Los personajes pertenecen a Hiro Mashima y la portada a Rusky boz.
¿Cómo era que estar a su lado la tranquilizara de tal forma? No podía controlarse, todos estos nuevos sentimientos dentro de ella eran abrumadores, pero a la vez la hacían sentir una calidez inexplicable.
Había expresado en voz alta su duda mas grande. Y él había respondido que la quería como era, no había dicho esas palabras, pero la idea estaba implícita. Y sus palabras sonaban tan sinceras que tuvo que decirle la verdad, ella también sentía lo mismo, a pesar de que eran pocos los meses desde que se habían conocido, estaba a merced del licano que la había salvado de aquel ladrón.
Tras años de sentirse sola, a pesar de estar rodeada de gente, desde que él había aparecido en su vida, había dejado de experimentar ese vacío. Había una electricidad siempre presente entre los dos, se sentía como magnetismo, y eso le indicaba que pertenecía donde fuera que él estuviera, sin querer cambiar nada de él, porque para ella era perfecto como era, con sus manías, defectos y virtudes, con su historia, con todo lo que era y representaba, era mejor persona de lo que él mismo creía y seguía probándolo constantemente.
Ambos eran criaturas del inframundo, ocultas ante las personas normales, viviendo realidades paralelas, actuando bajo las sombras, pero no frente al otro, porque cuando estaba con Gajeel, por primera vez sentía que podía ser ella misma, y que él no la juzgaba por ello. Porque era verdad, hacían un buen equipo.
¿Quién iba a imaginar que la nieta de quien fuera la gran reina de las brujas de Magnolia, acabaría enamorada de un licántropo...? Su abuela ya no estaba con ella, sino hubiese reprobado esa relación y hecho todo en su poder para impedirla, y lo hubiese logrado, porque así de poderosa era, aunque había tenido la mala fortuna de que tanto su hija, como su nieta no quisieran seguir sus pasos. Levy soportó durante años la presión de tener que ocupar el lugar de su madre, esa mujer que apenas conocía y recordaba, esa mujer que cuando ella tenía tan solo días la había entregado a su abuela, y aunque años mas tarde volvió a buscarla, la reina del aquelarre de aquel entonces lo impidió, y Levy nunca supo la razón. Tal vez su destino hubiese sido distinto si la hubiese criado su madre, tal vez hubiese sido criada con amor y aceptada por lo que era, en lugar de ser una constante decepción. Pero eso ya no importaba, ella era libre de tomar sus propias decisiones, y elegir con quien estar era una decisión que solo ella podía tomar.
Y esos fueron sus últimos pensamientos de semi-conciencia antes de rendirse ante el sueño.
Cuando despertó se sentía mucho mas relajada, había llorado lo suficiente como para espantar a Gajeel, pero sin embargo él seguía ahí, a su lado. No sabía la hora que era, supuso que se había despertado por la costumbre diaria, que a pesar de estar en día de fin de semana, la hacía despertarse alrededor de las 8 de la mañana. El sillón no era un lugar muy cómodo para dormir, ni siquiera para ella con su altura, no quería imaginar como Gajeel, con su mas de metro ochenta, había logrado hacerlo, y mas con ella prácticamente sobre él, pero él se las había arreglado para aún así, seguir teniéndola abrazada por la cintura, mientras su otro brazo colgaba fuera del sillón. No quería molestarlo, mas después de como se había comportado con ella, pero tal vez debería despertarlo para decirle si quería ir a la cama, allí estaría mas cómodo, y era domingo por lo que podían quedarse un rato mas descansando.
Se incorporó un poco y tomándolo de su camisa le susurró.-Gajeel despierta.- Pero él continuaba con sus ojos cerrados.-Gajeel, levántate así vamos a la cama...-Posó su mano en su mejilla.
-Mhn...-Él abrió un ojo y la observó, pero luego lo cerró y apoyó su mano sobre la de Levy.-Buen día, camarón. ¿Cómo amaneciste?- Retiró su mano y se restregó los ojos, ella dejó caer su mano a su pecho.
-Mejor, gracias por quedarte.- Le dijo volviendo a recostarse en su pecho.
-Cuando quieras.- Emitió un sonoro bostezo tras decir eso. Ella se sonrojó por sus palabras, por lo que no quiso mirarlo, tras la cita tal vez también se podría haber quedado, en otras circunstancias, pero todo terminó de otro manera.
-¿Quieres ir a recostarte a la cama?- Sugirió Levy y separándose de Gajeel después de estar toda la noche acurrucados, se sentó a su lado.
-Es una buena idea.- Cerró los ojos, se estiró y le sonaron todos los huesos de la espalda.-Me duele todo...- Levy se rió y Gajeel abrió lo ojos para mirarla.
-Perdón por eso.
-No tienes que disculparte...- Escucharla reírse era algo bueno, después de haberla tenido que consolar la noche anterior. Estaba hermosa, a pesar de tener los ojos un poco hinchados por haber llorado, su cabello estaba algo despeinado, pero no tanto, teniendo en cuenta que casi no se habían movido de la posición en la que cayeron dormidos. -¿Qué hora es?- Le preguntó y ella negó con la cabeza en respuesta, entonces él busco su celular que había dejado en la mesa y se fijó la hora.-Mierda...
-¿Qué? ¿Qué hora es?- Él le mostró la pantalla de su teléfono.- Es temprano, son las nueve...- Él solo tiró su cabeza hacia atrás y se cubrió los ojos con un brazo.-Y deberías poner algo en tu celular, y no dejar la imagen que viene por default...
-No tengo ninguna para poner...-Ella se pone de pie y él la sigue con la mirada, viendo como ella busca su celular en su chaleco, que estaba apoyado en la banqueta junto a la mesada.
-Ayer tomé muchas fotos.- Le dijo buscando en su móvil y volviendo a sentarse.-Mira, esta se ve linda.- Él se acerca para ver la foto, era una de ellos dos mirando la cámara. Recordaba esa foto, la había tomado antes de subirse a la montaña rusa: ella estaba de pie sosteniendo con las dos manos el celular y él la abrazaba por la cintura, apoyando el mentón en su hombro, ambos sonreían felices, parecían una pareja y la idea le gustaba.
-Me gusta, pero no se si queda bien que ponga esa foto...- Aún no eran una pareja y no quería apresurar las cosas.
-Hagamos esto.- Le decía Levy y le enviaba la foto por whatsapp.-Yo también la pondré y así los dos tendremos el mismo fondo de pantalla, ¿qué te parece?
