LA HISTORIA NO ES MIA, ES DE T.G. Kira, PERO MUY AMABLEMENTE ME DIO PERMISO PARA ADAPTARLA A BLEACH.
LOS PERSONAJES DE BLEACH SON PROPIEDAD DE TITE KUBO.
Capitulo narrado por Rukia.
GRACIAS POR COMENTAR: Gzn: te dejo la continuación, espero te guste, Ghost iv: si, sé que tiene mucho Oc pero no podía dejar a Byakuya fuera del fic, lo del apellido de Rukia no estaba muy segura al principio pero es Shiba ya que pienso que Kaien se porto como un padre con ella, Onny-Chan: si creo que tienes razón pero con tal de tener un doctor como Byakuya me aguanto el dolor : D, RukiaJr-chan: gracias por el comentario, aquí está la continuación, vickyallyz: jeje Byakuya no podía faltar, Darkrukia4: gracias, Ryunna-san y Yunna-san: gracias por seguir leyendo, vare77: gracias, Viictoriia: gracias, DaisukiNekoHentai: no, lo siento no hay ese capítulo T.G Kira no lo escribió, Mei Fanel: gracias por comentar y si tendrán que enfrentar algunas dificultades, Basi: lo siento no te puedo adelantar nada sobre los sentimientos de Ichigo, pero poco a poco se irán aclarando, Yare Kurosaki: muchas gracias qué bueno que te gusto, solo una aclaración, yo no escribí la historia solo la adapto a Bleach, LORENIS-CHAN: gracias por seguir comentando, y a quien no puso nombre.
PORCELANA
CAP. 14 ARRIESGO MI CORAZÓN, NO IMPORTA
Después de mi pequeña reunión con el Dr. Kuchiki camine de regreso a mi lugar de siempre, la habitación de Ichigo. Sabía que tal vez Kisuke se estuviese despidiendo de Ichigo así que camine lentamente para darles tiempo. Cuando por fin estuve frente a la puerta, pude escuchar la voz de Kisuke.
—Veras que todo saldrá bien.— le decía Kisuke.
Me hice a un lado de la puerta para no seguir escuchando, pasaron como cinco minutos hasta que la puerta se abrió y Kisuke salió.
—Rukia, ¿Qué haces aquí?— pregunto divertido.
—No quería interrumpir.
—Supongo que has aceptado la propuesta de Byakuya.— habló seguro.
—Así es, doctor.
—Sabes que se te pagaran las horas extras.
—No se preocupe por eso.— le sonreí— La verdad, lo único importante es que el pueda mejorarse.
—Me alegra tanto que pienses así.— dijo devolviéndome la sonrisa.— Espero volver a verte muy pronto.— se despidió.
—Yo se que así será, tenga fe que todo saldrá bien.— dije mientras lo abrazaba.— Salude a Yoruichi de mi parte.— le sonreí soltándome del abrazo.
—Así lo hare. Cuídate mucho.
Me dio un poco de nostalgia el despedirme de él, se había ganado mi respeto y mi cariño. Deseaba que todo lo que fuese a pasar con él y su esposa fueran cosas buenas. Con estos últimos pensamientos volví a entrar a la habitación.
Sin darme cuenta el día había terminado y la hora de despedirme de Ichigo había llegado.
Como Byakuya me había indicado no le di el sedante.
—No te vayas aun.— me rogo, normalmente el ya estaría dormido.
—Me quedare un rato mas, pero intenta dormir.— acorde.
Me senté junto a él en la cama.
—¿Cómo es el otro doctor?— preguntó suavemente.
—Bueno, se ve como una buena persona. Confio en Kisuke y si él dice que es un buen doctor así debe ser. Pero me parece muy serio.— termine pensativa, todo eso eran primeras impresiones, con el tiempo sabría más acerca de ese misterioso doctor.
Sabía que Ichigo no estaba dormido, pero debía irme. Bese su mejilla y salí de la habitación.
Ya en mi departamento me dispuse a arreglar una pequeña maleta para las cosas que necesitaría. Una vez hecho, tenía que pasar avisándole a Soi Fong para que no se asustara cuando no me viese llegar a casa.
Toque suavemente su puerta.
—¿Quién es?— escuche su voz lejana, podría adivinar que estaba en su habitación.
