no le creía, sabia que había visto y eso "era algo"

Tonks lo miro muy fijamente con esos ojos grises que lo atravesaban como dos dagas.

-¿Que te paso?- volvió a hablar sin esforzarse por zafarse de su agarre.

-Nada. Solo olvidalo.

Tonks elevo la cabeza para poder mirarlo a los ojos, bastante centímetros por ensima de los de ella. Y otra vez, se sentía herida.

-¿No confías en mi?

Que por favor no le preguntara eso. Remus termino soltándola, alejandose incluso un par de pasos.

-No es eso Tonks...- por un segundo sintió ganas de decirle algo como "No te entrometas" pero no era capaz de tratarla de esa manera -Creeme, no es nada.

Tonks rodó los ojos, intentando ocultar de algún modo que se sentía herida. Se suponía que no se daría por vencida, buscaría de cualquier modo y lo ayudaría pero Remus era tan testarudo.

Abrió la boca para agregar algo, pero al final termino dando vuelta sin decir nada.

-Tonks...- se escucho balbucear Remus, pero la bruja ni se inmuto y termino saliendo de la habitación con un ligero portazo al cerrar la puerta.


A las ocho.

Eran justamente 7:47, si pretendía llegar a tiempo, debería irse ya.

-¿Herms?

Pero no podía ser más claro que la bruja estaba aguardando por su novio, así que el pelirrojo termino abandonando la Sala un tanto cabizbajo.

Harry y Ginny se habían ido juntos hacia un par de minutos, no era tampoco como que todos pudiesen lanzarse en estampida al séptimo piso.

-¿Ron?

No era encerio ¿verdad?

-Hola- respondió el otro, igual que siempre con su tonito mordaz.

-¿Vas a la reunión?- ambos continuaron caminando juntos.

¡No! ¿Como crees?

-Aja...

Luna sonrió y siguió caminando a su lado sin decir otra cosa.

Ambos llegaron a la Sala de los Menesteres luego de algunos minutos, al menos la mitad del grupo ya debería estar dentro.

La puerta se materializo frente a ellos luego del debido proceso.

Ron no era un caballero (seamos sinceros...) pero tampoco era un grosero falto de modales, por lo que luego de abrir la puerta, se detuvo a esperar que la rubia pasara primero.

-Gracias- susurro ella regalándole una de sus sonrisas que nunca eran correspondidas.

Eran una habitación grande, enorme. ¡Bendita sea la magia!

Había bastantes personas abarrotando la habitación, esperando ansiosos a que Harry comenzara a hablar. Ginny estaba sentada a su lado en algo parecido a una tarima frente a un montón de personas sentadas en cojines de colores en el suelo.

Los últimos en llegar, fueron los gemelos, Hermione, y tres chicos de Hufflepuff.

-De acuerdo...

Harry se puso de pie, intentando en vano llamar la atención de todos.

-¿Se callan?

El grito exasperado de la pelirroja fue más que suficiente.

-Bien. Todos saben para lo que estamos aquí. Todos queremos aprender, y con Umbridge en Hogwarts al parecer esta es la mejor forma de lograrlo. Hermione y Luna tienen una muy buena idea para acordar el día y la hora de cada reunión, después de todo, no pueden vernos charlando en los pasillos de manera extraña.

Harry volvió a sentarse y fue Hermione quien empezó a hablar. Lo de las monedas había sido idea de Luna, el resto del trabajo no fue mas que un poco de magia de parte de Hermione y listo. La mejor forma para comunicarse que nunca pudo habérseles ocurrido.

Cuando la castaña termino de explicar su idea y Ginny de repartir las monedas, la mirada de todos volvió a caer directo sobre el ojiverde.

-Parate- susurro la pelirroja dándole un ligero codazo.

-Ahora... Todos formen parejas. Comenzaremos con un hechizo sencillo, básico para desarmar a cualquier contrincante.

Una vez guardo silencio, todos se pusieron de pie, los cojines desaparecieron cuando dejaron de ser útiles y mientras tanto los alumnos formaron grupos de dos, esparcidos por toda la sala.