-Gihi, seguro camarón...- Tomó su celular y colocó la foto. Entonces su celular vibra, Natsu le había enviado un mensaje avisando que en una rato pasaría a buscarlo.-Tengo que irme...
Ella se levanta y le toma un brazo y tironea.-No, vamos a dormir...
-Nada me gustaría mas, pero tengo que, o Makarov me matará.
-Está bien,-Levy hizo pucheros y Gajeel se sintió a punto de mandar a la mierda a toda la manada y quedarse con ella, pero tenía que ir. Si lograban mantener Magnolia segura, ella también lo estaría.-pero hago café, ¿te parece? ¿tienes tiempo?
-No mucho, pero...-Tenía que ir caminando a su casa, y era un trecho largo, nunca llegaría a tiempo si se quedaba a desayunar.-No importa, tomaré un taxi.- Odiaba hacerlo, pero de esa forma el trayecto se hacía en diez minutos, y podía quedarse un rato mas junto a Levy.
-Genial.- Ella se apresuró a ir a la cocina y empezó a preparar café para Gajeel y un té para ella.-Las galletas están arriba en la alacena.
-Todavía estoy dormido y ya me estás dando órdenes...-Le decía en broma.
-Son las desventajas de ser tan alto...-Le sacó la lengua y Gajeel empezó a reírse mientras comía.
Desayunaron rápido y a la hora de despedirse los dos estaban parados en la puerta. Gajeel no quería irse, pero no tenía mucha opción. -Bueno, camarón, te veo mañana en el trabajo...
-Si...- Ella se removió incómoda.-Gracias por ayer, Gajeel. Fuiste muy bueno conmigo, quedándote y todo, y... realmente lo siento, por haberte hecho pasar por esa situación...
-Olvídalo. Lo haría de nuevo, no me gusta verte llorar, así que espero que no se repita.- Ella asintió contenta.
-Hasta mañana Gajeel.- Él la abrazó y le dio un beso en la frente.
-Hasta mañana, Lev.-Cuando se separaron pensó en besarla apropiadamente, pero su celular volvió a vibrar, Natsu le avisaba que lo estaba esperando. Solían reunirse temprano, porque como iban caminando demoraban bastante, y sabiendo que su amigo había llegado a su casa y estaba adentro, por lo que seguro estaba comiéndose todo, era hora de partir.-Debo irme.
Se despidió y tuvo que tomar un taxi, pero Natsu siempre llegaba tarde, así que por una vez que él lo hiciera, no pasaba nada. Se quedó mirando la pantalla de su celular a la foto con Levy, se veía bien en sus brazos, feliz... y se prometió que nunca mas nadie la haría sufrir, mientras él pudiera evitarlo.
Cuando llegó a su casa Natsu estaba desayunando viendo televisión, Gajeel lo dejó hacer a sus anchas y se dio una ducha para luego ir con el pelirrosa caminando hacia lo de Makarov, hubiese sido mejor ir desde lo de Levy, ya que su departamento no quedaba muy lejos de la casa del líder de la manada, pero quería cambiarse de ropa y la ducha lo ayudaría a despertarse del todo.
Natsu no dejaba de preguntarle por la cita del día anterior, y el motivo del porque no había pasado la noche en su casa. Fue tal su insistencia que terminó contándole lo sucedido con Freed para que no lo molestara.
Llegaron a la reunión y allí pudo conocer a Laxus, el nieto de Makarov. El tipo era bastante callado, y se limito a saludarlo con la cabeza cuando los presentaron. Era extraño, porque tenía cierto parecido con su abuelo, pero era enorme, mucho mas alto que Gajeel, con su cuerpo mas trabajado, y estando de pie junto al viejo, hacía lucir a su abuelo mucho mas pequeño en tamaño.
El motivo de volver a reunirse, era para comentar acerca de la información que iban recabando, que era muy poca, y los planes a seguir, y ahí fue cuando surgió el problema. Para su sorpresa Wendy estaba totalmente ofuscada por las decisiones tomadas por el líder, ya que junto con las brujas, gracias a sus contactos con cazadores independientes o retirados, lograron infiltrar a Doranbolt en el consejo, no comentó mucho mas de la forma en que lo habían logrado, pero fue la primera vez que Gajeel escuchó a Wendy levantar la voz, y por eso motivo decidió ponerse de su lado, y Natsu hizo lo mismo, pero la decisión ya estaba tomada, y por mas que ellos intentaron razonar con Makarov, sus planteos no fueron escuchados, por lo que a pesar de que al igual que en las demás ocasiones se juntarían a comer, ella se fue a su casa, y no quiso que nadie la acompañe.
Gajeel no se quedó mucho mas, y se fue a su casa temprano tras almorzar, estaba cansado y realmente le dolía todo. Como pasaba por delante del edificio donde vivía Levy, le envió un mensaje, tal vez podrían ir a tomar algo, para que ella no se sintiera sola, y así distenderse. La chica no tardó mucho en responder, pero no estaba en casa sino en lo de la novia de Natsu, a Gajeel no le molestó porque sabía que seguro necesitaba su tiempo de chicas. Lo que no pensó era que él iba a tener su tiempo de amigas, cuando Juvia lo estuviera esperando en su departamento para conversar de todo lo sucedido en la cita. Su amiga estaba totalmente emocionada, porque a pesar de que no habían previsto que la ex pareja de Levy se apareciera, Gajeel había sabido manejar la situación de una excelente forma, y Juvia estaba muy orgullosa de él.
Pero a pesar del avance en su relación, después del sábado, las cosas entre Gajeel y Levy se estancaron. Solo compartían sus almuerzos, pero no tenían mucho tiempo para nada mas, ya que estaban desbordados de trabajo. Gajeel tuvo que participar en varias entrevistas, porque la fecha de mudanza de la editorial estaba fijada, habían conseguido un nuevo espacio, no muy lejos de donde estaban, pero mucho mas grande. Y no encontraban ningún momento para juntarse fuera del trabajo, ya que tanto la manada como el aquelarre, les estaban demandando su tiempo libre. Pero no dejaban de mensajearse, cosa que fue notada por Jet y Droy.
-Redfox.- Jet llama a Gajeel. -Mira me pidió que te diera esto.- Le pasa unos papeles.
-Gracias.- Gajeel que estaba con su celular, deja este apoyado en el escritorio, se saca uno de los auriculares del oído y toma los informes que le pasaba el colorado y los revisaba, sin percatarse de que Jet se había quedado congelado al lado suyo.-¿Pasa algo?
