CAPITULO 13: TRABAJO ATRASADO.
Al final el sueño me había alcanzado en aquella postura poco ortodoxa, y me desperté casi al amanecer cuando oír rascar en la ventana y sentí a Holly acurrucada en diferente postura lo que me hizo mirarla por el rabillo del ojo y ver que tenía los ojos abiertos y parecía asustada. Suavemente le acaricié la cabeza para hacerla mirarme y le indiqué que no se preocupase con una sonrisa intentando calmarla.
Entonces volví a mirar a la ventana y me solté con cuidado de ella para ir a la ventana y prepararme para atacar.
Fue todo muy rápido, abrí la ventana, tiré del intruso y lo derribé para comprobar que solo era Quil mientras Holly aguantaba un grito de miedo.
"¿Qué coño haces tú aquí?" Le pregunté. "Nos has asustado."
Creo que eso le hizo reparar en que Holly estaba sentada en la cama tapándose con las sábanas casi hasta la nariz asustada; no, sin el casi.
"¿Lo ves? , la has asustado." Le dije. "No te preocupes, Holly. Es que aquí a veces llamamos así para entrar sin que los padres se enteren."
Ella entonces pareció calmarse un poco pero solo bajó la sabana hasta poco más que el pecho.
"Ahora en serio, qué haces tú aquí." Le dije a Quil.
"Solo venía a decirte que hay neófitos sueltos." Me dijo. "Y a traer esto." Afirmó pasándome una botella y una especie de paquete. "Es un remedio de mi abuelo. Dice que hay que tomarlo en ayunas y que con eso se sentirá mejor, sirve para todas las dolencias que tengan que ver con el estómago."
"Buff, huele a perro muerto." Afirmé tras olerlo. "¿Qué lleva?"
"1zanahoria, 1 berenjena y un poco de agua." Me dijo intentando hacer un esfuerzo en recordarlo. "Eso es lo que he visto que echaban. Lo otro es jengibre, te lo manda mi madre, dice que es bueno para nauseas y vómitos, claro que ella lo tomaba cuando estaba embarazada, creo."
"Ella no está…"
"Gracias." Oí que murmuraba Holly suavemente.
Entonces me giré y vi que estaba sentada en la cama, obviamente no se había levantado puesto que no podía casi andar y las veces que lo había intentado se había caído y hecho moratones.
"No hay de qué." Le dijo Quil haciendo un gesto de cabeza.
"Vamos, Holly." Le dije suavemente. "Deberías seguir durmiendo."
Entonces sacudió la cabeza e intentó coger la silla por lo que suspiré y la cogí para montarla en la silla.
"Creo que primero deberías vestirte." Le dije suavemente. "Esperaremos fuera."
Asintió así que tras cogerse ropa y dejarla sobre la cama, la cogí de nuevo y la senté en esta para sacar a Quil casi a empujones con la excusa de que íbamos a dejar las cosas a la cocina.
"Dios, está…" Me susurró.
"Sí, pero a ella no se lo digas." Le dije. "¿Solo habías venido a traer esto?"
"Me preocupó." Me dijo. "La había visto en tu mente, pero es que, verla al natural es…"
"No le gusta que la vean, y ahora con lo del pelo creo que menos aún." Afirmé oyendo ruidos en la habitación de los chavales por lo que hice un gesto al pasillo de que todo iba bien. "Está siendo suficientemente duro para todos como para que vaya alguien a joderla ahora."
"No he venido a fastidiar, de verdad." Me dijo. "De verdad, deberías poder verte tus propios pensamientos desde nuestro punto de vista, es… solo los vi yo, pero… eran realmente dolorosos, como si todo esto te doliese a ti más que a ella."
"Me duele." Afirmé. "Es horrible, yo solo siento una pequeña parte de lo suyo y es horrible, con que no quiero ni imaginar lo que tiene ella encima."
"¿Y si te duele por qué sigues aquí?" Me dijo. "Porque Leah dijo que eres masóca y estúpido."
"Leah no está ni enamorada, no puede entender cómo me siento." Afirmé molesto. "Es… dios, comienzo a creer que es cierto. Yo… improntado…" Murmuré.
Entonces sentí una mano en el hombro y le miré, Quil me había puesto la mano en el hombro y sonreía.
