CAPITULO XIV: EL DESPERTAR DE UN BAKURA DISTINTO.

Yami Bakura empezó a administrarle una poción que había estado desarrollando con el espíritu maligno de Kaiba al suero de Bakura en total secreto, tuvo que ver la forma de introducirla al hospital sin que fuese sospechoso de algo, en especial por que no sabía que tan seguro era entrar desde el reino de las sombras con él faraón tan cerca, no quería que este sintiera sus poderes de la oscuridad, por lo que después de pensarlo detenidamente después de un tiempo, dio con la respuesta a sus inquietudes, casi como si hubiesen venido solas, como la poción es incolora, no le fue difícil meterla en una botella de agua, como si se tratara de agua simple, lo cual no es raro, y al tratarse, supuestamente de agua, las enfermeras no le dijeron nada por que obviamente no sospecharon nada (a parte de que ninguna de ellas sabía nada de pociones antiguas egipcias por obvias razones), y como la chaqueta de mezclilla que llevaba puesta ese día, tenía un bolsillo adentro de la misma (ya saben, uno de esos bolsillos ocultos), con lo que podía meter alguna otra cosa de manera muy disimulada sin que sospecharan los guardias ni ninguna de las enfermeras o los doctores, a los que obviamente Yami Bakura consideraba una molestia sumamente grande y desagradable, le fue fácil meter una jeringa en dicho bolsillo, cuando se dio cuenta de que una de las enfermeras lo dejo sólo con su inconsciente hikari, con lo cual saco la jeringa de la chaqueta de manera tranquila introdujo el liquido incoloro a toda la capacidad de esta (cinco mililitros) y lo introdujo al suero por uno de los pequeños canales en "y" del equipo de suero para esto, aunque claro, estos canales estaban pensados para añadir alguna medicina al suero del paciente y no para cosa alguna que lo pudiese afectar, aunque obviamente así se aseguraría de que cuando este despertara ya estuviera bajo su embrujo, aunque no le importaba mucho realmente si despertaba o no de ese estado de coma en que se encontraba.

Después de que le hubiese inyectado la poción, se acerco a él a susurrarle lo que debía hacer, instrucciones por si el no estaba en el momento de que despertara y supiera como debería actuar, aunque como no estaba seguro de que cinco mililitros de poción diluida en el suero fuera a ayudarle mucho, le puso en esos momentos otros cinco mililitros, decidió guardarse el resto de la poción para después, en una de las bolsas de los pantalones tenía una pequeña bolsa de plástico transparente, con lo que se podía apreciar a la perfección un polvo fino de color blanco, era más droga para el pequeño de Yugi, si se aseguraba que este permaneciera alterado a causa de la droga, y se aseguraba de que nadie supiera como es que esta llegaba al torrente sanguíneo del pequeño muchacho, sabía perfectamente que no lo dejarían salir pronto gracias a él, ya que pensarían que quizás necesitaría rehabilitación (aunque ese tipo de tratamiento lo suelen dar en otros tipo de clínicas) o quizás tuviera algún otro problema, el cual necesitara más tiempo de hospitalización, con lo cual le aseguraba mantenerse ahí por más tiempo.

Lentamente el tiempo iba pasando, las cosas no mejoraban en lo más mínimo, en especial en el circulo de amigos de Yugi y Bakura, Yami Bakura había decidido adoptar otra estrategia hacía la pequeña Serenity, gracias al amado hermano mayor de esta, pudo beber sin ningún problema la misma poción que le estaba siendo suministrada vía suero ha Bakura, creyendo que era simple agua, ya que nunca desconfiaría de su hermano, por lo que lentamente fue perdiendo su voluntad, sus ojos ya estaban perdiendo su brillo habitual, y su mirada empezaba a lucir extraña, como ausente, la pobre madre de los hermanos Wheeler fue mandada al reino de las sombras gracias a Yami Bakura, la cual lucía sumamente aterrada cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando a su alrededor, de que su hijo había desaparecido (por que de cierta forma, Joey Wheeler sigue vivo) y que su hija se estaba perdiendo y que cada vez más y más y que en esos momentos no podría hacer nada, en el hotel solamente saben que tanto la señora como la señorita Wheeler se iban a ir una tarde determinada, que iban a regresar al lugar de donde son, por lo que realmente no se preocuparon por indagar más.