-Nop, nada, nada.- Le dice pálido y se acerca hasta el escritorio de Droy. Gajeel no le presta atención y vuelve a escuchar música, ya que las sesiones de jazz lo relajaban a la hora de trabajar.
-Droy.- Jet se había apoyado en el escritorio de su amigo, quien estaba comiendo unos snacks, mientras revisaba su casilla de correo en la pc.-Droy...
-¿Qué pasa?-Respondía levantando la vista del monitor.-¿Por qué estas hablando tan bajo?
-Acabo de ver algo que...-Respiraba agitado y miraba al otro ocupante de esa oficina.-Redfox tiene una foto suya abrazado a Levy de fondo del celular.
-Eh...?- Droy se quedaba pensando.-¿Es una que ella lleva puesto algo rojo y él la abraza?- Jet asentía y Droy negaba con la cabeza.- Ella tiene la misma en su teléfono. La vi el otro día, quise preguntarle, pero no pude... Creo que no tenemos opción.
-Tendremos que hablar con este idiota.- Jet daba un resoplido resignado y miraba a sus espaldas, pero se daba vuelta antes de que Gajeel se diera cuenta.
No había novedades por los ataques de vampiros, ni siquiera Doranbolt había conseguido nada, aparentemente habían menguado, y Gajeel suponía que era porque no iban a ser tan estúpidos para ser descubiertos, pero no que hubieran desaparecido.
No tenían nada, ningún rastro que seguir, ninguna información nueva, solo esperaban impotentes al próximo ataque o aparición de alguno de estos grupos. Hasta que a principios de la siguiente semana Gajeel recibió un llamado de Lily.
Al parecer en Oak town las cosas estaban calmas, y viejos conocidos estaban reapareciendo. Su amigo se había topado con Aria, el otro licántropo perteneciente a la banda que había formado Gajeel en su juventud, y aunque mediante amenazas, Lily había logrado sacarle que Totomaru estaba de vuelta en la ciudad. Eso era algo bueno, tal vez el sabría algo de acerca de los planes de su padre, si es que este estaba involucrado o detrás de lo que sucedía en Magnolia, o descartaría esa posibilidad. Pero estaba el pequeño detalle, que era muy importante, del hecho que desde que Natsu y él, junto con Gray, habían conseguido de un agente de F.A.C.E., el nombre Porla, le habían ocultado eso a Makarov, y sabían que esto enfurecería al viejo, pero tras deliberar bastante con el vampiro, entendieron que lo mejor era decírselo.
No resulto algo grato, pero Makarov, solo los amenazó con lo que podía pasarles si volvían a ocultarle algo, pero sabían que nunca les iba a hacer nada, Natsu siempre se comportaba en contra de lo que creyera el viejo, y hasta ahora este nunca había cumplido sus amenazas.
Así que de esa forma, el miércoles siguiente, hubo nuevamente reunión con el aquelarre. El líder de los licántropos, no quería perder tiempo, y por tal motivo se reunieron a mitad de semana. Al encuentro se presentaron las mismas mujeres que en la anterior ocasión, Kagura a pesar de continuar en recuperación, no quería quedarse fuera, por lo que también volvió a asistir.
Gajeel se había ofrecido para viajar a Oak town, ya que solo él podría llegar a Totomaru, era el único que lo conocía, y este nunca había sido alguien muy confiado.
Makarov obvió el hecho de cuando habían conseguido esa información, ya que sabía que no era capaz de contener la ira de la reina, pero eso no quería decir que esta iba a delegar el control a la manada, y apenas escuchó todo lo que tenían para contarle pidió que una de las suyas fuera también, por lo que el caos reinó en la sala, mientras Makarov y Erza discutían.
-Yo iré.- Dijo Levy y todos la miraron quedándose en silencio.-Si, con Gajeel nos conocemos, somos amigos y sabemos trabajar juntos.
-¿Estás segura?-Le preguntó Erza.
-Por supuesto, hacemos buen equipo. ¿No es así, Gajeel?- Miró al chico y este asintió, él quería ser mas que su amigo, pero no era momento de ponerse a discutir ese tema, todos los hombres lobo en la habitación sabían cuales eran sus intenciones con ella, porque Natsu se había encargado de contarlo todo, y en ese momento lo tenía aguantándose la risa al lado suyo, mientras lo codeaba en lo que él creía era con sutileza.
-Si, lo hacemos.- Ella le sonrió y luego miró a Erza, quien tras suspirar dio su aprobación.
-Está bien, irán este fin de semana.- Los señaló a ambos.- Pero los quiero aquí el lunes.
-Muy bien, iremos en mi auto.- Levy le respondía. -No te preocupes Erza, estaremos de vuelta el lunes sin falta.
Y tras discutir algunos puntos básicos de como se manejarían, las brujas mencionaron otros asuntos a tratar, ya que también tenían gente de su lado investigando.
Se dio por concluida la reunión, con un Gajeel por demás contento de que pasaría el fin de semana con Levy, aunque había algo que lo inquietaba, iban a quedarse en lo de Lily y eso implicaría que su amigo conocería a la chica con la que venía molestándolo desde hacía meses, y sabía que no iba a poder controlar su comportamiento, lo iba a avergonzar delante de Levy y no había nada que pudiera hacer para evitarlo.
Levy se sentía feliz, era algo que no había hecho nunca, porque ella siempre solía ocuparse de la parte mas estratégica, si, libros y mas libros, investigación, estudio y planificación, mientras las demás se llevaban el crédito, por así decirlo. Esta iba a ser la primera vez que la enviarían a hacer algo mas arriesgado, no es que hasta ahora hubiese habido algo arriesgado por hacer, hasta que empezara esta aparición de vampiros en Magnolia, pero nunca había estado en la primera linea, bueno, tampoco la habían enviado, mas bien ella se había ofrecido, porque necesitaba hacer esto, porque estaba cansada de decir que iba a hacer cosas y nunca hacerlas, porque a pesar de decir que ya no le rendía cuentas a su abuela, aún seguía haciéndolo...
Pero eso iba a cambiar, no iba a ser la misma chica sumisa que toda su vida había sido, ya que ella sabía como era el funcionamiento de todas las herramientas para pelear. A todas desde pequeñas les habían enseñado a utilizar su magia para la defensa y el ataque, para enfrentarse a lo que sea: vampiros, hombre lobo y brujas, de ser necesario, pero sobre todo a enfrentar a cazadores, no solo del consejo, sino también independientes, quienes las perseguían desde tiempos remotos, porque esa había sido la forma en la que las hadas dejaron de existir, dejando de ser criaturas míticas para transformarse en mujeres con poderes mágicos.
