FELIZ 2016! Es idea mía o el tiempo está pasando muy rápido, esperaba publicar antes de navidad pero no me fue posible, por eso, aunque no sea domingo, que últimamente ya no he publicado ese día, quise recibir el año de esta forma, a ver si de alguna manera pueda influir en los astros para que las actualizaciones sean más seguido, no pierdo las esperanzas en mis musas :D

Disclaimer: Ninguno de los personajes que aquí describo me pertenecen.


...

...

Capítulo 14

La otra historia

La luna resplandecía en la cúspide del cielo adornada por las diminutas estrellas que resplandecían a su alrededor mientras que el viento frío del otoño mecía suavemente las ramas de los árboles derribando las moribundas hojas que apenas si se sostenían de éstos; el bosque que protegía Konohagakure se hallaba en un silencio sepulcral que invitaba a todas las criaturas que en él habitaban a descansar en el calor de sus pequeños nidos u oscuras madrigueras, solamente era interrumpido, aunque por breves instantes, por tres repentinos haces de luz que pasaban a la velocidad del sonido procurando ocultar su presencia bajo la seguridad de la noche.

Colocó un pie en la gruesa rama de un haya y se impulsó hacia el frente con el objetivo de alcanzar a sus compañeros quienes ya le llevaban varios metros de ventaja, aunque realmente poco le interesaba a Hinata este hecho, pues su mente vagaba en un lugar lejano al de la misión que la Hokage les había impuesto, y aunque se sentía un poco culpable de no prestar la debida atención a su trabajo, no podía alejar sus pensamientos de la revelación que se había hecho apenas unas horas atrás, en cuanto al destino que le depararía el que aprobase o no el examen cuya fecha ya sentía más que próxima.

Estaba nerviosa, no podía negarlo, aunque no tanto por el examen en sí, sino más bien por lo que vendría después, tomó aire y cerró los ojos mientras que su imaginación comenzaba a cambiar los troncos de los árboles secos en personas, gente que conocía de su mismo clan y que se hallaban formando un círculo en torno a ella y su progenitor, quien como siempre, le dirigía esa mirada de reproche y censura; pudo sentir como le temblaban los labios mientras yacía hincada frente a él, implorándole entre sollozos que no la marcara para siempre, pidiéndole que le diera otra oportunidad de demostrarle lo mucho que había mejorado, pero para entonces, la decisión ya habría sido tomada.

Agitó la cabeza como tratando de borrar esa imagen que ella misma había creado y volvió a mirar al frente, tragó saliva y volvió a visualizar una escena similar, pero en esta ocasión, ella era una espectadora más entre la multitud, y quien se encontraba en el centro del círculo hincada frente a su padre, no era otra más que su hermana, su pequeña hermana que le suplicaba a Hiashi que no le impusiera el sello de sumisión, quien le gritaba que ella era tan capaz de permanecer en la rama principal como Hinata, pero el hombre, con sus fríos ojos clavados en la pequeña, haría caso omiso de sus palabras y la sellaría de por vida.

Esta escena le dolió mucho más que la anterior pues no deseaba que su hermana sufriera las consecuencias de algo que no estaba en sus manos, sabía por demás que todo dependía del resultado de su examen, aun cuando Hanabi siempre mostrara el talento que ella nunca demostró, su destino se encontraba en Hinata y el examen que tendría, tal vez en un par de semanas; no obstante, a diferencia de ella, su pequeña hermana siempre se mostró diestra para las artes ninja y su carácter fuerte le ayudaba a sobrellevar los difíciles entrenamientos a los que su padre la sometía a pesar de su corta edad, todos sabían que había heredado la fortaleza de la sangre Hyuga y esperaban que algún día la pequeña tomara las riendas del clan.

Se sentía arrinconada en el centro de una decisión que no tenía la fuerza necesaria para encarar, pues por un lado se hallaban la gloria y aceptación de su padre pero al mismo tiempo mandaría a su hermana hacia un oscuro futuro; y por el otro, la deshonra y la humillación, no obstante, su hermana se salvaría. Cerró los ojos y volvió a negar con la cabeza pensando una vez más, en su debilidad y falta de carácter, ella nunca había hecho frente las adversidades que se cruzaban por su camino, simplemente, no poseía la fortaleza para sobrellevar las grandes decisiones que se le imponían en la vida, por algo Naruto se casaría con otra mujer y, seguramente el Uchiha se estaría burlando de ella en este instante, por haberla encontrado llorando como una magdalena bajo la tormenta de aquella tarde.

Y pensando en aquel día ¿por qué había ido el muchacho al campo de entrenamiento?, se preguntaba en un vano intento de alcanzar a sus compañeros; en teoría nada tenía que hacer ahí, ¿acaso había ido a buscarla? y si así era ¿con qué fin?, eran preguntas que le venían dando vueltas en el último mes y aunque se tenía mil posibles respuestas para contestarlas, sabía que no podía dar por hecho ninguna de ellas, pues la verdad descansaba sobre su salvador y estaba segura que nunca se lo preguntaría, era demasiado bochornoso para ella hablar con él sobre ese tema. Y cómo no iba a serlo si sus recuerdos se centraban en los brazos del muchacho rodeando su frágil figura, no debió sentirse de esa manera, ella le estaba llorando a su amor perdido pero de alguna manera, la seguridad de la presencia del joven borró por breves instantes, o así lo quiso creer, el dolor del anuncio de Naruto.

Se sentía la peor mujer sobre la faz de la tierra, en aquel momento ella tenía la enorme necesidad de sentirse comprendida, necesitaba la compañía de alguien más para desahogar sus penas, no podía negarlo, por ello se atrevió a dejarse llevar por sus sentimientos aprovechando la presencia del Uchiha que había llegado, aferrándose con fuerza de él para dejar salir todo su dolor y que, incluso si era posible, se lo llevara la lluvia; su egoísmo llegó a tanto que le ordenó que la soltase aun cuando ella no quería que lo hiciera, deseando que le dijera que se quedaría ahí, y que pasara lo que pasara, él estaría a su lado para siempre. En su estómago algo comenzó a arder y se extendió como una especie de fuego que le llegó hasta la cara, no se dio cuenta de cómo, tal vez no pisó bien, pero su pie resbaló de la rama del árbol y descendió en picada hasta la hojarasca seca dejando atrás un grito ahogado por su descuido.