"Intento no pensar mucho en eso, pero puedo entenderte." Me dijo. "Es… intenté imaginarme cómo me sentiría si estuviese en mi lugar y Claire estuviese enferma, sé que si estuviese aquí yo estaría con ella hasta que se recuperase; así que tú con más motivo."
"Disculpa, creo que me llaman." Afirmé oyendo la voz de Holly y luego oyendo un golpe sordo que me hizo correr y casi estampar la puerta contra la pared al abrirla para ver a Holly en el suelo.
"¿Estás bien?" Le pregunté nervioso levantándola en vilo para sentarla en la silla de ruedas y agacharme frente a ella para mirarle los brazos levantándole las mangas y luego las rodillas. "¿Te has hecho daño?"
Sacudió la cabeza suavemente pero con firmeza mirándome y al no verle marcas suspiré aliviado.
"Holly, te he dicho mil veces que nos llames cuando necesites levantarte." Le dije casi susurrando aliviado.
"Creí que podía…" Me dijo.
"¿Estás bien?" Le dijo Quil desde la puerta.
"Sí." Dijo ella. "Solo me he…"
"Está bien, solo se ha caído." Le dije. "Creo que no habrá sido demasiado golpe, no parece tener marcas."
"Ah." Dijo él.
"Vamos, tomaremos un trago de la medicina de Quil y luego desayunaremos un poco ¿vale?" Le dije. "Creo que ayer cuando volvieron trajeron algo de fruta y verdura frescas."
Fruta y verdura frescas, legumbres, mucho agua… todo eso le habían dicho los médicos que tomase; además, me habían hablado de una cosa llamada 'risoterápia' que según los médicos me habían dicho que era beneficiosa para el paciente y los que le rodeaban y que consistía básicamente en reírse y tomarse las cosas con cierto humor. Como cuando yo me había pelado para dar ejemplo y había bromeado con ello, o como cuando intentaba bromear con ella para intentar divertirla.
"¿Qué te apetece más?" Le pregunté. "Asesinamos frutas o hurgamos dentro de los restos de cerebro."
"¿Eh?" Me dijo Quil.
"Asesinatos." Dijo Holly suavemente.
"¿De qué habláis?" Dijo Quil.
"Ya lo verás, si te quedas a desayunar." Le dije divertido. "¿Cuánto tiene que tomarse de esto?"
"Un vaso, supongo." Me dijo mientras le echaba un vaso a Holly y me ponía yo otro para pasarle el suyo y cogerme yo el mío para levantarlo. "¿Chin chic? Vamos… cuanto antes lo traguemos mejor." Le dije cuando la vi olerlo y tener arcadas. "Si no nos limpia el estómago haciéndonos vomitar nos cura seguro."
"Huele a perro muerto." Me dijo susurrando como intentando que Quil no la oyera.
"Lo sé, por eso, cuanto antes lo bebamos mejor." Le dije. "¿Has bebido alguna vez un chupito de tequila o de vodka?. ¿No? Pues mira, coges el vaso así, brindamos y para adentro de golpe. Fácil ¿no?" Le dije sonriendo divertido.
Asintió y lo cogió con una mano para mirarme y chocar con mi vaso.
"Chin chin." Le dije para ventilármelo de un golpe y apoyarlo con fuerza como si hubiese sido alcohol de verdad antes de sacudir la cabeza intentando quitarme ese sabor de la boca, que vale, no era tan malo como olía pero era muy pero que muy raro. Así que miré a Holly y vi que su cara tampoco era demasiado extraña.
"Si me dices que te gusta y te tomas otro te juro que mereces el premio." Le dije.
"No está tan…" Dijo.
"Si te gusta…" Dijimos los dos.
"Vale, asesinemos fruta." Le dije. "Y tenemos… manzanas, peras y… ostras, hay arándanos."
"Sangre." Me dijo sonriendo.
"¿Sangre?" Nos dijo Quil.
"La cocina no es una cocina." Le dije divertido sacando las frutas para ponernos a picarlas.
"¿Ah, no?" Me dijo Quil.
"No, en realidad es… un quirófano secreto." Dijo Holly suavemente.
"Diseccionamos cadáveres de comida, interrogamos sospechosos y les torturamos con cuchillo y tenedor…" Le dije. "Y hacemos experimentos prohibidos con frutas y demás. Ten Holly, un pulmón." Le dije pasándole una manzana.
"Tío, me quitáis el hambre." Afirmó Quil cogiéndose una pera.
