Cap 14

No podía creer que estuviera frente a ella, que su cosmos regresara a la tierra, pero ahí estaba de pie con su gallarda figura, parecía un sueño y necesitaba comprobar lo contrario, por lo que corrió a el abrazándolo con fuerza gesto que Camus regreso de igual forma, el caballero poso su mano sobre su mascara despojándola de ella, con sus dedos recorrió sus labios, como reconociéndolos, recordándolos y deseándolos cada vez más, acerco lentamente su rostro para luego tomarlos en un dulce beso.

- ¿cómo es que estas aquí?... creí … tu…- decía ella llena de emoción

- Zeus nos regreso a la vida, para ayudar a Athena en su nueva misión – contesto el con una voz suave, casi como un susurro.

- Entonces deberías estar con ella…

- Deberíamos estar con ella… Itza Athena quiere que vuelvas … yo… yo quiero que vuelvas … regresa a casa conmigo … – dijo antes de tomar sus labios nuevamente para besarla con mucha más pasión.

Sigfrid recorría su habitación de un lado a otro, rompiendo objetos para liberar su frustración, la había perdido, se la habían quitado frente a sus ojos y él no pudo hacer nada, se había jurado protegerla y ahora esa promesa estaba rota. No soportando más salio de su cuarto en busca de aire, en su camino paso frente a la puerta de la princesa menor, Fler. Estaba destrozada llorando en el percho de Hagen por la perdida de su querida hermana, asustada por lo que pudiera pasarle, era un gran alivio que el guerrero de Merak estuviera a su lado para confortarla, solo eso podría hacer por ahora.

Salió por la puerta rumbo a la gran estatua del dios Odín, se paro frente a el con su mirada fija expresándole que le ayudara pero sin decir palabra alguna, entonces su mente se puso en blanco mientras una voz en su interior lo llamaba – … Sigfrid …- pudo escuchar claramente la voz de su princesa, un eco que se perdía a la distancia, después en su pensamiento se proyecto una imagen- ... el árbol de cristal... - dijo el joven caballero antes de salir a toda prisa rumbo al lugar.

Cuando llego sus ojos se abrieron de par en par al darse cuenta de que aquel árbol había desaparecido, pero sobre todo, lo que más le sorprendió fue el leve rastro del cosmos de Hilda en el lugar, entonces nuevamente oyó su voz en su cabeza y esta vez pudo ver el santuario y a Athena junto con sus caballeros, no sabía porque pero entendía que tenía que ir a verla, posiblemente ella le ayudaría a encontrar la respuesta de la desaparición de su princesa.

Itza le mostró el camino a Camus para llegar a su campamento, detrás de este había una puerta de piedra, un rastro de lo que parecía alguna vez fue un templo, se adentraron a el hasta que frente a ellos se encontraba el cofre rojo Ares.

- esto fue lo que encontré en mi viaje – dijo mientras abría el cerrojo con la llave que colgaba de su cuello, el caballero dorado pudo en el interior de aquella caja una antigua lanza roja, llena de energía. - la Lanza de Ares – pronuncio con sorpresa

- ahora entiendes porque no pude regresar al santuario, tanto poder no podía caer en las manos del mal

- y es por eso que Athena quiere que vuelvas, sea lo que sea que esta por llegar seguro buscara una forma de obtener más poder - la miro directamente a los ojos afirmando su respuesta lo que le dio más confianza a la chica.

- supongo que si

- mañana por la mañana partiremos a casa

- si – dijo ella sonriéndole en contraste con la seriedad del rostro del dorado.

Dinna despertaba de su largo sueño al fin, estaba un poco cansada pues durante la noche ella y el caballero del cisne no habían dejado de estar juntos. Esa experiencia no hacia más que reafirmarle lo que ya sabía, estaba enamorada del chico, no entendía si había sido en ese momento o cuando lo conoció, lo que era seguro es que esa noche le había abierto lo ojos para lo que ahora sentía. Se levanto de la cama, tomo un baño y luego se vistió, al salir de la cabaña un par de brazos la sujetaron por la cintura.

- buenos días – dijo el chico de cabello dorado

- por un momento me asustaste – sonrió ella

- disculpa no quise hacerlo, pero no pude evitar tenerte a mi lado

- vaya este comportamiento de parte tuyo lo desconocía por completo

- creo que descubrí que solo puedo tenerlo contigo

- eso espero – dijo mirándolo pícaramente

- mejor nos alistamos es hora de volver al santuario

- de acuerdo recogeré mis cosas – dijo mientras entraba de nuevo en la cabaña bajo la mirada atenta del caballero que ahora más que nunca aceptaba que se había enamorado de aquella chica.