Levy sabía que las guerras por territorio eran la peor posibilidad a la que se podía enfrentar Magnolia. Lo sabía por haberlo leído de niña en libros antiguos, libros que ella misma se las había ingeniado para leer sin que nadie supiera, libros a los que solo la reina del aquelarre tenía acceso, por ese entonces su abuela, y por eso ahora sentía la necesidad de ser participe en este enfrentamiento, porque si una guerra ocurría en Magnolia, lo único que iba a traer consigo era muerte, y no había nada que Levy quisiera evitar mas que ver sufrir a sus seres queridos y a la ciudad que la vio crecer.
Además Gajeel había confiado en ella y la había mantenido al tanto. Y toda la información que el licántropo le comentaba, ella se la reservaba, no le había contado a nadie, aún a sabiendas que debería avisar a Erza. Pero no lo podía traicionar, mas allá de que la hermandad siempre fuera mas fuerte y por eso las brujas eran tildadas de desleales, por priorizar siempre a su bando, ella había estado dando prioridad a su relación con Gajeel. Por algún motivo, era mas importante para ella ese hombre que había conocido hace unos meses, que todo para lo que había sido criada y educada por su abuela: sobreponer el bienestar del aquelarre ante todo.
A veces quería saber por que sentía todo eso, y se veía tan tentada por pedirle a Cana que con sus cartas responda sus dudas, pero tenía miedo... miedo a lo que su amiga pudiera leer en esas cartas, porque Levy quería sentir la emoción de averiguar todo por su cuenta, solo recurriría a las cartas en una situación de vida o muerte se decía a si misma, y esperaba nunca tener que hacerlo.
Ese sábado estacionó temprano frente al departamento de Gajeel. No había permitido que las chicas la ayudaran a armar la mochila con lo que llevaría para el fin de semana, porque intentaba enfocarse que no iban a Oak town por diversión, por eso se llevó dos mudas de ropa cómodas, y un par de zapatillas deportivas extras, mas los borceguís que llevaría puestos. Debía ser práctica, y llevar lo justo y necesario. Pero como suponía que debía tratar de relajarse un poco y no ser tan rígida con ella misma, también llevó un vestido naranja, quedaba casual con los borceguís y una campera de gabardina que llevaba como abrigo.
Tocó bocina y no paso mucho para que Gajeel saliera de la casa, y tras cerrar con llave, se acercó al vehículo y se sentó en el asiento de acompañante.
-Buen día, Lev.- Dijo tras cerrar la puerta del auto.
-Hola Gajeel.- Intentaron saludarse con un beso en la mejilla, pero lo hicieron tan torpemente, que se golpearon las frentes, hicieron un nuevo intento, pero no coordinaban de que lado se saludaban, y Gajeel le sacó sin querer los lentes que traía puestos para conducir, por lo que terminaron por darse un rápido abrazo. Estaban así hacia casi dos semanas, después de la cita, las cosas se habían tornado algo incómodas, los dos actuaban normal frente al otro, se enviaban mensajes de texto constantemente y hasta Levy se permitía mostrarse algo coqueta en lo que escribía, pero cuando estaban solos ninguno sabía que hacer, estaban en un punto extraño en su relación o lo que fuera que tuvieran, por lo que iba a ser un fin de semana interesante.-¿Desayunaste?- Le preguntó Levy para distender.
-No, porque si lo hacía vomitaría en tu auto.-Sonrió.
-Es verdad.- Sabía que padecía de cinetosis, y que por lo que había descubierto era una particularidad de los de su tipo, los que descendían de linea directa de nacidos hombres lobo.-¿Pongo el aire acondicionado?
-No, abriré la ventana, el aire fresco me ayudará.- Le dijo dejando su mochila en el asiento trasero, tras haberse puesto el cinturón de seguridad.-Lo que si, te advierto, que no seré muy conversador en lo que resta del viaje.
Ella le sonrió. -No te preocupes. Pondremos la radio y listo.- Él asintió y en cuanto ella encendió el motor, Gajeel se hundió en su asiento, poniéndose pálido al instante. Iban a ser largas las cinco horas de viaje.
Gajeel se la pasó con la cabeza recostada en el asiento, para que el viento que entrara le diera directo en la cara, y Levy varias veces quiso frenar el coche porque odiaba verlo así, pero él se lo había avisado, y le indicó que no hiciera paradas, porque sino su convicción flaquearía y no iba a volver a subirse al auto, así que cada tanto le acomodaba el pelo que se le venía a la cara, y le decía que no faltaba tanto, que aguantara un poco mas, y a veces obtenía como respuesta un gruñido, a veces no, pero al menos cada vez que lo decía se iba tornando en verdad, porque iban avanzando y no había tráfico que los retrase en llegar a destino.
Gajeel le había dado la dirección, y Levy la tenía marcada en el gps de su celular. Él se había ocupado de avisarle a su amigo que los esperara en su casa, y dicho a que hora llegarían aproximadamente. Levy estaciona en la dirección y observa el lugar.
Gajeel abría los ojos, y la miraba.-¿Ya llegamos?
-Es la dirección que me diste.-Decía Levy mirando por la ventanilla.-¿Es un gimnasio?-Le preguntó.
Él se inclinó un poco sobre ella para ver.-Si, es aquí.
Ambos bajaron del auto y sacaron sus mochilas, Gajeel se puso al hombro la suya y tomó la de Levy, antes de que ella lo hiciera.-¿Qué llevas aquí? Pesa un montón.
-Material de lectura.- Le dijo Levy tratando de volver a tomar sus cosas.-Si tanto te molesta, dámelo.
Él ponía la mochila fuera de su alcance.-No, con tu tamaño, es demasiado para ti, gihi.
-Deberías haber visto la mochila que llevaba al colegio...- Hacía un mohín con los labios molesta, mientras saltaba tratando de alcanzar sus pertenencias.
-Gajeel, no la molestes o no querrá volver...- Lily los observaba divertido cruzado de brazos, apoyado en el marco de la entrada al gimnasio.
Gajeel daba vuelta los ojos, mientras Levy se acercaba a Lily. Era un hombre de tez oscura, muy apuesto, tenía una marcada cicatriz en el ojo izquierdo y vestía con ropa deportiva, era mucho mas alto que Gajeel, por lo que sabía que ella iba a parecer realmente una enana al lado de los dos.
-Tú debes ser Lily.- Le extendía la mano.-Gajeel y Juvia me han hablado mucho de ti. Soy Levy, es un gusto conocerte.
