Capítulo 14: Reencuentros.

(Voz de Claude)

Un año, ha pasado un año desde que Alexander nos diese 'el trago de la eternidad', apenas un traguito que nos ha hecho a Rocco, Tipp, Kat y a mí inmortales. Desde entonces he dedicado ciertos esfuerzos a buscar a Bella, ya no tanto por querer encontrarla sino por orgullo, nadie huye de mí si yo puedo evitarlo. Por desgracia, no la hemos encontrado; aunque… Tipp tuvo una idea hará unos días, lo más sencillo y no se nos ocurrió antes.

Bella iba a volver, a Dullsville, al 'Rincón de Luna'; había dejado allí a gente, había gente al cargo de llevar el negocio y había dejado a sus queridos secuaces allí; eso significaba sin duda que iba a regresar.

Así que allí estábamos, viajando como podíamos tras 2 años de haber desaparecido Bella, con solo 1 año de edad como puros, volviendo al lugar del crimen, al lugar donde nos convertimos en vampiros puros.

"¿Falta mucho?" Me preguntó Katt.

"No…" Les dije. "Estamos aún un poco lejos."

"Yo quiero bajar." Afirmó Rocco. "Me estoy mareando."

"Claro que sí." Le dije. "Venga, salta al medio del Atlántico, que total no te vas a ahogar."

Aunque hubiésemos hecho el último paso, era evidente que ser puro no eximía de ser tonto como Rocco, o tímido como Tipp, y desde luego, no salvaba de nuestras obsesiones.

"¿En serio creéis que habrá vuelto?" Dijo Katt.

"No, pero hay un 99 por ciento de probabilidades de que vuelva por allí." Me apoyó Tipp.

"Con que hubiera 10 ya hubiese vuelto." Le dije.

"Bueno, ya estaba un poco harta de la niebla y la lluvia." Dijo Katt.

"No me voy a acostumbrar a no poder salir de día." Dijo Rocco. "Con lo divertido que era jugar a deportes con los humanos."

"Un precio pequeño, ahora ya no se ríen de nosotros ¿no?" Le dije. "Los que se rieron de nosotros, los que nos humillaron, los que nos escupieron… todos ellos han pagado por lo que nos hicieron. No más burlas, no más rechazos, no más robarnos las presas… ahora nadie nos tiene por menos, y los que lo hacían…" Les dije apretando el puño en el reposabrazos y notando demasiado tarde cómo se deshacía bajo mi fuerza sin poder remediarlo.

Suspiré soltándolo abochornado e intentando taparlo.

Me pregunto qué diría Bella cuando volviese y se encontrase con los nuevos nosotros.

(Salto espacio-temporal)

"Ahhh... por fin..." Dijo Rocco estirándose tras bajarnos del coche.

"Puff, aún inmortales estos viajes son lo peor." Dije frotándome los riñones tras el viaje en el coche que habíamos recuperado.

"Estais todos chochos." Nos dijo Kat.

"Bueno, pues chochos o no vamos a encargarnos de esto." Dije mirando el edificio donde ponía "Pisos libres".

"Yo me encargo." Dijo Kat. "Y Tipp nos sacará un precio medio justo."

"No os paséis demasiado." Les dije divertido.

Desde que éramos puros, las habilidades de control mental habían mejorado, mucho. Con solo un pestañeo, Kat le sacaría a quien fuera lo que fuera, gratis. Y efectivamente, al cabo de un rato, se asomó como un gato en la ventana e hizo un gesto de pulgares arriba para indicar su éxito.

"Vale, pues ya tenemos casa." Dije. "Ahora al siguiente paso."

"No esperarás que volvamos a fichar en el instituto ¿no?" Me dijo Rocco.

"No seas tonto." Le dije cruzándome de brazos. "No podemos salir al sol ¿recuerdas?"

"El problema es que nos verán." Afirmó Tipp tranquilo desde las escaleras donde había bajado. "¿Vamos a decir que nos enseñan en casa?"

