Adivinen qué? Después de casi cuatro meses por fin decidí actualizar! Jajaja, mil perdones :( Es que la escuela me tiene re-que-te ocupada y dejé a este fic súper olvidado. Pero bueno, voy a hacer lo posible para actualizar más seguido (no prometo nada jajaja). Espero que estén bien, yo bárbaro porque a ver…. FINCHEL VOLVIÓ AL FIN! Lo triste es que hasta septiembre sin Glee pero aunque sea esperamos contentons, no? :)
DISCLAIMER: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen. Son todos obra de Don Ryan Murphy que según leí nos quiere sacar a Chord Overstreet en la 3ra temporada! Espero que sea un rumor nomás, sino voy a extrañar muchísimo a Sam :(
Todo el coro aplaudió a Sam y Puck, quienes compartieron un choque de palmas orgullosos de su triunfo. Quinn los miraba de reojo, con una sonrisa traviesa.
- Y bien chicos, ¿qué eligen de premio? – les preguntó el Sr. Schues.
- Creo que hay una sola cosa que ambos dos queremos. – respondió Puck. – Tiene nombre y apellido: Quinn Fabray.
Todos la miraron sorprendidos, mientras que ella deseaba que la tierra la tragara. Sam no sabía que decir, Puck tenía razón pero él no lo habría dicho en público.
- Me refería a algo... material. – aclaró el profesor intentando interrumpir el alboroto. – Sam, ¿tenés alguna idea?
- Eh... la verdad que... no. – replicó él con timidez.
- ¿Por qué no llevan ambos a su princesita rubia comer a Breadstrix? Quién sabe, podría surgir un trío espectacular. – sugirió Santana con un tono de voz sensual y varios rieron al unísono.
- Me gusta esa idea, ¿qué te parece Q? – le preguntó Puck con una mirada cómplice.
Ella no se molestó en contestar, mirando el piso ruborizada.
- Para ser honesto, también me agrada esa idea. – confesó Sam.
- Sólo faltás vos. – le recordó Puck a su amada.
- ¿Acaso no pueden ir ustedes dos solos? – propuso ella causando nuevamente las risas de los clubbers.
- Eso sería TAN gay. – afirmó la latina. - ¡Pagaría por verlo!
Mientras los chicos se reían entre ellos por el comentario de Santana, Mercedes – que estaba sentada al lado de Quinn – se acercó un poco más a la rubia para murmurarle algo al oído.
- Q, es una buena oportunidad para que, hablando como personas civilizadas los tres juntos, puedas decidirte. Yo que vos, la aprovecharía. Además estamos hablando de una cena paga en Breadstix, ¿por qué perdértela?
Quinn al principio se mostró dudosa, pero terminó sonriendo. Su amiga tenía razón.
- Pensándolo bien… cuenten conmigo. – aceptó con en voz alta y con seguridad.
Puck y Sam se miraron entre ellos satisfactoriamente sorprendidos.
- Bien, entonces está decidido. – anunció el Sr. Schues - ¿Esta noche?
- Emm… Mer, ¿no me habías invitado a quedarme a dormir en tu casa hoy? – Quinn preguntó.
- Eso puede esperar. Esta noche cenas en Breastix, Quinn Fabray. Es una orden. – le dijo la morena sonriendo.
- Sí, esta noche. – aceptó la rubia una vez más, y con el mismo tono.
Enseguida buscó los ojos de Sam y Puck, que por supuesto también la estaban mirando a ella. Sam le dirigió una dulce sonrisa y Puck optó por guiñarle el ojo.
- Bueno, ustedes salgan en su… cita triple, y del dinero nos encargamos el resto. – informó Will. - ¿De acuerdo?
Los chicos pronunciaron algunos "sí", o simplemente asintieron; hasta que enseguida sonó el timbre. Todos se fueron retirando del salón, quedando nadie más que el triángulo amoroso y Mercedes.
- ¿Vamos Quinnie?
- Voy por mi cuenta, Mercedes. Gracias… por todo.
Seguido a esto la rubia se despidió de su amiga con un abrazo, y caminó hacia los otros dos chicos.
- ¿No vas a felicitarnos? – inquirió Puck con gracia.
- Sí, felicitaciones. A decir verdad… estuvieron muy bien. – los halagó con una tímida sonrisa.
- Gracias. – pronunció Sam, con una expresión similar.
- Sí, como sea. Hablemos de lo de esta noche. – empezó el judío. – Creo que lo más conveniente sería que yo la pase a buscar.
- ¿Lo más conveniente? – preguntó el rubio con sarcasmo. – Creo que es mejor que ella decida.
- Les encanta, ¿no? Hacerme decidir todo el tiempo... ¿pero saben qué? Voy a ir SOLA. Ustedes espérenme allá.