"Higadillos." Me dijo Holly pasándome una pera pelada y sin corazón.
"Y ahora… sangre." Dijimos a la vez cogiendo arándanos y sonriendo al ver que las grandes mentes pensaban igual.
Las echamos en el cuenco que teníamos cada uno delante y divertido le pasé un cuchillo y cogí otro para Quil.
"Qué me dices, Quil." Le dije ofreciéndoselo. "¿Te apuntas a hacer picadillo?"
"Er… paso." Dijo.
"¿Holly, haces los honores?" Le dije.
Ella dio el primer corte y luego yo le seguí. Esta vez fueron disecciones de frutos alienígenas y luego mezclamos los trozos.
"¿Nunca os dijeron que no jugaseis con la comida?" Nos dijo Quil.
"Es divertido…" Dijo Holly.
"Ya has oído a la dama." Le dije yo. "Es divertido. Y además… consigo que coma algo." Añadí susurrándole a Quil en quileute puesto que estaba junto a mí y sabía que me oiría.
"¿Por qué juegas con ella con la comida como si fuese una cría pequeña?" Me preguntó suavemente.
"Prueba a cogerla." Le dije. "Pesa muy poco, cada día menos, comienzo a creer que tiene malnutrición y todo… y encima ahora no tiene casi hambre. Efectos secundarios."
"Y tú te comes eso con ella ¿no?" Me dijo. "La enfermedad, los cambios… todo."
"Es lo que tiene estar improntado." Le dije sin darme cuenta que lo hacía en lengua normal.
"¿Qué es…?" Me preguntó Holly justo mientras me daba cuenta que había metido la pata.
"Creo que habíamos dicho que trozos de diseccionar frutas alienígenas." Le dije intentando escurrir el bulto.
"Impronta." Me dijo tras negar con la cabeza.
Joder, y ahora cómo le explicaba yo eso sin revelar nada.
"Impronta, es la reproducción de imágenes en hueco o en relieve, en cualquier materia blanda o dúctil." Dijo Darien tras de nosotros.
"O puede que se refiera a la marca o huella, generalmente de orden moral, que deja una cosa en otra." Añadió Tay.
"Chicos." Les dije.
"Oh, claro…" Dijo Joe. "Que se refiere al proceso de aprendizaje que tiene lugar en los animales jóvenes durante un corto periodo de receptividad, como consecuencia del cual aprenden una serie de reacciones estereotipadas frente a un modelo."
"No tiene…" Dijo Holly.
Claro que no tenía sentido, esos eran medio lerdos.
"O tal vez..." Dijo Tay haciéndome rizar todos los nervios en tensión. "Tal vez se refiera a lo que pasa en humanos..."
"¿Qué...?" Murmuró Holly con interés.
"Sí, hombre." Dijo Joe con ironía. "Lo sabe todo el mundo. ¿Tay?"
"Es cuando un tío se enamora de una chica, así que como un animal la sigue a todas partes." Dijo.
Mieeeeeeerdaaaaaa...
"Haced el favor y dejar de hacer tonterías." Les dijo Darien apareciendo tras ellos y dándoles un capón a cada uno. "¿Qué tal has dormido, Holl?"
"Bien." Le dijo ella para ofrecerle fruta que él rechazó.
"¿Qué desayunáis hoy?" Le preguntó.
"Fruta." Le contestó.
"Me voy a tener que ir a trabajar." Le dije. "Creo que esta mañana no tenía nada así que luego me pasaré."
"Deberías ir primero a ver a tu madre." Me dijo. "Ayer la vi y parece preocupada por ti."
"No te preocupes." Le dije. "Pensaba ir a verla de todos modos, iba a ir esta tarde a trabajar allí un rato."
"Ah, esta tarde íbamos a salir." Me dijo. "Pensábamos..."
"No problem, puede venir." Le dije. "¿Te importa venir a la tienda esta tarde conmigo?" Le pregunté a ella sonriéndole. "Ya verás, te lo puedes pasar bien y todo allí."
Mentira, era un rollo increíble, lo sabía porque llevaba ayudando y trabajando allí desde que me gradué. Pero si ella venía supongo que podía ser más divertido.
"Claro, Holl." Le dijo uno de los chicos. "Deberías ir."
"Te lo pasarás bien etiquetando latas." Le dijo el otro para llevarse ambos un golpe de Darien.