Aunque no era buena kunoichi en el campo de batalla, hizo gala de sus reflejos enviando una gran cantidad de chakra a su mano y pie derechos que adhirió al árbol más cercano disminuyendo en gran medida, la velocidad a la que se desplomaba. Al tocar tierra firme se limpió el sudor, producto del susto de una inminente caída de varios metros, estaba entre asombrada y asustada; hasta esa tarde ella había elegido la opción en la que el Uchiha había ido a buscarla tan solo como una especie de pago por lo que ella había hecho por él en otras ocasiones, pero ahora que sus pensamientos cruzaban una barrera más profunda, en la que sus temores y deseos reprimidos se hallaban ocultos, la estadía con el muchacho de oscuro cabello le revelaba un mundo al que nunca antes había siquiera pensado en aspirar, era borroso y nublado, y se le dificultaba comprenderlo, ciertamente le asustaba como todo aquello que desconocía, sobre todo si se trataba solamente de algo idílico que había surgido después de sentirse rodeada de él.

―¿Estás bien, Hinata? ―le preguntó Kiba desmontando de Akamaru y sacándola de su ensimismamiento, el perro ladró y se acercó a ella agitando la cola alegremente, Hinata se llevó las manos al pecho y tartamudeó todavía con la cara hirviendo ante su revelación ¿en qué estaba pensando? ¿cómo se le había ocurrido pensar en el Uchiha de esa madera?

Hinata asintió con la cabeza y se mordió el labio buscando la manera de desviar la atención de sus compañeros de ella, no pudo decir nada para responder y sintió la intensa mirada de Shino posarse en su cara ¿acaso había descubierto algo de las revelaciones que comenzaban a surgir en su cabeza? Nuevamente se sintió miserable por ser un libro abierto al que todos tenían acceso, simplemente no podía guardar secretos en la intimidad de sus pensamientos ya que todo lo reflejaba en su semblante, de cualquier manera, lo supiera Shino o no, estaba segura que nada saldría de sus labios.

―¿Todavía estás preocupada por el examen? ―le preguntó Kiba con un dejo de superioridad antes que Shino lograra decirle algo, él quería sentir que la conocía mejor que su compañero, por lo que no le permitiría insinuar lo contrario― recuerda que sea cual sea la deliberación de tu padre, nosotros estaremos ahí para apoyarte.

―Muchas gracias, Kiba-kun ―sonrió su compañera con ternura agradeciendo a todos los astros que el joven no se hubiera percatado del sonrojo en su cara, se mordió el labio nerviosa y a punto estuvo de decirles a sus compañeros que lo mejor sería continuar con la misión, cuando Shino hizo su intervención.

―No es eso lo que en verdad te preocupa ¿verdad? ―su voz sonó tranquila y acusadora al mismo tiempo mientras que a Hinata eso le pareció perturbador― desde hace tiempo haz estado muy distraída pero no es por el examen que te aguarda ―el muchacho hizo una larga pausa esperando la reacción de la kunoichi quien abrió los ojos grandes y desvió la mirada, el Inuzuka por su parte, miraba confuso del uno a la otra― Kiba me habló sobre la reunión que organizó Naruto y tu comportamiento después de la noticia de su boda.

Hinata rememoró aquel acontecimiento, a estas alturas ya le parecía algo bastante lejano, tanto como el amor que alguna vez le profesó al rubio, en parte sentía como si todos estos años se hubiesen tratado de un sueño efímero. Miró las hojas secas bajo sus pies y el llanto amenazó con apoderarse de su control, pero al menos por esta ocasión no lo permitiría, ya no quería seguir llorando como lo había hecho por la tarde y que ellos se dieran cuenta de su sufrimiento, después de todo, suficiente tenía con su autocompasión.

Desde la tarde en que se encontraron afuera de la mansión Hokage, Shino había empezado a sospechar sobre la relación que se comenzaba a forjar entre Hinata y Sasuke, y a diferencia de Kiba, a él realmente no le molestaba en absoluto esa amistad, siempre y cuando el Uchiha no se aprovechara de la buena voluntad de su compañera. No obstante, su preocupación llegó desde que la kunoichi los dejara plantados el día del festival de verano que se celebraba en la aldea cada año y cómo evitó verlos a la cara por varios días, su despistado compañero había supuesto que todo se trataba del examen que tendría Hinata, pero él no se tragaba ese cuento, de alguna manera sospechaba que el joven Uchiha estaba involucrado en los repentinos cambios de humor de la kunoichi y ella se empeñaba en ocultarlo, estaba seguro que Hinata les estaba escondiendo algo y aunque se rehusaba a pensar que fuese peligroso, pues actuaba muy distinto de cuando se suponía estaba enamorada de Naruto, simplemente se negaba a creer que Sasuke fuese mala influencia para la Hyuga.

―Hinata… ―Shino volvió a atraer la atención de sus compañeros, estaba dispuesto a resolver el misterio de su compañera― ¿a dónde fuiste después de salir del restaurante?

La muchacha se mordió el labio y miró hacia el piso, nunca había pasado por su cabeza el revelarle a sus compañeros lo ocurrido aquella tarde, jugó con sus dedos nerviosamente buscando una manera de mentir, aunque sabía por demás que Shino era un detector de mentiras ambulante, así que decidió confesarles la verdad, omitiendo la repentina aparición del Uchiha por supuesto― fui a… fui al campo de entrenamiento.

Kiba recordó entonces, que después de felicitar a los novios y, platicar y bromear con Naruto se dio cuenta de la ausencia de su compañera y rápido salió a buscarla, al principio no creyó que se hubiera ido por ahí por la tormenta que se precipitaba pero una voz interna le instó en ir a buscarla, supuso que iría al campo de entrenamiento como solía ser su costumbre cuando estaba deprimida, no obstante no la encontró en ese lugar― yo te fui a buscar y no te vi ―comentó.

