Tal vez deberia dejar este proyecto por algun tiempo ya que los ultimos capitulos parece que no han gustado mucho, pero que le vamos a hacer, seguro hay alguien por ahi leyendome y no quisiera dejarlo con la duda, ademas coincidio que tuve tiempo libre e inspiracion asi qu aqui les dejo sin mas preambulos el capitulo 14, a todo esto se han dado cuenta que recien han pasado 3 dias desde el inicio del fic hasta este momento. .

Capítulo 14.

Alexander miro con detenimiento el último mensaje de Irene, al parecer se las había arreglado para sacar a Yuri de la unidad de terapia intensiva y ubicarlo en el mismo piso de Lilia, sonrió involuntariamente mientras ponía al día a su anciano compañero de viaje, el hombre le sonrió de manera amable; -Parece que esa mujer es muy importante para usted Dr. Ivanovich.-Alexander asintió, no estaba del todo seguro de los motivos, pero siempre que evocaba su recuerdo un intenso calor se formaba en su pecho, reconfortándole. Avanzaron con tranquilidad en la estación de San Petersburgo, estaba helado, y la nieve no parecía dispuesta a dejar de caer copiosamente.-Acompáñeme al Hospital Nicolai, me gustaría que viera a su nieto, después de todo, es su cumpleaños.-el rubio se detuvo en una tienda para cumplir la diligencia que Irene le había encargado, tras hacerse con el encargo ambos hombres salieron por la puerta principal hacia un auto que les aguardaba.-En realidad preferiría que Yuratcha no me viera, quizás si no tengo que despedirme de él, pueda conservar una imagen mía más benigna que le permita superar mi ausencia con mayor facilidad- Alexander se removió incomodo en el asiento delantero del auto, mientras su mayordomo, un inglés de edad indeterminada llamado George, conducía con calma por las calles semi-congeladas de la ciudad. Si bien el macizo anciano le había revelado parcialmente la naturaleza de aquel conflicto con la Hermandad roja, no había terminado de entenderlo del todo, solo sabía que los trágicos sucesos que le habían acontecidos a Lilia, e incluso sospechaba los ataques contra Irene, eran secundarios a aquel conflicto entre el señor Plisetsky y la mafia rusa.-Estoy seguro que le alegrara verlo, además si sus intenciones son las de buscarle un tutor permanente, tendrá que arreglar muchos documentos, pero no debe preocuparse por nada, nuestro departamento de asuntos legales le ayudara en el proceso, ni se imagina que tan frecuentes son este tipo de asuntos desde que esos maleantes han empezado a prosperar.-Es anciano le miro pálido mientras su labio inferior temblaba. –Shhhhhhh, no diga nada de eso Doctor, lo mejor es ni siquiera mencionarlos uno nunca sabe dónde puedan tener oídos.-un involuntario temblor se apodero del viejo, y el joven médico le miro por el retrovisor intrigado.-

Irene observaba la gruesa capa de nieve en la acera de enfrente, con una discreta sonrisa de satisfacción según los últimos mensajes su plan seguía su curso incluso mejor de lo que ella había podido vaticinar, era placentero saber que Yuri se encontraba menos solo de lo que parecía a simple vista. Leyó el último mensaje recibido, Víctor Nikiforov le confirmaba el éxito de su misión adjuntando una foto de su frente decorada con un par de zarpazos causados por el enérgico minino de Yuri.

Yuri Plisetsky salió del baño con pasos inseguros y trastabillantes, cuando Irene se incorporó guardando su teléfono en su bolsillo alarmada el muchacho recibió el apoyo de Helga, una enfermera de constitución maciza y sonrosada tez que le había ayudado con la titánica faena de bañarse, y vestirse con un delgado piyama de hospital que por suerte contaba con un delgado pantalón. Apenas suficiente para ocultarle las piernas pero insuficiente para combatir el frio que parecía colarse desde las paredes del edificio.-¿ Pero qué demonios es este lugar? ¿Un hospital o un puto congelador?-Irene se acercó al termostato y subió la calefacción mirándole con severidad, el niño rubio bufo pasándose la mano por el cabello húmedo, no era la primera vez que su médico le reñía por lo inapropiado de su lenguaje, pero no tenía intención de retractase en su cumpleaños.-Siéntate Yuri.-ordeno la enfermera presionando su hombro derecho, no le quedó otra opción más que obedecer, acto seguido Helga se dedicó a secar con diligencia el cabello de Yuri, para después peinarlo en una estética trenza muy similar a la que Lilia le había hecho para su presentación ganadora. Cuando sintió la mirada enternecida de Irene sobre él, una extraña sensación le invadió y sin estar consciente de lo que hacía extendió sus brazos hacia ella, la joven mujer se acercó hasta él y lo tomo de las manos para ponerlo en pie, lo hizo caminar un par de pasos y lo hizo sentarse sin que el apenas reaccionase. Concentrado como estaba en aquellos extraños ojos del color del sol. Pero cuando se percató ya estaba en la silla de ruedas. Con Irene a sus pies poniéndole unas suaves pantuflas. –Pero que rayos, no necesito esto Irene, puedo caminar.-la castaña se rio quedamente.-Pero si no vamos así, no podremos pretender que te llevo a un estudio y no podremos visitar a Lilia, hasta mucho más tarde; vamos Yuri será como una actuación.- el rubio torció la boca insatisfecho, pero no podía negarse porque finalmente había sido su propio plan.