"Es una opción." Afirmé. "Nuestros padres nos han puesto un tutor particular y nos da clase en casa, por eso nos hemos vuelto un poco... 'nocturnos'." Afirmé haciéndoles sonreír. "Y hablando de eso... esta noche me apetece salir."

"¡Hum!" Dijeron los tres sonriendo divertidos.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jagger)

"Bueno, pues venga, a abrir." Les dije a todos los 'curritos' del 'Rincón de Luna'. "Luna, esta noche procura no causar otro problema." Le dije suavemente. "Si aún no estás a tope será mejor que esperes y tomes algo, 'tofu' en lugar de eso."

"Me encuentro mucho mejor." Me dijo suavemente.

Eso había sido hacía un buen rato, pero en lugar de una noche tranquila y típica, resultó que hubo más problemas de los normales, mientras yo estaba metido en mi reservado haciendo las cuentas de los locales.

"Jagger, preguntan por ti." Me dijo Kobu desde el walki-talki.

"¿Quién?" Les dije.

"Familia." Afirmó al otro lado. "Cansinos pero familia."

"Si es Valentin dile que se esfume." Afirmé.

"No, no es Valentin." Me dijo. "Es un Steerling."

"Oh, dios. Otra vez Alexander no." Dije. "Ya teníamos el hacha de guerra enterrada…"

"No, no es Alexander, es Claude." Me dijo un chico con pinta de modelo punk-gótico saludando.

¿Claude? No me sonaba, pero me dio curiosidad.

"Así que un Steerling." Le dije.

"Por parte de madre, sí." Dijo divertido. "Se supone que nuestras madres son primas, así que supongo que no te importará que hayamos venido a saludar. Nos hicimos amigos de la anterior dueña, ya sabes, Bella."

Así que la conocían, bien.

"Sí, es un poco rara." Le dije. "Pero más o menos buena gente."

Luna me había advertido que en aquel lugar, salvo Alexander que era de la familia, el resto no sabían la verdad sobre ella porque no se había descubierto gracias a su… 'particularidad'…

"Sí, solía ir al instituto con nosotros." Me dijo. "Pero desapareció. Por lo que se ve se la llevaron a casa porque se había escapado o algo así."

"Exacto." Le dije; aquello iba a ser interesante y muuuuuy divertido. "Su padre es un hombre de recursos. La encontró y la llevó de vuelta."

Más que su padre se rumoreaba que habían ido a buscarla ciertos… cazadores, de la familia, como ella. Pero claro, eso era un dato que no había trascendido a esos niveles, y él sabía demasiado para haber sido solo un compañero de clase-amigo.

"Era raro, nunca pensé que fuese una joven huída." Afirmó. "Aunque tenía pinta de cualquier cosa."

"Y eso que mi hermana le dijo que se vistiese mejor." Dije con ironía.

"Pse, ese estilo le iba." Afirmó el chaval. "Por cierto, no habréis tenido noticias de ella ¿no?"

"Pues sí, está en casa de su familia, haciendo de niña buena y tragando con el castigo." Le dije mintiendo a medias. "Pero bueno, es lo que se podía esperar."

"¿Y no va a volver?" Me preguntó. "Sería una pena, se la echa de menos."

Apostaría a que este no llevaba demasiado por aquí, aunque habían venido varias personas preguntando por ella, cuando se fue y poco a poco habían dejado de preguntar, solo Alexander y su chica-mortal Raven seguían preguntando de vez en cuando, claro que, ahora que yo estaba allí, venían mucho menos.

"¿Y si tanto la echáis de menos por qué no la escribes?" Le pregunté pinchándo un poco divertido.

"No tenemos dónde." Me dijo divertido.

"Tsk, lástima." Le dije picándole un poco más. "Si quisiera que la encontrarais os hubiese dado la dirección."

"Venga ya, 'primo'." Me dijo. "¿Me das la dirección?"

