Capítulo 13. Por favor, ven a casa para Navidad.
La pacífica mañana de Navidad de Hermione fue bruscamente interrumpida por alguien que intentaba y fallaba miserablemente, cantar.
Salas con la cubierta roja y oro, Fa la la la la la la la la.
Esta es la temporada de frío en la que estamos todos Fa la la la la la la la la
Hermione escuchó el gruñido de Lily de la cama al lado de ella, las otras camas en el dormitorio estaban vacías; sus ocupantes estaban pasando la Navidad en casa.
—Voy a matar a ese Premio Anual —murmuró Lily boca abajo, sobre la almohada, con sus manos sostenía los extremos contra sus oídos.
Hermione se incorporó y se estiró, ya que ahora estaba despierta podría levantarse, razón por la cual probablemente James estaba jugando al despertador.
Don nuestros sombreros rojos y nuestra astas, Fa la la la la la la la la
Hermione se levantó, se deslizó en su bata y en su par de zapatillas. Lily asomó su cabeza por la almohada, dio un suspiro de resignación y se arrastró fuera de la cama.
—Cornamenta —las chicas escucharon desde abajo. —Si abres de nuevo tu boca para cantar voy a poner algo en ella.
—Me gustaría ver que lo hagas mejor, Canuto.
—Bien, al menos no te dejare en estado de coma cabeza de palos. Además, nunca se puede dejar pasar un buen desafío.
Las chicas se miraron entre si, listas para otro ataque de otro Merodeador intentando cantar. Sorprendentemente la siguiente cosa que escucharon provenir desde las escaleras fue el sonido fuerte y conmovedor de un cierto Sr. Black.
Las campanas sonarán a lamento, lamentos nuevos ¡Oh! que una Navidad tenga tristeza,
Mi querida se fue, yo no tengo amigos, para desearme saludos de nuevo.
Los coros cantarán en la noche silenciosa, villancicos navideños a la luz de las velas, por favor vuelve a casa para Navidad, por favor vuelve a casa para Navidad, si no para Navidad para noche de Año Nuevo.
—Canuto —dijo la voz de Remus. —Podrías haber escogido un villancico más optimista.
—Eso no importa Lunático, pienso que he demostrado que Cornamenta es un tono sordo, que va un poco con toda la cosa, también es ciego ¿Crees que sea tonto, al mismo tiempo…quee?
Las muchachas decidieron bajar entonces a investigar. Remus estaba sentado en el sofá emitiendo una sonora risa mientras que James sonreía ampliamente y con orgullo, y Sirius estaba sentado en el suelo, donde evidentemente había caído, con un par de cuernos muy realistas que brotaban de su cabeza.
Él murmuró un contra maleficio, se quedó mirando a su amigo y se volvió para saludar a las chicas.
—Feliz Navidad —las saludó él con una sonrisa.
—Feliz Navidad, Sirius —las chicas respondieron al unísono.
—Entonces... —dijo Remus levantándose de uno de los sillones. —...¿Regalos primero o desayuno?
—No me preocupa —contestó Lily.
—A mi tampoco —dijo Hermione volteando hacia los chicos de cabello ébano.
Sirius y James se miraron el uno al otro. —Esta no es una decisión fácil —dijo James. —Significa regalos… —dijo señalando la pila bajo el árbol.
—O... Cooooooomida —añadió Sirius, que parecía como si se estuviera enfrentando a una pregunta de examen, fruncía el entrecejo y contemplaba la cuestión frente a él muy seriamente.
—Habrá un gran almuerzo —dijo Hermione. —¿Qué tal si ahora buscamos algo pequeño de las cocinas?
Sirius y James se miraron, en una forma silenciosa de comunicarse entre ellos.
Mientras que hacían esto Lily se acercó a Hermione. —Solo vámonos, que tengo hambre. Remus ya regresamos —le dijo al Merodeador de cabello arena.
El otro chico asintió, con una expresión de diversión adornando su cara, mientras que sus dos amigos se tomaban su tiempo, ni siquiera notaron la salida de las chicas.
Un momento después alzó la vista y James abrió su boca como para decir algo, pero se detuvo.
—¿A dónde van? —preguntó Sirius.
—A conseguir algo de comida.
—Pero.... Oh —respondió James. —Espero que traigan algo bueno.
Sirius asintió de acuerdo. —¡Azúcar! —dijo él completamente serio.
Remus solo les rodó los ojos a sus amigos.
Comenzando a aburrirse después de unos minutos, los chicos empezaron a husmear en los regalos que estaban bajo el árbol, comenzaron a tomar algunos cuando Lily y Hermione regresaron con los brazos llenos de alimentos.
