- Título: Reuniendo las piezas perdidas

- Autor: Babi Cullen

- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.

- Algo que deben saber:

1.- Esta historia es de mi completa autoría, aunque no los personajes. Tiene aportes de mi amiga Jennifer, así que es de ella en parte.

2.- Escribo solo porque me gusta. No soy una experta y puede que tenga muchos errores, pero trato de hacer lo que se puede.

3.- Espero que a ustedes también les guste.

ENJOY!

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24 de diciembre, víspera de navidad, aquella fecha tan esperada por grandes y pequeños. Para algunos nada más de una fecha comercial creada por los grandes del mercado para vender productos, para otros un momento de regocijo para unir a la familia y, para los más pequeños, la fecha en que la magia de santa se hace realidad y llegan los regalos o el carbón dependiendo de tu comportamiento durante el año.

Esa fecha era la que había logrado que todo el mundo se reuniera en la casa de Esme para poder celebrar una vez más el buen año vivido y poder juntarse como la familia que eran, extraña pero familia al fin y al cabo.

Todos aportaban con su granito de arena para que la cena de navidad resultara de maravillas. Esme junto a Carmen y Reneé preparaban la cena, los hombres colocaban la mesa y adornaban el lugar, Emmett y Alice entretenían a los pequeños y los tortolos… Bueno, ellos tenían su propia batalla contra la estrella del árbol de navidad.

Solo a mi madre se le ocurre comprar un pino de casi dos metros se quejó mentalmente el cobrizo, tratando de mantener el equilibrio.

— No llego— se quejó la chica de cabellos castaños con puntas de colores mientras trataba de colocar el adorno en lo alto del árbol de navidad.

— Pero… ¡Ah! ¡Mi pelo!— Edward hacía muecas mientras trataba de equilibrar a su novia sobre sus hombros.

— Amor, acércate un poco más por favor— se estiraba para poder colgar el adorno, pero no llegaba

— ¡Pero no me tires el pelo! — le rogó caminando un par de pasos más

Esme y las demás mujeres veían la escena con diversión desde la puerta de la cocina, donde preparaban la cena. Tenían el lugar lleno de recipientes con distintos rellenos, los copones listas para los postres y el pavo ya en el horno.

— ¡Es que me voy a caer! — gritó la chica, estirándose un poco más— ¡Ya! ¡Ya está listo!

— ¡Al fin! Ahora baja de mis hombros— le pidió su novio acercándose a los sillones para que pudiera descender hasta este.

Alice y Emmett no paraban de reír, al igual que Rosalie. Jasper estaba absorto en sus juegos, por lo que no prestaba mucha atención.

— Eso fue divertido. Hay que hacerlo de nuevo— sonrió Bella, dándole un beso en los labios a su novio

— Eso sí que no. Para la otra te subes a una escalera— se quejó el cobrizo, haciendo reír aún más a los presentes

Edward no dejaba de sobarse su adolorido cuero cabelludo. Bella de verdad había estado a punto de arrancarle todos los cabellos de su hermosa cabellera y dejarlo calvo de por vida.

Carmen ingresó en la estancia y anunció que la cena estaba casi lista, por lo que todos se retiraron a lavarse las manos para ir luego al comedor y sentarse en sus puestos.

La cena pasaba con calma, sin mayores complicaciones ni preocupaciones. Todo marchaba bien y parecía que todos disfrutaban de la deliciosa cena que había sido preparada para la celebración. Incluso Edward estaba feliz y nada le molestaba, ni siquiera que el rubio estuviera sentado justo a un lado de su madre y que se cogieran de la mano de vez en cuando como forma de demostrar su cariño.

Perfecta, simplemente así había pasado la cena y ahora todos se habían marchado a sus casas o descansaban tranquilamente en sus habitaciones. O casi sus habitaciones.

El pequeño Jasper y su hermana se habían dormido en el sillón de la sala mientras veían el cascanueces y Esme había insistido a Carlisle que no era bueno sacarlos a esas horas al exterior porque podían enfermar, más aun Jasper que era un pequeño bastante enfermizo. Por ese motivo es que Carlisle y sus pequeños se habían quedado a dormir.

— Estoy muerta— se quejó la castaña, sentándose en uno de los banquillos de la isla de la cocina—. Siempre me canso en estas cenas navideñas.

— Es agotador— secundó Carlisle, pero ella lo miró con los ojos a medio cerrar a modo reprobatorio. Apenas si había ayudado con la preparación de todo lo necesario para la cena— ¿Qué? Es agotador cuando tienes dos pequeños torbellinos como hijos.