"Mejor aún, te daré una cuenta de correo donde puedes escribirle." Le dije divertido aparentando querer ayudarle. "Supongo que tendrás alguien que sepa cómo hacerlo así que… aquí tienes." Le dije garabateándole la dirección de su cuenta de correo que Luca le miraba casi a diario y por la que les escribíamos para que los viejos no se enterasen de nada. "Le podrás encontrar aquí, aunque no suele contestar siempre, es decir, que igual tarda una semana o así en llegar una respuesta. Eso considerando que quiera contactar contigo, claro. Y ahora… un placer haberte visto pero tengo trabajo."

"Bueno, pues como veo que esto va a mejor… si necesitas camareros no dudes en avisarme, somos familia."

"Sí, claro." Le dije. "¿Tienes experiencia?. ¿En cuantos bares o restaurantes has servido antes? Ya, claro, lo imaginaba. Ya veremos…"

Contratarle, a él, sí hombre. Creo que me fui aguantando la risa todo el camino de vuelta a mi reservado, y cuando cerré y estuve seguro que estaba a salvo, me puse a reírme.

"¿Se puede saber qué te hace tanta gracia?" Me dijo una voz familiar. "Y sobre todo, ¿se puede saber quién te ha dado permiso para montarte este chiringuito sin permiso?"

"Vaya, así que estás aquí." Le dije divertido.

"No te vayas por las ramas, contésteme o te haré otro tatuaje, pero este no dejará de sangrar." Me dijo.

"Y tendrás a un montón de familiares aquí, dudo que eso te interese." Le dije con ironía ante su plan. "¿Quieres algo?" Le ofrecí. "¿Chapagne, vino… sangre?"

"No, quiero que me contestes." Me dijo.

"No hasta que no te muestres." Afirmé.

Fue algo curioso, su voz había sonado justo a un lateral mío, pero con apenas un ligero hilo de aire, noté una presencia tras de mí y apareció en las sombras tras de mí.

"Vaya, veo que has mejorado." Le dije viendo a una chica morena con el pelo recogido en el cogote en un despuntado y un par de mechones a los lados de la cara, vestida de negro y con una especie de cinturón de tela cogido en una cadera y colgándole como si fuese una bufanda de las caderas.

Parecía más pálida y su cara mostraba claros signos de que no le había ido nada bien, así que me preocupó; pero lo más curioso, era que aún con esa cara de mala leche, tan demacrada y oscura, aún así, no parecía haber perdido ni un ápice de su porte regio ni su belleza sobrenatural pero a la vez tan humana.

"Qué me miras." Me dijo molesta.

"Has cambiado." Le dije.

"Estoy cansada ¿eso dice algo?" Me dijo tirándose en mi sofá-ataud.

"Sí, que eres muy rara." Afirmé yendo a sentarme en el poco hueco que había dejado. "¿Y los rumores de que te habían encontrado los 'perros de presa'?"

"Me encontraron, así que preferí irme con ellos." Me dijo. "Las cosas no están nada bien por nuestra tierra, esos colgados insisten en que tengo una familia."

"¿Y es cierto?" Le dije.

"Tus padres y hasta los de Alexander dicen que sí." Me dijo mirándome y mostrándome que su 'cansancio' llegaba hasta el punto de mostrar sus ojos realmente. "Así que no sé qué creer, pero desde luego, a mí el que se supone que es mi familia no se me acerca, eso te lo puedo jurar."

"¿Tan mal está?" Le pregunté.

"Nooooo… solo es un maldito emo llorica." Me dijo. "Pero soy más lista que eso." Afirmó levantando un dedo tras recostarse de nuevo. "Les he conseguido sacar mi libertad."

"¿En serio?" Le dije divertido y con curiosidad.

"Sí, si es cierto que ese tío es familia mía se lo va a tener que currar para demostrarme que era cierto." Me dijo. "Por cierto, a ver si tú puedes arrojar algo de luz… ¿te suena de algo el nombre de Caesar?"

Caesar, Caesar…

"Así que yo recuerde no." Le contesté.

"Ya, lo imaginaba." Me dijo. "Son unos liantes."

"Y les obedeces ciegamente." Le dije. "¿O tengo que recordarte por qué viniste aquí en primer lugar?"