Para más comodidad, también el padre de Joey fue mandado ha hacerle un poco de compañía a su ex–esposa al reino de las sombras, al igual que los padres de Keitaro, los vecinos de los señores Asagari creen que estos se fueron de viaje, (los vecinos de ellos creen que Keitaro se quedo por sus amigos, ya que sabían que los estaba ayudando con algo grande), por lo que ahora tienen dos casas para ir pensando de una manera más relajada cual será su siguiente jugada, no le vieron mucho caso seguir viéndose a escondidas en los más diversos puntos de la ciudad, aunque Yami Bakura seguía asistiendo frecuentemente al muelle para poder conseguir la droga necesaria, y usaban el dinero de los padres de Keitaro para hacerlo, el cual era una considerable suma, aunque no fuera ni siquiera una fracción "medianamente decente" de la exorbitante fortuna de Duke o de Kaiba.

Y como el señor Wheeler no era la persona más sociable que se podía conocer en el barrio donde vivía con su hijo (o en cualquier otra zona del mundo lógicamente por sus hábitos con él alcohol), pensaron que fue bueno que se fuera por unos días a quien sabe donde (pensaban que a lo mejor otra vez se había ido a meter a una taberna de mala muerte, cosa que cuando llegaba a suceder, no era visto en varios días… y sin ni un centavo, cosa que a su hijo no le agradaba por obvias razones), por lo visto el grupo se estaba fragmentando cada vez más, y cada vez de peor manera, sin el rayo de esperanza que representaba Serenity dentro del grupo (dado que ella no se había visto afectada por los oscuros poderes de Yami Bakura ni del espíritu maligno de Kaiba), les era más fácil mantenerlos calmados y sin voluntad, cayendo en el abismo profundo e insondable de la depresión.

Ahora con la chica, les era más fácil establecer alguna coartada que fuese creíble, mientras que en el hospital las cosas no mejoraban en lo absoluto, Yami no sabía que hacer, aunque se hubiese hecho amigo de Patricia, como de otras enfermeras, no podía evitar sentirse sólo, ya que solamente estaba él para darle valor y fuerzas a Yugi, para que así pudiera salir delante de todo esto, Yugi se quería recuperar lo más pronto posible, sentía que esa era su responsabilidad hacía su Yami, y hacía Bakura, que una vez fuera los tres del hospital podrían averiguar que había pasado con los demás chicos, ya que se les hacía sumamente raro que no supieran nada de ellos, aunque había veces en que realmente creían que ellos los habían abandonado.

Un día, en los que Yami Bakura estaba en el muelle buscando a su proveedor de droga, y el espíritu maligno de Kaiba estaba en alguno de los lugares esotéricos de barrio (que eran los mejores lugares para mercadería robada e ilegal, por que en el mercado legal dudaba mucho encontrar lo que necesitaba), del tipo de lugares que la gente suele considerar lugares para extraños para hacerse de material suficiente para la poción que en esos momentos estaba levando a cabo y Serenity estaba como muñeca, o más bien, como un robot sumamente extraño en la casa de Joey, ya que al parecer llevaba alrededor de cinco minutos parada en el mismo lugar, supuestamente barriendo (ya que movía muy suavemente la escoba), con la mirada al frente y perdida, aunque gracias a los otros dos, en esos momentos no cruzaba nada por la cabeza de la joven castaña.

Según recuerdo, te dijimos que tendrías que mantener esta casa habitable –le espeto la parte maligna de Kaiba, cuando este hubo regresado a la casa de Joey unas horas después con diversas cosas- no que estuvieras barriendo el mismo lugar un buen rato, por lo menos tráeme algo de beber… y que no sea del señor Wheeler, ya sabes que detesto la bebida corriente que tiene en esta pocilga asquerosa –dijo haciendo una mueca de total desprecio-, por lo visto, lo perdedor se hereda –dice mientras ve a la chica entrar a la cocina de la casa como una autómata, sin decir nada a su defensa, o la defensa de su propia familia, mientras tanto, el se sienta en uno de los sofás y desde la sala le dice- será mejor que te apures, no quiero café, la última vez que me trajiste uno estaba muy cargado y muy frío, no los sabes hacer, y lo que me traigas para tomar tiene que estar frío –y más para si dijo- es una lastima que aquí no haya nada decente para tomar, con Kaiba tomaba mejores cosas de lo que puede ofrecer esta mísera familia de perdedores.

Vaya, no creí que fueras un hermano tan estricto y quisquilloso Joey –dijo de forma burlona Yami Bakura, quien estaba entrando a la casa en esos momentos, aparte de que encontraba muy divertido todo aquello, por que eso demostraba el parecido con Seto Kaiba, a la vez que mostraba una diferencia con la parte buena del chico con el que se encontraba, los encontraba parecidos y diferentes a la vez- pensé que estarías haciendo algo más productivo en estos momentos, y no fastidiando a la marioneta, recuerda que su espíritu aun esta en su cuerpo, y que si se parece lo suficiente a Joey, tal vez pueda liberarse, o al menos mostrar resistencia, ya que según recuerdo, su estúpido hermano mayor se logro librar del control mental de Marik, no vaya a ser que se le ocurra a la chica el regresarle algo de los malos tratos que recibe a su odioso hermano.

