En la torre de Gryffindor, nadie pudo dormir aquella noche. Hydra, por miedo a que pillasen a su padre y todos los demás, por miedo a ser asesinados. Sabían de sobra, que el castillo estaba volviendo a ser rastreado pero ninguno se quedó tranquilo hasta que la profesora McGonagall volvió al amanecer para decir que se había vuelto a escapar.

Por cualquier sitio por el que pasaran, se encontraban con medidas de seguridad súper rigurosas. El profesor Flitwick, instruía a las puertas principales para que reconocieran una foto de Black mientras que Filch iba por los pasillos, tapándolo todo con tablas: Desde las pequeñas grietas de las paredes hasta las ratoneras. Sir Cadogan, actual guardián de la torre de los leones, fue despedido. Lo devolvieron al solitario descansillo del piso séptimo y lo reemplazaron por la señora gorda que había sido restaurada magistralmente, pero continuaba muy nerviosa. Accedió a regresar a su trabajo sólo si contaba con protección. Para eso, contrataron a un grupo de hoscos troles de seguridad que recorrían el pasillo formando un grupo amenazador, hablando entre gruñidos y comparando el tamaño de sus porras.

Harry, Hydra, Ron y Hermione, se fijaron en la estatua de la bruja tuerta del tercer piso que seguía sin protección y despejada. Parecía que Fred y George estaban en lo cierto al pensar que ellos, y ahora los chicos, eran los únicos que sabían que allí estaba la entrada de un pasadizo secreto.

-¿Crees que deberíamos decírselo a alguien? -Preguntó Harry a Ron.

-Sabemos que no entra por Honeydukes -Dijo rápidamente Hydra, por si en realidad, sí que entraba por ahí-Si hubiesen forzado la entrada de la tienda, habríamos escuchado algo sobre ello.

De la noche a la mañana, Ron, se convirtió en una celebridad. Por primera vez, la gente le prestaba más atención a él que a Harry, y era evidente que eso, a Ron le complacía. Aunque seguía asustado por lo de aquella noche, le encantaba contarle a todo el mundo los pormenores de lo ocurrido.

-Estaba dormido y oí rasgar las cortinas, pero creí que ocurría en un sueño. Entonces sentí una corriente... Me desperté y vi que una de las cortinas de mi cama estaba caída... Me di la vuelta y lo vi ante mí, como un esqueleto, con toneladas de pelo muy sucio... empuñando un cuchillo largo y tremendo, debía de medir treinta centímetros, me miraba, lo miré, entonces grité y salió huyendo.

Hydra bufó en bajo. Ella sabía perfectamente, que su padre no llevaba ningún cuchillo como había estado contando Ron.

-Pero ¿Por qué se fue? -Preguntó de repente el pelirrojo, cuando se marcharon las niñatas de segundo que hasta entonces, habían estado mirando como tontas a Ron .

-Quizá se diera cuenta de que le iba a costar salir del castillo cuando gritaste y despertaste a los demás -Dijo Harry pensativamente- Habría tenido que matar a todo el colegio para salir a través del retrato... Y entonces se habría encontrado con los profesores...

Hydra aburrida del tema, se fijó en Neville. El pobre había caído en desgracia. La profesora McGonagall se puso tan furiosa con él que le había suprimido las futuras visitas a Hogsmeade, le había impuesto un castigo y les había prohibido a los demás que le dieran la contraseña para entrar en la torre. Neville se veía obligado a esperar cada noche la llegada de alguien con quien entrar, mientras los troles de seguridad lo miraban burlona y desagradablemente. Ninguno de aquellos castigos, sin embargo, era ni la sombra de lo que su abuela le reservaba ¡Menuda mujer! Dos días después de la intrusión de Black, la señora, envió a Neville lo peor que un alumno de Hogwarts podía recibir durante el desayuno: un vociferador. Hydra , recordó como las lechuzas del colegio entraron como flechas en el Gran Comedor, mientras llevaban el correo como de costumbre. Neville se atragantó cuando una enorme lechuza aterrizó ante él, con un sobre rojo en el pico. Harry , Ron e Hydra que estaban sentados al otro lado de la mesa, reconocieron enseguida la carta. Según le contaron después, también Ron había recibido el año anterior un vociferador de su madre.

-¡Cógelo y vete, Neville! -Le aconsejó Ron.