"Si buscas pelea te juro que te la puedo dar." Me dijo dándome una patada con el pie en todo el hueso que me dolió bastante.

"Eh, por dios, que eso duele ¿sabes?" Me quejé sacándole el tacón de mi costado.

"Pues te jodes." Me dijo dándome con el otro.

"¿Encima de que tengo que dejar mi hogar para venirme aquí durante más de dos años?" Le dije intentando molestarla. "¿Y a cambio de qué? No he recibido nada."

"Las ganancias que has recogido hasta ahora." Me dijo.

"Minucias." Afirmé.

"Oh, sí, igual el mantenerte con vida a pesar de los problemas que has dado antes de venir aquí es poco pago para ti." Me dijo con ironía.

"Vale, buen pago, si señor." Le dije. "Por cierto, me gustaba más la sonrisa de antes."

"Mi sonrisa es para los que yo quiera." Afirmó tumbándose en el sofá como si fuese todo para ella y poniéndome los pies encima.

"Procura no destrozarme el asiento." Le dije.

"Gracias por dejarme tumbarme en él pues." Me dijo.

"Ahora en serio, dónde estás viviendo." Le dije.

"De momento en un lugar seguro." Afirmó suavemente. "Estoy esperando a regenerarme del todo."

"¿Un mal día?" Le pregunté con ironía.

"Un par de años malos." Me dijo cogiéndose un cojín y tirando una de mis preciosas tarántulas al suelo, por suerte, esta vez no la pisó. "Y ahora… largo, necesito un poco de descanso."

"Ya veo que no estás de humor." Le dije. "Procura dormir, por cierto, estaba pensando en contratar a alguien nuevo."

"Ah... haz lo que quieras." Me dijo. "Tú verás de dónde sacas el dinero, no pienso bajarte ni un dólar lo que me tengas que pagar..."

No me hacía gracia contratar a aquel tío, pero para un par de noches, por fastidiarla a ella un poco, hombre, aguantaría.

Salí de nuevo a la barra y Luna me miró.

"Adivina quién ha vuelto del corazón de Rumanía." Le dije divertido cuando nos agachamos a por la misma botella.

"No hemos visto a nadie." Me dijo extrañada.

"Piensa, es alguien que si se lo propone puede entrar en cualquier lado si ser percibido." Le dije como si fuese una adivinanza. "Está durmiendo, en mi sofá."

"¿Cómo está?" Me preguntó preocupada.

"Está durmiendo en mi sofá. Y esta vez no se ha cargado a ninguna de mis niñas" Le dije. "Eso lo dice todo. ¿No?"

"Vaya..." Murmuró. "¿Crees que necesita...?"

"Ha sido muy clara." Afirmé sacudiendo la cabeza con ironía. "No quiere que nadie la moleste en un tiempo, necesita recuperarse y lo que me sorprendería sería que se quedase aquí sin más."

"Esto antes fue un cementerio indio." Me dijo Luna. "Con cavar un hoyo sería suficiente para regenerarse sola."

Interesante, había oído que era muy meticulosa con ciertos puntos, pero ahora me quedaba claro que no era un simple rumor; no, había cuidado hasta el más mínimo detalle, como el dejarle a Luna su ataud-cama en esa sala para evitarle que tuviera que salir al alba o lo de escoger un edificio construido sobre un antiguo camposanto, pagano pero camposanto al fin y al cabo, para poder enterrarse un tiempo si era necesario.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Claude)

Aquello era alucinante, había pasado un año o más y las cosas parecían seguir como siempre, al cabo de un rato, entró alguien conocido a la sala y tan pronto nos vio a nosotros pareció alegrarse y me saludó con la mano para venir del brazo de una chica.

"Hey, dichosos los ojos." Nos dijo. "¿Ya habéis vuelto?"

"Por un tiempo." Afirmé. "Hemos venido aquí, ya sabes, tranquilidad, paz..."

"Es raro, no os hemos visto en las listas." Me dijo.

"¿Qué listas?" Preguntó Tipp.