―Tal vez ya nos habíamos ido ―soltó Hinata sin siquiera pensarlo y al percatarse de su descuido se mordió la lengua y el color le subió a las mejillas.

―¿Habíamos? ―preguntó Kiba empuñando las manos y mostrando los dientes con enfado.

―¿Quién más estaba contigo? ―inquirió Shino pensativo, estaba seguro que no le faltaba mucho para confirmar sus sospechas.

―U-Uchiha-san ―confesó tartamudeando arrepentida por su inocente respuesta, sabía que su amigo Kiba era bastante celoso y estaba segura de la forma en que reaccionaría ante su revelación, sin embargo, de quien más temía era de la seriedad de Shino, nunca sabía qué era lo que estaba pensando.

―¡¿Qué rayos estaba haciendo Sasuke contigo?! ―exclamó Kiba frunciendo el ceño ¿por qué siempre tenía que estar ese entrometido cerca de Hinata? En su cabeza se reprodujo la sonrisa altanera que le dedicó afuera de la mansión Hokage y la insinuación que le hizo, ese tipo era un seductor y se rehusaba a creer que Hinata, SU Hinata, se fijara en alguien tan egocentrista como él.

―L-lo que pasa… es que… ―Hinata trató de explicarse pero Kiba comenzó a olfatear el ambiente y el Aburame giró su cabeza a ambos lados, los dos ninjas se miraron a los ojos y ambos asintieron al mismo tiempo, la Kunoichi apenas si se percató del momento en que el brazo de Shino rodeó su cintura para segundos más tarde saltar a una de las ramas más altas de los árboles. Kiba y Akamaru se posaron en otra rama frente a ellos y por fin Hinata supo que era lo que estaba ocurriendo, una bomba de gas explotó justo en el lugar que se encontraban hacía sólo unos momentos; se liberó del agarre del Aburame, hizo un sello con los dedos y su vista se extendió varios metros a la redonda al grito de― byakugan ―notó entonces, que los árboles estaban cubiertos de sellos explosivos y apenas iba avisar a sus compañeros, se dio cuenta que varios shuriken se dirigían hacia ellos.

Kiba logró desviar algunos de ellos con su kunai y Shino otros tantos, el Inuzuka molesto por la repentina intromisión de sus atacantes, comenzó una carrera hacia donde se dirigía el aroma de éstos, Shino le gritó que no fuera solo, pero era obvio que su compañero no permitiría que le dieran ordenes, chasqueó los dientes con enfado y le dijo a Hinata que fueran a apoyar al Inuzuka, la kunoichi asintió con la cabeza y saltó hacia la rama en la que antes se habían refugiado Kiba y Akamaru, y los sellos de los árboles comenzaron a estallar; con gran agilidad la Hyuga logró esquivar varias explosiones pero entonces, sintió un piquete en el cuello que le hizo perder toda la fuerza del cuerpo y se desplomó, por segunda ocasión, hacia el suelo. Abrió los ojos cansados y escuchó los gritos de batalla a lo lejos, apenas si distinguía la voz de Shino pero rápido logró distinguir el grito de gatsuga de Kiba, vio cómo unos pies se acercaban a ella y la risa de un hombre desconocido retumbó en sus oídos y al final, todo se volvió negro y silencioso.

Caminó varios metros en la oscuridad mientras escuchaba su respiración pausada, sentía miedo de cada paso que daba pues no sabía qué clase de misterios se ocultaban en ese tenebroso lugar, a lo lejos, un punto de luz se extendió en línea recta en el horizonte, sabía que la salvación se encontraba en ese lugar, sus pasos se hicieron cada vez más rápidos y comenzó a trotar para alcanzar más rápido su meta, sin embargo, la tierra comenzó a temblar y la vereda que seguía se partió en dos. Hinata se detuvo y miró hacia su destino, las únicas maneras de llegar, era eligiendo uno de los dos caminos.

Uno de ellos era un puente de madera que se hallaba sobre un enorme precipicio y al que el aire mecía con violencia de un lado para otro y cuyos peldaños rechinaban creando sonoros ecos en el vacío sobre el que se hallaba; el otro camino era sobre tierra firme pero alcanzó a escuchar el rugido de varias bestias que se peleaban entre sí, no estaba segura de qué clase de criaturas se trataba pero alcanzó a distinguir cómo enormes llamaradas eran lanzadas hacia el cielo entre la maleza con espinas venenosas que obstruían el camino.

Hinata tragó saliva y dio dos pasos hacia atrás espantada, cualquiera de los caminos que eligiera sería un suicidio y la luz del horizonte la llamaba cada vez con más fuerza, era la salvación y ella lo sabía pero si ese era el precio, entonces dudaba que pudiera alcanzarla; volvió a caminar hacia atrás temerosa y sintió chocar contra algo duro, rápidamente volvió la cabeza y su boca se abrió sin emitir sonido alguno, la persona más importante para ella la observaba con una mirada tranquila, alcanzó a ver los labios del joven curvarse, como dibujando una sonrisa, para después pasar sus brazos por su espalda. La kunoichi ni siquiera quiso evitar que el llanto la dominara, hacia tanto tiempo que había deseado verlo y por fin él se revelaba ante ella.

―Neji-niisan ―le dijo y se refugió en el abrazo del joven― te he extrañado tanto… por favor… no me dejes sola otra vez, eres lo único que tengo ―el muchacho la consoló por varios minutos, aunque no dijera nada, sentía que si se encontraba con él no tendría nada por qué temer, además que podría vencer todos los obstáculos del mundo. Volvió a aferrarse con fuerza a su hermano sin parar de llorar y deseando con todas sus fuerzas que el ninja hubiese vuelto para llevarla consigo al lugar en el que se encontraba, fuese cual fuese. No obstante, el joven la separó de él con suavidad, la miró a los ojos y depositó un tierno beso en la frente de la kunoichi. Hinata se limpió las lágrimas con las mangas de su blusa y vio cómo el muchacho le señalaba su destino, una meta a la cual ella no deseaba llegar debido a su debilidad pero hacia la que él comenzó a caminar tomándola de la mano, era como si su primo la guiara por el camino que debía seguir y ella lo imitaría ciegamente, pues sabía que él siempre velaría por su seguridad.