June regresaba a casa con las provisiones para ese día, de pronto notó que Shun estaba recargado en la puerta de su cabaña, mirándola y sonriéndole, como adoraba esa sonrisa, tan tierna, tan infantil y al mismo tiempo tan sincera y varonil, el joven se acero a ella tomando las cosas de su mano y depositándolas en el suelo para luego tomar entre sus manos la mascara de la chica.

- aun tenemos un asunto que atender June

- Shun …

- y es que no puedo hacer nada sin escuchar tu respuesta y deseo tanto… tanto poder sentir tan delicados labios junto a los míos

- entonces no te detengas – dijo mientras los rostros de ambos se acercaban en un tierno beso, cuando estuvieron satisfechos el uno del otro el joven tomo la bolsa y luego la mano de la chica adentrándola en la casa.

La noche había caído en el campamento, Camus e Itza dormían para estar listos por la mañana, pero el caballero no lograba conciliar el sueño, menos ahora que tenía a la joven a su lado, se levanto de su cama acercándose a ella quien dormía tranquilamente sin su mascara, se sentó a su lado y la miro con detenimiento, nunca pudo olvidar tan hermoso rostro y tan bellos ojos, ahora no podía creer que nuevamente estuviera ahí frente el, tomo un mechón de cabello que caía sobre sus párpados y lo coloco detrás de su oreja, el gesto despertó a la chica que lo miro con dulzura.

- perdona no quise despertarte - susurro sin dejar de mirarla, sin dejar de sorprenderse ante la bella imagen de ella bañada por la luz de la luna

- descuida…

Ambos se miraron y de pronto ella tomo sus labios, la pasión invadió al dorado quien rodeo a la chica con sus brazos por la cintura, el abrazo la cautivo más haciendo que ella profundizara el beso, de pronto el volvió a recostarla en la cama, bajo sus labios a su cuello mientras ella rodeaba con sus brazos su espalda, el caballero comenzó a besar el lóbulo de su oreja, brindándole con su aliento calido corrientes eléctricas a todo su cuerpo. Camus sentía que cada vez más se consumía en aquel fuego que ella provocaba en él y presentía que pronto se quemaría por completo.

- Itza yo… yo no podré… - dijo agitado y cerrando fuertemente los ojos

- Sigue … por favor … - le confeso ella mirando aquellas lagunas azules que de pronto se abrieron sorprendidas

- ¿estas segura?...- le miro serio esperando su respuesta

- ... completamente segura – afirmo ella dándole una tímida sonrisa

Camus continuo besando su cuello mientras sus manos recorrían con suma suavidad sus hombros bajando las tiras de su traje de entrenamiento, ella subía lentamente su camisa hasta deslizarla sobre su cabeza. Una mano del caballero recorrió su pecho y bajo hasta posarse sobre su vientre que acaricio con pasión mientras la otra reposaba en su cadera acercándola más a el. Las manos de Itza se deslizaron por su fuerte tórax y por su espalda memorizando su textura, haciendo que el caballero cerrara los ojos ante las caricias de la chica que dejaban un rastro de fuego en su fría piel. Conforme los segundos pasaban y la ropa desaparecía su respiración se aceleraba, incrementando las ansias de volverse uno, hasta que finalmente lo hicieron, complementándose el uno al otro de manera perfecta, sintiendo no solo que su cuerpo se unía si no también su espíritu. Juntos continuaron, juntos crearon un ritmo y juntos llegaron al final.

- Itza… - pronuncio Camus tratando de recuperar el aliento aun con la chica bajo el entre sus brazos, ella tomo su mejilla y le contesto en un susurro – lo se … yo también

Se volvieron a besar declarando su amor mientras que en su mente el caballero se juraba no volver a perderla, no dejaría que se apartara de su lado nuevamente.

Athena miraba el cielo esperando una señal que le ayudara a dar su siguiente paso aunque sabía que no la encontraría, cerro sus ojos y luego giro su rostro para mirar a su fiel patriarca Shion

- creo que es el momento su alteza de que reúna a todos sus fieles caballeros, el cosmos universal se altera cada vez más

- mi padre me lo advirtió… debemos de estar preparados, haré que vuelvan mis caballeros – entonces encendió su calido cosmos contactado a todos sus santos quienes le respondieron de inmediato.

"fieles hijos de Zeus el momento ha llegado, es hora de que todos vuelvan a nuestro templo sagrado, de que nuestras fuerzas se unan en una sola y de que juntos protejamos la paz de nuestro mundo…"

Todos los guerreros respondieron de inmediato, Hyoga y Dinna ya recorrían su camino a gracia, Seiya se despedía de Miho al igual que Shiryu de Shunrei, Itza y Camus ya salían de su campamento para volver a casa. De igual modo los dorados en el santuario se preparaban para una reunión con su diosa.

Todos los caballeros llegan pronto a Grecia.