Neville no necesitó oírlo dos veces. Rápidamente cogió el sobre y sujetándolo como si se tratara de una bomba, salió del Gran Comedor corriendo, mientras la mesa de Slytherin estallaba en carcajadas. Se dice que se oyó el vociferador desde el vestíbulo: La voz de la abuela de Neville, amplificada cien veces por medio de la magia, gritaba a Neville que había llevado la vergüenza a la familia.

Hydra estaba demasiado absorta como para darse cuenta de que ella también tenía una carta. La peliblanca no vio a Tine por ningún sitio, seguramente no fue ella quien se lo había entregado. Era extraño que la fénix le entregase su correspondencia, solo lo hacía, si eran cartas importantes, como las que le mandaba su padre. Pero esta no fue la ocasión. Hydra tomo la carta y al ver que esta también llevaba el símbolo de los Malfoy ,lo quemó con la ayuda de su varita, como hacía con todas. Desde que pasó el pequeño incidente, no paraban de llegarle cartas como aquella.

-¡Ay! Ah, Hedwig, gracias.-Escuchó decir a Harry.

-¿De quién es Harry?-Le preguntó curiosa Hydra.

-De Hagrid.

-¿Y qué dice?-Preguntó Ron.

-Queridos Harry y Ron.-Comenzó Harry-¿Os apetece tornar el té conmigo esta tarde, a eso de las seis? Iré a recogeros al castillo. ESPERADME EN EL VESTÍBULO. NO TENÉIS PERMISO PARA SALIR SOLOS. Un saludo, Hagrid

-Probablemente quiere saber los detalles de lo de Black -dijo Ron.-Pero ¿Por qué solo nosotros?

-Bueno...Yo llevo yendo toda la semana a visitarlo con Herms. –Explicó la peliblanca-Supongo que querrá veros. Lo está pasando bastante mal por Buckbeak.

Aquella tarde, mientras los chicos visitaban a Hagrid y Hermione terminaba sus deberes, Hydra, aprovecho su tiempo libre para pasear por el castillo y a sí aclarar la mente. Su vida había cambiado drásticamente. Ahora, tenía mil cosas en las que pensar como con quien quedarse en verano. Había estado hablando con McGonagall y Dumbledore para quedarse en el colegio, pero estos le dijeron que no podía. Fred y Hermione le habían ofrecido sus casas, pero ella no quería ser una padrino, por desgracia, no era una opción y su padre, aún menos. Hydra estaba tan ensimismada que ni siquiera se dio cuenta de quien estaba delante.

-Mira por dónde vas escoria-Dijo una voz grabe, que conocía bien, frente a ella.

Hydra alzó la vista clavando la mirada en unos ojos negros.

-Goyle. Apártate de mi camino.-Dijo mirándolo fijamente.

-O si no ¿Qué?

-¡Eh! Pero mirar a quien tenemos aquí.-Escuchó decir a un voz chillona que resultó ser Pansy-Si es la traidora, amante de los sangresucia.

Hydra vio como un puñado de Slytherins la rodeaban.

-Hydra, Hydra, Hydra... La vergüenza de la familia Malfoy y de todo el mundo mágico-Dijo Goyle acercándose a la muchacha-¿Enserio merece la pena dejar a una de las mejores familias por un pobre y traidor pelirrojo?-Preguntó mientras le acariciaba el rostro.

-¡No vuelvas a ponerle la mano encima!-Gritó entonces Draco colocándose entre la muchacha y su amigo-¿Qué demonios está pasando aquí?

-Solo estábamos dándole una lección a la traidora, Draquito-Dijo Pansy.

-De eso me encargaré yo.-Dijo mirando a todos fijamente-¡Ahora largo!¡Vamos!

Todos los Slytherins se fueron después de escuchar las palabras de su príncipe. Draco se giró para quedar frente a frente con Hydra.

-¿Estas bien?-Le preguntó acercándose a ella.

-No tenías por qué meterte en medio. –Le contestó orgullosa apartándose de é-lLo tenía todo controlado.

-¡Oh sí! Ya veo, todo controlado...-Hydra bufó, no iba a reconocer que el rubio tenía algo de razón.-¿Qué? ¿No me vas a dar las gracias.

-Y ¿Por qué debería de dártelas exactamente? ¿Por haberme mentido sobre mi pasado? O mejor ¿Por no haberme ayudado cuando más lo he necesitado?-Draco se quedó en silencio, mirándola fijamente.-Dime Draco ¿Por qué tendría que darte las gracias? ¡¿Por qué?!