Él se quedó observando su mano, y Levy empezó a ponerse nerviosa, entonces Lily hizo algo que no esperaba, le agarro la mano, y acercándose le dio un abrazo.
-Menos formalidades, que prácticamente somos familia. ¿No es así Gajeel?- Levy le respondió el abrazo incómoda por la muestra de afecto y al separarse se dio vuelta para mirar a Gajeel quien miraba a su amigo con los ojos saltándole de las cuencas, parecía tan pálido como cuando se habían subido al auto.-¿No? Debemos arreglar eso, ¿verdad, Gajeel?.- Tomaba nuevamente la mano de Levy y dándole el brazo, la guiaba -Tu trae las cosas.- Le hablaba a su amigo. -Ven Levy, que debes estar cansada del viaje, y supongo que ya sabes que no podemos esperar mucha cortesía de este otro lobo.- Decía señalando con la cabeza al chico detrás de ellos y Levy reía.
Gajeel sabía que su amigo no lo iba a dejar en paz, este fin de semana iba a ser una tortura, si así empezaba. Los miró como rodeaban el gimnasio para entrar al departamento que quedaba sobre este, un lugar bastante grande, ya que era un loft, con una gran sala de estar, casi tan grande como la cocina, ya que Lily amaba cocinar, y con tres habitaciones, la de Lily, la que había utilizado Juvia en su momento, y la de Gajeel, que su amigo se había encargado de dejarla exactamente igual a como él la había dejado antes de mudarse.
Y no estaba equivocado respecto a la actitud de Lily, los mensajes subliminales se hicieron constantes, pero lo peor era que a Levy parecía agradarle mucho Lily, y estaba encantada con todo lo que este le contaba sobre la infancia y adolescencia de Gajeel, así que agradeció cuando su amigo le sugirió que la lleve a dar una vuelta por la ciudad, ya que mas tarde tendrían tiempo de averiguar el paradero de quien habían venido a buscar.
El gimnasio del que Lily era dueño quedaba en el centro de la ciudad, por lo que estaban cerca de todo. Gajeel decidió llevarla a su lugar favorito de hamburguesas, ya que era pasado el mediodía, y al igual que él, sabía que ella debía tener hambre. Se sentaron enfrentados, en una de las mesas de la ventana y mientras esperaban que los atendieran le seguía contando de su amigo, era de lo que venían conversando mientras caminaban. Le contó como se habían conocido, pero trató de minimizar las circunstancias, porque no quería que Levy sintiera lastima por él. En esa época él era un niño de 8 años, no podía esperarse que reaccionara de una mejor forma, cuando su padre desapareció, permaneció convertido en lobo durante casi un año.
-Lily me encontró, y el resto es historia.- Se encogió de hombros.
-Gajeel, no me habías contado eso, debió ser muy difícil para ti, siendo tan chico.- Le decía afligida.
-Tranquila. Estoy bien, ¿no? Mírame, soy un adulto responsable y ahora si puedo estar bien solo.-Trató de restarle importancia, aunque extrañara a su padre, ya no iba a actuar por impulso por ser un infante, con la madurez venía cierta frialdad, que le permitiría pensar con mayor claridad, y si no tuviera a nadie, podría arreglárselas solo.
-Te prometo que nunca mas estarás solo.- Le dijo Levy. Gajeel no se había dado cuenta, pero ella había estirado el brazo, y estaba posando su mano sobre la de él, por lo que solo pudo tomársela, y quedarse mirándola a los ojos.
-¿Gajeel?- Un hombre de cabellos blancos, de mediana edad, lo observaba y luego miraba a Levy.
-¿Qué hay Haru?- Lo saludaba Gajeel.
Haru lo miraba sonriente, se acercaba a la mesa y lo palmeaba en la espalda. Detenía a una moza que pasaba detrás suyo.-Llama a Elie, dile que Gajeel volvió, y trajo a una chica.
Levy comenzó a reírse, y Gajeel se sonrojó, ¿es qué todos se habían puesto de acuerdo para hacerlo sentir abochornado todo el fin de semana?.
La llevó a recorrer algunos puntos importantes en Oak town, a pesar de ser un lugar tranquilo, rodeado de montañas y bosques, era también una antigua fortificación, por lo que tenía varios sitios turísticos, siendo el mas importante el castillo situado en la colina. Pasearon durante un par de horas, y hasta Levy compró algunos recuerdos, pero antes de que se hiciera de noche, emprendieron el regreso para prepararse.
Levy había sido aconsejada por Kagura y Erza, sobre métodos para defenderse en caso de toparse con el vampiro, pero el plan había sido idea de Gajeel y lo elaboraron mientras caminaban por la ciudad. Gajeel conocía a Totomaru, y sabía que tenía cierta tendencia por las damiselas en peligro, mujeres y turistas con poco sentido de la orientación, por lo que Levy vagaría por distintos puntos fingiendo estar perdida para ver si el vampiro caía en la trampa, y realizara sus usuales avances, en los que fingiría querer ayudar, para luego drenar a quien confiara.
Pero llevaban caminando por mas de tres horas, y nada. Levy se había cambiado de ropa porque llevaba todo el día junto a él y Lily, y no quería que el vampiro percibiera el olor de un licántropo en ella. Se puso un jean ajustado, que para Gajeel parecía pegado a su piel y acentuaba su parte trasera, remera blanca, zapatillas deportivas, y una campera de gabardina verde militar, su cabello iba sostenido como siempre por un pañuelo, que en esta ocasión era de color naranja, y llevaba su mochila al hombro. Se había puesto sus lentes y fingía leer un mapa. Parecía mas joven de lo que era, se veía tan inocente e ingenua, por lo que creía que el vampiro aún no la había visto, porque de ser así se hubiese abalanzado sobre ella.
Era irritante, porque como debían ser prudentes e ir separados, no solo tenía que dejarla expuesta, porque tenía que caminar a cierta distancia, sin que él pudiera protegerla, sino que tenía que soportar ver como distintos tipos posaban su mirada en ella, dándose vuelta algunos inclusive para observarla o piropearla, y eso lo estaba poniendo de muy mal humor.
Empezaron a alejarse un poco del centro, cuando Gajeel lo vio, y le envió un mensaje a Levy pare decirle que se prepare. Totomaru no estaba muy lejos de ella,y se notaba que ya la había visto, porque se acercaba con una sonrisa a la chica.