Harry, como era logico, hizo pareja con Hermione, después de todo era la única que sabia realizar un hechizo de desarme correctamente. Los gemelos estaban juntos, Luna con Ginny, Ron con Dean, etc.

Durante los primeros dos intentos, nadie podía apenas agitar bien la varita, sin embargo para la sexta ocasión Ginny consiguió que Luna retrocediera unos cuantos pasos. Sin embargo, a pesar del verdadero esfuerzo que todos mostraban, nadie consiguió hacer mas de eso.

Hora y media mas tarde, Harry termino decidiendo que ya era suficiente. Para su propia satisfacción, descubrió que todos en esa gran sala parecían ansioso por seguir con la clases, a pesar de lo tarde que ya era, nadie mostraba ánimos por irse.

-Le avisaremos mediante los galeones la hora y fecha de la próxima reunión. Por ahora, practiquen el hechizo y...

-Gracias por estar aqui- lo salvo Ginny cuando él se hubo quedado sin palabras.

Después de eso, tuvieron que organizarse en pequeños grupos o en parejas para abandonar la Sala de los Menesteres sin ser descubiertos. Harry y el resto de sus amigos esperaron a que todos se hubieran ido, para luego abandonar ellos la estancia.

-Bien, vayan ustedes tres- susurro y Fred, George y Lee Jordán salieron con paso rápido, para desaparecer por el primer pasillo.

-Ron, ve con Luna, Hermione puede ir con Ginny y yo iré con Deán y Seamus.

El pelirrojo rodó los ojos con fastidio, pero termino siguiendo a la rubia por el pasillo hasta la escalera.

Para cuando todo el alumnado de Hogwarts pudo darse cuenta, faltaban apenas dos semanas para las vacaciones de Navidad, lo cual, para pesar de muchos, significaba el fin de las reuniones del ED.

De algún modo, todos habían conseguido organizarse correctamente (principalmente Harry) para impartir mínimo una clase por semana, logrando luego de siete clases, resultados importantes; aun que nada se compararía nunca con esa ocasión, durante la quinta clase, en que Ginny lanzo a Fred de lleno contra la pared del fondo a casi ocho metros de distancia.

Luego de charlar durante un buen rato con Hermione, Harry y ella acordaron que esa noche serie la ultima reunión antes de irse del castillo. Apenas volvieran, organizarían la próxima lección.

Así que esa noche, a las 7:40 en punto, todos se encontraban nuevamente dentro de la Sala de Menesteres. Harry tuvo que dar otro "discurso" algo del estilo "Han hecho un gran trabajo y se que pueden lograr mas" del que Hermione y Ginny terminaron rescatándolo, igual que siempre que el muchacho tenia que hablarle a la masa de alumnos frente suyo, pero de cualquier modo, ahí estaban.

-Quisiera que repasáramos el hechizo expeliarmus como ultimo ejercicio, si lo dominan correctamente, cuando volvamos podremos comenzar con cosas mas complicadas como un protego o incluso un patronus.

Todos sabían ya que tenían que formar parejas para practicar el hechizo, por lo que rápidamente se distribuyeron por la sala. Esta ocasión, Harry prefirió pasearse por entre los alumnos, corrigiendoles en algunas cosas o simplemente viendo como lo hacían, por lo que Hermione termino haciendo pareja con Ron.

Todos habían mejorado de manera sorprendente en esas cuantas semanas y a pesar de que aun había varias cosas para corregir, ya conseguían llevar a cabo el hechizo de forma bastante decente.

-No te lastimare- susurro Ron en su extraño intento de zonas reconfortante.

Hermione alzo una ceja. Fred y George dejaron de practicar, ellos querían ver eso.

Ron se preparó, Hermione apenas se movio. El pelirrojo abrió la boca, pero...

-¡Expeliarmus!

Lo uno que se escucho fue el sonido del cuerpo de Rob golpeando con el suelo. Los gemelos se desternillaban de la risa. El pelirrojo se puso de pie de un salto.

-No paso nada... Todo estaba calculado.

El ligero color carmín en sus mejillas lo estaba negando. En realidad, si que se había llevado un buen golpe.