"Deberías intentarlo." Le dijo entonces a ella con suavidad. "Últimamente apenas sales de aquí, creo que salir una tarde no te hará daño."
"Hum." Dijo ella.
"¿Eso es un sí?" Le dije.
"¿Qué hay...?" Dijo.
"Es muy sencillo." Afirmé feliz hasta casi poder afirmar que levitaría un buen rato. "Ya verás, es muy sencillo. Te voy a enseñar a usar la caja registradora y podrás cobrar, y te diré dónde está todo por si piden algo."
Oh, aquello iba a ser genial. Seguimos allí hasta que llegó la hora de que nos fuésemos y yo fuese al insti a trabajar.
"Oye, Embry." Me dijo Quil. "No es por meterme donde no me llaman, pero..."
"¿Pero?" Le dije.
"¿Qué es lo que te atrae exactamente de ella?" Me dijo. "Para decirle que vaya a ayudar a tu tienda quiero decir. Va en silla de ruedas, no es... bueno, tu tienda no está demasiado adaptada para un dependiente en silla de ruedas."
"¿Y?" Le dije. "Tiene que salir, desde que se puso mala no ha salido más que al hospital."
"Si se nota." Me dijo.
"¿En serio?" Dije con curiosidad.
"No te mosquees pero... está peor que nunca." Me dijo.
"¿Lo dices por la piel casi blanca, por los ojos irritados, los labios casi resecos o por el corte de pelo?" Le dije intentando no parecer demasiado preocupado.
"Un poco por todo. Y por las ojeras del tamaño de Alaska que tiene también." Me dijo. "Aunque creo que fue bonito que te solidarizases con ella en lo del pelo. Aún con todo ella sigue teniéndolo más largo que tú."
"Ese era el plan." Afirmé. "Además, así estoy muy fresquito, ayuda a 'mantener la cabeza fría' ¿sabes?" Le dije intentando bromear.
"¿Y ese humor?" Me preguntó mientras llegábamos a su casa. "Tío, si yo estuviese en tu lugar estaría por los suelos."
"Hay que tener humor para poder ayudarla." Le dije. "Si tú tienes buen humor se lo traspasas a ella, intentamos que todo lo malo suene a juego o al menos le quitamos hierro al asunto. Y luego pásate por la tienda y te veo." Le dije.
"Ya veremos." Me contestó.
De ahí ya fui corriendo al trabajo, derrapé y entré por la puerta rodando porque me patiné en algo resbaladizo en la puerta.
"Ay, ay, ay, chaval... que un día de estos te nos vas a desnucar…" Me dijo el conserje cojeando un poco.
"Creo que me he patinado." Afirmé.
"Es evidente." Asintió. "Vamos, hoy tienes mucho trabajo que hacer. ¿Qué tal esos asuntos personales?"
"Bien." Le dije.
"Y espero que ese corte de pelo tan radical no tenga que ver." Me dijo.
"Sí... algo tiene que ver..." Le dije frotándome el pelo. "¿No te gusta, con lo guapo que estoy?"
"Ahórrate tus ligoteos para las mozas." Me dijo. "Aquí tenemos trabajo."
Fue una mañana atareada, el día anterior habían pedido que colgásemos unos carteles nuevos y me tocó colgarlos a primera hora, luego me tuve que volver a subir a la escalera para pintar una gotera del techo y fue entonces cuando me di cuenta que el hombre llevaba una boina.
"Qué pasa." Le dije bromeando. "¿Se te hielan las ideas?"
"Los jóvenes tenéis suerte." Me dijo. "No tenéis frío, además, tenéis todo el pelo. Yo tengo que taparme este claro que tengo por cogote."
Claro, como el tío tenía una calva por la edad seguro que se la tapaba para evitar coger frío en la calva.
Un momento... de pronto se me acababa de ocurrir una idea y sonreí mientras daba vueltas y veía cada vez más, que no solo era posible sino bastante fácil.
"¿Puedo hacer una llamada?" Le dije sacando el móvil y enseñándoselo. "Será solo un segundito."
No le di tiempo a contestar, simplemente marqué el número y sonreí aguantando el aguacero de la bronca que me estaba cayendo.
"¿Sí?" Me dijo Quil.
"Oye, necesito que me hagas un favor." Le dije.
(Salto espacio-temporal)
"Bueno, a ver qué tal me va." Murmuré frente a la casa de los McAllister sujetando el paquete en mi mano.