Levy no tuvo necesidad de leer el mensaje, Gajeel ya le había descrito como era el sujeto, por lo que pudo identificarlo. Era muy pálido como todos los vampiros, su cabello era negro, pero tenía algunos mechones blancos, vestía con una campera de cuero roja y remera negra, al igual que los pantalones que llevaba, pero su particularidad era el tatuaje que tenía en el rostro, como una banda negra a la altura de los pómulos, que atravesaba la nariz y se dividía en tres partes.
Estaba algo nerviosa, pero no era momento de echarse atrás, y podía usar esa inseguridad para sonar mas creíble.
-Hola.-Dijo sonriente Totomaru.-¿necesitas ayuda?
-Hola, si. Gracias. Mis habilidades para leer un mapa son nulas, y mi celular murió.- Hizo un puchero, y el vampiro se relamió.-Tengo que llegar a este hotel donde me encontraría con una amiga, y no se donde estoy parada.
-No hay problema, yo puedo ayudarte.-Le decía mirándola directo a los ojos, Levy sabía que intentaba ser seductor para que ella cayera en sus redes, pero él único que estaba siendo atrapado aquí era él.-¿No eres de por aquí?- Ella negó con la cabeza y le sonrió, el vampiro puso la mano en la espalda a la altura de la cintura de la chica para guiarla.
Gajeel observaba todo desde lejos, le estaba siendo imposible no intervenir, pero Levy lo regañaría si arruinaba el plan. Pero no soportaba ver que Totomaru la tocara, aunque sea algo tan sutil, como posar la mano en su espalda, y ella interpretaba su papel tan bien que la sangre en sus venas hervía por la necesidad de protegerla.
Levy se daba cuenta que la estaba guiando hacía lo que eran unos callejones, Totomaru le había dicho que era un atajo, porque el hotel que ella le mencionó quedaba en la otra punta de la ciudad.
-Hueles muy dulce, ¿sabías?
-Es raro, no llevo perfume puesto.- Era verdad, se había bañado y solo se había puesto desodorante en barra neutral. Sabía que Gajeel tenía un olfato sensible, y no quería usar perfumes fuertes que pudieran lastimar su nariz.-¿Estamos cerca?
-Demasiado dulce...- El tipo se había quedado tildado.-Oh, si, si. Damos una vuelta aquí y llegamos a la avenida principal, de ahí es derecho y podrás llegar a tu hotel.
Ella no respondió nada, y solo se aferró a su mochila, sabía lo que tenía que hacer, estaba preparada, tal vez algo nerviosa, pero sabía que Gajeel estaría con ella. Cuando doblaron en una esquina, Totomaru la atrapo contra la pared entre sus brazos, Levy se tensó al instante, pero intentaba recordar que tenían un plan.
-¿Qué estás haciendo?- Le preguntó nerviosa.
-Hueles extremadamente dulce, tanto que no puedo aguantarme hasta llegar a mi lugar.- Hundió su nariz en su cabello, y bajo la cabeza para mirarla a los ojos, ella se quedó congelada, y luego él empezó a jugar con su nariz en su cuello, mientras respiraba su aroma.-Tan dulce...- Y entonces se separó de ella y la tomó de los hombros, y la miró sonriente.-Yo se lo que eres. Por eso me eres tan irresistible, la sangre de hada es adictiva... Viniste al lugar equivocado, brujita.- Se acercó a su oído, la piel de Levy se erizó y entonces él le dijo en susurros.-Voy a conservarte, eres mía...- Esto no estaba saliendo como Levy esperaba, pero cuando él se acercó a su cuello, supo que debía actuar, el vampiro estaba distraído con ella y no vio que Gajeel había llegado al callejón donde se encontraban. Ahora era su turno de actuar, empezó a recitar bajo las palabras del hechizo que había practicado.
Un gruñido retumbó en el callejón, Gajeel sabía que debía razonar con Totomaru y sacarle las respuestas que habían venido a buscar, pero una cosa era saber lo que había venido a hacer y otra muy distinta era ver como tenía atrapada a Levy, y sentir un deseo animal de matar al vampiro. Solo sus manos estaban transformadas en garras, no era luna llena, y no iba a transformase, porque si había sido cuidadoso de no develar su secreto al vampiro cuando eran aliados, no lo iba a hacer ahora que debía enfrentarlo.
Totomaru soltó a Levy y la puso detrás suyo.-Gajeel...¿?- Enarcó una ceja.- Tanto tiempo. Te diría que es un gusto volver a verte, pero me agarraste ocupado.- Tomó de la mano a Levy y esta miró al hombre lobo.- Me conseguí una especial aquí, y voy a quedármela.- La llevó hacia el extremo del callejón, pero cuando intentó avanzar, se topó con algo que lo impedía, había una barrera invisible que no le permitía salir del espacio que estaban, Levy le sonrió para mostrarle que había sido ella, y el vampiro solo entrecerró los ojos.-Arreglaremos esto luego.- Le dijo y miró hacia la única salida, que era donde Gajeel estaba parado.-Ella es mía, así que no te metas.
-Yo no lo creo.- Gajeel le respondió en una voz que sonaba demasiado gutural para ser humana.
Totomaru hizo a un lado a Levy y se lanza sobre Gajeel, ambos empiezan a pelear. El enfrentamiento era muy cerrado, aunque la velocidad del vampiro no se comparaba con la fuerza y la rabia del licántropo. Levy solo podía observarlos, sin saber como intervenir se pone a buscar en su mochila, porque había venido preparada para esto. La madera era la debilidad de los vampiros, ella lo sabía, todos lo sabían, así que sacando una soga de color rojizo, hecha de las mas finas fibras de Dracaena cinnabari, nombre de un árbol que por su color rojo era llamado sangre de dragón, se acercó por detrás del vampiro, y colocando la soga alrededor de su cuello, tiró con todas sus fuerzas hacia atrás, hasta hacerlo caer. Este se quedó sorprendido, pero por mas que forcejeara, el solo roce de la soga quemaba su piel, Gajeel la ayudó y con la misma soga ató sus manos y pies.
-Estás atrapado. Puse un conjuro que no te permite atravesar ninguna de las salidas de este callejón.- Le explicó al vampiro.- Así que si quieres que te liberemos,- Sacó de detrás de su jean, una daga hecha del mismo material de la soga, fuerte y afilada, igual que si estuviera hecha de hierro, y arrodillándose a su lado, puso la punta de la daga donde estaba su corazón.-tendrás que darnos respuestas.- El vampiro se quedó observando la daga, sabía que no iba tener otra alternativa mas que hablar
Gajeel miraba a Levy igual de sorprendido que Totomaru, la chica daba miedo, y ver ese lado de ella, mientras no sea dirigido hacia él, le encantaba.