El muchacho se detuvo justo en la bifurcación, el lugar en el que debía tomar la elección, Neji giró hacia ella, volvió a sonreírle y acarició el contorno de su rostro, los pies del joven comenzaron a transformase en pequeñas luces blancas y muy brillantes, y antes que su cabeza cambiara, Hinata alcanzó a escuchar la voz de su primo diciéndole: tú tienes el poder de elegir tu propio destino.

Las luces blancas se convirtieron en aves que volaron hacia la luz del horizonte, y que al pasar por en medio de los peligrosos caminos, comenzaron a abrir una tercera senda, pero que a diferencia de las anteriores, ésta era segura, la sonrisa de Hinata se extendió al instante y su rostro resplandeció en medio de la oscuridad, comenzó a correr por ese camino más segura de cada paso que daba pues sabía que ahora su primo se encontraba con ella y de esa manera, ya nada podría amenazarla.

Después de una carrera de varios metros, se detuvo al ver que un muro de fuego se interponía en su camino, evitando de esa manera que cayera por un precipicio que se acababa de formar, suspiró aliviada y observó de nuevo hacia el horizonte, para alcanzar su objetivo debía saltar por encima de ese acantilado, miró hacia todos lados y a través de las llamas distinguió una silueta que caminaba hacia la orilla, aguzó la vista tratando de reconocer a la persona, debía saber que se encontraba en un peligro inminente si continuaba andando hacia esa dirección, fue el cabello oscuro y despeinado lo que lo delató.

―¡Uchiha-san! ―le gritó sin poder acercarse a él por el muro de fuego que se interponía en su camino― ¡es peligroso que continúe por ese camino, podría caer! ―pero el muchacho ni siquiera la escuchó y continuó con su andar lento hacia la perdición― ¡de-deténgase por favor!

Sasuke se detuvo todavía dándole la espalda, giró un poco su rostro y alcanzó a distinguir la mirada sin vida que le dirigía, el fuego que le impedía el paso a Hinata comenzaba a encender la ropa del muchacho y a éste parecía no molestarle― no existe la salvación para alguien como yo ―le dijo y mientras, su cuerpo comenzaba a arder debido al fuego que se extendía por todo su cuerpo, pero el joven continuó su camino hacia el hacia el acantilado.

Hinata se adentró en el círculo de fuego suplicándole que no lo hiciera, pero el muchacho no la escuchaba y estando ya lo suficientemente cerca, lo vio lanzarse hacia el abismo; no pudo ocultar su llanto y al mismo tiempo que el Uchiha se perdiera de vista, ella le gritó con todas sus fuerzas mientras elevaba inútilmente sus brazos tratando de alcanzarlo― ¡NO LO HAGAS SASUKE-KUN!

Frente a ella, descubrió un muro blanco en el lugar en el que el Uchiha había desaparecido, su cuerpo temblaba y estaba sudando, incluso logró sentir una lágrima recorrer su mejilla ¿acaso sólo se había tratado de un sueño?, agitada comenzó a mirar a su alrededor en busca de respuestas, todo había sido tan vivido que pudo sentirlo como si hubiese sido real, Sasuke Uchiha tratando de quitarse la vida frente a ella porque se creía un demonio ¿cómo podía pensar tal cosa de sí mismo?

Se sorprendió mucho al verlo parado cerca de la puerta, se veía asombrado aunque estaba segura que no lo estaba tanto como ella, dijo su nombre como tratando de corroborar que no se tratara de otro sueño, a diferencia de hacía un mes, nada le hacía más feliz que verlo ahora, de esa manera se daba cuenta que se encontraba con bien, no pudo esconder su felicidad en el semblante y se apresuró a retirar las sábanas que le impedían levantarse, vio como el muchacho corría hacia ella y sin detenerse a pensar en su distintiva timidez, se atrevió a abrazar al Uchiha de manera en que pudiera confirmar de una vez por todas que se trataba realmente de él.

No pudo evitarlo, se echó a llorar de la felicidad de saber que no le había pasado nada, una escena extraña tomando en cuenta que en toda su vida nunca se había preocupado realmente por él, de alguna manera sentía como si las pocas veces que se habían tratado hubiesen sido suficientes para acercarlos más que con cualquier otra persona, pues ambos habían estado presentes en las peores peripecias del otro, ocasiones que ninguno de los dos había decidido compartir con nadie más pero que sin querer, ambos estuvieron presentes en tales momentos. Sintió el cuerpo del muchacho tenso y su voz sonó diferente cuando le preguntó si se encontraba bien, ¿cómo iba a estarlo si apenas unos momentos atrás lo había visto lanzarse por el acantilado?

Las manos del joven la alejaron de su cuerpo y ella se limitó a limpiar su cara, tal vez era una tonta por haberse creído su pesadilla, pero para ella había sido tan real que le era imposible ocultar su agobio, aspiró hondo y lo miró a la cara, ahora que sabía que no estaba viviendo en un sueño; sintió necesidad de que supiera lo feliz que estaba de verlo para que se diera cuenta que no estaba tan solo como él creía― me alegra que estés bien, Sasu… ―se quedó a la mitad de su nombre, por un momento se olvidó completamente que su relación no era tan cercana como para llamarse como tal, se mordió la lengua y con la cara ardiendo de vergüenza se corrigió en el acto― Uchiha-san.

El muchacho se sorprendió ante su atrevimiento, pero distinto a lo que Hinata se imaginaba pareció no importarle, incluso le dijo que no le molestaba que lo llamara de esa manera debido a la cantidad de cosas que habían pasado juntos, lo vio sentarse y Hinata sonrió con ternura pensando en que tampoco para él sus encuentros habían pasado desapercibidos, tal vez él pensara que existía una conexión entre ellos al igual que ella lo creía, así que no dudó en darle la razón pronunciando por fin su nombre, algo tal vez tonto para muchos pero que a ella le produjo un enorme regocijo, y como una confirmación del nuevo paso que acababa de dar su relación, sintió la necesidad de estar cerca de él, por lo que no dudó en tomar asiento a su lado, deseando sentir su proximidad.