"Las de clase, cuales si no." Afirmó. "Empezamos pasado mañana. Ya han colgado las listas."

"Ah, es que nos han dejado volver a cambio de que hagamos escuela en casa." Le dije decidiendo que la coartada del primo Alexander era la más creíble.

"Pufff, con lo guays que erais... educación en casa." Dijo.

"Ya ves, a nuestros padres no les gusta el sistema educativo de aquí." Le dije.

"¿Y habéis vuelto solo por el ambiente?" Dijo mirando a Katt.

"Buscando a alguien." Le contestó ella estallándole el globo de chicle en la cara y haciéndonos sonreír divertidos.

Vale que Trevor nos había echado una mano con lo de los viales sin darse cuenta, pero solo era una marioneta humana en nuestras manos, antes semi-eternas y ahora eternas del todo.

"¿A alguien?" Nos dijo.

"Una chica." Le dije.

"Oh, entonces dadme una foto y si está buena igual os ayudo." Me dijo.

"Cuidado, Trev." Le dije con ironía. "Esta vez la presa es mía."

"Vale, vale, que la chica elija." Me dijo. "¿Quién es?"

"¿Recuerdas a Bella?" Le dije.

"Bella, Bella... oh, la borde esa." Dijo. "Morena, alta, atlética... pero muy borde; en serio, dime que vuelves a buscarla para seguir fastidiándola y soy tu hombre, pero me temo que se esfumó y no ha vuelto."

"Oh, ya volverá... Y... Digamos que me interesa y punto." Le dije. "Aunque si la encuentras te dejo que le des un poco de quebraderos de cabeza." Añadí guiñándoles un ojo al resto divertido.

"Dalo por hecho." Me dijo. "Tendré los ojos abiertos por si la veo. Por cierto, vendréis al baile de Halloween ¿no?"

"A mí no me apetece demasiado." Dijo Katt.

"Sí, una vez vale, pero más..." Afirmó Rocco.

"Ya lo has oído." Le dije.

"Oh... ¡venga ya!" Nos dijo. "¡Tenéis que venir! Además, sería una excusa perfecta para encontrar chicas."

Encontrar chicas…

"Tú consigue que vaya todo el mundo en la ciudad de nuestra edad y ya veremos." Le dije.

"Eso es un poco más difícil, pero…" Me dijo. "La semana que viene hay una fiesta en el local." Dijo sonriendo. "Creo que aquí sí que vendrá todo el mundo. Es en el 'Coliseo', han puesto papeles por toda la ciudad así que será algo grande."

"Vale, pero por si acaso, plantéate lo de la fiesta de la noche de los difuntos." Le dije.

"Claro. Entonces… ¿venis, no venís?" Me dijo.

"Consigue lo que te he dicho y ya hablaremos." Le contesté divertido ante la idea que se me acababa de ocurrir.

"¿Qué planeas?" Me preguntó Katt tan pronto se marchó.

"Demos un show para la noche de los difuntos." Le dije. "Ya usamos una de sus fiestas una vez, podemos hacerlo otra vez."

"Claude, si me permites el consejo, creo que tu obsesión no puede ser buena." Me dijo Tipp.

"Nadie huye de nosotros." Le dije. "Y menos una chica normal, por muy bonita y apetecible que sea."

"Eh, tú." Me llamó el 'supuesto primo' que me había salido haciéndome gestos para que me acercase a la barra.

"¿Qué?" Le dije.

"¿Sigues interesado en trabajar aquí?" Me dijo.

"¿Sin experiencia?" Le dije.

"Sí, bueno… digamos que eso se puede coger." Me dijo. "Y bueno, un par de manos extras nunca vienen mal, pero el sueldo no va a ser demasiado alto, te aviso."

Poco sueldo y apostaría a que me iba a deslomar trabajando, pero a cambio iba a poder enterarme de muchas cosas y además… el bar era de mi presa.

"Vale, tienes un camarero." Le dije estirando la mano.

"No te embales." Me dijo cogiendo mi mano para sellar el trato. "Camarero a prueba. Al primer problema a la puñetera calle."