-¡Solo quería protegerte!-Gritó él dando un fuerte golpe a la pared-¿No lo entiendes?¡Solo quería que estuvieses a salvo!

-¿Cómo? ¿Mintiéndome sobre quien es mi verdadera familia?

- No sabes...

-Sé todo lo que tengo que saber ,Draco.-Lo interrumpió-Eres tú quien no sabe nada.

-Hydra...

-¡BASTA! Tu y yo sabemos muy bien que ese no es mi nombre.

-Para mí siempre seguirás siendo la misma.-Dijo tomándolo la mano.

-Draco, suéltame por favor.-Pero él no le hizo ni caso, lo contrario, apretó más su agarre y la acercó.-¿¡Pero qué haces?!

-Dime que no lo sientes...

-Draco...

-Dime que no sientes esta unión que tenemos...-Volvió a insistir.

-Por favor, para.

-Mírame a la cara y dímelo.-Le dijo Draco mientras la empujaba contra la pared y la miraba fijamente. Hydra miró a eso ojos grises, que se acercaban lentamente.

-¿Qué es lo que ocurre aquí?-Tan pronto como se escuchó la voz, Draco se separó de ella.-¿Y bien?

-No ocurre nada ,profesor Lupin-Dijo Hydra cabizbaja, avergonzada por su debilidad-Draco ya se iba. ¿Verdad?

-Sí-Contestó el muchacho cortado-Si me disculpáis.

Y diciendo eso , se fue por el pasillo por el que el profesor había venido.

-¿Hydra? ¿Estás bien?

-Si...No pasa nada. Solo estábamos arreglando diferencias.

-¿Estas segura?-Volvió a preguntar.- Puedo sancionarlo si quieres.

-No hace falta Remus, él no estaba haciendo nada malo...

Hydra pasó la tarde en compañía de su padrino. Cuando al fin volvió a la sala común, un grupo numeroso de gente se amontonaba delante del tablón de anuncios. Hydra ignorándolos, se fue al sofá donde estaban sus amigos.

-¡Hydra! ¡Hogsmeade el próximo fin de semana! - Le dijo Ron emocionado

-¿Enserio? ¡Genial!-Dijo Hydra contenta. Se fijó en su amigo azabache y sentándose junto a él le preguntó:-¿Tu qué vas a hacer?

-Como le he dicho a Ron, Filch no ha tapado la entrada del pasadizo que lleva a Honeydukes. A sí que supongo que escaparé de ahí -Le contestó en bajo.

-Harry -Dijo entonces una voz detrás de ellos. Se volvieron y vieron a Hermione-, Harry, si vuelves otra vez a Hogsmeade... le contaré a la profesora McGonagall lo del mapa.

-¿Oyes a alguien, Harry? -Masculló Ron, sin mirar a Hermione.

-Ron ¡No seas crio!-Se quejó Hydra-Hermione, Harry no correrá ningún peligro, te lo prometo.

-Hydra, Ron ¿Cómo podéis dejarle que vaya? ¡Después de lo que estuvo a punto de hacerle Sirius Black! Hablo en serio. Le contaré...

-¡Así que ahora quieres que expulsen a Harry! -Dijo Ron, furioso-. ¿Es que no has hecho ya bastante daño este curso?

-¡RON POR FAVOR! No ha sido culpa de Hermione lo de Scabbers ¡Supéralo! Y en cuanto a lo otro, tendríamos que ser yo y Harry quienes tendrían que estar enfadado con ella, no tú.

Hydra quiso girarse para ver a Hermione, pero allí no había nadie. Ron abrió la boca para decir algo.

-No, mejor no digas nada.-Le dijo Hydra mirándolo de mala manera y dirigiéndose hacia donde Hermione se había ido.

El sábado por la mañana, Hermione seguía un poco enfadada con ella por dejar a Harry escaparse a Hogsmeade. ( cgi/set?.locale=es&id=165454035 )

-Te estaremos esperando en Honeydukes-Le dijo al azabache en un susurró mientras lo abrazaba-Ten cuidado

-¡Adiós, Harry! -Dijo en voz alta Ron-. ¡Hasta la vuelta!-Ron le sonrió y guiñó un ojo.

Hydra y Ron, junto a una Hermione enfadada, se dirigieron hacía el pueblo de Hogsmeade.