Jugó con sus dedos nerviosa y fue en ese momento en que los últimos recuerdos de cuando estaba consiente aparecieron de golpe frente a ella, se apresuró a preguntarle a Sasuke por sus compañeros asustada ¿y si algo les había ocurrido por su culpa? ¿por qué el Uchiha no respondía nada?, era obvio, él no conocía la gravedad del asuntó y ella debía explicárselo para que le ayudara a buscarlos, con un poco de suerte, ellos estarían vivos todavía― ¡alguien nos atacó y todo fue mi culpa! ¡yo debí haber utilizado mi byakugan para asegurarme que no hubieran ninjas siguiéndonos pero estaba distraída pensando en...!

―Ellos están bien ―le dijo Sasuke en tono tranquilizador y ella agradeció su intervención, a punto estuvo de decirle que él era el culpable de su distracción al momento del ataque, ¿qué habría pasado si se lo hubiera dicho?, el joven continuó hablando y Hinata apenas sin atinó a entender las últimas palabras del Uchiha que la trajeron de vuelta a la realidad, ¿acaso él le había dicho que sus atacantes la habían secuestrado? ¿a ella?, tragó saliva y comenzó a cuestionarlo tan rápido que no le dio tiempo a responder, eso sólo le recordaba su debilidad, ni siquiera había logrado protegerse a sí misma y seguramente sus compañeros resultaron heridos por su patético descuido, pero si así era, entonces ¿quién había ido a rescatarla?

Le preguntó al muchacho pero éste no respondió, sus ojos negros se clavaron en la puerta y Hinata se preguntó si había hecho algo mal, no obstante, lo notó más extraño que la vez que lo encontró andando por la aldea descalzo, aunque en esta ocasión le pareció nervioso, lo recorrió con la vista y no pudo evitar sentirse emocionada, el traje shinobi lo delató, hacía mucho tiempo que él había renunciado a su vida como ninja y ahora se encontraba sentado junto a ella con el atuendo ANBU puesto, su corazón comenzó a latir apresuradamente pues sabía que él no lo admitiría y le agradeció quedo al oído, sentía que si se lo decía en voz alta podría avergonzarlo.

―Yo… Hinata… ―le dijo Sasuke entre dientes, simplemente no podía dejar de mirarlo a la cara, la revelación de que el muchacho hubiese ido a su rescate le hacía sumamente feliz, aunque ciertamente, él se veía distante, como perdido y ella no se imaginaba la razón.

―¿Sí? ―le preguntó ella tratando averiguar el porqué de la inusual manera de actuar del joven, pero al sentir que él volvía a posar esa penetrante mirada sobre ella, volvió a sentirse desarmada, ¿por qué Sasuke la observaba de esa forma?

―Así que ¿tus ojos son tan valiosos? ―la cuestionó el Uchiha sin apartar la vista de la de ella, la Kunoichi logró sentir como el calor la invadía hasta las orejas y apenas si logró balbucear algunas cosas que al final, no llegaron a ningún lado― Tsunade dijo que buscaban tu byakugan, ella me dijo que también es una barrera de sangre… ―¿por qué estaba tan interesado en sus ojos?, se sintió desnuda ante esa mirada, sin darse cuenta el muchacho comenzaba a someter su voluntad con cada una de sus palabras, la revelación que había tenido antes de que los atacaran se hizo presente y su estómago comenzó a turbarse, quiso huir de ahí del temor que sintió, no deseaba volver a engañarse a sí misma como lo hizo con Naruto y sus ojos fueron a parar a la ventana que se mostraba como una vía de escape tentadora pero Sasuke la tomó del mentón y la obligó a verlo a los ojos― …como el mío.

Su cuerpo se rindió ante esos oscuros pozos, tan penetrantes y preciosos que no pudo evitar perderse para siempre en la inmensidad del universo que alcanzaba a distinguir, lo vio acercarse lentamente hacia ella, por un momento pensó que él tenía sentimientos similares, que ambos se encontraban débiles ante esta nueva situación que se había apoderado de sus voluntades, y que ahora Sasuke deseaba fundirse con ella como si ambos fueran uno solo. Hinata cerró los ojos esperando el momento en que el muchacho se atreviera por fin a cerrar ese beso en los labios que desde hacía mucho tiempo ella esperara con ansias.

Un beso. Hinata abrió los ojos saliendo abrupto de su estupor y colocó su mano diestra en el pecho del muchacho antes que llevara a cabo el contacto, el Uchiha se sorprendió ante lo hecho y ella trató de disculparse por haberlo detenido, supuso que se enfadaría con ella, no así, tomó su mano con ternura y giró su rostro de manera en que quedara despejada su mejilla y los labios húmedos del joven por fin se posaron sobre ella, Hinata apretó las manos dejándose llevar por la explosión de mariposas ardientes que sentía y que se dispersaban por el resto de su cuerpo.

No podía hacerlo, dejarse llevar por todos estos nuevos sentimientos y revelaciones era algo inconcebible para ella, era extraño y perturbador pero al mismo tiempo le parecía excitante y placentero, su cabeza estaba hecha un lío, apenas un mes atrás había creído que la única persona a la que podría entregarle su amor se había ido para siempre y ahora, Sasuke se atrevía a hacer esto, empuñó las manos con fuerza, no debía dejarse llevar por algo con lo cual sufriría si sólo se trataba de repentinos impulsos carnales, no negaba que le agradara la sensación, pero le disgustaba más la herida si este nuevo sueño volvía a hundirse como el anterior.

―S-Sasu… ―le dijo para que se detuviera arrepentida de haber deseado que el beso se hubiese llevado a cabo, el muchacho se separó de ella y sin decir nada se levantó de la cama, sabía que estaba molesto con ella y tenía razón, por jugar con sus sentimientos, trató de disculparse nuevamente llamándolo por su nombre pero el muchacho cerró la puerta tras de sí; sus ojos volvieron a inundarse de lágrimas debido a la partida del muchacho que para ella resultó algo diferente, como si una voz interna le dijera que si esta vez le permitía marcharse nunca más lo volvería a ver.