"Desde luego." Afirmé.

"Vale, pues empiezas desde ya." Me dijo. "Y para mañana…" Dijo mirándome de arriba abajo.

"No me digas que no te gusta la ropa." Le dije.

"Es el rincón del murciélago, no el rincón de los punkis." Me dijo. "Me gusta tu estilo pero no hay lugar para él aquí. Así que búscate algo gótico o al menos más negro."

"Negro o gótico." Le dije. "Creo que ya sé qué ponerme." Afirmé recordando cómo vestían los más viejos de los nuestros en Rumania cuando no había mortales ni semi cerca.

"She… por si acaso, creo que les pediré a alguno que te traiga algo." Me dijo. "Oh, y suerte." Me dijo cuando parecía que se iba a ir a atender un pedido pero volviéndose para mirarme con un dedo levantado para sonreír cínicamente. "Sí no me gusta lo que haces irás a la calle."

(Salto espacio-temporal)

"O sea, que hagas lo que hagas vas a ir a la calle." Me dijo Tipp cuando íbamos ya hacia casa cubiertos con de todo tipo de ropas.

"Eso parece." Le dije sonriendo divertido. "Solo que no le voy a dar motivos para echarme. Haré lo que sea para quedarme allí hasta que encontremos algo."

"Pues que te sea leve." Me dijo Rocco. "Ya iremos a visitarte de vez en cuando, porque lo que es yo paso de limitarme a este pueblucho solo."

"Vuélvete a Rumania si quieres." Le dije. "Allí tienes presas a porrillo."

Le vi dudar y sacudió la cabeza.

"Este agujero no está tan mal." Afirmó.

"Yo ya iré a cazar por mi cuenta." Me dijo Katt. "El que quiera que se venga."

"Vale, vale, no vengáis." Les dije. "Ten amigos para esto…" Pensé mientras llegábamos al portal justo a tiempo de evitar la luz solar.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jagger)

"Y eso es todo lo que sé." Me dijo Valentine con voz de cansado. "¿Puedo irme ya a dormir?" Gimió. "Es de día…"

"Vale, gracias." Le dije tras anotar el último dato sobre el nuevo… 'camarero'. "A alguien que yo sé le va a hacer mucha gracia saber esto sobre él."

"Oye, ya sé que soy el menor pero… ten cuidado con esos cuatro." Me dijo medio bostezando. "Eran basura, pero desde que se convirtieron del todo se han vuelto más peligrosos."

"No en este local." Afirmé.

"¿Solo porque tú lo digas?" Me dijo.

"No, porque adivina quién es el dueño auténtico." Le dije divertido. "La señorita Isabella Alexandrine."

Hubo un silencio.

"¿Y eso lo saben ellos?" Me dijo como si se hubiese despejado de golpe.

"Supongo, Claude me ha pedido trabajo aquí." Le dije. "Y por muy rata que sea te aseguro que tonto no parece. Sé que sabe que es de ella y sé que ha deducido que volverá."

"Pero ya está allí ¿no?" Me dijo mi hermano pequeño. "Pufff… con los problemas que han dado aquí seguro que les va a matar. Literalmente."

"Y si lo hace yo me reiré." Afirmé. "Me voy a divertir un rato sonsacándole en el bar este, con que no te cuento nada cuando ella se entere que le he contratado como camarero a prueba."

"Ten cuidado." Me dijo volviendo a bostezar. "Por lo que he oído no es sabio jugar con ella, no tiene demasiado aguante a no ser que se trate de no descubrirse."

"Y matar a un camarero atractivo no creo que sea algo que entre en sus planes porque hay gente que viene a verme al local. Se preguntarían y…"

"Aún así yo que tú no jugaría con ella." Me dijo. "Pero eres libre de hacer lo que quieras, claro."

Claro que era libre de hacer lo que quisiera, y ese 'lo que quieras' englobaba ahora divertirme viendo cómo reaccionaba la terrible 'dama negra' de la familia cuando se encontrase con su acosador particular.