-No sé por qué no te puedes quedar en nuestra casa-Le dijo Ron-Mis padres estarían encantados de tenerte.

-Ron, ya os lo he dicho...No quiero ser una carga para tu familia. Ya tienen suficiente con lo que tienen.

-También puedes quedarte en mi lo sabes.

-Gracias Herms , pero no quiero ser una carga para nadie. Supongo que tendré que hablar con Tom, el dueño del caldero chorreante , para que me de trabajo a cambio de una habitación.

-Pero Hydra...

-Ron, no. Ya os lo he dicho, no voy a quedarme en ninguna de vuestras casas. ¿De acuerdo?

Los dos amigos asintieron, no muy convencidos. Cuando llegaron al pueblo fueron directamente a Honeydukes, donde debían de esperar a Harry. Esperaron durante media hora, pero el azabache no apareció.

-¿Qué creéis que le haya pasado?-Preguntó Ron.

-Esperemos que nada malo.-Dijo Hermione, preocupada.

-¡Ay!-Gritó Hydra al notar un codazo en su costilla.

-Soy yo - Escucho susurrar a Harry.

-¿Harry, eres tú? ¿Por qué has tardado tanto? -dijo Ron entre dientes.

-Snape rondaba por allí.

Echaron a andar por High Street.

-¿Dónde estás?- Le preguntaba Ron a Harry de vez en cuando, por la comisura de la boca-. ¿Sigues ahí? Qué raro resulta esto...

Fueron a la oficina de correos. Ron hizo como que miraba el precio de una lechuza que iba hasta Egipto, donde estaba Bill, el mayor de los Weasley .De esa manera, Harry pudo hartarse de curiosear. Hydra también pudo disfrutar del curioseo ya que nunca había estado en ese lugar. Por lo menos trescientas lechuzas ululaban suavemente, desde las grises grandes hasta las pequeñísimas scops que le cabían en la palma de la mano.

Luego visitaron la tienda de Zonko, que estaba tan llena de estudiantes de Hogwarts que Harry tuvo que andar con mucho cuidado para no pisar a nadie y no provocar el pánico. Harry le susurraba Ron o a Hydra lo que quería que le comprar y estos lo compraban por él. Hermione se mantuvo todo el rato al margen. Salieron de Zonko con los monederos bastante más vacíos que cuando entraron, pero con los bolsillos abarrotados de bombas fétidas, dulces de hipotós, jabón de huevos de rana y una taza que mordía la nariz.

El día era agradable, con un poco de brisa, y a ninguno le apetecía meterse dentro de ningún sitio, así que siguieron caminando dejando atrás Las Tres Escobas .Subieron una cuesta para ir a visitar la Casa de los Gritos, el edificio más embrujado de Gran Bretaña. Hydra, se dio cuenta de que era la casa donde solía pasar Remus sus noches de luna llena.

-Hasta los fantasmas de Hogwarts la evitan -Explicó Ron, mientras se apoyaba junto a Harry en la valla, mientras que Hydra se sentaba con Hermione en una piedra cercana.-. Le he preguntado a Nick Casi Decapitado... Dice que ha oído que aquí residen unos fantasmas muy bestias. Nadie puede entrar. Fred y George lo intentaron, claro, pero todas las entradas están tapadas.

Oyeron voces cercanas. Alguien subía hacia la casa por el otro lado de la colina. Un momento después apareció Draco, seguido de cerca por Crabbe y Goyle. Hydra se levantó colocándose cerca de Harry y Ron.

-... en cualquier momento recibiré una lechuza de mi padre. Tengo que ir al juicio para declarar por lo de mi brazo. Tengo que explicar que lo tuve inutilizado durante tres meses...

Crabbe y Goyle se rieron.

-Ojalá pudiera oír a ese gigante imbécil y peludo defendiéndose: «Es inofensivo, de verdad. Ese hipogrifo es tan bueno como un...» -Draco se fijó en ellos de repente. Hizo una mueca malévola-. ¿Qué hacéis? -Levantó la vista hacia la casa en ruinas que había detrás de ellos: Supongo que te encantaría vivir ahí, ¿Verdad, Weasley? ¿Sueñas con tener un dormitorio para ti solo? He oído decir que en tu casa dormís todos en una habitación, ¿Es cierto?

Hydra sujetó a Ron por la túnica para impedirle que saltara sobre el chico rubio.

-¿Por qué no te callas Draco?