El que debería hacer cosas más productivas eres tu Yami Bakura –le dijo el espíritu maligno de Kaiba- y no estarme molestando en estos momentos, tal vez deberías ir a ver como van las cosas en el hospital, no vaya a ser que la marioneta que se salga de control sea tu molesta contraparte –le dice algo molesto su interlocutor, con una mirada de pocos amigos, y lo que se podría considerar milésimas de segundo, la mirada se parece a la fría mirada de Seto Kaiba, pero con ese dejo de locura que caracteriza a esa contraparte que gracias al faraón se alejo de los dos hermanos Kaiba para bien, en eso voltea en dirección a la cocina para gritarle a la chica- ¡TE HABÍA DICHO QUE TE APURARAS CON MI BEBIDA NIÑA BUENA PARA NADA!.

¡Ja ja ja, vaya amor fraternal te enseño tu contraparte amigo, realmente dudo que le hable así al renacuajo de Mokuba, no se que tanto se parezca la chica al verdadero Wheeler, tal vez y no se parezcan tanto como para preocuparnos, a parte no te deberías de preocupar por el tonto de mi hikari, para cuando logre despertar (si es que lo hace claro), solo hará lo que yo le diga –dijo con una mueca de autosuficiencia el chico, el cual demostraba quien era en realidad- ya deberías de saber que le he estado administrando la misma poción que a la chica, ya se que una vez se revelo en mi contra, pero realmente lo he estado vigilando mucho mejor desde ese momento en el Reino de los Duelistas, a parte de que en estos momentos resulta conveniente que este inconsciente.

Sin mencionar que tienes parte de tu alma en una de las amigas de Yugi (Tea creo que se llama la tipa, la más anormal del grupo creo yo… y mi estúpida contraparte buena) y en el rompecabezas de aquél tonto del faraón –dijo con una mueca burlesca aquel fragmento corrompido del alma del anterior campeón mundial del duelo de monstruos- aparte de anormales, son sumamente estúpidos e ingenuos, realmente ha sido tan fácil separarlos, lo único realmente necesario fue un poco de paciencia, realmente dudo que para cuando el plan acabe, ellos les importe un cacahuate lo que les haya pasado a ese trío de tontos –en ese momento llega Serenity con un vaso de limonada fría y se la da al chico- ya era hora, espero que no este ni muy dulce ni muy insípida como la otra vez mocosa torpe, aunque claro, creo que esta torpe es la más normal de esta mísera familia de perdedores, a parte de que por lo menos sirve para algo a diferencia de Wheeler, que para lo único que servía era para decir una sarta de idioteces al por mayor.

En otra parte de la ciudad, lejos de donde se encontraban estos dos chicos, más precisamente en el hospital, una de las enfermeras estaba revisando los signos vitales a Bakura, como parte de los chequeos habituales, estaba viendo en esos momentos la chica el electrocardiograma del chico, al parecer las pulsaciones estaban entre los rangos normales, en esos momentos se dio cuenta de algo que muchos del hospital no esperaban que sucediera aun, de alguna manera, aun consideraban que aun había pasado muy poco tiempo, ya que lentamente, Bakura empezaba a abrir los ojos, como emitiendo pequeños parpadeos, al principio a Bakura le costaba trabajo el lograr enfocar lo que tenía enfrente suyo, ya que llevaba mucho tiempo con los ojos cerrados como para lograr enfocar algo en ese primer instante, cuando logro al fin enfocar el techo totalmente blanco del cuarto donde se encontraba sus ojos se dilataron por la intensidad de la luz, ya que aun era de día y la ventana (que se encontraba muy cerca de su cama) estaba totalmente abierta, afuera se lograba apreciar un día totalmente soleado, sin ni una sola nube hasta donde la vista alcanzaba, y obviamente por lo que la intensidad de la luz del día provoco que volviera a cerrar los ojos bruscamente, para abrirlos dos o tres segundos después, en ese momento la enfermera no podía creer que después del tiempo que el chico que yacía tendido en la cama totalmente inerte y sin ningún tipo de reacción ante lo que había a su alrededor, que hasta hacía unos leves instantes estaba en un estado de coma profundo acabara de despertar, por lo que no se aparto de su lado en esos momentos de recuperación de conciencia, ya que no era conveniente, después de revisarlo levemente analizaría mejor la situación del chico (entiéndase, hablarle a un doctor).