— Bueno, Edward era igual cuando pequeño. No había quien lo parara y vivía metido en problemas junto a Emmett— sonrió al recordar el pasado de su hijo y algunas de sus travesuras—. Carmen siempre decía que Edward era quien llevaba a su hijo por el mal camino. Hasta lo apodaron semilla cuando pequeño, por semilla de maldad.

— Debe haber sido terrible, entonces— sonrió Carlisle, acercándose a besarle el cuello—. Me habría gustado estar presente en la vida de mi hijo cuando pequeño. Siento que me perdí de mucho con Edward y que nunca lo conoceré del todo… Y me duele, porque es mi hijo y lo quiero como tal.

Ambos suspiraron con pesar, uno por lamentar no haber sido parte de la vida de su hijo y la otra por no haber buscado con un poco más de esmero. Errores del pasado que no sabían que tanto podía llegar a afectar su presente y futuro, y el de sus hijos.

Unos pasos pequeños los alertaron a los dos, haciendo que el rubio se separara de su amada y ambos se voltearan a ver de quien se trataba.

La imagen de Jasper con sus cabellos revueltos y su rostro cansado los asustó un poco ¿Acaso habría escuchado? Y de ser así ¿Qué tanto sabía o había alcanzado a procesar en su adormilada mente? Esperaban que no mucha, idealmente nada.

Carlisle lo llamó para captar su atención y él se acercó hasta ellos solo para abrazarse a las piernas de su padre, esperando a que lo cogiera. Carlisle entendió lo que quería y lo tomó para levantarlo y sentarlo en sus piernas.

— ¿Qué haces despierto, pequeño diablillo? — preguntó el rubio, besándole la frente y quitando el cabello que caía sobre esta mientras pensaba que necesitaba un nuevo corte.

— Tuve una pesadilla, papi— respondió con un bostezo, acomodándose en el pecho de su padre

— ¿Pequeño, cuanto llevabas ahí, esperando? — preguntó Esme, acariciándole su delgada pierna que colgaba y se movía levemente

— Un ratito— bostezó y se talló los ojos.

— ¿Cuánto ratito? — volvió a preguntar

— Un ratito. Escuché que hablaban y no quise molestar— se encogió de hombros— Hablaban de Edward y mi papi decía que lo quería porque era su hijo.

Mierda, el pequeño había escuchado. Ahora si tenían un gran problema si es que Jasper llegaba a contarle a Edward lo que sabía.

— Jasper, pequeño, mírame— le pidió su padre, acomodándolo para que lo mirara de frente— Lo que hayas escuchado no puedes decírselo a Edward ¿Vale? Nada de lo que hayas escuchado

— ¿Por qué? — preguntó con curiosidad.

— Porque…— ¿Qué le decía? No porque Edward podía enojarse, intentar asesinarlo y quizás cuanto más. No, eso no era una opción.

— Porque sabemos que Edward es un poco enojón y no queremos que se moleste con nosotros ¿Cierto? Sabes que Edward no es muy cariñoso y no quiere mucho a tu papi— le sonrió Esme y acarició su mejilla. El pequeño asintió— Bien, entonces no le diremos nada. Ahora, a dormir.

Esme le tendió los brazos y el pequeño, en seguida, hizo lo mismo para que lo cogiera. Ella así lo hizo y juntos subieron las escaleras dejando a Carlisle en la cocina, pensando en lo que había ocurrido.

Pronto se les unió y subió para ir a acostarse en el cuarto de invitados junto a su pequeño diablo.

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Así como llegó la navidad, pronto la noche previa al año nuevo. Esa época donde las personas reflexionaban sobre los sucesos ocurridos a lo largo del año y donde se trataba de dejar atrás todo lo malo para dejar entrar lo bueno.

Esme llevaba días dándole vueltas al torbellino en el que se había convertido su vida desde la llegada de Carlisle a la ciudad y como había cambiado con este suceso. Antes creía ser feliz solo con su hijo ¿Pero era realmente así? ¿De verdad se sentía plea y realizada solo con Edward a su lado y sin saber nada de Carlisle o en realidad siempre lo había necesitado y ella lo negaba?

El estar con Carlisle y sus amigos esa noche de la cena de final de año del hospital solo hacía que su mente diera más vueltas a todo. Ver a ese rubio desenvolviéndose tan bien con sus amigos y colegas, siendo el que había conocido hace 16 años, le hacía pensar como había podido vivir sin él todos esos años.