-No sé qué haces con esta gente, Hydra. Puede que ya no seas una Malfoy pero sigues siendo una sangrepura.

-Sí, puede que lo no te confundas Draco, yo jamás seré como vosotros.

¡PLAF!

Una bola de barro dio en la cabeza, de Draco que se inclinó hacia delante. Su pelo rubio platino chorreaba barro de repente.

-¿Qué demo...?

Ron se sujetó a la valla para no revolcarse en el suelo de la risa mientras que Hermione e Hydra se miraban anonadadas. Draco , Crabbe y Goyle se dieron la vuelta, mirando a todas partes mientras el rubio se limpiaba el pelo.

-¿Qué ha sido? ¿Quién lo ha hecho?

-Esto está lleno de fantasmas, ¿Verdad? -Observó Ron, como quien comenta el tiempo que hace.

Crabbe y Goyle parecían asustados. Sus abultados músculos no les servían de mucho contra los fantasmas. Draco daba vueltas y miraba como loco el desierto entonces, Hydra y Hermione , ya habían comenzado a reírse del trio junto a Ron.

¡PATAPLAF!

Crabbe y Goyle recibieron algo esta vez. Goyle saltaba sin moverse del sitio, intentando quitarse el barro de sus ojos pequeños y apagados.

-¡Ha venido de allá! -Dijo Draco, limpiándose la cara y señalando un punto que estaba unos dos metros a la izquierda de donde debía estar Harry.

Crabbe fue hacia delante dando traspiés, estirando como un zombi sus largos brazos. Le volvieron a lazar algo que le acertó en la espalda. De repente de la nada surgió la cabeza de Harry y durante una fracción de segundo, Draco lo miró fijamente.

-¡AAAH! -Gritó, señalando la cabeza de Harry

Dio media vuelta y corrió colina abajo como alma que llevara el diablo, con Crabbe y Goyle detrás.

Harry se puso bien la capa, pero ya era demasiado tarde.

-Harry -Dijo Ron, avanzando a trompicones y mirando hacia el lugar en que había aparecido la cabeza de su amigo- Más vale que huyas. Si Malfoy se lo cuenta a alguien... lo mejor será que regreses rápidamente al castillo...

-Voy contigo Harry.-Le dijo Hydra-Y vosotros, más os vale arreglar vuestras diferencias.

-¡Nos vemos más tarde! -Les dijo Harry guardando a Hydra bajo la capa , y volviendo hacia el pueblo a todo correr.

Volvieron a Honeydukes, bajaron a la bodega, por el suelo de piedra, y se metieron por la trampilla, se quitaron la capa de encima y corrieron todo lo que pudieron por el pasadizo... Draco podría llegar antes. Corrieron como locos hasta que llegaron, tenían que dejar la capa cuanto antes, era demasiado comprometido tenerla encima. Harry la ocultó en un rincón oscuro. Llegaron a la parte interior de la joroba de la bruja, Hydra le dio unos golpecitos con la varita y asomando la cabeza ,salieron . La joroba se cerró y precisamente cuando Harry e Hydra salían por la estatua, oyeron unos pasos ligeros que se aproximaban.

Era Snape. Se acercó a los muchachos con paso rápido, produciendo un frufrú con la toga negra, y se detuvo ante él.

-¿Y..? -Preguntó.

Harry e Hydra trataron de disimular, demasiado consciente de que tenía el rostro sudoroso y las manos manchadas de barro, que se apresuró a esconder en los bolsillos.

-¿Qué haces aquí Hydra?-Le pregunto Snape mirándola fijamente-¿No estabas en Hogsmeade?

-Yo…me he olvidado algo en la torre y venía a buscarlo cuando me he encontrado con Harry, profesor.-Intentó sonar convincente.

Había en el profesor un aire contenido de triunfo.

-Venid conmigo-Dijo Snape.

Lo siguieron escaleras abajo ,Hydra vio como Harry se limpiaba las manos en el interior de la túnica sin que Snape se diera cuenta. Bajaron hasta las mazmorras y entraron en el despacho del profesor. Hydra, miró fijamente la estancia .Eran tenebrosa, llena de seres viscosos y repugnantes metidos en tarros. Estaban todos en estanterías, detrás de la mesa, brillando a la luz del fuego de la chimenea y acentuando el aire amenazador de la situación.

-Sentaos -dijo Snape.

Los chicos se sentaron. Snape, sin embargo, permaneció de pie.