La verdad es que esperaba que le gustase, pero no las acababa de tener todas conmigo. Igual me había precipitado eligiendo ese regalo, igual no le gustaba, igual...
"Ah, hola Embry." Me saludó Valeria abriéndome la puerta con una sonrisa. "¿Has comido?"
"Sí, con mi madre." Asentí. "Pero no ha ido demasiado bien."
"Pasa, estábamos comiendo." Me dijo sonriendo. "Si quieres puedes comer algo."
"Gracias." Le dije. "Es curioso pero llevo una temporada que como poco, la verdad."
"Sí, creo que salvo los gemelos y Jhon que pasan menos tiempo aquí y yo que ya comía poco, el resto están comiendo poco también."
La verdad es que sí, no sé si por solidaridad o por lo que debía tener yo pero el caso era que últimamente todos comíamos poco, y los gemelos comían menos que de normal, pero tragaban lo suyo también.
"Val, se te enfría la… Ah, hola Embry." Me dijo Darien. "Sí que te has dado prisa en volver."
"Me aburría, además, las cosas en casa no están como para tirar cohetes." Le dije. "Hey, que aproveche."
"Gracias." Contestaron en general.
"Vaya, veo que hoy hay hambre." Dije sentándome con Holly en la esquina que había junto a ella, entre ella y Darien. "¿Qué es?"
"Puré de patata y espinacas." Me dijeron los gemelos con cara de asco.
"Hum... que peligroso..." Les dije. "¿Seguro que no es masa verde y viscosa?"
"Yo diría…" Comenzó Holly para callarse.
"¿Sí?" Le dije. "Ah, olvídate de estos escépticos." Afirmé notando cómo parecía mirar con duda al resto. "¿Qué piensas que puede ser?"
"Ectoplasma." Me dijo casi susurrando incluso para mí.
"Hum... probablemente." Asentí. "Diría que podría ser de un Popeyum Espinacae, o tal vez de un Espinaceo del planeta Espinotato. Muy peligrosos, si te comes uno acabarás mal."
"¿El qué del planeta qué?" Me dijo Tay.
"Espinaceo del planeta Espinotato." Repetí.
"Te lo estás inventando." Afirmó Joe.
"De eso nada." Afirmé haciendo como que me ofendía como un experto. "El planeta de marras es un pequeño planeta de los anillos de neptuno archiconocidísimo por estar lleno de una variedad de espinacas mutantes por todos lados. En los cráteres, en los fosos… incluso hay quien asegura que el único agua que hay es agua de espinacas cocidas y el fango puré de espinacas. Me pregunto si no será esto. ¿Puedo?" Le dije a Valeria cogiendo un mini-cuenco y echándome un cazo en él para meter el dedo y probarlo. Asqueroso.
"¡Aha!" Dije sobresaltándoles. "Lo sabía. Jugo de extraterrestre. Compruébalo doctora McAllister. Su sabor es inconfundible."
Era curioso, porque a todo esto ya había comido algo más, y aunque le eché otro cazo para el 'compruébalo doctora McAllister', para cuando determinamos que era una gran muestra de fango del planeta ese, al que la pobre Valeria que participó de la broma con una sonrisa había confundido con comida normal y había añadido escamas de un raro pez abisal llamado 'Ajorejil' (Perejil + ajo) y una pizca de sal común, que debía ser lo único normal del guiso que había hecho del espacio, en el plato solo quedaban las manchas de puré y un par de goterones de las paredes del mismo y yo me había acabado el mini-cuenco.
"Tío, se te va." Dijo Joe divertido.
"Tienes que venir a comer más en familia." Añadió Tay.
"Pues esta noche hay brócoli y carne a la pimienta con puré de patata." Dijo Valeria.
"¡Aha!" Dije levantando un dedo. "Por fin la pelea del siglo."
"¿Pelea?" Dijo Darien levantando una ceja.
"Sí. ¿No lo habías oído?" Le dije. "El brócoli es un tipo muy duro, se rumorea que hizo puré a la señora patata que era de la banda del segundo, que se daba el filete con la carne…" Añadí como si fuese secreto para todos. "Así que había oído que la carne le andaba buscando las cosquillas para provocar un enfrentamiento. ¡Esto promete!" Afirmé dando un golpecito en la mesa sonriendo divertido.