Disculpe señorita, pero… ¿Dónde me encuentro? –le pregunto Bakura en una voz casi audible, pareciese que era la primera vez que hablaba no en días, si no en meses, quizás años, y para sonar un poco más convincente y enfatizar de que quería información, dijo mientras se llevaba una mano a la cabeza, como si esta le doliese- no recuerdo nada.

La enfermera solamente le dijo que en un hospital (si, le dijo el nombre del hospital donde se encontraba, ya que sería ilógico que la enfermera no lo hiciese ¿no creen?), también le dijo que pronto le hablarían a uno de sus amigos que se encontraba en el lugar, que él le podría explicarle la situación, ya que había sido informado de su situación actual y constantemente recibía informes sobre su estado, o que esperara hasta dentro de algunas horas que el doctor lograra desocuparse de los demás pacientes para que fuese él quien le dijese todo lo que él quisiera saber sobre su propio estado de salud, ya que esta chica le decía que los doctores por el momento se encontraban muy ocupados, ya que al parecer en esos momentos había más enfermos de lo que suele ser habitual, aun para una ciudad como Domino, por lo que la chica sabía, últimamente ha habido mucha más enfermedades y accidentes de lo habitual, pero se mantenía sumamente hermética con Bakura sobre lo que él quisiera saber, ya que en esos momentos prefería saber lógicamente sobre su estado de salud y no de los extraños índices de ingresos de los hospitales, con lo que acababa de decir, mostraba otra de las cualidades típicas de las enfermeras la muchacha: no dar información sobre el estado de los pacientes, pero a eso él no le preocupaba realmente, ya que aunque débil, no tenía la más mínima voluntad sobre sus actos, ya que al parecer (y a pesar de que el suero se encontrara diluido) la poción había logrado funcionar.

Bakura estaba atrapado totalmente dentro de su cabeza, en un estado lo más aletargado posible, como si estuviera profundamente dormido sin poder reaccionar a ningún tipo de cosas, pero en esos momentos, quien lo viese, en especial sin conocerlo o los previos conocimientos de lo que estaba acontecimiento a su alrededor, pensaría que quizás mostrase esa mirada perdida por el tiempo que estuvo en coma y se esta acostumbrando otra vez a la luz del día, ya que no es muy fácil salir de un trauma como por el que estuvo todo ese tiempo así, a penas había pasado unos cuantos minutos cuando la puerta del cuarto de Bakura se había abierto, después de que saliese la enfermera, entrando por el lumbral de esta Yami, el cual parecía estar contento, a pesar del pálido color que tenía, las ojeras y el muy notorio cansancio y la falta de alimentación a consecuencia de los desvelos y los cuidados que estaba llevando a cabo, pero en esos momentos Yami pensaba que al fin estaba ocurriendo algo bueno, ya que su amigo había logrado salir del coma en el que había estado hasta hace unos cuantos minutos, Yami se sentó en una de las sillas acojinadas que había en la habitación para comenzar a hablar con él chico.

¿Cómo te sientes Bakura? –pregunto suavemente el antiguo faraón- haz estado tanto tiempo en coma que ya casi siento que no recuerdo tu voz –dijo con una media sonrisa tan débil que casi no se podría creer que fuera producida por aquél chico que era considerado él rey de los juegos.

En estos momentos creo estar mejor que tu amigo, pareces estar sumamente cansado, como si te hubiera perseguido toda una manada de monstruos del duelo… desde hace tres días –dijo tranquilamente Bakura, aunque Yami no noto que en el tono de su voz se percibía cierta ausencia de voluntad, como si lentamente hubiera perdido sus fuerzas por vivir- pero gracias por preguntar, ¿Dónde esta Yugi, siento que le debo una disculpa, aunque no se por que, solamente recuerdo que me desmaye anoche…

No fue anoche cuando te desmayaste Bakura –le corrigió Yami con suavidad para no alterarlo, ya que a parte de lo que le paso a Yugi, Bakura realmente había estado muy delicado de salud- fue hace casi cuatro semanas de tu desmayo… Yugi también esta en el hospital, tal vez sientes que le debes una disculpa por que Yami Bakura provoco que tanto tu como él acabaran hospitalizados –al percibir cierta conmoción (muy bien fingida por parte del chico, ya que ahora es una marioneta más) en el rostro de Bakura, Yami se apresuro a añadir por creer que había dicho algo inconveniente- aunque claro, no fue tu culpa lo que haya hecho ese loco, creo que siempre a sido así, y siempre lo será, aunque realmente dudo que eso sea un verdadero consuelo para nosotros amigo.