-El señor Malfoy acaba de contarme algo muy extraño, Potter -Dijo Snape.

Harry no abrió la boca.

-Me ha contado que se encontró con Weasley , Grange e Hydra -Dijo mirando fijamente a la muchacha-junto a la Casa de los Gritos.

Harry siguió sin decir nada.

-El señor Malfoy asegura que estaba hablando con Weasley cuando una gran cantidad de barro le golpeó en la parte posterior de la cabeza. ¿Cómo crees que pudo ocurrir?¿Si no había nadie?

Harry trató de parecer sorprendido:

-No lo sé, profesor.

-Y tu ¿Hydra? ¿Sabes cómo ha podido ocurrir?

La muchacha negó con la cabeza. Snape los taladraba con los ojos.

-Entonces, el señor Malfoy presenció una extraordinaria aparición. ¿Se te ocurre qué pudo ser, Potter?

-No -Contestó Harry, intentando aparentar una curiosidad inocente.

-Tu cabeza, Potter. Flotando en el aire.

Hubo un silencio prolongado.

-Tal vez debería acudir a la señora Pomfrey. Si ve cosas como...

-¿Qué estaría haciendo tu cabeza en Hogsmeade, Potter? -Dijo Snape con voz suave-. Tu cabeza no tiene permiso para ir a Hogsmeade. Ninguna parte de tu cuerpo, en realidad.

-Lo sé -Dijo Harry, haciendo un esfuerzo para que ni la culpa ni el miedo se reflejaran en su rostro-. Parece que Malfoy tiene alucina...

-Malfoy no tiene alucinaciones -Gruñó Snape, y se inclinó hacia delante, apoyando las manos en los brazos del asiento de Harry, para que sus caras quedasen a un palmo de distancia-. Si tu cabeza estaba en Hogsmeade, también estaba el resto.

-Profesor, con todo mi respeto-Dijo Hydra interrumpiendo -Yo no vi nada. Además, Harry estaba en la torre de Gryffindor cuando he llegado.

-¿Hay alguien que pueda testificarlo?

Harry e Hydra no dijeron nada. Los finos labios de Snape se torcieron en una horrible sonrisa.

-Bien -Dijo, incorporándose-. Todo el mundo, desde el ministro de Magia para abajo, trata de proteger de Sirius Black al famoso Harry Potter. Pero el famoso Harry Potter hace lo que le da la gana. ¡Que la gente vulgar se preocupe de su seguridad! El famoso Harry Potter va donde le apetece sin pensar en las consecuencias.

Harry guardó silencio. Snape le provocaba para que revelara la verdad. Pero no iba a hacerlo. Snape aún no tenía pruebas.

-Profesor, le digo que...

-¡Calla!-Gritó mirando furioso a la muchacha-¡Cómo te pareces a tu padre Potter! - Le dijo de repente Snape, con los ojos relampagueantes-. También él era muy arrogante. No era malo jugando al quidditch y eso le hacía creerse superior a los demás. Se pavoneaba por todas partes con sus amigos y admiradores. El parecido es asombroso.

-Mi padre no se pavoneaba -Dijo Harry, sin poderse contener-. Y yo tampoco.

-Tu padre tampoco respetaba mucho las normas -Prosiguió Snape, en sus trece, con el delgado rostro lleno de malicia-. Las normas eran para la gente que estaba por debajo, no para los ganadores de la copa de quidditch. Era tan engreído...

-¡CÁLLESE!

Harry se puso en pie bajo la atenta mirada de su amiga. Jamás lo había visto así:

-¿Qué has dicho, Potter?

-¡Le he dicho que deje de hablar de mi padre! Conozco la verdad. Él le salvó a usted la vida. ¡Dumbledore me lo contó! ¡Si no hubiera sido por mi padre, usted ni siquiera estaría aquí!

La piel cetrina de Snape se puso del color de la leche agria.

-¿Y el director te contó las circunstancias en que tu padre me salvó la vida? -Susurró-. ¿O consideró que esos detalles eran demasiado desagradables para los delicados oídos de su estimadísimo Potter?

Hydra se sintió incomoda ante la discusión. Sentía como que era demasiado personal.