A los gemelos les hice reír, pero es que a Holly la hice sonreír y con eso me hinché orgulloso, para mí era suficiente con saber que me quería a su lado y que gracias a mis esfuerzos, entre otros, comenzaba a tener algo de mejor color según pasaba el tiempo entre una sesión de quimio y otra lo que distaba unos 6 días, solo que en medio hacíamos otra visita al hospital para que le echasen un ojo y le midiesen niveles hasta de las pestañas. Y no, no exagero, apostaría a que también le contaban las pestañas que tenía, porque la tenían allí casi toda la mañana.
"¿Postre?" Dijo Valeria levantándose para coger los platos sucios y llevárselos con Darien a la cocina.
"¿Repetimos el puré de sesos alienígenas?" Le pregunté a Holly que se tocó la tripa, no para disculparse sino para darme a entender que estaba llena. "Oh… vamos…" Le pedí como un niño pequeño. "Un poco… va, a medias ¿qué me dices?"
Al final acabó cediendo; otro hubiese dicho que eran bochornosas las técnicas que usaba yo, pero la verdad es que me pasaba eso de las opiniones por el arco de triunfo siempre y cuando consiguiese lo que quería, y que Holly comiese era conseguir lo que quería.
Así que me levanté y fui a por un bol mediano donde eché cereales enriquecidos con plátano y frutos secos deshidratados y eché un par de yogures sin que Holly me viese aunque bajo la mirada de Valeria que me miraba sin perderse detalle. Luego, con su ayuda rayamos un poco de jengibre en la mezcla hasta hacer una cobertura y cogí dos cucharas para removerlo hasta hacer una pasta que realmente parecían sesos despanzurrados en el bol.
"Mira lo que traigo." Le dije poniendo el bol con las dos cucharas ante ella. "¿Qué te parecen las muestras de hoy?"
"Al sujeto le… explotó el cerebro." Me dijo pensándolo un poco.
"Buena suposición, doctora." Le dije. "¿Textura?"
Con cuidado cogió una cucharada y se la metió en la boca para masticarla haciendo crujir los cereales.
"Crujiente." Dijo medio sonriendo.
"Veamos…" Dije probándola yo. "¿Cree que podría ser debido a un enfriamiento de las… cómo era lo del cerebro?"
"¿Neuronas?" Me dijo suavemente.
"Eso, neuronas." Afirmé señalándole con la cuchara.
Entonces cogió otra cucharada y mastico para sacudir la cabeza.
"Parece… frito." Me dijo.
Así fuimos poco a poco comiéndonos todo el bol de postre, al menos más de 3 cuartos hasta que le comenzaron las arcadas en la 3ª cucharada y vomitó un poco, entonces comió un poco más de comida para asentarle el cuerpo y cuando volvieron a darle arcadas a los 3 cuartos paramos y dimos por terminada su comida aunque hubiese expulsado parte y ayude a recoger la mesa.
"Eres increíble." Me dijo Val.
"Solo echo una mano." Afirmé.
"No hombre." Me dijo divertida. "Lo digo por Holl. Eres el único que consigue hacerle comer todo."
"¿En serio?" Le dije.
"Sí, claro." Me dijo sonriendo mientras ponía los platos sucios con los suyos en el fregadero.
"¿Y eso?" Me dijo señalando al regalo que asomaba un poco de mi bolsillo.
"Nada, es... un regalo." Le dije. "Pero... creo que lo dejaré para otro rato."
"Eres buena persona." Me dijo sonriendo suavemente.
"Chicos, nos vamos." Me dijo Darien apareciendo por la puerta. "¿Val?"
"Esperad un poco, al menos hasta que acabe de secar los platos." Le dijo ella.
"Por cierto, Embry." Me dijo Joe. "No vas a comerte esto solito, no vais a estar solos."
"¿Te vas a quedar tú?" Le dije.
"No, uno que dice que es tu mejor amigo, otro amigo tuyo y una chica." Afirmó.
"Qué..." Dije para salir casi volando por la puerta. "¡Jake, Leah, Seth!"
"¿Qué hay?" Me dijo Leah saludando desde el sofá.
"No esperarías que te dejásemos solo con esto ¿no?" Dijo Seth
"A mí me han obligado..." Murmuró Jake. "Pero lo que pasa a uno le pasa a todos."ç
"Ya verás, te vamos a dejar relinda." Le dijo Leah.