- Bueno, bueno, lo que la reina quiera. – aceptó Puck guiñándole el ojo una vez más.
- Puck… ¿podrías…dejarme hablar un minuto con Sam, si no es mucho pedir?
El judío levantó una ceja sorprendido, y el rubio sólo siguió sonriendo.
- Claro… Nos vemos a las 8 en Breadstix., - aceptó acercándose un poco a la oreja derecha de la rubia – Quinn soltera.
Ella giró los ojos y espero a que se retirara del salón hasta quedar a solas con Sam.
- Sam… sentémonos. – le pidió.
El rubio se sentó y la siguió a los asientos para ubicarse a su lado.
- Yo… te debo un perdón. – sostuvo ella, sin primero atreverse a mirarlo a los ojos. – No te merecías esto. Teníamos una hermosa relación y la arruiné, tal como hice con Finn. Acepté ir a lo de esta noche porque… - buscó ahora sí los ojos de Sam. - necesito hablar con ambos dos juntos. No quiero lastimarlos, a ninguno. Y necesito que entiendan como me siento.
- Está bien, yo… perdón si hice las cosas más difíciles de lo que ya debían ser. Es que… Quinn yo… te amo tanto que no podía entender, y aún me cuesta entenderlo, cómo podrías haberme hecho algo así. Pero también terminé dándome cuenta que no puedo obligarte a que me quieras, ni a que no lo quieras a él. No elegimos al amor, nos elige a nosotros.
Quinn no perdió mucho tiempo antes de abrazarlo con fuerza. Necesitaba ese abrazo, lo necesitaba tanto que por un momento no quiso despegarse nunca de él. Sam se sorprendió al principio pero pronto la rodeó con sus propios brazos. Se atrevió a oler sus cabellos, cerrando los ojos para disfrutar el momento.
La rubia notó aquello, y apoyo una mano sobre la mejilla de Sam. No iba a besarlo, no iba a volver a traicionar a nadie jamás, pero se conformó con mirarlo profundamente a los ojos. Lo miraba como intentando deducir qué era lo que esos ojos color verde avellano escondían.
- Te amo. – susurró él, provocando que una pequeña lágrima salada bajara por el rostro de Quinn. – No me importa si lo elegís a él, siempre voy a estar esperándote.
Con delicadeza, Sam deposito su dedo pulgar en la cara de la rubia para secar esa lágrima. Seguido a esto, se acercó a besar dulcemente su mejilla. Quinn cerró sus ojos al sentir esos singulares labios sobre su piel.
- Sam… - murmuró abriendo los ojos otra vez. – Tengo algo que decirte…
- Podés decirme cualquier cosa. – ella asintió con una sonrisa que se esforzaba por contener las lágrimas.
- Estoy… - empezó – estoy saliendo con Puck. – el rubio bajó su mirada al suelo, limitándose a asentir. – No quería decírselo a nadie, sobre todo a vos, porque me mata hacerte sufrir Sam. Me mata. Pero sos tan… dulce y… perfecto, que creo que te merecés saberlo. Tal vez iba a decírtelo esta noche, pero es mejor así, sin Puck. Estamos sólo nosotros dos ahora y es diferente… podemos decírnoslo todo.
Quinn hablaba con la mayor tranquilidad posible, aunque por dentro estaba destruida ya que Sam ni siquiera la miraba. Segundos después de un silencio aturdidor, el rubio por fin levantó su mirada.
- Gracias. Gracias por decírmelo.
- Por favor, no me agradezcas… Sólo… sólo quiero que me digas todo lo que me quieras decir. Este es el momento.
- Es que, Quinn, ¿qué querés que te diga? ¿Que me parte el corazón no poder estar con la mujer que amo? Ya lo sabés todo.
- No es eso… es que… quiero saber si a partir de ahora ya no me vas a hablar. Si ni siquiera vamos a poder ser amigos.
- Eso depende de vos… Por supuesto que me va a costar serlo, pero aunque sea vamos a poder pasar tiempo juntos.
- Me encantaría seguir como amigos. Te quiero Sam, te quiero muchísimo. Odiaría perderte. Pero vos… vos te merecés a alguien mejor como novia. Me costará aceptarlo, pero es así. - Quinn miró su anillo por un segundo antes de quitárselo. – Tomá, para cuando encuentres a esa persona.
Sam agarró el anillo que le había regalado meses atrás y lo guardó en el bolsillo de su camisa.
- Dudo encontrar a alguien tan fácilmente.
- Pero vas a ver que la vas a encontrar. Tarde o temprano vas a conocer a la chica que robe tu corazón y la vas a hacer la más afortunada del mundo. Tal como me hiciste a mí. Pero es mi deber dejarle el espacio a esa persona, y seguir adelante.