-Lamentaría que salieras de aquí con una falsa idea de tu padre -Añadió con una horrible mueca-. ¿Imaginabas algún acto glorioso de heroísmo? Pues permíteme que te desengañe. Tu santo padre y sus amigos me gastaron una broma muy divertida, que habría acabado con mi vida si tu padre no hubiera tenido miedo en el último momento y no se hubiera echado atrás. No hubo nada heroico en lo que hizo. Estaba salvando su propia piel tanto como la mía. Si su broma hubiera tenido éxito, lo habrían echado de Hogwarts.

Snape enseñó los dientes, irregulares y amarillos.

-¡Da la vuelta a tus bolsillos, Potter! -le ordenó de repente.

Harry no se movió. Oía los latidos que le retumbaban en los oídos.

-¡Da la vuelta a tus bolsillos o vamos directamente al director! ¡Dales la vuelta, Potter!

Hydra , se quedó tensa en su sitio mientras veía a Harry temblando de chico ,sacó muy lentamente la bolsa de artículos de broma de Zonko y el mapa del merodeador.

Snape cogió la bolsa de Zonko.

-Eso se lo acabo de dar yo, profesor.

-¡No te he dado permiso para que hablaras Hydra!

-¿Y esto qué es?

Snape acababa de coger el mapa. Hydra y Harry lo vieron con temor a que descubriera lo que era.

-Un trozo de pergamino que me sobró -Dijo entonces Harry encogiéndose de hombros.

Snape le dio la vuelta, con los ojos puestos en Harry.

-Supongo que no necesitarás un trozo de pergamino tan viejo -Dijo- ¿Puedo tirarlo?

Acercó la mano al fuego.

-¡No! -Exclamaron Hydra y Harry rápidamente.

-¿Cómo? -Dijo Snape. Las aletas de la nariz le vibraban- ¿Es otro precioso regalo? ¿O es... otra cosa? ¿Quizá una carta escrita con tinta invisible? ¿O tal vez... instrucciones para llegar a Hogsmeade evitando a los dementores?

Los ojos de Snape brillaban.

-Veamos, veamos... -Susurró, sacando la varita y desplegando el mapa sobre la mesa-. ¡Revela tu secreto! -Dijo, tocando el pergamino con la punta de la varita.

No ocurrió nada. Harry enlazó las manos con las de Hydra para evitar que temblaran.

-¡Muéstrate! -Dijo Snape, golpeando el mapa con energía.

Siguió en blanco. Los estudiantes respiraron aliviados.

-¡Severus Snape, profesor de este colegio, te ordena enseñar la información que ocultas! -Dijo Snape, volviendo a golpear el mapa con la varita.

Como si una mano invisible escribiera sobre él, en la lisa superficie del mapa fueron apareciendo algunas palabras: «El señor Lunático presenta sus respetos al profesor Snape y le ruega que aparte la narizota de los asuntos que no le atañen.»

Snape se quedó helado. Harry e Hydra contemplaron el mensaje estupefacto. Pero el mapa no se detuvo allí. Aparecieron más cosas escritas debajo de las primeras líneas: «El señor Cornamenta está de acuerdo con el señor Lunático y sólo quisiera añadir que el profesor Snape es feo e imbécil.»

A Hydra le costó horrores aguantarse la risa. Y había más: «El señor Canuto quisiera hacer constar su estupefacción ante el hecho de que un idiota semejante haya llegado a profesor. El mapa había añadido las últimas palabras: «El señor Colagusano saluda al profesor Snape y le aconseja que se lave el pelo, el muy guarro.»

-Bueno... -Dijo Snape con voz suave-. Ya veremos.

Se dirigió al fuego con paso decidido, cogió de un tarro un puñado de polvo brillante y lo arrojó a las llamas.

-¡Lupin! -Gritó Snape dirigiéndose al fuego.- ¡Quiero hablar contigo!

Hydra vio como Harry se quedó mirando el fuego totalmente asombrado mientras una gran forma apareció en él, revolviéndose muy rápido. Unos segundos más tarde, Remus, salía de la chimenea sacudiéndose las cenizas de la toga raída.

-¿Llamabas, Severus? -Preguntó amablemente.

-Sí -Respondió Snape, con el rostro crispado por la furia y regresando a su mesa con amplias zancadas-. Le he dicho a Potter que vaciara los bolsillos y llevaba esto.

Snape señaló el pergamino en el que todavía brillaban las palabras de los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta. En el rostro de Remus apareció una expresión extraña y hermética.