Créeme, me siento sumamente culpable por lo que me acabas de decir –dijo Bakura bajando la cabeza, como si mostrara estar apenado- se que me acabas de decir que yo no he tenido la culpa de que Yugi y yo acabáramos en este hospital, y en este estado, pero siento que debí haber controlado a mi Yami, al parecer, los dos somos elementos dispares, no se si el destino habrá hecho lo correcto al elegirme como aquél a quien debería de estar atado…

Tal vez el destino pensaba que podría complementarse… tal vez tiene planes para ti, que aun no haz logrado ver, en especial en momentos como este Bakura –le dijo Yami de un modo muy comprensivo, el cual provoco que una pequeña y frágil lagrima bajara por el ojo izquierdo del chico con el que hablaba, pero como Yami estaba a su derecha, no la pudo ver- tal vez en estos momentos no te sea fácil entender el por que ustedes dos acabaron juntos, pero tal vez, alguna vez sepamos la razón del por que ustedes dos acabaron juntos, sería un poco más fácil si hubiera alguien que nos explicara las razones del por que ocurren las cosas, pero creo que ese no es el sentido de la vida, ya que el vivir así la vida no sería realmente vivirla, ¿no lo crees así Bakura?

Bakura en ese momento sólo asentó con la cabeza, dándole la razón, ya que el verdadero Bakura pensaba así, que había una buena razón para que los dos acabaran juntos, aunque obviamente, en esos momentos al estar bajo el embrujo de la poción, fue más por no contradecirlo que por alguna otra cosa, ya que a cada momento, perdía más voluntad y más conciencia real de si, como si estuviera perdiendo su propio espíritu, exactamente lo que sentía y experimentaba Serenity, poco a poco, de una manera natural, ambos chicos estuvieron hablando largo rato de lo que había pasado durante gran parte de ese tiempo, Bakura le pregunto a Yami sobre Yugi, Yami solamente en ese momento le dijo que aun dormía, pero se alegraría mucho al saber que ya había despertado, sentía que hacía mucho no había recibido una buena noticia, Yami sabía que en esos momentos tenían que estar todo el tiempo posible juntos y lo más junto posible, apoyándose como amigos verdaderos, ya que lo más probable es que no fuera fácil de sobre llevar todo lo que en esos momentos estaba ocurriendo a su alrededor suyo.

Como a media mañana, Yami se despidió momentáneamente de Bakura, ya que las enfermeras les habían dicho a los dos que Yami no podría permanecer por más de unos cuantos minutos, los cuales ya habían pasado hacía un buen rato, a parte, los doctores habían ido a revisarlo, para ver el estado en que se encontraba en esos momentos, por lo que Yami aprovecho para ir a ver al cuarto de Yugi si este ya había despertado, y si era así, poderle dar la buena noticia, ya que de seguro se alegraría mucho de saber que su amigo ya había logrado despertar del coma en que había caído la noche de la fiesta de fin de cursos, a Yami le alegro verlo despierto (bueno, también sería extraño encontrarlo dormido considerando que pasaban de las diez de la mañana), al parecer en su ausencia una de las enfermeras le había llevado el desayuno mientras estaba afuera, ya que lo encontró desayunando, aunque su desayuno era el mismo de todos los días: una taza de te verde y un tazón pequeño de arroz con unas exiguas tiras de algas sobre el arroz, Yami se disculpo con Yugi por no estar cuando despertó y se puso a contarle lo que acababa de pasar con su amigo durante ese rato en que se ausento y no se había equivocado al creer que se alegraría bastante con la noticia.

En realidad, era quizás la primera vez que Yugi sonreía, de manera tan sincera y abierta desde lo ocurrido en la noche del baile, lo cual le trajo algo de tranquilidad a Yami, ya que si Yugi seguía igual, quizás pronto se solucionaría todo, incluyendo el misterio de la droga en la sangre de Yugi, después de que Yugi acabara de desayunar, Yami lo acompaño al baño, ya que con los sueros que le colocaban, era preferible que alguien lo acompañara, a parte de que cuando un enfermo se trasladaba (ya fuera por propio pie o en una silla de ruedas) se usaba un tipo de tripie largo con el que él enfermo podría trasladar más cómodamente sus sueros, aunque eso aun le era algo incomodo a Yugi, se sentía como un niño pequeño, se podría decir que en especial por los cuidados y los mimos que Yami tenía para con él, aunque en realidad, a Yugi nunca le desagrado que Yami estuviera junto a él, de hecho, se sentía un poco más unido al faraón, como si sus sentimientos hacía él hubieran crecidos exponencialmente.