—Ahora Remus —dijo Lily mientras que ponía la comida sobre la mesita frente al sofá. —No vayas a utilizar de tus sentidos desarrollados para olfatear el chocolate.
Con esto, nadie miró Lily, si no que los ojos de todos se posaron en James, que les devolvió la mirada con una expresión de conmoción.
Lily dirigió sus manos sobre su boca con sorpresa. —¡Oh, Merlín! ¿Acabo de decir eso en voz alta?
Simultáneamente los cuatro asintieron.
Lily cerró los ojos cuando sintió la mirada fija de los ojos dorados de Remus.
—Lo siento Remus, lo sé desde hace tiempo, y a mi honestamente, no me importa.
James colocó sus ojos sobre Hermione, había un indicio de acusación en sus profundidades. Sirius vio esto y negó con su cabeza.
—Ella no le dijo nada James, lo prometió.
Lily miró a Hermione, claramente sin saber que la otra chica también sabía. —Ella no me lo dijo, lo descubrí por mi cuenta.
—¿Cuándo? —preguntó James.
—A principios de segundo año.
—A principios de segundo —repitió Sirius, haciendo un cálculo rápido en su cabeza. —¡Supo antes que nosotros!
—Sí, así es Canuto, en realidad lo notaria por los estudios —dijo Remus, hablando por primera vez con una amplia sonrisa adornando su rostro.
Lily suspiró con alivio, obviamente pensando que Remus estaría enojado con ella.
Remus le envío a Lily una sonrisa de gratitud. —Gracias Lily, por no decirle a nadie durante todos esos años.
—No hay problema.... Lunático —le respondió ella con un brillo en sus ojos y caminó hacia los demás, que estaban junto al árbol.
Se intercambiaron los regalos lentamente, hubieron exclamaciones de sorpresa y algunos quejidos, por la obvia carencia de comunicación entre el grupo. Al final Hermione había recibido un libro de Hechizos Avanzados de Lily (el mismo que Lily había recibido de Remus), también un par de pendientes de plata de James y un libro de Defensa Avanzada Contra Artes Oscuras de Remus (quién a su vez recibió el mismo libro de Sirius… de nuevo la falta de comunicación… ¿Nadie?)
Cuando ella puso el regalo de Remus aparte, Sirius la miró desde el casco de moto negro que traía puesto, que James le había regalado, cuando Sirius abrió su regalo el otro Merodeador le dijo: —Tu HABLAS demasiado de tener una motocicleta así que pensé que debería darte un pequeño empujón.
Sirius se rió y se limitó a responder. —Si ese es el caso, ¿Dónde están las llaves? —lo que le valió otro golpe en la cabeza de la mano de Remus.
Sirius le dio una caja grande a Hermione y ella le di una caja de mirar muy similar a la que él le acababa de darle. Hermione estaba bastante agradecida con Dumbledore por ofrecerle una mano con asuntos monetarios para los regalos de los chicos.
Hermione abrió el suyo primero y jadeó cuando levantó el manto aterciopelado negro de la caja. Estaba forrado de seda y tenía un color azul muy oscuro, casi negro, y con imitaciones de piel alrededor de la capucha. Hermione se puso de pie para probárselo y notó el bordado azul intrincado alrededor del borde, casi era del color exacto que le había descrito a Sirius esa noche frente a la chimenea.
—Wow —susurró mirándolo a los ojos. —Sirius esto es… asombroso, gracias.
Él le sonrió. —De nada, ahora ¿Qué tenemos aquí? —dijo agitando la caja que Hermione le había dado.
—Esperemos que nada frágil —dijo Remus secamente y rodando los ojos mientras que mordía felizmente una barra de chocolate de Honeydukes.
Sirius ignoró el comentario y levantó la tapa de la caja, sus ojos se ensancharon cuando miró el interior, con cuidado cernió sus dedos sobre lo que estaba en la caja.
—¿Qué es Canu? —preguntó James curioso, dejando a un costado el diario forrado en cuero que Lily le había dado.
Sirius no dijo nada solo levantó suavemente la chaqueta de cuero negra de la caja.
James sonrío. —Esto representa para todos lo que es la no falta de comunicación, Hermione y yo somos psíquicos —dijo él señalando a los otros cuatro, y después a él y a Hermione.
Sirius, aun sin habla, inspeccionaba su regalo, sus iniciales estaban bordadas sobre el bolsillo delantero. Soltó otro grito de asombro al ver la espalda. Tenía un bordado en hilos rojos y oro que formaba la imagen de un fénix estallando en llamas, con la palabra Canuto en lo alto.
Hermione sonrío ampliamente por su capacidad de dejar a Sirius sin habla.