—Soy yo: Rukia.— grite un poco para que ella me escuchara.
—Entra, está abierto.— volvió a contestarme.
Hice lo que me dijo. Pude notar como la sala estaba completamente oscura, la luz que había provenía del pasillo.
—Ya salgo.— me dijo desde la recamara.
Me senté a esperarla a que saliera. Al cabo de un rato ella salió.
Le conté a Soi Fong que los por un tiempo no estaría en casa y el porqué de eso.
—Ya veo.— susurro con la mirada perdida por un rato.— Pues espero que eso lo ayude, aunque creo que solo tu presencia lo hace sentir bien.— termino con una sonrisa.
—¿Por qué lo dices?— pregunte confundida.
—Bueno por lo que dices el parece quererte mucho.
—Pues sí, el está muy encariñado conmigo.— Soi Fong movió la cabeza negativamente.
—Él no está encariñado contigo, el te quiere, podría decir que te ama.
—Como crees Soi Fong. Él no puede tener esos sentimientos hacia mí.
—¿Por qué no? ¿Por qué esta en una institución mental?— cuestionó molesta.
—No, no…. es que….—
—Rukia él te quiere demasiado, solo que no te quieres dar cuenta. ¿Y sabes que es lo peor? Que tú también lo quieres y no lo aceptas.
—Yo lo quiero, lo aprecio mucho.
—No Rukia. Tú sientes algo más fuerte por él. Mira todo lo que haces por él. Todo lo que estas dispuesta a arriesgar por su bienestar. Eso no lo harías por cualquiera.
—¿Crees que…?— empecé la pregunta con voz un poco temblorosa.
—Él hecho que este internado no significa que no tenga un corazón.— dijo con enojo, pero al mismo tiempo se podía ver en ella una mirada triste.
—Jamás he dicho lo contrario.— espete molesta.
Abruptamente Soi Fong cambio la conversación.
Le deje la llave de mi departamento y me despedí de ella.
Pude notar que en sus ojos había cierta tristeza, como si le molestasen mis palabras. No entendía el porqué, pero sabía que de cierta manera ella tenía razón.
¿Pero tendría razón en mi sentir? Claro, lo quería demasiado pero ¿era posible que yo….? no, no, claro que no. No podría haberme enamorado de él.
No pude pasar bien la noche, pensando en eso.
Llegue temprano al hospital, llevaba mi maletín algo pesado. Pase directamente hacia la habitación de Ichigo.
En cuanto entre el me miro extrañado.
—Buenos días.— lo salude poniendo la maleta en una esquina.
—Hola, ¿Qué traes ahí?— pregunto con visible curiosidad.
—Ichigo, quiero decirte algo.—Me senté junto a él.—El doctor Kuchiki me ha pedido que me quedase contigo por las noches, él necesita monitorearte por las noches y yo le he dicho que si. Sé que a lo mejor te molesta que yo venga a invadir tu espacio pero…
Ichigo me callo poniendo su dedo en mi boca.
—Shhh.— susurro.— para nada me molesta que estés conmigo, creo que no habría algo mejor que tu estuvieses siempre conmigo.— sus ojos mostraban una gran dulzura y felicidad.
—Me alegro.— dijo con una sonrisa, el recostó su cabeza en mi hombro.
—Gracias.— susurro cerca de mi oído.
—¿Por qué?
—Por estar conmigo.— yo le sonreí con dulzura, mientras tenía sentimientos encontrados. Siempre su cercanía me ponía nerviosa, acelerada, pero no era algo malo. Era un sentimiento maravilloso.
¿Podría ser como Soi Fong dijo?
Si. Mis sentimientos por el eran más allá del simple compromiso laboral y el encariñamiento cotidiano. Era algo más fuerte. Era amor.
¿Pero si fuese posible que yo lo amara, que tan dañado quedaría mi corazón?
¿El podría amarme por igual?
Soi Fong me había dicho que así era. Pero ¿y si no?
El tiempo siguió transcurriendo mientras ambos estábamos ahí, en silencio.
Al cabo de un rato me aleje un poco de él. Pude ver en su rostro marcadas ojeras que no había notado al entrar.
—¿No has estado durmiendo bien?.