Por otro lado, Bella y Edward se estaban haciendo cargo de los pequeños Rosalie y Jasper, además de cuidar de Alice y Emmett para que no se quedaran solos en su casa. No eran mayores de edad, pero eran los más grandes de los seis y ya se habían encargado de cuidar de niños en otras ocasiones.

Bella se encontraba terminando de lavar y guardar las cosas que habían utilizado para la cena con la ayuda de Emmett, mientras que Rosalie y Alice veían Frozen nuevamente en la televisión. Edward, por su parte, estaba acostando a Jasper para que se quedara dormido. Ya era tarde para él y necesitaba descansar.

— Bien, ya estás listo— Edward apagó el secador de pelo y lo dejó a un lado de la cama. El rubio le sonrió—. Ahora, a la cama.

El cobrizo abrió las mantas de su cama para que el pequeño se acostara, por lo que no esperaba ser atacado por sus cortos brazos aferrándose a su cuello.

— Te quiero, hermanito— Jasper abrazaba con fuerza por el cuello, ya con su pijama puesto y listo para dormir.

— No, Jasper. No somos hermanos, seremos hermanastros en algún momento— le corrigió Edward, separándolo un poco. El niño negó con vigorosidad, haciendo que sus cabellos rubios se movieran de un lado a otro— Sí. Mira, cuando son de los mismos papás se es hermano, pero cuando no se es hermanastros.

— Pero... Yo escuché a papá y a Esme diciendo que éramos hermanos porque mi papá es tu papá— el niño tenía los ojos llenos de lágrimas que aguantaba. Edward si era su hermano y él lo sabía.

— ¿Qué? ¿Qué estás diciendo, Jasper? — no podía ser cierto lo que escuchaba. De seguro él había oído mal o su mente imaginativa lo había creado.

— Yo lo escuché, lo juro. No te miento— el puchero en sus labio se acrecentó— Pero ellos no querían que yo te lo dijera porque te podías enojar ¿Estás molesto?

Edward se quedó pasmado, no sabía que hacer. Separó más al pequeño de su cuerpo y se quedó mirándolo impresionado, tratando de buscar una respuesta a las interrogantes que nublaban su mente.

Negó con fuerza y salió del lugar, dejando a Jasper asustado y triste sobre la cama, pensando que su hermano no lo quería.

El cobrizo salió de la habitación y bajó las escaleras hacia la primera planta. Necesitaba salir a tomar un poco de aire para tratar de que su mente se despejara.

Lo que Jasper había dicho no podía ser verdad.

— ¿Edward? — lo llamó Bella, quien iba saliendo de la cocina junto a Emmett. Pero él no se detuvo— ¡Edward!

Lo vio salir tan pálido como un fantasma hacia la puerta principal de la casa y traspasar el umbral para llegar al patio de en frente. Eso la asustó y lo siguió, solo para ver como salía corriendo hacia la calle principal y se iba lejos del lugar.

Volvió a entrar a la casa, donde Emmett ya estaba con las dos niñas a su lado e igual de impresionados que ellos. No sabían que podía ser lo que había originado que Edward saliera de esa forma de la casa.

No pasó ni un minuto desde que entró para que comenzara a subir las escaleras con los chicos siguiéndola de cerca. Desde abajo escuchaban los llantos de Jasper y necesitaban saber que pasaba, además de descubrir si es que el pequeño sabía que la había sucedido a Edward para que saliera en ese estado de la casa.

— ¿Jas, que pasó? — preguntó Bella entrando en la habitación y el niño, entre lágrimas, le explicó lo ocurrido.

Bella y Emmett palidecieron al instante al escuchar lo que el pequeño les contaba. Eso no podía ser cierto y de serlo, de seguro Edward estaba pasándolo muy mal en estos momentos ¿Qué se suponía que debían hacer en estas situaciones? ¿Lo llamaban? ¿Lo salían a buscar? No, no podían dejar a los niños solos.

Bella le tendió el niño a Emmett y después cogió su teléfono. Marcó de inmediato el número de su madre.

Bella, hija ¿Qué tal está todo? — preguntó su madre una vez que contestó la llamada. Se notaba estaban pasando un buen momento en la cena junto a los demás. Pero no podía perder tiempo en pensar que arruinaría su noche.

— Mamá, necesito que me des con la tía Esme— le pidió con preocupación

¿Está todo bien, hija? Te escuchas muy nerviosa— inquirió su madre. Escuchó como los demás le preguntaban qué era lo que estaba ocurriendo.