¿Por qué era tan miedosa con las decisiones más importantes en su vida? al igual que había sucedido con Naruto, no se atrevía a afrontar esta nueva situación que ahora se ponía de manifiesto en sus emociones ¿y si en verdad Sasuke significaba algo más para ella que un sustituto en el amor? las lágrimas resbalaron por su cara incontenibles, se sintió más desesperada que nunca y aun así no tuvo el valor de correr para buscarlo y averiguar de una vez por todas qué era lo que tanto él como ella pensaban del otro, ¿qué debería hacer?, la preocupación por lo que llegase a suceder después del examen ya no significaba nada en este momento pues ahora su concentración se debatía en las sensaciones que el muchacho había dejado en ella, se reprochó el sentirse de esa manera pues el recuerdo de su amor por Naruto todavía continuaba vigente en estos momentos.

Aunque debía admitir que ciertamente Sasuke ocupaba un lugar especial dentro de su corazón, no estaba segura exactamente de cuando había comenzado esta estima que sentía hacia él, tal vez desde que se dio cuenta que se encontraba tan perdido en el mundo como ella ¿y si lo que sentía por él no iba más allá de mera empatía? Pero si así fuera entonces no se sentiría devastada por su partida. Tenía miedo de ahondar más dentro sus sentimientos y descubrir que esto significara amor, ya que después de lo sucedido con el ninja rubio ya le temía a esa palabra y se había prometido que nunca volvería a caer presa de las tentaciones de cupido, pero esto que ardía en su interior era grande y superaba su fuerza de voluntad.

Verlo marchar le hizo sentir como si algo en su interior se rompiera e impotente de no estar segura acerca de lo que debiera hacer se echó a llorar, no le era sencillo creer que el chico más asediado de la aldea se fijara en ella; él era bastante atractivo, nunca le pasó desapercibido y fue eso mismo lo que le impidió pensar en él desde un principio, ¿cómo era posible que un chico tan guapo se fijase en una mediocre como ella?, no descartaba la posibilidad e incluso le emocionaba que así fuera, aunque si así era ¿cuál era su propósito? ¿acaso era una especie de trofeo? ¿y si sólo trataba de enamorarla para jactarse de que incluso ella había caído en sus redes?

Pero eso no podía ser así, a pesar de ser un chico popular, a Sasuke poco le interesaban esas tonterías adolescentes, prueba de ello era que nunca nadie le había conocido ni siquiera una novia, y vaya que después de su odisea, todavía quedaban candidatas para ocupar ese puesto al que muchas aspiraban pero que ninguna había logrado obtener, se preguntó entonces qué tan lejos habrían llegado las demás al momento de acercarse al Uchiha ¿acaso él las había besado? definitivamente lo dudaba, pero ¿y si ellas lo hubieran besado a él?

Supuso que algo tan materialista como un simple beso no era prueba de nada, qué más daba lo que otras le hubieran ofrecido si ellas no conocían de verdad a ese joven, para esas chicas él representaba una imagen nada más, un sueño ficticio de sus deseos utópicos, a nadie le importaba lo que Hinata sabía, lo que ella fue capaz de conocer en tan poco tiempo: al verdadero Sasuke Uchiha; el muchacho que no era atractivo ni astuto, fuerte o vengativo y que ni su valentía ni poder eran capaces de ocultar su verdadera esencia. Hinata, a diferencia de las demás, conoció al chico asustado y dolido, el que existía después de haber llevado su venganza a cabo y que ahora vivía agobiado en la aldea después de ayudar a Naruto a terminar con la guerra, el chico que no brillaba y que además, se escondía no sólo del mundo sino de su tormentoso pasado, ese Sasuke era el real y ese mismo la había besado.

Aspiró hondo ante esta nueva perspectiva y se levantó rauda de la cama, y aunque todavía no estaba segura de nada, deseaba descubrir lo que ocurriría después de este beso en la mejilla que el muchacho se atrevió a darle, quería saber qué había significado para él y, tal vez con ello, ella pudiera poner orden en su cabeza y responderse también esa pregunta que desde antes de su secuestro se había hecho sobre lo que sentía por él.

Apenas se estaba calzando las sandalias ninja cuando la puerta de la habitación se abrió y por el umbral entró su padre, quien le dirigió esa mirada hosca y fría que tanto le aterraba, Hinata miró al piso al tiempo que se encogía de hombros, toda la determinación de hacía unos momentos desapareció en cuestión de segundos, se llevó las manos al pecho culpable y tartamudeó un par de veces antes de poder decir algo coherente.

―P-padre… ―bajó la vista al piso temblando y volvió a sentarse en la cama. El hombre se paró frente a ella y le dirigió una mirada de reproche. Detrás de él se acercó Tsunade quien la saludó diligente, ignorando deliberadamente la tensión en el ambiente.

―¡Buenos días Hinata! ¿cómo amaneciste? ―le preguntó la Hokage acercándose a ella al tiempo que se acomodaba el estetoscopio en los oídos. Hinata apenas si respondió con voz trémula sin apartar la mirada del piso― ahora voy a hacerte una revisión de rutina para asegurarme que todo esté orden.

Escuchó su corazón y le tomó el pulso, examinó sus pupilas con detenimiento y comprobó sus articulaciones, como había supuesto, la droga que le dieron se trataba solamente de un calmante y no corría peligro alguno, le hizo algunas preguntas a la kunoichi y se dio cuenta que su historia coincidía con la de sus compañeros, aunque le llamó la atención que un equipo como el de ella hubiera pasado desapercibida la presencia de sus atacantes, pero definitivamente, era algo en lo que ahondaría más tarde, cuando el padre de la muchacha se hubiese retirado.

―Pues bien, Hinata… ―finalizó la Hokage después de varios minutos de interrogatorio― esos mercenarios no te hicieron daño, supongo que no era su intención hacerlo, así que te daré de alta ahora mismo pero me gustaría que te quedarás un poco más ya que preferiría que salieras de aquí después de haber desayunado y no te preocupes por la prueba, sólo tienes que descansar y tal vez la semana que viene podrás llevarla a cabo.