—No. Pero no importa.— me regalo una sonrisa tranquilizadora.— No te preocupes. Ahora todo está bien, contigo aquí, todo está bien.— murmuro. Sus palabras me resultaron un tanto raras.
Hicimos la rutina de todos los días, mientras en mi mente seguían rondando las dudas acerca de lo que sentía hacia él.
Llego el medio día. Era hora que el doctor Kuchiki se presentara. Puntualmente el llego. Entró a la habitación, me saludó y luego se dirigió a Ichigo.
—Hola Ichigo. Mucho gusto, soy Byakuya Kuchiki.— saludo Byakuya mientras se sentaba frente a nosotros.
—Buenas tardes, doctor.— le contesto Ichigo, sabía que sería muy difícil para el este cambio. Se notaba él un poco el efecto de la ausencia de los medicamentos en su organismo, a pesar de ser el primer día se mostraba un poco errático, distraído, asustado.
—Bien Ichigo, hoy solo quiero que me hables de lo que haces todos los días aquí. Quiero que te acostumbres a hablar conmigo.— el doctor Kuchiki hablaba con mucha amabilidad pero aun con cierta frialdad en su tono.
—¿Cómo qué?.
—Dime qué haces cuando despiertas. No sé, cuéntame de tu día.
—Despierto y me arreglo. Espero a que Rukia venga para desayunar. Ella viene y luego salimos al patio, me gusta dibujar ahí y luego entro para hablar con Kisuke, almuerzo con Rukia y vuelvo un rato al jardín o a veces regreso aquí.— dio el pequeño resumen de su día. Byakuya solo anotaba en su cuaderno, me di cuenta como cambio su expresión en la parte de "almuerzo con Rukia".
—Bien, aquí dice que desde hace algunos años dejaste de salir de tu habitación. ¿Podrías decirme el porqué?
Ichigo no contesto, solo mantuvo la mirada gacha.
Byakuya volvió a preguntar pero Ichigo se negaba a responderle.
—Ichigo, dile al doctor. Sabes que es por tu bien.— intente convencerlo.— Por favor, Ichigo.— le suplique.
Él me miro con sus ojos llenos de angustia, suspiro y volvió a bajar la mirada.
—Había una chica. Ella gritaba. Era en las habitaciones al final del pasillo. Un día salí de aquí, el doctor no estaba. Camine directo a esa habitación, y la vi. Estaba atada a una camilla, tenía muchos cables puestos en su cabeza.— por su rostro corrían lagrimas mientras el contaba su relato. —Tenía el cabello negro completamente enmarañado y lloraba, lloraba mientras llamaba a un chico. Me cole en la habitación e intente zafarla, pero no pude, ella seguía llamándolo, le pedí que ya no llorara, pero decía que le dolía. Intente distraerla, iba a seguir con ella pero los doctores me atraparon ahí. Me dijeron que si volvía a salir de mi habitación me pasaría lo mismo que a la chica.
—¿Qué le pasaba?— pregunto el doctor, lo mire mal por seguir insistiendo pero el ignoro mi molestia.
—Los cables la lastimaban.— inmediatamente supo lo que le pasaba. Electroshocks.
—¿Por eso temías salir?
Ichigo solo asintió.
—¿Supiste más de la chica?
—Siempre la oía gritar. A veces quería salir a ayudarla pero no podía, los doctores eran más grandes que yo. No podía defenderla.— Ichigo seguía sollozando.— Le preguntaba al enfermero por ella. A veces me decía que estaba bien, pero no, ella gritaba, yo lo sabía.
—Ya Ichigo, tranquilo.— le susurraba mientras intentaba calmarlo.
—Ella murió.— masculló
—¿Cómo?— volvió a preguntar Byakuya.
—La chica murió. Me lo dijo el enfermero, me dijo que Shaolin Fong murió.— cuando menciono ese nombre solo pude pensar en mi amiga, pero claro eso no era posible, solo era una coincidencia. Por un momento mire a Byakuya y parecía haber visto a un fantasma, estaba pálido y se quedo sin voz. Pero rápidamente recobro su semblante normal.
Por mi parte yo tenía un nudo en la garganta ante todo lo que había revelado Ichigo. Estaba seguro que todo lo que conto era de cuando era maltratado aquí.