-Helga, porque no cierras la puerta y duermes un rato mientras vamos a ver a la señora Baranovskaya, sé que has estado trabajando turnos extras y no te vendría mal descansar un poco.- La enfermera negó nerviosa.-Gracias doctora Asad pero eso no sería correcto.- Irene le guiño el ojo y le sonrió.-Vamos, nadie se dará cuenta, aprovecha por favor.- La amable mujer termino por asentir con las mejillas coloreadas, nunca antes había tratado con aquella extranjera pero parecía ser más agradable de lo que contaban.

Irene recibió la llamada de Nicolai Pavlov, le indico a Yuri y Helga que saldrían, la enfermera les abrió la puerta de la habitación para que salieran y la cerró posteriormente para tomar una rápida siesta como le había sugerido la Turca.

Avanzaron por el pasillo convenientemente vacío, al llegar a la habitación de Lilia Irene toco discretamente, Mila abrió la puerta y los ojos claros de la pelirroja se iluminaron al ver a Yuri, pero los dejó pasar al interior antes de lanzarse a abrazar efusivamente al rubio. Irene dedico un sutil saludo al señor Feltsman antes de acercarse a Lilia para preguntarle cómo se sentía, la altiva mujer le miro con intensidad, recordaba haberla visto cuando había salido de su intervención, pero no había vuelto a saber de ella desde entonces.-¿Cuál dijiste que era tu nombre niña?.-Irene la miro casi sobresaltada. –Soy Irene Asad, es un verdadero honor estar en su presencia señora Baranovskaya.- se inclinó levemente provocando una leve sonrisa en la bailarina.-Ya veo, así que eres tú de quien Nikolai tanto habla.- La castaña se sonrojo-Espero no haya dicho cosas muy malas de mi.-rio.-Por el contrario, parece que te admira mucho.- la turca paso saliva antes de voltear a ver a Nikolai quien salía del cuarto de baño secándose las manos.-Además estamos profundamente agradecidos con usted por cuidar tan bien de Yuri.- afirmo Yakov, quien abrazaba al niño levemente causando que el rubio se resistiera molesto, hasta que estático se quedó mirando a Lilia en silencio. Cuando la bailarina se incorporó ligeramente y lo miro por fin Yuri se precipito hasta ella en una ágil carrera, que Irene observo complacida pues indicaba que con una ligera rehabilitación el niño recuperaría el pleno de sus capacidades físicas.

Yakov se enjugo las lágrimas al ver como su exmujer y el niño lloraban abrazados balbuceando cosas sobre cuán preocupados habían estado el uno por el otro. Al levantar la vista noto como Mila también lloraba en el hombro de Georgi e Irene apenas lograba contener sus emociones mientras Nikolai se limpiaba los restos de salinidad con un pañuelo desechable. Aquel había sido un esperado encuentro que por un tiempo habían pensado no llegaría a ver.-¿Quién te hizo esto Lilia?-le pregunto mientras pasaba las yemas de los dedos sobre la piel cicatrizada de su coreógrafa. La pregunta de Yuri dejo a todos con un profundo malestar, no habían querido cuestionarla para no perturbarla durante su recuperación, sin embargo aquel impetuoso rubio no había sido capaz de contenerse.-Fue mi hermana, Svetlana, pero no te preocupes Yuri, sé que no podrá lastimarte a ti, pensé que yo debía convertirme en tu guardián, pero me temo que no fui lo bastante fuerte.-Yuri dejo que un par de gruesas lagrimas corrieran por sus mejillas.-¿De qué rayos hablas, yo no necesito protección, al contrario hubiese querido estar a tu lado, yo no hubiera dejado que algo tan terrible te ocurriera. No conozco a nadie más fuerte que tu.- Lilia lo abrazo con una punzada de dolor pues sus tejidos aún se estaban recuperando y necesitaban recuperar su flexibilidad.-Es deber de los adultos proteger a los niños. Quizás solo necesitas observar mejor y encontraras a alguien más digno de tu admiración.-Yuri gruñó.-Ya no soy un niño, hoy he cumplido 16 años.-

-Irene Asad, se solicita su presencia de manera urgente en las oficinas centrales.- sonó claramente en el interfono. Irene suspiro-¿y ahora que hice?-Nikolai se encogió de hombros-¿Te quedaras aquí Yuri? o ¿prefieres que te lleve de regreso a tu habitación?-Yuri apenas le miro-Me quedare.-Irene le sonrió pues no le sorprendía su determinación.-Pórtate bien, vendré por ti en cuanto me sea posible.-y dicho aquello salió rápidamente por la puerta.

Continuara…