―P-por supuesto, Hokage-sama ―asintió incluso con la cabeza, de alguna manera la presencia de su padre le hacía pensar que todo lo que hacía estaba mal, sin embargo, la decisión con la que hablaba Tsunade le inspiraba un poco de valentía.

―¿Cómo es posible que un equipo de rastreo que cuenta con las habilidades de grandes clanes de la aldea, haya sido atacado sorpresivamente? ―preguntó Hiashi con un dejo de censura en su tono. Hinata se limitó a hundirse más en la cama como si de esa manera pudiese desaparecer.

―No seas tan duro con Hinata ―Tsunade trató de minimizar el comentario de Hiashi pero de sobra, sabía que ya era demasiado tarde. La Hyuga se veía más sombría que de costumbre y sus manos se aferraban fuertemente a la frazada que le cubría las piernas― incluso los mejores ninjas tenemos lapsus momentáneos ―aunque realmente ni ella se creía su propio comentario y comprendía la molestia del padre de la kunoichi, cómo fue posible que ninguno de ellos se hubiese dado cuenta que estaban siendo observados, no obstante, no deseaba que el padre de la muchacha fuese castigarla, simplemente no podía evitar compadecerse por ella, sabía de antemano que Hinata no había nacido para convertirse en una shinobi, mucho menos en líder de su clan y el peso que cargaba en sus hombros era demasiado grande para alguien como ella.

―No tengo nada que reprocharle a los demás miembros del equipo ya que no es asunto mío, pero en cuanto a lo que tiene que ver contigo… ―el hombre se dirigió a Hinata con rostro frío y ella no pudo evitar tiritar mientras lo miraba directo a los ojos― …eso sí me repercute a mí, se supone que tú eres la sucesora en la cabeza de la rama principal de uno de los clanes más poderosos de la aldea y no pudiste siquiera percatarte del peligro que te amenazaba, ni siquiera porque puedes utilizar el byakugan ―Hinata sintió una punzada en el corazón y cerró los ojos, era como si cada palabra fuese un golpe en sus puntos de chakra― además, no conforme con mostrar tu debilidad en una sencilla misión, un Uchiha tuvo que ir a tu rescate… esta es la peor de las deshonras contra nuestra familia.

―P-perdóneme ―suplicó Hinata llorando, qué ganaba haciéndolo, a su padre no se le ablandaría el corazón verla de esa forma, es más, sabía que eso lo enfurecía de sobre manera ya que era una muestra más de su vulnerabilidad.

―Hiashi por favor, no es necesario que… ―trató de interrumpir la Hokage pero el hombre le hizo una seña para que guardara silencio.

―¿Acaso estabas distraída pensando en otra cosa que no tenía nada que ver con tu misión? ―le cuestionó el hombre inquisitivo a su hija y ésta se sobresaltó, ¿cómo era que se había dado cuenta de ello?― si tienes tiempo para perderlo en cuestiones vanas, entonces supongo que ya estarás lista para presentar el examen que se ha estado retrasando para darte tiempo a entrenar ―sentenció Hiashi sin apartar su vista de toda ella, Hinata estaba segura que buscaba cualquier indicio de fragilidad para continuar su reproche y que la prueba fuese mucho más ruda de lo que podría ser― prepárate, será hoy mismo, al anochecer ―finalizó contundente.

―Espera Hiashi, no puedes hacer eso ―rebatió la Sannin esto último― acabo de dar de alta a Hinata y no puede enfrentarse al examen todavía.

―Dijiste que sólo le habían inyectado un calmante y que no era peligroso ―respondió el hombre con semblante amenazante sin dejar de observar a su hija― además la acabas de dar de alta, y por último, yo soy el líder del clan y su padre, y fui YO quien ha decidido que la prueba se haga hoy al anochecer.

―Pero…

―Quisiera hablar a solas con mi hija, Tsunade ―el hombre por fin dirigió su vista a la rubia mostrándole un gesto irritado, la mujer supo entonces, que ya no había nada que pudiera hacer por la joven kunoichi. Una vez se hubo retirado la Hokage, el hombre metió una de sus manos a su túnica y sacó algo que Hinata conocía bastante bien, todo el mes anterior le sirvió de consuelo y sus mejillas se tornaron rosadas al darse cuenta de que lo que había escondido con tanto recelo, ahora su padre lo cargaba bajo su ropa. Frunció el ceño con desprecio y arrojó la chaqueta de Sasuke a la cama, justo frente a Hinata quien quedó con la mente en blanco.

―N-no es lo que u-usted piensa ―se atrevió a defenderse mucho antes que él le dijera algo, aunque de antemano, sabía que de nada le serviría; después de todo el hecho de defenderse cuando todavía no le había dicho nada, ella misma demostraba su culpabilidad. Estaba avergonzada, ¿cómo se habían atrevido a hurgar dentro de su habitación, santuario de su intimidad?

―Veo que has estado conociendo gente ―le dijo el hombre con sumo desprecio en cada una de sus palabras― y con lo que él me ha dicho afuera, confirmo todas mis sospechas del por qué fallaste en una absurda misión de rastreo. El linaje de nuestra familia es puro y como tal, te prohíbo determinantemente seguir viendo a ese chico, cuyo clan carece de reputación y que si a él decidieron darle una oportunidad de redimir el prestigio Uchiha, tal parece que decidió hundirse con la escoria de su gente, recuerda que es enemigo de la aldea y cualquier cosa que te haya dicho, puedes tener por seguro que no es verdad.