—Gracias Hermione —finalmente él logró decir.
—De nada.
—Voy a llevar esto a arriba —dijo Lily señalando sus regalos y posteriormente, sin quererlo, provoco que el contacto visual entre Sirius y Hermione se rompiera. Se levantó y recogió la mitad de sus cosas, resignada al hecho de que tendría que hacer dos viajes. Cuando desapareció por la escalera, James se levantó, recogió el resto de los regalos en sus brazos y se encaminó hacia las escaleras de los dormitorios de chicas.
—Uhh Cornamenta —le dijo Remus, mientras que James le pegaba con su pie al pedazo de madera. —Eso no es una buena idea.
Pero James ignoró esto y continuó subiendo las escaleras, no fue sorprendente que a la mitad del camino el Merodeador descendiera hasta la base de las escaleras.
—Eso —dijo Sirius. —Es tu culpa, no conseguirás ninguna compasión de mí —le dijo sonriendo con satisfacción, mientras que Hermione en el fondo se reía del adolescente enfermo de amor.
Lily que había escuchado la estrepitosa caía de James apareció en la parte inferior de las escaleras. —James Potter, ¿Acaso estás loco? —le dijo con una expresión divertida.
—Yo solo quería ser caballeroso —respondió él levantándose y sacudiéndose el polvo.
—¡Eh! Cornamenta —dijo Remus, llevando la atención del chico de cabello rebelde lejos de la pelirroja frente a él, Remus solo hizo un gesto con los ojos indicando el techo encima del Premio y la Premio Anual.
El par miró hacia arriba y vieron una rama de Muérdago sobre ellos. Lily bajo su mirada y se sonrojó, mientras que James la miró con aprensión, esperando para ver qué haría.
Los otros tres en la sala se miraron entre si y esperaron pacientemente para ver si Lily reaccionaba. Ella lentamente inclinó su cabeza para encontrarse con los ojos del chico más alto, cuando los miró observó temor, nostalgia, cariño y un toque de pena, todavía cerca en su corazón.
Lily lentamente cerró el espacio entre ellos y James sintió sus suaves labios juntarse con los suyos, después de un momento rompieron su primer beso. No quería exasperar a la belleza frente a él.
—Eso fue bonito —dijo él tranquilamente. —Incluso aunque tuvimos audiencia.
Lily, sin embargo, no lo estaba escuchando y envolvió sus brazos alrededor de su cuello y le dio al muchacho, impresionándolo, otro beso, esta vez más largo y profundo.
Los demás se miraron y se volvieron dándoles a la pareja intimidad.
—Bueno… —le dijo Remus a Sirius. —Creo que me debes diez galeones.
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Esa noche, los cinco chicos de séptimo año disfrutaban de una noche tranquila frente al fuego antes de que el resto de sus compañeros de casa regresaran de sus vacaciones de Navidad. Remus estaba en una de las butacas leyendo tranquilamente uno de sus nuevos libros mientras que James, Sirius y Hermione hablaban en voz baja entre ellos, Lily se había quedado dormida en el hombro de James.
—Los eché de menos hoy —dijo James en voz baja.
—Lo sé, compañero —contestó Sirius. —Igual yo.
—Me siento tan culpable —confesó James con tristeza en sus ojos. —Por pasarla bien cuando ellos no pueden.
Esta vez fue Hermione quien contestó. —No desaparecerá… —le dijo suavemente, recordando su propia culpa. —…la culpa, pero tienes que recordar que ellos habrían querido que tú disfrutaras, que no cayeras en una depresión.
James la miró y observó sus ojos, donde encontró en primera instancia pérdida, y asintió antes de regresar su mirada a la pelirroja que dormía en su brazo.
—Debería llevarla a una cama —dijo él.
—¿Por esa escalera? —preguntó Sirius mirando de forma significativa la escalera de la que habían sido víctimas su mejor amigo y él.
James negó con la cabeza, recogió a Lily en sus brazos y la llevó hasta el dormitorio de chicos.
Los demás se miraron entre si y Sirius sonrió ampliamente. —¡Pijamada! —chilló con una voz increíblemente parecida a la de una chica antes de subir a brincos la escalera detrás de James.
Hermione y Remus intercambiaron miradas y decidieron seguir al hiperactivo animago por la escalera.
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A finales de octubre, veinte años más tarde, un joven chico de cabello rebelde con una cierta pelirroja de notables ojos verdes estaban sentados escuchando atentamente a los dos hombres que les relataban sobre el mágico día en que sus padres finalmente se habían encontrado.
N/T: Para evitar confusiones la ultima parte de refiere a Harry, Ginny, Remus y Sirius.