— Mamá, necesito hablar con tía Esme— le pidió su hija y ella insistió en saber que era lo que ocurría, pero Bella le reiteró que necesitaba hablar con la castaña, así que su madre terminó entregando el teléfono y pronto escuchó la voz de la mujer al otro lado de la línea

Bella, querida ¿qué es lo que ocurre? ¿Está todo bien? — inquirió su suegra

— Tía, necesito que vengas. Algo ocurrió con Edward— le soltó sin miramientos

¿Cómo que algo le ocurrió a Edward? ¿Qué quieres decir con eso? — preguntó con preocupación y un poco alterada— ¡Respóndeme, Bella! ¡¿Qué pasó con mi hijo?!

— No estoy segura, tía Esme, pero al parecer Jasper le dijo que algo sobre que eran hermanos y Edward no se lo tomó muy bien. Salió raudo de la casa y no sé a dónde. Intenté detenerlo, pero no pude— para cuando le informó esto último Bella ya estaba llorando a mares y Esme más nerviosa que cuando le informaron que estaba embarazada.

En un minuto estoy en la casa. No dejes que los niños se preocupen— le rogó y colgó la llamada.

Bella se volteó hacia las pequeñas y las abrazó mientras miraba a Emmett. Rosalie se había asustada al ver a su hermanito llorando y se largó junto a él, al igual que Alice. Ahora tenían a tres niños llorando a mares.

Por dentro no aguantaba la desesperación. Tenía que saber lo que estaba pasando y ayudarle a contactar a Edward. Él los necesitaba y requería de una explicación.

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Durante el camino de regreso a casa Esme no hacía más que llamar a todos los amigos y conocidos de Edward para saber si es que había ido a verlos, pero nada. Incluso Jacob, su mejor amigo, se ofreció para ayudar a ir a buscarlo a la playa y a la pista de patinaje, lo que agradeció enormemente.

Por otro lado, su hermana y Reneé se habían ido a sus casas para esperar a ver si llegaba ahí. Recogieron a sus hijos para que no incomodaran, e incluso Reneé se había llevado a los pequeños de Carlisle para facilitar la búsqueda. Eleazar y Charlie se habían quedado para ayudarles en lo que necesitaran.

Llevaban horas dando vueltas por los alrededores y los lugares más visitados por Edward sin conseguir siquiera una pista de dónde podía estar el cobrizo y eso ya los estaba comenzando a desesperar.

Eleazar, al ver que no conseguía nada, regresó a la casa de su cuñada para ver si Edward había regresado. Era la única opción que le quedaba después de dar vueltas por todos lados y no hallarlo. Además que tampoco había recibido llamadas de Carlisle, Esme ni Charlie, mucho menos de su amada ni Reneé.

— Pero que idiota ¿Cómo no lo pensé antes?— se reclamó a sí mismo, volteando el manubrio para girar en u y devolverse por su camino. Había un lugar donde de seguro nadie pensaría ir a buscarlo después de lo ocurrido: la casa de Carlisle ¿Quién se imaginaría ir a buscar al chico en la casa de la persona que más debía estar odiando en ese momento? Pues nadie.

Manejó raudamente hasta que se encontró frente a la casa de su mejor amigo. Las luces estaban apagadas y parecía que no había nadie en su interior, pero sentía que debía por lo menos acercarse a ver si estaba.

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Hola a todos, perdonen la demora ¿Cómo están? Espero que bien.

Bien, la escena tan esperada por todos ha llegado ¿Se lo esperaban? ¿Qué creen que pasará?

Como cada semana le agradezco a mi amiga Jennifer y a cada uno de ustedes que se dedica a dejarme su opinión.

Yolo: Hola. Que bueno que aún te guste la historia y no tienes nada que agradecer. Escribir lo hago por gusto. Por lo de la falsa alarma, me vuelvo a disculpar. Fue un error de cálculos. Besos y nos leemos.

RadioactiveMonsters98: Hola. Si, es bueno que se amigue con ellos. Besos y nos leemos.

Adriu: Hola. Si, Edward es el bebé de mamá. Bueno, la verdad salió a la luz, ahora a ver si será tan malo. Besos y nos leemos.

Bueno chicas, creo que no tengo nada más que decir más que gracias.

Saludos.

Babi Cullen.

P.D: ando corta de tiempo así que por eso lo corto de los mensajes.