-¿Qué quieren saber?-Pregunto en lo que sonó como un siseo.
Levy le indicó a Gajeel que empezara el interrogatorio, ya que el sabía que preguntas hacer. Sus sospechas se confirmaron, la última vez que Totomaru había visto a su padre había sido hacía mas de un año, este lo había rastreado hasta encontrarlo para ofrecerle un puesto en el ejercito que estaba armando para atacar Magnolia. Por algún motivo quería hacerse de esta ciudad, y su plan involucraba a brujas y hombres lobo por igual, estos últimos eran quienes mas le interesaban, le había mencionado algo acerca de su sangre, algo que le pareció absurdo al vampiro, ya que su tipo nunca demostró interés por los licántropos, pero no sabía nada mas de sus planes, había declinado su oferta, y desde entonces se mantuvo en movimiento, para evitar ser molestado, por eso había vuelto a Oak town, el lugar era tranquilo y allí nadie lo molestaba. Gajeel le creía, Totomaru odiaba a su padre y con los años parecía aún mas resentido.
Terminaron por soltarlo y Gajeel lo acompañó hasta su auto, ya que Levy no quería mostrarse tan confiada.
-Todavía conservas esta basura...- Le dijo Gajeel y dio unos golpes al techo de un Falcon XB GT coupé de color negro, que habían robado de un mafioso cuando eran adolescentes.
-Es un clásico, no me voy a despegar nunca de él.
Levy que estaba al lado de Gajeel, estaba incómoda.-Esperare allí.- Señaló al otro lado en la vereda.-Adiós, gracias por la información, y perdón.- Los dejó unos momentos, y se alejó mientras el licano se despedía.
-Lo mismo que dijo ella, siento todo eso, no sabíamos si ibas a colaborar o debíamos forzarte.
Totomaru dio vuelta los ojos, pero se restregaba el cuello como si aún sintiera la soga con la que Levy lo había atado, y luego observó a donde estaba la chica esperando por Gajeel.-¿Estás seguro que no puedo quedármela? Es demasiado... comestible.- Se relamía. -No la forzaré, puedo ser muy persuasivo cuando quiero.
Gajeel lo tomó de su chaqueta y le gruñó.-Es mía.
-Tranquilo, un poco de competencia no es malo.- Se rió y Gajeel lo soltó, aunque seguía irritado.
-Este es mi número.- Le pasó un papel con su celular anotado.-Si sabes algo, llámame.
El vampiro asintió y tras guardarse el número en la chaqueta, se subía al auto para alejarse del lugar. Gajeel no esperó mucho tiempo para acercarse a Levy.
-Hey Lev, eso fue impresionante, no sabía que podías dar tanto miedo, gihi.
Comenzaron a alejarse caminando.-¿Quieres ver algo mas impresionante?- Le dijo, él le sonrió y ella sacó su celular para mostrarle algo. -Coloqué un rastreador en su auto, cortesía del papá de Cana.
-Wow, ¿a qué clase de secta conspirativa pertenecen ustedes las brujas?- Le dijo Gajeel.
-¡Hey! Eso es grosero.-Lo golpeó en el estómago, pero luego se rió.-¿Crees que fui creíble? No creo que lo hubiese podido matar, pero intente actuar mi papel.-Él solo sonrió, Levy era de temer.
Ya era pasada la medianoche, el clima había refrescado pero era tolerable. Ambos avanzaban por las calles de Oak town, y como era sábado el lugar se veía transitado por la gente que salía con amigos, a tomar algo o bailar.
-Gajeel, tengo una pregunta. ¿Por qué no quisiste transformarte y solo te quedaste en forma intermedia?
-Totomaru no sabe todo de mi, siempre intenté ser reservado, y él solo conoce mi forma de hombre lobo, no quería cambiar eso.- Le respondió y ella se rió.-¿Qué es lo divertido?
-Nada, se que son tres formas en las que puedes convertirte, y es solo que él conoce tu forma de hombre lobo y yo las otras dos, no se, me causó gracia...- Se detuvo y Gajeel seguía avanzando.-Soy muy rara, ¿no?
-Los dos lo somos, no te preocupes.- La observó un momento y luego al bosque que estaba a su derecha.-Ven.-La tomó de la mano y ambos se adentraron en el bosque.
Pasaron unos minutos, y seguían caminando, Levy tropezó en varias oportunidades, pero Gajeel había evitado que cayera y la ayudaba a avanzar, hasta que se detuvieron en un espacio abierto rodeado de arboles.
-Era uno de los motivos por los que me gustaba vivir aquí, a donde veas hay bosque.- Le dijo y ella solo lo observaba en silencio, sin entender porque la había llevado hasta allí.-Dijiste que solo conocías dos de mis formas, ¿no?
Levy asintió y observó como él empezó a sacarse la campera, y las zapatillas, dejándolas a un lado, para luego arremangarse la remera, y con un gruñido contenido sus manos empezaron a transformarse en garras, al igual que sus pies, que tenían el quiebre natural de los talones, al transformarse en patas, pero lo que la asombró fueron las orejas. En los momentos que lo había visto así, estaban defendiéndose, por lo que no había podido mirarlo detenidamente. Le gustaban, ya que se fusionaban con su cabellera, y lo hacían ver tierno.
-Cúbrete la vista.- Él estaba nervioso, pero quería que ella viera todo lo que él era, si deseaban avanzar en lo que fuera que tenían, así que se sacó la remera, dejando su torso desnudo. Levy no se cubrió los ojos hasta que él no empezó a desabrocharse los pantalones, y solo comenzó a mirar cuando escuchó un sonido extrañó por demás: era el sonido de los huesos de Gajeel acomodándose y sus músculos estirándose. Levy había dejado caer sus manos a cada costado y lo miraba con los dos ojos abiertos de par en par, el cuerpo del hombre frente a ella empezaba a cambiar, se hacía mas alto, su piel se tornaba mas oscura, todo se cubría de pelaje, del mismo color negro de su cabello, pero sus facciones era lo que mas le llamaba la atención, como su rostro se adaptaba, sus pómulos, su nariz, cambiaban para quedar en un forma intermedia entre el rostro atractivo del hombre que tanto le gustaba y el del lobo negro que conocía, era algo bestial y tenía que sentirlo, era fascinante.