-¿Qué te parece? -Dijo Snape. El profesor de DCAO ,siguió mirando el mapa.-. ¿Qué te parece? -Repitió Snape-. Este pergamino está claramente encantado con Artes Oscuras. Entra dentro de tu especialidad, Lupin. ¿Dónde crees que lo pudo conseguir Potter?

Lupin levantó la vista hacia los chicos y con una mirada de soslayo, les advirtió que no lo interrumpieran.

-¿Con Artes Oscuras? -Repitió con voz amable-. ¿De verdad lo crees, Severus? A mí me parece simplemente un pergamino que ofende al que intenta leerlo. Infantil, pero seguramente no peligroso. Supongo que Harry lo ha comprado en una tienda de artículos de broma.

-¿De verdad? -preguntó Snape. Tenía la quijada rígida a causa del enfado-. ¿Crees que una tienda de artículos de broma le vendería algo como esto? ¿No crees que es más probable que lo consiguiera directamente de los fabricantes?

-¿Quieres decir del señor Colagusano o cualquiera de esas personas? -Preguntó-. Harry, ¿Conoces a alguno de estos señores?

-No -Respondió rápidamente Harry que estaba más tranquilo.

-Y ¿Tu, Hydra?.

-No, profesor.

-¿Lo ves, Severus? -dijo Lupin, volviéndose hacia Snape-. Creo que es de Zonko.

En ese momento entró Ron en el despacho. Llegaba sin aliento. Se paró de pronto delante de la mesa de Snape, con una mano en el pecho e intentando hablar.

-Yo... le di... a Harry... ese objeto -Dijo con la voz ahogada- Lo compré en Zonko hace mucho tiempo...

-Bien -Dijo Lupin, dando una palmada y mirando contento a su alrededor-. ¡Parece que eso lo aclara todo! Me lo llevo, Severus, si no te importa -Plegó el mapa y se lo metió en la toga-. Harry, Ron, Hydra venid conmigo. Tengo que deciros algo relacionado con el trabajo sobre los vampiros. Discúlpanos, Severus.

-Señor profesor, yo...-Comenzó Harry.

-No quiero disculpas -Dijo Lupin. Echó una mirada al vestíbulo vacío y bajó la voz- Da la casualidad de que sé que este mapa fue confiscado por el señor Filch hace muchos años. Sí, sé que es un mapa -Dijo ante los asombrados estudiantes-. No quiero ni saber cómo ha caído en vuestras manos. Me asombra, sin embargo, que no lo entregarais, especialmente después de lo sucedido en la última ocasión en que un alumno dejó por ahí información relativa al castillo. No te lo puedo devolver, Harry.

-¿Por qué pensó Snape que me lo habían dado los fabricantes?

-Porque... porque los fabricantes de estos mapas habrían querido sacarte del colegio. Habrían pensado que era muy divertido.-Remus miró a Hydra.

-¿Los conoce? -Dijo Harry impresionado.

-Nos hemos visto -Dijo Lupin mientras miraba a Harry más serio que nunca-. No esperes que te vuelva a encubrir, Harry. No puedo conseguir que te tomes en serio tu seguridad, pero creía que los gritos que oyes cuando se te aproximan los dementores te habían hecho algún efecto. Tus padres dieron su vida para que tú siguieras vivo, Harry. Y tú les correspondes muy mal... cambiando su sacrificio por una bolsa de artículos de broma. Y tu Hydra-Continuó , mirando a su ahijada-Pensé que serias más consciente sobre los peligros a los que Harry se expone cuando sale del castillo. Confiaba en ti.

Se marchó en cuanto terminó de decir esas últimas se sintió fatal. No quería fallar a su padrino. Despacio, subieron la escalera de mármol. Al pasar al lado de la estatua de la bruja tuerta, Hydra se acordó de la capa invisible. Se lo dijo a Harry , pero este , no se atrevió a ir por ella.

-Es culpa mía -Dijo Ron de pronto-. Yo te persuadí de que fueras. Lupin tiene razón. Fue una idiotez. No debimos hacerlo.

-No fue solo tu culpa, Ron. Yo estaba a cargo de Harry. Yo tenía que convencerlo para que se quedara...Herms tenía razón.

Hydra dejó de hablar. Habían llegado al corredor en que los troles de seguridad estaban haciendo la ronda y por el que Hermione avanzaba hacia ellos

-¿Qué ocurre Herms?-Preguntó Hydra al ver la cara de su amiga

- Hagrid ha perdido el caso. Van a ejecutar a Buckbeak.