Hinata ni siquiera tuvo el valor de responder nada, las palabras de su padre eran tan hirientes que ya ni siquiera temía por el examen, no soportaba que hablara mal del muchacho si, al igual que todos en la aldea, él no lo conocía y por lo tanto, nadie tenía idea de lo que en verdad ocurría en torno al joven de mirada penetrante. Pasó su vista a la ventana, el cielo se le iluminaba como una salvación, y buscó la salida a sus dilemas, vio un ave volar hacia el horizonte y apenas si se dio cuenta de cuando su padre se marchó, si no hubiera sido por el sonido de la puerta que le avisó su retirada, habría continuado absorta en sus pensamientos; el examen, su hermana, su honor, Sasuke y su padre, por mucho tiempo había estado evitando tomar la decisión sobre su futuro pero la hora había llegado, sintió miedo y nervios por aquello que le deparara el destino dependiendo de la decisión que tomase, tragó saliva y tomó la chaqueta del Uchiha y la apretó con fuerza como si se tratase de una salida de sus problemas, pues hasta ella misma se sabía una persona insegura y débil a la que cualquier cosa que se propusiera hacer le resultaba en catástrofe y estaba segura que lo que sea que fuese a suceder este día no tendría el final que ella deseara.

Diez

...

...


Dudas, preguntas, sugerencias, reclamaciones o cualquier clase de comentario, siempre son bienvenidos *u*

Antes de publicar el capítulo trece, escribí ocho páginas de lo que sería el capítulo catorce (ya que pensaba publicar a principios de diciembre) pero la bruta de yo, le encimó el capítulo trece y ya no pudo recuperar lo que había escrito (y si podía no supe cómo), me enojé y ya no quise saber nada de este fic por el resto de noviembre y gran parte de diciembre, pero realmente quería publicar algo antes de navidad así que volví a retomarlo, y aunque no cumplí el plazo estipulado creo que es un gran logro que lo haya hecho a principios de Enero n.n

Otra "cosita" que debo aclarar es que mis planes para este fic están llegando a su final :O, y lo peor es que no es el final, bien planeado lo tengo hasta capítulo dieciséis pero de ahí en adelante tendré que darme una pausa para acomodar todo este despapaye que armé, en parte esta es una de las tantas razones por las que tampoco me preocupa actualizar tan seguido, todavía no decido en qué acabará, veré dependiendo de mi estado de ánimo n.n

HB responde

Daisuke-37: Jajajaja, no te preocupes, no será por mucho tiempo, después de todo ya nos estamos acercando al final XD

Patohf: Yo insisto en que debió morir un personaje cuyo nombre empieza con "S" y termina "akura", jajajajajaja, nah! Ya en serio, sólo vi la muerte de Jiraiya y lloré como una magdalena y en la pelea de Pain, estaba más interesada en que Naruto le dijera a Hinata que también la amaba y todo eso (cosa rara no soy amante del NaruHina, pero quería que así fuera :P)

Noni: Sorry, no pude sacar ni un capítulo en diciembre, pero es que este mes es de fiestas y reuniones y posadas y un sinfín de etcéteras XD, pero uno de mis propósitos de año nuevo es terminar con este fic, lo juro y no descansaré hasta que así sea ;)

AR7: Hola, gracias! Aunque no creo que sea muy bonito que la haya tratado mal, lo bueno que ya se regeneró :P, y ps creo que lo lógico es que esté media confundida pero ya se le pasará, después de todo no creo que se pueda negar a los encantos del Uchiha n.n

Uchiha Hyuga Hinata: Jajajajaja, por favor no mueras, me sentiré culpable por no actualizar pronto y eso de escribir un párrafo por semana tampoco es que ayudara mucho u.u, pero ya no estoy enojada con el fic así que espero poder continuar, al menos los dos capítulos que tengo bien planeados sin ninguna clase de retraso, espero.

Anónimo: Jejejejeje, Hola, muchas gracias y bienvenido/a seas a mi humilde historia XD

Candice Roth: Jiji, claro que tiene continuación, aunque últimamente me da por tardarme las eternidades en publicar, ten por seguro que no descansaré hasta que lo termine (aún recuerdo un tiempo en que solía publicar cada quince días T.T –aunque fueron como tres o cuatro capítulos nada más-), y ps, sus vidas son complicadas y demasiado exprimibles para mi perversa mente 3:), muchas gracias por todo y nos leemos –espero- pronto ;)

DAMIC00: Jeje, gracias y creo que en los próximos capítulos ya todo estará resuelto, wiii! –juro que procuraré tener el próximo capítulo lo antes posible :)

cherrymarce: Jejeje, gracias, sobre todo por tener la paciencia de leerlo, a mí también me encantaba Sasuke, aunque últimamente ya no por abandonar a su hija, pero si lo pienso bien creo que me molestaría más si ésta hubiera sido hija de Hinatita XD, no fue pronto pero aquí está n.n

KattytoNebel: Es que son muy sobreprotectores, como si fueran los hermanos mayores jajaja, le quieren espantar al pretendiente pero éste está más pegado que una chinche XD, de cualquier manera, ya solamente tendrán una pequeña aparición en el siguiente capítulo y hasta ahí quedaron, sorry por ellos pero ya no los necesito u.u

Candice Roth: Ya actualicé y créeme cuando te digo que se me dificulta mucho ponerme a escribir algo apenas decente *n*

Fran.s: Te digo la verdad? Ni yo me esperaba esa personalidad del Uchiha, sólo me pongo a escribir y a ver qué sale jeje, y ps quedó un Sasuke rencoroso, dolido y que no quiere aceptar su amor por Hinata, lo cual me hace reír mucho no sé por qué, en cuanto a Kiba me encanta esta pareja, desde los exámenes chunin empecé a emparejarlos en mi cabecita y sufrí mucho porque realmente esperaba que se quedaran juntos, en serio que odié a Naruto por no dejársela u.u, y en cuanto a la familia de Hinata, realmente son una mafia que contrabandea con semillas del ermitaño XD

emma ramírez scarlet: Jejejeje, gracias, a mí me encanta que te encante :P y ps, aquí está por fin el capítulo catorce, aunque no hubo gran progreso, lo siento pero juro solemnemente que a partir del próximo ya va a avanzar en tiempo normal para ambos personajes =)

Marilyn Uchiha: Sí, es su deber sufrir por no quedarse con Hinata jajajajaja –resentida, dónde?- y fíjate que Hiashi no tiene mucha trascendencia en esta historia, si acaso lo menciono en otro capítulo más adelante pero no será para tanto ya me hartó jejeje n.n

Gracias por leer.