Harry los dejo practicar otro par de minutos pero se vio obligado a pararlos, eran casi las nueve treinta y no deberian estar fuera de la cama por mucho tiempo mas.

-Nos veremos de nuevo después de las fiestas.

Todos le deseaban feliz Navidad conforme abandonaban la Sala.

-Vamos- susurro Hermione saliendo de la sala seguida por Fred.

Nunca salían de en el mismo orden, excepto...

-Te veo en la Sala Comun, Harry.

Y dándole un pequeño empujón, Ron salio al corredor siguiendo los pasos de Luna.

Al final, Harry se fue con Neville y George con su hermana.

-Esto ha ido excelente- exclamó Ginny dejándose caer en una de las butacas frente al fuego que comenzaba a consumirse.

-Ya lo creo- Harry la miraba sentado en la alfombra.

-¿Donde esta Ron?- inquirió Hermione dejando de lado su libro.

-Aun no vuelve- replico Harry con una sonrisa. Sonrisa que Hermione compartia.

Ginny los miraba boquiabierta.

-¡No creerán que...!

Pero no pudo terminar de hablar por que los gemelos aparecieron por la puerta demasiado sonrientes.

-¿Que hicieron?- inquirió Hermione con genuina curiosidad.

Ambos se miraron.

-Filch recibirá en cualquier momento...

-... Un increíble regalo de navidad.

-Según supe le gustan los chocolates...

-... Rellenos.

Hermione los miro enfadada mientras que Ginny y Harry se reían con ganas.

-¡Oh! Vamos, Herms, lo merece- intento excusarse Fred.

Ron apareció un par de minutos después.

-¿Donde estabas?- inquirió Harry.

-En ningún sitio, como sea voy a dormir.

Y así como llego se fue.

Todos se miraron con una sonrisa y entonces si, comenzaron a reír con ganas.

-Creo que haré lo mismo.

Hermione se puso de pie, despidiéndose de todos y dirigiéndose rumbo a la escalera.

Una vez estuvo fuera de su habitación, a punto de entrar, sintio que una respiración acariciándole el cuello.

-¡George! Se supone que no puedes...

Hermione se giro para mirarlo.

-¿Por favor?- susurro el otro, sabiendo ambos a que se refería.

Hermione lo miro y George termino eliminando la distancia entre ambos.

La castaña respondió al beso con avidez, enrollando sus brazos al rededor de su cuello, pegándose mas contra su cuerpo, disfrutando del sabor dulce de los labios de su novio.

George había abierto la puerta, a espaldas de Hermione y ambos terminaron dentro.

El pelirrojo la besaba con dulzura, le gustaba el sabor a fresas de sus labios, la sensación de envolverla entre sus brazos y de ella jugando con su cabello.

Sin embargo, el aire término reclamando su sitio, obligándolos a separarse.

Ambos respiraban agitadamente, con los ojos clavados en el otro y aun en vueltos en aquel abrazo.

-Necesito dormir...- susurro ella con pesar.

-De acuerdo.

George depósito un beso en su frente. Cuanto le encantaba que hiciera eso, y se separó de ella sin embargo, no se fue de la habitación, si no que se dejo caer en la cama.

Hermione sonrió.

¿Que importaba que ambos trajeran ropa?

Hermione se recostó a su lado, enterrando el rostro en ese espacio junto su pecho que estaba diseñado justo a medida. George la envolvió entre sus brazos.

-Te quiero, ¿Sabes?- susurro la castaña contra la tela.

George sonrió y beso ese cabello enmarañado.

-Y yo a ti Mione...

Después de eso, todo paso demasiado de prisa.

-George...

-George.

-¡George!

Algo moviéndose debajo suyo y sobre su cabeza la obligo a despertarse.

-¡Muevete!

Era... ¿¡Fred!? ¿En su habitación?

Al parecer George acaba de incorporarse y ella también.

-Date prisa McGonagall nos esta buscando.

-¿Que?- balbuceo Hermione que aun veía todo demasiado obscuro. Tiro de la muñeca de Fred para poder ver la hora; 3:21.

George ya estaba de pie. Fred también estaba vestido.

-Herms, necesito que despiertes a Ginny.