—¿Ichigo, todo eso ocurrió cuando Kisuke no venía a verte?— siguió con el interrogatorio después de un momento, parecía como si no le interesaba lo afectado que Ichigo estuviese.
—Sí. Cuando el otro doctor estaba aquí.
—¿Qué hacia ese doctor contigo?
—Doctor Kuchiki, no creo que deba…
—Rukia, déjame continuar.— me reprendió con su mirada gélida. Me mordí la lengua para no contestarle algo.
Ichigo volvió a quedarse en silencio pero Byakuya volvió a insistirle hasta que Ichigo empezó a hablar de nuevo.
—El doctor se llevaba a Masaki y me dejaba solo, encerrado, no quería estar solo ni encerrado.— susurro.— Me hacia dormir mucho tiempo y las enfermeras, ellas no eran como Rukia, eran malas, me gritaban mucho. Tenía miedo. No quería estar con ellas. — Mas lagrimas salían de sus ojos. Y las mías lo acompañaban, no podía creer todo lo que había tenido que pasar.
—Ya Ichigo, tranquilo.— pasaba mi mano por su espalda intentándolo calmar.
—Intenta calmarte Ichigo.— le aconsejo Byakuya, su semblante seguía inmutable. Yo tome su mano para calmarlo.
El resto de la sesión Byakuya le pregunto de acerca de su tío y de Unohana.
Pero veía como miraba nuestras manos entrelazadas, como si fuese un crimen.
—Muy bien, creo que eso ha sido todo por hoy.— anuncio Byakuya poniéndose de pie.— Ha sido algo muy ilustrativo por decir lo menos.— dijo mientras ojeaba su cuaderno.—Entonces, Ichigo, ¿nos vemos mañana?.
Ichigo solo movió la cabeza en forma afirmativa.
Byakuya me hizo un ademan para que lo siguiese, en cuanto Ichigo noto que salía con él, me tomo de la mano.
—No te vayas.— me rogó, en sus ojos aun había angustia. Sabía que las cosas que había hablado hoy lo lastimaban, pero quizás de alguna manera era necesario que las sacase.
—Ya vuelvo, no te preocupas. ¿Te acuerdas que hoy me quedare?— pregunte tiernamente mientras acariciaba su mejilla.
Byakuya nos miraba con una mirada inquisitiva. En cuanto pude soltarme salí detrás de él.
—Recuerda claramente sucesos ocurridos aquí.— habló con monotonía.— debemos ahondar más en lo que recuerda, para poder llegar a lo que no, no será fácil, pero creo que podremos conseguir un progreso.
—¿Por qué tenía que hacerlo así?— pregunte molesta.— ¿Por qué tenía que hacerlo mencionar cosas dolorosas? ¿Por qué de esa manera?.
—Porque era necesario, que no se nuble tu juicio Rukia. Eres su enfermera, no su madre, no su hermana, no eres nada de él. Es por eso que hasta ahora el tratamiento con Kisuke no ha funcionado, no tiene perspectiva. No te confundas Rukia debes actuar profesionalmente, es tu paciente, no lo olvides, nada más eso.
Sus palabras retumbaban en mis oídos mientras regresaba a la habitación.
Nada más eso.
No.
Ichigo no era nada más eso. Ichigo era mucho más que eso.
Entre a la habitación y Ichigo tenía su semblante triste y cansado.
—¿Cómo estás?— pregunté, aun sabiendo la respuesta.
—No me siento bien, estoy cansado.
—Duérmete entonces.
—Me prometes que estarás aquí.— volvió a pedirme
—Claro que sí.
Ichigo se acomodo rápidamente en la cama. Mientras yo empezaba a acariciar delicadamente su cabello, hasta que se quedo dormido.
Me quede contemplando el rostro de Ichigo un momento, y me di cuenta de algo.
A pesar de las palabras de Byakuya, yo sabía que Ichigo tenía una parte de mi corazón. Hoy lo había entendido.
Porque yo le quería mas allá que mi paciente. Él era mi vida. Lo quería tanto que estaba dispuesta a arriesgar mi corazón por él.
Yo sabía que él no podría corresponder mi amor en su estado. Pero yo podría mostrarle el mío estando con el tanto como pudiese. Tanto como él me necesitase, tanto como el quisiese que me quedara junto a él a costa de mi corazón.
CONTINUARÁ…