Gajeel estaba consciente de todo, ella lo miraba y sabía que debía pensar que era grotesco, pero no se esperaba que empezara a acercarse estirando la mano hacia su rostro. Él se agachó un poco para que ella pudiera alcanzar su hocico, y Levy volvía a tocar sus piercings, como la primera vez, pero ahora en la forma clásica de los de su especie, y no en el lobo que ella había conocido. Intentaba respirar tranquilo, cerrando los ojos, porque la calidez que sentía en el tacto de sus manos lo inquietaba, pero cuando ella dejó de hacerlo, volvió a abrirlos y ella lo miraba sonriente.
-Ahora Kurogane.-Decía juntando sus manos y dando un pequeño aplauso. El movió su cabeza ante la actitud de la chica, y empezó el proceso de cambio, de alguna forma todo su cuerpo se reducía y en segundos frente a Levy estaba Gajeel convertido en ese lobo totalmente negro. Ella se puso de rodillas y lo abrazó del cuello.-Me encanta cuando te conviertes en Kurogane.- Se separaba y le tocaba la punta de la nariz con su dedo y reía.
Él sintiéndose con mas audacia que nunca, comenzó a lamerle el rostro.-Gajeel, me haces cosquillas...- Se reía, dejándose caer de espaldas. Él transformándose de vuelta en humano, la atrapó con sus brazos debajo de él.
Ella se lo quedó observando sonriente, la luz de la luna creciente iluminaba sus facciones, su cabello azul ondeado brillaba como si fuera el agua de un río, formando un halo que la rodeaba. Ella era todo lo que quería, era tan bella, cálida, y con ese aroma que le hacía recordar al bosque que los rodeaba.
-Levy, debo decirte algo.- Se acercó un poco mas a ella, y le quitó unos cabellos que habían quedado en su mejilla.-Eres tan alegre, inteligente y sumamente hermosa. Me gustas mucho...
-Tú también me gustas.- Le dijo acomodando uno de los mechones de cabello negro que caían sobre ella, y colocándoselo detrás de su oreja, para luego dejar la mano en su mejilla. -Eres fuerte, increíblemente atractivo y muy astuto, ¿o te piensas que no me doy cuenta que estas encima mio desnudo?
Él se ríe. -Levy...Voy a besarte...- Le avisa, pero antes de que pueda hacer nada, ella rodea su nuca con sus brazos, cierra los ojos y lo hace primero.
Gajeel se sorprende, pero se derrite contra sus labios, también cerrando los ojos, porque quería sentir todo. Sus labios lo hacían querer gruñir de satisfacción, porque eran tan dulces, tan suaves, que a pesar de que era el primer beso que compartían, sabía que se haría adicto a su sabor, a ella. Sus cuerpos estaban pegados, él tomaba su rostro con una de sus manos, mientras con la otra la sostenía de la cintura para mantenerla cerca, como si Levy fuera a alejarse en cualquier momento. Ella era una besadora agresiva y él quería sentir todo lo que hacía meses se había estado reprimiendo de probar, por no querer ser demasiado lanzado. Pero ahora sabía que no la iba a dejar ir, este iba a ser el primero de muchos besos, porque ya lo había dicho mas temprano, ella era suya.
Para Levy todo parecía un sueño, Gajeel la tenía cautivada con su beso, sus labios se apoyaban firmes contra los de ella, seguros de lo que querían, no era solo su beso, él la tenía cautivada desde que lo había conocido. Sus labios eran tan calientes, su cuerpo lo era, y ella ladeaba la cabeza como para que el acceso a su boca sea mas cómodo para él. Levy comienza a acariciar su gran espalda, sus brazos tan fuertes, su cabello largo y suave. Le gustaba cuando sus narices se tocaban y podía sentir los piercings que llevaba ahí, o cuando él la obligaba a abrir mas su boca, para invadirla con su lengua, experimentando esa electricidad que estaba haciendo cortocircuito con sus emociones. Todo lo que era Gajeel le gustaba, y deseaba que ese momento no terminara nunca.
Estaban atrapados en su mundo, en esa burbuja que se creaba cada vez que estaban juntos, cuando comienzan a sentir las primeras gotas de lluvia. Se separan agitados, casi sin aire, y miran al cielo, para luego volver a mirarse.
-Creo que tendremos que ir volviendo, antes que se largue mas fuerte.- Levy le da un rápido beso, Gajeel se pone de pie y la ayuda a reincorporarse.
Levy evita mirarlo mientras él se cambiaba, y miraba a las nubes, para que la llovizna que se estaba transformando en lluvia, calmara el calor de sus mejillas que estaban totalmente sonrojadas. Lo había besado y había admitido cuan atraída se sentía hacia a él. ¿Cuando se había vuelto tan decidida?
-Ya estoy.-Gajeel le avisaba y ella se daba vuelta. Viendo su sonrisa, sabía que era decidida porque Gajeel hacía que valga la pena ser así de arriesgada.-¿Vamos?- Él extendió su mano y ella se la tomó, entrelazaron sus dedos y se apresuraron a salir del bosque, que a pesar de ser muy espeso y poblado de arboles, no podía detener por mucho tiempo la lluvia torrencial que se avecinaba.
Capi nuevo, y acá todavía es viernes, volví a la normalidad de actualización... :)
Llegó el beso, y nada pudo detenerlo, solo el clima jaja. Espero que les haya gustado, este capitulo es un poco mas largo, a modo de regalo navideño y porque me extra inspiré y hasta quedan cosas pendientes para el próximo cap :)
Gracias como siempre por los reviews a Yume Fujimi, Shonenevolution, levyroses, Hati-chan y Asia12.
Wendy: Si, era un momento para romper todo, pero ya está, hubo beso y al fin están juntos.
Lola: No te preocupes el fic es rated M, así que va a haber lemon, pasa que los personajes van como evolucionando y no da que lo hagan porque si, pero en algún momento esto va a subir de tono, pero hay que dejar un poco de espacio para contar la historia.
Crispy: También me agrada Freed en el manga/anime, pero hasta a mi me estaba cayendo mal en el fic jaja. Y me gustó bastante escribir los momentos Gale del anterior, así que me alegra te hayan gustado al leerlos, es que son tan lindos los dos.
Supongo que en este capítulo la historia va a superar los 3 dígitos de reviews, cosa que me hace re feliz, así que les propongo que sugieran ideas, y yo hago un one-shot de celebración. ¿Qué les parece? Obvio sería GaLe, ustedes deciden si rated T o M, y díganme ideas, así fusiono todo en algo entretenido de leer y armo una historia o dos, ¿quién sabe?.
Que pasen una linda navidad. Nos leemos el próximo viernes.