Hermione se puso de pie sin entender nada de lo que estaba pasando.

-¿Que...?

-No tengo la mas mínima idea- la corto el pelirrojo antes de salir por la puerta seguido por George y ella.


-¿Hermione?- Ginny entrecerro los ojos, intentando enfocar cualquier cosa.

-Ginny necesito que te levantes.

-¿Qué esta pasando?

-No lo se, pero McGonagall quiere verte.

Ginny termino incorporándose.

Fred, George y Ron la condujeron por los obscuros pasillos hasta el despacho de Dumbledore.

-¿Que pasa?- inquirió en vano, ya que ellos no sabían mas que ella.

El director los recibio con una mirada extraña, limitándose a perdirles que se sentaran.

George estaba a punto de preguntar que era lo que estaba ocurriendo sin embargo, la profesora McGonagall apareció en la puerta con Harry, quien parecía incapaz de mantenerse en pie.

Ginny tuvo que escuchar la historia completa, sin decir nada, apenas moviéndose para poder aferrarse a la mano de Fred.

¿Y si su padre había muerto?

-Lo encontraron- la voz de un retrato a su izquierda llamo su atención -Fue grave pero creen que sobrevivirá.

¿Creen? ¿Sobrevivira? No le gustaba cómo sonaban esas palabras juntas.

-¿En el sueño estabas frente a ellos o los veías desde arriba?

-Usted no lo entiende yo... Yo era... Yo era la serpiente.

Serpiente... La única palabra que no dejaba de repetirse dentro de la cabeza de la pelirroja.

-Phineas, informarle a Siruis que los hijos del Señor Weasley serán enviados cuanto antes a Grimmauld Place por traslador.

Ginny sintió un sudor frío recorrer le por la espalda. A pesar de las explicaciones no conseguía entender todo lo que estaba pasando.

Luego Snape apareció y saco a Harry del despacho, prácticamente arrastrando.

El agarre en la mano de su hermano se volvió mas fuerte.

Por un segundo, todo se sumió en un profundo y agobiante silencio.

-Necesitan irse- susurro Dumbledore, quien tenia en la mano un horrible jarrón demasiado viejo -Sirius los esta esperando.

Los cuatro hermanos se miraron sin comprender que demonios había pasado.

-No es tiempo de hacer preguntas- los corto Dumbledore como si leyera sus mentes.

Ginny se aferro al trasladó al igual que sus hermanos y dos segundos después, estaba siendo tragada por la obscuridad.

La sensación de mareo era insoportable, sin embargo cuando penso que vomitaría, sus pies golpearon contra el duro suelo del vestíbulo de Grimmauld Place.

El jarrón cayo al suelo, ahora inútil.

-Chicos.

Remus y Sirius los miraban desde la escalera.

-Todo esta bien, ¿De acuerdo?- se apresuró a hablar Remus.

-Ustedes necesitan descansar y mañana a primera hora podremos hablar.

-¿Donde esta mamá?- habló Ron.

-Esta en San Mungo, con Tonks y... Tu padre- replicó Remus.

-Como sea, ustedes vayan a descansar.

Sirius se hizo a un lado, permitiendo a los cuatro hermanos subir rumbo a sus habitaciones. Cuando Ginny paso por su lado, no pudo reprimir el impulso de acariciar distraídamente su cabello.

Fred la llevó hasta su habitación, extrañamente la bruja se negó a soltar su mano.

-Sabes que todo estará bien- murmuro su hermano desde la puerta antes de dejarla sola en su habitación.

Ginny no terminaba de creerse esas palabras.

Sentía algo aferrado a su garganta, atorado y que le impedía respirar. Los ojos le escocían y dar vueltas como una loca en la cama tampoco la estaban ayudando para conciliar el sueño.

Era la tercera vez que prendia la luz.

No podía dormir. No quería dormir.


Sirius termino por irse a acostar algo tarde y sin embargo no sirvió de nada, aun así no estaba durmiendo.

Luego de varios intentos había terminado por prender la luz y tomar el primer libro que encontró para distraerse con cualquier cosa, sin embargo apenas unos minutos después alguien toco extremadamente suave en su puerta y antes de que pudiera responder, esta se abrió.