- Con Puck. - Quinn asintió con tristeza en la mirada - No voy a ir esta noche. Ya me lo dijiste todo acá y te lo agradezco.
- ¡Pero Sam! Es un premio que USTEDES se ganaron.
- El premio no era la cena, Quinn. Eras vos. – explicó sonriendo con ternura.
- ¿Seguro que no vas a ir?
- Sí, pásenlo bien. – les deseó el rubio levantándose.
- ¡Esperá! – lo detuvo agarrándolo de la mano. – Entonces, ¿amigos?
Sam la contempló por unos instantes para terminar sonriéndole y asintiendo.
- Amigos.
Quinn volvió a abrazarlo pero esta vez más tranquila y alegre. Se despidió de él dándole un beso en la mejilla y lo vio irse por la puerta sonriendo. Se sentó otra vez, ahora siendo la única en el salón, y comenzó a cantar una canción que siempre le recordaría a Sam: "Because you loved me", de Celine Dion.
For all those times you stood by me
For all the truth that you made me see
For all the joy you brought to my life
For all the wrong that you made right
For every dream you made come true
For all the love I found in you
I'll be forever thankful baby
You're the one who held me up
Never let me fall
You're the one who saw me through through it all
You were my strength when I was weak
You were my voice when I couldn't speak
You were my eyes when I couldn't see
You saw the best there was in me
Lifted me up when I couldn't reach
You gave me faith 'coz you believed
I'm everything I am
Because you loved me
You gave me wings and made me fly
You touched my hand I could touch the sky
I lost my faith, you gave it back to me
You said no star was out of reach
You stood by me and I stood tall
I had your love I had it all
I'm grateful for each day you gave me
Maybe I don't know that much
But I know this much is true
I was blessed because I was loved by you
You were my strength when I was weak
You were my voice when I couldn't speak
You were my eyes when I couldn't see
You saw the best there was in me
Lifted me up when I couldn't reach
You gave me faith 'coz you believed
I'm everything I am
Because you loved me
You were always there for me
The tender wind that carried me
A light in the dark shining your love into my life
You've been my inspiration
Through the lies you were the truth
My world is a better place because of you
You were my strength when I was weak
You were my voice when I couldn't speak
You were my eyes when I couldn't see
You saw the best there was in me
Lifted me up when I couldn't reach
You gave me faith 'coz you believed
I'm everything I am
Because you loved me
I'm everything I am
Because you loved me
Quinn POV
No pude evitar dejar caer varias lágrimas mientras canté esa canción. Porque lo dice todo. Sam me hizo tan feliz porque me hizo sentir amada. Con Finn… nunca fue lo mismo. Nos queríamos pero no nos amábamos, su corazón le pertenecía a Rachel y el mío a Puck. Conocer a Sam me cambió la vida, pero no mis sentimientos hacia Puck. Y ahí está el dilema. Es por eso que tuve que dejar decidir a mi corazón. Porque aunque ame a Sam… jamás podré amarlo tanto como lo amo a Puck.
Me sequé las lágrimas y sonreí, segura de que tomé la decisión correcta por el simple modo en que me sentía. Empecé a caminar hasta mi casa feliz porque esta noche sería mi primera cita con Puck de verdad, aunque él no lo sabría hasta el momento. Tomé mi celular y le envié un mensaje de texto diciendo lo siguiente: "Mejor buscame vos, te espero." Vi la hora y eran las 7 PM así que me dispuse a comenzar a prepararme antes de que él viniera.
Puck POV
Después del colegio me fui con bronca hasta mi casa. ¿Por qué quería Quinn hablar a solas con Sam? ¿No es que era mi novia ahora? No podía dejar de pensar acerca de qué podrían estar hablando así que decidí salir a tomar un poco de aire. Caminando me encontré con un puesto de flores que llamó mi atención. Esta noche sería la primera vez que Quinn y yo saldríamos, aunque lamentablemente también con Sam, pero dado que sería una especie de cita pensé en comprarle flores. No tenía demasiado dinero encima, pero lo gasté todo en un ramo de margaritas que me parecieron que podrían gustarle. Justo después, recibí un mensaje de texto en el que me pedía que sea yo quien la busque esta noche. Sonreí satisfecho y le respondí: "A las 8 estoy en tu puerta." Algo la había hecho cambiar de opinión. No sabía qué era, pero toda la bronca que tenía encima desapareció.
Regrese a mi casa, me bañé, y me vestí con una camisa de mangas cortas y unos jeans. Luego de despedirme de mi niñera, arranqué mi auto hacia la casa del amor de mi vida.