-Hola...

La pelirroja cerro la puerta a su espalda en cuanto entro.

-Pelirroja- Sirius sonrió... O algo parecido, dada la situación no tenía muchos ánimos de hacerlo -¿Que ocurre?

El libro ya estaba olvidado en le mesita de noche.

-Pensé que estabas dormido.

Ginny se había acercado hasta la cama y luego de lo que Sirius hubiese clasifico como dudar, se metió dentro de las cobijas y se sentó a su lado.

-No, pero tu si deberías estarlo.

Ginny le sonrió, pero sus ojos chocolate se dejaban ver... Tristes. No respondió nada. Sirius no siguió hablando.

De nada servia engañar a nadie, mucho menos él solo; internamente, había estado contando los días para que la bruja volviera, pero no se suponía que fuera en esta forma.

-¿Crees que se ponga bien?

Ginny lo saco de sus pensamientos.

-¿Que? Claro que si pelirroja.

Otra vez silencio, extraño silencio.

-Pequeña, necesitas descansar.

Ginny lo miro. Él la miro. Y ella se acerco a su cuerpo, recostándose sobre su pecho, aferrándose ligeramente a la tela de su pijama.

-Todo estará bien, lo prometo.

Ginny se hizo un ovillo a su lado y Sirius no reprimió mas el impulso de rodearla con sus brazos.

La pelirroja era una persona valiente y fuerte, muy fuerte de eso estaba seguro, sin embargo, era su padre, y ¡Merlín! Tenía todo el derecho del mundo de sentir que todo se le venia encima.

-¿Qué pasa si no es así?

-No lo se pequeña... Pero de cualquier modo, así sera.

Sirius la sintio estremecerse entre sus brazos. Y sin pensarlo dos veces, la abrazo un poco mas fuerte.

Ginny no sintió ganas de seguir hablando, por ahora, solo quería que el silencio se los tragara, a ambos.

Por que, de alguna forma, encontraba extremadamente tranquilizante el sonido del corazón de Sirius debajo de su oído y el calor de sus brazos rodeando su cuerpo...


Holis criaturitas hermosas.

¿Como están?

Otra vez me tarde mucho, perdonar! En serio lo siento pero he traído una migraña que no podía con ella... Pero en fin, aquí estoy con un nuevo capi.

¿Gusto? ¿No gusto?

Llevo 13 capítulos muriendo por escribir esa última mini parte entre Sirius y Ginny así que, diganme que les pareció. (Yo los amo *w* )

Contesto reviews:

Equidna: ¡Hola! Bueno, ahora si que me preocupo por que este capi me ha quedado mucho mas largo, pero creo que valió la pena. En cuanto a Parvati, ¡si!, lo mencione en algún capítulo anterior y te comprendo, yo solo comparto a George con Hermione por que no me queda de otra. En cuanto a la carta, gracias por tu opinión, y eso si, no fui capaz de escribir la respuesta de Sirius... :(

Sobre Harry y Luna... Bueno ya leiste el capítulo.

Gracias por tu comentario.

Un beso

Feer :3

Guest...: Ummm bueno desconozco completamente tu nombre... Pero tu sabes quien eres xD.

¡Holis! Se que el anterior estuvo malísimo en la narración, no se que me paso andaba súper distraída pero aquí esta este nuevo que creo que no esta tan peor.

Gracia por comentar.

Un beso

Feer :3

KattytoNebel: Hola. Intente mejorar mi horrografia, espero funcionará. Yo también estoy súper enamorada de Sirius :3 y si, a mi también me encantan Draco y Ginny juntos (no siempre me encuentro personas con ese gusto)

Y dime... ¿Le atinaste a Harry y Luna? XD

Sobre Ginny... Aun no decido si enredarse su linda cabecita sobre lo que siente por Sirius... x3

En fin, esperó no sintieras muy largo el capitulo por que vaya que me emocione.

Gracias por leerme y comentar.

Un beso

Feer :3

Dark Mystery: Gracias Dios que no soy Argentina xD Gracias por leer, esperó que te gustara el capi :)

Un beso

Feer :3